Bajo un enfoque constructivista y sociológico, explicamos el devenir de las nuevas tecnologías en relación al uso y apropiaciones que de ellas hacen las mujeres, al mismo tiempo que explicamos la relación de las TIC con el feminismo, reinventándose el activismo en red dando lugar a nuevos escenarios sociopólíticos.
1. INTRODUCCIÓN
Triangularizar en el mismo artículo el devenir histórico de las NTICS, la Red en particular, la significación de las mismas y las apropiaciones-movimientos sociales generados, no es tarea sencilla, al contrario, nuestro objetivo es abordar el neopatriarcado virtual y los nuevos feminismos asociados ya que ha sido poco abordada desde planteamientos feministas deterministas que no se han planteado el transfondo del proceso social bajo un enfoque constructivista y transversal.

Fuente: Elaboración propia
Desde el costructivismo nos encontramos con que la tecnología es vista como un sistema, que se construye dentro de una sociedad de la que recibe y a la que aporta, creando un sistema amplio, en el que los artefactos son no sólo fruto de la evolución histórica de la propia tecnología sino también de las circunstancias sociales, de los agentes sociales que están formando parte de cada sociedad en cada momento.1
Desde el constructivismo social se plantea la Construcción Social de la Tecnología entendiéndose dentro de este discurso que la tecnología exitosa no es la única posible sino la que surge como fruto de los acuerdos más o menos tácitos entre las partes, agentes sociales, grupos de interés, etc, implicados, generándose un todo homogéneo dentro de las corrientes de pensamiento de la sociedad.2 Algunos autores como Michel Callon y Bruno Latour van más allá de modo que definirán la construcción de la tecnología como fruto de una red más amplia en la que no sólo actúan sujetos aislados sino también instituciones a las que se añaden tanto agentes animados, actores, como inanimados, “actantes”, en definitiva formas de tecnología anteriores, en lo que es la formación de la “red de actores” o “actores- red”
La tecnología no es por tanto un motor de cambio neutral como pretenden las teorías deterministas sino que son instrumento activo del poder en la medida en que son válidas para implementar con éxito políticas concretas. 3
Centrándonos en el caso del Estado Español, acudimos a datos secundarios recabados por el INE con la intención de acercarnos a la realidad social y los ámbitos de socialización en los que interactúan hombres y mujeres para ver la diferenciación en el acceso, usos, apropiaciones y significaciones, y así como también en las relaciones sociales.
Cyberfeminismo, Cyberpunk y Deconstructivismo Radical como armas corrosivas y transversales que desterritorializan la cyberfalocracia generando puntos de fuga e intersticios en los que el Feminimos del Siglo XXI encuentra su espacio de lucha.
2. PERSPECTIVAS:
Determinismo frente a constructivismo
La práctica científica ha sido desde el comienzo algo vetado de algún modo a la mujer en la medida en que valiéndose de pretendidos discursos científicos y claramente deterministas ésta era considerada como una inteligencia inferior al de los varones, siguiendo los valores de las propias sociedades. La mujer ha sido presentada dentro de la sociedad como un elemento torpe para cualquier actividad científica o técnica. La ciencia, la tecnología ha sido siempre un mundo masculino en el que la labor femenina nunca ha sido reconocida, no por incapacidad de las pocas mujeres que han podido desarrollarse plenamente en estos ambientes sino por que en ellos se han reproducido las pautas sociales ya existentes. Desde comienzo de la ciencia moderna se han puesto en práctica mecanismos mediante los cuales se ha impedido la participación de la mujer en el mundo del conocimiento. Hoy en día estos mecanismos siguen existiendo pero de manera latente.4
La evolución de la ciencia y de la tecnología bajo el paradigma determinista tradicional era vista como la solución a los problemas sociales de índole muy diversa, entre los cuales estaban las diferencias y la discriminación por motivo de género. La realidad nos ha puesto de manifiesto que nada más alejado de la realidad en la medida en que la tecnología no sólo ha servido para perpetuar este tipo de diferencias sino que constituye una útil herramienta al sexismo o a cualquier otra forma de desigualdad, haciéndolas incluso más patentes.
Es por tanto la perspectiva constructivita que comienza a desarrollarse en el último cuarto del siglo XX la que nos ofrece una explicación más completa en la medida en que explican la tecnología desde una perspectiva sociológica en la que esta es fruto de un proceso de negociación e interpretaciones de grupos sociales a la vez que relacionan los contenidos mismos de la ciencia con los contextos en los que se elaboran5. En nuestro estudio sobre género y creación, uso y apropiación de las nuevas tecnologías es quizás el más apropiado.
