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Educación Superior y Nuevas Tecnologías: nuevo horizonte, nuevas exigencias |
ABSTRACT
¿Qué implicaciones tienen en la educación y muy en particular en la Educación Superior la nueva cultura que han propiciado los desarrollos tecnológicos y en ella las NTIC?. La respuesta a esta pregunta no sólo es extensa sino que se puede abordar desde variados prismas. Sirva esta reflexión sobre esa pregunta, para analizar los diferentes retos que se plantean en la educación entendida como metodología, como finalidad y como herramienta. Puertas al debate que pueden contribuir a la mejora de la única forma que tiene el hombre para adaptarse a su sociedad: La educación.
“Menos hardware, menos software. Necesitamos "Mushware"”
Antonio Bartolomé, 2004
Muy posiblemente, para el lector de estas líneas, sería una forma de redundancia comenzar esta reflexión haciendo un preámbulo acerca de la importancia de los cambios que se están dando en nuestra sociedad con motivo de los últimos y más recientes avances tecnológicos, insistiendo en la importancia que han adquirido en estos tiempos todos aquellos “artefactos” y modos de comunicación que comprenden en la actualidad ese cuerpo tecnológico, tan cambiante a lo largo de la historia, que denominamos “Nuevas Tecnologías” (en adelante NTIC). Por lo mismo y aún corriendo el riesgo de obviar información referida a esos cambios sociales y tecnológicos no lo haremos.
No es nuestra intención volver a describir cómo cada uno de los nuevos avances técnicos y tecnológicos determinan día a día nuestro modelo de sociedad y nuestras perspectivas del mundo, consideramos que, en este momento social eso es evidente; sin embargo, sí queremos insistir de manera un poco más profunda en aquellas implicaciones que, la nueva cultura que han propiciado los desarrollos tecnológicos, tienen en la educación y muy en particular en la Educación Superior.
La Educación Inclusiva “para todos”
Hasta hace poco el concepto de “Educación Inclusiva” era entendido como todas aquellas iniciativas y principios de la educación que pretendían la incorporación en el sistema educativo y la igualdad de oportunidades de todos los sujetos, y que se enfocaba especialmente en aquellos colectivos que, por sus “especiales condiciones” tenían mayor propensión a encontrarse fuera del entramado social: los llamados “colectivos en riesgo de exclusión”.
A nuestro entender, hoy, cuando hablamos de que la llamada
brecha digital es una forma de exclusión social y que cada vez más todos estamos en “riesgo” de caer en ella (Ballestero, 2002), hablar de la educación inclusiva en los términos arriba señalados y no tener en cuenta que debe dirigirse a
todos puede ser una parcialización de la misma que haga que pierda su esencia; hoy más que nunca la Educación debe ser Inclusiva, es decir, que nos incluya – la educación- y ayude a incluir – en la sociedad- a TODOS.
Por ello, todos los miembros de la sociedad -porque la educación nos afecta sin distinciones- debemos asumir a este respecto una postura clara; apostar, en palabras de Escudero (2004a), por
“la escuela como una puerta de entrada, participación e integración, o, por el contrario, como una llave hacia la marginación o la exclusión”
De manera que, si apostamos por una sociedad para todos, debemos también asumir una educación inclusiva, bajo cuya perspectiva -como nos expone también Escudero (2004b)- el profesor, el curriculum y el sistema educativo en general, parte de que TODOS los alumnos pueden cubrir satisfactoriamente las experiencias de aprendizaje que se les ofrecen desde la educación, y que por lo mismo todos pueden conseguir esas mínimas herramientas que se considera deseable que posean para su desarrollo vital (lo que llama el autor salario mínimo cultural); y en función de esto, el curriculum (y su actor más cercano al alumno, el profesor en su papel de “moderno
Pigmalión”) hace saber y sentir al estudiante estas expectativas positivas que proyecta en él y además se estructura en función de esto, lo que llamamos
pedagogía del éxito.
La principal finalidad de todo este entramado es el desarrollo de ciudadanos de pleno hecho, es decir, plenamente conscientes de su responsabilidad cívica y ética, capaces de desarrollar su ciudadanía de forma completa y con un fundamentado sentido crítico. En esta visión sobre el curriculum, la percepción de los alumnos se hace en relación con su situación personal e individual, entendiéndolos como miembros de un grupo, enmarcado y condicionado por unos determinantes propios, que deben ser tenidos en cuenta en todos los momentos de la enseñanza.
