IV Congresso da CiberSociedade. Crise analógica, futuro digital

Resumo

La presente investigación estudia, a modo de introducción, el hipertexto como prototipo de texto telemático y sus características más relevantes. Se centra en el principio de linealidad, enmarcado dentro de dos conceptos: sucesión y continuidad, para aplicarlo a la comunicación online, y distingue entre cuatro tipos de estructuras: secuencial, reticular, jerárquica e hipertextual. Su objeto de estudio es la escritura electrónica, más exactamente, la grafía en relación con la sílaba y no con el fonema o la palabra. De ello se extraen varias conclusiones que permiten un estudio integrador de los planos fonético, morfológico, sintáctico y semántico, y se muestran tendencias innovadoras, sobre todo en los paradigmas morfemáticos de género y número; por lo tanto, permite proponer en este tipo de mensajes SMS que la grafía es un nuevo marcador morfológico.

Texto da comunicação

1. Introducción: el Hipertexto como Prototipo de Texto Telemático

Casi sin percibirlo hemos ido asistiendo en los últimos años a un fenómeno extraordinario y de capital importancia para todos los que de un modo u otro estamos implicados en los campos bien de la información bien de la formación: la convergencia[1] de códigos y tecnología. Para J. Terceiro y G. Matías (2001) esta convergencia es de enorme trascendencia ya que va a facilitar sobremanera el manejo, la creación y la transmisión de la información así como la diversidad de usos y aplicaciones[2] que se derivan de esta sinergia entre códigos de comunicación y la tecnología que posibilita la transmisión de los mismos. Por ejemplo, Internet posibilita el uso de recursos telemáticos de enseñanza y aprendizaje tales como el correo electrónico, la videoconferencia, el chat, la www, etc. Cuando una Universidad organiza estos recursos y los distribuye a través de redes de ordenadores nos encontramos con un campus virtual. Por tanto, nos encontramos con un espacio universitario de formación  que se desarrolla a través de redes digitales. Se trata, pues, de una metáfora de la enseñanza electrónica en donde el ambiente de aprendizaje se crea por medio de las tecnologías de la información; así contamos con foros de discusión de clases, tutorías, correo electrónico enlazado a clases, chat, autoevaluación, edición y publicación de contenidos de las asignaturas, etc.

Dicho lo cual, cabe preguntarnos ¿en qué medida el código lingüístico debería verse afectado por todo ello? Un aspecto destacable es el hecho de que el uso del lenguaje en Internet se hipertrofia, se expande y, en definitiva, se globaliza. Así, términos prefijados con hiper-, trans-, multi-, archi-, inter-/intra-, aplicados al lenguaje telemático[3], dan buena fe de ello. En este sentido, S. Herring (1996), respecto del e-mail, propuso diferenciar entre tres tipos de esquemas: el esquema expositivo-informativo, el esquema persuasivo, y el esquema interactivo: dividido en (a) hipervínculo con el discurso comunicado con anterioridad; (b) mensaje con contenido; y (c) hipervínculo al discurso posterior. Además, los programas de correo electrónico poseen una opción que genera, de forma automática, una copia textual del mensaje del remitente cuando dicho mensaje es contestado. Lo interesante de esta función específica del correo electrónico es que los usuarios suelen intercalar sus propios mensajes dentro del texto que el programa ha copiado. Por ello, según C. Moran y G.E. Hawisher (1998: 91), el correo electrónico no frena la interactividad, sino que más bien favorece una hipersociabilidad.

R. Hasan (1984: 112) opina que los lectores no suelen tener problemas para delimitar el contexto, desde el punto de vista textual, el que rodea una determinada oración, porque recurren a mecanismos endofóricos, implícitos en el texto, que guían al lector en el camino correcto, a modo de lo que podríamos llamar un intratexto o hipertexto hacia dentro. Por su parte, R. Fowler (1986: 89) señala que una de las características más inherentes del texto es su desplazamiento respecto al contexto que lo enmarca, en este caso respecto a su capacidad exofórica para referirse a entidades y seres muy distantes de ese contexto inmediato. Este hecho es aún más palpable en situaciones conversacionales mediadas por Internet, en las que el contexto de la producción de enunciados (un usuario-emisor sentado frente a un ordenador en una habitación de algún lugar del planeta), es prácticamente irrelevante respecto al contexto ulterior que adquiere la conversación cuando otros usuarios-destinatarios (en una dimensión multigeográfica) leen el mensaje en la pantalla de sus ordenadores, a modo de lo que ahora podríamos denominar un intertexto o hipertexto hacia fuera.

