IV Congrés de la CiberSocietat 2009. Crisi analògica, futur digital

Grup de treball F-34: Periodismo digital

Prensa electrónica: Cómo hacer periodismo en la era digital

Ponent/s


Resum

Con la Sociedad de la Información, y especialmente gracias al fenómeno internet, ha nacido el periodismo electrónico, un cuarto medio de comunicación, digital, interactivo y multimedia; que supone una nueva forma de elaborar, estructurar, presentar y difundir las noticias.
La era digital ha afectado de lleno al ámbito de los medios de comunicación, lo cuales están presentes en la red y se reinventan y crecen continuamente con nuevas herramientas y servicios para aprovechar al máximo las ventajas, los atractivos y los valores añadidos que proporcionan las tecnologías.

Lógicamente, esta renovación del periodismo exige un reciclaje profesional de los informadores que deben no sólo conocer y manejar los nuevos programas informáticos, sino convertirse en gestores de contenidos, con un importante dominio de los usos y posibilidades del hipertexto y del multimedia, para así garantizar una correcta, efectiva y competitiva presentación de la información en el cada vez más saturado espacio virtual.
Y esta formación debe comenzar en la Universidad y extenderse, en forma de reciclaje profesional, al ámbito laboral. Hay que apostar por una educación real y práctica, que fomente las habilidades exigidas hoy día al periodista digital. Por su parte, el periodista digital debe aprovechar las ventajas de dominar la gestión de unos bienes de consumo: la comunicación y la información, que constituyen el mayor negocio del siglo XXI.

Contingut de la comunicació

JUSTIFICACIÓN DEL TEMA

El periodismo digital es ya un medio y un producto informativo bien consolidado en la sociedad, que se desarrolla en un entorno cambiante. Así, estos portales se rediseñan y crecen continuamente con nuevas herramientas y nuevas secciones, con objeto de ofrecer una gama de contenidos recientes e interesantes cada vez más amplia, variada, completa y atractiva. Por ello, se considera útil hacer un análisis del actual panorama de este medio de comunicación, así como de la necesidad de formación y reciclaje profesional que precisan los periodistas para trabajar en la era digital.


Con la llamada Sociedad de la Información, tejida en el universo de internet, ha nacido el periodismo electrónico, un cuarto medio de comunicación que supone una nueva forma de elaborar, estructurar, presentar y difundir las noticias. Esta nueva forma de hacer periodismo no es más que la adaptación lógica, previsible y necesaria a los avances tecnológicos surgidos en las tres últimas décadas; con objeto de optimizar y rentabilizar al máximo las muchas ventajas que ofertan los nuevos soportes, y los nuevos, rápidos e inmediatos canales de distribución.

Evidentemente, esta renovación del periodismo exige un reciclaje profesional de los informadores que deben no sólo conocer y manejar los nuevos programas informáticos, sino convertirse en gestores de contenidos, con un importante dominio de los usos y posibilidades del hipertexto y del multimedia, para así garantizar una correcta, efectiva y competitiva presentación de la información en el cada vez más saturado espacio virtual.

Y hablamos de una formación continua, pues el fenómeno del periodismo digital, aunque muy avanzado, continúa en constante cambio y es difícil predecir lo que en un futuro acontecerá en este campo de la comunicación de masas.

Son dos, por tanto, los temas centrales de esta comunicación: el presente del periodismo digital, y los retos del periodista ante las cambiantes ofertas y demandas informativas que se producen en esta sociedad tan ligada ya al uso de las nuevas tecnologías.

El periodismo electrónico nace para satisfacer las nuevas y más exigentes necesidades informativas surgidas en la Sociedad del Conocimiento, donde el público quiere y necesita estar al día de lo último, tener acceso a cualquier materia nueva, desea acceder sin esfuerzo a la información que le interesa, sin desplazarse físicamente, es decir, por sus propios medios y de una manera inmediata.
Para lograr su cometido, este nuevo periodismo cuenta con su propio canal: internet, y soportes: ordenador, teléfono móvil, PDA (Personal Digital Assistant), etc.; sus propias características, así como sus propias ventajas e inconvenientes; una serie de factores que lo convierten en un medio de comunicación diferente, aunque complementario, de los tres anteriores: la prensa escrita, la radio y la televisión. La prensa electrónica es, por consiguiente, el cuarto medio de comunicación.

