IV Congreso de la CiberSociedad 2009. Crisis analógica, futuro digital

Grupo de trabajo F-33: Identidades y relaciones en línea

Identidades del siglo XXI. Los nuevos modos de "estar en el mundo"

Ponente/s


Resumen

En este trabajo, nos proponemos analizar la noción de "identidad" (individual y colectiva) en relación con el existenciario "ser-en-el-mundo" tematizado por Martin Heidegger para dar cuenta del "modo de ser" propio del hombre. La tesis que sostendremos a lo largo de esta comunicación es que las tecnologías digitales configuran no sólo un nuevo espacio público, nuevas formas de socialidad, nuevas formas de intercambios simbólicos con los otros y nuevos modos de ser sujetos, sino que posibilitan adscripciones identitarias. Para ilustrar estas tesis, haremos referencia a una investigación sobre comunidades a sí mismas denominadas "góticas", a partir de la cual es posible establecer que, más allá de la "tecnificación" y la "reificación", los sujetos humanos se apropian de las tecnologías de la información y de la comunicación para configurar nuevos modos de "estar en el mundo".

Contenido de la comunicación

1. Breve descripción de la analítica existenciaria

En la tradición filosófica occidental, la reflexión acerca del hombre ha sido considerada desde una perspectiva esencialista. Una perspectiva esencialista es aquella que pretende responder a la pregunta “qué es”, una pregunta por “lo universal” que hay “en las cosas” y que nos permite distinguir “una cosa” de “otra cosa”. Decir que “el hombre es un animal racional” (Aristóteles) o que es “una cosa que piensa” (Descartes) no es más que una forma de responder a esta pregunta por el “qué es”, en este caso, el hombre.

Nosotros, para analizar esta problemática, hemos seleccionado la lectura de un texto “clásico” de la filosofía contemporánea: Ser y Tiempo (SuZ), de Martin Heidegger, para mostrar justamente una reflexión que se inscribe en un terreno donde la pregunta no es “¿qué es el hombre?” sino justamente “cuál” es su “modo de ser” (propio). De alguna manera, lo que nos propone Heidegger es responder no a la pregunta por el “qué”, sino a la pregunta por el “cómo” es el hombre, cuál es su “condición” de humano.

La “esencia” de este ente consiste en su tener-que-ser [Zu-sein]... La “esencia” del Dasein consiste en su existencia. Los caracteres destacables en este ente no son, por consiguiente, “propiedades” que estén-ahí de un ente que está-ahí con tal o cual aspecto, sino siempre maneras de ser posibles para él, y sólo eso. Todo ser-tal de este ente es primariamente ser. Por eso el término “Dasein” con que designamos a este ente, no expresa su qué, como mesa, casa, árbol, sino el ser” (Heidegger: 1997, Parág. 9, el subrayado es nuestro) .

Este “modo de ser” propio al cual hace referencia Heidegger es el modo de ser un Da-sein (ser-ahí). Ser-ahí, es ex sistir, poder ser, estar fuera. Es un (poder) sobrepasar las condiciones dadas y estar abierto a un “mundo” de posibilidades. De conformidad con esto, los caracteres que el análisis del “ser del hombre” pondrá de manifiesto no podrán entenderse como el conjunto de “propiedades” que determinan su realidad, sino sólo como posibles “maneras de ser”.

"Dicho de manera negativa: no se debe aplicar a este ente de un modo dogmático y constructivo una idea cualquiera de ser y realidad, por muy “obvia” que ella sea; ni se deben imponer al Dasein, sin previo examen ontológico, “categorías” bosquejadas a partir de tal idea. El modo de acceso y de interpretación debe ser escogido, por el contrario, de tal manera que este ente se pueda mostrar en sí mismo y desde sí mismo. Y esto quiere decir que el ente deberá mostrarse tal como es inmediata y regularmente, en su cotidianidad media. En esta cotidianidad no deberán sacarse a luz estructuras cualesquiera o accidentales, sino estructuras esenciales, que se mantengan en todo modo de ser del Dasein fáctico como determinantes de su ser”. (Heidegger: 1997: Parág. 5).

Es por ello que Heidegger señala que para dar cuenta del “modo de ser” propio del ente que somos cada vez nosotros mismos, es necesario aclarar –explicitar– sus “estructuras existenciarias”. Sólo así, a través de esta Analítica, será posible “poner al descubierto”, “hacer visible” el modo de ser “propio” de aquel que queda oculto detrás de la pregunta “qué es el hombre”. Para ello, Heidegger hace alusión, en una primera exploración, a dos estructuras existenciarias: el Ser-en-el-mundo (In-der– Welt-sein) y el Ser-con-(otros) (Mit-sein). 

