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Palabras clave:

fotografia digital / fotocreación / portales de fotografías
ciberespacio
medios de comunicación
diseño
lenguaje visual
 

Autor(-a/s):

Álvaro García Gómez
 
 
   
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Abstract:

La fotografía digital está acabando con la memoria histórica. Con el surgimiento y ‘boom’ de las cámaras digitales a finales de los 90, las redacciones de medios impresos y digitales se encontraron con un cambio radical en cuanto al tratamiento de la imagen se refiere, cambio del que aún no se han acostumbrado a trabajar correctamente. La tecnología no ha dejado tiempo a los profesionales para poder detenerse en el proceso y tratamiento de la imagen; y un aspecto crucial y objeto de esta investigación, la tecnología ha ido progresando cada día y el redactor ha tenido que trabajar a marcha forzada sin detenerse en conservar el archivo fotográfico de la misma forma que lo hacía hace muy poco con la película.

 
 
 

Texto de la comunicación:

Introducción


La fotografía digital llega a la redacción en forma de bytes, descargándose en el ordenador para ser insertada en la edición electrónica en cuestión de segundos. Después de realizar el proceso de selección para ser insertada en la Red, el resto de instantáneas van directamente a la papelera de reciclaje del PC o Mac. El objeto de estudio de esta investigación es comprobar si existe o no un archivo y un departamento de documentación específico como lo había hace unos años. Las fotografías pesan mucho en el ordenador y acaban colapsando su rendimiento. El empresario tampoco se acuerda de la figura del documentalista digital para que vaya archivando las instantáneas en soporte CD o bases de datos específicas. Ante todo esto, estamos asistiendo a un continuo debilitamiento de la memoria histórica: la fotografía, concebida por teóricos como Enric Cartier Bresson como parte del reflejo de la realidad en todos sus ámbitos, cada vez está menos presente en la sociedad. Los recuerdos presentes con la imagen analógica en la era digital serán eso, recuerdos que se ven y no se ven jamás en la vida pero que se archivan como se hacía con el papel. Los bytes llegan muy rápido a las redacciones electrónicas y, con la misma velocidad, desaparecen. Ahora cabe preguntarse, ¿cómo recuperar el enfoque realizado?, ¿cómo recuperar la fotografía de haces unos días para ilustrar una comparativa visual?
Cualquiera es bueno para seleccionar la fotografía, pues también con la era digital se pierde la figura del editor gráfico y el organigrama de la empresa se reduce a las figuras del fotógrafo y redactor, y en un buen número de ocasiones fundida en una sola, es decir, que el redactor hace las funciones de fotógrafo y viceversa. Ahora esa función es delegada al propio fotógrafo o al redactor que escribe la noticia.

