El actual ritmo de vida, nos implica vivir siempre de prisa…apresurados por llegar a algún punto para hacer algo, hoy en día comemos de prisa, pensamos de prisa, actuamos de prisa, leemos de prisa y nos informamos de prisa; "hacer uso" de las llamadas "Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación" (TICS, que por cierto ya, no son tan nuevas), para mantenernos en contacto y proximidad con nuestra realidad es algo sumamente cotidiano, pero ¿qué valor tiene la información que de ellas obtenemos?.
Las nuevas generaciones están cada vez más en contacto con los insistentemente llamados nuevos medios de comunicación, emplean Internet y sistemas multimedia con una "sorprendente" familiaridad, poseen aceptación y gusto por las redes sociales y su cultura del "add", servicios de chat y mensajería instantánea, intercambio de música, así como periódicos y revistas online de todos los géneros y líneas editoriales, navegan por la red, sin contratiempo alguno y pueden pasar horas "adquiriendo nuevos conocimientos", si así lo deciden. Pero, es aquí en donde surge la preocupación y alarma de los "adultos", al no conocer y estar familiarizados con una computadora y menos aún con la navegación en Internet.
¿Es Internet un peligro real o un miedo infundado, ante un mundo desconocido por las generaciones anteriores?, ¿poseen un criterio apropiado para discernir entre lo "bueno" y "malo" de la información y sitios a que pueden acceder la nuevas generaciones a través de los medios emergentes e Internet?, y en este sentido, ¿están las generaciones pasadas capacitadas para orientar en un uso "correcto" de los mismos? y por último, ¿la educación ofrecida hasta hoy en las escuelas es congruente y capaz de marchar a la par de los avances tecnológicos del mundo de hoy?.
1.Internet y su consumo en México
“Las grandes tribus telefónicas movilizan su espacio de comunicación privada; se comunican fuera del ámbito controlado por los padres; intiman desde cualquier punto; se expresan a través de múltiples narrativas y desde cualquier lugar. La vida entera se construye en la marcha; y en movimiento se expresan odios, se prueban los límites, manifiestan deseos y actuamos de intermediarios”. Jorge Alberto Hidalgo Toledo
Se dice que Internet llegó para quedarse, y de eso, la mayoría de las personas no tiene ni la menor duda, ya que a lo largo y ancho del planeta, ha tenido un crecimiento desde su “creación” como ningún otro medio masivo de comunicación en la historia del hombre, tanto que actualmente en casi cualquier lugar se puede encontrar un establecimiento que ofrezca una conexión a un costo realmente bajo o bien, establecimientos que ofrecen conectividad inalámbrica libre de cargos y fuera de esto, la mayoría de los individuos, busca estar conectada “gracias” a su amplia oferta, que va desde estar comunicado, intercambiar información, descargar libros, obras de arte, música, buscar parejas, ver televisión, escuchar radio, en general una amplia gama de posibilidades tanto de entretenimiento como de información.
México no está exento de ser parte de este fenómeno mediático inherente a la sociedad de información, poco a poco ha ido sumándose y “conectándose” a la red de redes tanto que “de acuerdo con la investigación México Online, dada a conocer en enero de 2009 por la firma eMarketer, en 2007 México fue ubicado en la décima posición en la relación de países que concentran el mayor número de usuarios de Internet” (Arribas Amaia e Islas Octavio: 2009: 2). Se estima un total de 25 millones 217 mil 500 de mexicanos conectados, aproximadamente el 24.4 % de la población total de México la cual según el INEGI es de 103 millones 263 mil 388.
El estudio antes mencionado, arroja que la distribución por niveles socioeconómicos se da de la siguiente manera: AB, C+ en un 41%; C un 22%; D+ 28% y D 5%; de los cuales, la mayoría son hombres (58%) menores de 26 años (64%), lo cuales, dedican aproximadamente 7.8 horas diarias a navegar.
