El desarrollo de esta comunicación se orienta a la caracterización de la CMC en las prácticas comunicativas cotidianas de un grupo de profesores de la Universidad de La Habana, a través de un estudio de corte cualitativo centrado en la búsqueda de significados que intenten explicar cómo ellos se apropian de este tipo de interacciones humanas, no solo desde el punto de vista de su desarrollo profesional, sino también cómo se inserta en sus interacciones de carácter personal. Este tipo de estudio resulta de vital relevancia para la psicología social teniendo en cuenta que no existen investigaciones, en mi país, que develen esta problemática la cual si bien no es homogénea en todos sus sectores, en el ámbito universitario se da cada vez más con mayor frecuencia. Los resultados de la misma mostraron que este tipo de práctica adquiere especial significado en tanto son expresadas como un escenario donde transcurre una buena parte de sus actividades y relaciones sociales e interpersonales de su vida cotidiana. Ella permite tanto la trasmisión e intercambio de distintos tipo de información, como el desarrollo de la actividad conjunta a través de la interacción y expresión de afectos, sentimientos y actitudes, fundamentalmente cuando las personas tienen un conocimiento previo entre sí.
Introducción
La comunicación ocupa un lugar preponderante en la vida de todos los seres humanos, en cualquiera de sus modos de expresión. Los avances de la tecnología, por su parte, cada vez más adquieren un valor fundamental en términos de comunicación para las personas que lo utilizan en las diferentes actividades de su vida cotidiana. El desarrollo vertiginoso de la ciencia y la tecnología, se presenta como un desafío para los investigadores sociales, en tanto nos permite indagar en la modificación y asunción, no solo de las maneras tradicionales de comunicarnos, sino en las puertas que abre hacia nuevas formas de trabajo, entretenimiento, educación; transformaciones que develan insuficiencias en los modelos teóricos tradicionales para comprender los procesos que vive el hombre en una realidad virtual donde se construye una nueva cotidianidad.
La psicología social por tanto, no puede estar ajena a esta realidad que existe, que varía y depende del que la siente y la evalúa. Estamos hablando de una realidad objetiva marcada por una serie de interconexiones tecnológicas pero que contiene como criterio de existencia lo construido por el sujeto de dicha interacción, por su manera de incorporarlo a los diferentes ámbitos en su día a día. Corresponde a nuestra ciencia profundizar luego, en los alcances psicosociales y los significados que se le otorgan a las “nuevas tecnologías” de la comunicación, las cuales inciden en la mediación de la intersubjetividad en un mundo en que como plantea Jiménez (en Pérez, 2004; 38) “las profundas transformaciones de la civilización post- industrial subvierten vertiginosamente las coordenadas espacio- temporales en las que se han venido construyendo realidades sociales, sus representaciones y la identidad de los pueblos en general y de los individuos en particular. Una realidad social, donde se revolucionan nuestras formaciones socioculturales “estableciendo referencias y valores de alcance planetario que saturan los espacios de lo público, de lo conversacional y hasta de lo privado”.
En el caso concreto de nuestra unidad de análisis podemos decir que el ciento por ciento de los profesores de la Universidad de La Habana utilizan el e-mail para comunicarse, tanto en lo interno como con otros centros, instituciones o personas que se encuentren fuera del mismo, nacional e internacionalmente, sumando un total de 1596 usuarios[1]. De ellos más del 50 por ciento se benefician del acceso remoto, por lo que desde sus casas pueden adherirse también al mismo. Cada vez se le asigna mayor importancia pues no solo es asumido como un medio necesario para la comunicación institucional, sino que el mismo permite la satisfacción de diferentes necesidades desde todas las áreas significativas de su vida cotidiana. Se constituye así como un elemento que influye en la construcción de su subjetividad a partir de las interacciones que se establecen a través de este tipo de prácticas.
Desarrollar este tipo de investigación adquiere valor práctico en tanto identificar la relevancia y el significado que tiene el uso de las nuevas tecnologías para la comunicación y la construcción de la realidad social de estos usuarios en el ámbito universitario, representa un potencial relevante para fortalecer las redes comunicativas tanto hacia adentro como hacia fuera del mismo. Tener claro cuáles son las maneras en que se concibe este medio, sus motivaciones de uso, las actitudes que genera, así como los contenidos comunicativos y psicológicos más relevantes para recibir o enviar información mediante la comunicación digital, puede optimizar y garantizar un intercambio más eficiente entre los diferentes profesionales de nuestra casa de altos estudios. Comprendiendo la carencia de abordajes relacionados con esta problemática social, nos orientaremos con esta investigación, pues tal y como plantea Graciela Castro (2002), el uso de las tecnologías de la información y la comunicación suscita nuevas formas de relación, estableciéndose a partir de la cultura informática un nexo entre la persona y la computadora, pues ellas no son utilizadas únicamente como medio para la búsqueda e intercambio de información, aun cuando ese sea el móvil fundamental por el cual existe en los centros universitarios.
Para ello nos dirigiremos a un conjunto de profesores universitarios, en cuya actividad profesional la Comunicación Mediada por Computadora (CMC) genera nuevas mediaciones y configuraciones y a la vez produce percepciones sobre el mundo que habitan. Desde una perspectiva psicosocial pretendemos realizar este abordaje centrando la atención en los aspectos antes mencionados y en la manera en que éstos inciden en nuestro modo de interactuar con los otros de forma significativa.
Este trabajo resulta de una investigación que culminó en el año 2009, la cual se centró en la realización de una sistematización teórica desde la psicología que permitiera comprender qué significa para estos profesores hacer un uso cotidiano de este tipo de comunicación. A continuación presentaremos algunos elementos que desde este punto de vista se consideran pertinentes puntualizar para centrarnos posteriormente en el análisis de los resultados de la misma y finalmente ofrecer las conclusiones a las que pudimos arribar luego de finalizado dicho estudio.
Algunas aproximaciones teórico- metodológicas para el estudio de la Comunicación Mediada por Computadoras (CMC)
De la Comunicación Cara a Cara (CCC) a la CMC
La comunicación humana ha sido abordada a lo largo de los años a través de diversas perspectivas atendiendo a todos sus componentes y desde diferentes configuraciones. Sin dudas estamos frente a una convergencia entre dos tipos de relaciones humanas: por una parte las relaciones presenciales que establecen modos de comunicación cara a cara (CCC) donde todos los elementos psicológicos, físicos y sociales pueden ser expresados de una manera directa y sin mediaciones externas al sujeto; y por otra parte podemos referir que hace más de una década han aparecido nuevas oportunidades de interacción entre los seres humanos: la comunicación con otros desde la distancia, tal cual se estuvieran desarrollando vínculos directos. Es decir, se producen relaciones interpersonales pero sin la presencia física, conectados solamente a través de dispositivos tecnológicos como sucede en la comunicación mediada por computadoras (CMC).
Los modos en que se están asumiendo a las tecnologías como medio de comunicación entonces, están modificando los vínculos presenciales o al menos la significación que tiene para sus usuarios en tanto la expresión de las conductas no verbales, las representaciones y modelos mentales en los que se producen y comprenden los actos comunicativos así como, la codificación de los sistemas de signos, la expresión de la identidad personal, la noción de la intencionalidad y la intención comunicativa, han comenzado a demandar nuevas configuraciones empíricas, teóricas y metodológicas que permitan armonizar, desde una perspectiva interdisciplinaria al proceso de interacción humana que parece ser que cada vez se mueve más en un continuo de relaciones cara a cara- presencial- a las mediadas por computadoras- tecnológicas.
En este apartado entonces intentaremos proyectar algunos enfoques teóricos tradicionales desde donde ha sido estudiada la comunicación interpersonal, incorporando a su análisis, las nuevas miradas y perspectivas con que se comienza a entender este nuevo nivel de interacción en las prácticas comunicativas cotidianas de muchos seres humanos del siglo XXI.
La comunicación cara a cara ha sido, como bien hemos referido con anterioridad, el modo por excelencia a través del cual los seres humanos hemos podido alcanzar un nivel de desarrollo superior en la medida que se logra articular pensamiento y lenguaje, desarrollándose el hombre como ser social.
En este sentido, Julio César González la define como “proceso básico, clave para la integración y existencia de la sociedad como un todo, configurado por diferentes niveles donde cada actor que interviene interactúa en ámbitos específicos, teniendo en cuenta sus características específicas, los aspectos en común que puedan tener los unos con los otros, así como los elementos de enlace con el resto” (González, 2002 en Hernández, 2004). Proceso porque se forma y transforma a lo largo de la vida del sujeto y no se expresa igual en los diferentes vínculos en los que el ser humano interviene, sino que posee niveles y especificidades en cada uno lo que permite la interacción entre los individuos, los grupos y por tanto la sociedad.
