Citilab - Cornellà
Observatorio para la CiberSociedad
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el ciberespacio desde las ciencias humanas y sociales
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Internet y ciberespacio en el estudio de comunidades diaspóricas: análisis de una experiencia

Por: Natalia Moraes Mena


Para citar este artículo: Moraes Mena, Natalia, 2005, "Internet y ciberespacio en el estudio de comunidades diaspóricas: análisis de una experiencia". Comunicación presentada en el Simposio Antropología de los Media del X Congreso de Antropología organizado por la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español (Sevilla, Septiembre de 2005).. Disponible en el ARCHIVO del Observatorio para la CiberSociedad en http://www.cibersociedad.net/archivo/articulo.php?art=208




INTRODUCCIÓN / RESUMEN

Es un hecho que con las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´s) o, si se prefiere, con las Comunicaciones Mediadas por Ordenador (CMO) se han producido importantes cambios en nuestras sociedades. Desde el desarrollo de nuevas formas de producción y de distribución hasta nuevas maneras de relacionarse, nuevos hábitos y modos de vida. A través de Internet y el correo electrónico se desarrollan buena parte de los intercambios sociales actuales, lo que está produciendo alteraciones en las costumbres expresivas, lúdicas, laborales, políticas y culturales de un gran segmento de la población en occidente.



Introducción (*)

Es un hecho que con las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´s) o, si se prefiere, con las Comunicaciones Mediadas por Ordenador (CMO) se han producido importantes cambios en nuestras sociedades. Desde el desarrollo de nuevas formas de producción y de distribución hasta nuevas maneras de relacionarse, nuevos hábitos y modos de vida. A través de Internet y el correo electrónico se desarrollan buena parte de los intercambios sociales actuales, lo que está produciendo alteraciones en las costumbres expresivas, lúdicas, laborales, políticas y culturales de un gran segmento de la población en occidente (Mayans, 2002).

En los últimos diez años el mundo parece que se ha "empequeñecido". Nuestras concepciones de lugar y distancia física han cambiado porque como dice Howard Rheingold "cuando se puede enviar la Biblioteca del Congreso de un lugar a otro en menos de un minuto, la noción misma de lo que significa tener un lugar llamado Biblioteca del Congreso cambia" (Rheingold 1994: 79). Hoy podemos desarrollar vínculos sociales más allá de la dimensión territorial. El "aquí" y el "allí" dejan en cierta forma de existir cuando la simultaneidad del ciberespacio me permite ver y oír al Otro que está lejos y enviarle información a través de la red. Mientras las aduanas se vuelven más rígidas y los muros de las fronteras que separan países se elevan, las personas pueden hoy más que nunca compartir su vida aunque se encuentren a miles de kilómetros de distancia.

El objetivo de este trabajo es relatar una experiencia de investigación que nos ha llevado a incorporar al trabajo de campo "tradicional" y a ese "estar allí" (Geertz, 1990), el trabajo de campo en el ciberespacio. Al querer estudiar cómo se reconstruye la identidad nacional de los migrantes, cómo se reconstruye la nación fuera del territorio nacional, cómo se forma la diáspora y la comunidad transnacional, descubrimos que debíamos incorporar en nuestro trabajo etnográfico un nuevo medio y contexto como el ciberespacio. Es en él y a través de él que, a pesar de la distancia física de los migrantes, se desarrollan relaciones sociales, se construyen imaginarios y se recrea la nación. Es a través de él como muchos migrantes mantienen contacto con sus familiares, se informan de lo que sucede en su país de origen y logran movilizarse y formar comunidad en el país de acogida. En este artículo queremos mostrar en primer lugar, cómo Internet ha representado una herramienta indispensable para el trabajo etnográfico con sujetos y comunidades dispersas y en segundo lugar, cómo en el ciberespacio, que es medio y contexto, lo Off line se articula permanentemente con lo On line, cómo los sujetos en la diáspora buscan reterritorializar ese espacio desterritorializado como estrategia para entablar vínculos sociales "reales" que les permitan formar comunidad. La red Internet y el ciberespacio son fundamentales para la formación de estas comunidades así como para la construcción de imaginarios en torno a ellas. La nación translocal, la diáspora y las comunidades de migrantes se construyen en ese intercambio entre lo Off line y lo On line.


1. CONTEXTUALIZACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN (1)

La experiencia que vamos a compartir aquí se inicia en setiembre de 2003 a partir de la elaboración de un proyecto de investigación abordado desde una perspectiva transnacional, en el que buscábamos trabajar conceptos como identidad nacional, nación y diáspora. Nuestro interés era conocer cómo se reconstruye la identidad nacional de los migrantes en tiempos de globalización y debatir a través de un caso empírico la idea de comunidades transnacionales como sinónimo de diáspora. Pero antes de comentar nuestra experiencia apuntaremos brevemente algunos conceptos teóricos.

1.1.- Comunidades transnacionales, diáspora (s) y nación
Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la expansión del capital transnacional y el desarrollo de los nuevos medios de transporte han puesto en debate conceptos como nación, migración y territorio.

Las llamadas teorías transnacionalistas han realizado interesantes aportes a esta reflexión. El transnacionalismo, producto y consecuencia de las prácticas transnacionales y translocales que la globalización y el desarrollo de los medios de comunicación potencian, lo podemos definir como un proceso social donde los migrantes operan en campos sociales que traspasan fronteras geográficas, políticas y culturales (Glick Schiller, Bash y Szatón-Blanc, 1999). Se forman así comunidades transnacionales, comunidades que se extienden y consolidan más allá de la frontera nacional (Kearney, 1995). Muchos de estos migrantes pueden ser ahora llamados transmigrantes ya que su vida diaria depende de múltiples y constantes interconexiones entre fronteras y su identidad se configura en relación a más de un Estado-nación (Glick Schiller, Bash y Szatón-Blanc, 1999).

Cuando gente dispersa puede comunicarse, interactuar y compartir virtualmente a pesar de las limitaciones geográficas y más allá de los límites territoriales de los Estados-nación, cuando la noción del tiempo y del espacio cambia, la idea de nación también tiene que ser repensada. La nación debe concebirse ya no como un Estado nacional organizado territorialmente sino como un fenómeno translocal. (Duany, 2002). La historia vivida, las experiencias compartidas, aunque desiguales, son centrales en la reconstrucción de la nación (Grimson, 2004) también fuera del territorio nacional. La experiencia histórica compartida que es vivida en forma diferente, es reconstruida por algunos sujetos al compartir otra experiencia como la migratoria. Si la nación es una construcción del nacionalismo (Hobsbawn, 1995), el nacionalismo a distancia (Anderson, 1992) de migrantes y comunidades diaspóricas también contribuye a construir nación. ¿Pero cómo definimos a estas comunidades diaspóricas? Actualmente la diáspora es un terreno de significados en disputa. Cohen considera que el término puede ser usado para designar la relación de los migrantes con sus hogares, lugares de trabajo y residencia (Cohen, 1999). Otros, como Safran, presentan un tipo ideal de diáspora en el cual el desplazamiento forzoso, el trauma colectivo generado por el mismo, el mito de la tierra de origen, la dificultad de integración en el país de acogida y la idea de retorno son fundamentales en eso llamado diáspora (Safran en Clifford, 1999). Desde nuestra perspectiva no es sólo el proceso migratorio, ni la relación que se mantiene con el país de origen, ni la dificultad o no de integración en el país de acogida lo que define a la diáspora, lo que define a la diáspora es sentirse, creerse y reconocerse diáspora. La diáspora es un lugar donde se fabrica etnicidad y como tal está cargado de localidad. La diáspora tendrá por tanto localizaciones. No existe una diáspora, sino diásporas localizadas que construyen la diáspora como terrenos de disputas de sentido.

