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El 11–M y el proceso de formación de la opinión pública en situaciones de crisis
Autor/-a/-s/-es:
  · Guillermo Lopez Garcia

Idioma original:
  · castellano
Paraules clau:
 · mitjans de comunicació
 · moviments socials
 · participació social/ciutadana
 · xarxes ciutadanes
 · societat de la informació


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ABSTRACT
Este artículo analiza cómo pudo darse un proceso acelerado de formación de la opinión pública en España, de qué manera quedó reflejado en medios de comunicación y manifestaciones sociales, y en qué medida en su conformación tuvo una importante incidencia el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, que permitirían amplificar el consumo de información por parte del público, el pluralismo y diversidad de las fuentes manejadas y la rápida difusión de informaciones y opiniones entre un público organizado en redes.

1. Introducción

El 11 de Marzo de 2004 España sufrió el atentado terrorista más salvaje de su historia. 192 muertos, más de 1.500 heridos, y un estado de conmoción que alcanzó a todo el país y tuvo hondas repercusiones internacionales. La opinión pública comenzó muy pronto a preguntarse por las incógnitas que rodeaban el acto terrorista, y a buscar una respuesta con enorme celeridad, marcada por la proximidad de las elecciones generales del 14 de Marzo. A través de las distintas representaciones de la opinión pública (en particular, medios de comunicación y manifestaciones sociales), se vivió en España un intenso debate en torno a la autoría de los atentados que tuvo una incidencia, difícil de determinar, en las Elecciones Generales del 14 de Marzo, es decir, la representación más depurada, y más importante, de la opinión pública. Un debate cuyo punto de partida, a su vez, constó de dos condicionantes principales:

- Dos estrategias informativas: Desde el mismo día de los atentados, a la luz de los primeros datos que ponen en duda, para un sector de la opinión pública, la hipótesis de la autoría de ETA, firmemente defendida por el Gobierno, y alumbran la posibilidad de que los atentados fueran obra del terrorismo islámico, asistiremos a un auténtico carrusel de informaciones y contrainformaciones suministradas, en un grado u otro, por prácticamente todos los actores participantes en el proceso (Gobierno, partidos políticos, medios de comunicación nacionales y extranjeros, servicios secretos, ciudadanos e incluso los propios grupos terroristas), con objeto de dilucidar a quién correspondía la autoría de los atentados, lo cual, a su vez, tendría una obvia influencia sobre los resultados electorales.
- Sobreinformación del público: El consumo de medios de comunicación de masas aumentó en gran medida, y también lo hizo el de medios que podríamos llamar “ajenos al flujo de la comunicación de masas” en España, tales como las televisiones temáticas, los medios de comunicación extranjeros (consultados fundamentalmente a través de su versión digital) y un número indeterminado de canales de comunicación disponibles en Internet. Por último, pudo detectarse un tráfico inusual de mensajes en el ámbito de la comunicación interpersonal, sobre todo, mediada tecnológicamente a través de diversos dispositivos, fundamentalmente dos: la red Internet (mediante el e-mail, los chats y los foros de debate) y los teléfonos móviles.


2. Medios de comunicación

En un reducido arco temporal el público se ve incitado a consumir, y a asumir, gran número de informaciones, con el objeto de formarse una opinión respecto a la autoría de los atentados y, en buen número de casos, extraer consecuencias políticas. Aunque no siempre disponemos de datos totalmente fiables, sí es posible efectuar una primera revisión del consumo de medios de comunicación a distintos niveles, que cuando dispongamos de datos concretos (televisión y medios digitales) abarcará tanto los días 11, 12, 13 y 14 de marzo como los días correlativos de la semana anterior (4, 5, 6 y 7 de marzo), con el fin de ofrecer una panorámica más completa del consumo de información y la incidencia de los atentados del 11-M sobre dicho consumo en los distintos medios.

2.1) Medios de comunicación de masas

Los estudios de audiencias efectuados hasta la fecha en los medios de comunicación de masas españoles tienden a abarcar un ámbito de varios meses, como es el caso del Estudio General de Medios (EGM), en su primera oleada de 2004. El EGM registra un avance moderado en el consumo de prensa, que en los principales medios de referencia oscila entre un 4% (El Periódico) y un 10% (ABC y La Vanguardia). El aumento es significativamente mayor en lo tocante a la radio (un 24’1% más en la cadena COPE, 18’1% en Onda Cero, y 16’% en la Cadena SER), que si bien redunda en beneficio de todas las emisoras de radio generalista, también contribuye a consolidar el predominio de la Cadena SER (con 5.702.000 oyentes frente a 2.551.000 de Onda Cero y 1972.000 de la Cadena COPE), la más significada por una política informativa crítica con el Gobierno del PP.

Aunque estos datos no resultan en modo alguno aplicables sin más al periodo que aquí analizamos (del 11 al 14 de Marzo de 2004), sí parece evidente que la necesidad de adquirir información rápidamente redundaría en perjuicio de la prensa (cuyas versiones digitales, generalmente ajenas a las limitaciones temporales de la edición en papel, sí experimentaron un aumento sustancial de audiencia), al mismo tiempo que beneficia a la radio, gracias a su inmediatez (que permite ofrecer al público la información más novedosa casi de forma instantánea, incluso con mayor rapidez y flexibilidad que la televisión) y a su ubicuidad (la radio es un medio idóneo para el policonsumo de medios en contextos de sobreinformación como el que nos ocupa, dado que puede complementarse con cualquier otro medio de comunicación, y puede consumirse, además, virtualmente en cualquier sitio).

En el caso de la televisión sí disponemos de datos concretos, que muestran un consumo sensiblemente mayor de lo habitual:





Como puede verse, el aumento de las cifras de audiencia fue considerable respecto de la semana anterior. Si a ello unimos que además de los informativos habituales todas las cadenas ofrecieron varios avances informativos y sucesivos programas especiales en torno a los atentados, las manifestaciones de repulsa del 12-M y los resultados electorales, todos ellos con cifras de audiencia importantes, puede colegirse un interés por adquirir información considerable por parte del público.