Analizar la actual situación del periodismo electrónico, como medio de comunicación, empresa informativa y oficio, requiere un conocimiento previo del concepto y de los cambios intrínsecos a la Sociedad de la Información, también conocida como Sociedad del conocimiento, del aprendizaje y de la inteligencia. Así, el profesor Manuel Castell (1998) define a la Sociedad de la Información como “un estado de desarrollo social caracterizado por la capacidad de sus miembros (ciudadanos, empresas y administración pública) para obtener y compartir cualquier información, instantáneamente, desde cualquier lugar y en la forma que se prefiera”.

Por su parte, para el sociólogo japonés Yoneji Masuda (1984), se trata de “una sociedad post-industrial que crece y se desarrolla alrededor de la información, y que aporta un florecimiento general de la creatividad intelectual humana, en lugar de un aumento del consumo material”.

Y en su ‘Plan para el desarrollo de la Sociedad de la Información’, el Gobierno del País Vasco (2000) la define como aquella “comunidad que utiliza extensivamente y de forma optimizada las oportunidades que ofrecen las tecnologías de la información y las comunicaciones como medio para el desarrollo personal y profesional de sus ciudadanos miembros”.

Respecto a sus características, destaca el hecho de ser una sociedad que gira en torno a las nuevas tecnologías, existiendo hoy día más de mil millones de personas en el mundo que gozan de acceso y uso generalizado de estas herramientas informáticas.

Otro concepto ligado a la nueva sociedad es el de globalización. De hecho, el profesor canadiense Marshal McLuhan (1911-1980) define al mundo actual con el término “aldea global”. La globalización es un fenómeno de apertura de las economías, las culturas y las fronteras debido al aumento de intercambios comerciales, el movimiento de capitales, la circulación de las personas y las ideas, la difusión de la información, los conocimientos y las técnicas, y de un proceso de desregulación.

Y esta globalización se hace efectiva a nivel de la economía y la cultura, y también en los medios de comunicación, gracias a la interactividad que proporciona internet. Así, en la Sociedad de la Información todos sus miembros pueden ser sujetos activos del proceso informativo, de manera que son simultáneamente emisores y receptores de mensajes; lo que origina un proceso de comunicación multidireccional, donde los contenidos circulan de muchos a muchos. Y esta circunstancia favorece la existencia de un periodismo más democrático, abierto, participativo y plural.

En el plano social, con internet se han desarrollado nuevas formas de ocio, como son las consolas interactivas o los video-juegos en red; y se han creado ‘cibercomunidades’ con nueva formas de relacionarse a través de foros, chats, sms o e-mails. A su vez, estas novedades han contribuido a implantar nuevos valores y necesidades en la ciudadanía, y han provocado un aumento del consumo y de la producción masiva de bienes. Al mismo tiempo que permiten un libre tráfico de opiniones, lo que se traduce en un mayor pluralismo ideológico y moral en la sociedad.

Por su parte, en el aspecto laboral, internet también ha auspiciado interesantes y contundentes cambios y novedades como la automatización industrial, la aparición de nuevos sectores laborales (e-comerce, e-learning, el teletrabajo) y la desaparición de otros. Otras cuestiones importantes son la necesidad de reciclaje profesional, la inmediatez de productos y resultados, la eficiencia y el progreso, y la flexibilización (horaria y geográfica) del trabajo.

También hay que hablar de la velocidad de cambio, referida a velocidad en la transmisión casi inmediata de la información a través de la red, velocidad de transformación y perfección del hardware y software, y velocidad de incorporación de los usuarios a la red y a las nuevas tecnologías.

Un medio digital, multimedia e interactivo

La era digital afecta de lleno al sector de los medios de comunicación, y establece notables diferencias con la realidad analógica. Actualmente, los medios tradicionales (prensa en papel, radio y televisión analógicas) conviven con los nuevos medios digitales, interactivos y multimedia, cuyos soportes polivalentes permiten distintos usos: llamar por teléfono, almacenar datos, fotografía y vídeo, navegar por internet…

En lo que se refiere a la elaboración de los contenidos, la redacción lineal es sustituida por el hipertexto, que permite nuevas formas de estructurar, presentar y acceder a la información, aprovechando la interactividad que permite internet. La interactividad es el concepto clave de la prensa digital. Este término se define como la capacidad que tiene el usuario de preguntar y recuperar información de esa enorme base de datos que es internet. También es la capacidad que tiene el cibernauta para navegar por la red pasando de uno a otro nivel informativo a través de los enlaces de hipertexto o hipermedia; así como la posibilidad de convertirse en emisor al interactuar con el medio y transmitir sus propias ideas.