1. Breve recorrido por la historia de la fotografía en Europa: un ejemplo, España.



En la actualidad tenemos asumido que estamos viviendo en la gran era de la comunicación visual. Incluso se acepta ya el lugar prioritario que ocupan la información y la comunicación visual en la transformación del pensamiento político, científico y social. Pero sería un error pensar que la información visual es algo exclusivo de esta época: del mismo modo que la impresión con tipos móviles cambió la forma de transmisión y comunicación del pensamiento, y, en consecuencia, de la información, simultáneamente se desarrolló la primera técnica de transmisión de imágenes iguales y múltiples para adaptarse a las necesidades y demanda de imágenes del momento. Es decir, la información visual a través de la multiplicación de imágenes comenzó en la Europa del Renacimiento. La primera técnica que se afianzó en el continente, y por consiguiente también en España, fue la de la entalladura. Gracias a ella se mostraron y difundieron en el viejo mundo esas otras realidades tan diversas y lejanas del nuevo mundo y, gracias a ella, se comenzó a ilustrar la noticia ya fuera por su interés político, científico o social.
En España los primeros trabajos fotográficos destinados a la prensa se hicieron en la década de 1860, aunque las publicaciones ilustradas ya habían recurrido a la fotografía para realizar sus grabados, antes que los medios tonos llegasen a ser reproducidos por métodos fotomecánicos en las rotativas de Blanco y Negro y Nuevo Mundo. Hasta entonces el periodismo gráfico español había tenido que recorrer un largo camino desde que en 1831, José María Carnecero publicase las primeras ilustraciones en sus Cartas Españolas. El antecedente más notable de la aplicación de la fotografía a la edición gráfica lo encontramos en una lámina publicada en 1852 por El Diario Mercantil de Valencia, efectuada a partir de un daguerrotipo de Pérez Rodríguez.
La edad de oro de la prensa gráfica española iniciaba su definitivo despegue a principios de siglo XX. Concretamente en 1911 se hallaban en pleno auge los semanarios Blanco y Negro y Nuevo Mundo, y aún conservaban un cierto prestigio La Ilustración Española y Americana, La Hormiga de Oro o L'Esquella de la Torratxa. En 1913 se constituyó Prensa Gráfica. En 1920 se editaban once importantes revistas ilustradas -seis de ellas en Madrid-.
La guerra civil española constituyó una verdadera prueba de fuego para el fotoperiodismo español. En un momento marcado por el irresistible ascenso de los fascismos, el carácter ejemplar y premonitorio de la contienda atrajo a España a cientos de reporteros de todo el mundo que, en palabras de Cornell Capa, llegaron a constituir una verdadera "brigada internacional de centro-izquierda armada con cámaras fotográficas".
La guerra civil sirvió también para mostrar las carencias de nuestro periodismo gráfico, tanto en el trabajo de los fotógrafos como en las propias estructuras informativas de las publicaciones ilustradas.
En otro nivel, la prensa experimentó una radical transformación. Las publicaciones ilustradas cambiaron sustancialmente sus contenidos, que se centraron casi exclusivamente en los acontecimientos bélicos. Concretamente los fotógrafos que trabajaron en el campo rebelde carecieron, en general, de la calidad, la emoción y el compromiso de los que lo hicieron en el lado republicano.
Hoy también sabemos, gracias a las imágenes de la guerra civil, hasta qué punto llegó el control estatal que el Régimen ejerció en la información, en buena medida, mediante la agencia Efe, que monopolizó no sólo la información política, sino la propia información gráfica, a través de una amplia red de corresponsales dirigidos por Manuel Cortés y Hermes Pato. Ese control político se completó con la creación de Pyresa (Agencia de Prensa y Radio Española), en 1945, por la Delegación de Prensa y Propaganda del Movimiento. En 1957 se constituyó Europa Press, cercana al emergente Opus Dei. Más moderna y competitiva que Efe, creó pronto un excelente servicio gráfico, en el que colaboraron fotógrafos de la talla de Paco Ontañón y César Lucas.

2. Avances y limitaciones de la fotografía digital


Declaran el 2006 'Año de la Memoria Histórica', año en el que la prensa escrita está hecha para televidentes: las noticias, incluso las de primera página, no están redactadas para quien leyó hace 24 horas la edición anterior del diario, sino para quien conoce ya las noticias del mediodía y de la noche en la televisión. Nuestros principales diarios digitales actualizan sus noticias constantemente a lo largo del día y en este sentido, la fotografía también lo hace. La fotografía es importante en Internet pero aún lo es más dar el máximo de información posible a los ojos del usuario. La imagen fotográfica en este sentido cambia a los segundos de ser insertada en la red, con el inconveniente de que el profesional -generalmente el redactor de medios digitales- la elimina una vez inserta una nueva en la web. Esto es, la fotografía, la memoria histórica captada por la tecnología digital llega muy rápidamente a la redacción y de ahí al resto del mundo, pero también se elimina velozmente a la papelera una vez ha sido insertada en la web.
De hecho, hay publicaciones digitales que cuentan con un comando en la página que provoca directamente la impresión (es decir, sin tener que hacer uso del botón correspondiente del navegador o 'browser'). En ocasiones esto permite que el lector de publicaciones digitales sea el que almacene, voluntariamente y por sus preferencias, aquella parte de la historia que más le interese. Ello se debe fundamentalmente a que la versión de la página que se imprime no es la misma que la que se visualiza en pantalla, sino una variante más adecuada para la impresión ('printer-friendly'). La lectura directa en pantalla es un uso que corresponde sin duda a personas con práctica en el uso del ordenador, mientras que se observa que muchas otras personas se imprimen prácticamente todo lo que tienen que leer, incluidos los e-mails. Para José Antonio Millán González, en 'Del papel a la Red. La prensa virtual en el horizonte de los medios', en 'Periodismo y periodistas. De las gacetas a la red' (MILLÁN GONZÁLEZ, J. A., Barcelona, 2001),  (1) "la lectura en pantalla plantea problemas de cansancio visual y de difícil percepción de la información. La mayor parte de las personas organizan espacialmente su mundo cognoscitivo, y la presentación en pantalla, con la visión parcial del documento y la necesidad de usar las barras de desplazamiento, parece contraintuitiva".
Si la lectura en pantalla normal ya plantea problemas, el paso a medios más minúsculos (portátiles y PDA's, entre otros) puede agravar la cuestión. (2) (ABREU SOJO, C., 1998, La Laguna).

