¿Cuales son los cruces que se generan dentro de un espectaculo audiovisual interactivo y uno de VJ? Buscar esos cruces que se generan entre las figuras de director (de cine) o creador audiovisual (VJ o videoartista). La figura de Peter Greenaway como director de cine o como videoartista funciona como emblema de coyuntura entre ambos universos. Al Vj se le ve como una figura de la sesión, no necesariamente como creador de algo permanente, pues el espacio a la improvisación es amplio y permitido, pero sí como algo que no pertenece al marco de ser experimentado varias veces. El recurso del "loop" que tanto utiliza no se conforma como parte de la experiencia, no es posible experimentar esa obra sin la presencia de su creador. ¿Será la experiencia del espectáculo del VJ la epítome experiencial de un formato audiovisual?
Existe una variedad de definiciones de lo que se conoce como “VJ” o “artista del live cinema” que se oponen frontalmente a la figura del director de cine. Sin embargo, podemos llegar ya a una conclusión a priori: ambas figuras, la del VJ1 y el director de cine, coinciden en un rasgo que les es inherente y es que ambos artistas pertenecen al campo audiovisual. Vjs, videoartistas, artistas del live cinema, directores de cine, y toda esa amalgama de figuras, algunas hasta con caracteres míticos y hegemónicos, no pueden alejarse del hecho de que el terreno audiovisual es el que los cruza y que en ambas instancias son la fuerza creadora principal de cada pieza y por ello estas mismas etiquetas y el afán de imponerlas puede llegar a crear confusión. ¿Qué los diferencia? ¿Acaso es el público a quien le producen, dirigen, actúan, etc., el mismo que los define? ¿Será acaso que uno se apropia del otro? ¿Hace falta socavar las categorías románticas de “director” y “artista”? Un VJ o artista del live cinema no puede separar su trabajo visual de lo auditivo, al igual que el director de cine. Ambos terrenos confluyen creando significados y experiencias para cada espectador, sea pasivo o activo utilizando diferentes herramientas: diferentes tipos de cámaras, software, hardware, detectores de movimiento, etc., para tratar de llevar una “nueva” experiencia cada vez que el público se siente o asista a un hecho audiovisual (Entiéndase, una película en el cine, un performance, una videoinstalación, un AV set, etc.)
Se esbozará lo que ambas figuras conllevan en sí mismas y en la cultura audiovisual para luego tomar como ejemplo la figura bisagra de Peter Greenaway. Esta figura, ahora hasta emblemática de este cruce entre ambos campos del trabajo audiovisual, llegó a declarar que la muerte del cine ocurrió antes de que este medio cumpliera 100 años, con la llegada del control remoto. Este artefacto, tan indispensable en estos momentos (nadie se imagina tener que pararse de su asiento para cambiar un canal, o el fastidio que esto causa cuando el artefacto no funciona) ha introducido un elemento esencial dentro de la cultura y es la interacción a distancia con el dispositivo. Esta interacción nos da un poder que aún el cine no ha podido otorgar a su espectador o tal vez no ha querido aprehender y es la capacidad de elegir a distancia, dentro de las posibilidades de la programación televisiva ofrecida en tal o cual momento (incluyendo la posibilidad de apagar o volver a encender el dispositivo sin tener que tocarlo siquiera, dándonos esa comodidad por decir así.). Esa instancia de interactividad, aunque primitiva, el cine no la ha podido alcanzar aún en ninguna de sus manifestaciones (al menos las comerciales y masivas). Siempre ha existido la sed por controlar lo que vemos, por poder cambiar o decidir el curso de la historia que tenemos enfrente, pero los artefactos tecnológicos que se fueron desarrollando con este fin nunca pasaron de ser relacionados con las atracciones de ferias o quizás hasta llegar a parecer cercanos a elementos de las peores historias de ciencia ficción por la poca practicidad , lo alocado del diseño y lo poco rentable o masivo que podrían llegar a ser. Esta interactividad tendría que lograr la masividad de “usuarios” o espectadores que el cine acarrea actualmente.