Además, gracias a la capacidad de navegación, el lector de la prensa digital decide qué y cuánto quiere leer; es decir, puede fabricarse un periódico a la carta acorde con sus intereses y necesidades informativas. Esto se consigue mediante la fragmentación de la información. Al abrir un diario digital, el usuario no accede de golpe a todo el volumen informativo sino que cada noticia se atomiza en distintos niveles de lectura, cada uno de los cuales es una sugerencia que el medio hace al lector para que éste decida cuánto desea profundizar sobre un determinado tema.

Sobre esta personalización de los contenidos, Nicholas Negroponte, fundador del Media Lab del MIT (Massachusetts Institute of Technology), afirma que siempre que el sistema lo permita “el lector buscará sólo aquellas noticias que le interesen y los servicios que se ajusten a sus necesidades y gustos”.

Otra ventaja del periodismo electrónico es que se trata de un producto multimedia (combina texto, imagen y sonido), que permite la actualización inmediata de los contenidos, desmarcándose así de la periodicidad que caracteriza a los medios analógicos.

Además, carece de limitación geográfica y temporal, ya que una publicación digital se puede consultar en cualquier momento desde cualquier punto del planeta, siempre que se disponga de un soporte adecuado y una conexión a internet. También carece de limitación espacial, pues el espacio de un diario digital no está sujeto a un determinado número de páginas; una ventaja que se traduce en un mayor volumen informativo, lo que a su vez significa una oferta más completa de contenidos.

Finalmente, destacar un abaratamiento de costes de producción, al poder prescindir de la rotativa y de los distribuidores; y la protección del medio ambiente, pues al no utilizar el soporte papel, se evita el talado de miles de árboles.

Respecto a los inconvenientes del periodismo electrónico, cabe resaltar la dependencia tecnológica; el hecho de que resulta más difícil y cansino leer sobre la pantalla de un ordenador que sobre el papel; y la necesidad de un permanente reciclaje profesional, pues los nuevos periodistas tienen que saber trabajar en un entorno multimedia.

Por su parte, con el tiempo y gracias a la innovación tecnológica, algunos handicaps del pasado ya han sido superados. Así, la pérdida de portabilidad se ha solucionado gracias a los soportes móviles, cada vez más pequeños, discretos y manejables; y a la conexión inalámbrica a internet.

Por otro lado, el temor inicial a que el lector se perdiera ante el ingente volumen informativo presente en la red no supone hoy día una amenaza, pues el acceso a la red es cada vez más generalizado, lo que ha mejorado el conocimiento y el uso que los usuarios hacen de internet. Además, una vez superada la reticencia propia de la primera etapa, la sociedad ha tomado conciencia de las ventajas, autonomía y calidad informativa de las que goza el periodismo electrónico como medio de comunicación.

Respecto a los usuarios, hay que distinguir dos grupos bien distintos: los integrados y lo nativos digitales. El primer grupo está constituido por aquellas personas que ya eran adultas durante el nacimiento y la implantación de internet y que, por tanto, han tenido que aprender el manejo de las nuevas tecnologías para transformar la sociedad industrial y adaptarse a los cambios que la red ha obrado en todos los sectores: trabajo, comercio, educación, ocio, relaciones sociales, etc. Por su parte, los nativos son la generación joven, que ha nacido y crecido con la Sociedad de la Información, y solo conoce la era digital.

Tras unas etapas de inicio y transición, hoy día, el periodismo electrónico ha alcanzado una etapa definitiva donde la versión electrónica se desliga de la edición en papel, de modo que existen redacciones digitales integradas por periodistas adecuadamente formados para trabajar en este nuevo medio, que buscan, redactan y editan noticias que están destinadas exclusivamente a internet.