Es por ello que se hace necesario el análisis de la tecnología de manera global entendiéndola como parte de la cultura de una sociedad para entender la exclusión de las mujeres en este ámbito, siendo necesario tener en cuenta la perspectiva de género en la creación de la propia tecnología, más que crear programas de acceso a la misma.6
Quizás un ejemplo extremo de determinismo tecnológico aplicado a las nuevas tecnologías aparece con la irrupción en la vida cotidiana de las comunicaciones a tiempo real que permiten la nuevas tecnologías, Internet, en las que el sujeto valiéndose de la intimidad, del anonimato se ve abocado a nuevas prácticas antes poco frecuentes y que quedaban reprimidas al no ser vistas como válidas por el conjunto de la sociedad y de los valores dominantes. Aparecen entonces nuevas identidades: cualquier hombre puede ocupar el lugar de una mujer y cualquier mujer puede tomar un rol masculino, la tecnología facilita la adopción del género, creando una nueva Galatea. Internet se convierte en una herramienta de trasgresión.7
No obstante no se puede obviar la explicación de tipo constructivita. Parece evidente que las nuevas tecnologías más allá de suponer un motor de cambio en las relaciones sociales cumplen un papel de perpetuación de las desigualdades que existen dentro de la sociedad, ya no sólo por que las mujeres tengan un menor acceso a éstas en términos generales y un uso menor y más precario, sino por que mediante las nuevas tecnologías se trasmiten y se reproducen los valores y roles de la sociedad patriarcal8. Un claro ejemplo de ello es el de lo juegos informáticos. Están claramente separados por temáticas: hay juegos para chicos, generalmente de contenido más violento y que exigen una mayor destreza y juegos para chicas, los cuales se presentan más fáciles no sólo en su planteamiento temático sino también en su ejecución lo que limita enormemente el atractivo de éstos para las potenciales usuarias, que suelen decantarse por juegos de simulación de la vida real.
Esta exclusión de la mujer en el mundo de las nuevas tecnologías no solo se da en su uso, sino también a la hora de crear la propia tecnología, una tecnología en la que tanto las empresas como las administraciones actúan siguiendo los moldes de la propia sociedad y unos intereses presupuestos en los que el género femenino sigue quedando en un segundo plano, sin que llegue a constituirse en un grupo de interés sólido, o que hace que se genere una tecnología de la que sistemáticamente queda apartada y con la que no se identifica, lo que le conduce a la exclusión.9
3. EDUCACIÓN: LA ALFABETIZACIÓN DIGITAL
Hay que tener en cuenta que la sociedad de la información no es una sociedad de tecnología sino que es una sociedad en la que los sujetos continúan siendo el elemento clave en la medida en que en esta sociedad se reflejan los vicios y las pautas que se han heredado a través de otros ámbitos relacionales.
Cuando hablamos habitualmente de alfabetización lo hacemos en el contexto tradicional de dominio de la escritura y de la lectura. En el caso de la alfabetización digital lo hacemos refiriéndonos al uso de las nuevas tecnologías pero desde muy diversa perspectiva.
Perspectiva técnica. Conocimiento del funcionamiento de la computadora, del software y del hardware, así como la correcta navegación por Internet.
Perspectiva aplicada. El uso de las tecnologías ha de ser útil para la resolución de problemas cotidianos.
Perspectiva social, quizás una de las más trascendentales en la medida en que será la facilitadota de la constitución del capital humano de la sociedad de la información y es la que contribuirá al desarrollo sostenible de la misma.
Perspectiva ética, en cuanto que esta alfabetización formará a un sujeto.
En todo el proceso es fundamental la formación de los “usuarios clave”, como profesores, funcionarios, etc., que sirvan de modelo al resto.
La formación en el ámbito de las nuevas tecnologías parece clave ya que no es lo mismo el uso de éstas que la inclusión en la Sociedad de la Información, lo cual va más allá de la disposición de una Terminal informática, siendo el uso de manera adecuada en todos los campos del día a día y yendo su uso más allá del ocio.
La evolución en el uso de las nuevas tecnología a sido creciente, y además de manera vertiginosa llegando a un punto de inflexión a partir del cual el número de personas que se agregan no crece. Es el momento en el que surge la denominada brecha digital en la medida en que este cese de incorporaciones se da por motivos de sexo, edad, y nivel formativo.
Parece inevitable salvar estas diferencias si no se resuelven estas en otros planos dentro de la sociedad. Pero hasta el día de hoy el uso de las nuevas tecnologías se ha regido por el mercado, los usuarios han sido vistos y tratados como meros consumidores, no como ciudadanos lo que ha hecho que se definan franjas de incluidos y de excluidos en el uso de las nuevas tecnologías, en la medida en que estos pueden y acceden al mercado de uso de las nuevas tecnologías. También parece evidente que en las sociedades en las que el estado ha sido el actor principal en la definición de los usos y objetivos la alfabetización digital y la implantación y uso de éstas han sido más exitosa y ha generado menor brecha. Estamos hablando por tanto de una problemática social por lo que su solución pasa por ver tanto las redes sociales como las tecnológicas como dos caras de la misma moneda, siendo por tanto las actividades de mediación tecnológica una clave.
Un elemento fundamental a la hora de resolver el problema puede ser el de dejar de educar a desde una perspectiva diferencial a niños y niñas en sus procesos formativos, subyugados por estereotipos y prejuicios que pernean todas las capas y ámbitos de la sociedad, de modo que tanto en el aprendizaje como en el uso de las nuevas tecnologías se vuelven a reproducir. En el mismo proceso de enseñanza parece que los profesores muestran más interés y paciencia con los varones que con las mujeres y que estas diferencias se hacen aún más profundas en edades superiores, ya que estas son vistas como más torpes en el uso de las tecnologías. Todo ello hace que carreras técnicas sean mayoritariamente masculinas, algo que hay que cambiar si realmente se quiere acabar con la brecha digital.