2.1. Limitaciones técnicas


Según destaca Carlos Abreu Sojo, profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (Caracas),  (3) "toda imagen, incluyendo la fotoperiodística, tiene limitaciones que reducen su carga informativa". Hace más de dos décadas, Román Gubern  (4) señalaba, en relación con la fotografía, las siguientes limitaciones -limitaciones que derivan en la pérdida de la historia al insertarse de forma rápida, mediante unos bits en el PC y con una resolución que no alcanza los límites aceptados de calidad en su versión impresa-:

  • Abolición de la tercera dimensión debido a la bidemensionalidad del soporte con posibilidad de modificar la perspectiva según la distancia focal de los objetivos utilizados. Esta abolición cambia el espacio real encuadrado por el lente en el espacio virtual del mensaje fotográfico. Aun cuando el uso de las imágenes tridimensionales se ha incrementado, estas observaciones de Gübern siguen teniendo validez.
  • Limitación del espacio por el encuadre. La dimensión del campo óptico abarcado depende de la distancia focal del lente elegido, de la distancia del tema fotográfico a la cámara, y de la anchura del fotograma.
  • Abolición del movimiento. De esto deriva el efecto fotográfico llamado 'foto movida'.
  • Estructura del color. Ocurre cuando se trata de fotografías con traducción tonal en la escala blanco-negro y existe la posibilidad de alterar el tono e intensidad de los colores.
  • Posibilidad de alterar la escala de representación. Lo cual en grandes ampliaciones remarca la naturaleza granular -o los píxeles- hoy día -del mensaje-.
  • Abolición de los estímulos sensoriales no ópticos. Tales como el sonido, el tacto, el olor y la temperatura.

El editor gráfico de El País Semanal, Jordi Socías, añade: "La fotografía en prensa es el notario que testifica la historia". Socías fotografió la última etapa del franquismo y todos los años de democracia han pasado por su objetivo. "Lo que ocurre se puede contar con palabras, pero si existe una imagen, ésta notifica lo escrito, prueba de que eso es cierto, por lo menos en lo que respecta a la actualidad". Para este profesional, la fotografía digital ha influido en todo el proceso informativo gráfico "como una herramienta más, pero no afecta a la imagen. Ahora hay nuevas funciones, pero las cámaras no son quienes hacen las fotos, sino el fotógrafo".
Por otro lado, las cámaras digitales tienen características que hacen los momentos decisivos difíciles de capturar. Hay dos retrasos programados en las cámaras digitales que afectan su habilidad de responder a una acción rápida al sacar fotos (Fotografía instantánea o de acción).
El primer retraso: Es el equivalente a uno o dos segundos de demora midiéndolo desde apretar el botón del obturador hasta la captura de la imagen. Este retraso, llamado régimen de refresco, ocurre porque la cámara borra la imagen del sensor, ajusta el equilibrio de blanco para corregir los colores, calcula la exposición, enfoca la imagen, dispara el flash y captura la foto.
El segundo retraso: Es el tiempo de reciclado, ocurre cuando la imagen ya capturada es procesada y almacenada en el dispositivo de almacenamiento. Estos retrasos pueden variar en cada fabricante y modelo de cámara, oscilando entre unos segundos y llegando en algunas ocasiones hasta medio minuto.
Las cámaras digitales usan como medio de almacenamiento tarjetas de memoria flash, discos rígidos pequeños, y disquetes. Los medios de almacenamiento removibles le permiten cambiar un dispositivo de almacenamiento cuando está lleno e insertar otro. El número de imágenes que se puede guardar en una cámara depende de varios factores:
  • La capacidad del dispositivo del almacenamiento
  • La resolución de las fotos. La profundidad de bits, también llamada profundidad del píxel o profundidad del color, mide los valores posibles que puede tener cada uno de los píxeles que forman la imagen. A mayor profundidad de bits, (más bits de información por píxel), la imagen tiene más colores disponibles y puede representar su color de forma más precisa. A mayor profundidad de bits, mayor será el tamaño del archivo de la imagen.
  • La calidad de la imagen (cantidad de compresión usada, y el tipo de fichero almacenado). Durante la compresión, los datos duplicados o que no tienen un valor específico se eliminan o se guardan en una forma más simplificada de almacenamiento, por lo que se reduce el tamaño del archivo de la imagen resultante en gran medida. Cuando la imagen se edita o visualiza posteriormente, entonces el proceso de compresión se invierte. Hay dos formas de compresión, sin pérdidas o con pérdidas, y la fotografía digital utiliza ambas formas, dejando al fotógrafo su elección.