La audiencia se concentró mayoritariamente en torno a los informativos de la televisión pública, TVE (como suele ocurrir en todos los sucesos informativos de envergadura), si bien se observa un descenso paulatino en su liderazgo desde el 11 de Marzo hasta la jornada electoral del 14 de Marzo. La cadena privada Tele 5 (cuyos informativos tendían a ser críticos con el Gobierno del PP), por su parte, sigue un proceso inverso al de TVE, ascendiendo paulatinamente en la incidencia de sus informativos, y obteniendo incluso las mayores cifras de audiencia –por estrecho margen- de todas las televisiones en el Especial Elecciones emitido la noche del 14-M.

Finalmente, la red Internet presentó a lo largo de estos días, en particular la jornada del 11-M, un aumento en el tráfico de información muy considerable, con toda probabilidad superior porcentualmente al de cualquier otro soporte. En primer lugar, los datos globales del EGM, en su primera oleada de 2004, indican un índice de penetración de Internet en España del 31’4%, un porcentaje significativamente mayor al de la última oleada (un 3’6% más), y que además supera el relativo estancamiento que había experimentado el crecimiento en el uso de Internet en España a lo largo de los dos últimos años (cabe recordar, en cualquier caso, que estos datos se refieren a un período de cuatro meses). En la misma jornada del 11-M, el Observatorio Español de Internet (1) apreció un aumento increíble del tráfico habitual de Internet, multiplicándose por ocho respecto a lo habitual. Probablemente, estos datos resulten exagerados, pero a lo largo de esa jornada sí pudo observarse un tráfico considerable de información, tanto hacia los principales medios de comunicación de masas como en el ámbito de la comunicación interpersonal, que en algunos momentos llegó a colapsar algunas de las páginas web donde el tráfico experimentó un ascenso más elevado (2), y que también afectó al envío de correos electrónicos, por ejemplo, y a otras redes digitales como la de los teléfonos móviles, que no funcionaron, o lo hicieron con dificultades, buena parte de la mañana del 11 de Marzo.

El estudio de los medios de comunicación de masas en Internet depende en gran medida de los datos proporcionados por la OJD (Oficina de Justificación de la Difusión). Desgraciadamente, la OJD no contiene datos registrados de algunos de los medios digitales más importantes (en particular, El País Digital y La Vanguardia), con lo que el estudio se circunscribirá a los diarios de referencia de los que disponemos de datos (ABC, El Mundo, El Periódico), con el añadido, por un lado, de algunas cabeceras regionales particularmente influyentes (Avui, Diario de Cádiz, El Correo, El Norte de Castilla, Heraldo de Aragón, La Voz de Galicia y Levante – EMV) y, por otro lado, de los datos relativos a Libertad Digital (el más importante de los diarios exclusivamente digitales –sin versión impresa- en términos de audiencia), Vilaweb (medio digital de mayor difusión en lengua catalana), Antena 3 TV y la Cadena SER, principal emisora de radio española, que además tuvo una importancia central en la información dedicada a las incógnitas sobre la autoría de los atentados. Obsérvese la comparativa –visitantes únicos- entre las jornadas correspondientes a nuestro objeto de estudio y los días equivalentes de la semana anterior:






En prácticamente todos los casos se da un enorme aumento de la audiencia la jornada del 11-M (multiplicando varias veces las cifras correspondientes a la semana anterior), que tiende a concentrarse en mayor medida en los medios de mayor importancia. También en casi todos los casos, el aumento de la audiencia tiende a relativizarse a partir del 12 de Marzo (si bien siempre con cifras muy superiores a lo habitual esos días, y teniendo presente la menor audiencia comparativa del fin de semana). Llama poderosamente la atención, en todo caso, el aumento relativo de la audiencia de la web de la Cadena SER, de mayor magnitud que cualquier otro medio analizado, sobre todo el día 11 de Marzo, cuando la audiencia de la Cadena SER se multiplica por siete respecto a la conseguida la semana anterior. Los datos de audiencia de esta emisora también muestran un descenso considerable a partir del 12 de Marzo, pero manteniendo, en todo caso, unos niveles de audiencia muy superiores a lo habitual, en la línea de los medios digitales de mayor incidencia.

El aumento de la difusión de las informaciones de la Cadena SER es mayor si tomamos en consideración los datos de OJD correspondientes a las páginas vistas de esos cuatro días: mientras los restantes medios digitales mantienen a grandes rasgos la tónica general apuntada por los datos de visitantes únicos (gran aumento de difusión el 11 de Marzo, que después se modera, aunque siempre muy por encima de los datos correspondientes a la semana anterior), la Cadena SER muestra unas cifras de páginas vistas muy similares los cuatro días objeto de nuestro estudio (en torno a los 3 millones de páginas vistas cada día). La interpretación más plausible de esta aparente contradicción es sencilla: el público que visita la web de la Cadena SER experimenta un consumo de informaciones significativamente mayor al que se produce en el caso de los restantes medios digitales. Es decir, conforme el público busca no sólo información relativa a los atentados en sí, sino a la autoría de los mismos, los medios con particular incidencia informativa en este aspecto (y singularmente la Cadena SER) se ven beneficiados, no sólo en el aumento del número de lectores, sino en el interés que los lectores manifiestan por los contenidos del medio.

2.2) Medios ajenos al flujo de la comunicación de masas

Pero, además del considerable incremento de los medios de comunicación de masas, el público también accedió en buena medida a lo largo de estos días a fuentes de otro tipo (correspondientes a la comunicación interpersonal, la comunicación de grupo o, en todo caso, ajenas al flujo convencional de la comunicación de masas), tales como cuadernos de bitácora, publicaciones de contrainformación, foros de debate, … a través de los cuales se difundían informaciones provenientes de los medios de masas españoles, pero también de otros medios menos visibles para el gran público (por ejemplo, la prensa internacional), y sobre todo se constituyeron en espacios de discusión habilitados para el intercambio de opiniones por parte del público que, en última instancia, contribuyeron a la formación acelerada de opiniones y las subsiguientes implicaciones políticas. Aunque la importancia individual de estos medios es, en la inmensa mayoría de los casos, minúscula, su alcance global, en la configuración de un determinado panorama mediático, es, como veremos a continuación, mayor de lo que pudiera parecer.

