IV Congress of CiberSociety 2009. Analog crisis, digital future

Work Team F-33: Identidades y relaciones en línea

Reflexiones marginales sobre la identidad y el estatus de género en el ciberespacio: Identidad Género Vírico

Abstract

Estas reflexiones marginales pretenden ofrecer un paisaje diferente sobre la identidad de género en el ciberespacio, se pretende ofrecer un escenario de acción y reacción que irrumpa con fuerza y pretenda "infectar" la imagen-identidad-estereotipo del género binario normativo. Desde la identidad de género vírico se propone hacer una reflexión de la propia identidad del sujeto en el ciberespacio desde el punto de vista subversivo y trasgresor, buscar espacios de lucha que pretendan dar libertad a la creación de identidades que se escapan a lo binario genérico. Para ello se efectuará un recorrido por diversas estrategias útiles y hábiles, concluyendo en la identidad vírica de género embebida, una analogía al concepto embedded de la ingeniería de software y hardware, donde el sujeto es el que se inscribe e identifica dentro del código general del ciberespacio, teniendo una función diferencial propia y sobre todo teniendo su capacidad autónoma de identificarse.

Paper contents

Parte 0: Comienza…Ip config

Muchos son los discursos ofrecidos sobre la construcción, de-construcción, reconstrucción del género y las subjetividades en el ciberespacio, demasiadas líneas de datos, demasiado código descentrado y desorganizado…quizás la desorganización sea lo que necesita la cuestión de género y las subjetividades en Internet o quizás una visión más amplia y menos superficial de cómo detrás de esa nick name hay una persona que se identifica como quiere, una libertad relativa, una ontología cyborg, una ontología del ciber-género/sujeto.

Internet es un laboratorio social útil y significativo, sirve para expresar la construcción, re-construcción, de-construcción de la subjetividad/self, estas formas de modificación y/o modelaje que rozan lo ideal se ensombrecen cuando los márgenes de la libertad, creatividad, subversión y parodia se ven limitados por las propias leyes del ciberespacio y el mantenimiento del estatus quo del género dual en sus contenidos, las representaciones de la otredad, marginalidad y rechazo a todo aquello que se extralimita de la norma, las ilusiones por conseguir un género paródico, flexible, diluyente y fluctuante o meramente a-normal (por ser carente o estar fuera del cuadrante normativo dual) se diluyen y se tornan en meras posibilidades y representaciones.

El desafío es entonces poder generar políticas sociales, culturales y educativas que contribuyan a crear “identidades y espacios de identidad” que sea capaces de introducirse en esos sistemas de normalidad dual genérica (representación de la norma en el ciberespacio) atacarlos y contaminarlos líricamente, construir un virus que sea la esencia de esta nueva ontología, una ontología que se ha de construir desde la parodia, desde el desafío, desde la ficción, desde la tecnología virtual, comunicativa e interactiva, desde la representación de la transgresión, un virus que reconozca la normatividad desafiante y la aniquile o la moldee hasta que se diluya en lo a-normal.

Precisamos de una figuración teórico-política, puesto que este virus actúa desde lo paródico, pasando por lo político para concluir en lo teórico. El modding de género debería ser la estrategia, el arma y la herramienta de los colectivos subversivos que pretenden luchar contra la exclusión de las otredades, ya sea el ciberfeminismo o los grupos y asociaciones queer, así como cualquier comunidad virtual (o no) que se sienta marginada por ser diferente a lo dual normativo.

Desde diversas voces de la teoría feminista lo dual normativo se viene definiendo como las premisas, perspectivas, ideas, políticas, estructuras, normas, sociedades y leyes que rigen lo social-normal, es decir una sociedad basada en un equilibrio desigual de poder donde lo poderoso reside en lo patriarcal masculino, blanco y principalmente ubicado entre el desarrollo capitalizable. Una idea de lo normalizante que bien reside en lo dual genérico y en lo heterosexual como norma sexual imperante y necesaria, la reproducción de la especie impera por encima de los gustos o preferencias, así como la multiplicidad de las prácticas sexuales que se escapan del par heterosexual y su fin reproductor.