  • Por un lado, la compresión sin pérdidas comprime una imagen para que su calidad sea semejante a la original. Aunque la compresión sin pérdidas parece ideal, no proporciona mucha compresión. Un esquema de compresión reconocido es el LZW (Lempel-Ziv-Welch). Este se usa en archivos GIF y TIFF y logra proporciones de compresión de 50 a 90%.

  • Por otro lado, la compresión con pérdidas consiste en comprimir imágenes sin perder mucha calidad, no es práctico su empleo en muchos casos. Por consiguiente, todas las cámaras digitales populares usan una compresión digital con pérdidas se degrada la información gráfica hasta cierto punto y cuanto más comprimidas están, más degradadas se vuelven estas imágenes, con respecto a su original.
En muchas situaciones no resulta importante la calidad óptima de las reproducciones obtenidas como es el caso de la publicación de imágenes en la Web, el envío de fotos a familiares en otras localidades, provincias o países, en estos casos la degradación de la calidad de las imágenes no es evidente debido al tamaño y calidad de visualización empleada para contemplar dichas imágenes. Sin embargo, las impresiones ampliadas a gran tamaño si revelan claramente esas deficiencias de la reproducción con respecto a su original. Aunque la compresión con pérdidas no reproduce las imágenes con la misma calidad que la imagen original, la imagen sigue pareciendo visualmente sin pérdidas y aparece normal a la vista humana, si no se agranda demasiado la reproducción no se distinguen sus deficiencias.
El formato de compresión con pérdida principal es el JPEG (Joint Photographic Experts Group o sea Grupo de Expertos Fotográficos Unidos). Este formato de imagen permite seleccionar el grado de compresión. Las proporciones de compresión varían entre 10:1 y 40:1. La compresión se lleva a cabo en bloques de píxeles de 8 x 8. Se puede ver estos bloques cuando use los niveles más altos de compresión o amplíe en gran medida una imagen comprimida.
Cuando se utiliza la copia de una misma imagen de compresión con pérdida varias veces, ésta se degrada cada vez que se guarda en el disco duro u otro dispositivo de almacenamiento. Por esta razón se aconseja trabajar estas imágenes en una copia del fichero original, el cual no se utiliza, para conservarlo lo mas fiel posible a su imagen referente original.
Por lo tanto, hay que estar seguro de guardar los originales en un formato libre de pérdidas como TIFF o BMP a máxima profundidad de color. Cuando se haya finalizado de editar, entonces es la ocasión poder guardar la versión trabajada con el formato JPEG.