Su vínculo con las relaciones interpersonales
“Las relaciones interpersonales constituyen un elemento imprescindible y neurálgico en los seres humanos. Necesitamos del contacto con los otros para aprender a ser personas. Sin embargo, un nuevo dilema se abre alrededor de las mismas cuando la intención radica en comprender los vínculos interpersonales sostenidos desde las mediaciones tecnológicas. Las dudas invaden a los más conservadores o temerosos de los cambios tecnológicos, que se niegan a admitir estas nuevas formas de comunicación y las posibilidades que ofrecen, desbordándolas de críticas y prejuicios sobre los riesgos que comportan sus deficiencias, así como las desventajas que poseen respecto a las relaciones cara a cara”(Hernández, M, 2006). No obstante, queramos o no este modo particular de vivir las relaciones humanas, estamos convocados a concebir el proceso de comunicación a partir de los vínculos que establecen los interlocutores en cualquiera de los niveles y modos en los que ella se exprese.
Si a esta forma de entender las relaciones interpersonales le sumamos además, los avances tecnológicos insertados en nuestra sociedad, desde hace unos años, podríamos establecer dos formas de interactuar con maneras peculiares de expresión: presenciales y mediados por la tecnología, tal como habíamos visto anteriormente. No obstante, independientemente del tipo de vínculo que establezcamos, la comunicación humana, constituye el proceso que posibilita el contacto con los otros, su entendimiento o enfrentamiento, susceptible de análisis y profundización desde la psicología social. “La interacción es escenario de la comunicación. No existe una sin la otra. Es a través de este proceso que los sujetos proyectan sus subjetividades y modelos del mundo e interactúan desde sus lugares de construcción de sentido" (Rizo, 2005 en Hernández M, 2006).
Esa es la razón por la que cada vez se preste mayor atención a todos los mecanismos- tanto psicológicos, como sociales-, que regulan el comportamiento de los individuos y grupos en los escenarios donde transcurre su vida cotidiana. La realidad social se edifica en la interacción humana como resultado de la actividad de construcción psicosocial de los sujetos que la integran, atravesada por sistemas de significados compartidos, que le hacen adquirir una dimensión simbólica, tal como refiere Ibáñez, 1998 (en, Linares, C. et al. 2008).
Elementos de la personalidad, la percepción social y las relaciones interpersonales que intervienen en el proceso de comunicación
Un factor que atraviesa las relaciones interpersonales es la autoimagen del sujeto. Es decir, el concepto que cada persona tiene de sí mismo determina también cómo se va a relacionar con los demás. Las características personológicas (posición activa o pasiva del sujeto ante la necesidad de expresar determinados mensajes cuyo contenido no necesariamente sea atractivo, nivel de autodeterminación, modo de regulación, externa o interna, nivel de extroversión- introversión, historias de vida, formaciones personales, pertenencia de determinados grupos, entre otros) por tanto, constituyen uno de los factores que intervienen en los estilos de interacción de los individuos entre sí, pues lo individual, mediatiza de todas maneras, la forma en la cual el sujeto se vincula con su realidad.
Al igual que esta autopercepción nos afecta de una u otra manera, la percepción que tenemos de los demás es algo que también condiciona nuestras actitudes y nuestros comportamientos concernientes a estos. (Zaldívar, 2000).
Estos elementos guardan relación con factores sociopsicológicos de los sujetos así como sus determinantes, sus normas, pautas de comportamiento; los cuales van generando un sistema de creencias, valores y significados que establecen el modo en que se estructuran los diversos estilos de interacción que tienen con la realidad y su reflejo.
La apreciación del sujeto de su realidad y de sus significativos constituye el punto de partida para su interrelación con ella. Su modo de interactuar va a depender por tanto, de los procesos que intervienen en ese proceso que van condicionando la subjetividad con sus propias atribuciones de sentido y connotaciones específicas, en función de la elaboración que hace el individuo de su realidad.
Otros elementos más centrados en el mensaje y la actitud que asumen los sujetos ante el vínculo, se pueden expresar en estos tres conceptos empatía, aceptación al criterio ajeno y que el mensaje sea congruente, es decir, esto significa que para hacer más eficiente nuestro proceso de comunicación se hace pertinente un conocimiento adecuado de las personas, ser descriptivos, claros y oportunos a la hora de señalar nuestros puntos de vista, ser capaces de entender la realidad desde la propuesta que nos hace la otra persona, tolerar y respetar las diferencias de criterios, así como ser coherente con nuestras actitudes, modos de pensar y expresar nuestras vivencias. (Zaldívar, (2007), Hernández (2004)).
Las Tecnologías de la Comunicación y la Información (TIC) como mediadoras de la Comunicación cara a cara. Sus características fundamentales
Las TIC han permitido el desarrollo de nuevos medios que se distinguen de los anteriores, pero la característica más importante es que la tecnología telemática abre la posibilidad de la interactividad que ha sido definida como la capacidad que tienen los usuarios de ser productores/consumidores de información y contenido. Hoy es posible hablar de un receptor con facultades de emisor, base del paradigma de comunicación dialógica que supone un real intercambio entre emisores y receptores. En este sentido (Llorca, 2007) plantea que “emisor y receptor se pudiera decir que se ubican en un mismo nivel: en teoría (sólo en teoría) ninguno tiene el control desde el que parte el discurso, por otro lado plantea que las relaciones en el intercambio comunicativo superan las definiciones de interpersonal y masivo”. Sin embargo, a pesar que coincido con el autor en que desde esta manera de interacción tienen la posibilidad de visualizarse en niveles simétricos en tanto son sujetos activos dentro del proceso, no considero que en ninguno de estos roles se pierda el control desde el que parte el discurso como él expresa. A mi modo de ver esto depende del tipo de interacción que se quiera establecer y de la intención que tenga la misma, es decir, la razón por la cual ella existe. Sus principales aportaciones desde el orden teórico y metodológico están orientadas a encontrar modos alternativos de interacciones socio- comunicativos y de qué manera se produce, así como la influencia del carácter sincrónico o asincrónico en este tipo de interacción comunicativa. (Alonso y García, 2005)
De acuerdo con Pineda de Alcázar, los componentes de la comunicación adquieren nuevos significados y nuevas formas de expresión tal como ya veníamos diciendo anteriormente, en este caso, el usuario que no es más que el sujeto de la comunicación, no es considerado como un mero consumidor sino también como creador, productor de sentido, de significados, como competencia activa para el diálogo y capaz de ocupar un lugar culturalmente hablando en la sociedad de la información. El mensaje adquiere nuevos matices, pues al estar afectado por las mediaciones tecnológicas, se evidencian alteraciones en el lenguaje así como el uso de códigos comunes y que cada vez van siendo más universales, transgrediendo barreras idiomáticas y culturales, como pueden ser los usos de símbolos, íconos o frases que permiten que la comunicación pueda llegar al otro actor de la comunicación en el sentido de lo que el productor del mensaje quiere decir. El emisor en este caso, también tal como lo refiere la autora, se está abriendo a diversas alternativas y no se centra únicamente en quien posee el poder de la comunicación. El medio, juega un papel importante en esta nueva forma de presentarse la comunicación, esta autora lo define como interactivo, personalizado, centrado en soportes técnicos, digitales, electrónicos, multimedia o cibermedios. (Pineda de Alcázar, 2001).
La configuración tecnológica de los nuevos medios determina la superación de una de las características de la comunicación unidireccional y difusiva propia de los medios tradicionales: la ausencia de un feedback inmediato, simultáneo a la emisión y envío por el receptor a través del mismo canal utilizado por el emisor. (Chong, B, 2005). Esto por su puesto tiene que ver con el tipo de comunicación asincrónica como es el caso del correo electrónico, donde las personas no tienen que coincidir al mismo tiempo en la red y aunque establecen una comunicación como la del correo postal, no es similar en su estructura sino que por lo general, se produce el mensaje como si fuera parte de una conversación oral, pero las personas están interactuando a través de la tecnología digital con desfasaje temporal. En el caso de los chat o los Messenger, la conversación y la retroalimentación sí adquieren estructuras más semejantes a la de la CCC pues desde este tipo de comunicación el intercambio es sincrónico, y en el caso de que las personas tengan un conocimiento previo entre sí y una relación muy profunda, las distancias entre ellas son cada vez más cortas. Las mediaciones no se perciben de la misma manera, pues el tema de la identidad y los códigos comunicativos tienen una experiencia previa compartida que hace más efectiva este tipo de interacción. Por tanto la CMC como medio de comunicación tecnológica enfatiza su postura como instrumento de reconstrucción social. No sólo se ha convertido en un medio de interacción humano, multidimensional, multicultural, global y local al mismo tiempo, sino que también permite compartir códigos culturales, creencias y valores propios de las divergencias de raza, credo y nacionalidad.
