IV Congreso de la CiberSociedad 2009. Crisis analógica, futuro digital

Ponente/s


Resumen

Internet a pesar de sus ventajas está ocasionando un cambio brusco en los modos de vida, las costumbres y la forma de interrelacionarse de los seres humanos. Pero no todas las personas utilizan con buenas intenciones esta maravillosa herramienta de comunicación, hay quienes la emplean para agredir a otras personas, a esta problemática se le conoce como acoso cibernético, es un delito contemporáneo sin una legislación apropiada, en el cual un individuo emplea una serie de conductas para atacar, humillar o difamar a otro, utilizando las tecnologías de la información y comunicación, principalmente la internet, pero con una progresiva incidencia en los teléfonos móviles. Esta conducta delictiva es desarrollada primordialmente por jóvenes menores de edad, pero debido a la cobardía del anonimato ya es común encontrar adultos en la misma. Debido a lo expuesto anteriormente, muchos conocedores como los participantes en este congreso, opinan que el acoso cibernético puede considerarse más destructor que el acoso personal, debido a que el agresor no se percata del gran daño que le origina a la victima, al no estar presente el "lenguaje corporal ", lo que se traduce en un mayor grado de maldad

Contenido de la comunicación

Es patente en la sociedad contemporánea el impacto que han tenido las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la vida diaria de los jóvenes. Las tecnologías más comunes y de mayor difusión entre los jóvenes son las siguientes: el ordenador, internet y el teléfono móvil. Ya que dichas tecnologías propagan de manera asombrosa e inimaginable la comunicación, se ha propiciado el nacimiento de la cultura de la era informática, y además de que han hecho posible el desarrollo de nuevas técnicas y maneras de impulsar el conocimiento. El concepto de la interactividad de las TIC’s es algo que ha beneficiado la nueva forma de cultura que autores como Tapscott, entre otros, la han denominado "cultura de la interacción"(TAPSCOTT, D. 1997:51). De lo anterior podemos afirmar que la nueva interacción en el mundo actual se ve reflejada a través del uso de las TIC’s, y sobre todo en los jóvenes, ya que estas nuevas tecnologías para ellos son demasiado llamativas y la mayoría de la publicidad va dirigida hacia ese sector. Nosotros aprendimos bajo el modelo de comunicación lineal, es decir, a través de un emisor y un receptor, en la actualidad es empleada la interactividad tecnológica, misma que cambia de manera radical el anterior concepto, sobre todo en la juventud, quienes elaboran modernas formas de interacción, socialización, empleo, diversión, estudio e investigación, estos usuarios de las nuevas tecnologías se caracterizan por compartir, reproducir y comentar esta novedosa forma de comunicación. Los jóvenes son mucho más susceptibles de utilizar las TIC’s, ya que es una manera rápida y divertida de compartir sus gustos, ideas, juegos, experiencias, estudios, etc., con sus compañeros y amigos. Además de aprender a utilizarlas muy rápido y el hacer uso por ejemplo de la internet o del teléfono móvil les crea un sentimiento de bienestar, por sentirse a la moda, por tener el último modelo de teléfono móvil o la mejor computadora del mercado y que decir cuando en sus pláticas no puede faltar que comenten sus experiencias en internet, ya sea haciendo nuevos amigos de diferentes partes del mundo o de sus mejores habilidades para poder entretenerse sin salir de casa.

Pero como toda tecnología, en lugar de ser utilizada exclusivamente para beneficio de la humanidad, existen personas que tienen una opinión diferente y la emplean con fines delictivos. Precisamente por la existencia de seres humanos sin moral y ética, Olweus comenzó a estudiar desde 1970 en forma sistemática el fenómeno del maltrato entre iguales en el ámbito escolar, han transcurrido cuatro decenios, en las que no sólo se conoce más y mejor este acto de violencia, sino que además, se han desarrollado diversidad de programas, principalmente en el ámbito escolar, para conseguir recudir o acabar con el mismo. Análogamente al avance en las investigaciones sobre el acoso, se han ido insertando transformaciones en la autenticidad del maltrato, de manera que la brusquedad o el maltrato al que se ven impuestas las víctimas de intimidación en la actualidad, comparten sucesos símiles a los que sufrieron los individuos de la muestra de Olweus, pero también muestran discrepancias, tanto particulares como vivenciales. Es así como empieza otras formas de dañar, confiriendo lugar a recientes modalidades o detalles del hostigamiento, con nombre e identidad propia como es el e-bullying o acoso digitalizado.

El acoso ha existido desde siempre, pero ahora con la aparición y el uso excesivo de las tecnologías de la información y comunicación no existen límites. Lo rápido, lo ilimitado y el anonimato de estos dispositivos de comunicación, hacen que el problema del acoso pueda durar todo un día y convertirse en una auténtica pesadilla.

Por acoso cibernético se entiende cualquiera de las posibilidades de uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación para atosigar con exceso a su víctima.

Se puede definir acoso cibernético como la utilización de ciertas tecnologías de la información y comunicación, como son los mensajes y llamadas a teléfonos móviles, el correo electrónico, la mensajería instantánea y las redes sociales, de manera individual o grupal, que intencionalmente y de manera iterativa y hostil, trata de perjudicar a otro.

Basándonos en el hecho del maltrato escolar entre discentes, es posible afirmar que los agresores o victimarios, emplean nuevas formas de dañar o someter a sus victimas a través de las tecnologías de la información y comunicación, lo cual es posible efectuarlo por medio de intimidaciones por el móvil, a través de texto, voz o imágenes, y por la creación de una página web que tenga como único objetivo denigrar a otro escolapio.

