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Main Topic A. Policy and social change:

A-3. New technologies as democracy participation tools: towards a online citizenship:

Inoculación de la Democracia Directa en el Sistema Representativo por medio de las NTIC: El sistema D3

IV Congreso CiberSociedad

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Key Words:

e-democracy
cyberdemocracy
cyberpolitics
electronic vote
social/citizen participation
 

Author(-s):

Manuel Casal Lodeiro
 
 
   
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Abstract:

The spread of ICT has reached nowadays nearly all fields of social and cultural life in modern societies. Still, its application to democratic system of government has been inconceivably limited, even timid. The very crisis of the representative system makes urgent the deep application of these technologies in order to take an evolutionary jump in this system and turn it into a direct democracy system, real and effective. For that is not necessary a political revolution which sets up a completly new system from the start: by the means of a non-party like the recently created D3, present representative systems can be used to build a direct democracy in practice. This way would have to face serious obstacles, being one of the main the parallel development of alternative mass media under direct citizen control, bearing in mind that our present political systems are deeply media‑controlled and this control belongs to the private owners of mass media (mainly TV, radio and the press).

 
 
 

Paper content:

¡Que se vayan todos!
(El Pueblo Argentino)



Exclusión de la democracia de los campos de avance de las NTIC


Considero que no es necesario comenzar repitiendo una vez más los conocidos efectos que las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) están teniendo en la sociedad y en la cultura contemporáneas. Mi intención no es repasar los campos en los que estas han causado una mayor o menor revolución, a lo largo de los últimos decenios, con protagonismo de una u otra tecnología concreta, sino subrayar la extraña carencia de aplicaciones que hemos experimentado en un campo singularmente importante, ya que de él dependen en buena medida todos los demás: el gobierno.

Bien es cierto que se han llevado a cabo ciertas experiencias de administración electrónica en múltiples ámbitos, y que ya se observa una aparentemente sólida aunque lenta implantación de servicios administrativos online, pero que -haciendo un paralelismo en el mundo empresarial- no dejan de ser una opción tan poco arriesgada y tan superficial como la de la empresa que va a remolque de sus tiempos y que llega tarde a Internet para únicamente crear un web corporativo en el que contactar de otra forma (mejor y más rápida, eso sí) con sus clientes, para seguir haciendo lo mismo de siempre sólo que en un nuevo medio. Del mismo modo que el mayor partido a las NTIC lo obtienen aquellas empresas que aprovechan la oportunidad que estas les ofrecen para reinventarse [CORNELLA, 2002], los sistemas democráticos tienen una apuesta mucho más seria y prometedora aún por realizar en este campo. Podría hablarse de un dipolo formado por un uso superficial de la tecnología y un uso profundo que afecta al propio núcleo del negocio -o del gobierno en el caso que nos interesea- a lo largo del cual se posicionan los diferentes agentes: hoy en día la práctica totalidad de los sistemas de gobierno están aún en el dipolo tecnológicamente superficial.

Del mismo modo que Internet ha hecho que se derrumben cadenas de distribución tradicionalmente prolijas, lentas y costosas como las de los productos culturales (noticias, fotografías, música, pronto el cine, etc.) o los servicios de reservas (de avión, de hotel, etc.), puede provocar el mismo efecto en la obsoleta cadena de la representación de la voluntad popular (ciudadano > partido > cargo electo > grupo parlamentario > gobierno o entidad legislativa > acción de gobierno). Y el colapso no sólo se produciría en extensión sino en temporalidad: ahora no son ¿necesarios? 4 años de incomunicación y de soberanía durmiente, cuando la tecnología facilita la trasmisión de dicha voluntad en tiempo real. Pero no sólo es colapsable esa cadena sino que al mismo tiempo se ampliaría el campo de actuación (o de decisión): ya no sólo tiene sentido un referéndum ocasional para las grandes decisiones, sino que es factible un referéndum para todos y cada uno de los temas que afectan a la vida pública, una especie de referéndum múltiple y permanente.


La Democracia Directa hasta ahora


Del mismo modo que Internet ha permitido que mercados antes poco viables por razón de costos, escalas u otro tipo de rozamientos, alcancen su pleno desarrollo en dicha Red (por ejemplo la venta a distancia, la venta de particular a particular, las subastas invertidas, todo tipo de nichos de mercado...), hoy en día consideramos que Internet no va a inventar una opción que de hecho ya existe y que tiene múltiples ejemplos de aplicación parcial a lo largo de la Historia de los sistemas de gobierno, como es la Democracia Directa (DD) (1), sino que va a permitir eliminar las barreras sistémicas que la convertían en una opción poco práctica o cuando menos, sin visos de sustituir plenamente y con garantía de éxito a la Democracia Representativa (DR).