Por su parte el uso de la comunicación no verbal a través de esta red, es uno de los elementos que se indica como limitante en este tipo de comunicación. La comunicación no solo se produce por la conducción de manera concatenada de signos que conforman palabras, sino ella también está compulsada por un conjunto de códigos extraverbales que permiten completar, armonizar o complejizar los significados de nuestras ideas, sentimientos y acciones en el discurso comunicativo.
En este sentido nos va quedando claro entonces que la comunciación asistida por medios artificiales, si bien posee algunos elementos de la comunicación cara a cara, en tanto utiliza fundamantalmente las palabras para expresar significados, ella posee en su misma sintaxis, otra gramática e incluso otro lenguaje y uso de códigos socio- psicológicos que le asignan matices particulares de expresión.
En este caso existen algunos trabajos que exploran incluso la idea de: “reglas de etiqueta” en la socialización; criterios sociales muy parecidos a los reales pero usados en la red como una especie de protocolos sociales de comportamientos: “Estas reglas representan estándares (...) son los mecanismos generados para los estándares de conducta de los usuarios” (Mc Laughlin, Osborne y Smith, 1995) y juegan un papel donde “la adopción de estándares personales crean un sistema autorregulador que opera a través de auto- sanciones internalizadas” (Bandura, 1995, en Balaguer 2002) . Sin embargo, este análisis no es vivenciado de manera tan lineal por los usuarios de este medio. Las investigaciones en este sentido apuntan sobre un elemento más que se expresa en esta búsqueda, el cual ha sido estudiado y tiene que ver con el uso de los “emotíconos” (cfr. Danet, 2001, quien tiene un trabajo muy completo sobre ello), al referirse que no sólo estamos limitados al lenguaje escrito sino a poner en éste los mismos métodos con los que nos expresamos comúnmente en una comunidad bautizada por la presencialidad. Aspecto importante a destacar es que el correo electrónico ha podido delimitar entre lo local y lo global en el sentido de distinguir la diferencia entre escribir un mensaje a un conocido, con todo el significado connotativo posible a diferencia del mensaje enviado a un desconocido donde la formalidad y los buenos modales de expresión son esenciales.
Para algunos autores esto constituye una de las principales desventajas, pues las personas pueden experimentar la frustración de no comprender en su entero significado, el mensaje que el otro transmite. A pesar de todo esto, se han generado recursos para suplir la ausencia de algunos elementos no verbales usando representaciones visuales y combinaciones de caracteres escritos comoJ, :) L : ( para indicar sonrisa o tristeza,-| Postura neutra, ;-) Guiño, complicidad,-o Sorprendido, asombrado, así como, las personas que están verdaderamente implicadas en el proceso, han creado mecanismos y a la vez desarrollado habilidades desde el punto de vista comunicativo, para poder llevar a cabo un proceso completo, dentro de lo posible, de comunicación interpersonal (Varona, 1998).
Pero la comunicación a través de la computadora no solo pudiéramos definirla como un fenómeno tecnológico, sino que como plantea Blanca Chong (2005), ella constituye un fenómeno sociocultural donde más que red de redes de computadoras, pudiéramos hablar de red de redes humanas asistidas o mediadas por computadoras pues sin lugar a dudas se modifican las maneras en que la gente se relaciona entre si, al hacer posibles nuevas formas de interacción entre los individuos, donde el tiempo y el espacio, así como el ritmo en que se llevan a cabo las diferentes acciones en las que interviene el individuo adquiriéndose dimensiones distintas a las que han tenido hasta hoy. (Camacho, 2003 en Chong, B, 2005).
Tendríamos que hablar en este sentido de cómo a partir de estas nuevas realidades, las relaciones sociales y diferentes actividades en las que interactúan estos actores, están atravesadas por indicadores que intervienen en la subjetividad social[2], la cual indudablemente tiene un impacto en la subjetividad individual de cada uno de los que acceden a ella.
Desde esta lógica podemos entender entonces a Castells (2002), cuando nos plantea que el uso de las nuevas tecnologías presenta un modo peculiar de concebir las variables esenciales de la vida humana, como son, espacio y tiempo, las cuales indudablemente tienen un impacto en las diferentes esferas de su vida cotidiana, así como en su influencia en las relaciones interpersonales y profesionales y en la expresión de un modo de ser y estar que puede adquirir nuevas modalidades o expresar rezagos de la cultura social tradicional. Se trata entonces de novedosas formas de control social que permitan la reproducción e integración de las sociedades modernas.
Estamos hablando de un carácter activo del sujeto, a partir de que este es quien decide en qué momento interactúa, cuándo y dónde y además con quién se va a conectar. Chong (2005) plantea que desde aquí la lógica absoluta del tiempo se desvanece pues no necesariamente para que se mantenga el vínculo, tiene que coincidir mi organización temporal con el otro actor del proceso, cada una de las partes determina desde una posición activa e individual en qué momento se sienta frente a la computadora para satisfacer cualquiera de las necesidades que el medio le permita.
Pero a través del uso de las nuevas tecnologías las personas que se encuentran en lugares geográficos distantes también logran encontrarse sin que esta barrera obstruya el desarrollo de la interacción. Esto está dado porque la conectividad revela la creciente proximidad espacial del mundo. Desde esta perspectiva, se produce una sensación de acortamiento de las distancias tanto física como simbólicamente.
De acuerdo con Gómez (2002) el asunto radica en que aun no se tiene claridad cuando se habla del espacio desde la CMC si se hace referencia al espacio real o al construido simbólicamente. En este sentido estricto se trata de ambos, por un lado está el espacio físico que ocupan las computadoras, conexiones etc. por otra parte está el que posibilita estos elementos tecnológicos, un espacio simbólico construido por los usuarios a partir del uso que hacen de ellos, que está mediado por la manera en que se concibe el vínculo y que cambia de una interacción a otra en dependencia del grado de profundidad que esta tenga. De ahí que con algunas personas con las que tengamos relaciones a través de la computadora, a veces nos da la sensación de que se encuentran a nuestro lado aun cuando medien kilómetros de distancia y se produzca una verdadera relación interpersonal.
La dimensión tecnológica que se expresa en el espacio físico, real y objetivo, se incorpora cada vez más en la vida cotidiana de sus usuarios, transformando formas de interacción, hábitos, modos de concebir el mundo más cercano y de mayor alcance, desde el cual se va superando este espacio físico por la actividad que se realiza frente a la computadora, no importa donde se esté ubicado, las relaciones pueden ser igualmente intensas o superficiales. Se adquiere así una dinámica con identidad propia pero con una mezcla de muchas dinámicas y procesos que la hacen verdaderamente legítima y necesaria.
Desde estos supuestos teóricos desarrollamos nuestra investigación a partir de una perspectiva cualitativa, teniendo en cuenta que nuestro objeto de estudio ha sido poco abordado con anterioridad en nuestro contexto, razón por la cual demanda de aproximaciones empíricas que permitan indagar en este tipo de estudios. Para ello consideramos al sujeto como centro de nuestro abordaje científico, como creador y transformador de significado, en aras de intentar lograr un punto de encuentro entre alternativas interpretativas que no acerquen a nuestro objeto de análisis. Este tipo de metodología emerge así como un complemento necesario para el estudio de fenómenos subjetivos que se expresan en la interacción humana si intentamos acercarnos a una realidad contextualizada y dotada de significación que nos admita interpretar este fenómeno.
Para ello nos planteamos como problema y objetivos de investigación los que reflejamos a continuación:
Problema de Investigación: ¿Cuál es el significado que se le asigna a la Comunicación Mediada por Computadoras (CMC) en las Prácticas Comunicativas Cotidianas (PCC) de profesores de La Universidad de La Habana?
Objetivo General: Caracterizar la CMC en las prácticas comunicativas cotidianas a partir del significado que le asignan profesores de La Universidad de La Habana.
Objetivos Específicos:
Describir los elementos que definen las PCC a través de la CMC.
Identificar comparativamente las prácticas comunicativas de los participantes de la investigación a partir de los elementos significativos atribuidos por ellos a ambos tipos de comunicación (CMC y CCC).
Identificar los contenidos temáticos más significativos de la CMC para estos profesores.
Indagar en las motivaciones asociadas al uso de este medio en los participantes de la investigación.
Caracterizar el consumo de la computadora como medio de comunicación para estos profesores.
Explorar las actitudes de estos profesores asociadas a este tipo de prácticas.
