IV Congrés de la CiberSocietat 2009. Crisi analògica, futur digital

Grup de treball A-7: Enseñanza de competencias digitales a colectivos específicos

Las nuevas tecnologías aplicadas a los métodos de enseñanza: Una propuesta estratégica para la adaptación del profesorado

Resum

La presente comunicación constituye un acercamiento a la investigación de las nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza desde el punto de vista estratégico. A nivel general, podemos decir que la estrategia sería el arte de conseguir objetivos utilizando los mínimos recursos posibles.

El objetivo es tratar de fijar una posible estrategia respecto a la evolución de los tradicionales métodos de enseñanza con la progresiva implantación de las nuevas tecnologías de la comunicación e información. Aunque puede ser aplicable a cualquier nivel educativo, hemos acotado el estudio, para poderlo ejemplificar, al ámbito universitario.

La Planificación Estratégica constituye un sistema gerencial que desplaza el énfasis en el 'qué lograr' (objetivos) al 'qué hacer' (estrategias). Asimismo, debe centrarse en la consecución de aquellos objetivos factibles de lograr, teniendo siempre en cuenta en qué área se encuentra y compite, en correspondencia con las oportunidades y peligros que surgen en el futuro, los cuales combinados con otros datos importantes proporcionan la base para que una organización, en este caso la Universidad, tome mejores decisiones en el presente, y así, explotar las oportunidades y evitar los peligros.

Contingut de la comunicació

La presente comunicación constituye un acercamiento a la investigación de las nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza desde el punto de vista estratégico. A nivel general, podemos decir que la estrategia sería el arte de conseguir objetivos utilizando los mínimos recursos posibles.

El término de estrategia tiene una serie de connotaciones militares debido a sus inicios. Podríamos remontarnos incluso a ‘Estrategos’, dictador griego de Atenas, y que sabemos de él a través de los textos de Platón. Tampoco podemos olvidarnos de la gran obra maestra de Sun Tzu, ‘El arte de la guerra’, clave e imprescindible manual de cabecera para la eficaz y eficiente planeación estratégica. De hecho, éste será, junto con el de ‘Estrategias de comunicación’ de Rafael Alberto Pérez, las dos principales referencias bibliográficas y el gran apoyo teórico que marcarán el desarrollo de este trabajo.

Asimismo, y antes de presentar el estudio estratégico planteado en las siguientes páginas, me gustaría exponer una serie de premisas teóricas importantes en el pensamiento estratégico. Entre ellas, aclarar que la estrategia sería la idea, es decir el planteamiento de técnicas, mientras que la ejecución de las mismas correspondería al desarrollo de tácticas. Al respecto, podemos añadir que las tácticas serían aquellas acciones que se llevarán a cabo para lograr objetivos más pequeños en períodos menores de tiempo. Tareas más específicas y no tan globales como serían las estrategias.

Por otra parte, y recordando a Sun Tzu, también sería interesante recordar que lo más importante desde el punto de vista estratégico es la consecución de los objetivos planteados, y esto no necesariamente implica el hecho de ganar. Esta idea se puede entender perfectamente si la aplicamos al mundo de la política, donde el ‘triunfo’ no necesariamente tiene que estar relacionado con el hecho de ganar las elecciones; en este sentido, todo depende de los objetivos planteados y de nuestras limitaciones, probablemente aumentar levemente el número de escaños sería un buen resultado para la estrategia formulada por un partido político minoritario.

Centrándonos en la temática concreta sobre la que basaremos la presente comunicación, decir que me ha parecido muy interesante, sobre todo por gustos profesionales, tratar de fijar una posible estrategia respecto a la evolución de los tradicionales métodos de enseñanza con la progresiva implantación de las nuevas tecnologías de la comunicación e información. Aunque puede ser aplicable a cualquier nivel educativo, hemos acotado el estudio, para poderlo ejemplificar, al ámbito universitario.

