IV Congreso da CiberSociedade 2009. Crise analóxica, futuro dixital

Grupo de Traballo F-32: Menores y TIC

Un planteamiento ético de los menores y las TIC

Resumo

La relación entre las Tic y los menores, exige de una reflexión ética por parte de todos aquellos que nos dedicamos a la educación. La generación de jóvenes emergente presenta una gran familiaridad y dominio de las Tic, además presentan una actitud más favorable que los adultos al consumo de las mismas. En esta ocasión, nos centramos en el papel que desempeñan los padres como educadores en la relación que los menores mantiene con la red, siendo, ésta desconocida para muchos. ¿Cómo educar en lo desconocido? Mientras que los jóvenes se preparan formal e informalmente en el manejo de las Tic, los padres confiesan no haber recibido ningún tipo de formación al respecto y admiten tener escasos conocimientos de las mismas, o al menos, en menor medida que sus hijos. Este documento permite a los padres poder reflexionar sobre las presencia de las Tic en sus casas y como debe afectar esto al establecimiento de normas.

Texto da comunicación

1. ¿QUÉ USO HACEN LOS MENORES DE LA RED?

Desde que en 1999, Lorente afirmaba que no existe en sociología un cuerpo teórico que relacione especialmente a la juventud con las Tic, esta relación ha sido objeto de múltiples estudios de corte sociológico-descriptivo (uso que hacen los jóvenes, la inserción de las Tic en múltiples contextos, etc.) como pedagógico (programas de inserción escolar, programas de sensibilización familiar, análisis de las necesidades educativas, etc.). Sin embargo, los estudios que se suelen realizar son predominantemente de naturaleza cuantitativa y en poblaciones mayores de 18 años, siendo todavía escasos las investigaciones cualitativas y en poblaciones con menores. Coincidimos con Espinar y González (2008, 111) en que “las estadísticas proporcionan la posibilidad de conocer la evolución y las perspectivas de futuro, pero no facilitan un conocimiento global de la relación de los jóvenes con las tecnologías. Por ello, una aproximación únicamente cuantitativa al tema es, de todo punto, insuficiente“.

Actualmente, nos basta con observar las rutinas diarias de un grupo de jóvenes, para comprobar la relación directa que éstos mantienen con las Tic, siendo los que más horas dedican a Internet, preferiblemente como mecanismo de ocio y de relaciones sociales; los que más diversifican las posibilidades de la telefonía móvil, utilizándolo como despertador, para escuchar música, para comunicarse, para navegar, o incluso como elemento identificatorio del estatus dentro del grupo; etc. A continuación, se recogen los resultados de algunos estudios sobre jóvenes y Tic, centrándonos especialmente en la interacción que mantienen.

El estudio realizado por Telefónica (2008) a 25.467 escolares de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela, con el objeto de conocer el acceso, el uso, los contenidos y actividades habituales, y el grado de afinidad con la TIC de los menores y jóvenes, pone de manifiesto los siguientes aspectos:

  • Se trata de una generación equipada, ya que el 65% disponen de ordenador en casa, y aproximadamente el 50% tienen acceso a Internet.

  • Realizan un uso multifuncional de las pantallas, diversificando el uso funcional para el que en un principio fue destinada la tecnología.

  • Una generación multitarea. De modo que comen mientras ven la televisión y conversan con la familia, estudian escuchando música en su mp3 o recibiendo mensajes al móvil o a Messenger.

  • Se trata de una generación interactiva precoz, acortando la edad en la que comienzan a interactuar con las pantallas.

  • En lo que respecta al género, los chicos prefieren la acción, mientras que las chicas optan por la relación y comunicación con sus iguales.

  • Las Tic les acompañan a todas partes, por lo tanto, valoran muy positivamente la movilidad de las pantallas.

  • La cultura de la emancipación temprana en el propio hogar familiar, revalorizando el espacio privado de la habitación es topico en la adolescencia, sin embargo, reconocen que les gusta hacer un uso social de los mismos, es decir, estar acompañados. Otra cuestión sería estudiar sus preferencias en lo que respecta al acompañamiento.

  • Existe una tendencia clara al acceso a las Tic desde el hogar.

  • A pesar de que existen familias interactivas que supervisan y acompañan en la interacción que los jóvenes hacen de las Tic, aun queda mucho camino por recorrer en la mediación familiar.

