Palabras clave:narrativacontenidos digitales hipertexto/hipermedia net.art alfabetismo/analfabetismo digital |
Autor(-a/s):Juan B. GutiérrezMark C. Marino |
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Abstract:En este artículo proponemos que la literatura electrónica está evolucionando para convertirse en un sistema de información, i.e. una configuración de componentes separados en por lo menos 3 capas independientes: datos, procesos, y presentación. Este paradigma para literatura electrónica es más complejo que los presupuestos iniciales acerca del uso de múltiples medios, causando de esta forma una mayor demora para ponerse al alcance de los autores. Por una parte, proponemos que la concepción del libro electrónico como sistema de información explota la esencia del medio electrónico, y predecimos que este paradigma se volverá dominante en este campo durante los próximos años. Por otra parte, proponemos que el desarrollo de sistemas de información puede también originar un cambio en el énfasis de sistemas de un uso al uso de sistemas re-usables. La crítica que enfatiza repetidamente el proceso por encima del sistema, corre el riesgo de perder lo literario y de paralizar el crecimiento de comunidades de autores y colecciones de textos. |
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Texto de la comunicación:
INTRODUCCIÓN ¿Qué es la literatura electrónica? ¿Qué son los nuevos medios? Estas son las preguntas que continúan plagando esta disciplina que trata de contener todo, desde Afternoon de Michael Joyce, hasta Golpe de Gracia de Jaime Alejandro Rodríguez. Hipertexto fue alguna vez la forma definitiva. Entonces, el Cibertexto de Aarseth pareció ser el nuevo término para describir el medio, enfatizando sistemas más complejos, e incluyendo videojuegos en el campo. Sin embargo, a medida que los nuevos medios continúan madurando y desarrollándose, un nuevo modelo está emergiendo, uno que podría ayudar a la literatura electrónica a salir de su infancia perpetua. Este nuevo paradigma cambia del sistema ergódico al sistema de información. Si empezamos por describir a la literatura electrónica usando como modelo un sistema de información, particularmente un modelo de n-capas (Gutiérrez, 2002), la literatura electrónica se moverá al campo de investigación de interfaces hombre-máquina. Así se desarrollará no sólo lo literario sino también interfaces y sistemas autorales robustos y accesibles. Al mismo tiempo dicho modelo describe de forma más rica los variados y complejos objetos de literatura electrónica. Mientras que hay investigadores que están desarrollando nuevas herramientas autorales, hay un sentido de que las nuevas formas de literatura electrónica pierden su prestigio tan pronto se usan una segunda vez en la misma forma. Con el objeto de alcanzar este nuevo estado de madurez, la literatura electrónica tendrá que enfatizar el sistema de información completo en lugar de tan sólo regocijarse en lo "nuevo".En el transcurso de este artículo, consideraremos los efectos negativos de la hegemonía de lo "nuevo" en estudios de literatura electrónica, a medida que exploramos el modelo de sistemas de información y sus efectos. Sugeriremos que el enfatizar el proceso, o cualquier otro elemento individual del sistema, sin tener en consideración el sistema completo, puede conducir no solamente al descuido de lo literario sino también al abandono del desarrollo de dichos sistemas para lectores y autores. Anteriores Acercamientos a las Herramientas Autorales en los Nuevos Medios La literatura electrónica hasta ahora se ha enfocado en lo nuevo, provocando un constante deseo de reinventar la rueda, la palabra, la imagen, y el sistema de lectura. Para que la literatura electrónica madure, en algún momento tendrá que cambiar su énfasis de experimentación a sistemas de información estables. Para permitir el cambio redefiniremos algunos conceptos.Las preguntas: ¿En qué medida son los nuevos medios y la investigación académica en literatura electrónica fundada en lo nuevo? ¿En qué medida el requerimiento de lo "literario" de la literatura electrónica (como es actualmente definida) le merma importancia a la tarea textual de explorar la condición humana por perseguir la novedad? ¿Cómo es que este énfasis en lo "nuevo" frena el desarrollo de los nuevos medios para los autores y los futuros autores? Consideremos este ejemplo: El artista y académico Noah Wardrip-Fruin ha