Mediante un regreso a la raíz del verbo generare, de la que proviene los significados de género, Haraway sugiere la regeneración como posible contra ciencia ante los imaginarios tecnológicos y exterminadores fundados sobre violentas fantasías de género” (ORR en HARAWAY; 1995: 49.). La regeneración mediante una resignificación, reconstrucción y modding de género, es lo que nos permite Internet como lienzo de acción, confundir los límites o fronteras del género dual. Se puede ir hacia el multi-género, el género difuso, líquido, el género cyborg, el género cross-dressing, las nuevas feminidades y las nuevas masculinidades, las representaciones de la irrealidad, anular la biología como en-carnación o in-carnación, el edén de un mundo de bricolaje corporal-virtual que anula la biología como destino, y separa el sexo del género, el género del cuerpo y la sexualidad de todos los demás, que genera nuevas poéticas, entendiendo en este texto por poética la capacidad productiva o generativa “sobre todos los tipos de posibilidades lingüísticas de la política” (ORR en HARAWAY; 1995: 46-47), una poesía que permitiese construir nuevos códigos y escrituras de trasgresión, moldeando los binarismos de género y conformando nuevas formas monstruosas de identidad, lo monstruoso es aquello que se aleja de la “norma”/lidad, aquello que se encuentra fuera de los límites de lo normal y de lo admitido. Los anormales son los monstruos que se pueden crear en la lucha por atacar al binarismo genérico.

El miembro crecido de nuevo puede ser monstruoso, duplicado, poderoso. Todas nosotras hemos sido profundamente heridas. Necesitamos regeneración, no resurrección, y las posibilidades que tenemos para nuestra reconstitución incluyen el sueño utópico de la esperanza de un mundo monstruoso sin géneros” (HARAWAY; 1995:310).

Las identidades monstruosas significantes de signos extraños o desubicados bien podrían servir de tránsito como representación paródica del género a desestabilizar, las imágenes proyectadas en un ordenador desde una página web, o aquellos trozos de texto que intentar contaminar víricamente la normalidad genérica y a veces su correspondiente par sexual pueden servir por un instante para levantar la sospecha de unos pocos que lo ven, lo comentan y hacen de ello un murmullo, sólo eso, murmullo, no llega a los escaparates generales de los grandes medios, panópticos y propulsores al mundo real de lo que se cuece en lo virtual, si un solo medio de comunicación de masas (virtual o no) proyectase una noticia relativa a la parodia, de forma masiva y representada de forma fácil y cómoda para la normalidad social, esa parodia podría tener su efecto “medicinal” y víricamente atacar a la estructura y el núcleo de la intransigencia y segregación.

Para poder hacer una ruta sobre estas reflexiones marginales del género o los géneros en el ciberespacio, procedemos a exponerlos en una serie de pasos donde el virus o la identidad / alteridad / self vírica se introduce y contamina.

Paso I: No confundir identidad vírica con identidades tóxicas.

La identidad vírica, identidad cambiante o posiblemente nómada, que hace uso de la parodia y la trasgresión como estrategia de desestabilización del género “normal”, la subversión de los límites de la normalidad se consigue mediante la performatividad de género y su capacidad que, tras la reiteración continuada y paródica de esas normas, casi de manera ritualizada y mecánica, dichas normas y representaciones se convierten en una sobre exposición del género que pretende representar, dañando así la matriz de género normativizada. Se ha dañado víricamente su núcleo/matriz, se ha creado una subjetividad paródica y sobre-expositora de las normas o las pautas de las normas. Para Judith Butler (BUTLER; 2001) el género es performativo, es el efecto de un régimen que regula las diferencias de género de forma coercitiva generando un escenario social donde las reglas sociales actúan a través de la repetición ritualizada de las normas, lo importante en la perspectiva preformativa de género es ver como este escenario temporal de construcción se convierte en un desestabilizador del género.

En un foro nos encontramos posteando a una “persona” cuya identidad derivada de su avatar, es el de una mujer sobre-sexualizada, no confundir esta representación con la sobre exposición anterior, esta es una subjetividad tóxica, mantenedora de los rasgos y elementos de construcción de los dualismos extremos de género y sexo, quizás su avatar no le identifique pero sí deja claro qué rasgo de su personalidad expone. Su marcado carácter heteronormal del único rasgo visible (por ser una imagen) de su identidad virtual deja más que claro que no está haciendo un ejercicio de parodia, ni de sobre-exposición de la norma (sexo/género/cuerpo/sexualidad).