El acto de ver cine, aunque puede ser masivo en su instancia de sala de teatro, también termina siendo un acto individual y esto también puede ser dicho de un evento VJ o de live cinema. Cada persona tiene en cuenta el contexto en el que asiste a estas presentaciones audiovisuales. Lo que diferencia de manera peyorativa este tipo de evento, en oposición a sentarse en una sala de cine a ver una película es, por alguna razón, precisamente ese contexto. El contexto de presentación del VJ se aleja bastante del contexto del espectador que ve cine. El espectador de cine paga una entrada para sentarse cómodamente en una butaca a oscuras a presenciar una historia, coherente, que por lo regular está enmarcado dentro de un paradigma narrativo o de género. El espectador de un performance VJ o live cinema no necesariamente se sienta pasivamente a recibir estos signos, sino que es parte activa del evento, los siente, se mueve, está permitido comunicarse con otro durante la presentación o de lo que ocurre en la(s) pantalla(s) de proyección. Lo que el VJ le “dispara”2 al espectador no es (necesariamente) una secuencia lógica narrativa de imágenes presentada dentro del lenguaje cinematográfico que todos conocemos. Estos performances en muchas ocasiones rompen con toda esa idea del aparato cinematográfico y de la inmersión en la historia utilizando varios efectos y transiciones que permiten esa ruptura de la identificación que, en su momento y en el teatro de Brecht por ejemplo, se quería minar. El más básico de estos efectos y el más utilizado es el del loop, donde se repiten secuencias, momentos y efectos hasta que ese plano significante repetido se haga eco sobre otro más o sobre lo que el público o la música dictaminen. Acá, figura y dispositivo se unen, se comunican e interactúan para luego tener un output en las proyecciones. El director de cine no tiene ese manejo tecnológico con el artefacto o dispositivo, y no va a estar en medio de una sala de cine mezclando los reels de la última película que filmó. De igual manera no se puede pretender encontrar un producto similar al del VJ en el cine, aunque sí se hayan dado los casos que simulen este tipo de presentaciones en las películas de corte experimental o avant garde del siglo 20. También se puede mencionar que esta noción de cambiar clips, mezclarlos, acelerarlos, etc. se remonta (dentro de la historia del cine) al trabajo de los proyeccionistas -estos cambiaban los carriles de film de manera instantánea para que no se pierda el hilo narrativo ni se rompa esa ilusión de estar inmerso en la trama- pero es sabido que en ocasiones el proyeccionista no necesariamente era hábil en hacer esto y ocurrían “accidentes” donde se daban saltos en la historia u ocurrían efectos de velocidad para subrayar momentos de la trama3.
Para ver estos cruces entre las figuras del VJ y del director de cine, primero hay que indagar en un pequeño pantallazo los términos y labores que ambas figuras conllevan para luego tomar la figura de Peter Greenaway como bisagra entre ambos sistemas. La figura del director de cine, en general, se ve como la cabeza maestra de la película o del sistema que las sostiene; se ve como la figura central, culpable, responsable de absolutamente todo lo que el espectador ve o deja de ver en la pantalla de proyección, sea cierto o no el caso, pues es harto sabido que el producto final de todos los días de filmación lo deciden los productores y son muy pocos los directores que tienen en su poder el tan codiciado final cut o corte final del filme4.
Aquí entran en juego dos figuras más del sistema de cine: la del montajista o editor y la del productor. Ambas deciden cómo terminará ese producto filmado que nos llega a las pantallas de cine y, posteriormente quizás, a nuestros hogares en formatos caseros (cabe destacar que el marketing se ha volcado sobre ese mismo problema del final cut de las películas vendiendo los formatos caseros como versión sin censura, corte final del director, etc.). Este aspecto económico cruza directamente la producción de cine, se busca esa propagación en masa del producto. El cine no está hecho para ser consumido de forma individual en primera instancia, sino para una sala de proyección y en segunda instancia para un consumo casero. Sin embargo, el fenómeno del VJ y sus sets recién comienzan a tener esa cualidad de poder ser consumidos caseramente.
La figura del VJ
El término “VJ” acarrea consigo una gran carga peyorativa pues su origen data del surgimiento y masificación de los video-clips que comenzaron a mostrarse en el canal MTV de la televisión norteamericana. El término se lo inventó Merrill Aldighieri al ser cuestionada por algunos productores del canal MTV, cuál era su profesión. Ella comenzó mostrando una pequeña película experimental en el primer club nocturno de Nueva York que tuvo una pantalla de proyección. Ella quiso que su película experimental se complementara con la música y el experimento tuvo mucho éxito con los asistentes del club. Luego los productores de MTV quisieron que sus videos de tomas en vivo de los artistas que se presentaban en el club nocturno fueran la base de la programación del canal y al ver que ella quería cobrar por ese material los productores se negaron no sin antes quedarse con el término que ella usó para autodenominarse y utilizarlo en su favor5. De esta manera surge el VJ de la cadena MTV. Ese “VJ” era o es una especie de “MC” o maestro de ceremonias del canal. En vez de tener una serie de videos musicales uno detrás de otro encadenados, teníamos un presentador que nos hablaba sobre el próximo video musical y su supuesto impacto, vendiéndonos esa mercancía para ser consumida pues el video musical pasó a ser el motor audiovisual de la venta de música masiva durante décadas6. Sin embargo, los VJ’s de hoy en día detestan esta noción que se ha creado del VJ y luchan por alejarse de esta, pues consideran que su quehacer no puede estar más lejos de este oficio televisivo. El VJ no presenta videos, los crea, les hace scratching7, lo hace interactuar consigo mismo, con el público; los trabaja en vivo y en directo, los “loopea” entre otras cosas.