Además, los portales se rediseñan y crecen continuamente con nuevas herramientas y nuevas secciones, con objeto de ofrecer una amplia y variada gama de contenidos actuales e interesantes y, de esta manera, ganar lectores en red en un mercado cada vez más competitivo. Hablamos del uso de foros, chats, encuestas o participación ciudadana, entre otros servicios.

Otro ejemplo de ello es la incorporación del fenómeno blog al periodismo digital. Estos diarios publican los blogs de reconocidos periodistas, escritores, analistas, abogados, etc. con objeto de enriquecer su oferta informativa, que claramente ya no se limita a las noticias del día, sino que abarca otro tipo de temas y cuestiones, desde muy distintos enfoques y estilos periodísticos y literarios, y que también interesan y gustan a su público.

En definitiva, el medio digital debe tener un valor añadido, asegurándose de que los contenidos que ofrece cada día son actuales e interesan a la audiencia; y presentándolos con un diseño que sea, al mismo tiempo, atractivo, llamativo y manejable. Lo que se pretende es que el usuario no solo busque y elija la noticia sino, también, el medio que se la cuenta.

Respecto al momento actual que vive el periodismo en internet, un grupo de periodistas y bloggers alemanes ha lanzado un manifiesto (http://www.internet-manifest.de/), que recoge los siguientes postulados:

  • Internet es diferente, lo que significa que los medios deben adaptar sus métodos de trabajo a la realidad tecnológica.

  • Es un imperio mediático tamaño bolsillo, donde la publicación y distribución de los contenidos ya no está vinculada a fuertes inversiones.

  • Internet es nuestra sociedad y nuestra sociedad es internet. Y las compañías mediáticas deben entender las nuevas formas de comunicación de los usuarios.

  • La libertad en internet es inviolable. Por tanto, bloquear el acceso a internet pone en peligro la libre circulación de la información y atenta contra el derecho fundamental a decidir nuestro propio nivel de información.

  • Es la victoria de la información. Los ciudadanos pueden informarse ahora mejor que nunca.

  • Internet mejora el periodismo, y le permite cumplir con su rol social-educativo

  • La red requiere trabajo en red, con enlaces y conexiones.

  • Hay que recompensar por link o por ser citado.

  • Internet es el nuevo lugar para el discurso político: la democracia prospera con la participación y la libertad de información.

  • Libertad de prensa significa libertad de opinión.

  • Más es más, y mucha información es algo bueno.

  • La tradición no es un modelo de negocio, de manera que los contenidos periodísticos en la red pueden ser rentables, pero parar hacer frente a la competencia deben adaptar sus estructuras y precisan para ello de una inversión.

  • El ‘copyright’ se han convertido en un deber cívico en internet, pues los derechos de los creadores para decidir cómo y dónde se difunden sus contenidos también son válidos en la red. Aunque estos derechos no deben ser empleados para defender modelos obsoletos y cerrados de distribución de datos.

  • Internet tiene muchas divisas. Los servicios periodísticos on line financiados a través de anuncios ofrecen contenidos con un efecto multiplicador.

  • Lo que aparece en la red permanece en ella.

  • La calidad es la cualidad más importante, y los usuarios se han vuelto muy exigentes en este sentido.

  • Todos para todos. La generación internet saber valorar la credibilidad de una fuente y rastrear una noticia. Ahora los destinatarios también son emisores, y ya no se busca al periodista que lo sabe todo sino a aquel que comunique e investigue.

Sin duda, por todas estas características y por el entorno cambiante en el que se desarrollan, el periodismo electrónico tiene un presente dinámico que evoluciona hacia un futuro que, por lo que ya hemos vivido hasta ahora, seguirá generando novedades y sorpresas.

Periodistas en permanente formación

Para poner en marcha y mantener un proyecto periodístico digital es necesaria la presencia de profesionales cualificados, y eso requiere una formación, ya sea académica, desde las facultades de Ciencias de la Comunicación, o bien a través del reciclaje permanente de quienes trabajan como informadores en los mass media.

Como punto de partida de esta cuestión habría que definir el concepto de periodista digital. Virginia Luzón considera que es aquel que no sólo produce información para emitir en formato digital, también es el que trabaja con medios digitales en la confección de su información. Y añade que el periodista digital debe tomar conciencia de que internet es un medio completamente nuevo, con unas peculiaridades específicas que repercuten en la forma que se configura la información distribuida.

