En la autodenominada era de la brecha digital eran muchos los centros que aparecían con la intención de acercar las NTIC (Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación) a los/las ciudadanos/as de todos los rincones de nuestros municipios.
Estos centros, denominados en gran parte, TELECENTROS, eran espacios dónde el usuario de los mismos podía acercarse a las NTIC a través de un/a dinamizador/a; la tarea del cual era facilitar su acceso y proporcionar nuevas herramientas los ciudadanos.
En la autodenominada era de la brecha digital eran muchos los centros que aparecían con la intención de acercar las NTIC (Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación) a los/las ciudadanos/as de todos los rincones de nuestros municipios.
Estos centros, denominados en gran parte, TELECENTROS, eran espacios dónde el usuario de los mismos podía acercarse a las NTIC a través de un/a dinamizador/a; la tarea del cual era facilitar su acceso y proporcionar nuevas herramientas los ciudadanos.
Este era un planteamiento de finales del siglo XX que se extrapoló a la primera década del siglo XXI. No obstante aquel planteamiento de Centro de Servicios dónde los usuarios utilizaban los ordenadores y la connectividad de los mismos como parte fundamental de su relación con los Telecentros ha dejado de ser necesaria.
En este momento los usuarios disponen, en su mayoría, de connectividad de Banda Ancha en casi cualquier lugar, ya se a través de cable, 3G, o a través de enlaces vía radio. Además, estos mismos, ya tienen en sus casas equipos de alta calidad a precios razonables.
Los usuarios habituales suelen seguir buscando connectividad puntual ya sin necesidad de una formación específica, entiéndase básica.
¿Entonces, cuáles son los servicios actuales que tienen que ofrecer los telecentros?
Las ansias de “suturación” de la Brecha Digital han comportado una evolución de los usuarios/as separando aún más aquellos “iniciados” de los que entienden las NTIC como el “malo” al que no enfrentarse.
Los Telecentros pues tienen la posibilidad de presentarse de nuevo, a través de una nueva perspectiva, a todos lo sectores que por una razón u otra aún no han entrado en la autodenominada Era de la Información.
Estos nuevos espacios, reformulados a través de la experiencia y el saber hacer del dinamizador tienen que presentar nuevas herramientas y estrategias de acceso a las NTIC.
Estos centros pueden evolucionar como espacios de referencia, o recursos, dónde profesionales y usuarios puedan encontrar a un referente en el sector TIC que les guíe y les proporcione soluciones a sus problemáticas concretas.
De todos modos, esta reformulación, nos ocuparía otro análisis que dejaremos para más adelante.
Centrémonos, pues, en la idea del cambio; en la idea de reformular el espacio y las competencias de los Telecentros y como estos pueden acercarse de nuevo a los sectores que aún no se han iniciado en las NTIC.
En entornos rurales, hemos observado, por ejemplo, que una de las dificultades a tener en cuenta es la disgregación poblacional y la dificultad de conseguir grupos suficientes que permitan realizar actividades formativas.
Para paliar estas dificultades entendemos, pues, que se tienen que analizar y presentar modelos alternativos a la realidad actual que eviten las dificultades de espacio, falta de equipos, y grupos reducidos.
Es en este sentido, por ejemplo, que iniciativas de transformar una simple furgoneta en un telecentro mobil son realidades que algunos telecentros han empezado a explorar.
Estos proyectos no son más que nuevas herramientas que intentan responder de una manera diferente a las nuevas realidades existentes con la intención de poder proporcionar una respuesta más ajustada a las necesidades de nuestros conciudadanos/as.
En cierto grado los telecentros han dejado de analizar sus realidades territoriales y han sucumbido a la normalidad de los usuarios. Aquellos que entienden el viejo espacio como un lugar de connectividad y ocio, pero que no lo tienen en cuenta como un espacio para intentar ir más allá.
La figura de los telecentros se ha desdibujado, y es en este modelo que los dinamizadores-as tienen que ser capaces de replantear los espacios.
En este sentido la administración ha respondido adecuadamente, creando el primer master en sociedad de la información y la comunicación. Para dotar de capacidades, aptitudes y herramientas a los responsables últimos de los telecentros, los dinamizadores.
No solo con el concepto se tiene que innovar sino también en los contenidos. La uniformidad de contenidos es pues una necesidad que des de la propia administración se apuesta de manera firme a través del nuevo certificado de capacitación tecnológica (ACTIC).
Este certificado, guste más o menos, es el primer intento de ordenar la formación, la capacitación tecnológica y dotar de referencia a los telecentros. Dará una visión distinta a los mismos ya que su formación, ahora homogénea proporcionará una capacitación inexistente hasta el momento.
Fijémonos que los nuevos telecentros se han rebautizado con el nombre de Puntos TIC. Viejos y nuevos espacios con un contenido diferente, con una reformulación esencial del concepto anclado en el pasado.
Analicemos el concepto Telecentro:
Se trata de un centro “tele”. La idea de “tele” como “a través de” implica una distancia.
Analicemos el concepto Punto TIC:
Se trata de un Punto (lugar) tecnológico. Es “en sí mismo” y no “a través de”. No implica distancia sino proximidad.
La intención es clara, acercar en lugar de realizar de alejar.
El nuevo modelo de telecentro o Punto TIC actual tiene que venir acompañado de una nueva manera de entenderlo y de “apoyarlo”. El papel del diamizador-a, tiene que tener un nuevo protagonismo, difiriendo en consecuencia de todo lo realizado en el período anterior.
Esto implica necesariamente también un paso firme hacia la sostenibilidad de los mismos.
Su financiación antaño vinculada a subvenciones es un modelo obsoleto y que claramente esta predestinado al fracaso.
Ciertamente como servicio público tiene que tener un soporte económico importante por parte de la Administración. No obstante, este soporte no tiene la obligación, ni tampoco la necesidad de responder a la totalidad del sustento del modelo.
Es responsabilidad de cada espacio TIC la consecución de financiación que permita dar valor a su servicio, además que permita presentar un nuevo modelo basado en la seriedad de gestión.
Nuestra responsabilidad como responsables de telecentros es que estos no “mueran” ya que su repercusión se diluiría con el paso del tiempo.
Nuestro objetivo tiene que ser la consecución de un nuevo orden dónde la financiación sea también una responsabilidad del propio espacio en su gestión. Solo de esta forma nuestro modelo se dotará de valor “enfrente de” y proporcionará una acción verdadera y no puntual en nuestro territorio.
Haciendo un paréntesis, y ya casi para finalizar, si nos fijamos bien, el título de la ponencia es “telespacio” en el lugar de “Espacio TIC”.
Esto es así ya que en la actualidad casi no existen estos espacios innovadores, con estrategia a largo plazo, adaptados a los cambios y a las necesidades de los conciudadanos.
Es nuestra responsabilidad reconvertirlos. Proporcionar proyectos duraderos, con una larga vida y con sobretodo una valorización positiva de los servicios que ofrecemos.
La era de la información (VOL.1): Economia, sociedad y cultura. La sociedad red. Castells, Manuel. Alianza Editorial, 2005.
La transició a la societat en xarxa. Castells, Manuel. Ariel, 2007.