2. El existenciario ser-en-el-mundo

¿Qué significa que el hombre sea un “ser-en-el-mundo”? Según Heidegger, la expresión “ser-en-el-mundo” indica un fenómeno unitario, no se trata de un “ser” que está “en” “el mundo”, pues ser-en-el-mundo configura una “estructura integrada”. En este sentido, va a tratar entonces de responder a la cuestión: ¿qué significa para el Da-sein “estar-en” el mundo?

En general, tomamos la expresión “estar en” en el sentido de estar “dentro de”. Sin embargo, de esta manera, dice Heidegger: “....se nombra el modo de ser de un ente que está “en” otro a la manera como el agua está “en” el vaso y el traje “en” el armario. Con el “en” nos referimos a la relación de ser que dos entes que se extienden “en” el espacio tienen entre sí respecto de su lugar en este espacio. El agua y el vaso, el traje y el armario, ambos están de la misma manera “en” el espacio [“im” Raum] ocupando un lugar [“an” einem Ort]. Esta relación de ser puede ampliarse, por ejemplo: el banco [está] en el aula, el aula en la universidad, la universidad en la ciudad, y así sucesivamente hasta: el banco “en el espacio universal”. Estos entes cuyo estar los unos “en” los otros puede determinarse así, tienen todos el mismo modo de ser del estar-ahí, como cosas que se encuentran “dentro” del mundo. El estar-ahí “en” un ente que está-ahí, el co-estar-ahí con algo del mismo modo de ser, en el sentido de una determinada relación de lugar, son caracteres ontológicos que nosotros llamamos categoriales, un género de caracteres que pertenecen al ente que no tiene el modo de ser del Dasein”( HEIDEGGER: 1997: Parág. 12, el subrayado es nuestro)

Para el hombre, el estar-en- el mundo no significa “estar-ahí” en el espacio, porque el mundo no es un solo un “lugar”, sino un mundo de significados: estar-en, dice Heidegger es “habitar”, pero “habitar” en cuanto “estar familiarizado”. Más adelante, dirá Heidegger, “estar ocupado en”, “estar pre-ocupado”, “cuidar”, “curarse de”.

Ahora bien, ¿cómo se nos aparece el “mundo” “en” el que vive el hombre? En primer lugar, el “mundo” es un “mundo de útiles”. La utilizabilidad es una característica del ente intramundano. Frente a la “objetividad” del universo cartesiano, las cosas se nos presentan como “instrumentos”, pero en el sentido de entidades que adquieren cierta significación respecto de nuestra vida y de nuestros pro-yectos. En la medida en que el estar del hombre se caracteriza por su estar abierto a sus posibilidades, las cosas se vuelven “instrumentos para”, tienen una referencialidad significativa para la vida humana. Estar-en-el-mundo significa entonces estar-en-medio de una totalidad de significados.

Estos significados son los posibles “usos” que podemos darle a las cosas conforme a nuestros pro-yectos. El término pro-yecto hace referencia al carácter de “arrojado” del Da-sein a la ex sistencia, esto es, al carácter de abierto, de “estar lanzado” hacia la prosecución de su propio “poder ser”. Esta estructura del Da-sein es lo que Heidegger llama la “facticidad” de la existencia, facticidad ligada a una cierta “disposición afectiva” y a una cierta “comprensión preteórica”. 

3. El ser-con-otros

La respuesta a la pregunta por “quién es” el Dasein cotidiano, dice Heidegger, debe alcanzarse mediante el análisis del “modo de ser” en que el Dasein se mantiene “inmediata y regularmente”. Así, la analítica de la estructura del ser-en-el-mundo revela que el mundo es un “mundo de útiles” y en este “mundo circundante inmediato” com-parecen también “los otros”. Esos otros “aparecen” bajo la forma de que “ex sisten” “junto con él”. A diferencia de la autoconciencia moderna, no se trata de otros “yo”, sino de “uno”.