En este sentido organizamos entonces nuestras categorías analíticas, dimensiones e indicadores a partir de la siguiente interrelación:
Prácticas Comunicativas Cotidianas: Modos organizados y estructurados de interacción social (escritura, lenguaje oral verbal o extraverbal) entre dos o más personas que marcadas por un ritmo y por el contexto concreto en que se expresan habitualmente, garantizan la realización de actividades y relaciones sociales que emergen como parte de los vínculos humanos en las que ellas se desarrollan. Ellas están atravesadas por sistemas de significados compartidos que le hacen adquirir dimensión simbólica. Por tanto, regulan la vida de las personas pues se constituyen en un mundo intersubjetivo, movilizando procesos y estructuras subjetivas de las personas implicadas para responder adecuadamente a las diferentes situaciones que se van presentando, en la medida que intervienen elementos de diferente naturaleza como pueden ser códigos comunes, expresión y satisfacción de necesidades sociales e individuales, expresión de habilidades comunicativas, significados compartidos sobre determinadas temáticas, percepciones, creencias, estereotipos y actitudes.
Pueden ser expresadas de manera directa presencial cara a cara o mediadas por las tecnologías, como es el caso de la CMC, la cual constituye el centro de nuestra atención: Comunicación Cara a Cara (CCC): Interacción directa y presencial entre dos o más interlocutores que implica intercambio de información verbal y no verbal con cierta proximidad física y en la que pueden utilizarse todos los sentidos con retroalimentación inmediata. Comunicación Mediada por Computadoras (CMC): Interacción comunicativa - no presencial- entre dos o más personas, mediada por dispositivos tecnológicos y expresada a través del lenguaje escrito y/o de símbolos. Su éxito como proceso comunicativo no depende necesariamente del momento en que se conectan, sino de los códigos y reglas que compartan entre sí. La misma puede darse de manera sincrónica (chat, Messenger) o asincrónica (correo electrónico, listas de discusión, comunidades virtuales).
Significado de la Comunicación Mediada por Computadoras (CMC): Producción subjetiva que se devela en los modos de interpretar, pensar, sentir y descifrar las prácticas cotidianas de comunicación mediada por ordenadores a través de diferentes formas de atribución de sentido en la construcción activa que hace el sujeto de este tipo de interacción.
Definición de los grupos de sujetos trabajados
Para la realización de esta investigación, trabajamos con profesores de la Universidad de La Habana, pertenecientes a las áreas académicas de las Ciencias Sociales y Humanísticas y Ciencias Exactas y Naturales[3] donde se utilizaron las nuevas tecnologías como medio de comunicación. Decidimos trabajar con profesores y no con otro tipo de personal perteneciente a este centro pues ellos no han sido abordados desde la investigación, no ocurriendo así con estudiantes, los cuales en otras oportunidades han sido trabajados desde diferentes perspectivas teóricas como protagonistas de otros estudios. Sin embargo, cuando se instaló la Red de redes en la Universidad y de acuerdo con los fines sociales para los que fue creada, los profesores fueron de los primeros que tuvieron acceso a la misma, razón por la cual nos parecía pertinente realizar esta investigación desde este grupo social, teniendo en cuenta el uso que hacen de ella, así como el tiempo que le dedican a este tipo de práctica.
Como nuestra metodología es cualitativa y nuestro interés radicó en buscar los significados que posee este tipo de comunicación para estos profesores, decidimos trabajar con grupo pequeño de profesores, para poder profundizar en nuestra búsqueda, teniendo en cuenta que además trabajamos con entrevistas grupales donde un número elevado de participantes no favorece este tipo de interacción. Para ello trabajamos con 40 profesores de manera general, organizados equitativamente entre las cuatro facultades de modo tal que tuvimos acceso a 10 profesores por cada una de estas áreas para la aplicación del cuestionario y diferencial semántico.
Tuvimos en cuenta algunos datos que desde el punto de vista de las características socio- demográficas, pudieran arrojar información relevante a nuestra interpretación (edad, sexo, profesión y tiempo que llevan utilizando la Red como medio de comunicación desde su rol de profesor).
La selección fue intencional pero con una entrada mediada por canales informales y no funcionales de la institución. Esto estuvo relacionado con la necesidad de lograr que las personas que se comprometieran a participar en la investigación lo hicieran desde la responsabilidad que implica formar parte de la misma. Además por otra parte, porque nos resultó complejo poder acceder por otros canales a este grupo de profesores, teniendo en cuenta que no tienen un tiempo estable de permanencia en el centro y que además tienen muchas actividades lo que podía afectar la dinámica de las sesiones de trabajo.
Análisis de Resultados
A continuación se exponen algunas cuestiones generales que tendremos como elementos de referencia para la interpretación de estos resultados:
Durante la recogida y análisis de los datos tuvimos en cuenta como elemento principal el total de profesores estudiados como un todo, entendiendo a éste en su condición de grupo funcional. Asumir este conjunto de individuos desde esta perspectiva implica tomar al grupo como portador de determinadas características que hacen que sus miembros tengan cualidades parecidas entre sí y que a su vez, aun cuando ellos no compartan una relación cara a cara posean elementos comunes que nos permitan realizar una mirada psicosocial a su comportamiento. En este caso asumimos a estos participantes como partes del grupo estudiado a partir de identificar una serie de categorías compartidas entre ellos:
Utilizan las nuevas tecnologías como medio de comunicación en sus prácticas comunicativas cotidianas. Son actualmente profesores de la Universidad de La Habana. Poseen un elevado nivel intelectual y Sienten una fuerte motivación hacia su profesión y hacia el uso de este medio de comunicación.
El análisis por cada uno de los subgrupos organizados de acuerdo a las facultades de pertenencia nos sirvió para construir a su vez, comparaciones entre nuevas categorizaciones que los unen o los distancian del resto de la grupalidad así cómo para hablar de tendencias en función de los elementos compartidos por todos ellos amén de las diferencias que puedan darse a lo interno de cada particularidad grupal.
Desde el punto de vista del género, no se expresaron diferencias significativas que nos hubieran permitido hacer un análisis de acuerdo a esta variable psicosocial. Sin embargo, la edad y el tipo de facultad a la que pertenecen, sí nos dieron elementos diferenciadores, por lo que los análisis comparativos guardan relación con estas dos características. Es importante dejar claro que cuando hablamos de profesores jóvenes lo hicimos tomando como referencia, edades comprendidas entre los 23 y 35 años, mientras que cuando hablamos de profesores mayores lo concebimos en función de comprender aquellos profesores mayores de 35 años[4].
Elementos que definen las Prácticas Comunicativas Cotidianas a través de la Comunicación Mediada por Computadoras
Las prácticas comunicativas cotidianas (PCC) de estos sujetos están orientadas a la utilización de las TIC como complemento de la Comunicación Cara a Cara (CCC) en algunos casos y como sustituta de este tipo de comunicación en otras. No obstante, no se evidencia en ninguno de ellos una tendencia a reemplazar de manera definitiva este medio de comunicación aunque sí se orienta una predisposición marcada cada vez más hacia un incremento de este medio en varias dimensiones subjetivas. Elementos en los cuales profundizaremos más adelante:
En este grupo de profesores, ellas cumplen con las funciones básicas de la comunicación desde las cuales abordamos esta problemática. Centrando la atención en nuestro objeto de estudio, podemos referir que los participantes en la investigación emplean la CMC tanto para trasmitir e intercambiar diferentes contenidos significativos (siendo válida la aclaración de que asumimos contenidos como el conjunto de informaciones que circula por la red), como para la práctica de la interacción conjunta en el desarrollo de diversas actividades o para la expresión e intercambio de sentimientos o estados afectivos los cuales regulan su comportamiento desde estas prácticas comunicativas A continuación veamos cómo se expresan de manera particular cada una de ellas:
La comunicación como intercambio/trasmisión de información es percibida como la función fundamental para el empleo de este medio. Esto significa que este grupo vivencia la CMC en las PCC desde su dimensión informativa. Los sujetos refieren que a través del uso de los diferentes medios de comunicación tecnológicos abordados, su trabajo se viabiliza con mucha mayor funcionalidad, tienen acceso a un mayor número de información especializada y pueden establecer intercambio académico o científico con otras universidades incluso fuera de sus fronteras. Desde el punto de vista administrativo, también les permite poder acceder a todos los trabajadores que estén conectados a la red. El flujo de información laboral, comienza a resultar efectivo en un nuevo contexto interactivo, donde las personas no tienen que coincidir en espacio ni tiempo, ni estar pendientes de sitios tradicionalmente legitimados para la trasmisión de este tipo de mensajes. “Su buzón electrónico” posee toda la información que se necesita, lo que implica un reordenamiento de su propia realidad social a partir de la aparición de nuevos escenarios mediáticos.