Ejemplos del máximo desarrollo que ha alcanzado la DD sin hacer un uso profundo de la tecnología los tenemos en diversos países como Suiza o EE.UU (MÁS DEMOCRACIA, 2005). En Suiza, existe una combinación de DR y DD, en la cual la soberanía popular se ejerce en los periodos entre elecciones representativas y que tuvo su origen en un amplio movimiento de base a mediados del s. XIX. Curiosamente en 1890 sus opositores utilizaban los mismos argumentos en contra de la DD que se utilizan hoy en día: que los asuntos públicos de una nación moderna son demasiado amplios y complejos para dejarlos en manos de los ciudadanos, que sólo funcionaría a nivel local o rural, etc. Pero:

De hecho, si algo demuestra el caso Suizo es (...) que la democracia directa es también posible en sociedades industriales complejas y altamente desarrolladas. Es muy ilustrativo que la mayoría de las críticas a la democracia directa que se hacen en todo el mundo fueron en su día utilizadas en Suiza para demostrar su imposibilidad.
(MÁS DEMOCRACIA, 2005)



En el modelo suizo se combina la DD y una DR de tipo consensual de tal manera, ajustada a lo largo de estos casi 2 siglos de experiencias, que se compensan los aspectos propios de ambas de una forma equilibrada y se diferencia el tipo de participación pública según tres tipos de asuntos (constitucional, propuesta o revocación de leyes ordinarias y asuntos sin participación ciudadana).

Podemos extraer interesantes conclusiones de este sistema mixto suizo: los ciudadanos que hacen mayor uso de la iniciativa popular son los colectivos con un interés propio (ecologistas, p.ej.). Y aproximadamente el 10% de las reformas legislativas propuestas se aprueban por referéndum, no siendo estas ni escoradas mayormente a la izquierda ni a la derecha (2). Cuando se trata de referenda sobre reformas constitucionales (en ese caso la participación ciudadana es obligada) se ha visto que funciona como una especie de veto popular y que del mismo modo funciona para impedir cualquier tipo de legislación impopular. Es también muy interesante observar que los suizos están altamente informados sobre política, se implican mucho más que sus vecinos europeos en la gestión de su comunidad (p.ej. las escuelas suelen ser gestionadas por los propios padres), no se dejan influenciar fácilmente cuando se votan asuntos que les afectan de forma directa, y su conocimiento de los políticos que son elegibles para la parte representativa de su sistema es menor del que suele haber en los sistemas totalmente representativos. Y un dato que puede parecer paradójico, como es que la participación en las elecciones representativas sea menor que la media en otros países, se explica por la ajustada combinación de DD y DR que utilizan y que les permite despreocuparse un tanto por qué partido concreto gobierne, puesto que siempre tendrán la opción a intervenir en los asuntos públicos cuando lo consideren necesario mediante la iniciativa directa.

Los estudios realizados sobre los grados de DD que existen en las diversas combinaciones de DD y DR de que disfrutan los ciudadanos de los diferentes cantones de la Confederación Helvética, arrojan un resultado validador de nuestra defensa de una mayor DD: se ha demostrado que existía una relación directa entre el grado de bienestar subjetivo y la extensión de los derechos de democracia directa (FREY & STUTZER, 2003), así como una menor comprensión hacia los defraudadores de impuestos (lo cual es lógico si el ciudadano se siente co-administrador del destino de esos impuestos). La búsqueda de una correlación similar con otras variables como el grado de información sobre los asuntos públicos, el nivel de gasto público, el grado de autonomía, la eficiencia de los servicios públicos, etc. ha arrojado resultados siempre favorables a una mayor DD.

El resto de experiencias mundiales a nivel local, regional o nacional (3) carecen de la extensión de la suiza y no abundaremos en su relato, pues nos parecen de una superficialidad extrema en la mayor parte de los casos y el uso que hacen de la tecnología -si es que hay alguno- es meramente instrumental, y en ningún caso es aprovechado para reinventar el sistema.

