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El ARCHIVO de la CiberSociedad es un espacio abierto de referencia y documentación para la investigación y el conocimiento de lo CiberSocial desde las Ciencias Sociales, integrado dentro del Observatorio para la CiberSociedad

Joan Mayans i Planells

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Datos a partir del 22.11.2003. Artículo en el OCS desde el 4 de Enero de 2001


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Archivo OCS

Anonimato: el tesoro del internauta

Por: Joan Mayans i Planells


Para citar este artículo: Mayans i Planells, Joan, 2000, "Anonimato: el tesoro del internauta". Fuente Original: Revista iWorld (Octubre, 2000), pp. 52-59. Disponible en el ARCHIVO del Observatorio para la CiberSociedad en http://www.cibersociedad.net/archivo/articulo.php?art=28




INTRODUCCIÓN / RESUMEN

En un contexto social y cultural en el que la mayoría de la población se siente censada, clasificada y controlada, como si de una ficha dentro de una inmensa base de datos se tratara, el anonimato parece poder convertirse en un sueño tan apetecible como irrealizable. Al mismo tiempo, uno de los aspectos mencionados de forma más recurrente en las comunicaciones mediadas por ordenador es que proporcionan, precisamente, una forma de interrelación anónima. Esta es, al menos, una opinión general entre gran parte de los usuarios y la mayoría de los medios de comunicación de masas que, con más o menos rigor, tratan el tema. Sin embargo, esta opinión no es plenamente compartida por todos. Tanto aquellos que tienen suficientes conocimientos técnicos, como diversos estudiosos de estos fenómenos sociales, piensan que un completo anonimato en Internet puede no ser posible o deseable. En las siguientes páginas abordaremos diversas áreas relacionadas con el anonimato en las comunicaciones mediadas por ordenador: la información que concede cualquier máquina cuando establece una conexión de World Wide Web y las diversas formas de controlar esa información; los peligros y posibilidades que acechan una conexión con un servidor de IRC y; finalmente, algunas consideraciones sobre el tipo de anonimato que podemos desear y/o temer.


Uno de los grandes alicientes de Internet, en todas sus facetas, es que permite observar sin ser observado. Un comportamiento que algunos calificarían como 'vouyerista' puede identificarse en la "inocente" y cada vez más habitual práctica de cualquier usuario que navegue por la world wide web, con cualquier propósito. Quien busca información especializada, quien lee el periódico, quien visita una página erótica o pornográfica o quien navega sin destino alguno suelen experimentar la quietud de poder hacer y ver sin sentirse vigilados. Pocos piensan en la posibilidad de que sus pasos no son tan secretos como imaginan. El monitor del ordenador se convierte en una ventana privada a un mundo que se paraliza ante nuestra mirada y no tiene la osadía de preguntar. La tranquilidad que otorga la aparente privacidad absoluta, junto con la potencia y la inmensidad de Internet son argumentos de peso para disfrutar de la Red en todo su esplendor y sin cortapisas.

No obstante, hay algo que muchos usuarios ignoran: las 'pisadas en el camino'. Son abundantes las formas en que nuestras 'pisadas en el camino' revelan información sobre nosotros mismos. Poner en marcha una conexión a Internet significa que se estable un vínculo entre dos puntos. Uno, el visible, es el punto de destino. Otro, el que a menudo se ignora, es el punto de origen de la conexión. Sin entrar ahora en excesivos tecnicismos ni excepciones, diremos que el punto de origen de una conexión a Internet es la dirección IP. La dirección IP de un equipo de conexión (el ordenador, el módem, la línea de teléfono...) es fija en buena parte de las ocasiones. En otras varía ligeramente, a menudo debido al tipo de proveedor que se haya contratado (IPs dinámicas). La dirección IP es única e identifica el 'origen de la conexión'. La dirección IP, por lo tanto, es la información mínima que proporciona cualquier usuario al conectarse a Internet. Una información mínima que puede llevar inscritos algunos datos más, como son el país o la organización de origen. Estas son las 'pisadas en el camino' que nutren cualquier contador de visitas puesto en una página web y que, ligeramente más aprovechadas, sirven, por ejemplo, para elaborar las estadísticas más completas que genera un contador de tipo 'Netstat' que puede ponerse en cualquier página personal gratuitamente.