En un estudio realizado por Hernández y Solano1 se ha recogido información acerca del uso que los menores hacen de las Tic, centrándonos especialmente en Internet. Los resultados señalan que:

  • Más de la mitad de los alumnos de este centro (59.5%) tiene ordenador en casa.

  • El 45.8 % de ellos tiene Internet en el hogar.

  • La televisión y el móvil son las herramientas más usadas por los menores de este centro, acercándose casi al 100 % de uso en el caso de la televisión.

  • Un 30.2 % de los menores tiene el ordenador en su habitación, es la opción mas escogida frente al resto en esta cuestión.

  • La mayoría de los jóvenes utilizan el ordenador para jugar (69.1 %)

  • En este centro se hace uso del aula de informática con regularidad, ya que muchos alumnos exponen el centro escolar como lugar de acceso a Internet (aunque sea ocasional).

  • La mayoría de los alumnos utiliza Internet con otras personas.

  • La búsqueda de información (58.6 %) y la consulta de páginas Web (42.9%) son las herramientas de Internet mas usadas, el chat y la mensajería instantánea tiene también una importante presencia (22.9 % en el primer caso, y un 30 % en el segundo).

  • La mayoría de Web visitadas responden a páginas de juegos o entretenimiento.

  • Un 38.6% de los menores utilizan Internet para descargar música y películas.

  • Los alumnos afirman que un 61.8 % de sus padres se interesan por las cosas que hacen en Internet, observándose una correlación positiva entre la edad del niño y el interés de los padres.

  • Un 80.8 % de los menores les gustaría recibir enseñanza para utilizar Internet.

Por otro lado, Espinar y González (2008) como resultado de un estudio cualitativo sobre la relación que los menores mantienen con las nuevas tecnologías, realizado a jóvenes, familiares y profesores, verifican la omnipresencia de las Tic en las vidas de los jóvenes, pero reconocen también que la existencia de variables familiares como el origen social y el nivel formativo de los padres tienen y variables socioeconómicas que condicionan la posibilidad de disponer de un hogar más o menos equipado tecnológicamente, y el uso que los menores hacen de las mimas. Algunos de los resultados que obtienen son:

  • Los jóvenes mantienen Messenger encendido mientras hacen otras actividades (estudiar, organizar la habitación, etc.) para estar disponibles y comunicarse con sus amigos

  • El teléfono móvil les acompaña en todo momento, aunque estén en lugares donde esta prohibido mantener el móvil encendido.

  • Utilizan el ordenador para realizar sus trabajos escolares (google, rincón del vago, wikipedia, traductor y diccionarios on line, etc), aunque más que leer se limitan a ver, cortar y pegar.

  • Para conversar, utilizan un lenguaje propio, con códigos, abreviaturas y emoticones.

  • Atracción temprana hacia los videojuegos, especialmente en los chicos, que prefieren juegos dinámicos, de rapidez, de reflejos, así como competitivos (deportes, coches, tiros, aventuras, etc.), mientras que los mayores prefieren de simulación o estrategia, y las chicas afirman que los consideran una pérdida de tiempo.

Los datos expuestos nos permiten concluir que el avance científico técnico experimentado en las últimas décadas esta influyendo en los estilos de vida de los ciudadanos, introduciendo cambios comportamentales y actitudinales en su ámbito profesional, personal, familiar y social. Estamos ante una nueva adolescencia con un alto dominio de las TICS. Un nuevo estrato social compuesto por jóvenes expertos en el uso de las nuevas tecnologías, que generalmente participan del ideal del software libre de compartir el conocimiento y ponerlo a disposición de la comunidad internauta (Nevado, 2007). La mayoría de los estudios consultados coinciden en considerar a Internet y la telefonía móvil como las tecnologías estrellas de esta generación interactiva o e-generación. El crecimiento experimentado por Internet es inigualable. Según datos de Internet World Stats (2008), en diciembre de 1995 había unos 16 millones de internautas conectados, suponiendo un 0.4% de la población mundial; en abril de 2002 se cuentan 558 millones de internautas, un 8.6% de la población mundial, mientras que datos más actualizados nos revelan que en diciembre de 2007 se cuentan 1.319 millones de internautas conectados, donde reside el 20% de la población mundial (Internet Growth Statistics, 2008).

