En la sociedad de la información y del conocimiento como en toda sociedad se establecen espontáneamente unas reglas de poder. Internet modifica muchos aspectos de la vida comercial y social y también esas reglas de poder que son nuevas y a veces muy distintas a las anteriores.
El mundo de los contenidos, escritos, orales o visuales se transforma completamente y las nuevas reglas, los nuevos modelos del ámbito digital favorecen como no puede ser de otra forma al más grande y al más innovador.
Es necesario hacer un buen diagnóstico de los cambios que se están produciendo y de sus consecuencias para quedarlos con el mayor número de aspectos positivos.
Las cosas no debemos tener la menor duda de que pueden ser como queremos que sean. Pero para eso hay que actuar en tres sentidos. Desarrollar normas que eviten estrategias de carácter monopolista. Desarrollar tecnología que proteja los derechos de autor a la gran velocidad que las cosas ocurren en la red. Y por último impulsar y apoyar un esfuerzo de innovación para que el sector editorial y de los medios se desarrolle correctamente y no se debilite y pierda su identidad.
1. Los grandes intereses “suben a la red”
Desde la noche de los tiempos el poder en sus diversas formas ha vertebrado nuestras sociedades, ha definido los territorios y ha pintado los mapas políticos a su antojo y según su interés. A lo largo del tiempo ha tomado formas diversas que van desde la más evidente y frontal a la más sutil; esto es, desde la ostentación del mero poder físico hasta la extraordinaria posición de privilegio que permite el conocimiento del discurrir de las cosas, y el por qué de ese discurrir.
El ejercicio del poder, cualquiera que haya sido su forma a lo largo de la historia, ha necesitado instrumentos y herramientas que ha sabido construir y manejar incrementando su utilidad y optimizando su eficacia: desde los guijarros, lanzas, carros, barcos, cañones, y misiles, hasta los detectores, transmisores y analizadores de información del mundo actual.
En el ámbito económico también el poder se esmeró en la creación y aplicación de medidas que aseguraran su posición dominante. Así desde ultramar y tras la conquista de América llegaron a España las “regalías”, una fórmula recaudatoria por la que todos los territorios colonizados pagaban al país colonizador.
De esta misma manera pero varios siglos después, cuando las patentes industriales se consolidaron y viajaron por el mundo, los “royalties” se convirtieron en un atractivo instrumento de poder: un instrumento de pago de los países menos desarrollados en una materia a los más desarrollados en esa misma materia. Las regalías del siglo XV se transformaron en los royalties del siglo XX. La fórmula permitía que los usuarios de una patente pagaran con frecuencia cantidades importantes por su utilización, y más de una vez también, debido a su desconocimiento o baja capacidad de negociación, cantidades engordadas por segundas patentes acopladas a la primera cuando realmente no era necesario; en algunos casos el abuso consistía en obligar irremediablemente al usuario a utilizar en exclusiva el catálogo completo de licencias de un mismo proveedor (licencias empaquetadas). A final de los años 70, ante esta situación de desamparo del usuario frente a los gestores de patentes, los órganos reguladores en Estados Unidos obligaron a dichos gestores a recorrer el camino inverso, desempaquetando las licencias y equilibrando la relación de poder.
Recientemente ha aparecido una nueva herramienta, una nueva fuente de negocio, ubicada nada menos que en el corazón de la Sociedad de la Información, perfilándose como uno de los mayores instrumentos de poder comercial, económico y social que nunca han existido. La denominada Sociedad de la Información surge de la transformación que el enorme desarrollo de las comunicaciones ha producido en gran parte de las actividades sociales.
La aparición e implantación de internet, la red de redes, en este nuevo ámbito social ha creado un instrumento tan interesante como poderoso que consiste en la capacidad que los buscadores de información poseen para conocer las rutas virtuales recorridas por cualquier usuario de la red de redes: su flujo de demandas de productos, servicios. etc. El archivo informatizado de estas trazas por la red se ha convertido en un importante instrumento de negocio y poder que permite, sin duda, mejorar la posición de cualquier tipo de actividad en los mercados y en la sociedad en general.
Junto a estos servicios de búsqueda y tratamiento de la información, se encuentran los analizadores de tráfico que se ocupan de caracterizar a los usuarios. Ambos convergen en la Sociedad de la Información produciendo un efecto inquietante al mezclar, dentro de este mismo ámbito y muy eficazmente, información y conocimiento.
Este efecto se potencia por el entorno de comunicación en que se desarrolla: interpersonal uno a uno, o entre miembros que constituyen una comunidad (comunidades sociales).