La figura del director en la historia del cine
El director de cine, dentro de las nociones comunes de tal oficio se ve como el gran orquestador de todo lo que vemos en pantalla. Es el ente clave, que organiza, pone y dispone todos los elementos que conforman un producto audiovisual en un film. Esta figura ha pasado por varias transformaciones e incluso sus labores han sido limitadas o expandidas, dependiendo del lugar del mundo en donde se encuentre. No es la misma noción de “director” en América que en Europa; en una la acción de uno es más pasiva o, mejor aún, menos comprometida o enlazada con ese producto que vemos en la pantalla. Hay nociones de director-productor, director-escritor, director-actor sin embargo es difícil encontrar un director-director. No obstante, la figura del director de cine ha sido elevada culturalmente como el eje o semidiós del cine, de lo que vemos en la pantalla grande. Es la figura que conforma la película a nivel conceptual y se dedica a que las partes completen un todo coherente, inteligible, asequible y en algunos casos artístico. Un director de cine tiene las herramientas para orquestar ese equipo de producción de manera efectiva para que su visión o agenda llegue al público de la mejor manera según los estándares que el sistema ha desarrollado a través de más de un siglo de historia audiovisual. Estos estándares corresponden a la narración o a la buena narración de una historia, que no son más que algunas reglas básicas e inviolables para que ese espectador entienda lo que ocurre en la pantalla sin perder la noción de espacio y tiempo. En un principio el director era esa figura que tenía un guión en su mano y, creando visualmente en planos, dirigía esa historia con un principio, medio y final, exceptuando claramente el trabajo de varios directores avant-garde que experimentaron con el celuloide (v. g. Stan Brakhage, Man Ray, por ejemplo) y con todo el plano audiovisual.
Peter Greenaway bisagra entre los dos mundos
En la filmografía del británico Peter Greenaway es recurrente la articulación de narraciones a partir de números, conjuntos, medidas y proporciones. Su intento es el de hacer un cine de tesis, un cine de ideas, en el cual la pintura, la literatura y las matemáticas sean los ejes que determinen su poética. En este arte combinatorio en el que Greenaway convierte el cine es frecuente la utilización de diversos medios y técnicas digitales, así como de intrincados dispositivos narrativos, los que son –en último término– bellos ejercicios de rigor formal, un rigor frecuentemente impuesto por un sistema abstracto, como el alfabeto o los cardinales mensurables.8
Peter Greenaway pronuncia la muerte del cine con el advenimiento del control remoto en los 80’s9 justo cuando nace la cultura VJ como se le conoce ahora. El 31 de septiembre de 1983 se introduce el control remoto en las salas del hogar del mundo. ¿Cómo ser interactivo con la pantalla? El cine no puede trabajar con dos proposiciones de la interactividad y los multimedios, al menos por las convenciones económicas del sistema que lo sostiene. Ya el cine narrativo, ese de sentarse a percibir o recibir una historia como un libro cualquiera ya no tiene vida, no existe más o no debe existir más. Según Greenaway, “el cine se hizo para ver en una sola dirección cuando tienes todo un mundo a tu alrededor, para verse en la oscuridad y el ser humano no es un animal nocturno por naturaleza”10. En otras palabras, el cine tradicional atenta contra la condición humana, atenta contra el ser, no te deja ser, te automatiza, te anestesia por una hora y media a sentir de una sola manera, no permite que seas libre de sentir, vivir la experiencia audiovisual. Greenaway insiste en que las historias son para ser leídas en cualquier librería o en tu casa, no en el cine al menos que sean vividas a través de algún elemento de interactividad. Dentro de su manifiesto de llamado “Hacia una re-invención del cine” (2003) Greenaway articula que el VJ/DJ trae el cuerpo a la experiencia, hablando de cómo esta nueva forma de hacer es más parecido a formas de teatro donde el espectador toma un papel activo ante lo que ve11. Esto suelta matices de elementos de la teoría Brechtiana del teatro al cine. El dispositivo ya no está escondido, al contrario está visualmente presente y alrededor del espectador. Greenaway no se autodenomina un VJ, ni siquiera