INTRODUCCIÓN / RESUMEN
El objetivo de este artículo es analizar la relación que existe entre uno de los más ambiciosos proyectos vinculados a la Sociedad de la Información – las ciudades digitales – y las prácticas que efectivamente desempeñan los ciudadanos en relación con la e-administración y la e-ducación, así como las posibles vinculaciones comunitarias que el uso de las Nuevas Tecnologías generan, fomentan o impiden. La pretensión no es otra que observar críticamente sí la ciudad digital es realmente un modelo versátil frente a las grandes ciudades, facilitando las relaciones sociales frente a entornos más complejos, o, por el contrario, la ciudad digital reproduce los problemas de las grandes urbes de guetos, comunidades cerradas, etc., al excluir del acceso a las nuevas tecnologías de la información a la población inmigrante. El claro objetivo es precisar sí la ciudad digital comprende todo el espectro de oportunidades, públicas y privadas, en la clara pretensión de una "comunidad imaginada" o, por el contrario, se convierte en nuevo espacio de exclusión: la tercera brecha digital.
Introducción
En los últimos diez años España ha ido desarrollando distintos
programas, dentro del contexto de la Unión Europea, que pretenden profundizar
la implantación de la Sociedad de la Información. Qué hacen
en este contexto las autoridades municipales es una de las cuestiones fundamentales.
La idea de desarrollar la e-administración y la e-ducación, en el
marco de las ciudades digitales, se presenta como una herramienta para mejorar
la vida de los ciudadanos. Sin embargo, además de los problemas ya clásicos
vinculados con las Nuevas Tecnologías (fundamentalmente la primera y la
segunda brecha digital) podemos encontrar un nuevo tipo de brecha digital, la
tercera, que tiene que ver con las disposiciones que portan los inmigrantes, así
como con las relaciones comunitarias virtuales que vinculan a los inmigrantes
entre ellos, tanto entre los que están instalados en la sociedad receptora
como los que se relacionan desde la sociedad receptora con los miembros comunitarios
que permanecen en la sociedad de origen. Así, planteamos como hipótesis
de partida que es posible encontrar una desconexión en términos
de disposiciones comunitarias entre los proyectos vinculados a la sociedad de
la información, encaminados a mejorar la vida de los ciudadanos, fundamentalmente
las ciudades digitales, y los inmigrantes que portan disposiciones socio-tecnológicas
específicas.
El motivo de este trabajo es establecer la relación que existe entre
uno de los más ambiciosos proyectos vinculados a la Sociedad del Conocimiento
y de la Información - las ciudades digitales - y las prácticas
que efectivamente desempeñan los ciudadanos en relación con la
e-administración y la e-ducación, así como las posibles
vinculaciones comunitarias que el uso de las Nuevas Tecnologías generan,
fomentan o impiden. Asimismo veremos si es posible hablar de una tercera
brecha digital, que se refiere a la existencia de las disposiciones que
tienen los distintos grupos comunitarios que les vinculan y les alejan unos
de otros, analizando en qué medida las comunidades de origen influyen
en estas disposiciones y en las prácticas de los inmigrantes que se encuentran
con el desarrollo de una ciudad digital en la comunidad receptora. El claro
objetivo, por tanto, es precisar sí la ciudad digital comprende todo
el espectro de oportunidades, públicas y privadas, en la clara pretensión
de una "comunidad imaginada" o, por el contrario, se convierte en
nuevo espacio de exclusión: la tercera brecha digital.
Nuevas formas de desigualdad y de estratificación digital y social: la
hipotesis teórica de la tercera brecha digital
La inmigración extracomunitaria es un hecho social significativo en España
desde hace más de una década, recibiendo especial atención
y siendo analizada pormenorizadamente en sus dimensiones cultural, demográfica,
económica, social y política. Pero los estudios e investigaciones
sobre inmigración y Sociedad de la Información son prácticamente
inexistentes y están ausentes en la práctica totalidad de informes
y literatura sobre esta cuestión social (1).
Siendo la inmigración un fenómeno relativamente reciente, se hace
necesario entrecruzar y relacionar este hecho social con otro fenómeno
social de naciente impacto como es el de la Sociedad de la Información
y más concretamente con las emergentes ciudades digitales.