Hipertexto, en informática, es el nombre que recibe el texto que en la pantalla de una computadora conduce a su usuario a otro texto relacionado. La forma más habitual de hipertexto en documentos es la de hipervínculos[4] o referencias cruzadas automáticas que van a otros documentos (lexías[5]). Si el usuario selecciona un hipervínculo, hace que el programa de la computadora muestre inmediatamente el documento enlazado. Otra forma de hipertexto es el strechtext que consiste en dos indicadores o aceleradores y una pantalla. El primer indicador permite que lo escrito pueda moverse de arriba hacia abajo en la pantalla. El segundo indicador induce al texto a que cambie de tamaño por grados. Es importante mencionar que el hipertexto no esta limitado a datos textuales, podemos encontrar dibujos del elemento especificado, sonido o vídeo referido al tema. El programa que se usa para leer los documentos de hipertexto se llama navegador, browser, visualizador o cliente y cuando seguimos un enlace decimos que estamos navegando por la Web.

La palabra hipervínculo, como se sabe, aparece por primera vez en el artículo “No More Teachers´ Dirty Looks”, de T. Nelson (1970) en referencia a un sistema en el que los archivos de texto, voz, imágenes y vídeo pudieran interactuar con los lectores. Anteriormente, en 1945, V. Bush propuso un sistema con características parecidas al que llamó Memex en su artículo “As We May Think”. A partir de la definición original de T. Nelson[6] han surgido otras propuestas como el documento digital, que se puede leer de manera no secuencial o multisecuencial. Un hipertexto consta de los siguientes elementos: nodos o secciones, enlaces o hipervínculos y anclajes. Los nodos[7] son las partes del hipertexto que contienen información accesible para el usuario. Los enlaces son las uniones o vínculos que se establecen entre nodos y facilitan la lectura secuencial o no secuencial por los nodos del documento. Los anclajes son los puntos de activación de los enlaces. Los hipertextos pueden contener otros elementos, pero los tres anteriores son los componentes mínimos. Otros elementos adicionales pueden ser los sumarios e índices. En este sentido, se habla, por ejemplo, de hipertextos de grado 1, 2, etc., según tengan la cantidad de elementos necesarios. Actualmente la mejor expresión de los hipertextos son las páginas web navegables.

Desde la perspectiva semiológica encontramos también un precedente del hipertexto en R. Barthes (1974). Para él el texto es un espacio multidimensional, así como un tejido de citas provenientes de innumerables centros de cultura, en el cual una variedad de escritos, ninguno de ellos original, establecen un diálogo. En palabras de R. Barthes[8]:

Todo texto es un intertexto; otros textos están presentes en él, en estratos variables, bajo formas más o menos reconocibles; los textos de la cultura anterior y los de la cultura que los rodean; todo texto es un tejido nuevo de citas anteriores. Se presentan en el texto, redistribuidos, trozos de códigos, fórmulas, modelos rítmicos, segmentos de lenguas sociales, etc., pues siempre existe el lenguaje antes del texto y su alrededor. La intertextualidad, condición de todo texto, sea este cual sea, no se reduce como es evidente a un problema de fuentes o de influencias; el intertexto es un campo general de fórmulas anónimas, cuyo origen es difícilmente localizable, de citas inconscientes o automáticas, ofrecidas sin comillas.

Un nuevo acercamiento a la intertextualidad viene de mano de G. Genette (1982), quien va a redefinir el objeto de la poética, que no sería el texto, sino la transtextualidad o trascendencia textual del texto. Así, en el primer capítulo de su libro Palimpsestes establece las bases teóricas que lo fundamentan, partiendo de la consideración de que el objeto de la poética no es el texto en su singularidad, sino el architexto, es decir, “el conjunto de categorías generales o trascendentes (tipos de discurso, modos de enunciación, géneros literarios…) del que depende cada  texto singular”.[9] Distingue este investigador cinco tipos de relaciones transtextuales: intertextualidad[10], paratextualidad[11], metatextualidad[12], hipertextualidad[13] y architextualidad[14]. Y enseguida precisa que no se deben considerar los cinco tipos de transtextualidad como clases estancas, sino que sus relaciones son numerosas y, a menudo, decisivas.