se autodenomina artista del live cinema. Es esta misma cualidad de la experiencia interactiva que busca el autor la que tal vez sea el futuro de la experiencia audiovisual, la que quede permanente. Quizás en el futuro veamos la sala de cine como algo arcaico, pasivo, aburrido, sin sentido, pues el cuerpo no está presente en la acción de conocer, en la acción de sentir la experiencia. Tomando como ejemplo su trabajo emblemático The Tulse Luper Suitcases, Greenaway hace un esfuerzo épico en poner a prueba todo su discurso sobre la muerte del cine y el futuro audiovisual. Este proyecto no tan solo abarca su presentación para una audiencia masiva sino que abarca libros, dvd´s, presentaciones, ilustraciones, etc. La presentación en vivo consta de múltiples pantallas alrededor de los espectadores y Peter Greenaway con su artefacto (hardware) de mezcla de video en vivo. El decide qué se ve, cómo se ve, a qué velocidad y cuándo; en sí, decide todo, es el director, el gran maestro de ceremonias, el responsable de la experiencia más allá del producto, el que te mueve o te aburre, él decide el ritmo del todo audiovisual. Por su parte, el espectador decide a cuál de las pantallas mirar, cuándo cambiar su centro de atención, etc.12. Se acabó la hegemonía del encuadre a un solo punto de vista. El VJ o el video artista que trabaja en vivo lo hace sobre esa política. No se trata simplemente de “disparar” visuales que vayan con la música y que el espectador construya ese significado. El VJ ya tiene unas nociones narrativas, que aunque no sean exactamente tradicionales como las del cine, sí tienen una construcción de sentido que no necesariamente tiene que ser “completada” por el espectador, exigiéndole entender ese “misterio” que los loops y la no linealidad le ofrecen. Esto elimina, en parte, el carácter azaroso o superficial que se le adjudica a las presentaciones performáticas de algún evento de VJ o de live cinema. El factor improvisación sí juega un papel importante en estas presentaciones y el evento se alimenta y retroalimenta de este proceso comunicativo con los espectadores activos.
Como resultado, podemos decir que las diferencias y semejanzas entre la figura del director de cine y el VJ pueden ser un poco borrosas, incluso, al final todos trabajan para lo mismo: el público, sea pasivo o activo en esa experiencia. Existe una diferencia elemental entre ambas figuras y es la de los dispositivos que utilizan ya que traen consigo diferentes circunstancias que posibilitan la masividad (el cine, toda la publicidad y el aparato económico que lo carga) o la no masividad (una academia aplastante ante las nuevos medios, sea por la falta de documentación, el contexto en el que se muestran, etc.) No se trata de quitar ni dar méritos o ensalzar a una figura por encima de la otra; sin embargo no se puede pasar por alto la visión de Greenaway en cuanto a que el cine como medio expresivo (y su parafernalia) ya está sin nuevos recursos, está en decadencia (si no es que ya está muerto) por la falta de reinvención, de búsqueda de otras formas o cualidades. Lleva más de 100 años contando lo mismo de la misma manera. Siempre hay excepciones a la regla, sin embargo no se han salido de ese esquema inicial en una manera masiva y/o efectiva. Hasta ahora, el gran problema de las clasificaciones trae consigo el problema del entender qué son y qué hacen. El director de cine es una figura mucho más entendible, es una figura mediática, se estudia su trabajo, se le ve hablar en la tele, es premiado todos los años, es una figura totalmente legitimada en todos los aspectos; incluso los actores suelen incurrir en proyectos como directores como si esto fuera la etapa culminante de su carrera. Hay películas sobre directores, libros, etc. Sin embargo esto no ocurre con los artistas del live cinema o del VJ o al menos no tan masivamente. Este culto al director, como aval de su genialidad o de su idiotez -o falta de técnica en algunos casos- es solo exacerbado por el mismo sistema que lo creó. Al VJ o al artista de live cinema le falta mucho por recorrer para alcanzar este estatus tan elevado que la cultura de masas y audiovisual le ha creado al director de cine. Igualmente, todo este fenómeno del “vivo y en directo” aun está en pañales en comparación con toda la historia del cine y sería injusto pensar que una cosa suplante a la otra súbitamente.