Esto significa que el nuevo periodista es aquel que busca el material informativo, lo redacta, lo contextualiza, lo coordina y lo mantiene actualizado. En este sentido, el profesor de la Universidad de Navarra Francisco Sancho afirma que el periodista digital que triunfará será el que atienda y domine cuestiones como la selección de los hechos relevantes, la jerarquización de la información y la capacidad de profundizar y contextualizar. Es decir, aquel que entienda y aplique el proceso informativo de forma global.

En la 64ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), celebrada en Madrid en octubre de 2008, Jeremy Lennard, subdirector internacional del diario británico The Guardian, presentó una guía que ha elaborado con la colaboración de Phillipe Couve, del Centro de Formación de Periodistas de París, sobre lo que un periodista debe saber para estar bien preparado para acceder a su profesión en el año 2009. Y de esta guía se extraen las siguientes habilidades del periodista digital:

  • Una redacción clara, correcta, coherente, con capacidad de síntesis y de jerarquización.

  • Dominar el lenguaje multimedia para ser capaz de trabajar y coordinar archivos de texto, imagen y sonido.

  • Estar inmersos en la cultura digital y saber emplear las herramientas para decidir y acertar cuál es la tecnología y el recurso más adecuado para una determinada información.

  • Ser creadores de debate para que la información siga generándose aún después de su publicación.

  • Ser capaces de asumir el papel de autor-editor y publicar su propio material.

  • Entender la base de los diferentes medios, y tener una preparación mínima de cada soporte para ser capaces de producir contenidos, aunque sencillos, para todos ellos.

  • Manejo de las bases de datos: almacenamiento de la información y recuperación de contenidos.

  • Aprovechar la interacción social y el intercambio de información que permiten las comunidades on-line.

  • Conocer las estadísticas de tráfico y datos de los usuarios para saber cómo se comporta su sitio, cuántas visitas recibe y cuáles son los contenidos más consultados. La intención es seguirle el rastro a la audiencia para ajustar la oferta a la demanda informativa.

A su vez, a estas recomendaciones habría que añadir estas otras habilidades:

  • Rapidez para actualizar la información casi a tiempo real.

  • Capacidad de trabajo en equipo con otros profesionales.

  • Dominio de la navegación.

  • Adaptación tecnológica y capacidad de aprendizaje.

  • Creatividad a la hora de presentar la información, tanto en lo que se refiere al fondo (contenido) como a la forma (diseño). El objetivo es, como siempre, llamar la atención del usuario y captar su interés por el material periodístico publicado.

  • Correcto uso de Internet como fuente informativa; así como conocimiento y manejo de distintos tipos de buscadores: temáticos, para buscar sobre un asunto en general (Yahoo, Galaxy); automáticos, para buscar datos más concretos (Altavista, Hotbot); y metabuscadores, que buscan simultáneamente en varios buscadores automáticos (MetaCrawler).

Respecto a este último apartado, internet es una fuente esencial para el trabajo de los periodistas debido al gran volumen de datos que contiene, los cuales se  generan y se actualizan a diario. Además, es un canal de comunicación rápido, simultáneo y directo con las fuentes personales.

Sin embargo, su uso como base documental debe realizarse siempre de manera minuciosa para asegurarse, mediante las verificaciones correspondientes, de que la información obtenida procede de un sitio seguro y, por consiguiente, es veraz y puede ser legalmente difundida de manera colectiva.
Según el periodista Miguel Ángel Díaz Ferreira, existen cinco formas diferentes de localizar recursos por internet: las publicaciones impresas que recogen direcciones de la red; los directorios de recursos y clasificaciones temáticas, que recogen y organizan los recursos de la red sobre la base de un ordenamiento previo; los motores de búsqueda e indización automáticos, que pueden localizar cualquier recurso de la red; los enlaces facilitados por los propios internautas a otras páginas relacionadas con el tema de la búsqueda; y preguntando a los usuarios de la red, lo que a veces permite poder acceder a las últimas webs que aún no son accesibles mediante buscadores.