El sujeto de identidad tóxica no sólo nos puede confundir desde la obviedad de un foro más que masculinista y machista, o al revés, sino que suele darse en situaciones de cross-dressing. El cambio de género es una de las acciones más dadas en chats, foros y mundos virtuales de comunicación e interacción (SMITH & KOLLOCK; 2003). Los juegos de cambio de género, que bien podrían considerarse el culmen de las identidades de género víricas, se torna en este sentido en una mofa más a esas ilusiones por lograr una subversión útil en la desestabilización del género en el plano virtual del ciberespacio. El cambio de género en esos escenarios tiene un fin que se escapa del aquí defendido, no es un acto preformativo de lo ajeno a lo que la sociedad te inscribe, no es un acto en el que por medio de unas máscaras comunicativas, un sujeto trasgrede las normas de género, las rompe y adquiere las opuestas a las que social y culturalmente le fueron impuestas y que éste ha estado repitiéndolas una y otra vez.

Este es el primer paso: quitar la máscara y diferenciar qué es lo realmente subversivo y qué son las prácticas “normativizadoras” del cross-dressing y de sobre-exposición de género. Una vez diferenciadas estas acciones y visto cuáles son víricas y cuáles son tóxicas, se procedería a analizar y estudiar la forma de potenciar estas acciones víricas, considerar su impacto social real y hacer visible su acción subversiva. O cómo ya se viene haciendo desde diversos colectivos y sujetos-net-hacktivistas que hacen suyas estas estrategias de sobre exposición preformativa y paródica de los signos y significantes de género/sexo/sexualidad binaria y cross-dressing virtual.

Las identidades tóxicas, avatares, textos, imágenes, videos y representaciones de ficción-realidad llevadas al extremo paródico y ejecutando una acción de externalización, es decir sacarlo del pequeño círculo de net-ciudadanos o netizens y extrapolarlo al mundo de lo real a través del impacto mediático que esa información (bites de género vírico) pueda generar.

Parte II: Web2.0, 3.0 y más allá: creando la opinión desenfocada del género vírico.

La ontología Cyborg, nuestra ontología creada de la hibridación de la máquina y lo humano, de la tecnología y lo natural no pude caer en el olvido en estas pequeñas reflexiones marginales.

Internet y su “versión” web2.0, su capacidad de crear contenidos y comunicar historias, de gestionar colaborativamente el contenido de esos escenarios de interacción, que permiten al usuario pasar de una posición pasiva, de mero espectador de datos, a una posición activa, como creador de contenidos, puede ser el germen de lo vírico, el campo de batalla perfecto, la libertad que era necesaria en un escenario global, pero limitado en cuanto a acción individual. Internet antes era un escaparate, donde comunicarte y “limitadamente” expresarte, no existía la capacidad de colaboración y de acción inmediata, auto-gestión y creación directa de contenidos informativos, ya sean estos textuales o multimedia, factibles de ser trasladados por las redes de comunicación telemáticas.

La web 2.0 vino a cambiar el concepto de uso de Internet, ya no sólo es cuestión de informarte en una página web creada por “otros”, sino dejar la huella, crear uno mismo el espacio de información, opinión y construcción del contenido-conocimiento (o falta de él), este campo de batalla se abre a la acción del género vírico permitiendo a el sujeto que a través de él se identifica y se re-codifica actuar dejando su huella en un blog, abriendo comunidad de contenido colaborativo en busca de muchos otros sujetos de género vírico. Estos espacios web 2.0 consiguen que se eleve la voz de los invisibles, de los transgresores y subversivos de la normalización del sistema de género y sexo, cómo, no sólo mediante blogs reivindicativos y de opinión personal/colectiva (que son leídos y posteados, tomados como referencia, criticados -puesto que si no eres criticado no existes ni vales para el fin u objetivo planteado- y a veces extrapolados al mundo de los medios de comunicación de masas no virtuales) sino blogs de información, de demostración y galerías, de tendencias y net-art, de vanguardias ciber hacktivistas… la identidad en estos núcleos o reductos del html colaborativo van más allá del dato que muestran, es el dato no invisible, el dato que se ha creado por muchos que piensan y opinan, que se preocupan y forman comunidad, que mantienen un espacio altruistamente de información, colaboración y creatividad, expresión, arte y opinión que tienen un fin, atacar a lo normalizado, cuestionar las fronteras de lo dual únicamente válido, demostrar que con la capacidad de ser código embebido podemos producir y/o reproducir nuestras propias marcas y aumentar las posibilidades de nuestras subjetividades e identidades de género cyborg.