Resulta ciertamente complejo ofrecer datos de audiencia de estas publicaciones que, en cierto sentido, se ubican en la mayoría de los casos “por debajo del umbral” de los mecanismos de análisis de audiencias convencionales. Sin embargo, hemos intentado ofrecer aquí un panorama representativo de estos medios “por debajo del umbral”, haciendo acopio de datos de audiencia de carácter público (optando por el contador Nedstat http://es.nedstat.com, el más común de los contadores gratuitos en la web española), o directamente solicitándolos a los administradores de cada sitio (en estos casos indicaremos su procedencia mediante un asterisco).

- Comenzando por los weblogs o cuadernos de bitácora, hemos seleccionado ocho que consideramos particularmente representativos, por su centralidad en el contexto de la “blogosfera” española, su incidencia en términos de visitas y, finalmente, por su temática. En este último caso, hemos privilegiado los weblogs de temática exclusiva o principalmente política. Se trata de los siguientes:







1) Los datos muestran con claridad un importante aumento de la audiencia global (con la única excepción de Libro de Notas, que se mantiene estable) a raíz de los atentados del 11-M, como ya ocurriría con los medios de masas, pero con un importante matiz: si en los medios de masas el principal aumento se daba el mismo 11 de Marzo, en este caso encontramos una evolución singularmente diferenciada. Únicamente en dos casos (E-cuaderno y Pensamientos Radicalmente Eclécticos) es el propio 11-M el día con mayor número de visitas. Por lo general, la audiencia tiende a mantenerse estable a lo largo de los cuatro días, e incluso a incrementarse con el tiempo, partiendo, eso sí, de un aumento porcentual de la audiencia el 11 de Marzo significativamente menor que en el caso de los medios de masas.
2) También se percibe un aumento considerable en la participación de los lectores mediante el sistema de comentarios (en el caso de los weblogs que disponen del mismo), si bien en este caso no puede determinarse con tanta claridad un aumento de la participación activa del público a lo largo del tiempo: los datos a este respecto son mucho más dispersos, y varían en mayor medida, en función de cada weblog.
3) En cuanto a la temática, todos los weblogs se centran, con absoluta exclusividad, en informaciones y opiniones relativas a los atentados de Madrid y sus consecuencias, en particular, las consecuencias políticas. El aumento de la audiencia y la participación es mayor conforme a) mayor es el volumen de las actualizaciones; b) mayor incidencia se hace en la opinión sobre la autoría de los atentados, o la difusión de informaciones relativas a este asunto. Resulta emblemático, en este sentido, el caso de Escolar.net, que experimentó un aumento de la audiencia mucho mayor que el de los demás weblogs analizados (y que, además, no hacía sino aumentar con el tiempo, de manera que la audiencia del 14-M prácticamente triplicaría a la del 11-M, en sí muy superior a lo habitual). Las características de este weblog, particularmente en los días objeto de nuestro análisis (durante los cuales se dio un volumen de actualizaciones mucho mayor a la media, centrado en los atentados y muy particularmente en las informaciones contradictorias respecto de la autoría de los mismos, en una línea bastante crítica con el Gobierno), manifiestan bien a las claras qué tipo de información buscaba el público una vez superado el shock inicial de los atentados: noticias relativas a la autoría de los atentados en publicaciones españolas, referencias continuas a la prensa internacional y artículos de opinión referentes a este tema central, todos ellos ampliamente debatidos por los lectores a través del sistema de comentarios.

- En cuanto a los medios de carácter minoritario (entendiendo como tales medios ajenos a los canales de la comunicación de masas), las dificultades para encontrar datos de audiencia fiables han sido si cabe mayores, por la ausencia generalizada de estadísticas de carácter público. Se ha intentado ofrecer un panorama plural de medios de ideología e intereses diversos, conformado por cuatro publicaciones:







1) Puede apreciarse un aumento de la audiencia global en todos los casos, si bien de una manera mucho menos sistemática que en lo concerniente a medios de masas y weblogs. Sólo en un caso (Nodo50.org) se produce un incremento de gran magnitud de las cifras de audiencia, que se multiplican prácticamente por cinco. En los demás casos también se percibe un aumento, pero de menor entidad. Lo que sí aparece en todas las páginas analizadas, al igual que en el caso de los weblogs, es una notoria estabilidad de las cifras de audiencia (con independencia de que el aumento inicial sea de mayor o menor entidad) a lo largo de los cuatro días objeto de nuestro análisis.

2) En cuanto a los contenidos, junto al análisis del atentado y sus consecuencias políticas, que aunque desde perspectivas bien diferenciadas es común a los cuatro medios, los dos portales de contrainformación se definen también por su llamada explícita a la movilización en el contexto de las concentraciones del 13 de Marzo (de las que más adelante hablaremos).

- Foros de debate: Resulta especialmente interesante estudiar lo relativo a las formas de comunicación interpersonal tecnológicamente mediadas (que se centran en los foros de debate, canales de chat y mensajes de correo electrónico, en lo relativo a Internet, y el uso del teléfono, en especial del teléfono móvil y los mensajes SMS, para intercambiar datos e impresiones sobre los atentados, e incluso llamando a la movilización). Es aquí donde podrá percibirse con mayor claridad la interacción del público con la información, su conversión momentánea en “fuentes de segundo grado”, reproduciendo y distribuyendo todo tipo de informaciones relativas a los atentados e intercambiando opiniones, en particular, respecto de la autoría de los mismos. Lamentablemente, dichas formas de comunicación interpersonal se ubican, como por otra parte es lógico, muy por debajo del umbral de la comunicación de masas, y nuestra capacidad para efectuar un registro mínimamente fiable se desvanece (3).

Incluso en el caso de los foros de debate, que por su carácter público y su capacidad para quedar registrados en la Red indefinidamente con posterioridad a su publicación resulta el ámbito de la comunicación interpersonal más sencillo de estudiar, las dificultades para efectuar un análisis mínimamente representativo son múltiples:

1) En primer lugar, porque aunque en principio no existe dificultad alguna, más allá del espacio ocupado en el servidor (factor, por otro lado, de cierta importancia en el caso de los foros con una frecuencia alta de publicación de mensajes), para mantener los mensajes antiguos disponibles para la consulta del público, muchas páginas web optan por borrarlos de la base de datos que contiene el foro poco después de su publicación, estableciendo un arco temporal que oscilaría desde una semana, en el caso del foro de la Cadena SER, a tres meses, en lo que respecta a los de Libertad Digital. Esto nos ha obligado a circunscribir quizás más de lo deseable el campo de análisis de nuestro estudio, excluyendo ciertos foros de debate (sin ir más lejos, los dos citados) que sin duda aportarían datos de enorme interés para este estudio.