Lo que sí merece una mención especial es el conjunto de experiencias de gobierno anarcosindicalista (4) que se dieron en el ámbito de la Revolución Española de 1936 principalmente en Aragón y Cataluña y que fueron abortadas, tras algunos meses de funcionamiento, por el avance de la Guerra Civil. Como es sabido la DD es utilizada en este tipo de gobierno, que se fundamenta en otras premisas socioeconómicas de cambio radical en las condiciones de producción y propiedad y que normalmente comienza con una colectivización forzosa de toda la propiedad privada, o cuando menos, de los medios de producción. En España hace 70 años se dio la experiencia más extensa, prolongada y exitosa de este tipo, y cuyos logros más destacados se dieron en colectividades rurales y algunas industrias.

Esta experiencia tuvo gran éxito, tanto desde el punto de vista de las condiciones humanas como de las medidas económicas. Quiere decirse que la producción continuó su curso con más eficiencia si cabe; los trabajadores del campo y de la fábrica demostraron ser perfectamente capaces de administrar las cosas y administrarse sin presión alguna desde arriba (...)
(CHOMSKY, 1994)



En ellas se puso en práctica una DD basada en asambleas (de trabajadores) que no debe ser dejada al margen cuando pensamos en los ejemplos históricos de este tipo de gobierno, ya que la DD es un concepto básico en el modelo de sociedad anarcosindicalista. Otro ejemplo histórico que se suele olvidar son los kibbutzim israelíes que al menos en sus comienzos se basan en principios democráticos radicales de autogestión.(CHOMSKY, 1994)

Pero insisto una vez más: por más que buquemos en experiencias más o menos cercanas en la historia, las NTICs han sido muy escasamente aplicadas a los modelos de DD.

Por qué es ahora posible y necesaria la Democracia Directa
Pero todas estas experiencias mencionadas han encontrado obstáculos y problemas en su aplicación que aún siguen siendo, en la mente de muchos ciudadanos y de casi todos los politicos, razones más que suficientes para no seguir desarrollando la DD y convertirla en un sistema de gobierno eficiente, ubicuo y a todos los niveles de la vida pública.

Mi convencimiento es que las NTIC cambian esta situación de manera radical, dinamitando la presa que hasta ahora retenía la demanda ciudadana de una mayor democracia, de una implicación directa en el gobierno de los asuntos públicos. Así pues, del mismo modo que las NTIC han revolucionado la empresa y han permitido crear nuevas formas de negocio y de relación social, ha llegado la hora de que abran paso a nuevas formas de gobierno, o más bien, que hagan posibles formas de gobierno como la DD que hasta ahora eran poco viables en la práctica, al menos de una forma completa. Porque es evidente que sin la existencia de medios como Internet o la telefonía celular, ningún partidario de la DD podría pretender que los ciudadanos interviniesen permanentemente en la mayoría o en la totalidad de las decisiones que constituyen la acción de un gobierno (sea este municipal, regional o estatal) más allá de un ámbito muy reducido (localidades con pocas decenas de vecinos y con gobiernos poco complejos, por ejemplo). Sin embargo, la mera existencia de estas tecnologías, su bajo coste relativo y su casi total ubicuidad hoy en día en nuestras sociedades (con implantacions que llegan prácticamente al 100% en el caso de la telefonía celular) hace que una DD de tal profundidad y extensión sea viable.

Hasta ahí, lo referido a su posibilidad, que nace de las capacidades actuales de la tecnología; pero también debemos hablar de su necesidad, que nace de problemas inherentes al propio sistema de gobierno (JÁUREGUI, 1994), a un deterioro y decandencia que parecen imparables.

Desde hace décadas los politólogos nos hablan de la crisis de la democracia. La propia evolución de la participación ciudadana en las elecciones da pruebas crecientemente de dicha crisis, en mayor o menor medida, en todas las sociedades avanzadas occidentales. De hecho el ciudadano ya no es un protagonista de la democracia, sino su acreedor pasivo (BELLON, 2005). El desinterés por la política, la desconfianza generalizada en los agentes políticos tradicionales (5), la abstención cada vez mayor, el creciente abismo entre los partidos y su electorado, la pérdida de poder de los Estados en favor de organismos internacionales poco o nada democráticos (FMI, Banco Mundial, OMC...) (6) o de las empresas transnacionales, la demanda de otro mundo por parte de los movimientos ciudadanos en todo el mundo (cuya máxima expresión serían los Foros Sociales Mundiales) son algunos de los síntomas más evidentes de esta crisis. Y es una crisis grave y prolongada que no tiene solución a la vista. Porque tiene sus causas enraizadas en una alienación de sí misma, en una autoincongruencia que cuesta cada día más disimular a todos los niveles, desde las corruptelas urbanísticas de cualquier munipicio, hasta el doble rasero de la diplomacia internacional.