ofrecido el generador de cartas de amor de Christopher Strachey como el primer ejemplo de literatura digital que usa un "computador digital almacenado" (Wardrip-Fruin, 2005). Este programa usó un algoritmo para generar cartas de amor que eran francamente incoherentes. Pero la pregunta persiste, ¿hasta qué punto es ésto literario? Wardrip-Fruin mismo admite "me gustaría sugerir, sin embargo, que el examen de salidas individuales del sistema no revela lo que es interesante del sistema de Strachey". Lo que es literario de acuerdo a Wardrip-Fruin, es la combinación de Strachey a los principios y procesos combinatorios que yacen en el corazón de la literatura digital hoy en día. Lo que dicha pregunta revela, como en el caso del generador de cartas de amor, es que no es tan importante que los objetos de literatura electrónica sean "literarios" sino que los representen una forma de producir texto "usando computadores digitales", o para coproducir texto en colaboración con procesos computacionales. Dicho énfasis revela una preferencia que hasta ahora ha dominado la investigación académica sobre nuevos medios. Ésta es la preferencia que incita a los investigadores a estudiar boing-boing y Siggraph en lugar de las formas literarias tradicionales. Ésto es también lo que decreta obsolescencia inmediata a los artistas de los nuevos medios. Las personas que usan sistemas autorales de la forma como fueron diseñados no son los artistas de los nuevos medios. Artista es la persona quien lo usa en una nueva forma o quien reconfigura el software para hacer algo que trasciende las fronteras de su propósito inicial. Esta tendencia implica que los artistas de literatura electrónica son constantemente estimulados a dirigir sus trabajos hacia la novedad, aún cuando ésto signifique la perpetua estabilización de los sistemas autorales. Lo que un énfasis tan desproporcionado en lo nuevo logra es ignorar las áreas de crecimiento y estabilización de los sistemas autorales por rudimentarios que éstos sean. La marea de productividad (en términos de la producción textual de todos los niveles de calidad) no proviene de un flujo sin fin de innovaciones sino de gente que está escribiendo texto en sistemas de información autorales bien establecidos, desde la impresión tradicional hasta los blogs. Nuevos, Novísimos, y los más Nuevos Medios Los ensayos literarios que tratan de literatura electrónica se enfocan en animaciones Flash, blogs, páginas HTML, páginas Web generadas dinámicamente, agentes de conversación, video juegos, y otras aplicaciones de software. La edición más reciente de Leonardo Almanac (Hillner, 2006) ofrece varios ejemplos. Sus críticos/poetas analizan los "paisajes de información" de David Small, los experimentos de texto arte de Suguru Ishizaki (2003), la instalación de Flash de 11 minutos de Brian Kim Stefan, y el programa de matrices poéticas de Philippe Bootz. Aunque no todos los objetos son nuevos, lo que es común en todos ellos es la novedad de la presentación o el procesamiento del texto.Estos trabajos se parecen poco entre ellos, pero lo más importante es que la inclusión bajo una misma categoría refleja el énfasis del campo en lo nuevo. El modelo implica que se deben reemplazar constantemente las viejas formas y los viejos sistemas con las últimas versiones. Se podría por lo tanto afirmar, que cualquier pieza de literatura electrónica podría ser sólo tan interesante como sea novedosa su uso de las formas. Aún más, dicho énfasis cambia la tensión del contenido (lo que llamamos datos) a su representación (o presentación más procesos) principalmente. Bajo estas condiciones, un segundo trabajo escrito usando el mismo sistema sería relativamente aburrido. Marie-Laure Ryan levantó cargos contra dicha estética en su artículo publicado en Dichtung-Digital. En ese artículo, ella se opone a cierto estilo de los nuevos medios, net.art, objetos de literatura electrónica que siguen WYSINWYG (What you see is not what you get), donde la presentación de un texto es considerada interesante sólo porque hay procesos más interesantes bajo la superficie. Esta perspectiva, de acuerdo a Ryan, se enfoca en la "meta-propiedad de operación algorítmica". Para esta estética, "el arte reside en la fórmula productiva, y en la sofisticación de la programación, antes que en el texto producido mismo" (Ryan). Esto significa que lo literario, o el valor artístico no reside en lo que aparece en pantalla