La hipótesis de la tercera brecha digital se sustenta en un trabajo
empírico realizado en las provincias de Cádiz y Málaga
y que se acaba de presentar como informe para la Junta de Andalucía (Ribes
et al., 2007). Precisamente una de las conclusiones de dicho estudio fue el
hallazgo de una fuerte presencia de las comunidades de origen de los inmigrantes
marroquíes a la hora de instalarse en una determinada región española.
Las redes informales resultaron determinantes para elegir el lugar en el que
se iban a instalar los inmigrantes. Así, dando un paso más allá,
acabamos de presentar una investigación en el municipio de Rivas-Vaciamadrid
para examinar si la importancia de esas redes comunitarias es determinante a
la hora del acceso a las nuevas tecnologías, así como a la hora
de relacionarse con el proyecto de la ciudad digital de este municipio (2).
Ya que según lo percibido en el estudio antes referido los inmigrantes
marroquíes en Cádiz y Málaga eran vistos bien "como
trabajo" (y entonces eran bien recibidos y bien valorados) o bien "como
amenaza" (cuando perdían el empleo, algo que era inevitable estrcuturalmente
por el tipo de empleo estacional que obtenían). En todo caso, los inmigrantes
no eran nunca percibidos como miembros de la "comunidad". Estas conclusiones
nos llevan a plantear como problemática y conflictiva cualquier vinculación
de los ciudadanos inmigrantes con tareas no relacionadas con el trabajo, como
es, sin duda, su disposición y apropiación social de las nuevas
tecnologías y los servicios que les puede ofrecer la ciudad digital.
Estas disyuntivas nos han permitido también analizar de un modo teórico
los límites de las nuevas tecnologías para resolver problemas
sociales y proveer más dignidad, calidad de vida o justicia social, contra
algunas corrientes que parecen depositar todas sus esperanzas de armonía
social en las NTICs (Ribes, 2006). Esto nos hace recordar nuevamente que la
Sociedad de la Información y del Conocimiento genera una diferente estratificación
y desigualdad social que a los sociólogos, principalmente, nos debe competer
redefinir o dotar de un nuevo contenido al concepto de clase (tan en desuso
hoy en día), de igual modo que la estratificación social se la
empieza a relacionar con lo digital y con el uso y la disposición de
las nuevas tecnologías (Milner, 2006). Y no olvidar tampoco, que la tecnología
de por sí no es neutral en su apariencia, sino que el dominio de una
tecnología o de otra, como de una idea tecnológica, como es el
caso de las ciudades digitales (o la Web 2.0.), responde a intereses ideológicos,
económicos o políticos.
La reflexión crítica en torno a la emergencia de la nueva ciudad
digital es parejo al que se mantiene sobre la Web 2.0 (3.0. ¿ya?). a
la hora de la participación y socialización de la red. El auge
del fenómeno social wiki es un oasis, a nuestro parecer, dentro de la
cultura tecnológica dominante que no deja de estar bajo la tutela del
mercado. Porque la cultura dominante de nuestra sociedad tardomoderna no es
tanto la participativa, sino más bien la consumista. Una denuncia que
podemos hacer a la Web 2.0 es que bajo su afán de socializar la red disimula
un lado oscuro que pretende causar la desaparición del espacio público
real/virtual y de toda crítica; pretende acabar con discursos disidentes
y con posturas alternas que sí se han visto facilitadas por la red (Morales,
2006). La globalización económica hegemónica presente ya
en los mercados de la información se está incorporando al ciberespacio
bajo el discurso de la participación y socialización de la red
que manejan las grandes empresas de la red (Microsoft, Yahoo, Google), aunque,
si bien es cierto, quedan todavía espacios intermedios en la red para
la crítica y la diferencia (Linux, Indie). Importante es, sin duda, sobre
qué tecnologías se edificará la ciudad digital del futuro:
¿sobre las comunitarias de software libre? o ¿sobre las privadas
de Microsoft?
Lo que señalamos, por tanto, es que la ciudad digital tiene serio riesgo
de imitar y (auto)reproducir las desigualdades sociales que se dan en la vida
cotidiana, tan real y problemática. De esta manera, urge como tarea analizar
la dimensión de los elementos que integran el modelo de ciudad digital
y su concordancia (o no) con el tamaño de su población y, sobre
todo, analizar sí este modelo de ciudad digital es aplicable a todos
los segmentos poblacionales de cada municipio, centrándonos principalmente
en el colectivo de inmigrantes. La pretensión no es otra que observar
críticamente sí la ciudad digital es realmente un modelo versátil
frente a las grandes ciudades, facilitando las relaciones sociales frente a
entornos más complejos, o, por el contrario, la ciudad digital reproduce
los problemas de las grandes urbes de guetos, comunidades cerradas, etc., al
excluir del acceso a las nuevas tecnologías de la información
a la población inmigrante, convirtiéndose con ello en un nuevo
espacio de exclusión y marginación social (la tercera brecha digital)
que impide la formación de esa pretendida "comunidad imaginada".