El hecho de 'conceder' esta información no tiene porqué ser temido, sino que puede ser utilizado con fines 'benignos'. Esta es la base desde la que trabajó el proyecto "La web sociable" del MIT (Massachussets Institute of Technology). A pesar de que su proyecto no tuvo la aceptación y el éxito que sus diseñadores, Judith Donath y Niel Robertson, imaginaron, "la web sociable" era una idea interesante, puesto que pretendía aprovechar la mencionada información para que los sitios web que quisieran participar de la iniciativa resultaran mucho más interactivos socialmente: haría que los visitantes que coincidieran simultáneamente en una página web pudieran establecer conexión entre ellos. Dado que un buena parte de las páginas web existen para proporcionar información sobre aspectos de interés muy concreto, en este proyecto se diseñaron unas aplicaciones de software que aprovechaban los datos de concedidos por la dirección IP para que los usuarios pudieran saber si había más gente consultando la página simultáneamente, y abría la posibilidad de charlar con ellos. De este modo, la navegación por la World Wide Web se convertía en algo menos solitario y más colaborativo, permitiendo que los usuarios pudieran ayudarse entre ellos a la hora de encontrar aquello que buscaban, intercambiando opiniones, ideas y consejos. Una aplicación actualizada de estas ideas es el software 'Odigo' (véase la lista de direcciones).

Otro ejemplo de cómo el navegante va dejando sus huellas tras sus paseos supuestamente anónimos por la World Wide Web es el funcionamiento de las llamadas 'cookies'. El modelo básico de 'cookie' es un archivo de texto que es introducido en el ordenador del usuario por algunos sitios web que éste visita. Dado que tan sólo son archivos de texto, no pueden contener virus o dañar el sistema. De todos modos, son una clara cortapisa a la privacidad del medio, puesto que funcionan recopilando y estructurando información personal del usuario. Muchas 'cookies' -las llamadas 'persistentes'- suelen estar configuradas para permanecer en el sistema del usuario durante meses o incluso años. Las 'cookies' contienen información sobre las visitas previas que el usuario ha realizado a aquella página y esta información puede ser más o menos abundante, dependiendo del uso que se le quiera dar. De este modo, puede consistir en un sencillo código invisible asignado a cada visitante para contabilizar cuántos usuarios vuelven a la página después de haberla descubierto, únicamente con fines de control y cómputo interno. O puede llegar a ser una larga lista de datos que se han ido suministrando al sitio web, con un detallado recuento de páginas visitadas, perfiles personales, objetos comprados o por el que el usuario se ha interesado, etcétera.

Estos son sólo un par de ejemplos. Existen otras formas más potentes y complejas de extraer información personal de los usuarios. En aras de la brevedad, tan sólo mencionaremos que los 'applets' de Java y JavaScript, las ventanas CGI o las mencionadas 'cookies' están presentes en casi todas las páginas web actuales. En todos estos dispositivos, se establece un intercambio de información entre nuestro sistema y el servidor de la página en cuestión. Este intercambio, a menudo, no se produce a un nivel superficial, sino de manera interna. De este modo, a no ser que configuremos de forma correcta y precavida nuestro -cada día más complejo e inconfigurable- navegador de Internet (aspecto que veremos más adelante), el mencionado servidor remoto puede estar recabando información variada residente en nuestro software o en nuestro sistema sin que lo percibamos. Esta información puede que sea sencillamente la necesaria para ejecutar alguna virguería gráfica, ejecutar un sonido o presentarnos los contenidos que buscamos de una forma concreta. Sin embargo, eso depende de una 'buena fe' por parte de los diseñadores de la página web que visitamos. Y la buena fe, en la Internet actual, no es algo que se deba presuponer de forma gratuita. Para ejemplificar de un modo rápido esta afirmación que puede sonar algo agorera, tan sólo mencionaremos que la conocida red 'DoubleClick' fue capaz de recolectar los gustos y preferencias sobre vacaciones en crucero de más de diez millones de personas. Merced a esa inmensa colección de datos, les hacía llegar publicidad a su medida. En términos de márketing, toda esa información es valiosísima.