3. De la cámara al Photoshop y del Photoshop a la papelera


Hoy en día la fotografía digital ha llegado a todos los rincones de las redacciones. Atrás quedaron las películas a blanco y negro y color, pues éstas han sido sustituidas por cámaras digitales en las cuales las imágenes son grabadas en una tarjeta electrónica. La imagen se traslada al software o programa informático de edición gráfica -llámese Photoshop u otras aplicaciones específicas- para su tratamiento contextual. La calidad que se obtiene con el manejo digital es suficientemente buena para el trabajo periodístico cotidiano aunque muchos fotógrafos optan aún se recuerda con mimo el antiguo uso que se hacía con la película, debido a que con ella se lograba una mayor definición cuando lo que se buscaba eran resultados perfectos.
Hoy en día, es tal la magnitud de fotografías e imágenes que percibimos a través de Internet, la televisión, el cine, la publicidad, las revistas, los diarios, etc, que ha sido conceptualizada de manera muy oportuna por Jean Baudrillard como videosfera. La saturación de imágenes dentro del espacio comunicativo es tal que nos remite cualquier nueva toma -única o foto-secuencia- al referente cerrado de ese universo establecido como tópica. Esto es, ver una fotografía hoy ya no es lo mismo que pudo suponer como experiencia estética antes de la segunda mitad del siglo XX.

3.1. El gran problema llega a la hora de archivar las fotografías


Los archivos fotográficos, a diferencia del resto de instituciones documentales donde se conservan y tratan documentos textuales y/o audiovisuales, afrontan un problema en la automatización no siempre fácil de resolver: el tamaño de las imágenes; esto es, el espacio que ocupan tanto los originales como los soportes donde se almacenan una vez tratadas (discos magnéticos, discos ópticos, etc.). El tratamiento de las imágenes fotográficas en los archivos pasa por la digitalización (transformar la información del soporte original en información digital), lo que supone una doble ventaja:
1. Preservar el original (positivo, negativo, papel, diapositiva, etc.).
2. Disponer de una nueva imagen que sirva de base para aplicar en el proceso informativo-documental según las necesidades del profesional y/o usuario.
Este planteamiento elemental, y ya imprescindible en la mayoría de los archivos fotográficos (son excepción aquellos que por sus fondos históricos limitan la difusión voluntariamente, como el Archivo Mas de Barcelona), obliga a los responsables de las instituciones a reorganizar los fondos y aplicar las nuevas tecnologías de acuerdo con objetivos generales y/o particulares:
1. Rentabilizar los fondos (con carácter interno y/o externo).
2. Conservar los originales evitando su manipulación.
3. Adquirir los equipos necesarios para el tratamiento técnico: digitalización, almacenamiento y recuperación.
4. Analizar los documentos.
5. Difundir las imágenes por los medios elegidos: catálogos impresos, disquetes, CD ROM, etc.
Desde los primeros años de la década de los ochenta los archivos fotográficos españoles realizan encuentros, jornadas e intercambios con la finalidad de fijar un punto de partida común a la necesidad acuciante de automatizar sus fondos. Como respuesta se crearon las primeras bases de datos con las que almacenar y recuperar los contenidos; si bien el problema resultó muy complejo, puesto que el análisis de la imagen planteaba cuestiones muy diferentes a la información textual.