Para evitar este malentendido será necesario considerar en qué sentido se habla aquí de “los otros”. “Los otros” no quiere decir todos los demás fuera de mí, y en contraste con el yo; los otros son, más bien, aquellos de quienes uno mismo generalmente no se distingue, entre los cuales también se está. Este existir también con ellos no tiene el carácter ontológico de un “co” estar-ahí dentro de un mundo. El “con” tiene el modo de ser del Dasein; él “también” se refiere a la igualdad del ser, como un estar-en- el- mundo ocupándose circunspectivamente de él. “Con” y “también” deben ser entendidos existencial y no categorialmente. En virtud de este estar- en- el- mundo determinado por el “con”, el mundo es desde siempre el que yo comparto con los otros. El mundo del Dasein es un mundo en común [Mitwelt]. El estar-en es un coestar con los otros. El ser-en-sí intramundano de éstos es la coexistencia [Mitdasein].” (Heidegger: 1997: Parág. 26)

Los otros aparecen en este ser-junto a otros del Dasein. No se comienza partiendo de la aprehensión de un “yo” aislado, sino desde una comprensión preteórica en un mundo en el cual el Dasein se encuentra ocupado por su propia esencia. El Dasein se encuentra a sí mismo en lo que “lo” preocupa (lo que a “uno” le preocupa, necesita, espera y evita en la inmediatez de su mundo cotidiano). Con esto, lo que Heidegger quiere mostrar que el sentido “sustancial” de una “subjetividad metafísica” originaria no es más que un “modo de ser” de la existencia inauténtica.

El estar-ahí-con (Mitdasein) los otros es una estructura ontológica existenciaria. Y no tiene que ver necesariamente con la presencia del “otro” “ante mí”, ya que el “faltar” y el “estar ausente” son “modos de la co-existencia”. Ese “otro” tiene, él mismo, el “modo de ser” del Dasein. Por el hecho de “ser”, el Dasein tiene el modo de ser del “con-vivir” en lo cotidiano. En el mundo de la ocupación y de la pre-ocupación cotidiana, el Dasein se halla inmerso en el anonimato del “Uno” (das Man).

Ahora bien, esta distancialidad propia del coestar indica que el Dasein está sujeto al dominio de los otros en su convivir cotidiano. No es él mismo quien es; los otros le han tomado el ser. El arbitrio de los otros dispone de las posibilidades cotidianas del Dasein. Pero estos otros no son determinados otros. Por el contrario, cualquier otro puede reemplazarlos. Lo decisivo es tan sólo el inadvertido dominio de los otros, que el Dasein, en cuanto coestar, ya ha aceptado sin darse cuenta. Uno mismo forma parte de los otros y refuerza su poder. “Los otros” —así llamados para ocultar la propia esencial pertenencia a ellos— son los que inmediata y regularmente “existen” [“da sind”] en la convivencia cotidiana. El quién no es éste ni aquél, no es uno mismo, ni algunos, ni la suma de todos. El “quién” es el impersonal, el “se” o el “uno” [das Man](Heidegger: 1997: Parág. 27).

Ese modo de con-vivir disuelve al Dasein propio en el modo de ser “de los otros”. “Das Man” (“Uno”, el “Se” impersonal) despliega, según Heidegger, “una auténtica dictadura”: “Gozamos y nos divertimos como se goza; leemos, vemos y juzgamos sobre literatura y arte como se ve y se juzga; pero también nos apartamos del “montón” como se debe hacer; encontramos “irritante” lo que se debe encontrar irritante. El uno, que no es nadie determinado y que son todos (pero no como la suma de ellos), prescribe el modo de ser de la cotidianidad” (Heidegger: 1997: Parág. 27).

En la existencia cotidiana, el Dasein se encuentra con una interpretación del mundo “pública”, una interpretación que no es la “propia”: “La publicidad oscurece todas las cosas y presenta lo así encubierto como cosa sabida y accesible a cualquiera” (Ibídem). “Uno” está en todas partes, anticipa todo juicio y decisión, por lo cual despoja, a cada Dasein de su responsabilidad. Con esto, “Uno” aliviana al Dasein en su cotidianidad. Lo más “propio” del hombre en la cotidianidad es “lo menos propio”. Este es el modo de ser “impropio” (inauténtico) en la cotidianidad del estar-con- otros:

Inmediatamente yo no “soy” “yo”, en el sentido del propio sí-mismo, sino que soy los otros a la manera del uno. Desde éste y como éste me estoy inmediatamente “dado” a mí “mismo”. Inmediatamente, el Dasein es el uno, y por lo regular se queda en eso. Cuando el Dasein descubre y aproxima para sí el mundo, cuando abre para sí mismo su modo propio de ser, este descubrimiento del “mundo” y esta apertura del Dasein siempre se llevan a cabo como un apartar de encubrimientos y oscurecimientos, y como un quebrantamiento de las disimulaciones con las que el Dasein se cierra frente a sí mismo” (Heidegger: 1997: Parág. 27).