Nuevas Competencias Educativas
Esa educación que reclamamos hoy, en tanto que proveedora del “salario mínimo” de competencias necesarias para desenvolverse con fluidez en el mundo moderno, debe estar transversalmente marcada por lo que conocemos como
alfabetización digital de los estudiantes, pero no sólo en términos instrumentales, sino de una forma más completa, como afirma Cabero (2004)
“Tal alfabetización desde nuestro punto de vista, debe facilitar la creación de personas competentes al menos en tres aspectos básicos: manejar instrumentalmente las tecnologías, tener actitudes positivas y realistas para su utilización, y saber evaluar sus mensajes y sus necesidades de utilización”.
Desde nuestro modo de ver, el verdadero reto educativo está marcado por los dos últimos puntos explicitados por el autor.
Dichas competencias, que debemos asumir como metas educativas, y su correcta interrelación se convierten, como nos hace reflexionar el Doctor Francisco Martínez (2004) recordándonos a Alicia en la madriguera, en la “llave de oro” que nos da acceso a las múltiples puertas cerradas a nuestro alrededor “
tras las cuales puede existir nuevas posibilidades y nuevas soluciones”, las puertas que nos pueden abrir las NTIC. Y como el mismo autor sigue reflexionando esa llave está conformada por cinco elementos principales:
- Formación en tanto que humanismo: Es decir, la formación de una amplia base de conocimiento que le permita al sujeto tener una enorme amplitud de miras y que le permita observar con una mirada multidisciplinar, es decir que le permita hacer interconexiones entre distintas áreas de conocimiento entendidas éstas como parte del saber y el quehacer humano. Lo cual, implica la visión más globalizadota del conocimiento, el cual, si bien compartimentado para facilitar las funciones didácticas, sea visto e manera integral.
- Criterio
que posibilite a la persona la justa valoración de aquello que pueda encontrarse tras las puertas, de manera que sepa aprovecharlo o desecharlo de acuerdo a sus necesidades o inquietudes. Dicha capacidad entra en contradicción con muchas de las prácticas que se han llevado a cabo tradicionalmente en la escuela referidas a la copia, memorización y reproducción acrítica de información, y sobre las cuales nos gustaría reflexionar más adelante.
- Cultura
, como algo distinto del enciclopedismo, entendida como algo dinámico, como aquello que nos conforma en tanto que seres sociales y culturales y que nos permite ver y valorar al otro diferente. Desde esta perspectiva la llave de una cultura sólo puede abrirnos algunas puertas, pero si desde esa cultura somos capaces de ver y admirar al otro en la suya propia.
- Conocimiento
, saber, juicio científicamente fundamentado que nos permita “opinar y tomar posición” acerca de aquello que nos vamos encontrando. No sólo información o datos… la educación debe dotar a la persona de una suficiente cualificación para convertir esa información en conocimiento, y para con base en él, tomar decisiones acerca de aquello nuevo a lo que se acerca.
- Actitud positiva
“de entrada”, la disposición a “entrar en las puertas”, “para poder entrar en el es necesario aceptar la pócima” (206). La inquietud por conocer, la perspectiva desde la cual todo el conocimiento está inacabado y siempre podemos explorar nuevas formas de estudio, de análisis, nuevas visiones, probablemente es la actitud que un mayor testimonio requiere por parte del profesorado.
-
La educación es nuestra único garante adaptativo en el mundo moderno, luego es en el ámbito de la educación donde se debe hacer una apuesta real por conseguir que todos tengamos ese mínimo de factores que nos faculten para hacer parte activa de la sociedad. El reto de hacerlo y el debate de ¿cómo hacerlo?, siguen sobre la mesa.
La Enseñanza Superior en el nuevo panorama
Como decíamos al comienzo, esta reflexión pretende centrarse en la educación superior, porque consideramos que de cierta manera es el “sector educativo” que más debería implicarse en los “nuevos cambios” puesto que es, probablemente el que más afectado está por las nuevas tecnologías y sin embargo es probablemente el que más inmovilista parece presentarse. Argumentamos lo anterior basándonos en varios puntos:
- Decimos que la Educación superior debe sentirse especialmente implicada en los cambios que para la escuela suponen las NTIC por varias razones, la primera de ellas que atañe específicamente e su definición funcional institucional, especificada en la ley de 2001 (LOU), aunque prácticamente calcada de la ley anterior (LRU, 1983) y por tanto supuestamente basada en la voluntad de la mayoría los ciudadanos. Decimos que la educación superior y la Universidad como institución tienen como finalidades:
“a) La creación, desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, de la técnica y de la cultura.