Del mismo modo hay que hacer el mundo de las tecnologías más atractivo para la mujer para que esta no sienta que rechazo hacia él para generalizar su uso dando lugar a mayor fluidez y habilidades. Pero sobre todo es importante el incorporan el punto de vista y las opiniones de mujeres en el proceso de diseño y de producción de tecnologías, de modo que será entonces cuando realmente se de la equidad tecnológica, para lo cual es imprescindible el acceso de la mujer en el mundo de la investigación, la docencia y la creación de dichas tecnologías en igualdad de condiciones que los hombres.
Pero como he señalado con anterioridad esta tarea de reeducación ha de comenzar mucho antes y en otros campos formativos. La enseñanza mixta se ha manifestado totalmente ineficaz a la hora de lograr una educación en valores de igualdad y de convivencia entre sexos en la medida en que perpetúa los valores del patriarcado.
Partiendo de estas premisas nos encontramos con la barrera que todavía hoy existe en el mundo de la formación académica y el posterior acceso al mundo laboral por parte de la mujer. Un estudio sobre el tema lo encontramos en el GenTec, una iniciativa de la UNESCO que consiste en un estudio comparativo llevado a cabo en numerosos países entre los cuales encontramos a España, en el que se pone de manifiesto que la tendencia es que un número cada vez mayor de mujeres ingresan en los estudios universitarios, salvo en el caso de las Ingenierías. Del mismo modo cada vez son más las mujeres que terminan sus licenciaturas, pero que las situaciones de desigualdad comienzan en los estudios de doctorado y posteriores. Del mismo modo se da la tendencia a una dedicación mayor por parte de las mujeres a la docencia y a la investigación científica, mientras que los hombres acceden en mayor medida al trabajo en empresas privadas donde los salarios son mayores10.
El nuevo panorama educativo ha de pasar por una reforma profunda de los programas tanto los programas formales como los ocultos a la vez que se han de reelaborar los materiales existentes.
4. RELACIONES EN INTERNET
En el ámbito de las relaciones interpersonales, el correo electrónico y los chats se han consolidado como canales habituales para la comunicación. En este sentido, Internet ofrece una amplia gama de posibilidades de intercambio de información y de comunicación entre las personas. Como toda tecnología los efectos sobre las personas y las sociedades dependerán del uso que se haga de ella.
La búsqueda de nuevas relaciones es uno de los usos más populares y difundidos de Internet, se presenta como una alternativa real para la búsqueda de amistad, de nuestra “media naranja”, “alma gemela”, ligue o simplemente de compañía. Incluso abre una nueva modalidad de relación personal que surge y puede mantenerse exclusivamente online, e incluso derivar hacia diferentes formas de erotismo o de experimentar sexo virtual. Internet facilita distintas estrategias de relación interpersonal aprovechando las características del medio, especialmente interactuar a partir del anonimato, por otro lado, los usuarios también ven las relaciones por Internet a partir de la “comodidad” y la “conveniencia”, ya que se plantean como una forma segura y fácil de establecer contactos, a la vez que abre infinitas oportunidades de encontrar alguna relación interesante.
Estamos ante un sistema de relaciones interpersonales práctico, productivo e instantáneo, cómodo, barato y que preserva la identidad. Y que se puede obtener sin salir fuera de casa.11
4.1. Comunidad virtual
Para Castells el nuevo y dominante patrón parece estar construido sobre lo que denomina las relaciones terciarias o comunidades personalizadas. En la posmodernidad, los núcleos socializadores por excelencia eran la familia y la escuela y ahora son sustituidos en gran parte por los medios de comunicación de masas. La construcción de identidades, ciudadanía y moral pasan a ser en gran parte responsabilidad de los medios.
La cultura desarrollada por los jóvenes se configura sobre la base del consumo de objetos culturales que la industria del entretenimiento y tecnología les ofrece. Por tanto, la cultura industrializada y digitalizada en imágenes es el imán aglutinador de las culturas juveniles, que desplaza a las viejas fuerzas de cohesión que representaban el territorio, el barrio o la ciudad. Esta cultura es productora de los nuevos símbolos, de los nuevos referentes psíquicos de la identificación al igual que será la “creadora” de las distintas atmósferas donde los sujetos postmodernos socializan y se comunican, entendiendo la comunicación como “sentido compartido a través de sensibilidades comunes” (Muñoz, 1997)
4.2. Diferencias en hombres y mujeres
Respecto a las cualidades que más valoran los internautas españoles a la hora de buscar una relación a través de la red, la sinceridad es la más apreciada, con un 33,27% de los votos, seguida por “la gracia” de la persona (14,86%) y el nivel educativo, con un 9,44 por ciento.
Mientras que los hombres buscan, en mayor medida que las mujeres, relaciones amorosas, sentimentales y sexuales, las mujeres prefieren ampliar su círculo de amigos y encontrar personas con los mismos gustos o Intereses.
Sin embargo, mientras que los hombres le dan mucha más importancia al físico o a conocer personas liberales, cariñosas o apasionadas, las mujeres le dan más importancia a la sinceridad o a conocer personas con buen nivel educativo y divertidas.