Un blog es una ventana abierta que hace posible ser oídos, escuchados, vistos, tomados en cuenta, tomados por loc@s e incluso ser premiados y exponer al “público general” lo que viene a ser la reconstrucción y re-construcción, codificación, de-codificación y remodificación de los géneros y sexos en el ciberespacio.

Esta herramienta no es la única que puede ser campo de batalla ciberfeminista net-hacktivista o cyborg, las wikis, los sistemas de bookmarking colaborativo (como por ejemplo del., icio., us.) son efectivas en la construcción de la acción vírica del género. Las wikis, herramientas o repositorios de artículos (textos e hipertextos, imágenes con textos y vídeos con textos) realizados por una comunidad de usuarios que pretenden compartir sus conocimientos sobre un tema en cuestión o una materia concreta puede servir a modo de enciclopedia científico-académica de las teorías que sustentan al género vírico.

Así como el intercambio de “enlaces favoritos” o bookmarks es una estrategia de puesta en común de los “descubrimientos on-line” de escenarios hábiles para la acción vírica, representaciones, galerías de net-art, webs de información, webs de comunidades virtuales, asociaciones, colectivos, bibliotecas, wikis, etc., etc. El intercambio de conocimiento y el agrandar la red de intercambio de ideas y conocimiento es una de esas estrategias que permiten exportar la idea del género vírico, contra más netizens/personas sean conscientes de los contenidos de carácter género vírico más fuerte será la acción vírica, más fácil será des-centralizar y desestabilizar el sistema androcentrico establecido.

Aunque lo androcentrico no siempre tenga la culpa de los males generados por un único pensamiento en torno al género, la sexualidad, el cuerpo y el sexo, sí es el cuño o sello de la sociedad de desigual equilibrio de poder, de la sociedad basada en lo normal hetero-normal masculino blanco. Los otros, la otredad los anormales o los monstruos, es decir aquellos sujetos que se escapan de la norma o no se identifican con la norma, buscan un espacio de recreación y establecimiento de la opinión desenfocada.

Por opinión desenfocada comprendemos la formación de una opinión cercana a la desestabilización de la norma genérica, en sujetos que forman parte del patrón hetero-normal. No sólo el género vírico puede estar a favor de la subversión y de la desestabilización del género dual, los géneros duales pueden unirse a la lucha y formar parte de su opinión, aunque no se identifiquen como a-normales o víricos, pueden defender la causa. Uno de los errores principales y más acusados en algunas secciones del feminismo ha sido la exclusión de los “normalizados” o de los hombres masculinos o de los / as heterosexuales por ser simplemente eso “normalizados” sin considerar que ellos/ellas pueden estar cercanos a la lucha, concebir la sociedad no dividida en dos partes genéricas desiguales, estar en contra de la no admisión de la multiplicidad de géneros y de la de-codificación de los mismos.

Es por lo que la opinión desenfocada sería el texto que el género vírico genera, el contenido de sus expresiones en Internet y lo que esas expresiones significan para aquellos que no son como ellos pero sí están a su favor. La opinión desenfocada también busca la redención o conversión del “infiel” a la causa de género no dual o al menos enfadar y levantar la polémica y la ira de los tradicionales y extremadamente respetuosos con la norma. Sus fieles seguidores tienen un problema: la opinión desenfocada se cuela por todos los rincones de Internet, cala en todas sus herramientas de comunicación e interacción, está presente, glocalmente presente y no tiene límites de formato, puede ser vídeo, galería de arte, cortometraje, fotografía, composición artística, relato en un blog, una wiki, un conjunto de bookmarking que a su vez te enlazan a webs de contenido desenfocado, un conjunto de amigos de una red social que a su vez agrandan sus lazos sociales entre sí expandiendo la información/opinión desenfocada.

Parte III: El cuerpo, qué cuerpo…

Una vez vistas algunas estrategias y herramientas del género vírico, así como sus escenarios de batalla y tenida en cuenta la importancia de la opinión desenfocada en la acción de desestabilización de la normatividad genérica nos vemos en la obligación sine qua non de incluir en la construcción del género vírico el cuerpo, su des-in-cardinación, su condición ficticia de lo natural-real, sus estrategias de re-significación y codificación de códigos ajenos a los normativizados. La construcción de un cuerpo virtual, ajeno a lo natural, sobreexpuesto, bricolaje de ideas y cuerpo multidimensional.