Los instrumentos utilizables en la supercarretera de la información refuerzan la difusión de este proceder protegiendo el anonimato del ofensor, volviendo de esta forma al asedio escolar en red, en algo más perjudicial que la violencia cara a cara. Es posible afirmar que el acoso cibernético comparte las peculiaridades propias del acoso: es intencional, debido al establecimiento de un vínculo irregular de control y poder sobre el otro, es permanente; pero también exhibe características que lo distinguen de otros tipos de acoso presencial y directo:

  • Aglomera varios tipos o formas de exteriorizar el acoso por medio de las TIC’s.

  • Desamparo legal de estas formas de acoso, porque aunque se cierre la web, puede abrirse otra de manera inmediata.

  • El acoso irrumpe espacios de intimidad y supuesta seguridad como es la vivienda familiar, desplegando el sentimiento de desprotección integral.

  • Es un modo de acoso encubierto.

  • El acoso se hace público, se abre a más individuos prontamente.

  • El desconocimiento del ofensor engrandece el efecto de impotencia.

  • Es un acto de crueldad encubierta.

  • Requiere destreza en la utilización de las TIC’s.

Desde nuestro entendimiento, existen dos modalidades de acoso cibernético: Aquel que actúa como reforzador de un acoso ya emprendido, en cuyo caso la víctima acosada en red conoce a su agresor, ya que coincide con el hostigador presencial; y por otra parte, el acoso cibernético sin antecedentes, en el cual la víctima comienza a recibir e-mail acosadores, amenazas al móvil, grabaciones de persecuciones, fotos manipuladas, todo ello acompañado del desconocimiento de la identidad del agresor y de los motivos que pudieron desencadenar el acoso, lo que le lleva a desarrollar un sentimiento de impotencia e indefensa inimaginables. En algunos casos, posteriormente de sufrir este tipo de acoso, el "cyber-agresor" dispone consumar su obra con una experiencia presencial, dando la cara.

Esta reciente manera de agresión que proporcionan las TIC’s, se está incrementando de forma considerable en el ámbito iberoamericano, por ejemplo, de conformidad con los datos que nos aporta el estudio realizado por la profesora Carmen Orte en España a un total de 770 jóvenes entre 11 y 19 años,“existe un 20% de escolares que han sufrido alguna vez este tipo de acoso digital, en cualquiera de sus manifestaciones. La forma de cyberbullying más popularizada y extendida entre los adolescentes con edad escolar es el acoso a través del teléfono móvil, concretamente el 14% han sido objeto agresiones telefónicas. Por otra parte, el acoso escolar más directamente relacionado con internet presenta una menor frecuencia entre los escolares, pues el 5% de los encuestados manifestaron haber sido agredidos en las salas de chat o mensajería instantánea y el 4% a través del e-mail” (ORTE SOCIAS, C. 2006:27).

Pese a los estudios insuficientes y el desconocimiento empírico de las consecuencias del acoso cibernético, los primeros ensayos conducen los efectos del hostigamiento presencial al virtual.

Es posible indicar entre otras consecuencias de los perjudicados por el acoso escolar, los venideros:

  • Ansiedad.

  • Ataques de zozobra.

  • Dificultades en la adaptación escolar y social.

  • Inconvenientes en el rendimiento escolar.

  • Tentativas de suicidio.

  • Terror.

  • Una autoestima fuertemente lastimada.

Se concibe por victima a una persona que ha estado de forma prolongada y reiterada expuesto a las amenazas de uno o varios individuos. Por lo general las victimas son individuos con escasa autoestima, impopulares, poco agraciados físicamente, relaciones interpersonales inestables, solitarios y no presentan vida social.

Según Fernández, "la victima se siente indefensa, en muchos casos culpable. Entiende que él / ella ha hecho algo mal, se lo merece puesto que nadie le apoya. Su aislamiento psíquico, su falta de comunicación, el desconocimiento de éstos sobre los hechos, la falta de solidaridad entre compañeros, socavan la fuerza de la víctima"(FERNÁNDEZ GARCÍA, I. 1998:53). De cierta manera, se alcanza un entorno en el cual la victima se siente incapaz de salir del acoso, se considera causante y merecedor de las degradaciones de sus ofensores. Cabe aclarar que no todas las victimas muestran el mismo proceder, existen diferencias notables entre la víctima pasiva, precedentemente exhibida, y la victima bravucona, que de acuerdo con Olweus "se caracteriza por una combinación de modelos de ansiedad y de reacción agresiva. Estos alumnos suelen tener problemas de concentración y se comportan dé forma que causan irritación y tensión a su alrededor"(OLWEUS,D. 2004:52). También es necesario observar con detenimiento otro tipo de víctima-agresor, el cual trata de demostrar al grupo de iguales que no es un cobarde agrediendo a otros más indefensos, de modo que es víctima de sus ofensores y acometedor de otras víctimas.

No obstante, las consecuencias del hostigamiento no son solamente funestas para la víctima, debido a que el ofensor entra en un círculo vicioso del que resulta muy difícil escapar, y es justamente, esta forma de comportarse va destruyendo su vida poco a poco, lo más recóndito de su idiosincrasia: los valores que lo forman como ser humano.

Sin embargo, a pesar de compartir consecuencias afines a los del acoso, los perjuicios producidos por el acoso cibernético son grandes, pues la red de redes protege la identidad del ofensor, transformándolo en un fantasma que esta despedazando, de forma desalmada, la vida de otros adolescentes y entorpeciendo, considerablemente, las unidades de respuesta o protección hacia este tipo de bajezas.