b) La preparación para el ejercicio de actividades profesionales que exijan la aplicación de conocimientos y métodos científicos y para la creación artística.
c) La difusión, la valorización y la transferencia del conocimiento al servicio de la cultura, de la calidad de la vida, y del desarrollo económico.
d) La difusión del conocimiento y la cultura a través de la extensión universitaria y la formación a lo largo de toda la vida”. (Titulo Preliminar. Artículo 1)
Estas cuatro funciones implican de manera directa e ineludible la utilización eficiente de las tecnologías de la información y la comunicación, y muy especialmente todas las competencias relacionadas con la “lave de oro” de las que hemos hablado anteriormente.
En segundo lugar, lo derivado de los cambios que han provocado las NTIC en el concepto de profesional y de trabajador hace que la Universidad deba plantearse la formación de sus alumnos de una manera sin duda muy diferente a la que ha venido llevando a cabo hasta ahora, todo ello sin mencionar que el concepto más o menos reciente de “educación permanente” (Lengrand, 1989) hace que la labor de la enseñanza superior no sólo esté limitada a la formación inicial para el desempeño laboral, sino que ahora implica la cobertura de mucha de esa oferta de formación permanente. Dicha formación que está pensada para alumnos que trabajan, que tiene familia, que no buscan la satisfacción en el hecho mismo del estudio sino que pretenden que esa educación les ayude a continuar incluidos en la sociedad en la que se desenvuelven y que necesitan nuevas formas de acceso flexible a esa educación, formas que las NTIC han ampliado notablemente.
- La Educación Superior, como todos los demás ámbitos de la educación, está “afectada” de forma directa por las nuevas tecnologías, sin embargo podemos decir que en ella esos efectos se dejan sentir con más fuerza, especialmente si tenemos en cuenta cambios que la nueva sociedad ha traído que han variado de manera muy especial a la concepción de la institución universitaria que se ha mantenido hasta nuestro días: una institución que posee el conocimiento y que, asociada a un centro político en la época más reciente, pretende que aquel que quiera conocer venga a la institución y se una a un modelo rígido de formación.
La nueva institución universitaria tiene como reto convertirse en la verdadera entidad superior de esta nueva sociedad del conocimiento, conversión que exigirá de ella, como afirman Martínez y Prendes (2003) un ajuste en varios aspectos fundamentales como la flexibilidad organizativa y de contenidos, la rapidez, la sensibilidad a las demandas sociales, la adaptabilidad metodológica y la eliminación de las imposiciones materiales (tiempo y espacio). Una entidad educativa que debe sentir como ineludible el compromiso de formar ciudadanos y profesionales realmente competentes y valiosos para la nueva sociedad
- Pero ¿por qué decimos que es el que más inmovilista parece?. La verdad es que si al hablar de las implicaciones y los retos que para la educación suponen las NTIC analizamos, por ejemplo, los textos de las leyes, en tanto que expresión formal de la voluntad política de la mayoría de los ciudadanos y por tanto reflejo “supuestamente fiel” de la sociedad en la que se desarrolla, es evidente que en otros ámbitos y niveles educativos (especialmente los referidos a los niveles de Enseñanza Básica) sí se hacen recomendaciones explícitas hacia un curriculum más globalizador, formativo, democrático, que forme a un ciudadano crítico e integral -en el caso por ejemplo de la LOCE (2001) (1) se dice que: “los métodos se orientarán a la integración de las distintas experiencias y aprendizajes de los alumnos y se adaptarán a sus características personales”(Capítulo IV. Artículo 16, párrafo 5)-; mientras que cuando se refieren a la universidad se sigue apostando por dejar casi al libre albedrío de los tiempos la formación integral de los futuros profesionales que estudian en ella (2); quienes en muchos casos llegan al mundo laboral sin la más mínima idea de manejar con un poco de soltura las herramientas ofimáticas y lo que es aún peor, sin las competencias de búsqueda de información más elementales y sin idea de cómo usarlas en su propio beneficio profesional y personal.