Y es aquí, en donde aparece la pregunta medular: ¿Qué se consume y consulta en Internet?. Entre las respuestas más comunes a esta pregunta podemos resaltar el uso de correo(s) electrónico(s), sistemas de chat, consultas con fines escolares, intercambio de música y videos e igualmente importante el “convivir” en las llamadas “redes sociales”, para lo cual los internautas recurren preferentemente a Google, Hotmail, Messenger, Wikipedia, Youtube, Facebook y Twiter. Para poder hablar del consumo que los niños hacen de estas herramientas, es necesario remontarnos al medio antecesor por excelencia del Internet, es decir, la televisión.
Televisión e Internet actualmente caminan de la mano y comienzan a ser medios complementarios y no suplementarios como pudiera parecer, para poder comprobarlo basta con observar cualquier programa de televisión, los cuales cuentan con sitios en Internet y/o blogs, para de esta manera generar proximidad con las audiencias; gracias a la red de redes, la televisión, puede ofertar descargas de fotografías, tonos para celulares, chat-rooms, “disfrutar” capítulos pasados y por si fuera poco estos sitios de Internet, nos ofrecen el estar interconectados y recibir las últimas noticias, ya sea por mensajes de textos a los dispositivos de comunicación portátiles o mensajes electrónico, vía email.
En México el duopolio televisivo (Televisa y Tv Azteca) ha volteado sus ojos a Internet y lo potencializan como una interconexión. Generar programas televisivos es hoy en día producir un “espectáculo” de aplicaciones multimediáticas e interactivas, con el objetivo de mantener consumidores cautivos, siendo el sector infantil maleable, vulnerable y susceptible, lo cual es aprovechado vorazmente con un mero sentido mercadológico.
Gracias a lo anterior Internet se ve favorecida por la televisión, ya que le genera y adiciona nuevos adeptos, públicos cada vez más jóvenes habidos de más medios, para las audiencias de hoy ya no es suficiente la información emitida por una fuente, requieren de “complementos”, para disfrutar el 100 % de los contenidos mediáticos, estar “in”, tener tema de conversación.
Así como la televisión juega un papel preponderante en la familiarización con las NTICS en los segmentos infantiles, los grupos de referencia primarios (familia y amigos), se tornan en fuertes influenciadores al propiciar ese primer contacto y proximidad con los consumos de Internet. Desafortunadamente la mayoría de los internautas, carecemos de una educación en el manejo de Internet y llegamos a propiciar un empleo inadecuado del medio; es más sencillos para los padres sentar a sus hijos frente a la pantalla de una computadora para jugar en línea y mantenerlo “ocupado en casa”, sin siquiera conocer o preocuparse por los contenidos (anteriormente se hacía con la televisión, pero ha perdido espectacularidad al no ser “interactiva”).
Hoy en día los hermanos mayores, primos (principalmente adolescentes) y/o amigos son los “orientadores” por excelencia de los públicos infantiles, sobre el manejo de las nuevas tecnologías, al tener mayor dominio y conocimiento de las mismas, el problema vuelve a ser el mismo, ¿qué se consume y consulta en Internet?, Google, Hotmail, Messenger, Wikipedia, Youtube, Facebook y Twiter son empleados como complementos de los consumos televisivos, ampliando la experiencia e intercambiando información, para poder estar “in”, sentirse parte del grupo; es el querer tener una mascota virtual dentro de una red social, porque el resto de los amigos lo tiene, o bien tener el mayor número de adds y tags, sin olvidar por supuesto el intercambio de archivos y links para poder “hacer la tarea”.
2.Conectarse o desconectarse… ese es el dilema
Las computadoras personales aunadas a la masificación de Internet, han venido a ser un parteaguas en la forma en cómo nos comunicamos, expresamos nuestros sentimientos y construimos nuestra personalidad “gracias” a la digitalización del ser.
La familiarización hasta llegar a un punto simbiótico con los desarrollos tecnológicos y sus lenguajes, ha cambiado la forma de construir y concebir nuestra realidad, la conectividad-disponibilidad que brindan los equipos de telefonía celular con sus múltiples “aplicaciones”, procesos catárticos obtenidos a través de consolas de videojuegos (en cualquiera de sus modalidades ya sean fijas o portátiles), el mantenerse informado-entretenido vía señales televisivas y radiofónicas (ahora se incluye en este punto teléfonos celulares y reproductores portátiles multimedia), al punto de transferir nuestra capacidad de discernir y analizar a terceros. “La revolución tecnológica ha dejado de ser una cuestión de medio, para pasar a ser decididamente una cuestión de fines, porque estamos ante la configuración de un ecosistema comunicativo conformado no sólo por nuevas máquinas o medios, sino por nuevos lenguajes, saberes y escrituras, por la hegemonía de la experiencia audiovisual sobre la tipográfica, y por la reintegración de la imagen al campo de la producción del conocimiento” (Martín Barbero, Jesús: 2002).