Muchas voces reclaman ante este panorama una solución que provenga del ideal de "más democracia" (7): es decir, diagnostican que la democracia está en crisis porque está dejando de ser (o puede que nunca lo fuera) una democracia auténtica y se está conviertiendo en una enfermiza caricatura de sí misma, en una ilusión. En el fondo es el mismo problema que mantiene hoy en día a la Unión Europea -una institución con un grave déficit democrático- bloqueada en busca de sí misma. Y en opinión de muchos, entre los que nos contamos los miembros de D3, una democracia directa es sinónimo de más democracia, de una democracia más auténtica. Por tanto, concluimos de esta análisis que la evolución del sistema actual (llamémoslo representativo, parlamentario, burocrático, plutocrático, policrático, oligocrático o partitocrático...), un sistema que no ha sufrido cambios en sus fundamentos desde su creación en el siglo XVIII, hacia un nuevo tipo de democracia, no sólo ya es factible por medio de las NTIC, sino que es necesaria e incluso urgente. Dicho de otra forma, es hora de reinventar la participación ciudadana (elAJO, 2005).


Un camino hacia la Democracia Directa: el sistema D3


El Movimiento D3 nace en 2006 desde el convencimiento de un grupo de ciudadanos, ante el diagnóstico anterior de la enfermedad, de que ha llegado la hora de aplicar en profundidad la medicina (las NTIC que ya existen a nuestro alrededor) para que sin necesidad de reclamar un cambio de marco político, se pueda inocular el virus de la DD dentro del organismo mastodóntico y decrépito de la DR. Con intención decidida de hacerlo mutar de forma irreversible, pero sin requerir para eso una revolución política brusca al estilo de las vividas a lo largo de la Historia, ya que los sistemas democráticos son los únicos que prevén entre sus normas constitutivas reglas que permiten su perfeccionamiento sin recurrir al derribo del sistema. (JÁUREGUI, 1994)

Quizás haya otros caminos para la DD, pero habida cuenta de la situación de la que partimos en España, uno de los países democráticos con menos posibilidades de desarrollo de acciones que pudiéramos englobar de forma generosa dentro de la DD (referenda, iniciativa legislativa popular, etc.), consideramos que es la mejor forma de puentear todas las cortapisas constitucionales actuales (DEMOPUNK, 2002; MÁS DEMOCRACIA, 2005), paradójicamente sin vulnerar en absoluto la legislación. Este cortocircuito es necesario realizarlo desde fuera del establishment partitocrático, desde un movimiento político totalmente nuevo y que renuncie expresamente a la mecánica partidista, ya que:

El mantenimiento del sistema de partidos resulta en cierta medida artificial, ya que poderosas fuerzas favorecen la continuidad del mismo. Así ciertas disposiciones tales como las normas electorales o las de financiación de los partidos están expresamente pensadas para proteger a los partidos establecidos.
(JÁUREGUI, 2005)



El sistema que propone D3 consiste en convertir a los cargos electos en meros trasmisores de la voluntad popular, en interfaz humana y colectiva entre la soberanía popular y el sistema representativo (y por tanto sus órganos de legislación y gobierno). De hecho no es más que aplicar el modelo que funciona ahora (8), pero de otra manera: haciendo que esos intereses efectivamente trasladados a la acción de gobierno no sean los del partido, ni los del grupo empresarial afín, ni siquiera los de la clase social que dice defender el partido, sino únicamente los que los ciudadanos expresen mediante una permanente consulta e interacción política.