Andrew Fiore realizó su estudio en 2003, observando durante ocho meses el comportamiento de los usuarios de un sitio de contactos en línea:
El 65% son hombres, con una edad media de 36 años, y el 35%, mujeres, con 33 años de media. El estudio aclara: "Aunque las mujeres representan sólo un tercio de los usuarios registrados, son la mitad de los miembros activos".
Según Fiore, la razón es que "muchos hombres se registran pero, al no recibir respuesta, se van. Las mujeres, en cambio, siguen frecuentando las zonas de chat, por si aparece un hombre, con quien jugarán a tener charlas excitantes, pero no responden con la misma pasión si él se pone en contacto por correo electrónico".
Los hombres inician el 73% de contactos y reciben respuesta el 18% de veces. En cambio, las mujeres inician el 25% y son respondidas siempre.
Fiore destaca: "El hombre recibirá más mensajes según su edad, estudios, sueldo y atractivo físico que afirme tener. No es importante, en cambio, si quiere hijos, su peso o constitución atlética". La mujer, por contra, triunfará si no tiene sobrepeso, es atractiva físicamente e incluye una foto.
El estudio añade: "En el ligue en línea, los usuarios buscan al otro a partir de características superficiales, rechazando de entrada a quien no coincide con sus criterios de búsqueda". Esto lo convierte en un "ligue por catálogo" o un "mercado de matrimonios, donde cada cual compra su combinación preferida de cualidades y se vende como un producto"
4.3. Brecha digital de género
El género es una de las variables más relevantes a la hora de explicar los retrasos en la incorporación al mundo de las nuevas tecnologías, e indudablemente, al uso de Internet. Las diferencias de acceso entre hombres y mujeres se dan en todas las sociedades actuales, tanto en contextos de economías avanzadas como de economías en desarrollo. Aunque el uso de las TIC se ha convertido en un rasgo esencial de la actividad social en toda Europa, los hombres son usuarios más regulares de Internet que las mujeres en todos los países y grupos de edad.12
En todos los Estados miembros la brecha de género en la utilización de Internet es una constante. Se da un importante diferencial en este indicador entre hombres y mujeres en países como Luxemburgo (18 puntos), Alemania (12 puntos) y Austria (12 puntos). El diferencial por sexos en España también es uno de los más altos, ocupando el sexto puesto y situándose para el año 2007 en 9 puntos.13
También puede apreciarse cómo desde el año 2004 el porcentaje de población que hace uso de Internet ha aumentado ligeramente: 11 puntos entre la población masculina y 12 puntos entre la femenina. En el transcurso de estos años la brecha de género ha variado considerablemente, habiendo pasado de 9 puntos en 2004 a casi 10 puntos en 2005. En 2006 se redujo a 6,8 puntos aunque en 2007 volvió a sufrir un ligero ascenso hasta alcanzar los 7,6 puntos.
El nivel educativo es otra variable clave en la utilización de las TIC. Si en el caso de la población con educación primaria el porcentaje de personas que hacen uso de Internet es del 11%, entre las personas con educación superior ese porcentaje se eleva al 89%. No obstante, la brecha de género se mantiene en todos los niveles educativos, siendo sólo superior el porcentaje de mujeres que han utilizado Internet entre la población analfabeta.
4.4. Patrones de uso
Existen patrones de uso de las TIC comunes y otros diferentes entre hombres y mujeres. De esta manera, el uso del correo electrónico tiende a ser una actividad muy común para todas las personas usuarias de Internet, siendo mas favorables a los hombres en la mayoría de los países.
Entre las mujeres es más corriente utilizar la web para cuestiones relacionadas con la educación y buscar información sobre salud, mientras que la descarga de software, la banca electrónica y los usos lúdicos están más extendidos los hombres.
Ellos compran por Internet vídeos, música, juegos y todo tipo de aparatos o material electrónicos. Ellas, productos para el hogar, planes de vacaciones y entradas para espectáculos. Un estudio de la Complutense con datos del INE para el proyecto e-igualdad revela, además, que las mujeres dejan de usar el ordenador a medida que su tiempo mengua por ocupaciones familiares.
4.5 Por edad y sexo:
Hasta los 12 años, un 76% de las niñas dicen usar el ordenador mientras que los chicos quedan tres puntos por debajo. La navegación por Internet agudiza esa diferencia: 75,4% para ellas y 69,4% para ellos. "Además, en el caso de las niñas, lo usan más para el trabajo escolar, mientras que sus hermanos ven todavía en el ordenador un juego más", explica Cecilia Castaño, la catedrática de Economía de la Complutense y añade que las niñas también tienen más móviles (64%) que los niños (53%). "Suele ser por razones de seguridad; los padres prefieren que lo lleven".