Internet por sí mismo, al igual que el resto de los medios de comunicación masivos, no debe ser encasillado en los términos tradicionales de bueno o malo, ya que Internet, más que el resto de estos, es un cúmulo de datos e información, dados en bites, los cuales se encuentran tan cerca o tan lejos, como el internauta lo disponga, ya que se puede contar con todas las medidas de seguridad o inseguridad que estén su alcance y conocimiento, permitiendo con ello navegar de forma “tranquila”.
Saber utilizar el medio, la intencionalidad y su consumo, serían si acaso, los parámetros para poder asignarle un valor a internet (bueno o malo); es bien sabido que ahí se puede encontrar toda la información que uno requiere (incluso la que no), ya que todo individuo con conocimientos medios en los lenguajes de codificación, es capaz de “subir” su dominio (en cualquiera de sus modalidades) y emplearlo para los fines que a él “convengan”, en contraparte, existen muchas instituciones comprometidas en la divulgación de calidad (sin que necesariamente los primeros no lo hagan). En este sentido, al ser un escaparate abierto, en donde casi cualquier persona puede “aportar”, coloca a Internet al filo de la navaja, en donde el principal responsable al igual que en el resto de los medios masivos de comunicación, debería ser el consumidor y “la forma en que utiliza el medio y no el medio a él”.
Saber utilizar y utilizar el medio de forma adecuada, son entonces, las mejores herramientas de que puede echar mano el internauta, para no ser utilizado y con ellos seguir satanizando y culpando al medio de todo cuanto acontece, deslindándose por completo de la responsabilidad que nos conlleva la adquisición del medio.
¿Vivir hoy en día alejado de las TICS?, prácticamente imposible, por tanto se convierte en tarea indispensable, aprender a consumir medios masivos de comunicación de manera responsable, crítica y analítica, en otras apalabras, “aprender a usar los medios a nuestro alcance”.
3.Peligro real o miedo irracional
“Internet nos acerca y vuelve simultáneamente vidas lejanas…Los medios masivos y la información permiten imaginar que vivimos en la sociedad del conocimiento” (García Canclini, Néstor: 2005:2).
Los intereses económicos que posen actualmente todas las empresas “globales”, las ha conducido a un punto en el que son vitales las megafusiones, la reconfiguración que están sufriendo las empresas de producción tanto de contenidos, como de implementos comunicacionales, está comenzando a reconstruir los paradigmas y formas de trabajar, actualmente, se están creando grandes corporaciones multimedia, que van desde televisión, radio, prensa escrita, cine e internet, y éstas juegan un papel preponderante dentro de la estructura social, las cuales evidentemente, buscan el obtener ganancias económicas, las prerrogativas que esto conlleva como instrumentos de presión-apoyo político.
“Nos encontramos ante la cultura de la modernidad-mundo, que es una nueva manera de estar en el mundo… la jornada continua ha hecho imposible para millones de personas almorzar en casa, y porque cada día más mujeres trabajan fuera de ella, y porque los hijos se autonomizan de los padres muy tempranamente, y porque la figura patriarcal se ha devaluado tanto como se ha valorizado el trabajo de la mujer, que la comida ha dejado de ser un ritual que congrega a la familia, y desimbolizada la comida diaria ha encontrado su forma en el fast-food” (Martín Barbero, Jesús: 2002; 5).
En medio de esta reconfiguración social en la que los roles se encuentra en procesos de reajustes, en donde los padres están cada vez menos tiempo en casa y comparten menos con sus hijos y por consiguiente comienzan a “desconocerse” (orillados por una preocupación meramente económica y de status social -en algunos casos-), es en donde los medios masivos de comunicación y entretenimiento, comienzan a desempeñar un rol activo, como “educadores y formadores de las nuevas generaciones”, familiarizándolos con estas, sus lenguajes y sus maneras de comunicarse.