El acoso cibernético es una forma cobarde de acoso, ya que en la mayoría de los casos es imposible saber quien es el agresor y mucho menos poder defenderse de sus escritos humillantes y amenazantes, es como sufrir una agresión por la espalda en la noche.

El cyber-hostigamiento al ser una forma de asedio indirecto y no presencial, el ofensor no tiene relación con la víctima, no ve su cara, sus ojos, su dolor, su pena, por lo que nunca sentirá misericordia por la persona que insulta. El ofensor cibernético obtiene gozo al planear el acto violento e imaginar el perjuicio producido, debido a que no puede vivirlo in situ.

La principal característica del acoso cibernético es que no pueden verse victima y victimario, aunado a lo anterior, la internet hace pensar a los jóvenes que navegando en la red pueden hacer lo que quieran, olvidando que la sociedad está regida por normas, pudiendo aplicarse en nuestro caso: las morales, jurídicas y religiosas, debido a este desconocimiento los jóvenes aceptan lo bueno y lo malo que se encuentra en internet. La súper carretera de la información ofrece las mismas paradojas sociales, de modo que es posible encontrar páginas web que benefician a la sociedad como la de este congreso, hasta lugares dedicados a temas como la pederastia, el narcotráfico, que induzcan al suicidio, y hasta una nueva forma de mantenerse comunicados por parte de la delincuencia organizada. Además, la impresión de superioridad del agresor se enaltece ya que su acoso deja de ser sincrónico, para transformarse en un acoso asincrónico, es decir, supera las barreras espacio-temporales. Se trata de una acción de acoso que no se extingue, que permanece en el tiempo y que supera la neolocalidad, pues se hace público planetariamente, concluyendo, el acoso cibernético tiene la misma finalidad que el acoso normal, ofender, amedrentar y someter al otro, pero de una manera mucho más apresurada.

El acoso y hostigamiento son acontecimientos que se manifiestan en todas las esferas de la interacción humana y colectiva, en cualquier espacio, como trabajo, escuela, familia, así como en el simple trato cotidiano entre las personas.

Debido a la inexistencia de una legislación, las personas no denuncian este tipo de delito, ya que no existe confianza por parte de la victima de que realmente será atendido por parte de la autoridades judiciales, por ello, le piensan dos o tres veces antes de denunciar.

En el mejor de los casos, cuando el victimario es citado a declarar ante la autoridad correspondiente, ya sea el ministerio público o el juez municipal, niega siempre los hechos y califica la acusación como exagerada, desvirtuando con esto lo declarado por el acusador.

Uno de los principales problemas que se encuentran al pretender que la autoridad aplique la ley contra este tipo de agresores, es que el legislador considera sinónimos las expresiones acoso y hostigamiento.

Pero antes de otra cosa, para que existan leyes sobre este delito contemporáneo, originado por el inadecuado uso de las tecnologías de la información y comunicación, se debe precisar que el término hostigamiento no es sinónimo ni reemplaza a la expresión acoso.

El diccionario de la Real Academia Española define el término "acosar" como perseguir sin dar tregua ni reposo; también hace referencia a perseguir, apremiar, importunar a alguien con molestias y requerimientos. Por su parte, el término "hostigar" significa molestar a alguien insistentemente, o incitar con insistencia a alguien para que haga algo.

Por lo expresado. Puede haber acoso, sin hostigamiento, esto es, el primero es el género, mientras que el segundo, es la especie, es decir, se puede hablar de acoso en tanto se presente una situación en la que se produce un comportamiento no deseado, con el propósito de agredir o amedrentar a una persona, mientras que el hostigamiento alude a la conducta reiterada e insistente de la persona con la finalidad de ofender o intimidar a otra. Concluyendo, el hostigamiento es el acoso de manera reiterada e insistente.

Una vez analizado que las expresiones acoso y hostigamiento no son sinónimos, se puede compenetrar en las particulares y el modo de vida de los cyber-agresores, es fundamental partir del concepto de agresor. Según el diccionario de la Real Academia Española agresor es aquel que desempeña el acto de acometer a alguien para matarlo, herirlo o hacerle daño. El ofensor o agresor cibernético, advierte el ideal de mostrar su supremacía (abuso de poder) menoscabando a alguien (coacción, insulto verbal, degradación, etc.). Suceso que se repite repetidas ocasiones por el placer que éste suele producirle.

Al analizar el perfil del agresor, se pone de manifiesto, que la violencia se presenta principalmente en jóvenes varones y que las chicas prefieren utilizar las TIC’s para tal fin, pero aunque se trata de una actividad propia de adolescentes, el rango de edad se ha modificado, pudiéndose encontrar personas de todas las edades, el agresor pese a lo que se crea, no presenta por lo regular trastornos psicológicos, pero sí un bajo rendimiento escolar, presentando problemas de conducta en sus hogares, todo esto a pesar de sentirse a gusto y no formar parte de familias marginadas, pero presentan un dialogo familiar deficiente y no existe ningún tipo de confianza hacia los padres.

Conjuntamente con estas características propias de los pendencieros, las transformaciones sociales influyen en mayor o menor medida en los estilos de vida, suscitando discrepancias entre unas y otras generaciones. Los adolescentes actuales poco se parecen a los quinceañeros del pasado. Como todo Recurso Tecnológico las TIC’s dependen de sus usuarios, en este caso los jóvenes, para su valoración social y educativa. Es cierto que la familiarización de la juventud con las TIC’s es más alta que las generaciones mayores pero ello no representa capacidades o destrezas especiales, solo están familiarizados con el recurso y en líneas generales se encuentran en un Segundo Nivel de Brecha Digital, tienen acceso y uso pero no capacidades para su desarrollo futuro, basta con observar cualquier chat donde los horrores ortográficos se potencian con abreviaturas y códigos de comunicación pobres, no constituyen una base sólida para el crecimiento.