La juventud va igualando a ambos sexos en la afición por las nuevas tecnologías así que de los 16 a los 24 años es cuando se hace un uso mayor de Internet y del PC. Con la edad se van alejando de las nuevas tecnologías de la información y, además, comienza la brecha entre ambos sexos. "De los 35 a los 44 años se produce el primer gran escalón", señala Cecilia Castaño, autora del libro La Mujer y las Tecnologías de la Información (Alianza Editorial). Esta investigadora lo atribuye a las responsabilidades familiares, los hijos, el hogar, que a la mujer le sobrecargan en mayor medida que a los hombres. A esa edad el 60% de las mujeres dice usar el ordenador, mientras que ellos se acercan al 70%. A partir de ahí, la edad no hace más que ensanchar la diferencia.14
4.6 Empleo
Cuando ambos tienen un empleo el ordenador es para ellas una herramienta de trabajo más común que para ellos, "porque los hombres suelen tener más empleos manuales y las mujeres más indirectos, administración y hostelería. Pero hay más empleo masculino que femenino y además, los hombres prolongan su relación con el ordenador una vez en casa, por tanto, el balance con la computadora sigue saliendo a su favor.15
4.7 Ámbito domestico
Los usos del tiempo en el espacio doméstico varían entre hombres y mujeres y el uso de los ordenadores en el entorno doméstico no mejora los desequilibrios. Las mujeres son las que siguen ocupándose de las tareas domésticas en su mayoría. Esto tiene consecuencias ya que no tienen tiempo de dedicar tantas horas como son necesarias al aprendizaje de nuevos programas y usos de los ordenadores personales. Tampoco tienen el tiempo necesario para poder navegar en Internet en el espacio doméstico, ya que éste es prácticamente nulo para la mujer, teniendo en cuenta esta carga doméstica de la que se responsabiliza.
El tiempo de no trabajo para los varones significa en la mayoría de los casos tiempo de ocio, tiempo propio de enriquecimiento y crecimiento personal.
En cambio, el tiempo de no trabajo para las mujeres es prácticamente nulo dado que el trabajo asalariado y el trabajo doméstico ocupa la mayoría de su tiempo, sobre todo si existen cargas familiares.
Las mujeres destinan su tiempo al cuidado de las demás personas: el trabajo remunerado, el trabajo doméstico, el tiempo de las/os demás y para las/os demás, sin tener prácticamente tiempo para ellas mismas, en detrimento del tiempo de la formación y preparación en el TIC.16
5. NEOFEMINISMO CONSTRUCTIVISTA. EMPODERAMIENTO FRENTE LA CYBERFALOCRACIA.
A partir de los años 60 el conocimiento y difusión paulatina de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) se extenderá por todo Occidente sentando las bases de la naciente sociedad red virtual, fiel reflejo de la Nueva Economía y la nueva forma de articular la producción, la distribución y la comunicación.17
La articulación del ciberespacio, espacio des-espacializado virtualizado gracias a Internet, se nos presenta como un escenario en dónde un número indeterminado de nodos se vertebran y relacionan entre sí de manera transversal sin presentar ideología alguna. Pero las primeras críticas a este planteamiento aséptico, inspirado por las tesis de Langdon Winner18, nos confirmarán la idea de que el ciberespacio es un espacio digital insertado en instituciones socio-políticas dicotómicas y jerarquizadas: naturaleza/cultura, hombre/mujer, activo/pasivo. Lógicamente occidentales y patriarcales, fomentando el androcentrismo y las ideas de progreso, competitividad y sometimiento de los ecosistemas (humanos y no humanos).
El desencadenante del surgimiento del ciberfeminismo será: “la dimensión profundamente política de la tecnología”.
El ciberfeminismo desde la otredad a la que fue relegada la feminidad y bajo un prisma tecnófilo promoverá el uso de las nuevas tecnologías como una forma de cuestionar los códigos de realidad existentes dicotomizantes, con la finalidad de liberar a la mujer en el ciberespacio, y por ende, en la espacio espacializado.
5.1 Ciberespacio: ¿(des)generación de oportunidades?
Cuando nos referimos a la reivindicación de las mujeres en la red, relacionando está con las nuevas tecnologías y por tanto, a la aparición del ciberfeminismo como praxis feminista virtual. Debemos referirnos al Manifiesto Cyborg19 de Donna Haraway (1991) como la obra post-estructuralista y performativa más vanguardista y pionera del siglo XX. Victoreando el fin de las fronteras y haciendo una apología a la construcción indefinida de (des)identidades siempre frágiles y excluyentes, Donna Haraway, mediante la figura del cyborg20, supera la dicotomía hombre-máquina existente hasta el momento, liberando a la humanidad de los corsés del sexo, del género y de la etnia.
Esta transversalidad y radicalidad en los planteamientos de Haraway, no dejarán indiferente al feminismo institucionalizado de los años 60. Por aquellos años ecofeminista, esencialista y occidental.
Sin duda alguna, frases como: “ser constituida por el deseo de otro, no es la misma cosa que ser alienada en la separación violenta del trabajador y de su producto”, dota de un marco global teórico a la futura corriente ciberfeminista de la cual se derivarán todas las respuestas de las mujeres en la red y para con las nuevas tecnologías.
Será a principios de los años 90 cuando surja la corriente feminista acuñada como: ciberfeminismo. Un grupo de mujeres materializan la lucha en la red mediante la creación de VNS Matrix21 (1991, Australia) dando origen al ciberfeminismo con su praxis ideológica. Redactaron el primer manifiesto ciberfeminista, el cual llegará a Europa con motivo de la celebración de la Primera Internacional Ciberfeminista (1997, Kassel. Alemania).
VNS Matriz, influenciado por el planteamiento post-sexual de Haraway y la performatividad de su discurso, tratará de vertebrar grupos relevantes con capacidad de influencia en las Conferencias Mundiales sobre la Mujer que promueve Naciones Unidas.