En este sentido, procuraremos que con la estrategia ideada, la Universidad, incluido el profesorado, tenga la capacidad suficiente de adaptarse a las condiciones cambiantes, además de poder tener acceso, ‘ganar’ y mantenerse en los nuevos mercados que se aventuran.

La Planificación Estratégica constituye un sistema gerencial que desplaza el énfasis en el ‘qué lograr’ (objetivos) al ‘qué hacer’ (estrategias). Asimismo, debe centrarse en la consecución de aquellos objetivos factibles de lograr, teniendo siempre en cuenta en qué negocio se encuentra o área en la que compite, en correspondencia con las oportunidades y peligros que surgen en el futuro, los cuales combinados con otros datos importantes proporcionan la base para que una empresa tome mejores decisiones en el presente, y así, explotar las oportunidades y evitar los peligros.

Por ello, nuestro punto de partida debe surgir de las siguientes cuestiones claves:

  • Dónde estamos en estos momentos (Diagnóstico: Análisis de la situación actual)

  • A dónde vamos (Pronóstico: Evolución previsible y supuestas tendencias de nuestro mercado y del entorno)

  • A dónde queremos ir y qué debemos hacer para llegar, sabiendo que nuestros recursos son limitados y que también existe la competitividad (Objetivos propuestos; Estrategia para alcanzarlos; Tácticas o planes de acción concretos; Controles a emplear; Evaluación de los resultados; y Planificación Financiera) En este último punto, tampoco podemos pasar por alto, la posible existencia de dificultades en la consecución de nuestra meta. Por lo tanto, en el diseño de nuestra estrategia también debemos anticiparnos a dichas desavenencias y crisis que pueden surgirnos, para así poder vencerlas adecuadamente y lograr finalmente nuestro propósito.

A modo de resumen, y considerando estas tres cuestiones previas, exponemos a continuación cuáles son los puntos que compondrán, por tanto, nuestro plan estratégico:

1) Análisis de la situación actual (Diagnóstico)

2) Pronóstico

3) Objetivos y calendario

4) Estrategia

5) Tácticas (Formulación de los planes de acción)

6) Controles

7) Evaluación de resultados

8) Planificación financiera

9) Dificultades y alternativas

1) ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ACTUAL (DIAGNÓSTICO)

En la elaboración de una buena estrategia, debemos partir de un minucioso análisis de la realidad que nos ocupa. En este sentido, el diagnóstico de la situación actual nos exigiría identificar los siguientes elementos:

  • Entorno y situación del mercado; Situación económica, política, legal, tecnológica, etc.

  • Competidores existentes

  • Análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fuerzas y Oportunidades)

  • Productos, precios, descuentos, ubicación, facturación, diseño, fabricación, finanzas, de cada uno, etc.

  • Políticas de venta, canales de distribución, empleados, publicidad y promoción.

  • Comportamiento del consumidor (en nuestro caso, los universitarios), patrones de uso del producto, costumbres del sector, de la industria o el mercado.

  • Tendencias y evolución posible del mercado.

  • Situación de nuestra empresa respecto a políticas de productos, finanzas, capacidad productiva, tecnológica de I+D, costes, personal, medios…

  • ¿Quiénes son nuestros clientes? (en nuestro caso, recordemos que hablamos de las personas matriculadas en la Universidad, en cualquiera de sus estudios)

  • ¿Por qué usan nuestros servicios? (es decir, ¿por qué nos confían su formación?)

  • ¿Cuándo, dónde, cómo, cuánto y con qué frecuencia se lleva a cabo dicha formación ?

Obviamente, tratar de responder a todas estas cuestiones serían claves para la elaboración de nuestra estrategia. Sin embargo, por limitaciones espaciales y temporales, resumiremos el análisis de la situación actual de la Universidad en las siguientes observaciones, que citaremos a continuación.