Tal parece que cuando hablamos de los compromisos relacionados con los retos de la universidad ante las NTIC, se dejan al buen hacer o parecer de los pocos profesores motivados la “exploración” de las nuevas perspectivas. La enseñanza universitaria es probablemente la que es percibida como la más estática, y probablemente es la que se encuentra más necesitada de cambio; en palabras de Bartolomé (2004), no sólo por que en sus aulas es frecuente el uso de prácticas como:
- “El profesor sintetiza por el alumno los aspectos clave de un tema
- El profesor proporciona al alumno los textos a leer, señalando también cuales son los fundamentales
- El profesor resume por el alumno los textos a leer proporcionándoselos además en forma de resúmenes fotocopiados
- El profesor evalúa al alumno basándose en su capacidad para reproducir las ideas que el propio profesor considera clave en un tema.”
(216)
Sino que, como señala el mismo autor “
incluso muchas de ellas son consideradas indicadores de calidad en la docencia o son citadas como ilustradoras de profesores que demuestran interés por enseñar”, y partir de ellas para empezar a buscar un estudiante que consiga desarrollar elementos como capacidad de crítica, conocimiento, criterio, etc. es una tarea que, además de hipócrita, resulta ciertamente inútil.
Con este panorama no pretendemos ser fatalistas, creemos que el fatalismo es una forma irresponsable de ver el futuro que asume el fracaso inicial y no abunda en las soluciones que se pueden ofrecer, creemos que esta es la situación actual y ante ella debe asumirse de entrada una posición clara de cambio que desde hace tiempo se está pidiendo al mundo educativo… la pregunta probablemente es ¿un cambio hacia dónde?, nuestro objetivo durante toda esta reflexión es intentar esbozar una respuesta a esa pregunta al menos en lo que a principios se refiere. No obstante, y para acotar más y mejor nuestra postura intentaremos concretar ese cambio en varios puntos.
Retos Educativos y metodológicos en la Universidad
En los párrafos anteriores hemos pretendido hacer una revisión de los más importantes desafíos a los que se enfrenta la educación hoy día. Ahora pretendemos aunarlos todos en una propuesta de tipo educativo y metodológico que motive al debate y abra nuevas puertas, para ello tomaremos las aportaciones que sobre el particular han hecho diferentes autores Prendes (2003 y 2004), Martínez Sánchez (2003, 2004), Bartolomé (2004), Cabero (2004a y 2004b), y agregaremos incluso algunas que consideramos relevantes para el mismo.
Retos educativos:
Como antes hemos apuntado, el mayor reto es formar ciudadanos de pleno hecho, y en esa medida en lo que se refiere a las NTICs estos retos se traducen en competencias que, a pesar de no ser nuevas, es más urgente que nunca que se logre formar en los estudiantes; de entre ellas las que consideramos fundamentales son:
- Capacidad de adaptación
- Trabajo en equipo colaborativo
- Capacidad de resolución de problemas. Creatividad
- Criterio y sentido crítico
- Capacidad de transformación de información en conocimiento. Capacidad de Aprender a Aprender
- Habilidades en la búsqueda y valoración de la información
- Visión cognitiva global
- Iniciativa e Independencia
- Disposición al cambio
Retos metodológicos:
Pueden parecer obviedades o enormes montañas de muy difícil escalada, sin embargo, estos enunciados no son sino puntos de partida y de revisión de la labor docente en los que necesariamente debe trabajar el profesorado para poder estar más cerca de conseguir los retos anteriores:
- El profesor debe tomar conciencia de que ya no debe hacer una transmisión lineal de información a sus alumnos, debe ayudarles a construir conocimiento
- Debe eliminarse la tendencia del profesorado de buscar, seleccionar, y transmitir la información al alumno, el alumno tiene que aprender a buscar, siguiendo a Bartolomé “los mejores profesores son aquellos que hacen trabajar a los alumnos hasta conseguir que sean capaces de interpretarlo difícil”.
- Cada uno de los medios educativos tiene una misión y es eficaz en un contexto determinado, no pretendamos incluir las tecnologías en todos los procesos de enseñanza, ni queramos utilizar el encerado como único medio educativo, el equilibrio entre los medios es idóneo para los tiempos plurales en los que nos movemos.
- Como consecuencia de lo anterior, es imprescindible una formación en el buen uso de los medios, las “normas” para la correcta realización de un texto escrito pueden resultar nefastas en la construcción de un hipertexto y más aún de un audiovisual. Lo que sea que manejemos, debemos manejarlo con soltura y debe ser objeto por nuestra parte de una reflexión didáctica seria.