El planteamiento es simple y, por ello, creemos que sólido. Lo explicaré con el ejemplo de un gobierno municipal, aunque el modelo con ligeras diferencias en sus metodología y concreción práctica, sirve para cualquier nivel de gobierno (por qué no, con una adecuada extensión de la tecnología, incluso mundial) (9). En su faceta activa, un electo de D3 se limitará a proponer en su ayuntamiento aquellas iniciativas que le trasmitan los habitantes del municipio (no sólo los electores que le votaron: este es un punto fundamental) por medio de tecnologías y métodos que se deberían definir de la forma más eficiente posible en cada caso, pero que generalmente aprovecharían todos los medios posibles: Internet, teléfono celular, ordenadores públicos, líneas 800 inteligentes, etc. de tal modo que no se dejase fuera a nadie (10). A la hora de actuar en su faceta pasiva (votante de iniciativas presentadas por otros grupos municipales) trasmitiría la opinión mayoritariamente emitida por los mismos ciudadanos, con lo cual su voto, sería el voto del pueblo. Es obvio que un gobierno municipal regido por representantes de D3, sería un gobierno directamente en manos del pueblo, ya que no sería posible una acción de gobierno o de legislación municipal que no hubiese sido: a) propuesta por el pueblo; y b) aprobada por el pueblo. En esto la diferencia con los partidos al uso se convierte en radical. Por eso aunque la forma legal de D3 es la de un partido (por imperativo legal, podríamos decir), se trata de realidad de un no partido, opuesto incluso al significado etimológico de la palabra.

Analicemos brevemente cómo funcionan hoy en día la inmensa mayoría de los partidos políticos en cualquier lugar del mundo. El partido dispone de una ideología, unos programas de gobierno y unos candidatos, los cuales son presentados al público elector, como oferta más o menos cerrada: los hay que tienen listas abiertas, los hay que eligen a sus candidatos entre sus bases (¡sólo entre sus afiliados, es importante fijarse en ese aspecto!) e incluso los que deciden asambleariamente sus programas electorales. Pero una vez que son elegidos, la mayoría de ellos no sólo deja de escuchar las nuevas demandas de los electores, sino que incluso en numerosas ocasiones dejan de cumplir aquel contrato con sus votantes que supone el programa electoral (muy revelador de esta situación que en las últimas elecciones catalanas un candidato llegase el extremo de certificar ante notario que cumpliría su programa). Algunos, abren tímidos canales de comunicación (¡incluso mediante tecnologías como Internet!) para recabar la opinión y las propuestas de sus ciudadanos, pero al final la decisión de qué hacer es siempre del partido. ¿Qué mueve por tanto las acciones legislativas y de gobierno en nuestras DR's? Pues exceptuando casos como los comentados anteriormente de DD's parciales o de Iniciativas Legislativas Populares en algunos lugares, casi siempre provienen de los partidos, que representan opciones ideológicas limitadas o meramente tácticas, que nunca pueden representar ni de forma aproximada la pluridad de la ciudadanía, y, por qué negarlo, también suelen provenir de intereses de grupo (étnico, social, etc.) o privados (11) más o menos explícitos.

Normalmente, los partidos nacen para la realización de ciertos fines compartidos por sus miembros pero (...) con el tiempo desarrollan en su interior tendencias tanto a su autoconservación como a la diversificación de fines, en los que el imperativo de la supervivencia y los objetivos particulares de los actores organizativos llegan a ser preponderantes.
(JÁUREGUI, 1994)



Una opción electoral como D3 significa un cambio radical, pues no existen programas de gobierno a priori y los candidatos son todos hombres y mujeres de paja que se limitan a trasmitir propuestas de los ciudadanos y a poner en práctica lo que estos ordenan (en cierta manera algo parecido al concepto de mandar obedeciendo del famoso Subcomandante Marcos). Y a la hora de votar propuestas procedentes de los partidos tradicionales, su función consistirá en trasmitir a los ciudadanos esas propuestas de una forma objetiva y neutral (12), sin tomar partido, recoger las decisiones emitidas al respecto por los ciudadanos y convertir las mayoritarias en un voto dentro del aparato representativo (parlamento, junta de concejales, etc.). Así pues formalmente son electos como los demás, pero su funcionamiento es radicalmente distinto.

En definitiva proponemos cambiar la visita a la urna -ese oropel tocado de democracia que permite el control astuto y efectivo de las masas por los que están arriba, en acertada definición de Howard Zinn (ZINN, 2003)- cada cuatro años, por el uso permanente del teclado del ordenador o del celular para ser soberanos a diario.