Ante este panorama, los medios adquieren mayor fuerza creando audiencias cautivas, audiencias que están creciendo, que coexisten y ven con naturalidad la forma de actuar de los medios, asumiendo un rol meramente pasivo, ante la falta de tiempo y/u orientación de los padres.
La ética de los medios, se coloca a merced del mejor postor, dar y recibir favores ha colocado a los medios de comunicación en un punto cuestionable en cuanto a su credibilidad sobre la información ofrecida a sus audiencias, pero, debemos poner especial énfasis en un punto trascendental, estando consientes que los medio trabajan “solamente” buscando beneficios económicos, ¿en dónde estamos dejando nuestra responsabilidad como audiencia crítica y analítica de los medios masivos de comunicación, y en ese sentido, a quién le estamos transfiriendo esta función?
“Las objeciones y los temores no ha atacado a los instrumentos, sino a su contenido. El caso emblemático de esta representación – repito, no contra la comunicación sino contra lo que se comunicaba- fue el caso de la Gran Enciclopedia” (Sartori, Giovanni: 1997: 36).
Señalar, culpar y satanizar a los medios es una tarea relativamente sencilla, pero también sumamente conformista, podría decirse incluso que nos “absuelve” de toda responsabilidad; acaso no sería más prudente revisar nuestros consumos de TICS, pero sobre todo la orientación que damos a la juventud sobre la información obtenida a través de estos.
Lo importante no es la cantidad y/o calidad de la información que recibimos, sino lo que podemos llegar a hacer con esta, pero sobre todo lo que realmente estamos haciendo con ella.
4.Generación Net
“Los jóvenes caminan en el mundo adulto de la escuela del Estado… de la profesión como clandestinos. En la escuela, escuchan perezosamente lecciones… que enseguida a olvidan. No leen periódicos… se parapetan en sus habitaciones con carteles de sus héroes, ven su música. Despiertan sólo cuando se encuentran en la discoteca por la noche, que es el momento en el que por fin, saborean la ebriedad de apiñarse unos con otros, la fortuna de existir como un único cuerpo colectivo danzante” (Sartori, Giovanni, citando a Bloom, Allan: 2007: 44).
Los desarrollos tecnológicos que hoy en día nos auxilian en nuestras labores y que forman ya parte integral de nuestra vida (computadoras personales, radio localizadores, teléfonos celulares, agendas electrónicas, pantallas de TV, por mencionar sólo algunos), son relativamente nuevos, no hace más de 20 años fueron incorporándose paulatinamente, pero con tanta fuerza y aceptación, que han logrado modificar las formas de actuar, pensar, visualizar y consumir el mundo de hoy, por citar tan sólo un ejemplo, basta con comparar cualquier teléfono celular actual, con sus antecesores, los dispositivos en este momento reúnen una serie de aplicaciones o posibilidades que los primeros no poseían, esto, sin mencionar la evidente transformación en sus tamaños y calidad en la recepción de señales y cobertura.
Los jóvenes del nuevo milenio crecen cada vez más próximos a los desarrollos tecnológicos, es para ellos común el término obsoleto, dando como renovar sus implementos de entretenimiento y comunicación constantemente (entiéndase celular, consola de videojuegos, reproductores de DVD, mp3 y multimedia, equipos de conexión a internet), esto sin que les ocasione ningún problema el poder interpretar sus “innovadoras interfaces”, para posteriormente personalizarlos y hacerlos parte integral en la construcción de su persona.
La llamada generación Net, abarca niños de aproximadamente 4 años de edad, hasta adultos jóvenes de 20 años, que están construyendo su realidad a base de TV por cable, teléfonos celulares, computadoras, CD´s, DVD´s, videojuegos on-line, chat romos, blogs, etc., pero a todo esto ¿qué implica ser parte de la generación NET?