2) Por otro lado, la necesidad de ofrecer unas cifras suficientemente sólidas, en número de mensajes publicados y en temas de debate recurrentes por parte de los usuarios, nos obliga también, en la práctica, a excluir un número indeterminado de espacios de debate relativamente poco frecuentados, donde el aumento de la participación en los días que van del 11 al 14 de Marzo, con ser sustancial, carece de valor práctico en términos absolutos. Este problema se da con frecuencia, además de en los foros de escasa visibilidad en términos de visitas (como podrían ser aquellos de páginas temáticas, comunidades virtuales, etc.), en muchos medios de comunicación de masas (en particular, los foros de los periódicos digitales), donde los foros se encuentran subdividos en tal número de temas específicos que el número de mensajes es ciertamente reducido, o bien sencillamente no se ajustan a la temática deseada (por versar de temas sólo tenuemente asociados a los atentados del 11-M, como por ejemplo la posguerra en Irak).

3) Finalmente, es preciso tener en cuenta que los sistemas de publicación de foros de debate resultan extraordinariamente variados, de manera que para nuestro análisis hemos optado por marcar unos parámetros muy genéricos a partir de los cuales podamos establecer una comparativa congruente con los objetivos del estudio. En consecuencia, obviaremos datos (por otro lado imposibles de obtener en la mayoría de los casos) específicos de audiencias (como sería registrar el número de lecturas de cada mensaje, salvo en ocasiones particularmente representativas), sustituyéndolos por el número de mensajes publicados en cada uno de los días objeto del análisis y los días correlativos de la semana anterior, y dividiendo, a su vez, estos datos en dos: la primera cifra corresponde a todos aquellos mensajes que inicien un tema de debate específico, y la segunda al número total de mensajes (incluyendo mensajes iniciales y las respuestas a éstos, en ambos casos, en función del día en que se publicó cada uno de ellos); además, naturalmente, del estudio de la evolución en el tratamiento de los contenidos y la orientación general del debate.


Con estos parámetros de partida, los datos de las siguientes tablas (4) se circunscriben a cinco foros de debate, que a su vez podemos subdividir en:



- Finalmente, respecto de los foros de debate querríamos apuntar algunas observaciones que, sin desmentir las tendencias de fondo anteriormente apuntadas, sí nos obliguen, al menos, a adoptar ciertas reservas: a) por un lado, el anonimato que, en la práctica mayoría de los casos, posibilitan los foros de debate da pie a un sinnúmero de abusos en el tratamiento discursivo de la información y en la publicación de opiniones, tanto en la forma (insultante para con el “rival ideológico” en muchos casos) como en el fondo (menudea la falta de rigor, no sólo en las opiniones, sino en la publicación de informaciones, muchas veces falsas o tergiversadas, sobre los atentados). Sin embargo, cabría decir que, en todo caso, no es la búsqueda de información veraz el objetivo de la inmensa mayoría de los participantes en los foros, sino más bien la interpretación de estas informaciones con criterios muchas veces partidistas en función del grado de politización. Y b) dicho anonimato también posibilita la asunción de diversas identidades por parte de los foristas, con objetivos muy variados (potenciar la aquiescencia con sus argumentaciones con la aparición de supuestos participantes que se manifiestan de acuerdo con ellos, criticar duramente, o directamente insultar, con la impunidad que proporciona el anonimato, a otros participantes, tratar de monopolizar la comunicación en el foro emitiendo gran número de mensajes en poco tiempo, etc), con lo que cabría poner en duda la medida en que, al aumento de mensajes respecto de la media, correspondería un aumento proporcional del número de participantes en el debate (cuestión que, en consecuencia, hemos optado por obviar).


3. Manifestaciones sociales

El proceso de formación de la opinión pública también se desarrolló a lo largo de estos cuatro días, y de manera especialmente prolija, en su vertiente de las manifestaciones sociales; y lo hizo de diversas maneras, partiendo de supuestos distintos, concentrándose a partir de convocatorias de objetivos dispares y, por último, atendiendo incluso a conceptos de la estructuración de la sociedad bien diferenciados. Nosotros realizaremos aquí una revisión genérica, atendiendo al eje manifestación reglada / no reglada, de las principales movilizaciones producidas durante este período, sin pretensiones de exhaustividad pero sí de marcar unas pautas de comportamiento generales.

3.1) Manifestaciones regladas

Se trata fundamentalmente de las gigantescas manifestaciones que, bajo el lema “Con las víctimas. Con la Constitución. Por la derrota del terrorismo”, se celebraron el Viernes 12 de Marzo en multitud de ciudades y pueblos del país hasta totalizar doce millones de ciudadanos. Dichas manifestaciones parten de una convocatoria totalmente centralizada, que emana del Gobierno (sin consenso previo con la oposición política) el mismo día de los atentados y se extiende a gran velocidad a través de los medios de comunicación. Es, por tanto, un modelo jerárquico de convocatoria, cuidadosamente organizado como respuesta cívica al brutal atentado del 11 de Marzo.

Es inevitable hacer una lectura política de estas manifestaciones, y en particular, del lema escogido para las mismas. La alusión a la Constitución española no puede considerarse gratuita. Enlaza con claridad con uno de los temas centrales de la campaña electoral del Partido Popular, e incluso con uno de sus principios más sólidos y reiterados (la defensa de la Constitución frente a sus enemigos, reales o supuestos), e implica la censura a todos aquellos partidos políticos y colectivos sociales partidarios de modificar la Constitución (en particular, los partidos nacionalistas). Además, este lema también contribuye a avalar la hipótesis gubernamental de la autoría de ETA.