Obstáculos


Las personas que impulsamos este proyecto político creemos que si evaluamos el sistema propuesto desde una óptica sincera y democrática no cabe objetar más que aquellas pegas relativas a su implantación técnica, la metodología, la forma de difundir y recabar propuestas, etc. de tal manera que su funcionamiento pueda ser práctico y viable. Aunque también hay sigue diciendo que el gobierno es algo demasiado complejo para dejarlo en manos de los ciudadanos (SIXIREI y RIAL, 2006), exactamente igual que en 1890, como si no hubiera avanzado nada la capacidad y formación de ciudadano medio, o como si esto fuera un problema inherente al sistema y no un mero problema de pedagogía política. Además, si la política fuese una cuestión de mera competencia técnica, sobrarían los políticos, y en su lugar deberían gobernar los expertos. (JÁUREGUI, 1994)

Otro aspecto que merece mención aparte es el de la certificación o seguridad en el voto. Hasta ahora las soluciones técnicas no ofrecen una garantía al mismo nivel que las que dispone el método de votación en urna, previa presentación de un carnet de censado. Disponemos en las redes telemáticas de sistemas básicos nombre-contraseña, incluso de diversos tipos de firma digital, algunas emitidas incluso por organismos oficiales como la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre; pero ninguno que pueda integrarlos todos y ofrecer al mismo tiempo seguridad, disponibilidad y facilidad de uso. Al menos, no por el momento, ya que las medidas puestas en marcha por el actual gobierno español están a punto de solucionarnos este obstáculo técnico mediante la masiva implantación del DNI digital (13). Una vez que cada ciudadano disponga del suyo, el mayor obstáculo técnico para la trasmisión segura y no manipulable del voto mediante las NTIC está prácticamente solucionado. Quizás haya que invertir partidas presupuestarias (municipales, nacionales... tal vez europeas) para que cada hogar cuente con un lector de estos dispositivos o incluso en crear tarjetas lectoras conectables a los teléfonos móviles), pero la solución viene claramente de mano del DNI digital:

Articulo 1.5: La firma electrónica realizada a través del Documento Nacional de Identidad tendrá respecto de los datos consignados en forma electrónica el mismo valor que la firma manuscrita en relación con los consignados en papel.
(REAL DECRETO 1553/2005, de 23 de diciembre de 2005)



Por tanto parece difícil que sea válida a unos efectos y a otros, como la identificación en un voto telemático, no.

El resto de potenciales problemas prácticos del sistema que propone D3 son aspectos que se deben definir y solucionar en fases posteriores del proyecto y para las cuales el movimiento D3 está abierto a todo aquel que quiera contribuir con sus ideas (o sus objeciones: ¡bienvenidos quienes quieran hacer de abogados del diablo!).

Las dudas que algunas personas nos han expresado en las comunicaciones sociales efectuadas hasta ahora, se resuelven generalmente de una forma sencilla y revelan en su propia dialéctica las grietas que hoy en día afectan a esta fachada democrática que revisten nuestros sistemas. Continuamente vamos publicando en nuestro web (www.d-3.info) de forma pública las preguntas y respuestas que conforman este diálogo constructivo. Como ejemplo trascribo aquí una de las más frecuentes:

P: Si proponéis acabar con los partidos políticos y gobernar a base de propuestas ciudadanas, ¿qué pasa si nadie propone nada o quedan temas importantes sobre los que no se hacen propuestas? ¿No actuaría un gobierno de D3 nunca por iniciativa propia?

R: Si un tema es verdaderamente importante y merece que un gobierno actúe, siempre habrá colectivos (sean los partidos tradicionales, o cualquier organización ciudadana) que harán propuestas de solución. Siempre ha sucedido así en tiempos de pseudo-democracia y no hay razón para pensar que deje de ser así en un sistema de Democracia Directa Digital, sino todo lo contrario: cuando los ciudadanos vean que sus propuestas salen adelante, cada vez más ciudadanos y colectivos tomarán la iniciativa y presentarán sus propuestas.



También se nos suele objetar que la gente no quiere complicarse la vida decidiendo constantemente el devenir de la política. Es una objeción clásica a la DD, como bien explica el colectivo Más Democracia refiriéndose al caso suizo y dándonos de paso la solución (MÁS DEMOCRACIA, 2005):

El principal problema de la democracia directa es, como decía Oscar Wilde del socialismo, "que ocupa demasiadas tardes". Los ciudadanos se ven presionados para dedicar mas tiempo a mantenerse informados de los acontecimientos políticos y a formarse una opinión sobre asuntos sobre los que puede ser consultado en un referéndum. Sin embargo en muchos casos los ciudadanos deciden abstenerse y delegar su decisión en los que si participan.