La generación Net, nos remite eminentemente al grupo de seres humanos que han iniciado su vivir con y a la par de los sistemas de comunicación vía electrónica a través de la red, por lo cual, están estrechamente ligados con las computadoras y el acceso a Internet (un mundo virtual, multimediático pero sobre todo, lo que más llama la atención a esta generación de este medio es su interactividad y proximidad, mismos que les brinda la oportunidad de “ser quienes ellos quieran ser”), que son los ejes centrales de dicha generación; pero esto no se limita a la habilidad en el manejo de estas herramientas, sino incluye sus lenguajes y significaciones, construyendo así sus significados y significantes (add, tags, links, dowland, blog), mismos que llegan a ser una barrera en ocasiones infranqueable, abriendo la brecha en su comprensión y aproximación con el medio, por ello ha encontrando en Internet a su mejor aliado, cuando no puede encontrar solución a sus dudas con familiares, maestros o se cansa de los libros.
El miembro de la generación Net, puede sin ningún problema generar y emprender búsquedas, crear comparación, hacer clasificación de información, estimulando hasta cierto punto su creatividad, ya que simultáneamente puede escuchar música, hacer tareas, descargar datos, trabajando ambiente gráfico y sistema operativo multitareas, lo cual innegablemente nos remite al punto anterior, ¿qué hace con el cúmulo de información y datos al que tiene acceso, realmente puede discernir entre lo útil de lo inútil, en otras palabras, lo bueno de lo malo?.
“Las posibilidades de Internet son infinitas, para bien y para mal. Son y serán positivas, cuando el usuario utilice el instrumento, para adquirir información y conocimiento, es decir, cuando se mueva por genuinos intereses intelectuales, por el deseo de saber y de entender” (Sartori, Giovanni: 2007: 63).
5.Analfabetas y/o disfuncionales tecnológicos.
“Los cambios en la manera de consumir han alterado las posibilidades y las formas de ser ciudadano… los hombres nos relacionamos y construimos significados en sociedad” (García Canclini, Néstor: 1995).
Las TICS han modificado considerablemente nuestra conceptualización de la realidad, comenzamos a integrarlas de manera tal, que se llega a diluir la frontera hombre-máquina, sobre todo en las nuevas generaciones, la familiaridad y los lazos de proximidad y dependencia que logran entablar con sus implementos no se había observado hasta ahora y es precisamente en este punto en donde comienza a acentuarse la brecha generacional.
Actualmente la sociedad se encuentra en un proceso de ruptura y reconfiguración, en el cual, las TICS comienzan a ser asimiladas de buena o mala gana en todos los ámbitos, “se han creado dos clases de habitantes de la vida social, los que la viven desde el mundo normal, incluido el mundo virtual, y los que la viven desde el mundo virtual como nuevo eje organizador” (Galindo Cáceres, Jesús: 2001:2), en ese sentido, se comienza a emplear el término “analfabetismo digital”, por este, se entiende el desconocimiento con relación a las “nuevas” tecnologías de la información, a grado tal que puede llegar a generar una imposibilidad para acceder a éstas, por la poca o nula capacidad de manipularlas e integrarlas en la vida cotidiana.
¿Pero, quién en algún momento no ha sido un “analfabeta digital”? La respuesta es que nadie, ya que todos los seres humanos en poca o gran medida, podemos ser considerados como ajenos. Siendo rigoristas, ninguna persona puede tener pleno conocimiento de las Tecnologías de la Información y Comunicación, ya que el incansable desarrollo en las herramientas, sus sistemas operativos, interfaces, parches, actualizaciones, aditamentos, nuevas estructuras, modos de emplearlas, etc., hacen imposible el generar un conocimiento integral colocándonos en cierto nivel de “analfabetismo digital”.
El llamado “analfabeta digital” es entonces, como ya se dijo, un hombre que ignora o carece de las competencias en el manejo de las NTICS (hardware y/o software), pero en cambio su entorno lo va aproximando con éstas (sin siquiera consultárselo) para así, poder “ser parte” y poder ejecutar el rol asignado dentro de la estructura.
6.Educación “con” y/o “para” las NTIC
Gobernantes y políticos han podido percatarse de la imperante necesidad de aproximar a la ciudadanía con las TICS, no con la intención de general una educación en su consumo, sino, para poder ofertar “mano de obra competitiva a un bajo costo”, pero a la vez mercados ávidos de consumir “aparatos innovadores”. En México actualmente la educación ofertada tanto en el sector público como privado, busca incorporar estos implementos y su manejo como herramientas pedagógicas, pero surge el cuestionamiento ¿los maestros encargados de impartir estas asignaturas o bien, los que buscan integrar las TICS a sus clases, cuentan con la capacitación adecuada para su empleo?.