La construcción de “la propia” identidad tiene que ver con la dimensión donde el Dasein se asume como “pro-yecto” (arrojado hacia delante), como ex sistencia, en cuanto el hombre se presenta, no como “subjetividad” idéntica a sí misma, sino como “poder ser”, como “apertura” a posibilidades. De este modo, deja de ser una “subjetividad sustancial” e “idéntica a sí misma” en cuanto “yo pienso”, para devenir “uno más” en el anonimato.

4. Un caso para el análisis: los góticos, “un modo de ser”

No es nuestra intención llevar adelante un análisis minucioso de la analítica heideggeriana de la ex sistencia humana, sino mas bien preguntarnos de qué manera, las tecnologías digitales permiten una reconfiguración de los modos del “estar-en” un mundo donde la “cotidianidad mediana” se ha extendido más allá de los límites del espacio físico o geográfico en el que vivimos.

Para ilustrar nuestra tesis, haremos referencia a una pequeña investigación en la cual nos propusimos analizar las características de algunas comunidades en las que los jóvenes participan a través del uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. En ella, seleccionamos como unidades de análisis a comunidades ligadas a las nuevas formas de expresión de las culturas juveniles, las comunidades llamadas a sí mismas “góticas” o “darks” de habla hispana. Los datos fueron recolectados a partir del uso de buscadores para detectar comunidades con marcas de identidad específica, la visita a los grupos, foros de discusión y weblogs, y se utilizó como herramienta para la interpretación de los datos el análisis de contenido, con la intención de caracterizar variables tales como: intereses y preferencias que reúnen a los jóvenes y que identifican a la comunidad; características de los miembros: sexo, edad, alias para ser identificados; permanencia: duración o transitoriedad de las relaciones y de la comunidad; valores y normas compartidos; usos del lenguaje. También se administraron más de cien e-encuestas a algunos miembros seleccionados al azar en función del número de participantes.

Si nos preguntamos: ¿Cómo se representan “los góticos” a sí mismos? Analizando los diversos testimonios, podemos observar que los individuos que se reconocen a sí mismos como “góticos”, consideran que “ser gótico”, es “un modo de ser”, “una forma de pensar”, “un estilo de vida”, incluso la expresión de una “cultura alternativa”.

Ser gótico” no es “vestirse de negro”, o “escuchar determinada música”, significa adentrarse en un ambiente de calma en medio de la naturaleza sombría y melancólica. El color negro va de la mano con esta cultura, por ese significado de tinieblas, muerte y emociones profundas1. Y aunque para algunos sea un “estilo de vida”, para otros puede significar sólo “una moda”, “un gusto musical” o “una forma de rebeldía2. Por ello, es necesario distinguir “los góticos de verdad”, de aquellos que sólo “aparentan serlo”. Ser gótico es entonces una manera de ser ( un “modo de estar en el mundo”), un modo de ser “individual” (que, en terminología de Heidegger, sería “auténtico”).

Es por ello que algunos “góticos” tratan de distinguirse, antes que nada de “los darks”. “Lo gótico” representa “la cultura, el arte, la filosofía, el pensamiento, el conocimiento, el erotismo”, mientras que “lo dark” está asociado a “la cerveza, las drogas, la melancolía, el suicidio, los conciertos satánicos, la depresión, el sexo”3. Otros consideran que “lo gótico” está ligado a la “cultura” y “lo dark” a la “contracultura”. No todos coinciden con la necesidad de separar, ya que algunos directamente hablan de un “movimiento dark-gótico”, sin distinción entre “gótico” y “dark”, haciendo hincapié en “la matriz” y en los “tópicos internos” que hacen que ambos compartan un mismo mensaje, un mismo interés por “todas las artes”, siendo la música o la estética lo más “visible” (en todo caso, visible y audible), pero sin olvidar que los góticos y darks están interesados por todas las formas de la creación estética: la literatura, la pintura, la arquitectura, el cine, etc4.

Aquello que los identifica exteriormente es el “vestirse de negro”, pero con un “estilo” bien diferenciado. No cualquiera es “gótico” por estar vestido de negro, se puede ser punk, heavy, “metalero”, “rockero”, incluso “popero”5. Por lo tanto, la vestimenta negra no es “marca de autenticidad”. Así, en la página “GothicBA”, que se define ante todo como “un servicio para sobrevivir oscuramente en Buenos Aires”, hay una sección denominada “Look Gótico” donde dos diseñadores orientan a los interesados en conseguir una “imagen escalofriante” que permita “seducir a propios y asustar a los extraños”6.