Las Tic han multiplicado exponencialmente la cantidad de información disponible, ha permitido la creación de nuevas formas de comunicación entre los seres humanos, ha contribuido a revalorizar los espacios privados, etc. Pero como reconoce Morillas (2005) junto a estos progresos, aparecen también nuevas tipologías delictivas. En esta misma línea, Infosel (2008) recoge que aproximadamente 8,5 millones de sitios inadecuados se encuentran accesibles a los niños. En definitiva, en el mundo digital converge lo bueno y lo malo de la sociedad.

A pesar de la existencia de ciertos riesgos en la red, Burbules (2006) reconoce que las Tic pueden aplicarse bien o mal, que tienen ventajas y limitaciones; y que lo esencial es saber cómo, quién y con qué fines se usan. Por otra parte, Puig (2003) afirma que la tecnología, por un lado contribuye a que el individuo pueda enfrentarse mejor al entorno, pero también a que destruya mejor su entorno, por lo tanto, la neutralidad de la tecnología comienza a ser discutible en más de un sector.

2. EL PAPEL DEL CONTEXTO FAMILIAR EN EL APRENDIZAJE DEL CONSUMO DE LAS TIC

No cabe duda de que familia y escuela, son considerados tradicionalmente como los agentes educativos por excelencia. Sin embargo, como ya expusimos en otro lugar, en este “entorno” de socialización altamente “tecnologízado”, la familia como agente educativo se ve, en ocasiones, desbancada por el atractivo poder de las Nuevas Tecnologías de la Comunicación e Información (TICs), especialmente en los menores (preadolescentes y adolescentes), de modo que, el típico distanciamiento generacional que se produce entre padres e hijos, encuentra en las TICs un elemento más de diferenciación actitudinal, cognitivo y conductual (Hernández y Solano, 2006). Por otra parte, los niños no saben distinguir qué es lo más adecuado para ellos, siendo inapropiado dejar que quedaran libremente expuestos a las influencias de los demás. Es misión de los padres construir esos cimientos moralmente sólidos, preparar a sus hijos para ser unos buenos ciudadanos y poder tomar sus propias decisiones. Indiscutiblemente es función de los padres contribuir en el proceso educativo que favorecerá la incorporación social del niño; otra cosa muy distinta es si la cumplen o no y cómo la cumplen.

Los niños comienzan a familiarizarse con las pantallas en el hogar. El proceso de familiarización secuencial de otras épocas abre paso a la simultaneidad. De manera, que los más pequeños del hogar se encuentran envueltos de diversas pantallas con las que convive al unísono (televisión, ordenador, telefonía móvil, videojuegos, etc.). Para Begoña Gros (2005), los niños se inician en el mundo digital a través de los juegos electrónicos, desarrollando habilidades y actitudes favorables hacia el uso de las Tic.

Los datos estadísticos que disponemos de la incorporación de las Tic en el hogar son en ocasiones contradictorios. El estudio Redes afirma que la mitad de los hogares españoles se muestran negativos y reticentes al uso de las nuevas tecnologías (Palacio, 2005). Por otra parte, el Informe del INJUVE (2004) concluye que “la frecuencia de uso de Internet por los jóvenes desde el lugar de trabajo, centro de estudios o cibercafés es muy reducida, por no decir casi inexistente” (López Blasco, 2005, 63), lo que confirma que el lugar preferido por los jóvenes para conectarse en red es en casa. En este sentido Feixa (2005) nos habla de la metamorfosis que ha experimentado los hogares como consecuencia de la cultura digital y de la importancia que adquiere la habitación para la e-generación. Independientemente de si se trata de un hogar altamente tecnologízado (tecnologizado) o por si al contrario, estamos ante una casa con pocas tecnologías y con un uso muy limitado de las mismas, no cabe duda de que las Tic han entrado en los hogares para instalarse con fuerza en la cotidianeidad más próxima.

Por otra parte, la presencia de las Tic en el hogar ha contribuido a marcar nuevas diferencias generacionales entre padres e hijos. Según el informe “Infancia y Adolescencia en la Sociedad de la Información” se han recogido algunas diferencias actitudinales de adultos y jóvenes ante las TIC (Redes, 2005). De forma general, los adultos consideran en mayor medida que los jóvenes que las nuevas tecnologías no son para ellos, no tienen claro su utilidad, además, creen que contribuyen a incomunicarnos y que no les enriquecen como persona. Por el contrario, la infancia y adolescencia sobresalen en el interés previo al consumo de las Tic, aunque reconocen ser muy costosas para ellos.