Es de suma trascendencia responder a esta pregunta ya que no podemos cegarnos ante una realidad inminente; la mayoría de los maestros hoy día no sabe emplear de manera adecuada los nuevos sistemas, provocando un uso inadecuado de estos (exceso en su uso, empleo como sustituto, desconocimiento de los contenidos, entre otros.), redundando en la pérdida de atención de los alumnos y por consiguiente dificultando el proceso enseñanza-aprendizaje, derivado de un entorno inapropiado.
Muchos docentes hacen uso de computadora y proyectores, para pasar diapositivas saturadas de información provenientes de otros soportes (acetatos, diapositivas, etc.), empleando “PowerPoint” simplemente como un medio de “reproducción”, desperdiciando con ello los recursos que pueden contribuir en una transmisión eficaz del conocimiento.
Proyectores, computadoras (portátiles y de escritorio), software educativo, sistemas multimediáticos e interactivos, cámaras digitales (video y/o fotográficas), etc. ¿Qué podemos hacer con todos estos implementos que tenemos a nuestro alcance y podemos usar?, la respuesta parece a todas luces obvia y sencilla, no conformarse con los viejos sistemas y modelos educativos, ya que se ha estudiado los esquemas de aprendizaje actual, al punto de demostrar que tanto los niños y adolescentes crean “saltos en las secuencias”.
“No se trata sólo de la intensa divulgación científica que ofrecen los medios masivos sino de la devaluación creciente de la barrera que alzó el positivismo entre la ciencia y la información, pues ciertamente no son el mismo tipo de saber pero tampoco son ya tan nítidamente lo opuesto en todos los sentidos” (Martín-Barbero Jesús: 2002: 3).
Para sentar un precedente adecuado, es imperante y necesario, generar conciencia en los catedráticos para que amplíen su conocimiento en el manejo de TICS, para de esta manera, poder emplearlos en un sentido constructivo, y complementario (no sustituto), enriqueciendo con esto, los planes y programas académicos, integrándolas en donde tengan cabida de manera casi “natural”, con esto además estamos estimulando en los alumnos, el desarrollo de las competencias necesarias para el correcto empleo las TICS, para que les sean realmente productivas y no sólo entretenidas.
El uso en el aula, de videos e Internet como materiales de apoyo, no necesariamente garantiza el mejor aprovechamiento de los alumnos, ni siquiera su atención o rendimiento, cuando no lo ven como parte integral de la cátedra y no logran encontrarle razón de ser, es aquí en donde el docente desempeña y debe visualizarse como un guía en el sendero del conocimiento, en otro sentido, el maestro que recurre cotidianamente al uso de TICS no es necesariamente ni el mejor maestro, ni el más actualizado.
Buscar información y navegar por internet, puede parecer una tarea sencilla, pero cuando el maestro se encuentra con que los alumnos plagian información y dejan de plasmar su conclusión, es una clara muestra de que los jóvenes están transfiriendo a la herramienta el desarrollo de sus facultades reflexivas, evidenciando una falta de criterio en el uso de éstas, en otras palabras, no saben utilizar Internet como medio de consulta.
“Existe el riesgo de que el usuario no experto se pierda en la masa de informaciones disponibles, que dé vueltas en el vacío»; de la misma forma que existe el riesgo, que no hay que infravalorar, de obtener un aprendizaje fragmentario carente de coordenadas generales y sin trabajo de síntesis… tenemos que escuchar el lenguaje de los jóvenes para sacar de él lo que revela sobre su «cultura mental». Y lo que se obtiene es que el «juego cultural» de las últimas generaciones de jóvenes ya no sigue las reglas del juego de antes” (Sartori, Giovanni: 1997: 191-194).