La actividad primordial de la Universidad siempre fue la enseñanza de las profesiones intelectuales. Con esta finalidad fue creada la institución en el siglo XII. Sin embargo, no es ésta hoy la única función de la Universidad. A lo largo de los siglos, esta institución académica ha ido aumentando sus funciones; conforme la hegemonía intelectual, iba pasando incluso de unas universidades a otras. De Bolonia y Salermo viene la función de la Universidad como formación de las profesiones intelectuales. De Oxford y Cambridge viene la función de creación de élites para gobernar (estadistas, administradores). De Gottingen y Berlín hemos recibido la función de la Universidad como centro de estudiosos e investigadores. De las Technische Hochschule (Berlín, Brunswick, Munich,...), de Zurich, de Massachusetts procede la función de formar especialistas y tecnólogos, etc.

Lo cierto es que se ha ensanchado el horizonte intelectual (primero la ciencia y después la tecnología han entrado en la Universidad) y la sociedad ha ido pidiendo a la Universidad que incremente su cometido. Así de la aceptación, no sin esfuerzo socialmente generalizada, del efecto liberador del conocimiento viene la función de la reflexión crítica y la de democratización y difusión de la cultura. Además, la Universidad actual se encuadra dentro del sector de producción de servicios científico-técnicos y en el marco mucho más amplio de la Unión Europea, lo que implica profundizar y dar un enfoque más abierto a las funciones tradicionales.

El problema es cómo conciliar todas estas diferentes funciones en una misma institución, de modo que el ejercicio de las mismas no sólo no obstaculice el objetivo primordial (la docencia) sino que, por el contrario, suponga un estímulo y un beneficio.

La docencia universitaria exige medios materiales y recursos humanos con dedicación y profesionalidad suficientes. Hay que estudiar continuamente las materias propias (por muy consolidadas que parezcan), sus contenidos, su articulación interna, sus métodos de presentación.

Es necesario coordinar las asignaturas propias con las otras que configuran globalmente el curriculum del futuro profesional, manteniendo marcos estables de encuentro e intercambio académico. Hay que atender convenientemente al alumno (consultas, tutorías, etc.), elaborando materiales docentes (libros, apuntes, cuadernos de laboratorio, bibliografías, selecciones de textos...), estableciendo los puentes adecuados para complementar su formación temporalmente fuera de la Universidad (prácticas en empresas u otras instituciones, intercambios de estudiantes entre centros de diversos lugares y países).

Pero  el término docencia debe entenderse en un sentido más amplio, ocupándose de la formación de postgrado en su doble vertiente:

La formación del personal docente e investigador, mediante la potenciación de los cursos de doctorado; y la recualificación, que permita superar la obsolescencia científico-técnica de personas que pueden o no tener titulación académica, mediante cursos de reciclaje.

Todo esto exige estudio, reflexión, experimentación constante, actualización y renovación de los conocimientos; en suma, investigación.

La investigación (básica o aplicada) desarrollada en los departamentos, además de contribuir al avance del conocimiento positivo en el ámbito de sus materias propias, se convierte en una garantía de progreso permanente de la actividad docente, al mantener al profesor en esa primera línea de avance del saber que le posibilita estar al día de los más recientes resultados en su campo específico. Esto exige, por supuesto, que lo que se realice sea auténtica investigación, y no mera verificación rutinaria de conocimientos ya consolidados, esencialmente enfocada hacia el incremento del historial curricular.

Ahora bien, sería absurdo interpretar que la prestación del servicio se limita a lo enunciado en los párrafos anteriores. Una Universidad, inmersa ya en siglo XXI, tiene que plantearse, además otras cuestiones, máxime si se defiende la autonomía Universitaria. Funciones relacionadas con la prestación de servicios a los usuarios que van desde el apoyo a la docencia y la investigación (bibliotecas y servicios de documentación con el imprescindible asesoramiento técnico, preparación de elementos para prácticas, orientación universitaria, etc.) hasta servicios generales de mantenimiento, administración y gestión que posibilitan el correcto funcionamiento del servicio público en su conjunto y sin los cuales resulta inconcebible una Universidad moderna. Todo ello sin olvidar el papel democratizador del conocimiento que pasa por una correcta inserción en la sociedad y una decidida orientación hacia la utilización pacífica y respetuosa con el entorno de los avances científicos, técnicos y sociales.