Aunque los contactos entre los responsables de archivos se mantienen con cierta frecuencia, las iniciativas no son comunes sino condicionadas por los intereses particulares. Debemos tener en cuenta que la mayoría de los archivos fotógráficos -incluidos los fondos de las agencias de prensa -dependen de empresas privadas y por consiguiente la comercialización es punto clave en su desarrollo. Cualquier avance en este sentido (programas, bases de datos, sistemas de digitalización, etc.) supone ingresos que se cubren con los presupuestos de la empresa. Se plantea pues un problema de difícil solución: ¿cómo coordinar los esfuerzos de las empresas privadas en beneficio del sector y al mismo tiempo de la comunidad científica?
No hay por el momento respuesta, aunque sí ciertos planteamientos aislados. Sólo los trabajos realizados en entidades públicas como el Instituto de Conservación y Restauración de Obras de Arte (colecciones Laurent y Moreno) por Ana Gutiérrez y Carlos Teixidor, o en la Biblioteca Nacional (colección Castellanos, Kaulak, y otras de fondos varios) por Isabel Ortega y Guillermo Kurtz, y algunos otros del mismo carácter a nivel local, han puesto a disposición de los investigadores una parte de nuestro patrimonio fotográfico como fuente documental de especial interés en cuanto a la representación de la realidad.
Error común entre los estudiosos de la documentación es el de presentar genéricamente los documentos fotográficos como fondos especiales de las bibliotecas, e incluso considerarlos como medio de información audiovisual, ignorando la definición del término audiovisual por la Real Academia de la Lengua: "Que se refiere conjuntamente al oído y a la vista, o los emplea a la vez. Dícese especialmente de métodos didácticos que se valen de grabaciones acústicas acompañadas de imágenes ópticas".
Reivindicar los valores de la fotografía como documento en la sociedad de la imagen puede parecer absurdo, sobre todo si hacemos una lectura histórica de sus aplicaciones desde su invención (prensa, editoriales, publicidad, etc.); pero no lo es menos el hecho de que en los centros de investigación (universidades públicas y privadas, institutos y escuelas) esta disciplina esté siendo sistemáticamente ignorada o bien considerara complementaria. El desconocimiento de la materia -o bien su consideración sesgada desde el punto de vista técnico- no implica que ésta se margine; así, hemos pasado de los estudios tradicionales en biblioteconomía y documentación a la investigación en audiovisuales y multimedia, dejando un vacío en el estudio del elemento básico y de sus significados como documento desde que en 1839 Jacques Louis Daguerre patentara el daguerrotipo como primera expresión de la fotografía, nuevo negocio que la sensibilidad del hombre supo utilizar para crear arte.
Con carácter general los archivos fotográficos responden a tres aspectos: común, especializado e histórico. En el primero se agrupan aquellos cuyos fondos son generales, donde se incluyen además las agencias de prensa; en el segundo los que disponen de material concreto sobre temas específicos; y en el tercero los que disponen de fotografías anteriores a la Segunda Guerra Mundial, si bien la barrera cronológica para determinar los histórico solo está definida por el usuario en función de los intereses.
Entre los archivos con mayor implantación en nuestro país por el volumen de imágenes que distribuyen se encuentran Image Bank, Photonica, Stock, Index, Aisa, Oronoz, Contifoto, Zardoya y las agencias de prensa como Cordon Press y EFE por citar dos ejemplos. Muchos de éstos distribuyen el material de centros de documentación europeos y americanos, ampliando así la oferta nacional, como Zadoya, que se encarga de la distribución de la agencia Magnum. La mayoría de los archivos especializados no tienen representación en España (Werner Forman, Arthotek, Scala, etc.) si bien unos y otros editan catálogos impresos y digitales de gran calidad. Photonica edita un conjunto de 25 catálogos (fondos generales y especializados), mientras que Godo Foto, Fotosíntesis y Fotostock desarrolla CD ROM por materias aplicables a Mac y PC.