Pero en el momento en que se producen las manifestaciones el lema de la convocatoria, decidido a las pocas horas de los atentados, resulta muy discutible a los ojos de la oposición política y de una parte de la ciudadanía, la cual comienza a pensar no sólo que la autoría de los atentados corresponde al terrorismo islamista (con lo cual la alusión a la Constitución carecería de sentido), sino que el Gobierno busca desviar la atención respecto de esta posibilidad mediante una oscura estrategia informativa (de la que las manifestaciones del 12 de Marzo serían parte) que algunos consideran incluso manipulación consciente. Es decir, el lema de la manifestación se lee no como confirmación de la autoría de ETA, a partir de la cual habría que extraer las pertinentes consecuencias políticas, sino como un intento más de conjurar el peligro de que los ciudadanos extraigan otras consecuencias políticas, adversas para el Gobierno, a partir de otra autoría, la del terrorismo de raíz islamista. Esto es, la idea de que los atentados se producen a consecuencia del apoyo de España a la invasión y ocupación de Irak del año anterior, con lo que se cerraría trágicamente el círculo de las también masivas manifestaciones en contra de este apoyo que se celebrarían en España en el año 2003.

Y de esta manera, a consecuencia de las sospechas de parte del público respecto de la política informativa del Gobierno, del estado de crispación política que se vive tras el atentado y a dos días de las elecciones del 14 de Marzo y de la consideración (quizás en ese momento aún no mayoritaria, pero desde luego ya importante entre los ciudadanos) de que la autoría de los atentados corresponde al terrorismo islamista, las manifestaciones revisten un significado añadido al principal (la repulsa del terrorismo), muy negativo para el Gobierno, que recibe (directamente en la manifestación de Madrid, indirectamente en muchas otras) el mensaje “antes de votar, queremos la verdad” y otros similares: la estrategia de comunicación del Gobierno, con independencia del grado de intencionalidad que apreciemos en ella, se vuelve en su contra: como bien indicó Umberto Eco (2004), el mensaje que a partir de cierto momento envía el Gobierno a la ciudadanía no es tanto “estamos seguros de que ha sido ETA”, sino “tenemos miedo de que haya sido Al Qaeda”.

Esta idea, que circula con profusión en ámbitos propios de la comunicación interpersonal, difícilmente detectables por los medios de masas, pero que al mismo tiempo se alimenta del material proporcionado por dichos medios de masas, irá asentándose en el público a gran velocidad y tendrá unos efectos políticos en las elecciones difíciles de determinar con exactitud pero de consecuencias claras: la pérdida del Gobierno por parte del Partido Popular. También provocará la aparición de un fenómeno sorprendente y polémico desde prácticamente todos los puntos de vista: las concentraciones de protesta del 13 de Marzo frente a las sedes del PP.

3.2) Manifestaciones no regladas

Consideramos “manifestaciones sociales no regladas” aquéllas que se producen sin que medie un convocante centralizado y reconocible (esto es, una institución pública o una organización social, o conjunto de organizaciones, en concreto). Aunque menudean aún hoy las sospechas respecto del origen de esta convocatoria, parece excesivamente aventurado atribuirlo a algún partido político u organización social en particular, y en cualquier caso resulta indudable que, con independencia de a quién, o quiénes, corresponda la convocatoria inicial (el mensaje SMS que inicia la “cadena”), la difusión posterior de la misma se da de manera descentralizada, asistemática e incontrolable a través de multitud de representaciones de la comunicación interpersonal, en particular aquéllas que requieren una mediación tecnológica, es decir, el email y los mensajes SMS de los teléfonos móviles, pero también posibilitan la extensión del mensaje inicial a mucha más velocidad, a mucha más gente y de procedencia mucho más diversa que la que se daría en el caso de que la comunicación interpersonal únicamente se manifestara en su versión “tradicional” (la comunicación “cara a cara” y a lo sumo la producida en una conversación telefónica).

Ahora bien, tampoco conviene ignorar la enorme importancia, en un segundo momento, de los medios de comunicación de masas como difusores y potenciadores (voluntaria o involuntariamente) de las concentraciones, simplemente por darles visibilidad ante el gran público, e incluso de los dirigentes políticos que, como Mariano Rajoy o Alfredo Pérez Rubalcaba, comparecerían ante los medios de comunicación como consecuencia de estas concentraciones. Esta acción combinada de representantes políticos, comunicación interpersonal y comunicación de masas tuvo como efecto más inmediato aumentar la incidencia global de las concentraciones, en un “juego de espejos” en el que las informaciones propagadas por los medios y las declaraciones políticas se difundían posteriormente a través de los canales de comunicación interpersonal, motivando la afluencia continuada de manifestantes a lo largo de varias horas y, a su vez, la prolongación de su presencia en los medios de comunicación, como centro de atención informativa.

Estas concentraciones parten de un mecanismo tradicional de movilización de la opinión pública, el rumor, empleado a lo largo de la historia para articular manifestaciones de protesta frente a las diversas formas del poder (Monzón, 1992: 182). Aqui resultará extraordinariamente ilustrativa la revisión somera del trabajo de Tamotsu Shibutani (1966), donde se estudia el origen de los rumores como una búsqueda del equilibrio: cuando hay una falta de información los sujetos inventan la información. Según Shibutani, el rumor es "una forma de comunicación a la que se recurre cuando un conjunto de hombres se ven envueltos en una situación ambigua e intentan construir una interpretación aceptable para ella, echando mano a los recursos intelectuales de que disponen (…) no se atiende por tanto al problema de la distorsión en una transmisión serial, sino a la interacción social de la gente que incurre en situaciones inadecuadamente definidas. Para actuar inteligentemente esas personas buscan noticias y el rumor es ante todo un tipo de noticias" (1966: 17).

¿Por qué se producen las concentraciones? Fundamentalmente por una crisis de credibilidad del Gobierno, cuya gestión informativa es vista por parte de la ciudadanía como una manipulación que tiene por objeto evitar la derrota en las elecciones generales. Lo que en otro contexto quizás podría leerse como meros errores involuntarios de comunicación, a pocos días de unas elecciones generales se convierte en un intento de manipulación consciente: el Gobierno estaría tratando de llegar a las elecciones manteniendo a toda costa la hipótesis de la autoría de ETA, que le beneficia electoralmente, y las concentraciones surgen como producto de este rumor, para evitar que el Gobierno consiga el objetivo de su supuesta manipulación (la victoria en las elecciones). Como indica Shibutani: "El rumor es un substituto de las noticias. De hecho es una noticia que no transcurre por canales institucionalizados (…) procede de una discrepancia entre la información que se considera necesaria y la que se dispone (…) Lejos de ser una circunstancia patológica de los individuos, forma parte de los esfuerzos de las personas por encontrar respuestas a las exigencias de su vida" (1966: 62).