El maquillaje (que debe hacerse con productos de “buena calidad”) y la ropa, parecen ser dos de los pilares sobre los cuales se articula la “imagen gótica”. Así, las mujeres deben usar “botas altas”, “medias rejilla”, “corsé”, “velos”, y deben transmitir “un halo de misterio”. Mientras que los hombres deben elegir algún personaje definido: pueden parecer “un caballero de la edad media, un lord de la época victoriana, un elfo del bosque encantado, un mago oscuro o un andrógino”7. Por lo demás, tanto hombres como mujeres deben llevar una gran cantidad de accesorios: anillos, pulseras, colgantes, aros, muñequeras, esclavas, con símbolos de su gusto, “obviamente, de plata”8. A pesar de todas las advertencias, “los góticos” consideran que, en la medida que para algunos individuos, “ser gótico es una moda”, y como tal, pasajera, no descansan en tratar de distinguirse y construir “señales” de identidad.


Como vemos, algunos utilizan el lenguaje coloquial, otros lo hacen mediante aforismos, metáforas o poesías. En los textos citados más arriba, aparece otro elemento estrechamente relacionado con “lo gótico”: la muerte. Sin embargo, la muerte no debe ser pensada como algo “siniestro”. Para la mayoría de los góticos, la muerte es “un hecho”. La muerte es el acontecimiento que nos iguala como humanos, y el “ser gótico” juega continuamente con el temor a la muerte del hombre “inauténtico” : “para mi lo gotico es algo que se lleva en las venas, es algo que te saca de la locura del diario vivir, es penetrarte en lsa tinieblas, en el ocaso del un amanecer oscuro, en la hemosura de la muerte, en la realidad del Infierno, es hablar con el Hada y llorar con los muertos...9.

La muerte como acontecimiento ineludible, es justamente aquello que en la “vida diaria” se deja de lado, pues en la “locura del diario vivir” el hombre pone entre paréntesis la angustia que le produce la “certeza” de la muerte. Los góticos hacen referencia continua al tema de la muerte, quizás en un intento por “representar” aquello que es, para el hombre, irrepresentable (en el sentido de que no puede ser objeto de tematización): su propia muerte.

5. Los usos de las tecnologías y la construcción de identidades juveniles

En las comunidades virtuales, del mismo modo que en los grupos en los que los individuos participan “cara a cara”, existe un código de interacción que los miembros deben respetar para mantener unida a la comunidad. En caso de que no se cumplan con esas reglas, está también estipulado un sistema de sanciones sobre el que todos implícitamente acuerdan (puede ser el negar la participación de un miembro por determinado tiempo, o incluso expulsarlo de la comunidad aunque cambie su “nick”). Puesto que los valores no “se crean” en el ciberespacio, sino que se toman del universo cultural, podemos decir que esos valores atraviesan la diferencia que separa “lo real” de “lo virtual”. En este sentido, se dice que “las comunidades virtuales” son tan “reales” como las que organizan los individuos en el espacio-tiempo de su corporeidad.

En algunos casos, se trata de grupos “privados”, ya que para ser miembro se necesita ser admitido por el/la/los administrador/es. Según los administradores, el objetivo es “controlar la llegada de nuevos participantes”. En otros grupos, los administradores también deben admitir los mensajes que circulan. En estos casos en que se requiere aprobación, se trata de restricciones que sólo intentan consolidar las reglas de la “net-etiqueta”, esto es, el conjunto de normas básicas para la convivencia, puesto que, al solicitar nuestra admisión a ambos grupos, fuimos admitidos inmediatamente. Estas tres reglas pueden sintetizar las que son normalmente aceptadas en las distintas comunidades:

Investigando los archivos que miembros y administradores “suben” y los mensajes que circulan periódicamente10, hemos observado que el objeto recurrente de los intercambios tiene que ver con el “ser gótico”, la música y la literatura (cuentos y poesías), fotos e imágenes “góticas”. También se puede encontrar la Historia del movimiento gótico y dark, un “Manual del Buen gótico”, Poesías góticas, y artículos diversos sobre la muerte, Satán y Dios, “Fonts” (para escribir con “estilo gótico” tales como “Vladimir script”) , comentarios sobre autores “clásicos” como Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, Bram Stoker, cuentos traducidos por los miembros, “Lyrics” (en algunos casos, los miembros traducen las letras de las bandas góticas para compartir), comentarios sobre los principales grupos musicales (Nightwish, Lacrimosa, Marilyn Manson, Lacuna Coil, por nombrar sólo algunas), y artículos sobre películas y directores ligados al “cine gótico” (Tim Burton, por ejemplo). Suele haber informaciones sobre páginas web de bandas, incluso anuncios de festivales y conciertos de estilo “goth”.