A lo largo del siglo XIX y XX los estudios universitarios, estaban acotados para una minoría o élite de la población; la titulación universitaria garantizaba obtención de empleo cualificado y promoción en escala social; existía un número reducido de universidades y títulos de carácter generalista; la enseñanza era sobre todo expositiva, donde se trataba sencillamente de reproducir y transmitir el conocimiento.

Sin embargo, en el tránsito entre el siglo XX y el XXI, la universidad se masifica (o se democratiza), y la titulación universitaria no es garantía de obtención de empleo cualificado; la sociedad en general tiene que estar formándose permanentemente en un mercado laboral cambiante y competitivo, lo que se traduce en una exigencia externa de calidad educativa e investigadora; además, existen muchas titulaciones; y también es destacable el fuerte incremento de la especialización.

2) PRONÓSTICO

El segundo punto que debemos considerar en la elaboración global de nuestra estrategia sería el pronóstico, que consiste en responder a la siguiente pregunta: de seguir así, y suponiendo además que continúa la misma tendencia de nuestro mercado y del entorno, ¿cuál será nuestra situación a corto, medio y largo plazo?

En primer lugar, tenemos que decir que la institución analizada en este estudio se encuentra inmersa en una sociedad en permanente cambio. Estos cambios poseen una doble dirección, por una parte, las universidades promueven cambios en la sociedad debido al desarrollo científico, humanístico y tecnológico que se producen dentro de ellas, en otras, y dentro de las propias universidades, se producen cambios y reformas con la intención de dar respuestas a las nuevas demandas sociales.

En la actualidad existen muchos cambios en las universidades en ambos sentidos, por ejemplo, y más recientemente los cambios demandados por la incorporación de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación en la docencia universitaria, los nuevos modelos de aprendizaje centrados en el estudiante con estas tecnologías, etc.

Está claro que las nuevas tecnologías de la información y comunicación son la cultura del siglo XXI, y por lo tanto, tenemos que aprender que los libros y los ordenadores son dos caras de la misma moneda en la enseñanza. Sin embargo, las nuevas tecnologías (internet) no son una solución automática; no tienen efectos mágicos en la mejora de nuestra investigación y enseñanza.

La Universidad tiene que saber adaptarse a los nuevos tiempos, tiene que sacar el máximo partido a estos avances sin detrimento alguno de su calidad, y sin olvidar por supuesto, su gran responsabilidad y compromiso social en materia de formación.

3) OBJETIVOS Y CALENDARIO

A raíz del análisis anterior, conviene fijar ahora, las metas que pretendemos alcanzar con los medios disponibles. Hablamos por tanto, de los objetivos que tiene que plantearse la Universidad española en la actualidad. Dichos objetivos deben ser:

  • Medibles cualitativa o cuantitativamente.

  • Alcanzables.

  • Contar con los medios adecuados.

  • Estar perfectamente descritos.

  • Aceptados por las personas implicadas.

En este sentido, no podemos olvidar que los Objetivos podemos clasificarnos en función del tipo que sea, por ejemplo:

  • Objetivos generales del plan estratégico

  • Objetivos por cuota de mercado (relevancia y presencia de una Universidad respecto a la competencia)

  • Objetivos de venta por producto (alumnos matriculados en cada uno de los estudios ofertados por la propia Universidad)

  • Objetivos de calidad

  • Objetivos sobre plazos y tiempos

  • Objetivos de precios

  • Objetivos de márgenes y costes

  • Objetivos de publicidad y promoción

  • Determinación del público objetivo (Target)

  • Cuotas de matriculados por centro, equipo… (Ámbito reducido a cada uno de los centros universitarios)

  • Etc.