1.2.- Hacia el estudio de la diáspora uruguaya
Esta investigación, que está aún en proceso, se centra en un caso específico que presentaba características interesantes para su estudio: la diáspora uruguaya. Uruguay es uno de los países de América Latina que tiene mayor porcentaje de su población viviendo fuera de su territorio, se estima que un 13% de los uruguayos residen actualmente fuera del país (Pellegrino, 2004). A pesar de haber recibido una gran cantidad de inmigrantes entre los siglos XIX y principios del XX, el proceso emigratorio ha sido una constante en el Uruguay. Podemos concebir la emigración como un problema estructural de la sociedad uruguaya, ya que estudios realizados demuestran que, ante las crisis, la población responde con la emigración. Lo que ha llevado a sugerir la existencia de una "cultura de la emigración" (Pellegrino, 1995:25). En los últimos treinta años encontramos dos flujos importantes de migración. El primero en la década de los setenta cuando la crisis política llevó a miles de uruguayos al exilio. Recientemente la crisis económica que ha vivido la región ha reactivado este fenómeno. La diáspora se ha naturalizado así como un atributo más de la cultura del Uruguay contemporáneo después de años de constante emigración (Trigo, 2003:45). Los lazos culturales y las redes sociales hacen de España uno de los principales países receptores de la emigración uruguaya. Desde el año 2001 al 2003 la migración uruguaya a España se ha duplicado.

Todas estas razones hacían interesante centrar el estudio en la diáspora uruguaya, y específicamente en la diáspora uruguaya en España. Comenzamos nuestra investigación analizando la movilización comunitaria que se estaba desarrollando con fuerza y que vinculaba a los migrantes en función de su nacionalidad uruguaya, en tan sólo tres años se habían creado más de quince nuevas asociaciones uruguayas repartidas por todo el territorio español. Debimos emprender así un trabajo de campo multisituado (Marcus, 1995) móvil e itinerante acompañando las actividades más importantes que se iban desarrollando. Fue en esta primera fase del trabajo de campo cuando nos empezamos a dar cuenta de la importancia que adquiría la red Internet y el ciberespacio en la conformación del movimiento asociativo y en la construcción de las representaciones sobre la diáspora. Ésta es construida y consolidada a través de procesos transnacionales y translocales y a través de diversos actores y en diferentes contextos, también en el ciberespacio. El trabajo de campo nos iba indicando que era fundamental tener en cuenta lo que estaba ocurriendo a través de ese medio y en ese otro contexto. Todo nos llevaba a la red. En primer lugar porque los migrantes con los que investigábamos utilizaban ese medio para comunicarse entre sí. Las páginas web, los correos electrónicos y los foros existentes se convertían en espacios a través de los cuáles se informaba, se debatía y se formaba comunidad. En segundo lugar, era a través de ese medio por el cual las diversas asociaciones se comunicaban y articulaban sus acciones conjuntas. En tercer lugar, el ciberespacio se convertía en el lugar a través del cual recrear la nación, dando lugar así a lo que Trigo llama la patria cibernética (Trigo, 2003).


2. INTERNET Y CIBERESPACIO ¿OBJETO O RECURSO DE LA ETNOGRAFÍA?

Antes de comenzar a relatar nuestra experiencia de investigación nos gustaría reflexionar brevemente sobre algunos de los debates existentes en el estudio de Internet y el Ciberespacio. Podemos definir el ciberespacio como un espacio de interacción a través de redes de ordenadores. El ciberespacio es un espacio social producto del flujo de información creado entre diferentes usuarios. Nos interesa resaltar este carácter creado, ya que la importancia que se le suele atribuir a la tecnología debería trasladarse a los usos que se hacen de ésta y a cómo las personas la incorporan a su vida cotidiana. Si decimos que las nuevas tecnologías y las comunicaciones mediadas por el ordenador están produciendo importantes cambios en nuestras sociedades no es sólo producto de la tecnología sino del uso que se está haciendo de ella, porque en definitiva, el ciberespacio es un lugar en el que se actúa.

Entre los estudiosos de Internet y el Ciberespacio encontramos apocalípticos e integrados. Algunos analistas son optimistas y entusiastas ante los efectos sociales del uso de estas tecnologías, otros en cambio más pesimistas, denuncian los efectos sociales peligrosos de la red. En los primeros estudios realizados sobre el tema se afirmaba que este nuevo medio empobrecía la comunicación. (Hine, 2004:18). Así el desarrollo de Internet y las denominadas comunidades virtuales representarían un peligro para el desarrollo de vínculos sociales "reales". Otros comenzaron a señalar las interesantes formas de interacción que se producían en el ciberespacio. Rheingold fue el primero en 1993 en hablar de las comunidades virtuales como espacios que surgen a partir de intereses compartidos. Existirían así lugares de socialización en el ciberespacio como agregaciones culturales que surgen cuando un número suficiente de gente se encuentra con otros el suficiente tiempo en el ciberespacio (Rheingold, 2000).