Será 1995 (Beijín) un año relevante para este incipiente movimiento ciberfeminista.
Consiguen que la Conferencia Mundial debata sobre “el derecho a la comunicación, y por ende, al uso de las nuevas tecnologías, se convertirán en derechos humanos estratégicos en el cambio social que llevará a la humanidad a la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.”22
Numerosas voces discreparán a partir de entonces en lo referente al papel que juegan las mujeres y las nuevas tecnologías, configurándose de manera dialéctica dos corrientes heterogéneas pero antagónicas. Por un lado, respetando pluralidades internas, podemos referirnos al tecnofeminismo o ciberfeminismo social; y por otro lado, las utopías esencialistas de la Red y las TIC.
El tecnofeminismo es una corriente dentro del ciberfeminismo social vertebrada de manera dialéctica bajo un enfoque constructivista. Parten de tesis planteadas por antropólogas como S. Harding, quién enuncia el “mito del varón cazador”23, sistemas sociales patriarcales y androcéntricos en dónde las mujeres han sido relegadas a un segundo plano pasivo, reproductor y dependiente.
Construyen una praxis ciberfeminista que tiene en cuenta la visión androcentrista y falogocéntrica de la ciencia, la técnica y la humanidad.24
Desconfian en que por la existencia de Internet y por ende, un mundo virtualizado, desaparezcan las desigualdades de género. Allucquere Rossane Stone, ciberfeminista social, afirma que las nuevas tecnologías “no son agentes transparentes”, por el contrario son “medios gracias a los cuáles se producen cuerpos sexuados perpetuados en la desigualdad”.
Las utopías esencialistas, por el contrario, mantienen una visión positivista del ciberespacio, sin tener en consideración la desigualdad social existente en el espacio espacializado. Como es el caso de John Perry Barlow, quién afirma que la creación de un nuevo espacio, virtualizado, se traducirá en la aparición de un nuevo tipo de relaciones comunicativas.
Sadie Plant (1995), responsable de acuñar el término de ciberfeminismo, también alberga esperanzas de que la aparición de un sujeto nómada en el ciberespacio, dotará a las mujeres de la capacidad de conquistar nuevas libertades.
Brecha ideológica en el ciberfeminismo
“El ciberespacio es el campo de batalla donde las identidades se borran y cobran la fluidez de una ontología no estanca”.
“Chúpame el Código” VNS. Matrix25
El cisma en la ideología y praxis ciberfeminista26 podemos situarlo allá por el años 1997, fecha en la que se celebra en Kassel (Alemania) la 1ª Internacional Ciberfeminista27.
Se proclamarán las “100 anti-tesis del ciberfemisno”, las cuales propiciarán, al no haber consenso, la aparición de tres corrientes ciberfeministas.
Algunas de “las 100 anti-tesis” decían lo siguiente: Internet se usará como herramienta para expandir el feminismo, se debe desenmascarar el machismo de los ordenadores, se crearán ZTA (Zonas Temporalmente Autónomas) ajenas al androcentrismo, el ciberespacio será usado como artefacto de des-re-codificación, “la fuerza de la ironía como arma de intervención política radical”.
“El ciberfeminismo no es una fragancia, no es una institución, no es una estructura, no es sin conectividad, no es natural, no es triste, no es un trauma, no es romántico, no es posmoderno, no es lacaniano, no es un espacio vacío”.
Pero sin duda alguna, habrá un punto del Manifiesto que será el causante en parte de la aparición de subcorrientes ciberfeministas. La crítica rotunda al feminismo de los años 60-70 y a su marcada tecnofobia. Al igual que su excesiva institucionalización y naturalización de “cualidades” femeninas: sentimientos y naturaleza.
La diversificación en la praxis ciberfeminista está servida, quedando de la siguiente manera:
El ciberfeminismo utópico-liberal, defiende la tesis de que el ciberespacio es un lugar de liberación. Su principal teórica es Sadie Plant, defendiendo la “netopía”, como un lugar de posibilidades reales.
En segundo lugar, surgirá el ciberfeminismo diatópico-radical28, teniendo como sus máximos exponentes a Ziauddin Sardar y Judy Wacjman (acuña el término “tecnofeminismo”). Mantienen la tesis de que el ciberespacio refleja la “recolonización de Occidente” y por tanto, no ha eliminado las diferencias de género.
Por último, estaría el cyberpunk, y su desarrollo posterior en las netianas (sujetos post-humanos que (h)nacen en Internet. Dentro de la corriente cyberpunk, aliada con las teorías preformativas de Judith Buttler y la Teoría Queer, dará a luz a “la mujer cyborg” (miembra activa un movimiento virtual radical), las “grrl” (cyborgs jóvenes, Rosi Braidotti), las “geek” (grrl que trabaja con software y diseña páginas webs), cybergirls, webgirls, notgirls, badgirls y geekgirls.
Praxis ciberfeminista en el Estado Español
La expectación puesta en la 1ª Internacional Ciberfeminista de Kassel fue máxima en el caso español. El cisma que surgió en el seno de la Cumbre, se plasmó casi de la misma forma en el caso de la praxis ciberfeminista en el estado español.