Desgraciadamente, no es éste un caso aislado, sino más bien al contrario. Los parámetros de privacidad de la mayoría de los sitios de Internet son un misterio. Tampoco sus medidas de seguridad son insalvables para ningún hacker experto y deseoso de vender esas bases de datos a empresas que no dudarán en pagar por ellas ni en preocuparse por su procedencia. Piénsenlo bien: ¿quién no ha recibido más de una docena de correos basura comerciales en lo que va de año? ¿y no se han preguntado de dónde sacaron su dirección electrónica o qué les hizo pensar que quizá ese producto anunciado podría interesarles?


Algunas notas técnicas: anonimato y camuflaje en IRC.

A través de las conexiones de IRC también se pueden desvelar informaciones ocultas en nuestro sistema. No obstante, a continuación nos fijaremos en las condiciones de privacidad y seguridad en IRC a otro nivel: el de la defensa del anonimato y la posibilidad de construir personalidades e identidades ficticias o de proteger las reales en estos entornos cada vez más masivos.

La ventana de inicio de cualquier cliente de Internet Relay Chat nos pide que introduzcamos un nick o seudónimo antes de iniciar cualquier conexión. La mayoría también ofrecen la posibilidad de indicar una dirección de correo electrónico, una página web personal o de referencia e incluso un nick secundario por si el primario estuviera ocupado en ese momento. Todos estos datos pueden ser inventados. Una vez iniciada la sesión, el nick que hayamos escogido pasará a ser nuestro nombre delante de una multitud de otros usuarios. La libertad para escoger el mencionado nick hace que toda la operación tenga la apariencia de llevarse en absoluto anonimato. Dará igual que escojamos un nombre de otra persona, de otro sexo, de otra especie animal o incluso una combinación aleatoria de caracteres. Una vez dentro de un canal público o dentro de una charla privada, cuando nos enfrentemos a una conversación, toda la información que proporcionemos a nuestros interlocutores puede ser igualmente ficticia. Sexo, edad, procedencia u ocupación laboral, que suelen ser las primeras referencias que la mayoría de usuarios nos van a solicitar, para saber con quién están hablando y a qué atenerse. Gozaremos de toda la libertad del mundo para, si así lo deseamos, inventarnos un perfil vital y una biografía en los parámetros que más nos plazcan. A partir de ese punto, nuestra única restricción será la verosimilitud con que consigamos representar nuestro personaje, ya sea 'sincero' o 'ficticio'. Tanto lo uno como lo otro no es verificable a simple vista. 'Leonardo' dice ser un estudiante de bachiller de 17 años residente en Córdoba, que se escogió su nick por una Tortuga Ninja. 'Moriarty' se presenta a sí mismo como licenciado en telemática por la Universidad de las Islas Baleares, de 23 años, soltero, sin novia y con una nómina jugosa. 'SexyGirl' dice tener 19 años, ser madrileña, camarera, simpática, ninfómana y con inclinaciones bisexuales por explorar. ¿Alguien dice la verdad? ¿Alguien miente?