2. La transformación de los medios. Todo cambia en el mundo digital
Este esquema de poder descrito incide de forma sustantiva en todas las actividades cuyo objetivo es el desarrollo de contenidos susceptibles de viajar a través de la red.
Una primera aproximación a los contenidos nos acerca al cambio que el entorno digital supone para el autor, el generador del contenido, que pierde el control de su obra a golpe de clic de un ratón digital y se expone al cruce de esa obra con el conjunto de otras. También la inmediatez de transmisión de un contenido creado muy recientemente supone una novedad importante frente al largo recorrido de los más tradicionales. Y en cuanto a los formatos, es destacable su capacidad para posicionarse en un lugar de privilegio que desplazará al papel en gran medida.
No hay puertas en el mar digital. La libertad de navegación y el horizonte futuro son inmensos.
La aparición del libro digital es un paradigma del devenir imparable de esta nueva Sociedad de la Información y del Conocimiento por la que transitamos a diario. El coste del nuevo soporte de lectura, la calidad y la resolución de las pantallas, y el número de obras disponibles hace que este tipo de libro gane posición incluso entre los más fervientes lectores que transportan libros tradicionales de un lugar a otro diariamente.
Lo diferencial de los contenidos es que su paso por la red ha dado lugar a un nuevo sistema inteligente que los puede interconectar de muchísimas formas. De esta red de múltiples enlaces dinámicos, está surgiendo un nuevo modelo de comunicación y de conocimiento. Texto, sonido e imagen, de hoy o del pasado, pueden mezclarse y reordenarse de mil formas. La vida de una obra literaria, de un estudio, de un programa de radio o de un programa de televisión en las manos de un lector o de un oyente están transformándose paulatinamente y empiezan a distanciarnos de las formas en que se utilizaban en el pasado.
En el momento actual la convergencia de voz, datos, imágenes sobre una misma red permite la navegación sobre esos contenidos dando lugar a nuevas formas de uso. En relación a los medios de comunicación, cada vez resultará más difícil diferenciar un periódico de papel y otro digital, una radio analógica y otra accesible por internet, una televisión analógica y otra digital (TdT o bien internet, conocida como Ip-tv).
Esa característica de accesibilidad a través de internet arrastra una consecuencia importantísima que esta modificando de una manera sustantiva el modelo de negocio actual de dichos medios, tal como apunta Jesús Ruíz Mantilla en su artículo“El libro no sabe, no contesta” publicado por El País este verano. Un artículo interesante que ofrecía datos significativos sobre cómo Google ha aprovisionado 100 millones de euros para pagar las reclamaciones de derechos de autor con motivo de su plan de digitalización de libros, y que reproducía la afirmación de una organización del sector editorial que recomienda excluirse de cualquier proceso de negociación de derechos bajo determinadas condiciones “para no avalar el acto de piratería editorial más grande de la historia”.
Un modelo de negocio en el que la publicidad, que los medios ponían y ponen delante del público, constituye una pieza clave en las cuentas de resultados de dichos medios. Ahora es el público el que busca, el que se mueve, el que se documenta, compara y elige contenidos y productos. Es el anunciante quien debe buscar a su público objetivo y cuando lo tiene delante aprovechar la ocasión para, en el menor tiempo posible, maravillarle con las capacidades superiores de su producto o su servicio frente al de la competencia.
El reparto de la tarta publicitaria se modifica sustancialmente. Los medios tradicionales pierden cuota, la cuota de internet no deja de crecer. Las siguientes cifras de la inversión publicitaria en España en millones de euros así lo ratifican:

Fuente: Informe Price Waterhouse & Cooper
La retirada de la publicidad de tv1 y tv2 ha sido recibida con gran satisfacción por la totalidad de los canales privados de televisión. Pero el nuevo reparto de la tarta publicitaria entre menos actores, será tan sólo un paliativo de efecto transitorio. El problema de fondo, el que hay que resolver es que a una velocidad importante la población joven está dejando de ver televisión y sustituyéndola por internet. La publicidad como indican las cifras anteriores también está yéndose a internet detrás de ellos. Se está modificando de una manera sustantiva el modelo de negocio actual de los medios basado en los ingresos por publicidad.
3. El reloj del cambio
Bajo estas premisas se ha puesto en marcha un profundo proceso de transformación que se constata a diario a través de multitud de indicadores, y que muestra tantas nuevas oportunidades como preocupaciones y temores asociados a ese cambio que exige tiempo y una reflexión constante. El momento muestra determinadas tendencias pero el futuro está más abierto que nunca.