Siendo eso sí, reducido a una dicotomía entre utópicas esencialistas/liberales y ciberfeministas sociales/diatópias/tecnofeministas, siendo residual la praxis cyberpunk en el caso español.
En el caso de las ciberfeministas utópicas, será María Angustias Bertomeu (creadora del portal E-leusis) su máximo exponente. Defensora de la tesis de que creando una ciudad virtual, promoviendo el intercambio, la convivencia y la civilidad entre las mujeres, se alcanzará la igualdad real en el espacio espacializado. Bajo un enfoque determinista y positivista cree que creando el instrumento, la red, ya se solucionan los problemas de accesibilidad, la desigualdad de género y el androcentrismo. No tiene en cuenta a las mujeres como sujetos activos, sino más bien como sujetos pasivos convertidas en usuarias que experimentarán grandes transformaciones una vez que se introduzcan en el circuito cerrado del ciberespacio.
La posición defendida por Bertomeu, encuentra soporte en el sujeto nómada de Rosi Braidotti (nuevo sujeto, nuevo espacio, nuevas libertades) y en Manuel Castells (quién obvia los problemas que surgen una vez que las mujeres son excluidas de las TIC). La posición en relación a Internet es biologicista y determinista.
En el polo opuesto, encontramos a Montserrat Boix, quién en 1997 crea “Mujeres en Red”. Defendiendo tesis más orientadas hacia la transformación social como una de las máximas del portal virtual. Boix cree que el mundo virtual es un fiel reflejo del mundo real. Plasmándose el androcentrismo, el sexismo y el machismo en el ciberespacio.
Siguiendo las aportaciones al respecto de Judy Wacjman, mantendrá una visión más constructivista de la re(alidad)d. El poder de la red no es distributivo y por tanto, si los hombres tienen el predominio en los procesos de creación/configuración del ciberespacio, esto va reflejarse en los procesos de innovación/uso del mismo.
La brecha digital debe ser eliminada empleando las TIC como una herramienta contra el sexismo virtualizado que imposibilita la igualdad real tanto en el uso como en la existencia de capacidades (Amartya Sen).
Montserrat Boix, al contrario que Bertomeu, no cree que por el simple hecho de crear el instrumento, ya se elimine la brecha digital, se requieren cambios en la educación29, en los valores y en la política. Es un proceso interrelacional en el que todos los factores son importantes, no siendo ninguno desencadenante de otro, ni impactando, en el caso de Internet, sobre el espacio espacializado.
Al mismo tiempo, es importante replantearse la imagen que las mujeres tienen en los medios de comunicación30, ya que la configuración de referentes31 es imprescindible en la creación de roles sociales, estereotipos, etc.
6. CONCLUSIONES
Para concluir diremos que a pesar de que dentro del enfoque tradicional determinista, el desarrollo de la tecnología ha sido visto como un elemento erradicador de las diferencias dentro de las sociedades a través del progreso, se pone de manifiesto que el desarrollo e implantación de las nuevas tecnologías no ha hecho más que perpetuar las desigualdades, véase la brecha digital de género.
Para resolver tales diferencias sería necesaria la implementación de una serie de reformas, desde las que se tenga en cuenta el carácter constructivista de las NTICS..
Es necesario una replanteamiento de las estructuras educacionales (coeducación) y formativas desde la niñez (procesos de socialización), que se fundamenten en la igualdad de oportunidades y capacidades para que las mujeres puedan desarrollar sus carreras profesionales dentro de campos que actualmente son altamente masculinizados; y en concreto, en el campo de la tecnociencia.
Un elemento fundamental es la visualización y reconocimiento femenino dentro del mundo de la ciencia constituyéndose en un grupo relevante (Teoría del Actor Red, Bruno Latour), de modo que las mujeres sean agentes activo dentro del proceso de deliberación de la tecnociencia (Teoría Deliberativa, Habermas).
Siguiendo esta tesis defendida en el trabajo, tomamos a Montserrat Boix (Mujeres en Red, 1997) como referente del constructivismo social necesario para erradicar la desigualdad de géneros en lo referente a las nuevas tecnologías. Como bien dice Boix: “el mundo virtual es un fiel reflejo del mundo real. Plasmándose el androcentrismo, el sexismo y el machismo en el ciberespacio.”
NOTAS:
1 Hughes, T. The Social Construction of Technological Systems: New Directions in the Sociology and History of Technology, The MIT Press, Cambridge, MA y London, UK, 1987.
2 Es lo que Bijker denomina marco tecnológico
3 Winner, L. (1983) ¿Tienen política los artefactos? En linea: http://www.oei.es/salactsi/winner.htm
4 Estella Noriega, I. Género, feminismo e Internet. Viejas discusiones y nuevas tecnologías.
5 Ronderos, P y Valderrama,A. Futuro de la tecnología. Una aprximación desde la historiagrafía. Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad, e Innovación. Nº 5.Enero-Abril 2003. En línea: http://www.oei.es/revistactsi/numero5/articulo5.htm
6 Definición según el Programa de Apoyo a las Redes de mujeres de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones.