sino en la programación virtuosa que soporta el texto. Aunque Ryan exagera en su crítica a la experimentación, su crítica es válida, en tanto mucha que la crítica de la literatura electrónica pone los procesos uber alis se arriesga no sólo a minimizar lo textual sino también a perder lo que debería ser uno de los grandes objetivos de la literatura electrónica: Desarrollar nuevas formas para el uso y la exploración por parte de otros autores. Para ayudar a distribuir las prioridades académicas, proponemos la reconsideración de la literatura electrónica como un sistema de información. DE CIBERTEXTOS A SISTEMAS DE INFORMACIÓN Los atributos fundamentales de la literatura electrónica han sido, hasta ahora mayoritariamente fieles al origen del texto electrónico: un conjunto de episodios vinculados que contienen elementos hipermediales. Que algunas de estas características puedan o no ser reproducidas en papel ha sido objeto de debate por proponentes y oponentes de la literatura electrónica. Sin embargo, a medida que el medio electrónico evoluciona, algunas características realmente únicas de la literatura electrónica han aparecido. Por ejemplo, Se han invertido esfuerzos significativos en la creación de hipertextos que se adapten a las acciones del lector por medio de vínculos dinámicos; adicionalmente se han hecho esfuerzos para crear sistemas capaces de producir ficción, con distintos grados de éxito. Los dos acercamientos tienen en común que le dan mayor autonomía al computador, haciendo de éste una parte activa del intercambio literario. La principal característica del medio parece ser la existencia de flujo y manipulación de información entre el lector y la máquina, i.e. un proceso cibernético. Por lo tanto la literatura electrónica puede ser definida como un cibertexto. El término cibertexto es derivado de la palabra cibernética, acuñada por Norbert Wiener en su libro Cybernetics, or Control and Communication in the Animal and the Machine (1948), que a su vez viene de la palabra griega kybernetes (timonel). La idea fundamental en la teoría de la cibernética es el concepto de retroalimentación: una porción de información producida por el sistema que es tomada, total o parcialmente, como entrada. Cibernética es la ciencia que estudia control y regulación en sistemas en los que hay flujo y retroalimentación de información. El término cibertexto fue traído a la atención del mundo literario por Aarseth (1997); su concepto de cibertexto se enfoca en la organización del texto con el objeto de analizar la influencia del medio como una parte integral de la dinámica literaria. De acuerdo a Aarseth, el cibertexto no es un género en sí mismo; con el objeto de clasificar tradiciones, géneros literarios y valor estético, deberíamos inspeccionar textos a un nivel mucho más local. El concepto de cibertexto ofrece una forma de expandir el alcance de estudios literarios para incluir fenómenos que se perciben hoy como foráneos o marginales (Aarseth, 1997). En el trabajo de Aarseth cibertexto denota el conjunto general de máquinas textuales que, operadas por lectores, ofrecen distintos textos para la lectura. Claramente, una enciclopedia es un cibertexto de acuerdo a esta definición. Ciber se ha convertido en un prefijo que significa elásticamente "a través del uso de un computador". Palabras como ciberespacio, ciberfobia, cibersexo, etc. han aparecido en las últimas dos decadas. Ciberespacio, acuñado en 1982 por William Gibson, se convirtió en una metáfora de Internet. Sin embargo, el prefijo, si se deriva correctamente del significado original de cibernética, es independiente de dispositivos ya que implica un proceso dentro de un sistema. Mientras que la cultura popular usualmente adopta términos de significado impreciso, la comunidad académica no lo debería hacer. Markku Eskelinen en Digital Arts and Culture 99 en Atlanta declaró la muerte de la literatura hipertextual (Montfort, 2001): "mientras tanto por favor olvídense de la ficción hipertextual. Permaneció estática y la ficción cibertextual la reemplazó". De la misma forma, Nick Montfort declaró en un ensayo provocativo que "el cibertexto mató a la estrella hipertextual" (Montfort, 2001). En la misma conferencia, el defensor del hipertexto literario Robert Coover anunció el fin de la era dorada del hipertexto. Lo que estas declaraciones realmente indican es que algunas formas textuales ofrecen mayores ciclos de