Existen dos grandes tipos dentro de la narrativa hipertextual[15]: a) Hiperficción constructiva: en ella el lector puede modificar la historia. La hiperficción constructiva consiste en el trabajo colaborativo de varios autores (autoría compartida). El formato Wiki y el blog colectivo son dos de las formas que adopta la escritura colaborativa en este momento. Recientemente se han desarrollado proyectos más ambiciosos de escritura colaborativa empleando el formato wiki, apoyados por instituciones educativas o editoriales. Se trata de la Wikinovela, desarrollada por la Universidad de Deusto, que es un intento de crear una obra colectiva, multilingüe e hipertextual, o A Million Penguins, desarrollado por la conocida editorial británica Penguin; y b) Hiperficción explorativa: en ella se da un solo autor, pero también permite al lector tomar decisiones sobre sus trayectos de lectura, eligiendo qué nexos establecer en cada momento. Esto exige una actividad constante que de alguna manera aproxima los papeles autor-lector pero no los confunde, pues a pesar de que los nexos se puedan elegir libremente, todos han sido pensados y escritos previamente por un autor, que no pierde el control de la narración como sucedía en la hiperficción constructiva. Aquí el lector no escribe, decide sobre lo ya escrito.

Con respecto a la tipología colaborativa en el espacio digital, hay cuatro categorías principales: los escenarios personales, las comunidades virtuales, los proyectos virtuales y las webs colaborativas. A su vez, esas cuatro categorías se pueden englobar en dos formas de colaboración, en cuanto a la participación:

a1) la colaboración cerrada, en la que el espacio de participación se limita a los cauces prediseñados por el espacio digital con el que se va a trabajar. Una de sus características es que la información generada se encadena o almacena en espacios independientes. Los escenarios personales como el blog constituyen espacios digitales individuales abiertos a la participación del público, con lo que los textos se amplían a modo de nuevas entradas. El blog o diario personal, cuando está abierto a la colaboración, se asemeja a la herramienta colaborativa foro, ya que las opiniones de los usuarios del blog se van añadiendo de forma sucesiva al hilo principal, que en este caso, es la nota personal del autor del blog sobre un determinado tema. Las comunidades virtuales son espacios digitales colectivos, en los que la producción textual colaborativa se puede generar con multitud de herramientas como: foro, chat, listas de distribución, correo electrónico o pizarra electrónica. Se pueden destacar los Massively Multiplayer Online Role-Playing Games (MMORPG) o juegos de rol multijugador masivo online, videojuegos que permiten a miles de jugadores introducirse en un mundo virtual de forma simultánea a través de Internet, e interactuar entre ellos. Los proyectos virtuales son aquellos espacios digitales de colaboración, donde lo que prima no es el grupo (comunidad virtual) o el individuo (escenario personal), sino el proyecto. Ej.: un libro digital colaborativo o enciclopedia virtual. El libro digital colaborativo (LDC) es un paso más al mero trasvase de la información de un libro impreso al formato digital. Para que podamos hablar de libro digital colaborativo debemos entender que ya no estamos ante un libro al uso, caracterizado por la sucesión de páginas en orden secuencial.

a2) la colaboración abierta[16], que permite modificar el contenido de la web, superponiendo la información nueva a la ya existente, y por tanto, permitiendo mejorar el texto anterior. Las webs colaborativas (wikis) son espacios digitales abiertos al gran público y que permiten modificar el contenido existente: actualizando, eliminando información, añadiendo información nueva… A efectos legales, este tipo de webs se caracterizan por contar con un contenido libre, que es aquel que está protegido por una licencia libre, como la GFDL y algunos tipos de licencias como Creative Commons. El ejemplo por excelencia de este tipo lo encontramos en las llamadas enciclopedias virtuales colaborativas como Wikipedia. 

2. Desarrollo 

2.1 Linealidad On Line

A diferencia de los libros impresos, en los cuales la lectura se realiza en forma secuencial[17] desde el principio hasta el final, en un ambiente hipermedial[18] la lectura puede realizarse en forma no lineal, y los usuarios no están obligados a seguir una secuencia establecida, sino que pueden moverse a través de la información y hojear intuitivamente los contenidos por asociación, siguiendo sus intereses en búsqueda de un término o concepto. En las siguientes figuras se representan el estilo secuencial, el estilo jerárquico, el estilo reticulado y el estilo hipertexto.