La vulnerabilidad del anonimato

Un usuario novato de IRC o cualquier usuario sin grandes inquietudes por descubrir los entresijos técnicos del sistema sólo tendrá un recurso para saber si sus interlocutores y/o (nuevos) amigos están siendo sinceros con él: el sentido común y su perspicacia. De igual modo, se sentirá amparado en su anonimato para decir o hacer lo que le venga en gana, con el único riesgo de empeñar su credibilidad en el intento.

No obstante, son varias las maneras para averiguar datos suplementarios sobre ese nick por el que podemos sentir curiosidad. Las suficientes maneras para que la mayoría de los usuarios expertos o con algunos conocimientos técnicos afirmen que el anonimato en IRC, sencillamente, no existe. Y no sólo en IRC: las palabras concluyentes de un usuario con varios años de IRC e Internet a sus espaldas las suscribiría mucha gente: "Internet no es anónimo en absoluto".

Son abundantes las páginas web en las que se abordan estos temas y las formas diversas en que puede averiguarse la identidad real que se esconde tras un nick. Sin entrar en excesivas complicaciones técnicas, veremos a continuación algunos ejemplos. Para aquellos que quieran ir más allá de lo que aquí, a media voz, se explica, les recomendamos visiten los sitios indicados más adelante y que, a partir de ahí, continúen sus pesquisas personalmente.

Como hemos indicado al principio del artículo, la única información que realmente es inevitable 'conceder' cuando se abre una conexión por Internet (ya sea IRC, WWW, ftp o lo que sea) es la IP de origen. Cada IP, como hemos dicho, es única. Se compone por cuatro números separados por puntos. En estas cifras se esconden los datos del proveedor de acceso a Internet que todo usuario tiene. Y ahí sí que un usuario se vuelve más vulnerable. Alguien especialmente interesado en averiguar 'la verdad' de un nick en IRC puede 'resolver' su IP. Una vez descubierto el proveedor -con lo que algunos misterios ya pueden ser desvelados- ese mismo alguien puede ponerse en contacto con el mencionado proveedor y decir que el usuario en cuestión está causando problemas en IRC, atacando a otros usuarios (existen multitud de técnicas de 'guerra' en IRC: nukes, floods, tomando canales, introduciendo troyanos, etcétera) o que está traficando con pornografía infantil o cualquier otra acusación malintencionada y no necesariamente cierta. Con eso, o bien el proveedor accede a dar los datos del usuario que contrató el servicio o bien puede tomar medidas por su cuenta. E incluso en el caso de que el proveedor se niegue a hacer nada, ya se sabe que los datos de ninguna compañía están absolutamente a salvo: si algunos hackers han conseguido entrar en las bases de datos de la CIA, la NASA o cualquier gobierno, que tienen altísimos presupuestos para la protección de sus datos, ¿qué no podrán hacer con los datos de que disponga cualquier empresa de acceso a Internet?

Por otro lado, y sin tener que recurrir a la figura sombría y desconocida de los hackers e incluso sin tener que ponerse en contacto con el proveedor de acceso a Internet del nick a quien se pretende desenmascarar, existen otros métodos que también pueden servir para conocer algunas 'verdades' que tras ese nick se esconden. El espectro de posibilidades es amplio: desde lo más sencillo, como puede ser trazar la ruta de conexión de la IP en cuestión (el programa 'tracerout' ya viene instalado por defecto en Windows y existen varios programas de freeware o shareware disponibles en la página de 'Astalavista' o 'Winsite' que incluso vienen equipados con mapas para hacer más visual la ruta de conexión del usuario deseado) para descubrir desde dónde se conecta el nick; hasta otras formas más complejas, que pasan por introducir un 'troyano' de tipo 'Netbus' o 'Back Orifice' en el ordenador de la 'víctima', con lo que todos los datos existentes en su disco duro pueden ser manipulados por el interesado. Para consideraciones más concretas y específicas sobre todos estos aspectos, nos remitimos a las direcciones web adjuntas, en las que se podrán hallar explicaciones más detalladas de estas técnicas así como estrategias para defenderse de ellas.