La capacidad de interiorizar los nuevos hábitos frente a los que tenemos adquiridos concretará los espacios y los tiempos para el cambio. El interés por oír música en directo se incrementa con la audición de música en soporte digital: escuchar en directo a los autores o intérpretes que nos acompañan en el coche durante horas y horas potencia el nexo entre ellos y nosotros. Y aunque ver una película en un televisor o en un ordenador sea parecido, difiere enormemente en el caso de la lectura: leer un libro en pantalla o en papel son ritos distintos.
Otra consideración a tener en cuenta se plasma en la disyuntiva sobre conocimiento extenso o profundo. Las nuevas tecnologías han conseguido facilitar eficazmente un conocimiento extenso, tratar mucha información y procesarla repetidas veces, pero de momento no parece que favorezcan -según apuntan algunos estudios- la adquisición de conocimiento profundo sino del interés por lo inmediato.
Es así como, en este futuro inmediato en el que nos encontramos, los contenidos se nos presentan como árboles de información inteligente - de interconexión de la información-, que manteniéndonos en un mismo texto e imagen, permiten contextualizar y comprender mejor aquello que tenemos entre manos, acudiendo a través de la red a lugares que se apuntan, por ejemplo, en una cita-enlace a pie de página. Es como si un serpa hábil nos condujera por caminos de un valor mucho mayor que el inicialmente esperado. Ocurre también, por continuar con el símil, que un serpa torpe y charlatán pudiera saturarnos y colapsarnos entre infinitas informaciones que nos hicieran perder el rumbo de una ruta que se prometía interesante y sin embargo acaba en un camino sin salida.
El árbol de información, apoyado en la interactividad, constituye sin duda la línea de avanzadilla de aproximación hacia un conocimiento tan extenso como profundo.
También la alta calidad de los soportes y sus precios son elementos de referencia que sin duda seguirán avanzando y sorprendiéndonos con innovaciones muy atractivas.
El camino está trazado, pero el tiempo que nos lleve recorrerlo está en manos de las llamadas “killer applications”. Es decir, las nuevas aplicaciones o nuevos servicios que como el sms, el correo electrónico o el buscador nos resulten imprescindibles al poco de aprender a usarlas.
Una encuesta realizada entre 1.000 profesionales del libro de 30 países distintos en la Feria de Francfort 2008 muestra la opinión general de que el número de libros digitales adquiridos superará en 2018 al número de libros en papel.
“Las cuatro principales conclusiones de la macroencuesta encargada por la feria revelan que los editores comparten el optimismo de Coelho, esto es, que la industria puede sobrevivir a la avalancha digital, aunque el cambio de escenario será brutal: la influencia de China en la edición digital se multiplicará por tres en los próximos años (actualmente, EE UU domina el mercado); los consumidores, Google y Amazon impulsarán el cambio digital; los e-libros superarán a los libros tradicionales en 2018 (según la opinión de un 40% de los encuestados, frente a un 30% que considera que esto nunca ocurrirá) y la venta de libros por Internet ha sido escogido el acontecimiento más importante en el mundo de la edición en los últimos 60 años, los mismos que cumple ahora la feria”. Fuente: El País
4. Nuevo modelo de negocio para los medios
“Sostiene” Louis Gordon Crovitz, fundador de “Journalism Online”, que “El futuro de la prensa en internet será combinar gratuidad y pago”. Desde este comunicado hago una apuesta personal por esa vía para crear un nuevo modelo de negocio. Pero lo hago pensando que no va a ser así y por ello he empleado intencionadamente el término “sostiene”, retomando aquel trasfondo fatalista del “sostiene Pereira” cuando pronosticaba un futuro positivo aunque intuía que inexorablemente la realidad avanzaría en la dirección contraria, en una dirección nada satisfactoria. Mi experiencia durante varios años en internet ha sido que todo servicio, incluso aquellos de máxima audiencia, y por tanto interesantes y de gran aceptación, desaparecían al hacerlos de pago. La situación llegó a acuñarse como “service billed, service killed”. Y es que desde su nacimiento, internet se ha caracterizado de una forma sonora por el todo gratis o por el todo financiado mediante la publicidad. Y así se ha promovido, por unos intencionadamente y por otros complacientemente, consiguiendo que el concepto de gratis total llegara a formar parte de la cultura de las nuevas generaciones neotecnológicas, cultura que Alessandro Baricco caracterizó en clave de humor como de “los bárbaros”.
