Si a nosotros como profesionales en nuestras respectivas ramas del saber nos cuesta trabajo esclarecer el uso ético y moral de las tecnologías de información en algunos escenarios, cuánto más lo será para nuestros adolescentes y jóvenes que cuentan con escasa información y formación al respecto. Dejamos en no pocas ocasiones que la escuela o el colegio se encargue de dar este tipo de formación, sin embargo, el modo como el adolescente o joven exprese y viva el uso ético y moral de frente a las tecnologías de información, parece ser que aún viene dado desde la familia. Si la familia no tiene claro que la ética viene desde el interior de la persona y la moral es propiciada por el entorno, entonces poco se podrá hacer al respecto. Es cierto que hay instancias como la escuela o el colegio que pueden contribuir a fomentar el uso ético y moral de las tecnologías de información, sin embargo, si en casa, en la familia o los mismos padres no dan testimonio de ello, o incluso se le cuestiona al adolescente o joven su ética o moral sin fundamento y sin testimonio, de poco o nada servirán los mejores planes y proyectos de cualquier institución si no se cuenta con el apoyo y compromiso de la familia y/o de los padres de estos adolescentes y jóvenes.