Técnicas de camuflaje

Dejando de lado las diversas protecciones que existen para protegerse de según qué tipo de ataques que pueden, también, encontrarse en muchas páginas web dedicadas a estas cuestiones, nos centraremos ahora, brevemente, en la cuestión del camuflaje de la identidad, para proteger el tan preciado anonimato.

Como hemos mencionado ya en varias ocasiones, la IP es la clave de la mayor parte de las huellas que dejamos en Internet en general y en el IRC en particular. Por tanto, una forma de eliminar ese rastro o engañar a posibles rastreadores pasa por esconder la IP real. Esto se puede conseguir mediante el uso de varios de los recursos que se incorporan en gran parte de los clientes de IRC, como el Ircap o el X-Cript. La estrategia más sencilla a seguir consiste en escanear a diversos usuarios hasta encontrar alguna máquina con el puerto 1080 abierto. Una vez localizada la IP de esa máquina, hay que interponer esa IP entre la propia y el servidor de IRC al que deseemos conectarnos. Para ello, se pone en marcha la opción de 'muro de fuego' o 'firewall' del menú de opciones de archivo del mIRC o del cliente de IRC que estemos usando, se introduce la dirección IP encontrada con el puerto 1080 al descubierto y se espera a conseguir la conexión. El proceso puede ser laborioso, puesto que buena parte de los servidores de gran capacidad de IRC prohiben esta forma de acceso. Algunos incluso 'banean' (censuran, prohiben la entrada) a quienes lo intentan. Lo que ocurre es que lo que se 'banea' es la IP interpuesta que se está intentando introducir. Sin embargo, con un poco de paciencia, se encuentra un servidor que permite la entrada. Una vez conseguido esto, nuestro nick o seudónimo no será rastreable por la IP.

Existen otras formas más complejas de conseguir lo mismo. La práctica del 'bouncing' es similar a la que hemos descrito anteriormente, aunque usa otro tipo de software. El 'DNS Inject' no necesita "parasitar" ninguna otra máquina o IP, pero su proceso es más complicado y excede los objetivos de este artículo. Para mayor información sobre estas y otras tácticas de ocultación o 'spoofing', nos remitimos a la página de 'Tácticas de Guerra en el IRC' que se encuentra en la lista de direcciones adjunta.

Todas estas estrategias juegan con el mismo concepto: ocultar la IP real, sea con unos fines u otros. Corre la voz en algunos círculos de IRC que se está ensayando un sistema de IPs virtuales generalizado que se va aplicar a la red IRC-Hispaon. De este modo se evitarán gran parte de los ataques a usuarios y la cuestión del anonimato se vería en buena medida restablecida. Incluso algunos comentan que este sistema podría ser puesto en práctica antes del final de año. Todo esto, no obstante, no hemos podido confirmarlo.


Sinceridad o ficción; anonimato o seudonimato

Dejando de lado los aspectos técnicos y de seguridad que hemos abordado en diversas ocasiones a lo largo del presente artículo, existen algunas consideraciones sociales que cabe no olvidar.

Para empezar, es necesario comprender que uno de los mayores atractivos de las comunicaciones interactivas en Internet se basan, no tanto en el concepto de anonimato, sino en la capacidad para establecer una personalidad que no depende del aspecto físico o connotaciones 'reales' de quien está tras el teclado. Crear una personalidad en IRC no implica, necesariamente, inventarse la biografía de un personaje fantástico. Puede significar, simplemente, querer empezar a describirse (a escribirse) de nuevo; dar nuevas o viejas pautas de cómo es uno; dejarse conocer de un modo distinto en un medio distinto, a través de las palabras que uno dice (teclea), etc.

Por muy 'realista' que sea cualquiera en IRC, el mero hecho de estar interactuando en un medio diferente ya le confiere a su personalidad una tonalidad diferente. La vehemencia y el control expresivo que existe en este medio es crucial en este aspecto, del mismo modo que lo es el hecho de tener un espectro reducido de comunicación, mucho más dominable por el usuario.