En efecto, el hecho de que no toda la gente quiera participar siempre no quiere decir que no vaya a haber siempre gente que quiera participar. El caso suizo lo demuestra, aun con una DD poco basada en la tecnología.

El problema que sí nos parece básico resolver para que el sistema funcione es el de los medios de comunicación y su influencia sobre el electorado (14). De hecho su resolución satisfactoria es una condición sinequanon para que el sistema sea auténticamente democrático. Así nos lo planteaba un ciudadano por medio de nuestro web:

P: Simpatizo con vuestra idea de un partido de democracia directa pero el poder no reside en el voto sino en el control de las mentes. Por supuesto que es un paso importante permitir que la gente pueda votar por cada decisión parlamentaria/municipal pero... con qué información votarán? Paralelamente hay que liberar los canales de comunicación social.

R: Estamos de acuerdo y una condición indispensable para que nuestro sistema pueda funcionar es que existan medios de comunicación gestionados por los ciudadanos, en los cuales todos los grupos interesados en cada cuestión objeto de votación puedan expresar sus posturas de una forma abierta. Evidentemente si se eliminan a los partidos pero siguen los medios monopolizados por los grupos de intereses empresariales, sería casi peor el remedio que la enfermendad. Nosotros por tanto apostamos por emisoras de radio y TV municipales, portales dedicados al debate pre-votación, e incluso servicios telefónicos o presenciales de información al ciudadano donde escuchar las posturas de cada grupo.



Si partimos de la constatación de que vivimos en democracias mediáticas (o quizás mejor dicho, mediatizadas (15) ), donde unas elecciones se pueden decidir por un debate televisivo o por la manipulación que haga una u otra cadena en beneficio o en contra de un determinado candidato u opción política, o donde los minutos que aparece ese candidato en TV importan más que el contenido de su programa electoral (todo ello lo podríamos englobar en el terreno del denominado marketing político), vemos que los medios son un pilar básico en el funcionamiento del sistema de DR actual. De hecho son una fuente de poder más que llega a convertir a los políticos en actores dominados por las reglas del espectáculo (BARANDIARÁN, 2003). Por otro lado, si se trasforma el sistema tal y como hemos propuesto en una DD, pero los medios siguen en manos de grupos de poder, es previsible que hay un conflicto y que la mezcla de oligopolio informativo y populismo demagógico acaben dando al traste con la profundización democrática. Hay que informar al ciudadano, o este no votará libremente. Informar, no manipular. Para ello nadie mejor que los propios ciudadanos. Si partimos de la premisa obvia de que la pluralidad informativa está en función del número de medios y del número de propietarios de los mismos (el extremo sería un medio propio por cada ciudadano (16)), llegamos a la conclusión de que es necesario no sólo ampliar el número de decisiones posibles (sustituyendo la partitocracia por la DD) sino también el número de puntos de vista posibles (sustituyendo el oligopolio informativo por la máxima pluralidad posible). Es decir, no usar la opción suiza (restringir la influencia mediática mediante la prohibición de la propaganda expresamente política en TV) (MÁS DEMOCRACIA, 2005) sino una radicalmente opuesta: ampliar las posibilidades de hacer esa propaganda a todos los grupos, con independencia de su poder económico y de si disponen de medios de comunicación de su propiedad o no.

Las medidas que creemos pueden lograr esa pluralidad, pasarían por la puesta en manos de los ciudadanos de espacios amplios y en horario destacado en las emisoras públicas de TV y radio, la creación de nuevas emisoras públicas dedicadas al debate y pedagogía políticas, y si no es posible su creación, la adquisición de espacios en emisoras privadas (o emisoras enteras), la potenciación de los medios libres (promovidos por entidades no lucrativas: ONGs, asociaciones vecinales, mediactivistas, etc.) tanto en radio como en TV (17), campañas de formación masiva para la expresión pública en Internet (cursos de manejo activo de la Red: edición de blogs y wikis, publicación de audio, imagen, vídeo, manejo eficaz del correo eletrónico, etc.). Sería, por usar la expresión de Xabier Barandiarán, una forma de recuperar la subjetividad política (BARANDIARÁN: 2003), y ser todo sujetos de la acción política que en definitiva determinada y da forma a nuestras vidas.