Por otra parte, refieren que este tipo de práctica es más efectiva, atendiendo a la posibilidad que ofrece de trasmisión o intercambio informativo, en espacios donde las personas han interactuado anteriormente de manera presencial. Otro elemento que impacta durante el intercambio de información tiene que ver con aquellas características del mensaje que pueden resultar distorsionadoras constituyéndose como barreras de la comunicación, fundamentalmente cuando no están todos los contenidos verbales y no verbales en igualdad de expresión. Aquí también intervienen otros elementos como pueden ser la motivación que tenga la persona hacia el tema del mensaje, la credibilidad que tenga el emisor del mismo o el contexto desde el cual lo recibe, por mencionar algunos.
La comunicación como interacción para la realización de la actividad conjunta y la expresión de afectos. Esta función se expresa con mayor claridad en el grupo de profesores jóvenes y de ellos específicamente los de las facultades de Matemática, Psicología y en cuatro de la facultad de Historia, los cuales refieren que en sus PCC han encontrado otro espacio para la expresión de sus sentimientos y para la realización de actividades con personas físicamente distantes, lo cual no significa necesariamente fuera de fronteras
Estos elementos nos indican una estimación inadecuada del medio, en sus dos posiciones extremas (sobrevaloración- subestimación): sobrestimación en cuanto a las posibilidades que ofrece para el acercamiento interpersonal y subestimación en cuanto al desarrollo de las capacidades personales orientadas a la posición transformadora y desarrolladora de las relaciones humanas sean cuales sean las circunstancias en las que se presenten. Por otra parte, aparece aunque muy sucintamente otro elemento interesante que aflora en este testimonio, tiene que ver con la cuestión cultural que marca el modo en que las personas tienen legitimado la expresión de sus emociones, a partir de toda una serie aprendizajes que se van adquiriendo durante toda la vida a través de un legado trasmitido de generación a generación.
Cuestiones estas diferentes pues desde estas dos situaciones expuestas se percibe este tipo de práctica en dos variantes. La primera como sustituta de la CCC, lo cual aun cuando pareciere que favorece los vínculos, a la larga las consecuencias son nocivas pues no siempre las personas tienen la posibilidad de contar con un medio que les sirva de puente para expresar lo que sienten. Por otra parte, cuando la CMC es empleada como complemento de la CCC de acuerdo a las circunstancias del contexto, resulta perfectamente legítimo este tipo de intercambio dadas las condiciones en las que se expresan las relaciones humanas en los últimos tiempos; cada vez más las personas se conocen más entre sí en diferentes lugares del mundo y en el caso concreto de nuestro grupo, debemos tener en cuenta que son profesores que por su contenido laboral muchas veces trabajan en otras universidades donde se crean lazos afectivos y profesionales que son mantenidos en la distancia a través de los distintos dispositivos tecnológicos. Significa que el comportamiento de los usuarios de estos espacios se regula a través de este tipo de vínculos orientado al desarrollo de la actividad que realizan pero también a la expresión de sentimientos hacia esas personas con las que se produce el intercambio.
En el grupo de profesores jóvenes esta función se vivencia mucho más que en profesores mayores. Los primeros, están más orientados al desarrollo de relaciones interpersonales desde este escenario, mientras que los profesores mayores refieren emplear este tipo de comunicación para cuestiones relacionadas con el trabajo o para mantener comunicación con familiares muy allegados que se encuentren fuera del país.
Dentro de los actores que intervienen en estas prácticas podemos señalar, que ellas se dan tanto con personas conocidas como con desconocidos. En el primer caso, podemos decir que este intercambio potencia las relaciones humanas y se utiliza como complemento de la CCC, sobre todo en contextos en que las personas se encuentran físicamente distantes, además refieren que este tipo de intercambio favorece la multiplicidad de actividades en tanto pueden estar trabajando y “con una ventana abierta” en la PC, pueden comunicarse con su pareja o personas allegadas. En cuanto al segundo caso, la comunicación es más empleada en contextos laborales para su intercambio con académicos de otros contextos donde los medios acortan las distancias, pero genera un mayor autoconocimiento y desarrollo de habilidades comunicativas.
Por tanto es necesario conocer las motivaciones del otro para fomentar el intercambio aunque los sujetos refieren que en determinadas circunstancias, sobre todo cuando hay que expresar sentimientos íntimos, que la “no presencia física” favorece este tipo de prácticas. El riesgo de potenciar este tipo de comunicación está dado en que no se potencia de este modo el carácter activo del sujeto en tanto no es capaz de potenciar sus limitaciones personológicas sino que encuentra un modo “acomodado” de convivir con ellas.
Por su parte la naturaleza de estas prácticas se mueve entonces en un continuum que va desde el nivel impersonal hasta el interpersonal, donde los sujetos expresan que se hace necesario que confluyan una serie de características que favorezcan este intercambio, entre ellas podemos citar:
La necesidad de un mensaje claro, personalizado, concreto, no recomendable para intercambios profundos donde hay poco conocimiento del otro, o no hay posibilidades de complementar la información por otros canales. Este medio también permite la expresión de sentimientos, afectos, necesidades que se satisfacen a través del vínculo, por lo que puede haber o no acercamiento afectivo en dependencia del tipo de relación existente, del contenido del mensaje y de las características personales de los interlocutores.
De manera general entonces podemos decir que la CMC para estos profesores se expresa tal cual refiere la literatura. No estamos refiriendo a que los profesores estudiados reconocen en el desarrollo de este tipo de prácticas comunicativas mediadas por computadoras, interacciones en tiempo real (como es el caso de los chats y los Messenger), así como interacciones en tiempo diferido para hacer alusión a la comunicación específicamente a través del correo electrónico, medio al cual tienen mayor acceso, y desde el que se regulan la mayor cantidad de prácticas comunicativas en la Universidad de La Habana a través del uso de las tecnologías.
En el primer caso, los sujetos plantean que predomina una comunicación directa, espontánea, poco elaborada, donde las personas pueden establecer una interacción a través del lenguaje escrito, en diversas direcciones. De manera simultánea pueden establecer conversaciones con varias personas.
Definen entonces este tipo de comunicación como un intercambio con objetivos muy claros, donde la intención no está en profundizar de manera muy explicativa sobre los temas que se están desarrollando, sino en dialogar sobre cualquier temática, pues por lo general este tipo de vínculo se establece entre personas previamente conocidas, lo que garantiza que hayan códigos de la comunicación compartidos, reglas de funcionamiento como pueden ser: “con mayúscula no se escribe, pues es indicador de gritos, o expresión de agresividad” o “cuando queremos expresar algo sobre lo que le queremos llamar la atención, utilizamos negritas, signos de admiración o interrogación, emoticons construidos a través de diferentes signos, por ejemplo; ;), J L, @ para regalar flores, etc. ”. Esto no significa que el contenido de la comunicación no sea profundo, pues pueden darse este tipo de intercambio, pero sobre la base de una conversación con explicaciones cortas y concretas, no demasiado descriptivas. Otro elemento que define este tipo de vínculos, es el empleo del humor, según estos profesores, pues es considerado como un elemento que moviliza el comportamiento del otro a responder y mantener el diálogo, lo que ocurre de manera espontánea, en la medida en que hay un mayor conocimiento entre los diferentes interlocutores.
Por su parte, el segundo tipo de comunicación está orientado al vínculo producido de manera diferida. El objeto de intercambio aquí gira su centro de atención hacia la búsqueda de información o conocimiento sobre un tema preestablecido. Este modo de interacción favorece la reflexión y por tanto una comunicación más conscientemente elaborada y profunda, la cual puede llegar a la comunicación interpersonal en su mayor nivel de expresión. Los sujetos refieren que el correo electrónico permite desarrollar relaciones interpersonales con un intercambio de contenidos no solamente informativo sino que si los implicados deciden continuar el vínculo y si sus habilidades comunicativas se lo permiten pueden expresarse cambios cualitativos en la relación, y por lo tanto aparecen nuevos motivos de intercambio con esa persona, “esto fundamentalmente se da con personas que uno no conoce mucho o que comienza a entablar una comunicación con ellos por temas de trabajo y en la medida que van implicándose comienzan a darse cuenta de que tienen muchas cosas en común, luego aparece una felicitación por fin de año, o por el día de las madres, o las personas tienen necesidad de compartir alguna alegría o tristeza y el medio les permite expresarse sin que nadie te interrumpa, así las personas comienzan a descubrir nuevos sentimientos y afectos a partir de este medio”.