retroalimentación que otras. Un cibertexto literario en nuestro contexto significará el proceso de flujo y retroalimentación de información entre un lector y una obra de literatura electrónica. Queremos hacer una clara distinción entre cibertexto como un proceso y la implementación de su infraestructura como un sistema de información. Claramente, hay muchas formas en las que la interacción entre un lector y una obra de literatura electrónica puede ocurrir; por ejemplo, una obra podría estar escrita en HTML o en Flash, pero presentando la misma interacción entre ella y el lector. Exploraremos algunos de los ejemplos más prominentes en la próxima sección. Aunque cibertexto ha probado ser un término útil hasta ahora, un concepto más amplio para entender la literatura electrónica puede ser encontrado "sistemas de información". Éste fue propuesto inicialmente por Gutiérrez en 2002. Posteriormente, Noah Wardrip-Fruin propuso un modelo de n-capas en su disertación (2006), en la que combinó el diseño de software con la interacción del lector. Proponemos que es más conveniente separar el proceso que se desarrolla en el tiempo entre el lector y el computador de la implementación de literatura electrónica como una construcción de software. 3-Capas para Cibertextos En la teoría general de los sistemas un sistema de información es un sistema que comprende personas, máquinas, y/o métodos organizados para capturar, procesar y transmitir datos. Más específicamente, la arquitectura de n-capas de sistemas de información nos permite describir con gran precisión diferentes implementaciones de literatura electrónica (Gutiérrez, 2002), como se muestra en la Figura 1:
La arquitectura de n-capas indica que los procesos de diferentes categorías deberían ser encapsulados en distintas capas. Por ejemplo, un modelo de 3-capas requeriría separación entre los datos, los procesos y la presentación de la siguiente forma:
El ciclo de retroalimentación en literatura electrónica es: (i) los lectores reciben una pieza de información, y basados en ésta ejecutan una nueva interacción con el sistema. (ii) el computador entonces toma esa entrada y aplica las reglas lógicas que han sido programadas en él por el autor. (iii) el computador toma el contenido de la capa de datos y lo formatea para el lector en la capa de presentación. (iv) el paso i se repite de nuevo. Los pasos del i al iv describen un ciclo completo de retroalimentación, por lo tanto la máxima realización de un cibertexto. Hasta este punto, nuestro uso del sistema de n-capas es consistente con el de Wardrip-Fruin. Sin embargo, su uso del modelo de n-capas enfatiza el objeto de literatura electrónica como el momento de ejecución, el momento que el lector empieza a interactuar. Nuestro cambio hacia el modelo de n-capas y una revisión de la funcionalidad, enfatiza y describe más precisamente el sistema mismo separado de su interacción. Los términos de narratología clásica pueden ser usados aquí para caracterizar mejor la distinción. Narratología y Sistemas de Información Es conveniente diferenciar entre la historia que se dice como una secuencia lineal de episodios temporales y la historia que se cuenta, no necesariamente como una secuencia lineal; i.e. fábula y trama. Algunas veces la distinción es difícil por fenómenos como la analepsis, o la explicación de eventos que ocurrieron en el pasado pero que no has sido descubiertos, y prolepsis, o la anticipación de eventos todavía por ocurrir (Genette, 1997; Calvi, 1999). Dado un conjunto de páginas en una pieza de literatura electrónica, la trama corresponde a la secuencia de páginas que los lectores seleccionan entre potencialmente muchas opciones. La fábula no depende del desarrollo en el tiempo del proceso de lectura; permanece inalterada. La trama en cambio depende del tiempo y corresponde a la forma en que el lector explora el espacio narrativo.N. Katherine Hayles ha adaptado este modelo para incluir procesos computacionales. En una charla del 2005 titulada "Story Telling in the Digital Age: Narrative and Data", ella ofreció una división de literatura en fábula (dato), trama (la superficie o presentación), y un espacio de posibilidades (en el cual ocurre la computación). Esta tercera capa corresponde a los procesos en los modelos de 3-capas y n-capas. La aplicación de este modelo por parte de Wardrip-Fruin analiza el espacio de posibilidades (o procesos) en el momento de ejecución. MODELO