A partir de aquella primera definición de comunidades virtuales, se pasó a considerar al ciberespacio como un lugar donde se producían relaciones sociales significativas y, por tanto, donde se "producía cultura", se lo empezó a considerar así como un contexto cultural. No queremos entrar aquí en la discusión sobre si podemos hablar de la existencia de comunidades virtuales o no, sólo indicar que el debate sobre este tema aún no está cerrado. Existen numerosos críticos en relación a si a tales formaciones se las puede llamar comunidad e inclusive si se puede hablar de virtualidad (2). Hay quienes ven a Internet sólo como un medio para acortar distancias, sólo como nuevas mediaciones, como un nuevo medio de comunicación y no como una nueva realidad. Así mientras algunos hablan de la existencia de "formaciones sociales no-tradicionales" (Jones, 2003) otros se limitan a hablar de la existencia de "pseudo-comunidades" (En Hine 2004, Beginer, 1987). Quizás debamos considerar la idea de comunidad virtual como metáfora, como narrativa, como "comunidad imaginada" (Anderson, 1993). Hine apunta que al considerar el ciberespacio como nuevo contexto se han privilegiado los análisis de lo que ocurre On line sin relacionarlo con lo que sucede Off line. Desde su punto de vista hay que dar cuenta de Internet en sus dos dimensiones: como cultura y como artefacto cultural. (Hine, 2004: 19). Compartimos esta perspectiva. El ciberespacio puede ser un nuevo contexto, un nuevo campo objeto de la etnografía, pero el ciberespacio puede ser también tanto un medio a través del que se generan relaciones que luego se trasladan a la vida Off line, como un ámbito en el que se potencian relaciones de sociabilidad preexistentes. Son estos dos aspectos los que lo convierten en un recurso para el trabajo de campo etnográfico. "Más que trascender el tiempo y el espacio, Internet puede ser repensada como una instancia de múltiples órdenes espaciales y temporales que cruzan una y otra vez la frontera entre lo On line y lo Off line. (Hine, 2004: 21)

Ante la imagen del ciberespacio como un no-lugar desterritorializado (Levy, 1999), nosotros proponemos la idea de un ciberespacio desterritorializado que puede también reterritorializarse. Si bien el espacio físico y las relaciones cara a cara dejan de ser indispensables para la sociabilidad en Internet, los usuarios también pueden intentar reterritorializar el ciberespacio con el objetivo, entre otros muchos, de convertirlo en un medio para fomentar o potenciar las relaciones cara a cara. Los usuarios pueden intentar darle un sentido territorial al ciberespacio, pueden promover un regreso a la geografía, motivados por el deseo de que esos contactos "virtuales" se conviertan en contactos "reales". No creemos que los ámbitos On line sean siempre independientes de lo Off line. Ante los presagios del ciberespacio como una amenaza a las comunidades tradicionales, creemos que en él y a través de él se puede promover la relocalización y contribuir a la formación de comunidad. Mientras que en los debates entre lo "virtual" y lo "real" algunos se preguntan si lo "virtual" puede existir independientemente de lo "real", el trabajo de campo que venimos realizando nos ha llevado a preguntarnos si lo "real" puede existir sin lo "virtual".

Lo que pasaremos a comentar ahora es nuestra experiencia de investigación. La mayoría de las reflexiones que hemos compartido sobre el ciberespacio e Internet fueron surgiendo a medida que nos introducíamos en el trabajo de campo y descubríamos la etnografía en el ciberespacio. Debemos recordar que nuestro objeto de estudio no era ni es el ciberespacio, sino que llegamos a él de la mano de nuestros sujetos de estudio.


3. EL MOVIMIENTO ASOCIATIVO DE LOS MIGRANTES URUGUAYOS EN ESPAÑA Y LA RED

El objetivo en la primera fase de nuestra investigación era conocer las características del movimiento asociativo de uruguayos en España. Comenzamos entonces a buscar qué asociaciones existían y dónde estaban ubicadas. En aquel primer momento empezamos a utilizar Internet como herramienta de búsqueda sin imaginarnos en lo que se convertiría más adelante. Vamos a relatar aquí cómo nos fuimos dando cuenta de la importancia de incorporar el trabajo en el ciberespacio en nuestra investigación. Empezaremos haciendo referencia a la etapa inicial del trabajo de campo para luego presentar dos hechos a través de los cuales podemos analizar la importancia de Internet para el trabajo antropológico y para el desarrollo de la propia comunidad de migrantes. Examinaremos cómo lo On line puede convertirse en un medio para generar relaciones Off line. Nos detendremos en el análisis de la celebración del Encuentro de Asociaciones de Uruguayos en España y en la relación que tiene un portal que vincula a los uruguayos en el exterior con la movilización comunitaria.