También debemos reflexionar sobre que jóvenes estamos hablando, solo el 11 % de la población global está conectada a la Red, cuantos jóvenes (la gran mayoría) se encuentran excluidos de la Sociedad del Conocimiento y sin perspectivas positivas a mediano plazo.

Es de nuestro conocimiento que existen diversas herramientas de comunicación, pudiendo citar primeramente las no informáticas (telefonía fija y móvil), las informáticas (portátiles, televisión digital y pda’s), las mediáticas (prensa, radio y televisión), las dos primeras herramientas son dominadas por los jóvenes y las herramientas mediáticas los adultos están más familiarizados y las manejan mejor.

Los auténticos actores principales del acoso cibernético, son adolescentes o jóvenes acostumbrados al empleo de las TIC’s, mismos que debido alo anterior es posible denominarlos como la “generación TIC” y que se caracterizan por:

  • Vivir en una sociedad red.

  • Integrarse a comunidades virtuales.

  • Crear sus propios espacios en línea.

  • Emplear servicios de comunicación sincrónicos.

  • Poseer facultades de exploración integrada de la comunicación.

  • Aproximarse al conocimiento de una manera no secuencial.

Por lo antes expuesto, estos jóvenes se caracterizan por estar conectados durante infinidad de horas a la red de redes, sin percatarse del paso del tiempo.

Son millones de seres humanos los que día con día se conectan a internet, tal conexión es para diversas acciones, pudiendo destacar las siguientes: El chequeo del correo electrónico, leer las noticias o un buen libro, enterarse de la situación meteorológica ó escuchar música. Estos usuarios de la súper carretera de la información en promedio se conectan unas 3 horas diarias, de acuerdo con sus necesidades y presupuesto algunas personas necesitan mayor o menor tiempo de conexión a la internet. Lo preocupante del uso de la red mundial de información, es cuando el usuario no quiere despegarse del ordenador y pasa entre 8 y 10 horas al día conectado y alega que necesita más tiempo de navegación en la red. Para lograr su fin contrata paquetes de tiempo ilimitado, lo anterior sólo beneficia a las empresas proveedoras de internet.

Estas personas sufren lo que se ha llamado Síndrome de Adicción a Internet, tal denominación fue propuesta por psicólogos estadounidenses de la Universidad de Virginia.

Lo anterior nos describe un desorden psico-social que agrupa síntomas como: Aislamiento, interrupción de relaciones amistosas y familiares, bajo rendimiento escolar y la inevitable necesidad de estar conectado a la internet para sentirse saciado. Este comportamiento de reclusión en el hogar disponiendo de todos los recursos tecnológicos necesarios sin vínculos sociales, es lo que se ha dado a conocer como “cultura de la habitación”.

Los expertos indican que la adicción a la red se aparece por el deseo incomparable de introducirse en la red virtual, la merma de control, navegar en la red más tiempo de lo que se tenía planeado y la sucesiva sensación de culpabilidad, así como una conducta belicosa en el trato con los familiares y amigos.

Debido a la nueva cultura familiar que permite hoy en día tener en el cuarto del joven todo tipo de tecnología, los adolescentes pueden hacer y deshacer en su habitación, basados en el derecho a la intimidad, sin que realmente sus padres sepan el uso que le dan a las tecnologías de la información.

Se debe aclarar algo, no todos los jóvenes que tienen este dominio de la red están efectuando esta clase de ilegalidad: ofensa entre iguales en la red. El agresor virtual además de esta vertiente tecnológica, presenta particularidades de los tradicionales agresores escolares, destacando:

  • Autosuficiente,

  • constitución física,

  • edad,

  • genero,

  • incapacidad de autocontrol,

  • indisciplina en el centro escolar,

  • liderazgo,

  • poco empático (no se siente culpable de su acción),

  • problemas conductuales,

  • relaciones interpersonales inadecuadas desde el patrón de dominio-sumisión,

  • trastornos psicológicos,

Es complicado generalizar las razones que llevan a un adolescente a volverse un acosador, la generalidad de testigos del acoso presencial o virtual y los agresores, tienden a minimizar los alcances de sus actos, considerándolos como “bromas de mal gusto”.

Al analizar el maltrato entre los adolescentes y jóvenes, es posible encontrar diferencias en ambos sexos, por ejemplo, los agresores de género femenino, recurren por lo regular a formas de ofensa indirectas, mientras que los agresores masculinos efectúan los insultos de forma directa. Pero para comprender mejor este tipo de violencia, debemos identificar correctamente este tipo de agresiones, por agresión indirecta o psicológica se entienden todas aquellas manifestaciones de humillación verbal o conductual; mientras que la agresión directa o física, es aquella que se manifiesta como su nombre lo indica por medio de la agresión física o a través de insultos verbales, pero a diferencia del otro tipo de agresión, aquí las palabras son amenazas que ponen en peligro la vida de la persona acosada.

No obstante, esta nueva forma de acoso tecnológico, se diferencia a priori por el anonimato, y no existen pruebas empíricas elocuentes, por el momento, que expongan diferencias en cuanto al género. Los mensajes ofensivos por el celular, por mensajería instantánea o en una web, suelen ser utilizados por igual por jóvenes de ambos sexos. En lo que concierne a la modalidad de agresión puede considerarse tanto directo como indirecto, dependiendo de la vía utilizada y de la magnitud del acoso.