Por otro lado, por muy 'ficticio' que sea cualquiera en IRC, difícilmente podrá evitar que se cuelen en su 'creación' muchas facetas y características de su 'yo' real, haciéndolo mucho más transparente de lo que quizá desearía. Cualquier escritor sabe perfectamente que es imposible crear personajes de la nada, e IRC es una muestra clarividente de ello. Por poner un ejemplo lo suficientemente ilustrativo, ni siquiera un funcionario de cuarenta años que se haga pasar por una estudiante de diecinueve, absolutamente diferente a cómo él cree ser y con todas las protecciones imaginables en su IP y en su ordenador puede evitar estar transmitiendo algo muy suyo: la forma en qué él imagina que se comportaría su personaje, la forma en que éste hablaría y se comunicaría con los demás. En definitiva, algo tan personal como su propia e íntima concepción de cómo es o debe ser una mujer de diecinueve años, forjada a través de la experiencia vital que le ha llevado a 'crearla' de ese y no de otro modo.

Queremos decir con esto que resulta difícil establecer una caracterización absoluta de lo 'sinceros' o 'ficticios' que son los personajes de IRC. En todo caso, estamos ante una gradación compleja que va de la sinceridad alterada a la ficción traicionada por el propio 'yo' de cada uno. Dejando de lado la discusión entre lo que es virtual y lo que no lo es, o entre lo que es sincero o no lo es, hay que subrayar algo fundamental: todos los personajes de IRC son reales. Al menos, durante su período de conexión. Es decir, durante toda su vida.

Por otro lado, también cabe decir que el anonimato absoluto es algo que muy pocos usuarios desean, realmente, en IRC. La excepción la conforman aquellos que buscan camorra y tan sólo pretenden molestar al personal (que los hay) y aquellos que lo que desean es dedicarse a labores que pueden ser consideradas moralmente reprobables, desde promocionar un negocio hasta procurarse algo de cibersexo, pasando por los eventuales y malignos usuarios que intentan colocar algún virus o troyano en el ordenador de algún usuario incauto (que también los hay).

Cuando el resto de usuarios se refieren al anonimato, a lo que en realidad hacen referencia es a que su vida 'real' y su vida online no se mezclen. Es decir, que no se puedan descubrir los datos -nombre real, dirección, teléfono, etc.- que hay tras su nick. Como afirma Judith Donath, 'en el mundo virtual, hay muchos grados de identificación posibles. El anonimato completo está en el extremo de un continuo que va desde lo totalmente anónimo a lo totalmente identificado'. De este modo, un seudónimo, aunque no conlleve ninguna pista hacia los datos que hay tras la persona en el mundo físico, puede tener una reputación y un carisma clara y fuertemente establecidos en el mundo virtual. Y esto es lo que desean muchos usuarios de IRC habituales. Ser conocidos -incluso ser conocidos a fondo- por su nick. Un estado que podríamos llamar de seudonimato. A poquísimos de estos usuarios les resultaría apetecible el anonimato auténtico. Al contrario: invierten muchas horas de su tiempo en establecer vínculos sociales en línea, a conocer a otras personas; a dejarse conocer; a proyectar su modo de ser; a destacar, de un modo u otro; a forjar una personalidad y una forma de ser que sea apreciada y reconocida; a cultivarse el respeto de los demás, creando canales, dando apoyo y ayuda a quien lo solicita, coleccionando niveles de privilegio en varios canales, construyendo o participando en páginas web con los datos del canal y de sus habituales, etcétera. El anonimato, de hecho, es algo que evitan con vehemencia. Hay quien opina que, en los entornos sociales del ciberespacio, la alusión al anonimato es una metáfora, algo que se refiere a aspectos que no son literalmente lo que se define por anonimato. A lo que en realidad aluden es al seudonimato, aunque desconozcan el rebuscado neologismo. Un seudonimato que mantenga su vida y datos reales a salvo de malintencionados a la vez que suponga una auténtica implicación personal en su vida en línea. Quizá ése sea el término que debamos utilizar en este ya no tan nuevo medio.