- Si pretendemos la introducción de los nuevos modelos comunicación, que han propiciado las NTICs, en el contexto educativo por ejemplo a partir de experiencias de blended-learning o de teleenseñanza, es importante cambiar el modelo didáctico que subyace al proceso educativo y los procesos comunicativos que en él tienen lugar, es imprescindible la interacción entre sujetos, profesores, tutores e información; de no ser así, condenaremos a estos nuevos tipos de enseñanzas a ser copias más caras y tecnológicas del antiguo modelo de enseñanza a distancia que antes se realizaba por medio del correo postal o la radio.
- El proceso de enseñanza entendido como una línea rígida no tiene cabida en la sociedad actual, no tiene sentido pues plantearnos que todos los alumnos deben partir de una determinada situación A, “recorrer” un determinado camino y llegar finalmente a otra posición A’ prevista por el curso. En la nueva configuración de la que hablamos ese A y A’ son uno particular para cada alumno, y sólo él decide qué tan largo, profundo o diverso es el camino que recorre de una a otra posición. ¿quiere esto decir que no existen unos mínimos que se asumen como fundamento de ese proceso?, no, en absoluto. Quiere decir que sea cual sea el camino que escoja el alumno debe pasar por el mínimo siempre, pero que no se debe pretender la uniformidad cognitiva de los alumnos en ningún nivel, esto significa que cada profesor debe elaborar concienzudamente su asignatura para permitir estos niveles de flexibilidad.
- El alumno tiene que ser y sentirse protagonista de la educación, porque lo es. El profesor es una guía, un agente facilitador y un estructurador, pero el que aprende (finalidad última de todo proceso educativo) es el alumno, y en esa medida no sólo debe saber que es importante, sino que debe asumir la responsabilidad de tomar decisiones en el proceso de enseñanza-aprendizaje: itinerarios, asignaturas, horarios, profundidad, tipo de trabajo, etc.
Para terminar , y a modo de resumen, debemos volver a la frase del profesor Bartolomé que citábamos nada más empezar, lo importante no es lo que el software o el hardware nos permiten realizar en el nuevo momento educativo, lo verdaderamente imprescindible es el “
mushware”, es decir, nuestra propia capacidad de usar el propio conocimiento a favor del verdadero progreso.
Bibliografía
BALLESTERO, F. (2002): La Brecha Digital: el riesgo de exclusión en la Sociedad de la Información. Madrid: Fundación AUNA
BARTOLOMÉ, A. (2004) “Aprendizaje potenciado por la tecnología: Razones y diseño pedagógico”. En MARTÍNEZ, F. PRENDES, M. (2004) Nuevas Tecnologías y Educación. Madrid: Pearson
CABERO, J. (2004a) “Reflexiones sobre la brecha digital y la educación”. En SOTO, F. y RODRÍGUEZ, J. Tecnología, Educación y Diversidad: Retos y realidades de la inclusión digital. Murcia: Consejería de Educación y cultura
CABERO, J. (2004b) “Reflexiones sobre las tecnologías como instrumentos culturales”. En MARTÍNEZ, F. PRENDES, M. (2004) Nuevas Tecnologías y Educación. Madrid: Pearson
ESCUDERO, J. (2004a) “La educación, puerta de entrada o de exclusión a la sociedad del conocimiento”. En MARTÍNEZ, F. PRENDES, M. (2004) Nuevas Tecnologías y Educación. Madrid: Pearson
ESCUDERO, J. (2004b) Apuntes de la asignatura Diseño, desarrollo e Innovación del curriculum. Universidad de Murcia
LENGRAND, P. (1989) Educación Permanente: evolución del concepto. En: Enciclopedia Internacional de Educación. (1989). Barcelona: M.E.C.- Vincens- Vives
LOU (2001) Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades. BOE de 24 de diciembre de 2001.
MARTÍNEZ, F. (2004) “Alicia en el país de las tecnologías”. En MARTÍNEZ, F. PRENDES, M. (2004) Nuevas Tecnologías y Educación. Madrid: Pearson
MARTÍNEZ, F. y PRENDES, M.P. (2003) “¿Adónde va la educación en un mundo de tecnologías?”. En MARTÍNEZ, F. (2003) Redes de comunicación en la enseñanza. Barcelona: Piados
Notas
[1] - Que tiene un interés aquí considerada como la última Ley Orgánica que, sobre educación se ha sancionado.
[2] - De hecho, en el texto de la LOU no se hace ninguna referencia o recomendación referida a las características propias del currículo en lo que se refiere a de conocimientos, carácter integral de los mismos o formación de ciudadanos críticos.