4. Otras consideraciones de la fotografía digital versus fotografía analógica y su repercusión con la memoria histórica.



camara

No es preciso ser un lince, para darse cuenta de la enorme ventaja que nos brinda la latitud de las películas, al permitirnos registrar simultáneamente las altas y las bajas luces. En forma digital no es posible. No cabe la menor duda, que la ventaja que la inmediatez y posesión de este sistema, es insuperable. Se puede renovar la fotografía, tantas veces como sea preciso hasta conseguir la que se ajuste a nuestro gusto; pero también es cierto, que se hubieran suprimido muchas fotografías que, hoy por hoy, son altamente interesantes y que forman parte de un archivo con gran valor etnográfico. Por otra parte, al no existir en la fotografía digital soporte material, como existe en la fotografía analógica, verdaderamente no hay original, ya que la fotografía obtenida, puede ser una y mil veces modificada creando una nueva imagen. ¿Cuál es el origen, luego de una fotografía ya terminada? Esto puede implicar atentar contra la investigación de la historia del futuro.

  • ¿Y la conservación? Pasados unos años, ¿se conservará la imagen, como la del negativo? Ya surgieron los primeros problemas en este sentido, tanto es así que se esta investigando su durabilidad (al parecer ya se han realizado acciones de cubrir con una finísima capa de oro los DVD, lo que les encarece de forma desorbitada).
  • Otra ventaja de la fotografía digital frente a la analógica es que se ahorra la película en las cámaras digitales, lo que abarata el sistema fotográfico. No obstante, las tarjetas digitales necesarias para obtener las tomas, al ser reemplazadas por algún motivo, al igual que el coste de los DVD, pueden alcanzar un alto precio si se quiere una mejor y larga conservación.
  • Otra cuestión preocupante, como decía antes, es la falta del original, la fotografía analógica si lo tiene evidente, pero ¿cuál es el de una fotografía digital? No existe. Cualquier grabación puede una y mil veces ser modificada; ¿cual sería la primaria, la real? Téngase en cuenta que las tarjetas captadoras de la imagen, tienen una capacidad que ante la posibilidad de rebasar ésta, es necesario borrar las fotografías, para recuperar su utilidad. El DVD en que se revierten las capturas no puede certificar la veracidad, como un negativo, como más arriba se resalta.
    La fotografía digital, es un medio extraordinario de una versatilidad y utilidad inmejorables. Es una herramienta, que puede significar uno de los avances más importantes que se realizó en este terreno desde hace aproximadamente 189 años. Excepcional adelanto para los fotógrafos de prensa, reporteros de guerra, profesionales y pocos más. Para los que hacemos fotografía reposada, artística, nada significa, ya que la estética de la película, su latitud y fidelidad al color (no digamos su definición), sólo se consigue con ésta.


4. Conclusiones



  • Las redacciones no llevan a cabo un periodo de transición adecuado entre la etapa analógica y la digital en cuanto a fotografía se refiere. Las fotos que se hacen en cámaras digitales acaban eliminándose nada más insertadas en la web o en el medio impreso. Por lo tanto, el archivo fotográfico se va descuidando y, en este caso, la memoria histórica no se recupera.

  • La digitalización de la fotografía analógica da mayor calidad en la red.
  • La fotografía digital no permite por el momento captar el movimiento de los objetos o personas tal y como lo hace el sistema analógico.
  • La calidad de la fotografía digital baja de forma considerable con respecto a la analógica. Uno de los motivos más destacados está íntimamente relacionado con el envío o traslado desde el ordenador de la redacción a Internet. Para enviar la fotografía casi al instante, sin que tarde mucho, previamente habrá que guardarla, tras el tratamiento y retoque específico, a una resolución no muy alta. Hablamos por tanto del peso de la fotografía para destacar el tamaño a la que la hemos guardado. Lo normal es hacerlo a 180 ó 200 píxeles de resolución, pues a 300 píxeles el peso es mayor y a la hora de enviarla vía Internet tardará unos minutos más.
  • También hay que decir que la reproducción de una imagen almacenada en un soporte digital puede ser repetida tantas veces como se desee, produciéndose siempre un duplicado de la misma calidad que la imagen original. Esta característica tampoco está presente en la fotografía convencional.
  • Posibilidad de aplicaciones multimedia sobre la imagen digital. Se pueden realizar una enorme cantidad de procesos de retoque informáticos que facilitan la labor de producción de copias con mejor calidad que los propios originales. Además, se pueden conseguir efectos de muy diversos tipos: enfoque/desenfoque, aplicación de filtros, modificación de la gama de colores, de contrastes, de brillos, etcétera.


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      [ 1] MILLÁN GONZÁLEZ, J. A.: 'Del papel a la Red. La prensa virtual en el horizonte de los medios'. En Periodismo y periodistas. De las gazetas a la red. España, Nuevo Milenio, 2001. (pp. 238).
     [2]  Aunque no necesariamente hay dispositivos especiales y dedicados, tales como las agendas y los e-books, cuyas pantallas mejoran la legibilidad de un ordenador, y por lo tanto, las imágenes que en él se insertan. No ocurre lo mismo con el WAP, que no ha cumplido con las expectativas sobre la extensión de su uso: "Los usuarios pasan del WAP" en Baquia, 25 de mayo de 2001 (por línea), http://www.baquia.com/com/200010525/not0 0002.html , consulta el 12-04-2006.
     [3]  En ABREU SOJO, C.; Revista de Comunicación Social (La Laguna), Tenerife. Junio de 1998, nº 6. En 'Lo precario en la fotografía de prensa'.
     [4] Ibidem.

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