En la sociedad contemporánea olvidamos o desconocemos ésta forma de maltrato digitalizado. Considero que la internet no debe ser la tecnología estrella de la juventud, sino de todas las personas, por ello no veo adecuado que muchos padres de familia impidan a sus hijos conectarse a la supercarretera de la información, porque lo consideran un peligro, existirá tal situación de acuerdo con los valores enseñados en el ambiente familiar, una familia sin ningún tipo de principios y en un ambiente degenerado y viciado, provocará que sus hijos se comporten de igual manera, y lo anterior no tiene nada que ver con la influencia de las tecnologías; por ejemplo, caminando por la calle de cualquier población del mundo, es común encontrar personas que piden dinero para comprar enervantes o alcohol y no por ello, vamos a compenetrarnos en el mundo de la drogadicción o del alcoholismo.

Las grandes innovaciones se deben poner a prueba y sólo los resultados pueden demostrar si son o no oportunas. La portentosa invención de la imprenta encontró opositores, no era tiempo de difundir las luces, no era tiempo de dejar sin trabajo a los copistas, y la imprenta lectores, se ha extendido por el mundo entero, ha civilizado al mundo y proporciona trabajo a un número mayor de hombres que los que antes se ocupaban en copiar manuscritos. Tal reforma, en su debida magnitud estoy seguro están provocando las TIC’s y sobre todo la internet.
Todo tipo de acoso debe ser eliminado, así como se ha avanzado en la ciencia y las tecnologías, del mismo modo los seres humanos debemos dejar en el pasado ciertas conductas que nos han llevado a infinidad de problemas, como indicaba anteriormente, teniendo correctos principios y guía familiar, se pueden evitar algunos incidentes como el acoso presencial o virtual; los padres no sólo deben enseñar a sus hijos los quehaceres del hogar, a leer y escribir, también han de enseñar a saber tratar con los abusones, por ejemplo, pueden ensayar con ellos cómo demostrar seguridad en sí mismos. Para acabar con el acoso es fundamental educar a la familia. Los padres que dedican tiempo a sus hijos y escuchan con paciencia y empatía sus preocupaciones infunden en ellos la seguridad de que se les necesita, se les ama y se les apoya. Aunado a esto los padres deben inculcar en sus hijos una opinión positiva de sí mismos, esta actitud saludable los hace un blanco menos atrayente para los abusones. Pero el platicar con los hijos no es suficiente. Todos los integrantes de la familia tienen que aprender a tratar a los demás con respeto y dignidad, cultivando la cualidad de la empatía, de esta forma, los padres no deben permitir la intimidación en su hogar. Este ha de ser un refugio seguro donde reinen el amor y el respeto.

Ratificando lo anteriormente expuesto, los males no son exclusivos de la red, y que al igual que en la calle, la tentación esta presente y no por ello caemos en ella, ya que como seres libres que somos tenemos capacidad de decisión. Sin embargo, a diferencia de esto, en el acoso cibernético e-bullying como ha denominado la guardia civil española a este fenómeno, los menores pueden convertirse en victimas sin indicios previos, sin señas aparentes, sin quererlo y lo que es aún peor sin saber a quién enfrentarse. Las pautas familiares que se han mencionado para promover el desarrollo de unas determinadas actitudes que favorezcan la construcción de una personalidad asertiva, dialogante y con recursos suficientes para enfrentar este tipo de acoso, son adecuadas para el hostigamiento presencial, pero pueden ser limitadas o insuficientes para el acoso cibernético, ya que no podemos ser asertivos ante la nada, no podemos demandar y exigir respeto a nadie, no podemos pedir explicaciones al vacío, del mismo modo que no podemos pedir a alguien que desconocemos que empatice con nuestra situación manifestándole las consecuencias de sus actos.

Estimado compañero del Congreso Cibersociedad, tal vez, no defienda la prohibición, eliminación o censura de internet, pero tampoco se puede negar una realidad patente, pues como seres humanos la ignorancia no es un valor deseable, debemos conocer para poder decidir, actuar, reflexionar, valorar,…solo así podremos desarrollar los mecanismos de ayuda a los menores que actualmente sufren este tipo de acoso. Del mismo modo, quizá no consideren culpables a los padres por este tipo de problemas, pero no podemos negar la responsabilidad que tienen como educadores y la gran influencia que ejercen en la construcción de la personalidad de sus hijos. Por lo tanto, las decisiones que los adultos toman en el contexto familiar deben ser cuanto menos fundamentadas en las posibles consecuencias de las mismas. Por desgracia, no todos los padres actúan así, ni educan en los factores que se han indicado con anterioridad.

Un informe de la National Association of School Psychologists de Estados Unidos señala que, por el temor al acoso, en ese país faltan a la escuela diariamente más de ciento sesenta mil estudiantes. Los jovencitos que sufren este tipo de acoso a menudo dejan de hablar de la escuela, de una asignatura o actividad escolar en particular e intentan perderse clases, llegar todos los días tarde y hasta inventarse excusas para ni siquiera ir.

¿Cómo puede reconocerse a los niños que son víctimas de la intimidación?. Pues bien, estos suelen volverse irritables y retraídos, ponerse de mal humor, sentirse frustrados y parecer cansados. Además, a veces se comportan de forma agresiva en su casa, con sus amigos o con otros muchachos de su edad. Los niños que presencian por casualidad el trato intimidatorio de sus compañeros también sufren, pues el temor que les infunde dicha conducta disminuye su capacidad de aprendizaje.

Pese a todo esto, Pediatrics in Review señala: Para las víctimas y para la sociedad, la consecuencia más grave del acoso es la violencia que genera, la cual induce en ocasiones al suicidio y al asesinato. El sentimiento de impotencia de los niños que sufren intimidación puede ser tan profundo que algunos reaccionan atacando mortalmente al agresor o quitándose la vida.