Frente a una información insatisfactoria, el público genera su contrainformación. Una parte del público, que sospecha de las intenciones del Gobierno al presentar la hipótesis de ETA como más probable, que no ve satisfechas sus necesidades de adquirir información con lo ofertado en los medios de comunicación de masas, en un primer momento caracterizados por el –lógico- seguidismo de la hipótesis gubernamental, comienza a sobreponderar informaciones que permiten poner en duda dicha hipótesis, informaciones que no tienen por qué proceder directamente de los medios de comunicación de masas. Como señala Dader: “La ansiedad o incertidumbre colectiva ante una situación confusa o dramática para la mayoría de las personas, pone en circulación canales improvisados de comunicación, sustitutorios incluso de los canales oficiales o habituales, como los ‘mass media’” (1992: 265).

Pero además, el rumor se difunde aquí con una fuerza y velocidad inusitadas, aprovechando el potencial de transmisión de informaciones que posibilita la comunicación en red (no en vano, según Shibutani, cuando la excitación colectiva es intensa, la velocidad de construcción del rumor sólo es limitada por la accesibilidad física a los canales de comunicación por los que discurre), y partiendo de un modelo de sociedad, la “sociedad red”, que se articula de manera muy distinta a las sociedades tradicionales: superación (parcial al menos) de los obstáculos del tiempo y el espacio, difusión de información en múltiples direcciones (y también por parte del públicom a través de la comunicación interpersonal), superación ocasional de las afinidades tradicionales en el entorno social de los individuos, etc.

La convocatoria, iniciada y articulada a través de la comunicación interpersonal tecnológicamente mediada, y potenciada por los medios de comunicación de masas y la presencia de distintos actores sociales (en especial, dirigentes políticos), experimenta diversas fases en su desarrollo:



A partir de ese momento las concentraciones se desarrollan en todos los centros poblacionales de importancia, en un insólito remedo de las manifestaciones masivas del día anterior. Las cifras no son comparables (la concentración más nutrida, en Barcelona, no superaría las 10.000 personas), pero la génesis de las movilizaciones, las circunstancias en que éstas se dan, tampoco lo son. Se antoja extraordinariamente complicado elucubrar sobre los efectos de las concentraciones en la intención de voto del día siguiente, que parecen contradictorios y se dirigirían, en todo caso, hacia una movilización del voto en un sentido u otro.


4 Conclusiones

A lo largo de este trabajo hemos tenido ocasión de revisar el comportamiento de dos representaciones de la opinión pública (los medios de comunicación, en particular los digitales, y las manifestaciones sociales) en torno a un suceso de importancia crucial, los atentados del 11-M, cuya evolución posterior tiene una incidencia más o menos clara en dichas representaciones. Partiendo del análisis, trataremos de esbozar unas líneas de fuerza que nos ayuden a entender qué variaciones implica el 11-M en el comportamiento y efectividad de dichas representaciones de la opinión pública y en el propio proceso de formación de ésta:

Público activo, multiplicidad de fuentes

La sociedad que presencia atónita los sucesos del 11-M ha evolucionado palpablemente respecto del modelo tradicional de público pasivo que se arremolinaba en torno a unos pocos medios de comunicación de masas. Ha evolucionado el público, que ya no se conforma con la mera recepción de un menú informativo finalizado, y en consecuencia se afana en buscar las fuentes informativas que le garantizan una mayor credibilidad (no necesariamente insertas en el flujo de la comunicación de masas), y también lo han hecho los medios de comunicación, merced sobre todo al desarrollo de las nuevas tecnologías en formato digital.

Si revisamos las posibilidades que tenía el público español para acceder a la información en un período tan cercano como 1994 (hace diez años), sorprende comprobar en qué medida se ha avanzado en este aspecto: junto a los medios de comunicación de masas tradicionales (un número limitado de grandes cadenas de televisión, emisoras de radio y publicaciones impresas), a lo largo de este período:



En contextos de crisis como el propiciado por los atentados del 11 de Marzo, donde el público adquiere información a través de vías muy variadas, muchas de ellas ajenas a la comunicación de masas, la comunicación interpersonal tecnológicamente mediada presenta una ingente capacidad de movilización. La experiencia del 11-M y los acontecimientos posteriores obliga a referirse al modelo, desarrollado en los años sesenta, de la “difusión en J” de la información (Dader, 1992: 264-265), que experimenta todo su desarrollo ante “acontecimientos de altísimo interés general y al mismo tiempo gran implicación generalizada a título personal” (1992: 265), los cuales paradójicamente “conllevan un uso mucho más intenso de otros canales informativos (…) distintos de los ‘mass media’. En los primeros momentos, al menos, de tales situaciones, la posibilidad de influencia social o impacto directo de hipotéticas actuaciones persuasoras corresponderá mucho más a medios interpersonales de comunicación que a los ‘mass media’ ” (1992: 264). Aunque es indudable que el consumo de medios de comunicación aumentó considerablemente respecto a lo habitual, ya no son la única fuente posible, ni siquiera la principal: el público complementa las informaciones de los medios de masas con la adquirida –e interpretada- a través de otras fuentes, y a partir de ahí establece un intenso debate público en un contexto de sociedad red del que surgirá la corriente de opinión mayoritaria.

Podría decirse que, en la práctica, pocas de las novedades suponen un aumento del pluralismo en el ámbito de los medios de comunicación de masas, circunscribiéndose en la mayoría de los casos a una evolución de los medios preexistentes; y, en realidad, así es. Pero no conviene minimizar la importancia de este dato. Porque, por ínfimo que sea el impacto sobre la opinión pública de cada uno de estos medios, su gran número, y su capacidad para articularse en estructuras de comunicación más amplias, compensan el escaso “peso” que atesoran individualmente, y desarrollan el pluralismo (Boix, 2002: 135) desde una doble perspectiva: cuantitativamente y también transversalmente, pues ya no son los medios de comunicación de masas los ocupantes exclusivos del espacio público, y tampoco es este espacio público el mismo en que tradicionalmente se configuraba la opinión pública, por presentar un carácter mucho más globalizado, en cuanto a la procedencia de los medios (que explicaría, entre otras cosas, el alto grado de desarrollo, en los últimos años, de una incipiente “opinión pública internacional”, que pudimos ver en acción el año 2003 en oposición a la invasión de Irak).