Según G.P. Landow[19] (1991: 93), el hipertexto es una forma distinta de literatura; lo define como el uso del computador que trasciende la linearidad, límites y calidad fija de la tradicional forma de escritura de texto. Para R. Balzer et al. (1989: 396) hipertexto es una base de datos que tiene referencias cruzadas y permite al usuario (lector) saltar hacia otra parte de la base de datos, si éste lo desea. Según R. Rada (1994: 12), el término hipertexto se relaciona con el término ´espacio hiperbólico`, debido al matemático Klein, en el siglo XIX. Klein utilizó el término hiperespacio para describir una geometría de muchas dimensiones; por lo anterior, se puede deducir que hipertexto es texto multidimensional, considerándose el texto como una estructura unidimensional. Estas nuevas articulaciones discursivas, propias de la digitalización de la escritura –que se pueden recorrer en diversas direcciones– no sólo sucesivas sino simultáneas, no admiten una sola categorización, sino las más variadas, cuestionándose así las nociones tradicionales de unidimensionalidad, univocidad y linealidad vigentes desde los tipos móviles de Gutenberg. Como afirma A. Vásquez (2004: 4): El soporte digital fractura la linealidad narrativa propia de los soportes analógicos, confiere al texto una arquitectura poliédrica, lo abre y lo expande, lo fragmenta y lo convierte, gracias a las redes, en ubicuo[20] y participativo. Esta posibilidad emerge en entornos informáticos, únicos soportes que permiten una construcción discursiva hipertextual, esto es, basada en unidades de información (nodos) articulados entre sí mediante órdenes de programación (enlaces). Por lo tanto, se atiende al proceso de descentramiento[21] o dislocación que se produce al moverse por una red de textos, desplazando constantemente el centro, es decir, con un centro de atención provisional, un conjunto de textos conectados, aunque sin eje primario de organización.

Los teóricos y especialistas en hipertexto postulan que deben abandonarse los actuales sistemas conceptuales basados en nociones como centro, margen, jerarquía y linealidad y sustituirlos por otras de multilinealidad, nodos, nexos y redes. Casi todos los participantes en este cambio de paradigma, que marca una revolución[22] en el pensamiento, consideran la escritura electrónica como una reacción directa a las desventajas e inconvenientes del libro impreso. La red hipertextual no está en el espacio, ni en el tiempo –como una Enciclopedia– ella es el espacio y el tiempo. Los hipermedia nos exponen a un riesgo, el de ser absorbidos por una efectiva entropía semiótica: nos perdemos mucho más fácil en una carretera hipertextual que en una Enciclopedia. Tenemos la tecnología, pero aún estamos en el proceso de inventar el lenguaje y las convenciones de este nuevo medio de comunicación. La clave para hallar esta nueva forma estaría en la estructura que prestan a los argumentos el movimiento y los nexos, logrando ir más allá de la limitada conexión de tema y comentario. He aquí la verdadera novedad del hipertexto, el aporte duradero que llevaría hacia la tridimensionalidad en la construcción de información, mas allá de la linealidad del texto apuntando a una lógica de superficies, engarces, planeos y multiplicación de puntos de anclaje. Esta nueva[23] lógica parece corresponder efectivamente al ideal de los precursores del sistema hipertexto de construir un tipo de textualidad que simulara los mecanismos del propio pensamiento y, por lo mismo, se alejara de la organización secuencial y jerárquica del texto impreso. Esta textualidad dinámica provee de libertad de estructuración, de elección de recorridos de lectura pero también de modificación, de intervención sobre los componentes de esa red. El texto puede entonces cambiar de forma según como sea leído y según las modificaciones que se le hagan, puede metamorfosearse, ser inestable, o, en otras palabras, su forma es provisional, inconclusa, imprecisable, nunca será, necesariamente, definitiva. Un hipertexto es una obra en movimiento que no puede fijarse para ser contemplada en su totalidad y unicidad. La interconexión e integración de textos y de obras y las posibles aportaciones del autor o de los mismos usuarios, a través de las redes interactivas, borran los inicios y finales conceptuales de la obra.