Las personas que son blanco de un acoso constante pueden perder la confianza en sí mismos e incluso ver arruinada su carrera. También pueden padecer graves problemas de salud. Muchos sufren dolores de cabeza, insomnio, ansiedad, depresión y algunos llegan a presentar síntomas de estrés postraumático. Mientras que las victimas de agresiones suelen recibir el apoyo compasivo de otros, quienes son acosados psicológicamente, como en el caso del acoso cibernético tal vez no obtengan el mismo respaldo, pues el daño no es tan obvio. En lugar de compadecerse de la victima, sus familiares y amigos tal vez se cansen de escuchar sus quejas.

Es triste, enterarse por medio de los noticieros televisivos nacionales o internacionales, de notas que relatan como un grupo de escolares conseguían infiltrarse en casa de otros niños mediante sus cámaras web y posteriormente los chantajeaban con las imágenes. Al mismo tiempo se preguntó a un psicólogo experto en el bulling sobre esta nueva forma de acoso escolar. Se dijo que aunque cada vez hay mas conciencia social de este fenómeno, en realidad, la mayoría de familias considera que el acoso "presencial" (por llamarlo de alguna manera) es mucho más peligroso, quizás porque puede conllevar acciones físicas (puñetazos, patadas...), mientras que el virtual conlleva consecuencias psicológicas que en principio son menos visibles.

Efectivamente, el fenómeno del acoso cibernético ha salido recientemente a la luz en los medios de comunicación. Respecto a la peligrosidad de la agresión física frente a la psicológicas, es cierto, que la opinión publica, y la de algunos profesionales, piensan que la primera es de mayor gravedad que la segunda. Sin embargo, ambas son violencia, entrañan daños a otras personas y son precisamente las víctimas las que determinan que les causa más daño, cuál es su limite para soportar estas agresiones y cuándo se sobrepasa el mismo haciéndose insostenible. No obstante, los adultos creen que es más dañino el dolor físico, ya que es más visible, mientras que las víctimas adolescentes, señalan constantemente su impotencia, humillación, vergüenza, el deterioro de las relaciones interpersonales en su grupo de iguales, los rumores, el rechazo, ante estos sucesos, resaltando la parte psicológica del acoso.

Debido a la alta incidencia de suicidios por parte de la juventud es posible vincular al acoso cibernético como causante de ellos, lo anterior ocasionando por el desconocimiento que tienen los padres sobre lo que les sucede a sus hijos, como en la mayoría de los casos, los padres son los últimos en enterarse de lo que les pasa a sus hijos, debido a que le dan mayor importancia a sus actividades sociales y laborales, que a su familia. En otras ocasiones debido a que el padre y la madre no tienen tiempo o se violentan con cualquier comentario, los jóvenes no hablan por miedo, y en algunos mantienen esta problemática en secreto para poder utilizar como de costumbre el teléfono móvil y el ordenador.

El acoso cibernético presenta diferentes caras, como por ejemplo: bromas crueles, envío de virus, intimidaciones, difusión anónima de rumores, fotos truqueadas, ingresar a las cuentas de correo electrónico sin autorización y como los teléfonos móviles son un accesorio indispensable de todo joven, graban infinidad de imágenes, que se prestan para infinidad de delitos, como son: el secuestro, la trata de personas, peleas de estudiantes o del vecindario, vídeos de bancos o joyerías para después ser robados, extorsiones, imágenes de alto contenido sexual, y lo peor del caso, no existe una legislación que sancione estos ilícitos.

A continuación compañeros congresistas, se dan a conocer notas periodísticas sobre casos de acoso cibernético, la aprobación de una ley que tipifica el hostigamiento por internet como un delito y la primera persona juzgada por este tipo de conducta ofensiva.

Una localidad en Missouri aprueba una ley que tipifica el hostigamiento en internet como un delito.

Dardenne Prairie, una localidad de los alrededores de St Louis, Missouri, tomó una medida sin precedentes: criminalizar el acoso por internet y convertirlo en un delito menor, que puede ser castigado con una pena de 90 días de cárcel y una multa de 500 dólares.

Este pueblecito de 7.000 habitantes nunca hubiera tomado cartas en un asunto tan complicado de no ser por la muerte de Megan Meier, una adolescente de 13 años que se quitó la vida tras recibir un mensaje cruel por Internet.

La historia tiene muchas vueltas e ilustra el desamparo de unos padres desesperados y la ineficacia del sistema penal en los casos de cyber-bullying o ciberacoso.

Megan, una chica con un historial de depresiones, se colgó en el armario de su casa el 16 de octubre de 2006 poco después de recibir un correo electrónico de otro joven, Josh Evans, su interlocutor habitual en MySpace, en el que básicamente le decía que su amistad había terminado y que el mundo estaría mejor sin ella: "No sé si quiero seguir siendo amigo tuyo, me dicen que no eres una buena persona".

El drama tomó proporciones aún más dramáticas cuando los padres se enteraron de que Josh era, en realidad, una vecina, la madre de una amiga del colegio, que quería enterarse de lo que Megan iba diciendo de su hija.

Dardenne Prairie, una localidad sin historias, nunca había vivido algo semejante. Los padres de Megan esperaban que las autoridades reaccionaran, pero al no haber leyes que penalicen el acoso por internet, no pasó nada y el ambiente se fue envenenando.
Cuando el periódico local sacó la noticia, sin publicar el nombre de los sospechosos, el vecindario estalló. Sus fotos, direcciones y teléfonos salieron inmediatamente publicados en internet con frases amenazantes en algo muy parecido a un linchamiento cibernético.