A través del primer contacto telefónico con algunas asociaciones tuvimos conocimiento de las páginas web de las diferentes entidades y de los correos electrónicos a través de los cuales se nos pedía que les enviáramos información sobre nuestro proyecto. Empezamos a contactar así por este medio con las diferentes asociaciones y fuimos conformando el mapa asociativo. A partir de ahí, nuestra idea era elaborar una muestra y comenzar el trabajo de campo en las distintas ciudades seleccionadas. Sin embargo, al comenzar el trabajo de campo nos dimos cuenta que debíamos modificar nuestra estrategia metodológica. Aquellos primeros emails habían servido para que algunas asociaciones nos incluyeran en su base de datos, por lo que comenzamos a recibir correos casi diarios. A través de estos correos conocíamos algunos otros aspectos de lo que sucedía dentro de las asociaciones, qué actividades estaban realizando, y cuáles estaban siendo sus principales debates. Nos planteamos entonces descartar aquella primera muestra, parecía más productivo para nuestra investigación plantear un trabajo de campo multisituado e itinerante ya no centrado en el lugar geográfico donde estaban ubicadas las asociaciones sino en las actividades desarrolladas y en los eventos significativos para nuestro objeto de estudio. Comenzamos entonces a viajar por todo el territorio español y a realizar observación participante y entrevistas etnográficas a miembros de las diversas asociaciones. A media que realizábamos este trabajo, las listas de correo en las cuales se nos incluía crecía. Descubrimos entonces que el correo electrónico era principal medio de comunicación de las asociaciones con sus miembros y con las otras asociaciones dispersas por toda España. Según nos comentaban algunos directivos de las mismas, el correo electrónico era el medio más barato y eficiente para dar información y comunicarse entre sí, ya que la mayoría de los migrantes lo consultaban periódicamente para mantener contacto con su familia en Uruguay. A través del correo se distribuía información sobre las actividades de las asociaciones, se convocaban asambleas, se daba información sobre España, se difundían noticias del Uruguay, se trasladaban debates existentes en otros foros, se hacían pedidos de trabajo, se ofrecían trabajos, se organizaban encuentros, se compartían experiencias, se construían imaginarios, etc.

Inicialmente todas estas comunicaciones se efectuaban desde un foco emisor: los directivos de las asociaciones. Eran ellos los encargados de elaborar y enviar los mensajes, eran los intermediarios entre la diáspora y la asociación. Por este motivo, no podíamos conocer si existía o no feed back. Pero pronto se crearon listas de correo y foros y la comunicación comenzó a ser más horizontal. Ya no sólo teníamos acceso a los mensajes enviados por los directivos de las asociaciones, sino que conocíamos algunas de las respuestas y propuestas de los demás miembros y las interacciones que se iban generando (3). Toda esta rica y abundante información que se iba produciendo nos exigió un trabajo de planificación para poder sistematizarla. Tuvimos que crear protocolos y sistemas de archivo de la información. Tarea nada sencilla porque ¿cómo archivar la información que diariamente íbamos recibiendo con algún criterio que nos sirviera para el análisis? Optamos por una forma de archivar en la que se tenía en cuenta la asociación, la temática y la fecha de emisión. Esta categorización nos ha sido de mucha utilidad en los análisis sobre diversos aspectos de la diáspora. Pero la ventaja principal que han tenido y tienen en esta investigación los correos y los foros de las asociaciones es la posibilidad que le dan al investigador de planificar una etnografía itinerante. Además de archivar la información en el ordenador, íbamos registrando en nuestro diario de campo las temáticas que nos resultaban más interesantes e íbamos apuntando las actividades en las cuales debíamos participar. Si bien nuestra participación en los foros ha sido más bien pasiva, no dudamos en intervenir para hacer preguntas y solicitar aclaraciones sobre determinados temas. Un ejemplo de los registros en el diario de campo es el siguiente:

"Mail de León, Asurval, 23/11/04, congreso de uruguayos en España, 11 y 12 de diciembre en Valencia, preguntar quiénes van, quién lo está organizando, se informa temática, el punto uno dicen que será "Vigencia del pensamiento artiguista como valeriano y de todas nuestras manifestaciones culturales y populares de nuestro ser nacional" IR!!"