Conclusiones
Planteamos diversas reflexiones ante estas nuevas ciudades digitales que comienzan
a desarrollarse en España y que deben ser respondidas, sobre todo, a
la hora de intentar construir una arquitectura funcional que posibilite la plena
integración y acceso a las nuevas tecnologías por parte del colectivo
inmigrante y también, cómo no, del resto ciudadanos y de minorías
(discapacitados, excluidos, etc). La ciudad digital no se ha de erigir como
un modelo de ciudad exclusiva, sino, como una ciudad inclusiva que permita a
todos los habitantes de su municipio, sin ningún tipo de distinción,
la accesibilidad a las nuevas tecnologías de la información y
sus prestaciones sociales (gobierno y administraciones electrónicas,
telemedicina, teletrabajo, teleformación, negocios electrónicos,
etc.).
La hipótesis de estudio que lanzamos en torno a la tercera brecha digital
puede resultar un tanto apresurada a tenor del lento avance del desarrollo de
las ciudades digitales en España, pero, por otro lado, estimamos que
no está muy desencaminada si sirve como llamada de atención sobre
problemas sociales emergentes que no están siendo resueltos a la hora
de hablar de la estratificación social que provocan las NTICs. Paradójicamente
nos lanzamos a teorizar sobre una posible tercera brecha digital cuando tanto
la primera como la segunda brecha aún no han sido resueltas por esta
sociedad postindustrial (además de mantenerse la distancia entre Norte-Sur).
Se enfatiza mucho en que una de las soluciones para salir de la exclusión
digital es una adecuada educación y formación con las nuevas tecnologías
lo que permite, además, una mayor competitividad laboral (Rodino-Colocino,
2006). Pero este planteamiento, que instrumentaliza el acceso, no deja de ser
otro imperativo más que el mercado de trabajo sutilmente trata de imponer
a la hora de flexibilizar y fragmentar la oferta de trabajo, discriminando quién
no posea tales conocimientos como capital social.
Por ello, nuestro propósito es ir más allá de estos típicos
planteamientos sobre el acceso y el uso de las nuevas tecnologías, y
relacionar nuestra reflexión teórica de la tercera brecha digital
con los últimos estudios de Comunicación y Sociedad que incorporan
la variable migratoria, la etnicidad o la identidad, escapando de los clásicos
determinismos socioeconómicos (Wilson et al., 2003). Además cualquier
futura investigación en torno a la ciudad digital y su estratificación
tendrá que entender las implicaciones de los modos diferentes de apropiación
social de estas nuevas tecnologías, si ésta se hace en un entorno
público o privado; si ésta refuerza los lazos comunitarios con
la sociedad receptora o, por el contrario, supone otro factor de distanciamiento.
Porque la tecnología digital puede profundizar en los abismos socioeconómicos
y culturales, pero también proporciona nuevas oportunidades, ya que Internet
tiene un potencial tremendo de empoderamiento y fortalecimiento para las minorías
o para aquellos sectores marginales (Mehra et al., 2004). De lo que se trata,
en definitiva, es de analizar el sentido relacional que encierra las NTICs dentro
de un nuevo entorno social, la ciudad digital, y observar la correlación
existente entre individuo y comunidad, entre inmigrante y comunidad receptora/comunidad
de origen, entre ciudadano y participación. La participación en
la comunidad receptora para los inmigrantes puede facilitarse a partir de las
nuevas tecnologías. Si bien, como aprecia Dutta-Bergman (2005), es necesario
distinguir entre comunidades de acceso y comunidades de satisfacción.
Este matiz es vital para entender el carácter futuro de la ciudad digital,
porque acceder a ella no basta, ya que lo importante es comunicarse, relacionarse,
vincularse; quedar satisfechos como miembros que participan en la construcción
de un contexto común y cotidiano en sus diferentes manifestaciones reales
y virtuales (administrativas, económicas, políticas, culturales,
etc).
Bibliografía