Las esferas fundamentales en las que se expresan las prácticas comunicativas son familia y trabajo. Estos profesores en su mayoría establecen este tipo de comunicación en el trabajo. Sin embargo, no solo se comunican por cuestiones laborales a través de este medio. Esta situación genera una relación de oposición entre ambas esferas.
La comunicación con los familiares y personas allegadas es uno de los motivos que más orienta a las personas estudiadas a utilizar la CMC, sobre todo porque “son muchas las personas que tienen familiares en otros países, no existen otros espacios para utilizar este tipo de comunicación, la cual sin dudas te ayuda a mantenerte informada sobre tus familiares (…), cuando llego a la facultad lo primero que hago es revisar el correo, si tengo mensajes personales o familiares los leo primero y después hago todo lo demás”, tal como refieren profesores de las cuatro facultades indistintamente. Esto se refuerza fundamentalmente porque es percibido como un medio muy económico, rápido que ha permitido mantener relaciones que de otro modo hubieran sido imposibles de sostener.
De acuerdo a lo que hemos venido planteando, aun cuando estos profesores no lo expresan explícitamente de este modo, comentan sobre la sensación de que el tiempo no les alcanza en el trabajo para realizar todas las tareas que tienen puesto que a veces se les van varias horas leyendo y enviando mensajes y que como en la casa tienen más calma pueden realizar estas tareas sin la presión que les genera estar frente al correo y no responder cuestiones que ahí se tratan. Los tiempos, espacios y ritmos con los que transcurren estas relaciones y actividades sociales que están mediadas por las tecnologías entonces, se encuentran atravesados por su contexto socio histórico en tanto la esfera familia- trabajo se complementan en un mismo espacio, en un mismo tiempo interviniendo desde su oposición. Los profesores no tienen acceso por lo general a este tipo de comunicación en otro espacio que no sea el laboral, por lo que estas prácticas, sin duda alguna, conforman en un sentido importante, parte de las actividades en las que transcurre su vida cotidiana promoviendo la satisfacción de múltiples necesidades que están orientadas a todas las esferas de la vida de los sujetos estudiados.
Significados de la CMC
Los contenidos temáticos que se perciben como más significativos en cada uno de estos grupos se organizan de la siguiente manera:
1- Contenidos temáticos personales
2- Contenidos orientados a la esfera laboral y estos se organizan de acuerdo a la siguiente jerarquización:
Docente o académico
Científico
Institucional
Como bien observamos los contenidos están asociados a temas vinculados con cuestiones personales (aquí incluimos la familia, la pareja, amistades y entretenimiento) y con el trabajo, en un orden de jerarquización que no siempre se corresponde con sus necesidades fundamentales. Refieren que le dedican también buena parte de su tiempo, a los contenidos personales, pues es a través de estos intercambios que mantienen activadas muchas de sus relaciones humanas. Sin embargo, a lo interno de nuestro grupo de análisis se encuentran diferencias sustancias en cuanto a los subgrupos reorganizados a partir de la edad y tipo de facultad:
De manera general podemos decir que se evidencia como tendencia en las grupalidades más jóvenes[5] algunas cuestiones interesantes que queremos referir, pues resulta que dichos sujetos relatan que aún cuando estaban mucho tiempo centrados en el trabajo dedicándoles muchas horas de su día lograban mantener a la par una comunicación continua con la pareja puesto que podían llevarlo a la vez mientras iban trabajando frente a la máquina, pues muchas veces por esta vía lograban indagar en cuestiones y mantenerse actualizadas las relaciones con mucha mayor efectividad que cuando se encontraban cara a cara teniendo en cuenta que no siempre podían coincidir en el mismo espacio para dedicarse un tiempo y hablar sobre sus actividades cotidianas o a veces entonces dedicaban este tiempo y espacio presencial a otras cuestiones más íntimas o afectivas o a compartir su tiempo libre en actividades de orden más individual complementando de esta manera sus relaciones interpersonales. Estas referencias resultan interesantes puesto que la percepción que se tiene de estas prácticas le asigna nuevos sentidos no solo a las PCC de manera general sino que además generan nuevos modos de significar los vínculos interpersonales que atraviesan estas interacciones.
Por su parte los profesores de mayor edad con los que pudimos profundizar en la problemática en cuestión asumen una postura diferente del asunto, pues aun cuando los contenidos temáticos están movidos también por necesidades afectivas y personales, estos no constituyen el centro de su relación con el ordenador. Este grupo de profesores, está más orientado a utilizar este modo de interacción como facilitador del desarrollo de su área laboral en diferentes sentidos movidos por el intercambio científico o por las funciones administrativas que cumplen en su área profesional.
Las motivaciones constituyen el modo a través del cual se canalizan las necesidades humanas. Estas se forman en contextos concretos histórico- sociales, por lo que su abordaje nos convoca a tener en cuenta el momento específico en que se expresan, así cómo la manera en que son sentidas o vivenciadas por estos sujetos, elementos estos que no pueden verse de manera aislada pues es a través de ellos que se articulan un conjunto de formaciones subjetivas que forman parte de los componentes que intervienen en estas interacciones dándole dirección a su comportamiento, como pueden ser actitudes, normas, estereotipos, sentimientos, sistema de valores y saberes, entre otros.
En cuanto a las razones que argumentan estas motivaciones -aunque extensas por la particularidad de la expresión individual de la satisfacción de disímiles necesidades-, podemos agruparlas de acuerdo a la significación otorgada de la siguiente manera; Institucionales. Individuales. Académicas. Sociales y de Entretenimiento.
No obstante, refieren que esto puede variar en dependencia de las circunstancias concretas en las que se encuentren. Como tendencia se percibe que por lo general, los sujetos están centrados en la satisfacción de demandas laborales- pues resulta este medio como ya habíamos referido, un espacio por excelencia para la comunicación institucional-, las cuales por lo general tienen una prioridad y un tiempo concreto de realización. Sin embargo, en los casos en que los sujetos expresaban tener relaciones personales fuera del país, y este resulta el medio para mantener las relaciones afectivas con esas personas, entonces la búsqueda de este tipo de mensajes ocupaba un lugar jerárquicamente superior en tanto las personas primero refieren que revisan estos mensajes y luego se “conectan” con su jornada laboral.
Además se evidencian diferencias relativas nuevamente a la fragmentación del grupo a través de las diferencias etarias. Los jóvenes muestran una variedad mayor de sus motivaciones, en tanto si bien están orientados a la satisfacción de demandas vinculadas con su profesión, también le dedican una buena parte de su tiempo a satisfacer necesidades individuales, de intercambio afectivo donde se percibe, cómo cada vez se legitima ese escenario como un espacio de encuentro de múltiples relaciones, lo que nos indica la construcción de una mirada cualitativamente diferente hacia las relaciones humanas.
Sin embargo, los profesores de mayor edad, orientan más su comportamiento a la satisfacción de necesidades de corte cognitivo, dejando en un segundo lugar aquellas que están vinculadas con las necesidades individuales. No obstante, este análisis no tiene la intención de realizar explicaciones lineales, pues cada una de las agrupaciones estudiadas refieren en este sentido que todo esto depende de la situación concreta en la se encuentren.
Con respecto al consumo de uso encontramos que de manera general, excepto los profesores de la facultad de Historia, dadas las condiciones físicas de acceso a la tecnología, expresan un elevado consumo de la computadora como medio de comunicación. Refieren utilizarla diariamente por más de 4 horas, lo que implica que una gran parte de la jornada laboral está relacionada con este tipo de interacciones.
En un segundo caso la facultad de Química refiere una ligera diferencia también respecto a las facultades de Matemática y Psicología teniendo en cuenta la disponibilidad de equipamiento que poseen. En el caso de la facultad de Historia, volviendo a ella, el estar físicamente distante del laboratorio -donde pueden acceder a las tecnologías de la comunicación-, emplean más la comunicación tradicional cara a cara que la mediada por computadoras para llevar a cabo los distintos vínculos interpersonales. En este sentido los sujetos refieren “que incluso dada la inestabilidad que hay con Internet y el correo electrónico, muchas veces los jefes que son los que más están presionados a dar a conocer determinadas informaciones a los profesores emplean el teléfono como vía de comunicación, pues no existe garantía de que los diferentes medios tecnológicos favorezcan las relaciones a nivel de institución”. Toda esta situación implica que aun cuando existe una predisposición positiva hacia el uso de esta manera de comunicarse los seres humanos, la disponibilidad tecnológica emerge como un indicador necesario para que estas prácticas tengan un sentido práctico en el desarrollo de sus interacciones cotidianas.