La familia, atraviesa una etapa de tránsito, se encuentra perdida en su función educativa, no sabe cómo hacer frente a la complejidad y multiplicidad de situaciones conflictivas que se plantean en el contexto familiar, entre ellas las derivadas de la presencia y uso de las TIC (Hernández, 2005). En esta incertidumbre educativa, las familias se vuelven permisivas ante las Tic, reconociendo algunos padres de segundo y tercer ciclo de Primaria que tienden a “ubicar el ordenador en el cuarto del niño” (33%), “dejarle entrar solo a Internet” (21,4%), “no prestar atención a lo que hacen cuando acceden a la red” (15%) y “permitir que pasen un número de horas muy elevado ante el ordenador” (12,1%) (Hernández, López, y Solano, 2008). Reconocemos que esta permisividad ante las Tic, supone andar por arenas movedizas con zapatos de plomo. Si a la escasa formación de los padres en el uso de los tic, la desinformación o mal información que tienen de los riesgos en al red, unimos la excesiva confianza y permisividad en el hogar, el adolescente se encuentra huérfano, solitario, en su interacción con las nuevas tecnologías.

Consideramos que los padres constituyen un pilar inigualable en la regulación que los jóvenes hacen de su comportamiento ante las nuevas tecnologías. La cuestión sería ¿cómo llevar a cabo esa labor educativa? De igual manera que rechazamos la permisividad consideramos que un excesivo control autoritario, posesivo, imperante e irreflexivo, puede llegar a ser contraproducente e incluso asfixiante para el niño. La naturalidad, el diálogo, el acompañamiento, la acogida, el respeto, la negociación, el establecimiento de normas, son algunas de las claves para poder mediar en este tipo de situaciones. Los padres deben tomar conciencia de que el dominio de las Tic constituye una competencia social y profesional que el niño debe adquirir. No podemos educar en el vacío, en el abstracto, es decir, en un mundo pasado, alejado de los avances científico-técnicos. El mejor modo de contribuir en la formación de los hijos es partiendo de la realidad social en la que viven y en la que les tocará vivir.

3. NORMAS Y CONTROL EN EL USO DE LAS TIC

A pesar de lo atractivo que suponen las Tic para los jóvenes, éstos van tomando conciencia de que el abuso del ordenador desajusta el ritmo de sus actividades diarias (les resta tiempo para dormir, asearse, hacer deporte o les impide mantener una dieta equilibrada, hábitos de estudio, relaciones personales, etc.). En una experiencia desarrollada para promover los hábitos saludables y el uso de las Tic, los menores consideraban que el abuso del ordenador conlleva “dejar de asearse”, “sufrir dolores de espalda frecuentes”, “dormir en clase”, “ser obeso”, “comer sin control”, “estar continuamente enfadado, de mal humor y sin mantener relaciones con amigos”, “tienen la vista cansada”, “sufren de agotamiento”, “frecuentemente están o se sienten enfermos” y también “se muestran agresivos” (Hernández, López y Solano, 2008). Además del abuso o posible adicción a las Tic, los menores se encuentran expuestos a otra serie de riesgos: ciberdelitos, falsas identidades, suplantación de identidad, contenido nocivo e ilícito, pornografía infantil, etc. Ante esta realidad la permisividad parental no tiene cabida y se hace necesario recobrar el equilibrio entre el apoyo y la disciplina familiar.

Entre las medidas u orientaciones que se facilitan a los padres, se encuentran aquellas de carácter más técnico y las pedagógicas. Generalmente, las técnicas se limitan a los programas de filtrado de contenido (Cyber Patrol, CyberSitter, KidKey, NetNanny , Canguro Net , Terra control paternal, i-Card Family , Naomi, Optenet.com, etc.). En esta ocasión nos centraremos en analizar algunas orientaciones educativas.

    a) Los padres deben tomar conciencia no sólo de los riesgos que presenta Internet, sino que además, deben valorar en su justa medida la importancia que este medio tienen en la sociedad actual.

En esta línea, Internet Segura dispone de diversos materiales de sensibilización, entre los que encontramos una guía destinada especialmente para los padres, cuyo contenido gira en torno a las siguientes cuestiones: Internet ofrece grandes posibilidades; Internet puede crear problemas; Internet puede llegar a ser segura; ¿Qué necesitas saber?; ¿Qué puedes hacer ante los Chats?; ¿Qué puedes hacer para que el correo electrónico sea más seguro?; y por último, ¿Qué puedes hacer para favorecer una navegación Web más segura?.

    b) Los padres deben formarse en Internet. Difícilmente podemos educar de aquello que desconocemos.