Si bien los administradores pueden tener “perfiles” diferentes, los miembros parecen compartir las mismas características. En todos los grupos, la mayoría son jóvenes entre 18 y 25 años y una minoría son mayores de 30 años. En una e-encuesta que hemos enviado a más de 100 (cien) personas que participan en diversas “comunidades virtuales” de “estilo gótico”, hemos podido observar que sólo los más jóvenes responden (un 20 % del total de los mensajes enviados), aunque en uno o dos casos han manifestado su edad (mayor de 30 años), o directamente han dejado el espacio en blanco. En este sentido, nos ha llamado la atención que la categoría “edad”, más que el “sexo” puede constituirse en un determinante para la participación o no en las discusiones –en términos de intercambio de opiniones- y en el tipo de intervenciones que se espera de los integrantes.

Si, como señala Néstor García Canclini, “la identidad es una construcción que se relata”11, la elección del nick, por parte de un sujeto, puede resumir la “identidad” –en cuanto narración de sí mismo- que cada uno quiere mostrar a los demás, ofreciendo algunas “pistas” respecto de quién “está” detrás del nick. Siguiendo la línea de nuestra argumentación, aquel que escribe y se expresa detrás del nick es “un gótico”, esto es, alguien que construye “el relato de sí mismo” adhiriendo a los (supuestos) rasgos que lo transforman en aquello que es: un miembro de la comunidad gótica, un miembro de la “tribu”12.

En las comunidades que hemos investigado, los temas a que hacen referencia los nicks, en forma constante son: la oscuridad (Dark-Lady, Dark-Tsu, Kalidark, Dark-yessi), las sombras (Eienshadows, Silencioentrepenumbras), la soledad y la tristeza (Espiritusolitario, Condena), los ángeles y el demonio (Dark_angel, Darkevil, Diabulusgaita, Natalytadiablilla), el Cielo y el Infierno (Evil_infernal_majesty, Lucifer, Cortesana del Infierno, Gogo Demonhell, Belialdemonhell), el vampirismo (Goth_vamp-lady, Dark_vampire, Lestat_lion_court, llzl-vampire-llzl, Pathetic_lady-vampireza, Sangrevieja), la muerte y los cementerios (Yoveogentemuerta, Necro666, Elsrdelacripta, Necrobutcher) y también personajes de novelas célticas o divinidades menores de la mitología (Morgoth, Anárion, Lilith, Denebra, Ishtar), y en muy pocos casos, a las bandas de música preferidas (Metalnirvanalien, Maggoslipknot666).

Sin embargo, para constituirse en “gótico”, no basta con ponerse un “nombre” (llamarse a sí mismo “Gothic Boy” o “Lady Goth”), y vestirse con un “look gótico”13, hace falta también compartir un “estilo de vida”. Uno de los rasgos sobresalientes es el aislamiento y la soledad (vivir en “la cueva”, esto es, en la habitación, “apartado de la felicidad mundana”14) y los otros rasgos tienen que ver fundamentalmente con las preferencias estéticas: escuchar música (preferentemente “goth-metal” si es que se ha nacido en los ’90) de Lacrimosa, Marilyn Manson, Rammstein, Slipknot, The Cure, Nightwish, Evanescence, Within Temptation –por citar las más reconocidas por los propios “góticos” y sin olvidar que es el gran objeto de la discusión y la marca que suele distinguir a los que se consideran “verdaderos góticos” de los que “aparentan serlo”), leer libros de horror y de misterio, pero también de “filosofía” (los autores más nombrados: Lovecraft, Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, Anne Rice, Nietzsche, Baudelaire), ver películas de vampiros (desde el clásico Drácula hasta Entrevista con el vampiro) y videoclips (donde las imágenes preferidas son: una mujer que simboliza a la muerte vestida de negro con rasgos de erotismo o sin ellos, la nieve, la lluvia, los ambientes amplios, las escaleras de mármol, los vitrales, los libros antiguos, los grabados, también los funerales, los cirios, las velas, y no está ausente el suicidio, el sentirse caer en un pozo profundo, o “con el agua al cuello”, incluso el vivir en una estancia situada “entre la vida y la muerte”).

A pesar de esta “pulsión de muerte” que parece invadirlos, a los góticos también les gusta dibujar (sus colores preferidos son: negro, rojo, azul oscuro, magenta, y los contrastes, blanco-negro), escribir poesías, intercambiar imágenes (que pueden ser o no animés), dado que están atraídos por las distintas formas de la creación estética (ligadas a la matriz poiética15 de la existencia) por lo cual, también en las comunidades hay álbumes de fotos donde no sólo encontramos “fotos de los participantes”, sino también fotos de las bandas, y dibujos (imágenes “góticas”) que no siempre están ligadas al lado “oscuro”, sino, en todo caso, destinadas a mostrar la belleza en la oscuridad.