Policonsumo de medios

En este contexto de gran multiplicidad de fuentes informativas, proporcionadas a un público potencialmente capacitado para ejercer su capacidad de selección de informaciones en un altísimo grado, e incluso para constituirse como receptor, los fenómenos informativos de primer orden (como el 11 de Septiembre, la invasión de Irak y el propio 11-M, previamente potenciado por la campaña electoral) permiten que prolifere el fenómeno del policonsumo de medios por parte del público.

La cultura del zapping televisivo, extendida conforme también se extiende la oferta mediática, posibilita que una parte del público se afane en configurar una visión personalizada de los acontecimientos, en lugar de permitir que los medios de comunicación de masas lo hagan por él. Este tipo de público, con un grado de implicación en los asuntos políticos por encima de la media, con facilidad para ejercer de “líderes de opinión” en su entorno, y con un sano escepticismo, en un sentido general, respecto de las informaciones periodísticas, se opone al modelo clásico de público, el cual tendía a asumir como ciertas las informaciones obtenidas a través de éstos. Por más que el policonsumo de medios pueda redundar, en ocasiones, en la sistemática reafirmación de los planteamientos inicialmente defendidos por los lectores, la mayor disponibilidad de informaciones, y el hecho de que el público pueda ejercer su capacidad de decisión entre este amplio elenco de fuentes complementándola con las diversas facetas de la comunicación interpersonal, nos permite vislumbrar un panorama más plural, más diverso, y menos jerárquico, por ahora circunscrito fundamentalmente a los grandes acontecimientos, como el que nos ocupa.

Modificaciones en el modelo de difusión de la información: dos modelos

En un contexto comunicativo fundamentalmente dominado por los medios de comunicación de masas, el individuo tiene enormes dificultades para prescindir de éstos a la hora de determinar qué asuntos revisten verdadera importancia. El flujo de la comunicación se configura jerárquicamente, desde un emisor, el medio de comunicación de masas, que se encarga de traducir la extraordinaria complejidad de las sociedades modernas, a un receptor, el público, que tiende a conformarse con dicha traducción. Los medios atesorarían un gran poder, no tanto por decirle al público “qué pensar” sobre las cosas, sino “sobre qué pensar”, esto es, qué asuntos de actualidad revisten importancia, y cuáles no. Por resumirlo en palabras del principal representante de la teoría, Maxwell McCombs:

Hay dos aspectos de la influencia de los medios informativos en la fijación de la agenda temática. A partir del modelo de cobertura informativa total, la relación de objetos que los medios incluyen en su agenda temática, el público aprende cuáles son los asuntos importantes y quiénes son los personajes públicos más destacados del día. A partir de los detalles de esta cobertura informativa –la relación de atributos presentados por los medios informativos– el público se forma sus imágenes y sus opiniones sobre estos asuntos y estos personajes públicos. Estos efectos de fijación de la agenda temática constituyen medidas de éxito en dos pasos iniciales del proceso de comunicación, atraer la atención del público hacia un tema y enseñar al público detalles pertinentes sobre dicho tema. (2004)



Esta es, a grandes rasgos, la versión inicial de la teoría de la Agenda-Setting, paradigma mayoritariamente aceptado hoy en día (entre otras cosas, por la extraordinaria capacidad de adaptación de la teoría a las más diversas circunstancias). Este modelo se desarrollaría en dos fases, de los medios al público y el comentario social posterior que se establece entre los integrantes del público (7), que claramente delimitan un espacio público jerarquizado y dominado por el emisor de los mensajes iniciales a partir de los cuales se puede entablar la discusión pública (después de todo, ya indicaba Dominique Wolton, en su inveterada defensa de los medios generalistas, su enorme importancia como instrumento de socialización).

Hay que decir, en cualquier caso, que como indicamos en el párrafo anterior la teoría de la Agenda-Setting ha demostrado una notable capacidad de adaptación a lo largo de los años, también en lo que respecta al concepto de “público” consumidor de medios de comunicación de masas. Nuevamente Maxwell McCombs (2004) distingue entre tres tipos fundamentales de público; los “buscadores de información”, similares al modelo de público policonsumidor de medios de comunicación al que hemos hecho referencia; los “revisores”, generalmente orientados a un conocimiento superficial de la actualidad, pero muy capaces de implicarse extraordinariamente en determinados acontecimientos de especial relevancia; y los “espectadores ocasionales”, ciudadanos con escaso interés por los asuntos públicos y poco concernidos por los asuntos de debate público.

Sin embargo, en un modelo de comunicación como el esbozado en este artículo, las circunstancias cambian. Junto a los medios de comunicación de masas, surgen otros medios (algunos, como la prensa internacional, siguiendo las mismas reglas pero orientándose a un público distinto, y otros, sencillamente ajenos al flujo de la comunicación de masas). ¿Y qué ocurre con el público en este contexto? Frente al público, fundamentalmente pasivo a los efectos de adquirir fuentes ajenas al flujo de la comunicación de masas, que presenta el modelo de la Agenda-Setting, nos encontramos a un público que, de manera quizás aún no mayoritaria pero ya importante, se afana en obtener información, pero también en hacerlo por diversas vías (policonsumo de medios) y, sobre todo, en redistribuirla posteriormente a través de su entorno social, que también ha cambiado: ya no se circunscribe a un círculo reducido de amistades y compañeros de trabajo, sino que se multiplica, de forma no exclusiva, a través de distintos “nodos” agrupados por motivaciones muy distintas.

Se trate, siguiendo nuevamente a McCombs, de “buscadores de información”, “revisores” o “espectadores ocasionales”, unos y otros pueden configurar su propia agenda (por escasa atención que presten a la actualidad en algunos casos) a partir de un sistema mediático que trasciende la posición de dominio de los medios de comunicación de masas. En situaciones de crisis como la descrita en este trabajo, la necesidad de obtener información alcanza a todos los estratos del público, y sobre todo, las fuentes informativas no tienen por qué derivar, ni directa ni indirectamente, de los medios de comunicación de masas.