Analizaremos aquí brevemente este congreso, ya que es un caso interesante para relatar la importancia de la red para estas comunidades dispersas. La primera información que recibimos sobre el mismo fue de parte de una asociación de Cataluña. A ellos les había llegado un email invitándolos al congreso y lo reenviaron a su lista de correo. Nos pusimos en contacto entonces con la persona de la asociación de Valencia que lo estaba organizando, a la cual ya conocíamos porque formaba parte de una de las asociaciones que habíamos visitado meses atrás. Inmediatamente nos llegó la información y la invitación a participar. A través del correo, durante días mantuvimos contacto con el organizador para conocer lugar, horario, participantes, cuestiones que se iban a discutir, etc. Mientras tanto, recibíamos emails de algunas de las asociaciones de reciente fundación, preguntándonos si conocíamos a esta asociación de Valencia y los motivos por los que se proponía este congreso (4). La celebración de este encuentro parecía ser iniciativa personal del director de la asociación valenciana y pocas asociaciones sabían exactamente cuál era el objetivo. Sin embargo, a pesar del desconocimiento sobre los objetivos y los motivos de la organización, a esta convocatoria acudieron representantes de quince asociaciones. Era la primera vez que muchos de ellos se veían cara a cara. Así al iniciar la reunión, y a medida que se realizaban las presentaciones se escuchaban comentarios relativos a que por fin lograban conocerse personalmente sujetos que habían mantenido comunicación únicamente a través de la red:

-"Soy Roberto de Madrid"
-"Ah! ¡Hola!, ¡por fin nos conocemos!". (En diario de campo 11/11/04)

Fueron varios los comentarios relacionados con la posibilidad de "poner cara" a la persona con la que tantas veces se comunicó por Internet: "Después de tantos mails….por fin nos vemos la cara" (5). Luego de las presentaciones algunos miembros hicieron referencia al email recibido y comenzaron a debatir las principales preocupaciones de las asociaciones y las posibilidades de desarrollar actividades conjuntas. No entraremos aquí en las temáticas que fueron discutidas ya que exceden este trabajo, sólo mencionaremos un aspecto que nos hace reflexionar sobre cómo la "existencia virtual" es una garantía que certifica la "existencia real". En determinado momento se hizo referencia a las asociaciones que no habían asistido a este encuentro y uno de los participantes manifestó "es que no sabemos cuántos somos, hay algunas asociaciones que no sabemos si siquiera existen, nunca contestan los mails". Observamos cómo al parecer, mantener una correspondencia fluida a través de Internet con las demás asociaciones de uruguayos en España sería una forma de demostrar la existencia de la asociación como tal. Si no se está conectado a la red, no se existe como asociación. En esta misma línea, el hecho de que algunas asociaciones recibieran emails de migrantes de otras ciudades era visto por algunos directivos como un síntoma de que las asociaciones de dichas ciudades no estaban funcionando "sino porque siempre nos escriben a nosotros".

La distribución de información a través de la red por las diferentes asociaciones genera luchas de poder, empieza a importar entonces quién se entera de qué, cuándo y a través de quién. En este sentido, algunos de los participantes del encuentro manifestaron su molestia por no haber sido informados como los demás "nosotros nos enteramos de casualidad". El hecho de enterarse a través de la lista de correos de terceros se percibe como una forma de discriminación y de desconsideración hacia la asociación. Si el organizador no incluye en la lista de destinatarios de su correo a alguna asociación, no la está considerando como parte del movimiento asociativo de uruguayos en España.