El todo gratis produjo la confluencia de los intereses impacientes de unos pocos y sesudos asesores proclives a la especulación, y los de otros muchos modestos inversores que, en un seguidismo ingenuo, jugaron a creerse rápidos propietarios de riquezas en un nuevo mundo que resultó virtual.
La capitalización bursátil de empresas que daban sus servicios gratis, financiados al principio muy parcialmente por la publicidad, no dejó de crecer hasta que un buen día de 2.001 se puso fin a la burbuja tecnológica que hasta entonces aceptaba de por vida que fueran deficitarios dichos servicios y las empresas que los proporcionaban.
Sin embargo no desaparecieron con la burbuja tecnológica todas las “.com”. Un proceso de selección rápido, como no podía ser de otra forma en internet, hizo verdad el título de la canción de Mama Mía “todo va al ganador”. Fue el ganador, el que resistió, quién a partir de ese momento de soledad en el escenario, y desde una posición privilegiada, empezó a fijar los precios de la publicidad “on line”. También desde esa posición se aplicó a fondo en el empaquetado de servicios con la misma estrategia utilizada anteriormente en el ámbito del software:
Buscar economías de escala en la producción de productos y servicios.
Generar un servicio eficiente para llegar al usuario al mínimo coste.
Generar nuevos formatos y el acceso a nuevos contenidos a bajo coste.
Conseguir que la barrera de entrada a la competencia fuera muy alta.
Conseguir que los costes fueran muy inferiores a soluciones alternativas.
Lograr que los clientes apreciaran la calidad y la simplicidad del servicio para tomar decisiones beneficiosas.
El alto volumen de operaciones y el alto margen económico en cada una de ellas, por trabajar a coste marginal, estaba garantizado. En el mundo de la información digital, todos - ciudadanos particulares, empresas e instituciones- podían además convertirse en nuevos creadores de información alimentando los procesos de puesta en común y de búsquedas.
En relación con este modelo de negocio basado en los ingresos publicitarios y sobre todo este modelo cultural del todo gratis y rápido reflexiona el Secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez, en su artículo “El valor del segundo” publicado por El País. Destaca “la prisa por conseguir el éxito, que está directamente relacionada con la de despreciar los puestos que siguen al de cabeza, a los segundos y a los terceros, y recomienda una mirada de atención a esa cultura avasalladora en línea con ese “no sentir como antes la necesidad de llegar al fondo de las cosas y de preferir navegar superficialmente por ellas”.
Culturalmente es verdad que aceptamos fácilmente que la chequera de algunos equipos de fútbol, la chequera de los grandes buscadores, puedan comprar todo. Es negativo a medio plazo el uso del concepto “todo se compra”, ninguneando a los segundos que nunca podrán alcanzar la excelencia. El valor, lo valioso para uno hemos llegado a pensar que se puede comprar siempre, incluso si a medio plazo los platos rotos, los precios de compra excesivos y arriesgados a todas luces se acaban pagando entre todos.
Son reflexiones, las del Secretario de Estado, que inciden plenamente en el objetivo de esta comunicación: tratar de pensar el futuro con una ambición de sostenibilidad. Así lo reclaman las repetidas y graves crisis producidas por las prisas, por dejar el mando en manos de los especuladores de cada sector. Es hora de aprender de la burbuja tecnológica, pero también de la militar - de conflictos militares a veces absurdos-, y de la urbanística. Y como no, de la más cercana y paralizante, la burbuja financiera. Un mal saldo que obliga a la reflexión y a la previsión.
Veamos entonces, con estas consideraciones bajo el brazo, cual es el modelo de negocio que se abre a futuro a los medios de comunicación. Interesa tener en cuenta que, en más de un caso, estos medios están integrados en grupos presentes en el mundo de la prensa y de las publicaciones de autor, y por ello con economías muy sensibles al libro digital, y también al libro escolar que deberá adecuarse al aula 2.0. más pronto que tarde en un reto considerable.
A los medios no les cuadra que falten ingresos en su negocio informativo, cultural y de ocio. Y no les cuadra porque ven que los contenidos - imágenes, voz y texto- generados por ellos ayudan a multiplicar el tráfico y el negocio de los buscadores que operan en el ámbito de la comunicación y el conocimiento. Detectan además un daño colateral importante en la dilución de los derechos de autor de los creadores de contenidos, hasta tal punto que los buscadores, en sus diversas versiones y según afirma el sector editorial, con frecuencia no dudan en apropiarse y empaquetar los contenidos de otros sin autorización alguna para hacerlo. Así sucede por ejemplo en los contenidos generados por los medios de información. Y en cuanto al precio de su mercancía, observan que es muy inferior al precio que retribuye indirectamente a los intermediarios-buscadores que se benefician de ellos.