Si el modelo de la comunicación de masas, perfectamente descrito por la teoría de la Agenda-Setting, podría asemejarse a una T invertida (donde el acto comunicativo está enormemente predeterminado por el contenido del mensaje inicial, emitido por los medios de comunicación de masas), el modelo de comunicación en red configura una estructura muchísimo más compleja cuyo símil más claro sería, justamente, una red, articulada en torno a un número de nodos, o centros de comunicación, indeterminado, y donde las relaciones que se establecen entre ellos no son en modo alguno excluyentes, ni están predeterminadas, si bien, obviamente, los medios de comunicación de masas siguen ocupando un espacio central (y en mayor medida conforme la situación informativa se acerca a la “normalidad”), pero no tan determinante como antaño, sobre todo en este tipo de situaciones informativas, como la vivida a raíz de los atentados del 11-M.

Convocatorias oficiales y manifestaciones espontáneas

El 11-M también es indicativo, en el plano de las manifestaciones sociales, del desarrollo de una tendencia hasta cierto punto novedosa: la convocatoria de flash mob o “manifestaciones súbitas”, concentraciones de protesta articuladas normalmente a través de diversas formas de comunicación interpersonal, de manera descentralizada y con efecto inmediato. Como ya habíamos indicado antes, las flash mob suponen, en cierto sentido, una evolución del rumor como manifestación de la opinión pública. Aunque a menudo asociado a diversas formas de manipulación, y casi siempre a un escaso o nulo rigor informativo, no cabe despreciar el valor de el rumor como vía para movilizar a la opinión pública, y especialmente para hacerlo en contra de alguna de las formas del “poder establecido”. Los ejemplos, a lo largo de la historia, de cómo la rápida difusión de rumores puede servir como inmediato preludio a un levantamiento popular, en ocasiones con éxito, son abundantes.

Los flash mob, salvando las obvias distancias, beben de la misma fuente, pero adaptándose a las condiciones sociales en las que se desarrollan, esto es, utilizando los medios de comunicación en un doble sentido (como instrumento de convocatoria, y como vía fundamental para difundir, instantánea o posteriormente, sus actuaciones) e integrándose en un contexto de comunicación en red. De la misma manera que las manifestaciones del 12 de Marzo son producto de la comunicación de masas (pues son convocadas, jerárquica y centralizadamente, por instancias oficiales), los flash mob son el resultado de la convocatoria a través de medios de comunicación en red, en particular aquéllos circunscritos al ámbito de la comunicación interpersonal.


Bibliografía
LI]BOIX, Andrés (2002). “Libertad de expresión y pluralismo en la Red”. En Revista Española de Derecho Constitucional, Año 22, nº 65, Mayo-Agosto 2002.
  • CAÑADA, Javier, “Pásalo: redes y dispositivos en la víspera electoral”, en http://www.terremoto.net/x/archivos/000080.html
  • DADER, José Luis (1992). “Teorías de transición”, en VV.AA. Opinión pública y comunicación política. Madrid: Eudema.
  • DÍAZ NOCI, Javier, y SALAVERRÍA, Ramón (coords.) (2003). Manual de Redacción Ciberperiodística. Barcelona: Ariel.
  • ECO, Umberto (2004), “El público le hace mal a la televisión”, en http://www.lainsignia.org/2004/mayo/rev_004.htm
  • GOMIS, Lorenzo (1991). Teoría del periodismo. Cómo se forma el presente. Barcelona: Paidós.
  • McCOMBS, Maxwell (2004), “Información relevante para sociedades democráticas. Llegar efectivamente al público”, en Telos nº 58, Enero-Marzo 2004 (disponible en http://www.uv.es/demopode/debates/comunicacionred/McCombsesp.pdf)
  • MONZÓN, Cándido (1992). “Manifestación y medida de la opinión pública”, en VV.AA., Opinión Pública y Comunicación Política. Madrid: Eudema.
  • ROMERO, Felipe (2004). “Ecos mediáticos, verosimilitud y redes sociales”, en http://divergencias.typepad.com/divergencias/2004/03/ecos_mediticos_.html
  • SHIBUTANI,Tamotsu (1966). Improvised News. New York: Bobs Merrill.


    Notas
  • [1] - Ver la noticia en El Mundo: http://www.el-mundo.es/navegante/2004/03/12/esociedad/1079094067.html
  • [2] - Por ejemplo la versión digital del diario El Mundo, elmundo.es, que reconoció un aumento del 300% en número de visitas y que, dadas las dificultades para acoger la demanda de información, cambió la portada habitual por otra mucho más sencilla que se limitaba a exponer los datos relativos a los atentados (véase http://www.el-mundo.es/navegante/2004/03/11/esociedad/1079024472.html)
  • [3] - No hemos tenido más remedio que excluir de este estudio lo referente a los canales de chat (dado su carácter instantáneo y perecedero) y el correo electrónico, tanto en su formato de comunicación “persona a persona” como en ámbitos relativamente más amplios como las listas de distribución, dado que en este caso las peculiaridades de la transmisión de informaciones dificultan extraordinariamente llevar a cabo un registro mínimamente representativo que nos pueda orientar respecto de en qué medida afectaron los atentados y sus consecuencias políticas a la difusión de informaciones y opiniones en este ámbito.
  • [4] - Elaborados directamente por el autor.
  • [5] - Es preciso matizar que en un caso –el foro “Elecciones Generales” de Ya.com- el aumento en el número de mensajes se ve necesariamente incentivado por la temática específica del foro, con lo que dicho aumento no sólo se debería a las consecuencias de los atentados en sí y las discusiones sobre la autoría de los mismos (no en vano es justamente el foro “Elecciones Generales” el que experimenta un crecimiento de mayor calibre, de entre todos los analizados, conforme nos acercamos a la jornada electoral).
  • [6] - A esta cuestión corresponderá el mensaje con mayor número de respuestas y, en la medida en que disponemos de datos, lecturas, de todos los analizados, el titulado “ETA atenta en Madrid”, publicado en el foro “Elecciones Generales” de Ya.com la mañana del 11-M y que recoge no menos de 200 respuestas a lo largo de todos los días objeto de nuestro análisis –y prolongándose más allá- y un total de 4.804 lecturas.
  • [7] - Al respecto véase Gomis (1991).
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