7.Escuela, maestros, alumnos y TICS
En el contexto actual, como ya lo había dicho, existe un creciente interés por parte de los gobiernos por allegar las TICS a las instituciones educativas de todos los niveles, ya no sólo en laboratorios de cómputo, sino en algunos casos más ambiciosos ya han logrado ofrecer una computadora por alumno (con el apoyo y donaciones del sector privado). “En ocasiones la utilización de las TIC en la escuela parece someterse más a criterios de snobismo o de estar a la última que a criterios educativos o necesidad real, tratándose de buscar usos y aplicación de los mismos una vez incorporados, y no al revés, como si se quisiera justificar la decisión de dotar de ordenadores las aulas sin saber muy bien para qué utilizarlos” (Bautista, A: 2004).
En un sentido práctico y objetivo, podemos apreciar a primera vista, la dificultad entonces en que se coloca a las instituciones educativas, ya que efectivamente las herramientas están a su alcance y disposición, pero si esto no va de la mano con la actualización de los planes y programas de estudio y no sólo hago alusión al fondo, sino al forma, estarán luego entones subutilizadas; la otra dificultad de que son “víctimas” las escuelas, es el hecho de no contar con el personal adecuado, para brindar soporte, mantenimiento y las actualizaciones que los equipos requieren, orillándolas por lógica a poseer sistemas que rápidamente podrían “representar una carga y lucir inservibles”; pero quizás sea el “temor y/o reserva” de los catedráticos, la mayor barrera presentada, al sentirse desplazados, superados, o bien, desconocer o tener un conocimiento muy limitados de cómo poder emplearlas para que puedan éstas resultar de provecho.
Uno de los puntos en que se tiene que poner mayor énfasis para lograr un beneficio real de la integración de las TICS en la escuela, es persuadir a los docentes de los beneficios que se pueden obtener de estos, al ser ellos los facilitadores y guía en la adquisición de nuevos conceptos, por parte de los alumnos, lo cual obliga invariablemente a una preparación mayor por parte del maestro, pero a la vez una nueva forma de enriquecer los conocimientos que ya de por sí tiene, en este sentido “el educador ya no es sólo el que educa, sino aquel que, en tanto educa, es educado a través del diálogo con el educado, quien al ser educado, también educa. Así ambos se transforman en sujetos del proceso en que crecen juntos y en el cual los argumentos de la autoridad ya no rigen. Proceso en el que ser funcionalmente autoridad, requiere el estar siendo con las libertades y no contra ellas” (Gallardo Gil, Monsalud citando a Freire, Paulo: 1992: 90).
El maestro que se demanda hoy, debe transmitir sus conocimientos, en la búsqueda de que sus estudiantes puedan desarrollarse en una sociedad eminentemente tecnológica, incorporando para esto las TIC como un apoyo más de su abanico de recursos didácticos.
Debemos entender que las TIC no se introducen para substituir a los catedráticos, pero también debemos entender que “los docentes tienden a seguir en su profesión muchos años, cambian de rumbo mucho menos que otras profesiones. Esto hace que una vez que han dominado su trabajo y se encuentran a gusto con los educandos, difícilmente cambian su estilo o técnica de enseñanza, además, para muchos docentes, los medios tecnológicos se convierten en competidores que arrebatan su hegemonía informativa y alteran el equilibrio tradicional sustentado en la palabra” (Carraco Dávila, Alan: 7), y es justamente aquí en donde la escuela como organismo formativo, debe encontrar el mecanismo más adecuado para su crecimiento, evitando a toda costa que se puedan percibir como métodos antagónicos.
El alumno por su parte, debe entender su rol como receptor proactivo en sus formación, pero también necesariamente conocer las limitaciones y usos que pueden ofrecer las TICS, como meros facilitadores de información, y no atribuirle por tanto, un criterio de verdad absoluta de manera pasiva y acrítica. Nuevamente, es aquí en donde la escuela como institución, juega un papel crucial a través del maestro (previa ejecución de lo antes mencionado), ya que debe despertar en el alumno un juicio crítico ante los medios masivos de comunicación, soportes indiscutibles e ineludibles de las TIC, por tanto el alumno debe concientizarse de su compromiso consigo mismo, dentro del proceso enseñanza-aprendizaje recurriendo a la par al maestro, los medios masivos de comunicación y las TICS como facilitadores del aprendizaje.