Los padres de Megan, Tina y Ron, salieron en televisión a denunciar el caso. "No sabía qué hacer. Quería llamar a la policía, pero ¿cómo puedo saber si una cuenta en MySpace es real o no?. No hay manera. Me gustaría que hubiera algún tipo de ley. Los niños pueden pretender ser cualquier persona en internet y no entienden los riesgos".

Finalmente, después de un año de drama y tensión, Dardenne Prairie aprobó por unanimidad el pasado día 21 de noviembre de 2007 una ley que sólo puede aplicarse en su localidad. Las cuatro páginas definen el término de ciberacoso como un acto que pueda causar "una gran angustia emocional", e ilegalizan cualquier contacto por internet entre un adulto y un menor que "pueda poner en peligro su bienestar".

Los padres de Megan esperan ahora que la legislación llegue al nivel estatal y federal. No es fácil. Hace un mes, el fiscal de Nueva York, Andrew Cuomo, consiguió que Facebook mejorara sus medidas de control y seguridad contra el acceso de eventuales pedófilos a esta popular página. En el caso de Megan se conocía la identidad del agresor pero, la mayoría de las veces, es complicado saber quién se esconde detrás del ordenador.1

Hostigamiento entre menores. ¿Qué hacer cuando la ley no aplica?.

En la última semana del mes de junio de 2009, se supo de un nuevo caso de acoso cibernético, en el cual los protagonistas son menores de edad.

A continuación se describe el caso, una niña de 11 años de una escuela privada de la capital mexicana, recibió un correo electrónico ofensivo proveniente de la cuenta de correo de uno de sus compañeros, de la misma edad, del cual, para que se den cuenta de la dimensión del sobresalto, se reproduce una parte del original:

por favor quiero tener una relación sexual contigo si aceptas vas a ver que yo usaré condón te lo prometo y también te prometo darte todo el placer que te imaginas. te voy a decir y a jurar por dios que yo no te mande este mail pero si te lo mande, te jure por lo que te jure yo te lo mande. si no aceptas tener sexo con migo me guameare a …

Lo grave del asunto es que dicho correo no fue enviado por el compañero de escuela que presuntamente debe ser el acosador por provenir de su cuenta de correo electrónico, sino por alguna ora persona que conocía el nombre y la contraseña de la cuenta de correo, lo más seguro conocido de ambos y probablemente mayor de edad. Los padres de la menor presentaron una querella ante la dirección del plantel educativo, y el supuesto niño acosador tuvo grandes problemas por lo mismo, por ello, los padres del presunto infractor desean encontrar quien fue el verdadero responsable del acoso y limpiar el nombre de su vástago.

Pese a que se cuenta con valiosa información técnica del mensaje, como la dirección IP del ordenador desde donde se envió, la hora y fecha de recepción, pero de acuerdo a lo establecido en las leyes mexicanas y los procedimientos ministeriales en vigor, existen inconvenientes para esclarecer el caso:

    1. El proveedor de acceso a internet (ISP) utilizado para enviar el mensaje, no puede entregar la información de sus bitácoras a menos que un juez o agente del ministerio público se lo pida. Esas bitácoras contienen la información que identifica al usuario que tenia la dirección IP en la fecha y hora del mensaje.

    2. Para que el juez o ministerio público giren esa orden al ISP, se debe presentar forzosamente una denuncia por parte del afectado, es decir, por los padres de la niña que recibió el mensaje.

    3. Los padres de la menor, al igual que los del compañero acusado, no desean presentar una denuncia ya que implica que los niños tengan que acudir a declarar ante la autoridad junto con sus padres, experiencia a la que no desean exponerlos.

    4. Sin embargo, el impacto emocional hacia la niña es evidente, según nos confirma el psico-analista consultado.

    5. En caso de que se presentara la denuncia, y el ISP entregara las bitácoras, la autoridad podría descubrir que el mensaje se envió desde un café internet, en donde no llevarían registro de las personas que rentaron equipos el día en que el mensaje fue enviado, o bien, puede tratarse de una cadena de cafeterías en donde el acceso a internet es gratuito para todas las personas que acuden con una laptop o celular con capacidad de acceso a internet, por lo que al final, no se podría saber quién fue responsable.2

Estas limitantes a la impartición de justicia son una verdadera calamidad para la sociedad, debido a que los niños entiendes que no existen consecuencias para este tipo de actos y que la red de redes es un escenario perfecto para enviar esta clase de agresiones, ya que es anónimo y se puede involucrar como agresor a cualquier persona inocente.

Para los padres de familia involucrados y a la sociedad en su conjunto, es sumamente molesto y frustrante que no se pueda hacer absolutamente nada ante esta clase de delitos informáticos.

Primera mujer en Missouri que enfrenta cargos de “ciber acoso”.

Una Mujer del estado Missouri (Estados Unidos) fue arrestada y enfrenta cargos por ciber-acoso, después de haber publicado un anuncio con información personal y fotos de una chica de 17 años en la sección de encuentros casuales en Craigslist (anuncios clasificados online).

Elizabeth A. Thrasher de 40 años de edad publicó información sugiriendo ser una chica que buscaba un encuentro sexual.

La víctima resultó ser la hija de 17 años de edad de la novia del ex-marido, después de que terminó involucrada en una discusión entre la actual novia (su madre) y Thrasher en Myspace.

Thrasher creó un anuncio en Craigslist aparentemente en represalia contra de la hija, en donde incluyó fotos, dirección de correo electrónico y número de celular de la chica, por lo que recibió mensajes lascivos y fotografías de hombres que no conocía.