Este encuentro que duró dos días fue fundamentalmente un espacio de debate ya que la mayoría de las medidas adoptadas estuvieron relacionadas con declaraciones generales de intenciones. Sólo se decidió elaborar una serie de cartas y una recogida de firmas para una de las reivindicaciones más importantes del colectivo. Terminado el encuentro se acordó seguir en contacto a través del email para finalizar la redacción y coordinar la recolección de firmas. En los días sucesivos se enviaron a todos los participantes los borradores de las cartas con la intención de que todos participaran en la corrección y en las modificaciones que se considerasen pertinentes. La campaña de recogida de firmas también se fue organizando vía email, se había fijado una fecha de entrega, que luego se modificó debido a las dificultades que algunas asociaciones manifestaron para hacer la entrega en la fecha anteriormente definida. Además de estos asuntos, algunos de los asistentes al encuentro comenzaron a compartir sus impresiones sobre el mismo con las asociaciones con las que habían encontrado mayor afinidad y, desde ese momento, las relaciones por email empezaron a ser más asiduas entre algunas de ellas.

Este caso que hemos comentado nos muestra la importancia que ha tenido la red en primer lugar, para el investigador, tanto por el hecho de poder acceder a la información como para conocer algunos de los efectos posteriores del encuentro realizado. En segundo lugar, nos muestra cómo el uso del correo electrónico es frecuente dentro del movimiento asociativo y puede influir en la movilización comunitaria desarrollada por éste. Pero pasemos ahora a analizar el otro caso.

Los contactos a través del correo electrónico y las entrevistas realizadas nos llevaron también a otros contextos en los cuales se vivía la diáspora y a través de los cuales se formaba comunidad. Así tuvimos conocimiento de un portal que vinculaba a los uruguayos residentes en el exterior. Redota es un portal creado en el año 2000 por un uruguayo diseñador de páginas web que emigró a Estados Unidos. Su creador afirma que "Llega un momento donde uno se empieza a sentir parte del lugar donde vive, pero sin poder creérselo del todo. La uruguayez es algo siempre presente, por lo menos en mi caso". Y manifiesta que el objetivo de la web es "compartir estos sentimientos con gente en situación similar". Actualmente la página posee más de diez mil usuarios registrados. La web ofrece foros específicos donde debatir sobre "lo uruguayo" como los espacios llamados "Uruguayeces" o "Te acordás de…". Pero también, desde febrero del año 2003 los usuarios han ido creando foros específicos de acuerdo al lugar geográfico de residencia. Los usuarios que residen en España parecen ser los más activos y los que han segmentado en mayor medida la geografía del portal. Así encontramos foros como Uruguayos en Barcelona, Uruguayos en el País Vasco, Uruguayos en la Costa del Sol, etc. Observamos cómo, ante un desterritorializado ciberespacio, los usuarios intentan llenarlo de geografía.

Pero ¿por qué llegamos a Redota? Este portal no era objeto de nuestro estudio, pero a pesar de ello, a medida que íbamos tomando contacto con los miembros de las asociaciones nos dábamos cuenta de cómo este sitio había influido en la formación de algunas de éstas y cómo era utilizado para difundir información sobre sus actividades. Empezamos así a analizar los foros por ciudades y regiones de España. A través de este análisis pudimos observar los orígenes de la formación de algunas asociaciones a las que habíamos visitado. La interacción a través de estos foros había permitido relacionar a gente interesada en formar asociación en función de su calidad de uruguayos. Analizando los mensajes enviados a los foros podíamos ver las respuestas que habían recibido. Lo más interesante era encontrar que algunos de los mensajes habían sido enviados por personas con las que habíamos tomado contacto en las diferentes asociaciones, de esta forma la información obtenida en Redota nos permitía contrarrestar la información que habíamos obtenido a través de las entrevistas en profundidad. Veamos aquí cómo se iniciaron algunos de los contactos con el objetivo de formar asociación: MENSAJE: "Hola somos un grupo de uruguayos que estamos formando la Casa de Uruguay en Las Palmas de Gran Canaria (España), queremos hacer contacto con gente en esta isla, otras islas, España y el mundo entero" R/E/20.04.03 RESPUESTA 1: "Yo estoy en Las Palmas y quiero contactarme con los uruguayos que anden por aquí e intenten formar la casa de Uruguay" R/E/08.06.03