Adquirir estas capacidades exige una formación académica que fusione la teoría con el aprendizaje práctico. Esto es algo que deben tener en cuenta las empresas informativas y, muy especialmente, la Universidad. Dice Gabriel García Márquez que “tal vez, el infortunio de las facultades de Comunicación Social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo”. Por ello, es absolutamente necesario que estas facultades tomen conciencia para cambiar y adaptar sus planes de estudios a una generación de alumnos que son nativos digitales y que tienen un perfil marcadamente audiovisual.
De la misma manera, las clases, actualmente muy teóricas y basadas en la lección magistral y el dictado de apuntes, deben evolucionar hacia talleres más prácticos, pragmáticos, autodidactas e interactivos. Es importante que los alumnos trabajen con ordenadores en las aulas y que realicen ejercicios basados en casos reales participando, así, de su propio aprendizaje. Y todo ello bajo la supervisión y la tutela de profesores integrados en la era digital, que estén adecuadamente formados, y que sean conocedores de las técnicas y estilos de redacción y diseño del periodismo electrónico.

El objetivo ha de ser formar a profesionales dotados de los conocimientos teóricos relativos a géneros periodísticos, redacción de textos y teorías de la comunicación, pero que al mismo tiempo estén conectados a la red por tratarse de su principal herramienta de trabajo.

Las materias informáticas deben estar enfocadas al aprendizaje y dominio de las herramientas tecnológicas con las que se elaboran, se fragmentan, se estructuran, se enlazan, se diseñan y se difunden los contenidos periodísticos. Hablamos, pues, de programas de edición de imagen (Photoshop), diseño de páginas web (Dreamweaver) y gestores de contenido (Joomla).

Por su parte, las asignaturas de redacción deben incorporar temas o módulos referidos a la ciber-redacción, como un nuevo lenguaje para informar a través de internet.

Y todo ello sin olvidar que lo más importante es siempre la calidad periodística del producto informativo final. Por ello, el profesor de la Universidad de Navarra Francisco Sancho opina que, “independientemente del medio, de los métodos, de las técnicas, de las habilidades, de los soportes, lo importante es ejercer el buen periodismo que demanda y merece la sociedad”.

Garantizar la calidad de la información

La comunicación es el mayor negocio del siglo XXI, y los periodistas deben aprovechar esta coyuntura convirtiéndose en los gestores de la información. En una sociedad global, todos los sectores laborales necesitan comunicar y precisan, por tanto, de personas cualificadas para elaborar, estructurar, diseñar y difundir óptimamente los contenidos que se desean hacer públicos. Estas labores se pueden llevar a cabo desde el ámbito de los medios de comunicación, desde las propias empresas o bien como periodistas free-lance, fomentando así un autoempleo que cada vez es más viable en este oficio.

Es cierto que la interactividad convierte a la red en un inmenso soporte donde todo usuario puede ser un emisor activo, un productor de información que cuelga sus propias noticias e ideas, porque la transmisión de datos en internet no requiere de la mediación de profesionales específicos. De ahí el nacimiento del llamado Periodismo Ciudadano. Sin embargo, debe quedar claro que cualquiera no puede ser un periodista digital. El periodismo es un oficio bien definido y acotado: es la búsqueda y elaboración de noticias que se difunden públicamente mediante un medio de comunicación de masas a un grupo de receptores amplio, heterogéneo y disperso. Y hablamos de una información periodística, noticiosa, objetiva, veraz, de calidad y con interés social.

Aún así, esta desregularización, que rompe con el antiguo control editorial sobre los contenidos publicados, que permite la libre circulación de datos sin necesidad de intermediarios y que, a priori, puede suponer una amenaza para el oficio periodístico, puede ser muy positiva para la profesión. Ahora más que nunca, la profesión periodística tiene que reivindicar su papel, reconocido constitucionalmente, de instrumento eficaz para el ejercicio de la libertad de información, y su derecho a informar. Y el periodista debe aprovechar la desregularización y la desintermediación para convertirse en un intermediario necesario que controle el flujo de la información periodística. Es decir, favorecer y apostar por la participación ciudadana, el feed-back e intercambio de datos y la pluralidad de ideas, pero sin dejar de ser, de nuevo, un controlador (‘gatekeeper’) que filtre, contraste e interprete las noticias conforme al concepto de periodismo, como garante de credibilidad y calidad informativa en los medios de comunicación.

Bibliografia/Referències


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