A nivel general, decimos que la Universidad juega un importante papel en la creación y el desarrollo del bienestar social. Sin embargo, en España esta institución académica presenta en la actualidad un claro déficit en lo que a la profesionalización de su alumnado y la transferencia tecnológica de empresas se refiere. Por ello, para que la universidad desarrolle con eficacia su contribución al desarrollo social es necesario, entre otros aspectos, modificar los planes de estudios para orientarlos más a la profesionalización de los estudiantes, es decir trabajar más por la perspectiva de la inserción laboral.

Junto a este objetivo general de la Universidad española, en nuestra estrategia podríamos plantear otras muchas metas pendientes por parte de esta institución, y que en realidad, vienen a contribuir al desarrollo y avance de la misma. Sin embargo, exponemos a continuación aquellos objetivos prioritarios que hoy día, dada su función y responsabilidad social, debe proponerse la Universidad:

1) Mantener siempre la calidad de la docencia para contribuir así al desarrollo social en todas sus vertientes, así como en el progreso, y avances científicos y tecnológicos.

2) Reducir la actual tasa de fracaso estudiantil en el ámbito universitario.

    3) Evitar la masificación de las aulas que hoy día impera en los estudios superiores.

    4) Conseguir recursos económicos suficientes para el buen desarrollo de la actividad académica así como de la labor investigadora.

    5) Aumentar la flexibilidad de adaptación de las titulaciones al mercado laboral.

    6) Recuperar en la medida de lo posible la identificación de la Universidad con la investigación y la formación cualificada.

    7) Evitar la persistencia de un modelo transmisivo de enseñanza y procurar la innovación de los métodos de docencia tradicionales.

    8) Procurar la extensión de los estudios universitarios a nuevos colectivos sociales. En este sentido, también debe aceptar como reto el hecho de ayudar a las áreas más desfavorecidas del planeta y luchar contra cualquier brecha de tipo educacional.

    9) Etc.

Por último, en este punto deberíamos tener muy claros no solo los objetivos que queremos alcanzar, también deberíamos indicar los plazos y el calendario estimado para conseguirlos.

Obviamente, fijar un tiempo oportuno contribuye a la consecución de nuestras metas. Lo ideal, para muchos de los objetivos propuestos, es que se conviertan en una realidad lo más pronto posible, pero obviamente, existen metas que no pueden concebirse de manera inmediata, como por ejemplo, recuperar en la medida de lo posible la identificación de la Universidad con la investigación y la formación cualificada, o incluso el hecho de procurar la extensión de los estudios universitarios a nuevos colectivos sociales.

4) ESTRATEGIA

Como indicamos al principio de este trabajo, y atendiendo a los libros de Sun Tzu ‘El arte de la Guerra’, y de Rafael Alberto Pérez ‘ Estrategias de Comunicación’, entendemos por estrategia la forma de alcanzar los objetivos propuestos. O lo que es lo mismo, ¿qué vamos a hacer para llegar a la meta propuesta?

El término estrategia, como ya hemos dicho también anteriormente, proviene del lenguaje militar. Charles O. Rossoti afirma que ésta es “el motor que incrementa la flexibilidad de la organización para adaptarse al cambio y la capacidad para alcanzar las nuevas y creativas opiniones”. Al respecto, observamos que se trata de una labor creativa. Aquí entraríamos en detalle en estos 4 apartados:

  • Políticas de Servicio (en nuestro caso, y por la naturaleza de la institución universitaria, hablamos obviamente de la prestación del servicio docente, concretamente en cuanto a formación superior). En este apartado, tendríamos que ver qué servicios concretos deseamos prestar, cuáles son las características de los mismos, atenderemos al diseño de los planes de estudio, definiremos el target o mercado objetivo al que se dirige dicho servicio, etc.