Las leyes de la termodinámica respecto de la energía dictan que nada se crea, todo se transforma

El cuerpo en Internet se transforma, se modela, se introduce en un proceso de modding digital-virtual, la ficción se mezcla con la realidad y genera instantes de representación o sobre exposición de trazos de lo posible real en un espacio fractal, un tiempo vertiginoso donde las líneas de la realidad y la representación de lo posible real (lo virtual) se entremezclan dando lugar a cuerpos bricolaje, cuerpos monstruosos, sobreexpuestos a realidad, sobreexpuestos a fantasía, casi rozando la ciencia ficción o los sueños, las ilusiones, pero también son cuerpos de realidad extrema, son representaciones crudas, realistas y realizadas para mostrar la verdad del cuerpo y la posible verdad del mismo, el biopoder ha dejado paso al tecnopoder, el cuerpo no se inscribe ahora en el poder de la medicina, la biología y la psiquiatría, tal y como indicaba Michell Foucault, sino que se inscribe además en la tecnología, en lo digital, en la transformación de su representación a meros bites de información cuya forma es de imagen, vídeo, texto, no es un cuerpo táctil, ni siquiera captable por todos los sentidos, pero adquiere una dimensión mayor: su sobre exposición, su liquidez, su maleabilidad, su capacidad de ser sobre explotado en los códigos de género y marcas de sexo, es ajeno o extremo, es desierto o boscoso, puede ser múltiple y representativa, ideológico y artístico, sexual y pornográfico, comercial o escaparate, pero al menos puede ser reivindicativo, expresivo, subversivo, desestabilizador.

El cuerpo en Internet, en el ciberespacio, tal y como indicó Giulia Colaizzi, es un cuerpo tecnológico grotesco: “Una suerte de escritura que se inscribe en lo tecnológico mientras se define, se abre al ‘mundo alien’ y es atravesado por él, intersectado por las prácticas sociales en las que ese sujeto es”(COLAIZZI; 1995: 1-3) el cuerpo en esta espiral de injertos tecnológicos, anexos-virtuales de sujeto y carne, se construye y adquiere un significado y un significante intencionado, o no. Lo importante es el concepto de adquisición de significado y significante intencionado del cuerpo digital, éste que a su vez toma forma de reivindicación, lucha y ruptura, se convierte en un tótem, en un amuleto de la suerte del género difuso, diluido y diluyente.

Las imágenes de representaciones corporales, los vídeos y las obras artísticas expuestas por net-artistas, cortometrajes de fantasía corporal hacen que la función virtual y rizomática del sujeto-cuerpo virtual se eleve como una divinidad intocable y poderosa, su poder de ironizar y parodiar, su capacidad preformativa de sobreexponer las normas de género al límite, llevando a la insubordinación de los estereotipos de género a un momento cumbre, fastuoso y febril. La imagen-cuerpo, su descripción, escenificación, demostración, muestra, exposición y contextualización permite generar no sólo opinión desenfocada, no sólo ataque de género vírico sino permite construir una política paródica de lo natural, de lo que en un principio se consideraba inamovible e intocable, de lo sagrado, de lo sexual-genérico por inscripción corporal genital, lo biológico deja de ser destino para pasar a ser maleable y ficcionable, aunque sea por unos instantes de representación-significación virtual, estas parodias, representativas de la ruptura con lo natural inamovible, son tomadas en cuenta, cobran vida y tienen poder, el poder paródico y representativo del cuerpo virtual. Lo grotesco y brico-creado adquiere esa dimensión del significado, significante y actante de nuevos escenarios de género múltiple, su presentación y representación alejada de lo femenino y masculino como dos opciones únicas, que deja paso a más opciones o ninguna opción y a la maleabilidad entre las opciones de género. 

El cuerpo virtual o la estrategia vírica del ciber-cuerpo y su no-Género es una de las estrategias más recurrentes dentro del net-art, de las galerías de arte, de las representaciones hacktivistas y de otras agrupaciones creativo-artísticas de subversión de la norma, pero también existe una visión más intimista, menos colectiva, más subjetiva y que a veces, en ocasiones, se torna en tóxica. No estamos hablando de la pornografía, puesto que ésta puede tornarse en herramienta y estrategia de subversión y reivindicación como lo hacen desde el feminismo post-porno, sino el concepto del cuerpo virtual como avatar de ocio y entretenimiento en juegos en red y comunidades virtuales de comunicación e interacción social o redes sociales en 3D. El caso concreto de Second Life donde el avatar además de representar tus ilusiones corporales ficticias, puede ser sobreexpuesto sexual y genéricamente hablando, sus cuerpos y representaciones rozan en ocasiones la extrema normatividad de la dualidad de género, sus humores (los de los avatares) son clónicos de los estereotipos de género y sexo binario.