Ambos campos gozan de procesos creativos que podrían parecer diferentes pero en realidad no lo es tan así. El director selecciona sus tomas para que estas luego sean montadas en la sala de edición de acuerdo a la estructura narrativa y el concepto que tiene el director sobre el material filmado. El VJ, en este ámbito, podría crear también su propio material o seleccionar el material al que puede acceder por medio de foros, páginas web, distribución gratuita de loops en internet o material audiovisual -o incluso de otros VJs- y este los secuencia, mezcla, los monta, les añade efectos en vivo en una presentación o performance. De acuerdo a su concepto de artista audiovisual, este puede improvisar en el momento con la música que mezcle el DJ o puede tener ya todo un programa organizado en donde quepa la improvisación musical pero ya tenga los elementos armados para crear ciertas reacciones en el público (esta instancia está más cerca del performance, pues connota una intención de ideología o mensaje que quiere llevar). ¿Se le puede nombrar al VJ como director de esa pieza audiovisual en vivo? Observando todas estas coincidencias de funciones entre el VJ y el director de cine, resulta incomprensible el hecho de que el término de “director” sea compartido por disciplinas tan disímiles como lo son el teatro y el cine y aun no se le pueda llamar “director” al “videoartista” o al VJ que es creador, dueño y manipulador en vivo de los elementos audiovisuales en directo. Quizás sea acertada la idea que postula que ante las nuevas tecnologías el arte tiene que adaptarse y adoptar estas nuevas tecnologías para seguir evolucionando, Greenaway (aparte de no ser un director común, él mismo se denomina excéntrico) ha saltado la brecha del sistema de cine tradicional para dejarnos experimentar este nuevo medio del audiovisual en vivo y en directo como creador de nuevas narrativas audiovisuales de una manera articulada e ideológicamente coherente. Con The Tulse Luper Suitcases Greenaway se posiciona entre ambos mundos, haciéndolos dialogar, articulando un espacio escénico performático, cinematográfico, improvisativo y ante todo nuevo, cambiante y de avanzada.
NOTAS:
1 Se trabajará con el término VJ a pesar de las diferencias con los live cinema artists, etc. por cuestiones de facilidad de agrupar y diferenciar.
2 Los propios Vjs, emplean el término disparar o lanzar para describir la acción que realizan en tiempo real. (Magaña, 2003)
3 Barnard, Abril 2002
4 Russo, 1998
5 http://en.wikipedia.org/wiki/Video_jockey Agosto 2008
7 VScratch allows a visual transcription of every elements used for scratch composition.
It transposes all sound nuances made by the rotation of the record : the variations of speed, audio spectrum and volume.In addition of the sound aspect (volume and frequences),the physical act of spinning the record back and forthis transmitted by an usual optical mouse set on the paper,
in the middle of the record.All these variables are processed with java language, edited in Processing, according to animate a grid. http://createdigitalmusic.com/2006/05/17/scratching-visuals-the-vj-arms-race/ Septiembre 2008 http://en.wikipedia.org/wiki/Video_scratching Agosto 2008
10 ídem
11 ídem
Magaña, Laura. “Medios audiovisuales y prácticas performativas en el arte contemporáneo: Contexto y crítica al fenómeno del Vjing”, Universidad de Castilla-La mancha, España, 2003.
Barnard, Timothy. “The machine operator: Deus Ex Machina of the Storefront Cinema. Revista Framework: the Journal of Cinema and Media, Wayne State University Press, Primavera 2002
Russo, Eduardo. ”Director” en Diccionario de Cine. Editorial Paidós, Argentina, 1998
http://en.wikipedia.org/wiki/Video_jockey . “video jockey”, ”music video”, “video scratching” [agosto 2008]
http://createdigitalmusic.com/2006/05/17/scratching-visuals-the-vj-arms-race/ [septiembre 2008]
http://revista.escaner.cl/node/479 [septiembre 2008]
http://petergreenaway.org.uk/essay3.html [octubre 2008]
http://www.youtube.com ,” Tulse Luper's Suitcase VJ Tour-Peter Greenaway@Krakow13.10", “The Tulse Luper Suitcases”, “The Tulse Luper Journey (Game Trailer)”,
http://www.tulseluperjourney.com/ [septiembre 2008]
http://www.tulselupernetwork.com/basis.html [septiembre 2008]