Así pues, se perfila un modelo de negocio que no es el mejor posible. La historia nos ha dejado constancia del riesgo que conllevan las concentraciones económicas. Su resultado suele ser que grandes superficies venden tomates sin sabor conseguidos a bajo precio en inmensos invernaderos. Su equivalencia en un mundo mediático digital de concentración de medios y de líneas editoriales en manos de muy pocos daría como resultado programas de baja calidad, y publicidad barata con contratos laborales y sueldos de alta precariedad.
La concentración de poder es muchas veces negativa para los mercados, para la protección y promoción de los creadores, para el flujo de opiniones plurales en los ámbitos económico, social, y político.
Efectivamente los buscadores, y en especial Google convertida de forma vertiginosa en la agencia de publicidad más importante del mundo, se están haciendo silenciosamente con la parte de la tarta publicitaria que los medios echan de menos, desde la micropublicidad de las pymes hasta la visibilidad de la marca de los grandes anunciantes. El modelo hacia el que nos dirigimos trata de ser evidentemente monopolístico. Integra servicio de búsquedas, soportes y formatos publicitarios, medición y cualificación de audiencias y por último agencia de medios. El ciclo de marketing completo. Esto es hoy Google, y esto es lo que también quieren alcanzar Microsoft y Yahoo. Eso sí, en compensación a estas evidentes prácticas monopolísticas desarrollan actividades filantrópicas en países subdesarrollados.
¿Estamos ante una nueva burbuja? Las burbujas tienen una característica recurrente: convierten en un erial a ciertos sectores económicos que necesitan del esfuerzo y del sufrimiento de muchos ciudadanos para ser reconstruidos de nuevo. Veamos si la visión retrospectiva nos hace capaces de corregir a tiempo y entre todos esos excesos claramente identificados, evitando el arrastre hacia una burbuja dañina para las ilusiones y los bienes de muchos ciudadanos.
No puede discutirse el valor que los buscadores han aportado al desarrollo de la Sociedad de la Información, a la penetración de internet en el mundo, pero si no corrige su deriva monopolística en el ámbito de la publicidad van a hacer un daño innecesario e irreparable al nacimiento de la nueva era de medios de comunicación
5. A la búsqueda del espacio informativo
Una vez puesto en evidencia el riesgo de la concentración de poder y de la capacidad de control que pretenden los nuevos modelos de negocio es el momento de añadir una apreciación nueva y complementaria sobre el riesgo de que las agencias de información o las líneas editoriales de los medios se debiliten al no conseguir establecerse sobre un modelo de negocio viable. Sus precarias posiciones incidirían en su desarrollo y repercutirían y condicionarían negativamente sus líneas editoriales.
A los medios de comunicación se les han adelantado los buscadores, que les han restado parte importante de sus ingresos publicitarios directos. Conocen los buscadores además mucho más de los lectores de prensa de lo que el propio medio de comunicación tradicional puede imaginar, y esa es la clave que les da la capacidad para convertirse en medio de comunicación del mundo virtual, si al final les interesa que sea así. Un escalón más, poder convertirse en medios de comunicación, que se añade al ciclo completo de marketing al que se aludía anteriormente.
Internet, a través de la difusión -interactiva y sin restricciones- de información y de conocimiento, se ha hecho consustancial a la democracia. La prensa, la radio y la televisión han sido elementos tradicionales de gran utilidad en este sentido pero internet, estrechamente unido al correo electrónico, ha realizado una de las aportaciones más eficaces. Si convenimos que el poder de la información es enorme, también es enorme el riesgo de difusión vía internet de informaciones imprecisas, falsas, o no estructuradas ni contrastadas por una línea editorial identificada. Se puede confundir extensamente y producir efectos tan eficaces como los conseguidos por una información correcta y contextualizada.
Si de hecho los buscadores tuvieran esa capacidad para crear y optar por una línea editorial independiente sin perder negocio, habría que preguntarse qué espacio quedaría para líneas editoriales alternativas. Y también si alguien podría competir en un mercado en el que el competidor conoce mejor a sus clientes que él mismo.