  • Políticas de precios. En este punto de la estrategia, delimitaremos todos aquellos aspectos económicos y financieros que afectan de modo directo o indirecto a la prestación del servicio docente. Entre otros, se establecerán las tarifas, las condiciones de prestación del servicio docente, los descuentos para los estudiantes si los hubiere, etc.

  • Políticas de Distribución. Al tratarse de la prestación de un servicio y no de la adquisición de bienes, en este apartado se incluye la distribución física de la enseñanza, los canales de impartición, la organización de los centros educativos, etc.

  • Políticas de Publicidad y Promoción. Este punto hacemos referencia a las promociones; el plan de medios; el ‘merchandissing’; el desarrollo de campañas publicitarias que en un momento dado puede llevar a cabo la propia Universidad, ya sea para la captación de alumnos, para difundir su oferta académica, para transmitir una imagen determinada a la sociedad, ... ; el análisis de la eficacia de los anuncios; etc.

En realidad, una estrategia bien elaborada deberá tener en cuenta estos cuatro apartados. Lo ideal en un estudio pormenorizado del tema hubiese sido elaborar las mismas a partir de los objetivos fijados, y además tener en cuenta las cuatro políticas citadas anteriormente. Sin embargo, por las limitaciones citadas anteriormente, no podemos entrar en profundidad en todos estos puntos. Pese a esto, trataremos de fijar la estrategia base. Así, podremos hacernos una fiel idea de cómo tendríamos que enfocar nuestro estudio.

Recordemos pues, que si la estrategia constituye el modo de alcanzar los objetivos planteados, en la elaboración de nuestro plan estratégico deberíamos establecer claramente dicha correspondencia, y así con todos por igual. Al respecto, ponemos por ejemplo el primer objetivo de nuestro plan:

Ejemplo:

Objetivo 1: Mantener siempre la calidad de la docencia para contribuir así al desarrollo social en todas sus vertientes, así como en el progreso, y avances científicos y tecnológicos.

Esbozo de la estrategia 1: Para conseguir tal propósito, la Universidad debe analizar sistemáticamente todo lo referente a sus actuales planes de estudio, métodos de enseñanza, profesorado, centros, instalaciones, etc. y que en cierto modo, repercuta directa o indirectamente en la calidad del servicio, y eso sí, siempre en consonancia y en constante evolución con la sociedad del momento. En este sentido, la Universidad debe procurar permanentemente ser la cuna del progreso y de las nuevas tecnologías, aunque para ello, también debe ir incorporando constantemente dichas nuevas tecnologías a todas sus áreas, así como las posibilidades de Internet, la red de redes del siglo XXI.

Además, en nuestro plan estratégico debemos indicar que Internet sirve para:

  • Mejorar la planificación didáctica de la asignatura

  • Apoyar la docencia presencial con recursos o materiales distribuidos a través del WWW

  • Innovar la metodología docente

  • Desarrollar tutorías a distancia

  • Informar al alumnado del programa, calificaciones, noticias de la asignatura

  • Facilitar el estudio autónomo de la materia fuera del aula

  • Extender los estudios universitarios a otros colectivos a través de educación a distancia.

  • Desarrollar experiencias interuniversitarias.

¿Y QUÉ PUEDE APORTAR EXACTAMENTE INTERNET A LA DOCENCIA UNIVERSITARIA?