El Observatorio de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información Red.es, en su Estudio sobre Actividades realizadas en Internet 2007 señala que, el 42% de los hogares españoles está conectado a Internet y más de 20 millones de españoles mayores de 15 años han accedido a la Red en alguna ocasión, y principalmente se accede desde el hogar (66,7%). De acuerdo con los resultados obtenidos de la encuesta realizada a padres y madres con hijos en educación primaria y secundaria, el 80% de las familias tienen un ordenador en casa, y un 52% están conectadas a Internet, pero también son muchos los padres que afirman que nunca han realizado un curso de formación para Internet (84%), y un 55% no están formados en informática. Datos como los anteriores demuestran que todas las medidas encaminadas a la formación de padres en las nuevas tecnologías están más que justificadas, ya que los menores acceden a Internet cada vez desde edades más tempranas, y principalmente desde sus casas.

Al respecto, la página www.educastur.es nos recomienda que las familias deben procurar formarse en el uso de las TIC y mantener un estrecho contacto con el profesorado para abordar de forma colaborativa la utilización que sus hijos hacen de las tecnologías de la información y la comunicación. Además de las experiencias que pueden estar desarrollándose en las distintas comunidades, y en los centros educativos desde las escuelas de padres, la red también dispone de recursos on line para contribuir a la formación de padres. A modo de ejemplo, la Web Ciberfamilias.com se presenta como un lugar de reunión para padres y educadores, interesados en conocer mejor Internet e informarse sobre cuestiones relativas a la seguridad de los menores, que además de ofrecer una serie de datos estadísticos sobre la situación de los menores en la red y los riesgos a los que se expone, recoge unas pautas de actuación para saber actuar ante determinadas situaciones que pueden darse cuando los menores entran a la red: cómo actuar ante insultos, injurias y/o amenazas; cómo actuar ante situaciones de acoso y cómo actuar ante la presencia de contenidos ilegales.

    c) Los padres deben establecer de mutuo acuerdo unas normas, reglas o compromisos que han de ser respetados por todos

Existen diversas clasificaciones de las normas familiares que los padres deben plantearse respecto al uso que sus hijos hacen de la red. En este sentido, Internet segura proporciona diez consejos a los padres para navegar seguros: 1. No dar información personal; 2. Cuidado con los correos de desconocidos; 3. Las actividades ilegales en red se localizan y se penalizan; 4. Cuidado con los fraudes y estafas; 5.Buscar ayuda cuando te ofenden en red; 6. No concertar citas sin la compañía de un adulto; 7. Informa de tu experiencia negativa a tus padres o profesores; 8. Conocer las páginas de ayuda que existen en la red; 9. Hay Web de consulta sobre el trabajo o estudios y 10. Busca Web seguras y útiles. En esta misma línea, Infosel recoge también una serie de reglas o normas para favorecer una navegación segura, tales como, no proporcionar datos personales sin el permiso de sus padres, no mandar fotos, solicitar el permiso de sus padres para chatear, fijar reglas para saber a quién pueden dar su dirección de correo, respetar el horario fijado, dialogar con los padres las reglas de Internet, etc. De igual manera, la Asociación Española de Pediatría (AEP, 2004) expone una serie de recomendaciones destinadas a los jóvenes para favorecer un uso responsable de Internet.


A modo de conclusión señalamos que se hace necesario que los padres se impliquen en la educación y desarrollo de los hijos, no excluyendo ninguno de los aspectos que ésta conlleva (por ejemplo, las interacciones con Internet por el simple hecho de que sea una herramienta desconocida). Es conveniente ubicar el ordenador en una zona común de la casa y establecer un horario para promover el autocontrol y el uso responsable en los niños. Desarrollar desde diversos contextos (familiar y escolar) una actitud critica hacia el medio de comunicación y el contenido que transmite, para evitar que el niño sea un mero receptor, fácilmente manipulable por estos mensajes y los adopte como referentes en su vida.

NOTA:

1 Para profundizar en los resultados obtenidos en los cuestionarios puede consultarse la siguiente referencia: Hernández, M.A., Solano, I.M. López, P. y Sanchez, M.M. (2007) El perfil de los padres e hijos como usuarios de Internet. Comunicación presentada a EDUTEC 2007.

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