8.TICS como medios didácticos y formativos
Con el arribo de los medios masivos de comunicación, de la mano de las tecnologías de la información y comunicación (TICS), el tener libre acceso a cualquier tipo de información y contenido, ha dejado indiscutiblemente de ser una dificultad. El punto crucial se encuentra ahora en saber seleccionar discernir e interpretar lo que está frente a nuestros ojos.
Debemos entender que las TICS “no fueron creadas con fines pedagógicos, la escuela debe adaptarse a las exigencias y peculiaridades de los procesos educativos que en su seno se desarrollan, desde una perspectiva innovadora. Se habla de conocer con detenimiento las nuevas tecnologías, saber utilizarlas e introducirlas en la práctica educativa de forma racional y mirando siempre la ejecución de objetivos meramente educativos” (Carraco Dávila, Alan: 2), en ese sentido, se deben a las TICS como herramientas que pueden ser empleadas en casi todos los ámbitos de la educación, siempre y cuando sea pertinente su uso, ya que pudieran incluso ayudar a abatir los límites físicos impuestos por los muros de las aulas, permitiendo interacción con distintos grupos y lugares.
Los alumnos recurren y navegan casi intuitivamente en los ambientes virtuales, creados por computadoras, Internet, teléfonos celulares, etc., para la escuela se convierte en algo indispensable acercarse y emplear las ideas y recurso a que están inmersos los alumnos, para así poder impulsar el proceso enseñanza-aprendizaje de mano de las TICS, redundando con ello en el aprovechamiento, pero entendamos una cosa, “lo relevante no es llenar las aulas con nuevos aparatos, sino transformar los modos y contenidos de lo que se enseña y se aprende. Lo relevante es dotar de un nuevo sentido y significado pedagógico a la educación que se imparte en las escuelas, y en el siglo XXI, entre otros cambios, requiere que se forme al alumnado para que sea capaz de comunicarse con los códigos y las formas expresivas de la cultura digital” (Area Moreira, Manuel: 2004: 226), el docente tiene que dotar de sentido las TICS para un aprendizaje sustantivo.
CONCLUSIÓN
Tras el recorrido que aquí concluye, podemos decir que tanto las tecnologías de la información y comunicación (TICS), así como los medios de comunicación, no son ni ángeles ni demonios, mucho menos la panacea en el desarrollo de las sociedades, debemos estar conscientes que como se encuentra implícito en su nombre, son meros medios para la obtención de información, que a la vez pueden ser empleados para acortar distancias, entendiendo entonces, que son herramientas que facilitan la transmisión de datos, deben ser estudiados, analizados y consumidos, entendiendo su debida dimensión.
Ni buenos ni malos, ni benéficos ni perjudiciales, siempre y cuando aprendamos a consumirlos de manera responsable, crítica y analítica; en la medida en que decidamos consumirlos y ser “lectores, espectadores e internautas” (García Canclini, Néstor: 2007) que analicen los datos obtenidos, comenzaremos a estudiarlos en su debida proporción.
Al entender nuestro rol como padres, maestros y/o alumnos, comenzaremos entonces a emplear de manera adecuada las TICS, obteniendo así el mayor beneficio de las herramientas que indudablemente han llegado para quedarse y transformar nuestra visión y conceptualización de la sociedad actual, no podemos cerrar los ojos y negar lo que es eminente, mucho menos podemos tratar de alejarnos de nuestro entorno, cada época ha implicado cambios substanciales en sus estructuras sociales y la forma en que interactúan los individuos, hoy el hombre vive cada vez más rápido, se está convirtiendo en un ser visual e interconectado, lo cual asimilan de muy buena gana las nuevas generaciones que como debe ser asumido por todos, están dentro de su proceso formativo, están aprendiendo, para así poder construir, por tanto no podemos dejarlos solos ni transferir a las herramientas que tienen a su alcance, las funciones que son bien sabidas corresponden y por tanto deben desempeñar tanto padres, como maestros.
Lo importante no es ni la cantidad ni la calidad de información que podemos obtener de los medios masivos de comunicación y de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, la importancia estriba en lo que hagamos con la información que obtenemos de estos, asumiendo nuestra responsabilidad como consumidores analíticos.
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