Estos agujeros en la seguridad de la representación corporal de lo “normal” permiten efectuar juegos de descontrol del escenario social real, jugar a ser sujetos actantes considerando como actante el sujeto que realiza un acto, un sujeto o personaje, puesto que este es el uso que tiene el término actante en la semiótica literaria, que amplía su propio término, un actor definido como la figura o el lugar vacío en que las formas sintácticas o semánticas se vierten, el actante sustituye al término personaje, y éste puede abarcar seres humanos, animales, objetos o conceptos. Incluso este concepto de sujeto género en Internet, como cuerpo y como género vírico, se asemeja a la tesis expuesta por Bruno Latour (LATOUR; 1992) definida como “ontología del actante-rizoma” enfatizando que nadie actúa sólo y que existe un gran número de actantes que influyen en el devenir de las sociedades y de las situaciones. En este sentido se vendría a considerar que el cuerpo representado, codificado y de-codificado, expresado y mostrado en Internet es un actante más en el entramado político y social que se pretende desde el género vírico.

Lo tecno-bio-político renace entre estas estructuras de sobre dimensión del organismo, a través de etapas de modding, bricotecnología, des-incardinación y re-creación. El cuerpo no nos pertenece como un elemento de identificación de género, este “embase del género” es maleable, aunque lo sea simbólicamente y digito-virtualmente transitable en lo que el género vírico en esos instantes pretenda suscitar.

Parte IV: Formatos y Pod…el viaje del género vírico

El Género vírico no entiende de formatos, a él le gusta atacar desde cualquier medio, sea vídeo, imagen, texto, noticia, icono, e incluso ha llegado a ser hacker…cuerpo, voz, sonido, canción, no comprende cuál es la forma estática del ser, es dinámico, múltiple y sobre todo no es anónimo, habita en el capitalismo aunque no comulgue con sus ideas, puesto que su medio de existencia cuesta dinero a los que lo confeccionan, mantienen y sostienen, son esas cuestiones del continuum contradictorio de la cibersociedad (en ella albergan todas las contradicciones), tampoco entiende de estándares ni de sistemas operativos, a él le gustan todos aunque por su pequeña imposición capitalista le gustaría que estos fuesen software libre o al menos de acceso gratuito (de uso y conocimiento abierto y sin coste, algo casi imposible). La gente que hace posible el género vírico usa lo que posee, sus sistemas operativos, programas, entornos e incluso sus ideas, ideologías y a veces incluso sus objetivos son dispares, en eso radica la riqueza y el poder del género vírico, esta construido fuera de los límites de la ideología, idea y/o pensamiento universal y único, la norma no está escrita para el género vírico.

Una persona puede confeccionar un vídeo, éste subirlo a un espacio podcasting, como por ejemplo YouTube, y ser visto por millones de personas, internautas que reaccionarán, o no, ante la información y los datos emitidos por el significado/ significante e incluso actante que se muestra en el vídeo, esto generará opinión desenfocada, o no, pero el intento está hecho, la intención se ha mostrado y el género vírico ha actuado.

Los sistemas de almacenaje, visualización, canalización, obtención y auto-gestión de archivos de vídeo, audio e imagen son ciertos atributos a considerar en el código embebido que compone el género vírico que más tarde se señalará.

El género vírico no sólo viaja por el sistema global que es Internet a modo de texto, página web, galería de net-art, espacios blog, sino que de forma individual, sin espacio propio, el género vírico se desterritorializa y sale de los territorios propietarios (es decir aquellos escenarios virtuales que son propiedad de alguien, sea asociación, comunidad, página web o blog de un particular, una wiki de un colectivo, una galería de arte virtual de una institución, etc.) se disuelve en los pod, en esos repositorios donde cada archivo es una pequeña participación sacada fuera del contexto de la propiedad, (entendida como lo que se muestra en los escenarios propietarios anteriormente mencionados). El anonimato que esos pequeños reductos de género vírico hace que sea más poderoso aún, el poder no sólo recibe en las grandes demostraciones y acciones, sino que la atracción que posee esos espacios pod han supuesto para el común de los internautas hace que sea más efectiva su acción vírica.