Thrasher, de St. Peters es la primera persona acusada de un delito grave cyber-bullying, en virtud a una ley aprobada en Missouri (el primer estado en promulgar esta legislación) después del suicidio de la niña de 13 años, Megan Meier, quien fue víctima de una broma en internet.

Thrasher fue liberada con una fianza de USD$10,000 dólares, pero el juez le prohibió el acceso a internet en casa. Pero si es declarada culpable de delito de acoso, Thrasher podría enfrentar hasta cuatro años en prisión estatal o hasta un año en la cárcel del condado y una multa de USD$5,000.

Esto en virtud de la Ley de Cyberbullying (ciber-acoso, acoso en línea) que entró en vigor el pasado mes de agosto, un delito puede ser juzgado como un delito grave si la víctima es menor de 17 años y el sospechoso mayor de 21.3

CONCLUSIÓN

El acoso cibernético, hoy por hoy es uno de los grandes males que nos asedian y que siguen lastimosamente en aumento. Es fundamental que los padres aprendan a tomar conciencia sobre los peligros que a diario acechan a los menores en la red, y poder saber como enfrentarlos, sin caer en el equivoco de considerar un medio tan importante y de tan nutrida información como algo perjudicial para ellos. Por esta razón, debemos puntualizar que el internet como herramienta no conlleva la responsabilidad de su mal uso, sino mas bien es en el seno de la familia donde se debe brindar las directrices para su efectivo y adecuado empleo.

No sólo es interesante, sino vital el tener que cuestionar como en la cotidianidad inmediata este fenómeno cada vez toma mayores proporciones, a través de la internet se tiene acceso ilimitado a información sin que esta sea, debidamente filtrada, por lo que algo que en apariencia une a los seres humanos a un vinculo comunicativo, es usado con otros significados, dañando la credibilidad del ser y devaluando la confianza entre los unos y los otros…

El acoso cibernético es una problemática que se viene presentando a nivel mundial e increíblemente tiene una alta incidencia, pero es tal vez por la falta de atención o por la carencia de información que se presenta este fenómeno y en muchos lugares no se le busca solución.

Diariamente vemos los casos de acoso que se están llevando a cabo por internet, tanto entre niños como en mayores que se hacen pasar por niños y que acosan a los menores. También un tema interesante el relativo a las imágenes que los menores pasan voluntariamente, y de alto contenido sexual, a cambio de regalos o dinero, ya que no lo ven como una forma de prostitución y qué medidas legales pueden tomar después si se publican esas imágenes que han cedido voluntariamente.

Lamentablemente para este tipo de delitos informáticos no existen leyes que las regulen todavía, el futuro le ganó a los juristas, como se leyó en la ponencia, una pequeña población en el estado de Missouri en los Estados Unidos de América ha dado el primer paso al legislar sobre el hostigamiento cibernético.

Para sancionar este tipo de conductas delictivas, en México se puede utilizar lo establecido en la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que consigna en su artículo 21 que las niñas, niños y adolescentes tienen el derecho a ser protegidos contra actos u omisiones que puedan afectar su salud física o mental, su normal desarrollo o su derecho a la educación en los términos establecidos en el artículo 3o. constitucional. …

Respecto al derecho internacional, tenemos la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que en su primer artículo establece que: todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos…

Por su parte, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena establece en su Aparatado 15 que el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales sin distinción alguna es una regla fundamental de las normas internacionales de derechos humanos.

Como conclusión final, en el supuesto de recibir mensajes que se consideren acosadores, se recomienda:

Ignorarlo. Cuando llega el mensaje por primera vez, no hagas nada, no lo reenvíes, ni lo respondas y mucho menos trates de amenazar al agresor, lo más recomendable es que borres el mensaje y si es por medio de una llamada telefónica, simplemente corta la comunicación.

Dar aviso. En caso de que la victima sea menor de edad, debe inmediatamente informarle la situación a sus padres y estos para evitar mayor violencia dar parte a las autoridades.

Guardar evidencias. Es posible que la policía necesite mayor información sobre las amenazas y se debe proporcionar la mayor cantidad de datos posibles para formalizar la denuncia.

Informa al proveedor de correo del agresor. Una vez identificado la empresa proveedora de la cuenta de correo electrónico, notifícale que uno de sus usuarios está empleando el servicio para amenazar y agredir a otros usuarios.

Llevar un registro. Anotar todos los pormenores que has sufrido a través de este tipo de agresiones.

NOTAS:

1 La mirada de Jokin Bullying. Problemática adolescente. (2007, 4 de diciembre). Una localidad en Missouri aprueba una ley que tipifica el hostigamiento en internet como un delito. [en línea], New York, United States. PIQUER, Isabel. Recuperado el 13 de septiembre de 2009, de http://argijokin.blogcindario.com/2007/12/08157-una-localidad-en-missouri-aprueba-una-ley-que-tipifica-el-hostigamiento-en-internet-como-un-delito.html

2 Alianza por la seguridad en internet. (2009, 6 de julio). Hostigamiento entre menores ¿qué hacer cuando la ley no aplica?. [en línea], Ciudad de México, México. NOVOA, Armando. Recuperado el 13 de septiembre de 2009, de http://asi-mexico.blogspot.com/2009/07/hostigamiento-entre-menores-que-hacer.html

3 Portal de noticias.com (2009, 19 de agosto). Primera mujer en Missouri que enfrenta cargos de “ciber-acoso”. [en línea], Linda. Recuperado el 13 de septiembre de 2009, de http://www.portaldenoticias.com/articulo/primera-mujer-en-missouri-que-enfrenta-cargos-de-ciber-acoso

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