ANEXO 1: Seguridad en el Netscape Communicator

En este párrafo y el siguiente abordaremos brevemente algunas opciones que pueden permitir una navegación más segura en los dos navegadores más comunes entre los usuarios españoles, en Netscape Communicator y el Internet Explorer de Microsoft. Para todo aquel que desee una explicación más completa y detallada, nos remitimos a la página del 'Criptonomicón' cuya dirección se encontrará en la lista de referencias y enlaces de interés y de dónde nosotros mismos nos hemos inspirado.

Tanto en el caso del Netscape como en el del Explorer, lo primero que se debe hacer notar es que ambos son programas que consumen cada vez más recursos de sistema y que en sus versiones actuales, contienen herramientas muy voluminosas, rellenas de tantas opciones y sutilezas que resulta prácticamente imposible seguir la pista de todos los corolarios y funciones que llevan implícitos. Por ello, la primera recomendación, por trivial que parezca, es obtener una copia válida y segura del navegador que decidamos instalar, puesto que este software tiene acceso ilimitado a los recursos del sistema informático. Su potencial dañino es tanto que no debe tomarse a la ligera esta primera recomendación.

El Netscape Communicator tiene un menú llamado 'Información sobre Seguridad'. No obstante, hay más opciones configurables fuera de ese menú que conciernen a aspectos sobre seguridad, por lo que no es recomendable confiar sólo en el mencionado menú para proteger el navegador.

Así, la configuración de las preferencias personales también deben ser atendidas y que merecen ser observadas (menú de edición, opción 'Preferencias'). Del mismo modo, la carpeta 'Navigator' contiene algunas opciones interesantes: allí se pueden modificar el número de días que los sitios visitados permanecen en la ventana de 'historial'. También la información suministrada a través de formularios queda almacenada durante la cantidad de tiempo especificada. De este modo, cualquier persona que accediera a esta información podría conocer las páginas que hemos visitado y el contenido de los formularios eventualmente rellenados. Además, los frecuentes 'agujeros' del Navegador hacen que esta información también pueda ser conseguida por las páginas web que lo deseen. Por ello, si se quiere ocultar todo esto, lo más recomendable es establecer a cero el número de días de permanencia del 'historial'.

En la opción de 'Aplicaciones' se puede manipular el tipo de aplicaciones de ayuda y 'plug-ins' que se tienen activos y asociados a determinadas extensiones de archivos. Tanto las aplicaciones de ayuda como los 'plug-ins' son programas en código nativo con acceso total a los recursos del sistema, por lo que conviene instalarlos con precaución, ya que si alguno estuviera escrito con malas intenciones podría causar daños irreparables. Por otro lado, una página maliciosa podría también utilizar documentos que contuvieran virus de macro, como ha ocurrido en Word y Excel, para hacer que el usuario incauto los ejecutara en su ordenador. Como medida cautelar, se recomienda instalar el menor número posible de 'plug-ins' y aplicaciones de ayuda y siempre de casas conocidas en las que se pueda confiar.

En la carpeta de correo de correo y grupos, tenemos la opción de personalizar el uso del correo desde el navegador. Siempre se puede optar por suministrar datos falsos o no introducir nada en absoluto. No obstante, si se desea utilizar el 'Messanger', al menos la dirección de correo deberá ser real. Sea como sea, y puesto que en muchas páginas se fuerza al navegador a mandar un correo al sitio web visitado -del que se puede obtener nuestra dirección electrónica fácilmente- vale la pena leer detenidamente todos los mensajes de advertencia y confirmación que aparecen en pantalla y no caer en la inercia de 'aceptar' todas las ventanas de diálogo que van surgiendo durante la navegación. Tampoco es mala idea cambiar las localizaciones 'por defecto' que asigna Netscape, puesto que es el primer -y quizá el único- lugar donde se buscará información personal. Esto es aplicable tanto a los archivos de preferidos, de direcciones, de correo, etc.