DE N-CAPAS EN ACCIÓN Con el objeto de ver como es que los nuevos medios se estabilizan bajo un modelo de sistemas de información, deberíamos considerar varios ejemplos que ya se han vuelto comunes como herramientas autorales.De nuevo, analizar la literatura electrónica en términos de sistemas de información, nos permite admitir los éxitos de los sistemas actuales, tomando por éxito el número de usuarios activamente publicando en ellos. Nuestra pretensión es, por supuesto, que no toda la autoría es literaria, pero que un mayor alfabetismo digital ofrece un conjunto mayor de autores potenciales, lectores, y críticos, lo que es conducente a la formación de comunidades literarias y a la creación de obras. Blogs son tal vez los ejemplos más obvios de sistemas de uso común. Algunos de estos sistemas han tenido una amplia aceptación como Blogger, redes sociales como Myspace, y blogware como Wordpress. Estos formatos, dado que mantienen en un alto grado uniformidad sistemática (capa de presentación), le permiten a los usuarios concentrarse en el contenido (datos). Por lo tanto, los textos de los autores en este ámbito son más fácilmente indexados y compartidos. Un ejemplo de arquitectura de n-capas podría ser la interacción entre dos sistemas como Blogger.com y Google.com, como consecuencia de la acción de un usuario. El proceso que se desarrolla en el timepo sería: (i) los robots de Google exploran la red y hacen una copia de las páginas encontradas, (ii) un usuario accede la capa de presentación de Google para buscar contenidos, (iii) Google usa su capa de procesamiento para construir la consulta que será usada en la capa de datos, (iv) Google extrae de su capa de datos los registros que coinciden con el texto de busqueda, (v) el usuario recibe una lista de entradas en la capa de presentación de Google, (vi) el usuario es redirigido a la capa de presentación en Blogger.com, (vii) la capa lógica en Blogger.com prepara una consulta para buscar las entradas del blog que se deben presentar en ese momento, (viii) los datos son extraídos de la capa de datos en Blogger.com, y (ix) el usuario recibe una página en la capa de presentación de Blogger.com. El sistema descrito, que comprende la interacción de tres subsistemas (robots de Google, busqueda de Google, Blogger.com), es un sistema de 7-capas, independientemente de la secuencia de los procesos descritos en el párrafo anterior: Capas de presentación:
DISCUSIÓN Mientras que la investigación de lo "nuevo" siempre será importante para la investigación académica de nuevos medios (ya que sin duda es intrínseco a este campo), el continuo énfasis en lo nuevo entorpecerá el desarrollo robusto de conjuntos de obras de literatura electrónica enseñables por dos razones. Por una parte, si los críticos solamente se enfocan en lo nuevo de las obras, de nuevo siguiendo una estética que valora la novedad y la innovación por encima de la práctica (post)humanista, los investigadores literarios que enseñan las obras no tendrán tiempo de desarrollar convenciones literarias y herramientas analíticas para el análisis de género. Segundo, si los críticos investigan los nuevos aspectos de las obras, los diseñadores serán más propensos a desarrollar sistemas de un uso, en vez de desarrollar sistemas estables, robustos, y de múltiples usos; esto es un problema porque reduce considerablemente el número de autores potenciales.En un estudio conducido por el US National Endowment for the Arts (NEA, 2004), "Reading at Risk: A Survey Literary Reading in America", reporta un descenso en los niveles de lectura de narrativa impresa en todos los grupos estudiados entre 1982 y 2002, con la tasa de descenso más alta en el grupo de edad más joven (18-24, 28%). Mientras que el reporte muestra una acelerado descenso del 10% en los lectores de libros impresos, también menciona un incremento del 30% en el número de personas haciendo escritura creativa durante le mismo periodo. La tasa de descenso se triplicó durante los años 90, lo cual correspondió históricamente a la popularización de computación personal y distribuida. Internet parece ser la causa de este descenso en la tasa de lectura, ya que el grupo demográfico con los mayores niveles de lectura es también el grupo con el mayor uso de la red. Es improbable que los EE.UU. se esté volviendo analfabeta, precisamente cuando hay una cantidad sin precedente de información textual libremente disponible. Adicionalmente