En el caso de la facultad de Química, su uso está más orientado a fines institucionales y operativos, por lo que el consumo de la CMC en las prácticas comunicativas cotidianas tiene un valor más concreto en la regulación del comportamiento en la esfera laboral. Para ellos, el valor simbólico que tiene la computadora como medio de comunicación, está orientado a la posibilidad que brinda como facilitador de las interacciones profesionales más que interpersonales.
No obstante, aun cuando las limitaciones tecnológicas restringen el consumo adecuado de la máquina como medio de comunicación, esto no resulta ser el único elemento a tener en cuenta para realizar este análisis. También es necesario tener en consideración las habilidades personales que posean los individuos para manejarla adecuadamente y poder realizar una búsqueda desarrolladora del potencial humano. En este sentido el grupo se expresa como tendencia hacia el empleo de habilidades empíricas aprendidas en función de las propias necesidades que se van gestando en el intercambio, no expresándose en ninguno de los casos, haber recibido orientaciones o cursos que le faciliten un uso del mismo. Solo los profesores de Matemática por razones obvias, tienen un mayor entrenamiento en esta área. Este elemento resulta relevante para su comprensión pues cuando las personas no poseen recursos personales para enfrentarse al medio, pueden hacer valoraciones que subyacen en bases emotivas o marcadas por su experiencia concreta lo cual queda en un nivel meramente subjetivo, que trae como consecuencias la expresión de prejuicios que regulen el consumo en una dirección muy lineal y parcializada por un conocimiento incompleto de la realidad.
De todos modos la incorporación de estas prácticas en la vida cotidiana de estos sujetos comienza a generar no solo nuevas visiones acerca de las relaciones humanas en sus diferentes ámbitos sino que también se evidencian hábitos en su desarrollo, entre ellos encontramos:
En cuanto a los hábitos sociales, comunicación con familiares lejanos, cambios de hábitos en los modos de establecer vínculos interpersonales, mayor colaboración y mayor cordialidad en el trato con los otros, aprender más por sí mismos y menos de los otros, acceso a grupos de investigaciones similares. Con respecto a los intelectuales se visualizan por su parte, menos tiempo a la lectura y TV, investigan más, se compran menos libros, acceso a mayor número de informaciones científicas y personas que abordan la misma temática. En los laborales, cambios de hábitos laborales, menos contacto con personas que afectivamente no son de su agrado, mayor envío y recepción de información y documentos, legitimación de comunicación formal para canalizar cualquier situación relacionado con el trabajo y ayuda laboral. En cuanto al tiempo libre los hábitos se expresan en función de cambio de hábitos de sueño, menos uso del teléfono, paso más tiempo sentado, aumenta el sedentarismo, conocimiento de personas significativas en lo persona, sin embargo en este sentido se han sumado nuevos hábitos como son, conectarse con regularidad, lectura desde la pantalla, acceso a mayor información y a culturas, encender la máquina estando en casa, realizar gran parte del trabajo y actualización permanente de conocimiento.
Es decir que la CMC es un medio de relaciones sociales que utiliza como motor la tecnología pero conjuntamente tanto ella como sus usuarios se dan cita en un espacio común desde donde ocurren procesos simbólicos entre los individuos, los cuales no solo son espectadores sino que además actúan en él. Se tiene la sensación en este sentido de estar con alguien, de ser, compartir, de sentirse partícipe en un espacio que permite expresar singularidades y compartir gustos, en tanto opera como un trasmisor de afectos, sentimientos, actitudes e ideales.
El significado de apropiación de sentidos que se le asigna es de vital importancia, pues vivencian que este tipo de comunicación ha generado cambios positivos en la relación cara a cara, con la familia, la pareja y los amigos. Sin embargo, aun es utilizado cada vez más como escenario para canalizar necesidades vinculares, se expresa además una búsqueda por materializar encuentros físicos donde las personas puedan encausar otro tipo de necesidades, las cuales virtualmente no resultan posibles de llevar a cabo.
Para el análisis de las actitudes tuvimos en cuenta cuestiones que los sujetos estudiados le asignan relevancia en función del conocimiento que ellos tienen sobre las posibilidades que brinda este medio para la comunicación humana como espacio para la satisfacción de sus diferentes necesidades. Para ello referiremos los elementos que sustentan sus sistemas de saberes así como las vivencias que le permiten tomar partido en el tema a partir de la valoración que hacen del mismo de acuerdo a sus ventajas y desventajas. Las actitudes que tienen hacia este tipo de práctica se han ido expresando durante todo este análisis, por lo que concentraré mayormente en este momento, en los componentes actitudinales:
Elementos cognitivos que permiten tomar partido ante este tipo de prácticas: Como tendencia nuestro grupo de análisis refiere tener conocimiento sobre el uso de este medio en función de la utilidad y beneficios que tienen. Para ellos, la CMC es un medio que se orienta fundamentalmente al envío y recepción de diferentes tipos de mensajes. En este sentido podemos decir, que se observa un consenso de dominio orientado al conocimiento necesario y básico para poder manejar el sistema. No obstante, reconocen que este nivel de información que tienen sobre el mismo, es introducido en su sistema de saberes desde la experiencia empírica a través de su propia actividad o motivaciones personales, pues no existe una cultura informática vinculada con el aprendizaje de las diferentes herramientas que ofrece este tipo de prácticas en sus áreas de trabajo.
Sólo los profesores de la facultad de Matemática, teniendo en cuenta su propia formación, realizan un análisis más profundo y orientado a representar su sistema de conocimientos acerca de la CMC. En este sentido, relatan que la ignorancia sobre muchas de las opciones que tiene el medio así como las limitaciones tecnológicas están dada por el hecho de que no se evidencia claramente en muchas áreas de la universidad una intención, al menos desde su conocimiento, a desarrollar habilidades en los profesores, lo que trae como consecuencia un uso muy limitado de todas las potencialidades que el medio brinda. Algunas características que reflejan estos contenidos están relacionadas con los siguientes elementos:
Conocimiento sobre la utilidad del medio orientado a la:
Factibilidad con la que se establecen las relaciones interpersonales. Realización de dicha práctica como medio de comunicación. Expresión de afectos y Limitaciones de acceso tecnológico.
Conocimiento que tienen sobre el dominio del medio:
Destrezas elementales orientadas hacia el envío y recepción de mensajes. Así como hacia la búsqueda de sitios de interés profesional que les pueda potenciar su desarrollo en esta área. Sistema de saberes relacionado con la práctica cotidiana institucional y personal. Conocimiento sobre las opciones que tiene el medio desde el punto de vista de intercambio académico y científico, pero poco uso de esta herramienta por cuestiones tecnológicas y falta de entrenamiento al personal docente.
Elementos valorativos- afectivos: De manera general este grupo de profesores sienten que la CMC ha generado cambios en la relación cara a cara en las diferentes esferas de su vida cotidiana. Evidentemente se percibe una redefinición subjetiva en la manera en que se asumen las relaciones humanas, así como su modo de llevar a cabo sus diferentes actividades, ya sean laborales, familiares o administrativas.
A pesar de las diferentes limitaciones tanto personales como de las condiciones tecnológicas y de infraestructura que los sujetos expresan desde su área de conexión, se percibe una tendencia a orientar el comportamiento hacia la incorporación cada vez mayor de la CMC en sus prácticas comunicativas, con una predisposición positiva al medio.
Desde sus vivencias un uso adecuado de la misma resulta un espacio potenciador del desarrollo humano y facilitador de la integración social en cuanto abre las puertas a una mirada hacia la realidad y las relaciones interpersonales en todos los ámbitos de su cotidianeidad de manera peculiar que no contradice para nada los vínculos presenciales sino que por el contrario los puede fortalecer o mejorar en algunos casos particulares.
Por otra parte se relacionan muchos de los elementos valorados como negativos, con la disponibilidad tecnológica, el ancho de banda, la capacidad para enviar y recibir información, la inestabilidad de la red, con el hecho de que no siempre los profesores tienen conocimiento anticipado de afectaciones tecnológicas, lo que trae como consecuencia que el trabajo a veces se vea afectado por esta situación. Evidentemente esto resulta ser un indicador de consumo activo de las tecnologías como facilitadoras de las relaciones interpersonales en cualquiera de los ámbitos en que ésta se de.
Con respecto al tema de la comunicación como proceso que se expresa en este tipo de prácticas, los profesores tienden a expresar que evidentemente se perciben diferencias entre la comunicación presencial y la mediada por computadoras, que ésta a pesar de todos los beneficios que refiere, se muestre aun con elementos que la hagan verse limitada en el sentido de que cuando se escribe es diferente, pues no se puede tener claridad de lo que las personas están diciendo puesto que uno puede decir una misma frase con varias entonaciones y esta tiene diferentes significados, o la manera en que las personas miran cuando hablan. “Además refieren preocupación por el tema de que se está modificando el lenguaje, teniendo en cuenta la inmediatez y la rapidez con que las personas intercambian a través de estos medios, sobre todo cuando los contenidos están asociados a situaciones personales o informales entre iguales. “Las personas a veces con 5 o 6 palabras sintetizan párrafos”. Esto constituye no solo un obstáculo en la comprensión del mensaje sino también en el desarrollo del lenguaje humano.