La libertad política significa, en su acepción más amplia, el derecho a participar en el gobierno, o no significa nada.
(JÁUREGUI, 1994)




Biblio/webgrafía


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  • ALMIRÓN, Nuria. 2002. Los amos de la globalización. Internet y poder en la era de la información. Barcelona: Plaza & Janés.
  • BARANDIARÁN, Xabier. 2003. Activismo digital y telemático. Poder y contrapoder en el ciberespacio (v.1.1). www.sindominio.net/~xabier/textos/adt/ad t.html
  • BARBROOK, Richard. 2000. Cyber-Communism: how the Americans are superseding capitalism in cyberspace. Science as Culture, No. 1, Vol. 9, pp. 5-40.
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Notas


[ 1] Cuyo punto de reinvención contemporánea podemos situar en la Comuna de 1793 en Francia.
[2] Lo mismo se observa en los EE.UU. donde la principal herramienta de DD de que disponen, la iniciativa legislativa estatal, ha venido proporcionan resultados tanto progresistas como conservadores (MÁS DEMOCRACIA, 2005).
[3] Se pueden encontrar análisis sobre las más significativas experiencias en webs como el del colectivo español MÁS DEMOCRACIA: www.masdemocracia.org
[ 4] El anarcosindicalismo es la expresión de una corriente del pensamiento anarquista que ve en el modelo anarquista la manera adecuada de organizar una sociedad compleja de nivel industrial altamente avanzado. (CHOMSKY, 1994: 54).
[5] Los votantes impugnan cada vez más la legitimidad de los cargos electos y de las élites políticas. (BELLON, 2005)
[6] Los Estados se deshacen espontáneamente de algunas de sus prerrogativas, y no precisamente en beneficio de estructuras de carácter democrático. (ALBALA, 2005)
[7] Voces de fuera del sistema, normalmente, ya que el propio sistema ha renunciado a la utopía democrática (JÁUREGUI, 1994). De hecho existen en los últimos decenios preocupantes muestras de regresión democrática a múltiples niveles.
[8] Los gobernantes actúan en función de unos intereses X, prescindiendo de consultar a la ciudadanía acerca de qué es lo que quiere en cada caso, fingiendo que los representan a ellos durante todo ese periodo, como si fuesen capaces de leerles la mente o esgrimiendo manipuladas y capciosas encuestas a lo sumo, y mirando hacia ellos únicamente en periodo electoral, para renovar su muchas veces traicionada confianza cada cuatro largos años.
[9] Además el ámbito municipal se beneficia de que el referéndum vinculante no está prohibido a dicho nivel en España. Aunque el sistema D3 no se basa en referenda realizados como tales, sino en el compromiso de los electos de D3 de trasmitir la voluntad mayoritaria de la población, es interesante tenerlo en cuenta como una fórmula legal más. (DEMOPUNK, 2005)
[10] El ayuntamiento electrónico (BARBROOK, 200).
[11] La situación podría llevar a un ingenuo a proponer que fuesen las empresas y no los partidos políticos las que se presentasen a las elecciones. (PEREIRO, 2006)
[12] Hoy en día ¿cuántos de nosotros nos enteremos realmente de la mayoría de decisiones que toman nuestros políticos?
[13] La previsión del Ministerio del Interior es que todas las Oficinas de Expedición estén emitiendo el DNI electrónico antes del 1 de Abril de 2008. (Cita textual del web oficial sobre el DNI electrónico.)
 [14] Es un problema que de hecho se da en el sistema semidirecto suizo, donde se debate sobre el excesivo poder de los agentes con más poder económico para influir sobre los electores. (MÁS DEMOCRACIA, 2005) E incluso los propios partidos resultan un problema en este sentido: Los partidos no sólo expresan y reflejan la opinión pública, también la manipulan. (JÁUREGUI, 1994).
[15] Donde hay una buena manipulación informativa, no es necesario el fraude electoral. (EL ROTO: 2006)
[16] Se ha llegado a experimentar en alguna ciudad europea con emisoras de TV particulares, trasformando las antenas receptoras en emisoras, conviertiéndose cada ciudadano en una cadena de TV.
[17] Existen prometedoras experiencias televisivas en este sentido en todo el mundo: Independent World Television, Telesur, emisoras en Internet que hace uso del YouTube, emisoras particulares mediante el uso de WiFi, emisoras temporales montadas alrededor de las contracumbres mundiales, etc.

 
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