es contra-intuitivo que haya más autores y menos lectores. Lo que muy probablemente está ocurriendo es que estamos en medio de un cambio de medio impreso a medio digital; la gente está empezando a usar los medios digitales para leer todo, desde noticias hasta ficción, y también para escribir. La primera pregunta en este punto es: ¿si la lectura de narrativa impresa está decreciendo y el uso de Internet se está incrementando, están los lectores volcándose hacía la narrativa electrónica? Esta pregunta es particularmente difícil de contestar porque no hay estudios que exploren la lectura de literatura electrónica en una población estadísticamente significativa. La narrativa impresa comprendida por novelas, cuentos cortos y obras de teatro, atrajo en el 2002 47% de los estadounidenses lectores de edad 18 o superior (96 millones de personas), un descenso con respecto al 56% en 1982 (NEA, 2004). Mientras que es imposible en este punto decir con certeza cuantos lectores han cambiado de literatura impresa a literatura electrónica, evidencia anecdótica sugiere que dicho cambio no está ocurriendo. El nivel de consumo de narrativa digital parece estar bastante lejos del nivel de consumo de narrativa impresa. Una de las principales causas para el fallo de la masificación de la literatura electrónica es la falta de interfaces uniformes. La tendencia actual es que cada nueva obra le imponga al lector un proceso de aprendizaje en el uso de las interfaces, desanimando de esta forma a los lectores tradicionales. Mientras que algunas de estas obras han capturado la atención de la comunidad académica, debido precisamente a sus características innovadoras, este nivel de atención es insignificante comparado con el volumen de la literatura impresa, o el volumen de lectura que sería requerido para mantener una base de escritores que podría sostenerse económicamente del ejercicio de la escritura electrónica. Es probable que en el futuro las empresas editoras tendrán sistemas de información uniformes y accesibles, de manera que no requieran reentrenamiento constante por parte de los lectores y los autores. Dicho sistema de información debería facilitar el proceso creador de los autores, la interacción de los lectores, y la actividad económica, e.g. un lector comprando un número de accesos a páginas. No es económicamente razonable esperar la creación de un sistema de información por cada nueva obra de literatura electrónica. Hasta ahora hemos observado muchos proyectos autofinanciados o financiados por becas, pero la gran mayoría ofrecen una remuneración insignificante a los autores. Si esta tendencia continúa la consecuencia inevitable es que el campo se acabará por agotamiento y terminará siendo abandonado. Debemos continuar buscando nuevas tecnologías, pero debemos recordar que nuestro objetivo eventualmente es desarrollar sistemas de información que autores sin conocimientos de programación puedan usar. Esta llamada no significa que los pioneros no puedan seguir inventando nuevas formas, pero que la novedad de los procesos no debe convertirse en la hegemonía estética para un campo entero de estudio. Aún más, tener un sistema estable ayudará a desarrollar estrategias para una máxima difusión. Por una parte, habrá sistemas estables en el que los lectores podrán alfabetizarse digitalmente. Por otra, podemos desarrollar sistemas que le presenten menos obstáculos de entrada a los lectores y los autores. Nos debemos preguntar a nosotros mismos: ¿están los nuevos medios comprometidos en alcanzar eventualmente audiencias masivas de lectores y escritores de la misma forma que los sistemas anteriores, tal como la imprenta? ¿O queremos mantener a la literatura electrónica principalmente al alcance de una élite, esos raros individuos (reunidos aquí) que tienen conocimiento en tecnología y literatura? Mirar a la literatura electrónica como un sistema de información puede indicar otro cambio en el énfasis disciplinario, de un tipo de crítica humanista altamente teórica, hacia algo altamente pragmático como es la investigación de interfaces hombre-máquina. Tal vez una mejor forma sería unir esas dos aproximaciones para estimular un diálogo entre los científicos de la accesibilidad y los agentes de interpretación y significado. Hasta que este cambio ocurra, el futuro de los nuevos medios puede ser una página de error 404. Bibliografía
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