A modo de resumen, podemos deducir que lo siguiente:

  • Innovación de los métodos de docencia tradicionales

  • Ruptura del monopolio del profesor como fuente única del conocimiento

  • Aprendizaje flexible, más autonomía del alumnado (en horario y espacios de trabajo)

  • Modificación de los modos, formas y tiempos de interacción entre docentes y alumnado

  • Colaboración entre docentes y estudiantes más allá de los límites físicos y académicos de la universidad (comunidades virtuales de aprendizaje)

  • Extensión de los estudios universitarios a nuevos colectivos sociales (EDUCACIÓN A DISTANCIA O TELEFORMACIÓN)

  • Mejorar e innovar la enseñanza de las asignaturas convencionales (ofrecer material didáctico al alumno para que trabaje autónomamente)

  • Permitir realizar las asignaturas de libre elección o cursos de doctorado a través de la modalidad semipresencial

  • Desarrollar cursos a través de programas interuniversitarios

  • Impartir Títulos de Postgrado (Experto y Máster) a distancia

  • Etc.

5) TÁCTICAS (Formulación de los planes de acción)

Como comentábamos al principio, en esta propuesta estratégica para la implantación de las nuevas tecnologías en los métodos de enseñanza, podríamos decir que las tácticas son aquellas acciones concretas que debemos llevar a cabo para lograr nuestros objetivos en periodos menores de tiempo, es decir, en realidad son tareas mucho más específicas y no tan globales como serían las estrategias.

En este punto, tendríamos que plantearnos las siguientes preguntas:

  • ¿Qué debe hacer cada persona en concreto?

  • ¿Cuándo lo debe hacer?

  • ¿Cómo lo debe hacer?

  • ¿Quién lo debe hacer?

  • ¿Con qué recursos cuenta?

  • Planificación del trabajo y tareas

  • Recursos técnicos, económicos y humanos

  • Organización

  • Etc.

En realidad, y como hemos visto anteriormente, las tácticas constituyen acciones muy concretas que permiten el desarrollo de las estrategias.

Si ponemos por ejemplo la paulatina incorporación de todo el potencial de internet a la enseñanza universitaria, podríamos establecer las distintas tácticas en función de cuatro niveles distintos de implantación. Obviamente, el primer nivel es mucho menos complejo y, por lo tanto, necesita menor plazo para su consecución. Asimismo, conforme vayamos avanzando en los distintos niveles podremos ver como la Universidad podría sacarle el máximo partido a los recursos de Internet.

NIVELES DE USO INTERNET EN ENSEÑANZA UNIVERSITARIA

Nivel I: Documentos convencionales en HTML

  • Este nivel es el más básico

  • Consiste en publicar el “programa” y/o los “apuntes” de la asignatura en una web personal del profesor

  • Es una web meramente informativa

  • No existe hipertextualidad ni interactividad

  • Es texto impreso convertido en electrónico

Nivel II: Web docente de la asignatura

  • Es un material didáctico destinado a facilitar el estudio autónomo por parte del alumnado a través de un ordenador

  • Tiene las características propias de un website (hipertextualidad y multimedia)

  • Requiere conocimientos de diseño en HTML

  • Es un material complementario a las clases convencionales

Nivel III: Curso on line semipresencial

  • Similar al anterior, pero incorpora recursos telemáticos de comunicación (a través de correo electrónico, chat, foro de debate, tablón de informaciones, ...).

  • Combinación de actividades presenciales en aula con el desarrollo de un aprendizaje autónomo y a distancia por parte del alumnado.

Nivel IV: Educación virtual

  • Diseño y desarrollo de un curso o programa educativo totalmente implementado a través de redes telemáticas

  • Modalidad de educación a distancia que requiere una actividad docente desarrollada, casi de modo exclusivo, a través de ordenadores

  • Requiere fuerte infraestructura tecnológica, software adecuado y conocimientos de teleformación

Por otra parte, tenemos que decir que en nuestra estrategia, la incorporación de Internet no sólo va a estar limitada a la enseñanza universitaria. En realidad, se trata de aprovechar todos los recursos y posibilidades que hoy día ofrece la red de redes, en beneficio y el desarrollo de la institución universitaria a nivel global. Por ello, y aparte de la enseñanza anteriormente reseñada, podríamos ver en forma de gráfico, otras posibilidades que podríamos recoger en nuestra estrategia respecto a la implantación de internet en la Universidad.