No pueden los medios resignarse a perder el cimiento de su negocio, los ingresos por publicidad. Deben reinvertarse a sí mismos, aprovechar la capilaridad territorial que tienen con sus ediciones, la sintonía con sus lectores, la capacidad de que una vez que son incluidos por el internauta entre sus “favoritos” los buscadores pierden ese territorio que se convierte en opaco a su privilegiado conocimiento.
6. El poder de elegir del usuario abre siempre nuevas oportunidades
Vivimos tiempos en los que el medio virtual iguala a los usuarios y les proporciona un nuevo poder individual y colectivo, que en situaciones extremas funciona eficaz y rápidamente. Constantemente surgen ejemplos en los que la sensibilidad colectiva se activa rápidamente frente a los abusos de todo tipo (electorales, policiales, de género), y consigue que, a la vista de los hechos denunciados, quienes sean sus responsables necesiten dar una respuesta a la sociedad que se lo requiere, en un ámbito más cercano o en su caso en otro internacional.
Es este un nuevo urbanismo que va apareciendo en la Sociedad de la Información y del Conocimiento sobre las plataformas que soportan las comunidades sociales en la red. Un fenómeno al que no debe perderse de vista, porque estas comunidades podrían convertirse en contrapoderes que facilitaran, el establecimiento de una democracia más real, el gobierno de la mayoría: día a día, donde uno menos se lo espera, y en cualquier ámbito de la vida social. El más poderoso gran hermano –todos los grandes hermanos- tapará sus vergüenzas, evitará desmanes, si tiene que salir al escenario que le tiene reservado la sociedad de la información y del conocimiento cuando detecta que actúa fuera de norma.
Estamos inmersos en la revolución provocada por la información. El modelo es desconocido, abierto, dinámico, multidimensional. Produce movimientos migratorios insistentes, crimen internacional apoyado en tecnología punta. Produce también acciones positivas y muy solidarias, nunca vistas ante una crisis económica mundial o ante el delito organizado.
En cualquier caso en relación con los medios internet potencia ese valor democrático de poder elegir. Igual que ahora podemos elegir cada día, cada hora con una facilidad absoluta el periódico que compramos en el kiosko, la frecuencia de radio que deseamos en el dial, el canal de televisión que nos interesa, en internet con buscadores o sin ellos, boca a boca, e-mail a e-mail elegiremos lo que deseamos. La libertad, la calidad y la aceptación mantendrán una ventana de oportunidad para quien la busque con ahínco.
Hay que potenciar la innovación y la búsqueda de las nuevas oportunidades pero también y junto a ello es importante articular-acordar y regular- los aspectos positivos de la sociedad digital para que su desarrollo sea lo más rápido posible, evitando el avance de los negativos que trabajan mejor fuera de norma o contra la norma.
7. Conclusiones y propuestas
Necesitamos un nuevo orden económico universal pero esta vez más justo que el construido inicialmente hace años sobre las materias primas. Si lo conseguimos sobre esta materia de la información y el conocimiento surgirá una nueva sociedad con brechas digitales menores. Una sociedad que ayude a resolver brechas antiguas, las tradicionales, creadas en ciclos anteriores. Puede hacerse, “we can”, poniendo unos sólidos soportes al modelo.
Primero:
Corrigiendo con políticas de”unbundling”, de desempaquetado, las prácticas abusivas, las prácticas de descreme de las economías de sectores y de países. Diferenciando los servicios de innovación de los servicios de plataforma, de contenidos, de marketing, de agencia, y de publicidad. Y por supuesto de los de información. De tal modo que no sea una misma empresa quien mida la audiencia, venda publicidad, audite y haga el “target” de cliente.
Conviene estar atentos a la orientación que los nuevos responsables de la División Antitrust del Departamento de Justicia americano. Parece que claramente desconfían del carácter auto-corrector de los agentes económicos y justifica la introducción de regulaciones públicas antitrust que en internet se hacen inaplazables.
Segundo:
Protegiendo y apoyando directamente con medios tecnológicos y jurídicos el valor de la creación, de las agencias de información, de las líneas editoriales, de los derechos de autor en general. Las estrategias monopolísticas hacen un enorme daño a los sectores dedicados a la generación de contenidos y la suma de estas prácticas a la falta de medios tecnológicos de protección del derecho de autor hacen doblemente dañino su efecto.
Tercero:
Apoyar a los medios desde la Administración con medidas que les ayuden a hacer un proceso profundo de innovación. La salida de tv1 y tv2 del mercado publicitario representa un apoyo importante que debe ser correspondido por los medios para asentar sólidamente su desarrollo en el mundo digital.