6. Tecnologías digitales y “mundo de la vida”

En este último apartado, intentaremos establecer una conexión entre la noción de “identidad” y de “estructura existenciaria”. Para ello, debemos avanzar un poco más en el análisis de Heidegger y destacar que, desde su perspectiva, el modo de ser “inauténtico” como posibilidad del existente que somos en cada caso “nosotros mismos” se liga a las transformaciones profundas de las condiciones de la existencia que se anudan al desarrollo de la “técnica moderna”16 y su “racionalización del mundo”.

Siguiendo la tradición de Husserl, Heidegger considera que la “objetivación” del ente y la “racionalización” del mundo representan una “pérdida del sentido”, una negación del estado-de-yecto, una caída. La “organización técnica del mundo” torna obsoletos la idea del ser como fundamento, o incluso, la pregunta por el “sentido del ser”, y desaloja (des-coloca) a la subjetividad como “estructura jerárquicamente ordenada por la autoconciencia”17. El sistema científico-técnico y su tendencia a constituirse en un “sistema de dominio” total no es una “estructura ontológica” intemporal, sino una estructura ligada al acontecer epocal del siglo XX.

La técnica, para Heidegger, no es una transformación tecnológico-instrumental de la realidad, sino un “modo de interpretar” y de “tratar” al ente, un modo de “desocultar” el ser. La técnica desoculta el ser en términos de “utilidad” y de “cálculo”. La técnica se vuelve algo que el hombre por sí mismo “no domina”, y que tiene que ver con que “todo funciona”. El resultado es que a través del “imperio de la técnica” se ha perdido la “subjetividad metafísica” de la modernidad europea. El pensar “calculante” desplaza toda otra forma de pensar, la objetivación de lo real tiene que ver con este “calcular” y, al mismo tiempo, “olvidar” el pensar meditativo que se pregunta por el sentido. El pensamiento que calcula se rige por la estructura “si--entonces”. La empresa científica se liga a un lenguaje que se transforma en meramente “informativo”, lo que significa que la información “pública” se impone como “forma que domina” desde la inmediatez cotidiana del “Uno”.

Sin embargo, a partir del análisis que hemos realizado respecto de los modos culturales que tienen los jóvenes de apropiarse de las tecnologías digitales, podemos decir que el “ciberespacio” es, algo más que un “producto tecnológico”, es una oportunidad para encontrar a “otros” que, como “yo”, comparten gustos, preferencias e intereses, que tratan de ser “yo mismo”. En las “comunidades virtuales”, los jóvenes configuran “grupos culturales” con características distintivas, presentándose como sujetos histórico-sociales que intercambian saberes, valores, normas, creencias, preferencias estéticas, de manera tal que van construyendo “identidades grupales” que los diferencian de otros grupos y de otras identidades.

De esta manera, las coordenadas de sentido en que se inscriben los intercambios “mundanos”, donde el “ciberespacio” aparece como una “plataforma virtual para el intercambio intersubjetivo”18, hace que el “mundo de la vida” entendido como “mundo de mis ocupaciones y pre-ocupaciones” se halle des-territorializado y re-territorializado, física y simbólicamente. Esto significa que las “adscripciones identitarias” no requieren del contacto físico cercano. A diferencia de las “tribus urbanas” –esto es, los grupos juveniles de la ciudad-, los miembros de los cibergrupos no están “anclados” a espacios físicos tales como “el barrio”, “la cuadra”, “la calle”, “la esquina” o a circuitos culturales tales como “la bailanta”, “el recital”, o “el pub”. El “espacio-común” cotidiano adopta nuevas figuras, en el que los sujetos construyen conocimientos y producen identidades.

Por lo tanto, si bien es posible pensar la crisis de la noción de “subjetividad metafísica”, como pérdida de una “identidad sustancial”, las tecnologías digitales, lejos de “encubrir” el ser del existente, lo des-oculta bajo nuevas condiciones epocales. En este sentido, en lugar de plantear la emergencia de una “humanidad postmetafísica” o postcartesiana, lo que se muestra, es de qué manera se redefinen los “modos de estar-en-el mundo”, inscribiendo “nuevos modos de ser-sujeto” en un mundo desterritorializado, en tiempos donde las tecnologías se ubican más allá de las condiciones de “reificación” y de “homogeneización”, para dar lugar a identidades fluidas, sin que por ello hayan perdido la pretensión de ser “auténticas”.