Otro elemento negativo está relacionado con el hecho de que obstaculiza el desarrollo de características personológicas reforzándose aquellas que en vínculos presenciales limitan su expresión, como puede ser la evasión, la timidez, cuestiones relacionadas con la autovaloración, entre otras. Aparentemente a través de estos espacios esos problemas son resueltos, sin embargo, lo que se produce a nuestro juicio es una cristalización de las mismas en tanto, no son asumidas conscientemente como una dificultad que puede ser superada, sino que se sustituyen por elementos tecnológicos que enmascaran la situación. Aun cuando esto de manera consciente no constituye un elemento negativo para estos sujetos, la sustitución de la CCC por este medio en este sentido constituye un problema en cuanto a la formación y desarrollo de valores que se expresan en estos sujetos, los cuales cada vez se orientan más a la limitación de la personalidad y por tanto de las relaciones humanas que se encuentran a través de la mediación digital.
Conclusiones
La CMC es un espacio de interacción humana que permite tanto la trasmisión e intercambio de distintos tipos de información como el desarrollo de la actividad conjunta a través de la interacción y expresión de afectos, sentimientos y actitudes. Interviene en la regulación de este tipo de práctica la expresión de características de la personalidad, así como del contexto en que la misma tiene lugar.
Los sujetos tienden a redefinir las maneras que tradicionalmente se comunican añadiéndoles nuevos sentidos a la CMC, en algunos casos complementa la CCC y en otras la sustituye. La comunicación con personas desconocidas y conocidas expresan modos diferentes de expresión, lo cual conlleva a la elaboración de estrategias que le permitan a estos sujetos adecuar sus necesidades a cada uno de estos intercambios.
Tanto la CMC como la CCC permiten la comunicación en los diferentes ámbitos, ya sea laboral, familiar o personal aunque y se puede utilizar para interactuar con personas conocidas personalmente o desconocidas. Cada uno de los elementos del proceso aunque solicitan posiciones particulares de afrontamiento pues el contexto en que se expresan resulta diferente para ambos. No obstante, desde cada uno se regula la vida de las personas incorporando nuevos estilos de relación y modos de interactuar en su cotidianidad. Aunque se pueden expresar afectos, existen determinados temas y sentimientos que solo adquieren verdadero significado en su expresión cara a cara. En la CMC se pueden dar dos modos de interactuar (diferido o en tiempo real) mientras que en la CCC solo puede ser en tiempo real.
Las motivaciones asociadas al uso se relacionan con sus necesidades fundamentales y con los temas que tratan en sus mensajes, relacionados a su vez con la autorrealización profesional, la familia, el trabajo y el mantenimiento de relaciones entre amigos y allegados.
En cuanto al consumo de uso se evidencian diferencias en cuanto a la facultad de pertenencia. La facultad de Historia resulta ser la que menos consume este medio de comunicación, dadas sus limitaciones de acceso. En la facultad de Química, su uso está más orientado a fines institucionales y operativos, por lo que el consumo de la CMC en las PCC tiene un valor más concreto en la regulación del comportamiento en la esfera laboral. En las facultades de Matemática y de Psicología, las prácticas comunicativas, se evidencian más orientadas a las actividades que promueven el intercambio interpersonal en sus diferentes esferas. Los profesores de Historia asumen de manera diferente esta tecnología, en su cotidianidad, asociándose más, en sus prácticas cotidianas en los diferentes ámbitos, las relaciones tradicionales cara a cara o vía telefónica, las cuales resultan más eficientes para lograr sus propósitos. Este consumo por tanto ha traído la incorporación de diferentes hábitos en su vida cotidiana relacionados con el ámbito social, intelectual, laboral y de tiempo libre. Así como, la incorporación de nuevos comportamientos asociados a este tipo de interacciones los cuales evidencian nuevos modos de configurar la subjetividad sobre la base de actividades cualitativamente diferentes en los escenarios donde estos sujetos se expresan.
Los sujetos asumen en este sentido que la CMC no es en sí misma ni mala ni buena, sino que este hecho depende de la manera en que los seres humanos hacen un uso adecuado de la misma. Le asignan al sujeto de esta interacción una posición activa, consciente y transformadora de las relaciones humanas, como responsable de las consecuencias de su comportamiento en este espacio. Se evidencia una actitud positiva hacia este uso, en tanto le asignan un valor específico a los elementos significativos facilitadores del desarrollo profesional y personal. Favorece la multiplicación de acciones de manera simultánea y la velocidad con que circula la información, garantiza que se redefina el concepto de cercanía- distancia. Es considerada como un espacio de socialización mediante el cual se adquiere una serie de aprendizajes que le permiten formar parte de esta nueva realidad. Los aspectos negativos sin embargo, están relacionados con la infraestructura tecnológica que la soporta. Otro de los elementos que resaltan como negativos está relacionado con las limitaciones para expresar determinados tipos se sentimientos que solo adquieren verdadero sentido en la CCC. Así como vivencian que a través del uso de diferentes códigos propios del medio, se pueden provocar mensajes poco comprensibles, también develan un empobrecimiento del idioma.
Recomendaciones
Resultaría importante ampliar este tipo de estudios a otros grupos de profesores, con una mayor variedad en su composición sobre todo porque estos resultados sólo revelan una apropiación significativa y concreta de estos sujetos, lo cual no necesariamente tiene que ser expresión de lo que sucede en las prácticas comunicativas de todos los profesores de la Universidad. Tener en cuenta otras dimensiones de abordaje desde el punto de vista cultural, social, laboral, puede ofrecernos matices de las interacciones comunicativas en este grupo social que develen nuevos significados reguladores de su comportamiento mediático.
Profundizar en estudios de género e intergeneracionales, pues las diferencias etarias por ejemplo en nuestra investigación, sí arrojaron resultados interesantes meritorios de un análisis particular teniendo en cuenta que en la nuestra esto no fue posible pues no formaba parte sus objetivos.
El uso de la comunicación telemática no es exclusiva de profesores, por lo que se debería tener en cuenta además en futuras investigaciones otros sectores dentro de la misma universidad que tienen acceso a la CMC, como pueden ser investigadores, trabajadores de los servicios, directivos, etc. La heterogeneidad en estos grupos sociales puede arrojar información relevante que permita obtener aproximaciones teórico- metodológicas cada vez más integradas en cuanto a la significación y apropiación que se hace de este modo de interacción en las prácticas comunicativas cotidianas de los participantes del proceso.
NOTAS:
[1] Cifra referida en la entrevista realizada al Dr. Julio Vidal J´ del Grupo de Informatización de la Universidad de La Habana, septiembre de 2007.
[2] Nos hacemos eco en este sentido de la definición que nos propone Mara Fuentes cuando refiere que La subjetividad debe ser entendida como emergente de las distintas realidades sociales como producto de una permanente interpretación de lo individual y lo social y se proyecta, en contextos sociales específicos como las formas de actuar, de pensar y de sentir desde las cuales se organizan y se hacen tangibles las individualidades que acompañan el recorrido de lo humano en el seno de su mayor y más compleja construcción: la sociedad. Ver en Fuentes, M. La psicología social. Algunas consideraciones sobre su estado actual en el contexto latinoamericano, en Revista Cubana de Psicología, Vol. 18 #1, 2001
[3] Las facultades seleccionadas fueron Matemática- Cibernética y Química para el área de Ciencias Naturales y Exactas y Psicología e Historia en las áreas de Ciencias Sociales y Humanísticas, teniendo en cuenta que las mismas desde los inicios de la conexión a la Red, tuvieron acceso a este tipo de tecnología como medio de comunicación.
[4] Estos profesores mostraron mucha mayor resistencia que los profesores más jóvenes a la hora de enfrentarse a la tarea asignada, por lo que contamos con muy pocos colaboradores en este sentido. Estamos hablando de una cifra de 8 profesores en total de los 40 estudiados (uno en la facultad de Matemática, dos en la facultad de psicología y cinco en la facultad de Química).
[5] En esta edad se evidencia que la percepción de la tecnología asociada a los nuevos modos de aprender a captar los retos que la modernidad impone, genera menos resistencia y las habilidades para manipular el monitor y el tiempo que se le dedica a las relaciones interpersonales y afectivas es mucho mayor.
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