IV Congreso de la CiberSociedad 2009. Crisis analógica, futuro digital

Eje A - Educación

Grupo de trabajo A-5: Adquisición de competencias para la ciudadanía digital

Coordinación


Comunicaciones

Preguntas iniciales

¿Cuáles serían las competencias a desplegar en los ciudadanos de cara a la era digital?

¿Cuáles ámbitos son idóneos para la generación de estas competencias? (escuelas, universidades, educación informal...)

¿De qué herramientas metodológicas y didácticas debemos servirnos en el proceso de generación de las competencias identificadas?

¿Cuál es el papel de la Administración Pública en la generación de las competencias ciudadanas identificadas?

¿Quién debe tomar la iniciativa en la generación de procesos para el despliegue de competencias ciudadanas en la era digital? (ciudadanos, colectivos, sector público)

Descripción del GT

La lecto-escritura como conjunto de competencias y destrezas del ser humano demanda el aprendizaje de una serie de signos y códigos funcionales los procesos comunicacionales entre individuos. Este aprendizaje es conocido como alfabetización, y comprende la adquisición de dispositivos de conocimiento para ser escritos y leídos por los individuos en su proceso de socialización.

Del mismo modo, el desempeño del ciudadano demanda la generación de capacidades de lectura y escritura de signos y códigos políticos que posibilitan su adecuada y funcional inserción en el devenir de la sociedad en que opera. Sin embargo, en términos generales, los ciudadanos tan sólo se aproximan a una interpretación rápida de signos políticos que otros leen para ellos (actores políticos y medios de comunicación entre otros). En otras palabras, el ciudadano con poca frecuencia se vincula en procesos de autoformación soportados por su participación activa en el quehacer del hecho político. Esto ocurre fundamentalmente por sus deficiencias en el manejo de los dispositivos de conocimiento leído, escrito y del accionar en el terreno de la política. El adecuado desempeño ciudadano demanda, por tanto, una suerte de alfabetización política.

Sin embargo, en la era digital, la alfabetización política no sólo se refiere a símbolos y códigos propios del ejercicio tradicional de la política, sino también al manejo adecuado de herramientas técnicas que sustentan entre otros, hechos como la optimización, digitalización y automatización de procesos y la generación de contenidos en entornos virtuales o espacios similares.

Esto implica, fundamentalmente, que el proceso de formación ciudadana se construye en forma de espiral, es inacabado, y se nutre a sí mismo, partiendo de un sentido indagador sobre el desempeño ciudadano desde éste último.

La educación misma, por tanto, requiere ser redefinida a fin de dar cuenta de dos procesos de orden distinto aunque complementario. En primer lugar, la educación debe permitir la formación de ciudadanos (la alfabetización en dispositivos de comunicación a partir del hecho político), a fin de incidir positivamente en el proceso de formación ciudadana. Y, en segundo lugar, la educación debe permitir dotar a los ciudadanos con herramientas útiles para su aproximación crítica e informada al cambiante mundo de las tecnologías de información y comunicación, a fin de posibilitar la generación y el fortalecimiento de capacidades críticas y operativas en la construcción de soluciones con aplicaciones tecnológicas a los problemas diagnosticados.

La ciudadanía digital será alcanzable, y tendrá, por tanto, la posibilidad de su despliegue cuando las competencias de los ciudadanos trasciendan el mero manejo de las distintas herramientas ofrecidas por las interfaces de e-gobierno y e-democracia, y cuando se genere en los ciudadanos procesos de formación para el despliegue de capacidades y competencias necesarias en el abordaje crítico de las herramientas facilitadas por las instancias gubernamentales. Cuando trasciendan, además, su posición como receptores de soluciones informatizadas, hasta la posición activa de generadores de preguntas y constructores de respuestas a los problemas planteados.