7 “Una de las mayores transgresiones que, según mi opinión, permite este tipo de comunicación es la de hacernos pasar por hombres o mujeres dependiendo del apodo que elijamos, consecuencia directa de la lejanía del cuerpo real y de la ausencia de cualquier vestigio de éste. Esta es una práctica bastante común que se ha denominado "gender swapping" (cambio de género), y lo más extraño de este fenómeno es que cuando los teóricos se refieren a él siempre ponen el ejemplo, por ser el más común, de un hombre que se proyecta digitalmente como mujer” Estella Noriega, I. Género, feminismo e Internet. Viejas discusiones y nuevas tecnologías.
8 Ver Sabanes, D. Mujeres y nuevas tecnologías de la información y la comunicación” Cuadernos Internacionales de Tecnología para el desarrollo humano.www.cuadernos.tpdh.org/file_upload/02_Dafne_Sabane.pdf. En línea. Pág. 2
9 “La creencia de que las mujeres no sen buenas en las ciencias y la tecnología en comparación a los varones suele ser atribuida a limitaciones biológicas del sexo femenino más que a la existencia de estereotipos de género en el material didáctico, en los métodos pedagógicos y en el diseño tecnológico, lo cual contribuye a ampliar la brecha entre los géneros…”. Sabanes, D. Mujeres y nuevas tecnologías de la información y la comunicación” Cuadernos Internacionales de Tecnología para el desarrollo humano. www.cuadernos.tpdh.org/file_upload/02_Dafne_Sabane.pdf. En línea.
10 Bonder, G. Equidad de género en ciencia y tecnología en América Latina. Bases y proyecciones en la construcción de gendas, bases e institucionalidades. Agosto 2004. En línea http://www.science.oas.org/gender/IDRC%2004%2011%2030%20%20Bonder%20Position%20Paper.doc
11 Fuente: Ardèvol, Elisenda, “El catálogo de sueños: las relaciones personales en Internet como producto de consumo”, Universitat Oberta de Catalunya, 2005.
12 FUENTE: Encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de la información y comunicación (TIC) en los hogares. INE. VER GRAFICO: 2.6. La Brecha Digital de género (diferencia de porcentajes de uso de TIC). 2004-2007.
13 FUENTE: Tecnologías de la Información y comunicación en los hogares 2007. Nuevas tecnologías de la Información y la comunicación. Datos Europeos. INE. 2007). VER GRAFICO: % de personas de 16 a 74 años que usan de forma regular Internet por países y sexo. 2007.
14 Fuente: Area, Manuel“¿Los ordenadores tienen sexo? Datos sobre el uso de Internet por género: mujeres vs. varones”
15 Fuente: http://www.ciudaddemujeres.com/ciudades/Albacete/?p=1347
16 Fuente: "Tecnologías de la información", Emakunde, Marzo 2001, pp.8-11
17 Sánchez-Criado, T. (2006). La Teoría del Actor Red. Página web consultada el [21-11-08]. Documento disponible en: www.aibr.org/socios/tomassanchezcriado/inv/ANT.pdf
18 “¿Tienen política los artefactos?” Langdon Winner.
19 Donna Haraway (1991) “Manifiesto para cyborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX”, en Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza . Cátedra. Madrid. Documento disponible en: http://caosmosis.acracia.net/wp-content/uploads/2008/04/manifiesto-cyborg.rtf
20 Teresa Aguilar. (2003). “La construcción cinematográfica del cyborg. De metrópolis a Terminator.” Debats 81. Págs. 46-49.
21 El “Manifiesto de la Zorra Mutante” (VNS) Documento disponible en: www.estudiosonline.net/texts/vns_matrix.html
22 Joelle Palmieri (1996, Red Penelopes: “No tenemos nada que perder y todo que ganar. Es así como podremos cambiar la imagen en los media”
23 “Mientras los activos, aventureros y creativos varones se dedicaban a la importante tarea de la caza, las mujeres, pasivas, indefensas e impedidas por su biología, estarían refugiadas en sus cavernas, dedicándose a “sus labores”.
24 “La lucha por el lenguaje y contra la comunicación perfecta, contra el código que traduce a la perfección todos los significados, el dogma central del falogocentrismo” (Manifiesto Cyborg. Donna Haraway)
25 “Manifiesto de la Zorra Mutante”. VNS, MATRIX. Documento disponible en: www.estudiosonline.net
26 Wilding, F.: ¿Dónde está el feminismo en el ciberfeminismo? Documento disponible en: www.2red.net/habitar
27 1ª Internacional Ciberfeminista en la Documenta X de Kassel, 1997. VNS Matrix. “Espacio de trabajo híbrido”. (Hybrid Workspace). Documento disponible en: www.obn.org/kassel
28 Sonia Reverter-Bañón. “Feminismo entre la (U)topía y la (DIS)topía”. Documento disponible en: http://www.creatividadfeminista.org
29 Organización Internacional del Trabajo. CINTERFOR. “La brecha digital comienza a disminuir” en Género, formación y trabajo. Documento disponible en: www.ilo.int/public/spanish/region/ampro/cinterfor/temas/gender/temas/tic/index.htm
30 AMECO. Asociación Española de Mujeres Profesionales de los MMCC. Disponible en: www.nodo50.org/ameco
31 Maria Cruz Rubio Limiens. “La imagen de la mujer en Internet”. Área de Historia del CINDOC (CSIC). Documento disponible en: www.uc3m.es/uc3m/inst/MU/cruz_rubio.html
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