 

6) CONTROLES

En la elaboración de una estrategia global, como la ideada, en este estudio se deberán establecer procedimientos de control que nos permitan medir la eficacia de cada una de las acciones, así como determinar que las tareas programadas se realizan de la forma, método y tiempo previsto.

Existen tres tipos de control:

*Preventivos.

Son aquellos que determinamos con antelación como posibles causas de error o retardo. Permiten tener una acción correctora establecida en el caso de producirse.

* Correctivos.

Se realizan cuando el problema ha sucedido.

*Tardíos.

Cuando ya es demasiado tarde para corregir.

Por este motivo, lo que nos conviene es que establezcamos controles preventivos para cada una de las acciones propuestas.

7) EVALUACIÓN DE RESULTADOS

Este apartado lo podríamos considerar como una especie de retroalimentación de la estrategia planteada. De hecho, a medida que vamos implantando el plan estratégico, puede darse la circunstacia de que algunas condiciones iniciales cambien. Por ejemplo, alguna reacción de la competencia (en nuestro caso, por parte de otra Universidad ya sea pública o privada), la entrada al mercado de nuevos estudios, etc.

Esto implica que debemos corregir el plan estratégico según convenga, y según veamos la evolución inicial del mismo. De hecho, una buena estrategia no debe ser rígida e inamovible. Por el contrario, debe mostrar cierta flexibilidad en su aplicación.

Asimismo, es importante establecer un plan de contingencias para cada posible situación nueva, así como mantener la consonancia de nuestros objetivos dependiendo de la favorable o no, evaluación de los resultados.

8) PLANIFICACIÓN FINANCIERA

El objetivo de este apartado se centra en la necesidad de planificar los costes y presupuestos relacionados con el plan estratégico propuesto.

Es necesario prever con antelación, todos y cada uno de los costes así como los diferentes presupuestos que asignaremos a cada centro, departamento, etc.

9) DIFICULTADES Y ALTERNATIVAS

Existen ciertas dificultades que no podemos obviar en cuanto a la implantación del plan estratégico. Asimismo, conviene identificarlas con el fin de prevenirlas y fijar las distintas alternativas para la consecución final de los objetivos.

Entre dichas dificultades, podemos mencionar las siguientes:

  • Objetivos mal definidos o desmesurados.

  • Faltas de medios técnicos, humanos o financieros.

  • No prever la posible reacción de la competencia.

  • Poca planificación en cuanto a la ejecución de los planes de acción.

  • Falta de implicación por parte de la dirección.

  • No establecer controles adecuados.

  • Personal poco motivado o formado.

  • Target inadecuado.

  • Falta de previsión en cuanto a planes de contingencia.

  • Escasa información del mercado.

  • Análisis de la información poco preciso.

  • Exceso de información y de trámites burocráticos innecesarios.

  • Descoordinación entre los diferentes departamentos de los distintos centros.

  • Etc.

De todos ellos, hay una cuestión que llama bastante la atención en cuanto al objetivo formulado respecto a la incorporación de las nuevas tecnologías a la metodología docente tradicional para ir en consonancia con la evolución de la sociedad. Dicha cuestión es la siguiente: ¿cómo formar a los alumnos del siglo XXI, con un profesorado del siglo XX, en una institución del siglo XIX?

Por ejemplo, en cuanto al profesorado, exponemos a continuación en forma de cuadro algunas posibles dificultades que tendríamos que combatir si queremos incorporar con éxito todo el potencial de internet a la educación superior.

Este ejemplo del profesorado sería solo un ejemplo de las posibles dificultades que podrían surgirnos en el planteamiento de la estrategia planteada en este trabajo. Lo cierto, es que siempre debemos anticiparnos a la cuestión, y debemos buscar posibles soluciones y fijar alternativas oportunas. Solo así conseguiremos la consecución de nuestros objetivos.

Bibliografia/Referències


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