NOTAS:

1 Fuente: “Los góticos” en http://es.geocities.com/linxack/goticos.html, visitado el 21 de noviembre de 2006.

2 Ibídem

3 Ibídem.

4 Fuente: Mensaje aparecido en Goticodarkenuruguay, grupo de yahoo, el 19 de febrero de 2007. Discusión: Las interpretaciones sobre el Gótico-Dark (2ª parte).

5 Adjetivo que proviene de “tocar/escuchar música pop”.

6 Pues “ser gótico no es sólo ser sensible, leer a los poetas malditos y escuchar a Lacrimosa”, se lee en “Gothic BA” (http://www.gothicba.com/look).

7 Ibídem.

8 Ibídem.

9 Fuente: Anaq, Mensaje del 15 de septiembre de 2006, Ángeles del Infierno (el mensaje ha sido copiado textualmente).

10 En algunos casos, los mensajes son más frecuentes, casi diariamente, en los otros casos, la comunicación es cíclica: cuando esto es así, un miembro –sea administrador o participante- envía un mensaje, que puede ser un texto, una pregunta, una información, una inquietud y enseguida alguien le responde y comienza de nuevo el intercambio del grupo que había permanecido silencioso por algunos días.

11García Canclini, Néstor (1995) Consumidores y Ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización, México, Grijalbo.

12 Utilizamos el término “tribu” haciendo referencia a la tematización que sobre las tribus urbanas lleva a cabo Michel Maffesoli, en cuanto consideramos que sus reflexiones en torno al “modo de ser joven” en nuestras sociedades contemporáneas representa uno de los aportes más lúcidos a la sociología (Ver: Maffesoli, Michel. (1990): El tiempo de las tribus. El declinamiento del individualismo en las sociedades de masa. Icaria, Barcelona España).

13 Así, en la página “GothicBA”, que se define ante todo como “un servicio para sobrevivir oscuramente en Buenos Aires”, hay una sección denominada “Look Gótico” donde dos diseñadores orientan a los interesados en conseguir una “imagen escalofriante” que permita “seducir a propios y asustar a los extraños”. El maquillaje (que debe hacerse con productos de “buena calidad”) y la ropa, parecen ser dos de los pilares sobre los cuales se articula la “imagen gótica”. Así, las mujeres deben usar “botas altas”, “medias rejilla”, “corsé”, “velos”, y deben transmitir “un halo de misterio”. Mientras que los hombres deben elegir algún personaje definido: pueden parecer “un caballero de la edad media, un lord de la época victoriana, un elfo del bosque encantado, un mago oscuro o un andrógino”. Por lo demás, tanto hombres como mujeres deben llevar una gran cantidad de accesorios: anillos, pulseras, colgantes, aros, muñequeras, esclavas, con símbolos de su gusto, “obviamente, de plata”. Fuente: http://www.gothicba.com/look consultado el: 18 de noviembre de 2006.

14 Ver: “Manual del buen gótico”, al que se puede acceder desde cualquiera de las comunidades , ya que es el mismo “manual” en todas las comunidades.

15 Decimos “poiética” en el sentido griego del término, esto es, en el sentido de “creación” de nuevas formas (eidé) que no están ligadas necesariamente a la representación como “imitación”.

16 Ver: Martin Heidegger, “La pregunta por la técnica”, en Ciencia y técnica, 1993.

17 Ver: Vattimo, Gianni. “La crisis de la subjetividad de Nietzsche a Heidegger” en La ética de la interpretación, 1991.

18 Ver: Sergio Balardini, “Jóvenes e identidad en el ciberespacio”, 2007 en www.jovenesytics.blogspot.com

Bibliografía/Referencias


  • Heidegger, Martin, (1997) Ser y Tiempo: Santiago de Chile, Ed. Universitaria.

  • Heidegger, Martin (1993) Ciencia y Técnica: Santiago de Chile, Ed. Universitaria.

  • Vattimo, Gianni (1991) La ética de la interpretación: Barcelona, Paidós.

  • Vattimo, Gianni (1987) Introducción a Heidegger: México, Gedisa.

  • García Canclini, Néstor, (1995) Consumidores y Ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización: México, Grijalbo.

  • Maffesoli, Michel (1990). El tiempo de las tribus. El declinamiento del individualismo en las sociedades de masa: Barcelona, Icaria.

  • Balardini, Sergio (2007). “Jóvenes e identidad en el ciberespacio”, Disponible en Internet: http://www.proyectojuventud.com.ar/tics/JOVENES_en_el_ciberespacio.doc 

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