Los pod tienen el encanto por un lado de lo anónimo, de lo ocioso, de lo auto creación y auto-gestión, pero también son un arma de doble filo, por un lado pueden ser el arma efectiva del género vírico, una vía de contaminación rápida y directa que ataca a muchos, pero también puede ser contaminado por la norma (no hay que olvidar que detrás de los espacios pod existen intereses económicos, políticos y comerciales) o destrozado por el uso inadecuado del usuario tóxico, el cual juega con las estrategias de la provocación sin el contenido subversivo y transgresor de la norma, sino que la reafirma y la reitera.

Parte V: Código : el escenario del género vírico.

Internet es un amplio escenario, hemos realizado un pequeño recorrido, mínimo, por algunas de las partes que compone este pequeño ejercicio de reflexión marginal, un amplio agujero negro que absorbe toda la materia, sea ceros y unos (perfección binarista), sean los ceros poderosos frente a los unos (la idea inicial de la obra de Sadie Plant y la inversión que realizaba al respecto del uso en la programación del cero como lo más válido frente al uno, retando a la tradicional identificación del uno como lo vacío lo femenino y el uno como el universal, el válido lo masculino), sea un vídeo, una imagen, una compra en Ebay, un trozo de texto, un e-mail, etc., etc. El poder de absorción de todos los escenarios de realidad social, aunque esta sea virtual en ocasiones, es tan inmenso que se necesita hacer una reflexión, buscar un hueco, encontrar un lugar y, cómo no, ser útiles.

Embedded o código embebido en programación en entornos de desarrollo de páginas web, en el uso y organización de las marcas de lenguaje de hipertexto que compondrán una página web, significa insertar, incrustar o embeber código de un lenguaje (no idéntico al usado en el conjunto general del marco programático, es decir diferente a las marcas de lenguaje de hipertexto) dentro de otro lenguaje (el propio de las marcas de lenguaje de hipertexto o html). Por lo general el código embebido también es denominado script, que hace que el lenguaje común sea más potente, en el conjunto general de las marcas de lenguaje de hipertexto que componen una página web se puede embeber códigos PHP o JavaScript con el fin de incluir una acción o incrementar las posibilidades de uso y aplicaciones de esa web (como por ejemplo el visionado de un vídeo, un combo de base de datos, etc.)

Este concepto de un “algo” incrustado dentro de otro “algo” mayor que integra todo no sólo se da en la programación y diseño de páginas web basadas en marcas de lenguaje de hipertexto sino que también se da en la parte física de la informática, concretamente en los sistemas, existen sistemas embebidos que se organizan y se construyen estando embebidos dentro de un sistema mayor, con el fin de incrementar la potencia en alguna de sus funciones, es un sistema informático de uso específico construido y embebido dentro de un dispositivo mayor, como por ejemplo los componentes de la placa base que son entre otros la tarjeta de red, de audio, el módem, etc.

El sistema general vendría a ser Internet en su absoluta totalidad, el uso de las estrategias nombradas en cada uno de estos pasos vendrían a equivaler el sistema que se va a embeber, la etiqueta necesaria para el contenido de lo embebido ( < embedded >), el código que hace factible la operatividad y el objetivo al que se quiere llegar es el género vírico, que será el contenido que existe entre la etiqueta embedded de inicio ( < embedded >) y la etiqueta de fin del código embebido (< /embedded >). El género vírico son los atributos, entre los que se encuentra el significado y significante de la imagen cuerpo en Internet, la opinión desenfocada, la parodia y subversión obtenida introduciendo los contenidos propios del género vírico en el sistema dual binario de género normativizado. Todo código tienen un contenido, aunque no todo código tiene atributos, por lo general suele poseer formato, características, tamaño, forma, color, etc. por lo que sí suele tener atributos, el género vírico como código embebido posee unos atributos que lo hacen especialmente abrasivo para la normalidad del sistema que lo acoge y en el que se embebe, no debemos olvidar que en Internet, la mayoría de los contenidos son de corte androcéntrico, de poder normativizador y pretensores de mantener el orden, el único y posible orden que el sistema binario de géneros y sexos sigue considerando como el universalmente válido, la anormalidad y las perturbaciones que provoca el código embebido del género vírico pretenden tener el uso y disfrute de provocar la explosión, ver a los demás géneros, confeccionarlos, abrir una vía a la libertad de sexualización, generización, identidad y subjetividad, despojar a los estereotipos genéricos de su carga y reorganizarlos entorno a lo no “normativizado”, posibilitando una teoría basada en el sujeto virtual, en el objeto de la virtualidad, en el actante tecno-social, en el cyborg y en la absoluta posibilidad de creación, generar conciencia de la multiplicidad para así construir una opinión desenfocada donde lo plural sea lo normal, la convivencia sea el objetivo social y las diferencias sea la riqueza que cada uno aporta al común social. Una maravillosa netopía donde el desarrollo de las otredades se pueda basar no sólo en el uso de estas políticas víricas sino en el apoyo en las TICs, en educación (e-learning, b-learning), en solidaridad y posibilidades laborales (teletrabajo) en la búsqueda de ayudas sociales y administrativas (e-government), la adquisición de conocimiento, información y datos (el libre acceso a la tecnología).