Así como las incipientes asociaciones buscan nuevos adherentes, así, también algunos migrantes buscan por este medio a las asociaciones. Se solicita información sobre las asociaciones de uruguayos en cada lugar de residencia. MENSAJE: "Dónde se juntan los yorugas en Barcelona??" R/E/23.03.03 Y en general se recibe respuesta de alguna asociación: RESPUESTA 1: "Pertenezco a una asociación de uruguayos en Cerdanyola del Valles que queda a 25 minutos en tren de Barcelona. Nos reunimos todos los jueves a las 20 horas. Por mas información enviame un mail" R/E/26.03.03

Los foros de Redota son ámbitos donde se comparten experiencias y se intercambia información pero también son un medio a través del cual se busca contactar con personas con las que se quiere más que desarrollar relaciones "On line", entablar relaciones "Off line". MENSAJE: "Mi marido y yo, estamos viviendo desde hace 3 meses en la costa de Málaga, y quisieramos conocer gente por esta zona para salir, y conversar sobre nuestro paisito...enviennos un mail". R/E/22.07.03 RESPUESTA 1: "Andate hasta la playa del muelle Heredia, hay un medio tanque con chorizos, asado etc., te vas a dar cuenta que son de nuestra tribu por la bandera" R/E/06.08.03

El análisis que hemos realizado hasta el momento no nos permite decir si Redota puede ser concebida como una comunidad virtual, en primer lugar, porque al parecer existe mayor cantidad de usuarios pasivos que activos y en segundo lugar, no sabemos hasta qué punto las interacciones en este contexto perduran a lo largo del tiempo. Pero lo que sí podemos decir es que esta página está siendo un recurso para la formación de la comunidad diaspórica localizada. Es un "kiosko de información" que facilita el contacto entre personas que poseen escasos vínculos sociales debido a su reciente migración y que tienen interés en vincularse con gente de su misma nacionalidad.


4. CONCLUSIONES

En este trabajo hemos querido compartir una experiencia de investigación en la que descubrimos a la red Internet y al ciberespacio como objeto y recurso de la etnografía. No queríamos aquí presentar las conclusiones generales de este trabajo ya que éste aún está en proceso. Nuestra intención era relatar cómo la red, y fundamentalmente el uso que nuestros sujetos de estudio hacen de ella, ha supuesto que debamos modificar nuestra estrategia metodológica.

Desde nuestra perspectiva Internet puede ser considerada objeto y recurso para la etnografía. A través del estudio de la relación entre lo Off line y lo On line podemos observar cómo el ciberespacio es un medio y un contexto a través del cual se reconstruye la nación y se fomenta la movilización comunitaria de los migrantes. Podemos decir que lo "real" ya no determina lo "virtual" sino que también se puede producir el fenómeno contrario. Lo "virtual" puede llegar a ser fundamental para que exista lo "real". Como hemos visto a lo largo de este trabajo, para algunas asociaciones "existir" es estar en la red. Y este existir en el ciberespacio puede también producir un regreso a la geografía. Ante la imagen del ciberespacio como un espacio desterritorializado podemos apreciar su otra cara, en la que los usuarios de la red, en este caso los usuarios y migrantes miembros de la diáspora uruguaya, promueven su reterritorialización como estrategia de relocalización y como medio para construir vínculos sociales y formar comunidad.


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Notas

 ^ 1. Este artículo fue presentado en el Simposio Antropología de los Media del X Congreso de Antropología organizado por la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español (Sevilla, Septiembre de 2005).

 ^ 2. García Blanco considera que los conceptos de realidad y comunidades virtuales son equívocos y teóricamente infecundos porque dificultan la comprensión de las novedades que traen consigo las nuevas tecnologías. Según este autor la comunidad virtual, ni es virtual ni es comunitaria (García Blanco, 2002).

 ^ 3. Con esto no queremos decir que tuvimos acceso a todas las interacciones producidas, porque podemos suponer que algunas personas en vez de enviar una respuesta a la lista lo hubiese hecho directamente a uno de los miembros.

 ^ 4. Es necesario aclarar aquí que la mayoría de las asociaciones de uruguayos en España no integran ninguna federación. Las relaciones que existen entre ellas son informales y dependen de la existencia de simpatía mutua entre sus líderes.

 ^ 5. Por razones de espacio prescindimos de las citas de los informantes, únicamente mantenemos las de Redota para que se pueda observar fecha del mensaje enviado y de algunas de las respuestas que hemos citado. Algunos de estos mensajes han tenido más de quince respuestas.