En la carpeta de opciones avanzadas, se puede controlar el estado del uso de los lenguajes Java y JavaScript, así como la aceptación de 'cookies' y otras opciones de utilidad. Por defecto, todas estas opciones están activadas, puesto que la mayoría de los sitios web utilizan estos recursos. Si se va a visitar alguna página de contenido sospechoso o si se es una persona especialmente precavida, se puede considerar la opción de desactivar todo esto, aunque la navegación perderá mucha calidad.

Evidentemente, en la ventana de 'Información sobre Seguridad', se encontrarán muchas más opciones que conviene observar detalladamente antes de empezar a navegar y que no pasaremos a detallar aquí.

Por último, cabe notar que las versiones actuales de Netscape disponen de una protección basada en restricciones por contenidos, el NetWatch. Con él, se puede configurar qué tipo de contenidos pueden ser visitados por nuestro navegador, según categorías asignadas a algunos -pocos- sitios web.


ANEXO 2: Seguridad en el Microsoft Internet Explorer

Muchos de los aspectos comentados para el Netscape son aplicables al Explorer. De hecho, sus funciones son prácticamente idénticas y su singularidad reside en temas que van más allá del ámbito de este artículo. No reiteraremos aquí consejos ni explicaciones ya consignadas en el cuadro anterior, de modo que nos remitimos a éste para las pertinentes explicaciones y a la página del Criptonomicón para más detalles.

En el Internet Explorer, las opciones configurables concernientes a la seguridad se encuentran dentro del menú 'Ver', en el comando de 'Opciones de Internet'. Esta ventana se despliega en hasta seis pestañas diferentes:

1. Pestaña 'General': Se pueden configurar las opciones del historial, modificando el número de días que permanecen en el navegador las páginas visitadas. De nuevo, lo más seguro es ponerlas a cero. Aquí también se puede modificar el tamaño y el emplazamiento de la memoria cache.

2. Pestaña 'Seguridad': a partir de las versiones 4.x del Internet Explorer, la seguridad se organiza en cuatro zonas, para este navegador. Para cada zona se puede establecer un nivel de seguridad (alto, medio, bajo y 'personalizar', siendo este último nivel algo críptico y complejo y etiquetado con la advertencia 'sólo para usuarios expertos'). Puesto que las consideraciones al respecto de estos aspectos son abundantes, recomendamos visiten la página del Criptonomicón para conocer en detalle las opciones abiertas en esta sección.

3. Pestaña 'Contenido': de modo parecido al NetWatch de Netscape, el Internet Explorer dispone de un 'Asesor de contenidos' configurable que permite ejercer un filtro de los contenidos visitables desde el navegador, según el criterio del usuario.

4. Pestaña 'Conexión': afecta a las opciones sobre la conexión a servidores 'proxy' de camuflaje.

5. Pestaña 'Programas': se refiere a los programas vinculados al Internet Explorer, como el cliente de correo predeterminado, el Outlook Express. Si no desea que los sitios web obtengan su dirección, es recomendable que se configure el lector de correo asociado al Internet Explorer con datos falsos.

6. Pestaña 'Opciones Avanzadas': aquí recomendamos que active todas las casillas disponibles para una mayor seguridad en su navegación. Esto ralentizará el proceso y hará aparecer multitud de ventanas de confirmación y de advertencia que nunca está de más leer. En esta última pestaña se puede controlar la aceptación de 'applets' en Java y JavaScript y de las 'cookies', el tráfico de certificados y el envío de formularios.

 

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