Netopías que en un principio pueden ser meras ilusiones de libertad y subversión, ganas de crear y de-codificar el mundo no en dos, sino en múltiples, donde tenga cabida esos que no poseen un espacio en la normalidad, el género vírico y sus estrategias-atributos de su existencia como código embebido conlleva a la emponderación, femenina y de los demás cuyos rasgos no se corresponden a los inscritos en los códigos normativizados de poder patriarcal, blanco, heterosexual, rico, sano, poderoso y desarrollado.

Bibliography/References


  • AGUILAR GARCÍA, Teresa, 2008. Ontología Cyborg. Barcelona, Gedisa.

  • BRAIDOTTI, Rosi, 2000. Sujetos nómades. Buenos Aires, Paidós.

  • BUTLER, Judith, 2001. El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Buenos Aires, Paidós.

  • COLAIZZI, G, 1995. The cyborguesque. Valencia, Episteme.

  • FIGUEROA, Heidi, 1991. The Cyborg Handbook. Londres, Routledge.

  • GARCÍA MANSO, Almudena, 2007. “Cyborgs, mujeres y debates. El ciberfeminismo como teoría crítica” en Barataria, Toledo, Editorial Azacanes, nº 8.

  • GARCÍA MANSO, Almudena, 2006 “Virtual Real y Corporal. El eros Cyborg y las identidades en el ciberespacio”. Revista de Antropología Experimental, Universidad de Jaén, nº 6.

  • HARAWAY, Donna, 1995. Ciencia, Cyborgs y Mujer. La reinvención de la naturaleza. Madrid, Cátedra.

  • HARAWAY, Donna, 2004. Testigo_Modest@ Segundo_Milenio. Hombre_Hembra© _Conoce_Oncoratón®. Barcelona, Editorial UOC.

  • LATOUR, Bruno, 1992. Ciencia en acción. Barcelona, Editorial Labor.

  • LÓPEZ VIDALES, Nereida, 2008. Medios de comunicación, tecnología y entretenimiento: un futuro conectado. Barcelona, Alertes.

  • PLANT, Sadie, 1998. Ceros + Unos. Mujeres digitales + la nueva tecnocultura. Barcelona, Ediciones Destino.

  • SABADA, Igor y GORDO, Ángel (coords.), 2008. Cultura digital y movimientos sociales. Madrid, Editorial Catarata.

  • SARDAR, Ziauddin, 2000. “Alt Civilizations. Faq. Cyberespace as the darker side of the west” en Bell. D y Kennedy. B (eds.), The Cybercultures Reader. Londres, Routledge.

  • SIBILIA, Paula, 2005. El hombre postorgánico. Cuerpo, subjetividad y tecnologías digitales. México, F.C.E.

  • SIEGEL, Lee, 2008. El mundo a través de una pantalla. Ser humano en la era de la multitud digital. Barcelona, Tendencias.

  • SMITH, Marc. A. y KOLLOCK, Peter (ed.), 2003. Comunidades en el ciberespacio. Barcelona, Editorial UOC.

  • TERRY, Jennifer y CALVERT, Melody (ed.), 2008. Gender and technology in everyday life. Londres, Routledge.

  • VÁZQUEZ ATOCHERO, Alfonso, 2008. Ciberantropología: cultura 2.0. Barcelona, Editorial UOC.

  • ZAFRA, Remedios, 2005. Las cartas rotas. Espacios de igualdad y feminización en Internet. Almería, Instituto de Estudios Almerienses.

  • ZAFRA, Remedios, 2005. Netianas N[h]hacer mujer en Internet. Madrid, Ediciones Lengua de Trapo.


Acknowledgement – Noncomercial – Non Derivate (cc-by-nc-nd 3.0 or any other later)