El hipertexto puede ser entendido como un signo privilegiado de la instauración de una nueva lógica escritural que consiste en unos modos diferentes de producción, publicación y recepción de los textos con respecto a la lógica de la cultura caligráfica y a la tipográfica. El hipertexto ofrece al escritor “nuevas formas de experimentar con la segmentación, yuxtaposición y conexión entre los textos” (Murray, 66) teniendo, además,  a disposición la opción de emplear herramientas audiovisuales –o de integrar un equipo de trabajo multidisciplinar– y de intervenir en el diseño y en la edición. El hipertexto no esta limitado a datos textuales, podemos encontrar dibujos del elemento especificado, sonido o vídeo referido al tema. Estos documentos que tienen gran variedad de datos, como sonido, vídeo, texto, en el mundo del hipertexto se llama hipermedia. Esta experimentación por supuesto, no es sólo un alarde de innovación o dominio técnico sino una apuesta por esa nueva lógica escritural cuyas consecuencias son decisivas en el actual marco cultural de la cibercultura, ya que no solo se escribe en línea sino en superficie. La utilización de interficies basadas en sistemas icónicos (signos que tienen una relación de semejanza con lo que representan), que se pueden animar, asociar y transformar significativamente, representando entidades, relaciones y acciones de manera intuitiva, y la universalidad del lenguaje audiovisual ayudan a superar las barreras idiomáticas propias de la comunicación que se basa exclusivamente en el texto verbal.

Un tipo de hipertexto es el blog que, podría definirse provisionalmente, según J.Á. García (2009) como: «un blog es un sitio en red actualizado frecuentemente con entradas fechadas dispuestas en orden cronológico invertido de manera que la entrada más reciente aparece en primer lugar». Según este investigador, el término proviene de web log, 'diario de navegación por la red'; en español también se utilizan los términos weblog y 'bitácora', aunque se va imponiendo blog. Un blog tiene algunas características generales que comparte con otros tipos de texto electrónico (una página web, un archivo de texto, un mensaje de correo electrónico...), y otras que lo diferencian, las propiamente bloguísticas. Insistiendo en las características comunes con otros textos electrónicos, resalta la triple articulación de los textos en red, ya que un texto electrónico es (como otros procesos informáticos) una secuencia de señales binarias, pero esta secuencia es tratada informáticamente para aparecer al usuario en la forma del objeto semiótico que se haya codificado: sea un icono, un sonido, un archivo hipertextual.

He tenido ocasión de estudiar en (A. Penas, 2009) el principio sintáctico de linealidad en el hipotexto y el parámetro semántico-pragmático de continuidad en el hiper(ciber)texto. En dicha investigación trataba un apartado dedicado a distintos conceptos vinculados a este tema, como son: Continuidad, sucesividad, linealidad, jerarquía, endocentricidad. En efecto, el principio de linealidad presupone otros dos: el de sucesividad, que a su vez presupone el de continuidad. Podemos definir el principio de «continuidad» con dos rasgos semánticos: ´no interrupción` y ´unión`, sin especificación espacial o temporal; el principio de «sucesividad», lo definiremos con otros dos rasgos semánticos, en un proceso de integración semántica y especialización temporal para el primer rasgo: ´continuación temporal` y ´orden`; es decir, como ´continuidad ordenada en el tiempo`; y el principio de «linealidad», incorpora en su definición tres rasgos semánticos que presentan también un proceso de doble integración semántica para el primer rasgo y especialización espacial para el tercer rasgo: ´sucesión continua`, ´indefinida` y ´en una sola dimensión, la espacial`; o sea, como ´continuidad sucesiva indefinida en el espacio`.

La gradación que supone continuidad → sucesividad → linealidad, en cuanto que se alcanza −por un proceso de integración y especialización semánticas−, una mayor intensión y una menor extensión en el último eslabón de la cadena, hace que reparemos en el término intermedio no como un simple momento de tránsito a esa meta final, sino como un término bisagra fundamental, a modo de fiel de la balanza, puesto que el segundo rasgo de su definición: ´orden`, permite tener en cuenta una segunda cadena: linealidad → jerarquía → endocentricidad.

En la lingüística general y en la lingüística del texto podemos hablar de principio de linealidad, aplicado desde la unidad paradigmática/sintagmática más simple, el fonema/sonido, hasta la unidad paradigmática/sintagmática más compleja, el texto/discurso; pero ya en el hipertexto y plenamente en el cibertexto tenemos que hablar de parámetro de linealidad, puesto que el «nuclear principio invariable» se convierte, por proceso de expansión, en «periférico parámetro mutable», donde el mensaje, antes lineal, consecutivo, de fading rápido y unidimensional (cfr. Ch. F. Hockett, 1987 y F. de Saussure, 1916), se realiza en Internet como no lineal, simultáneo, ubícuo y tridimensional. 

2.2 Escritura electrónica. Grafía y sílaba en los SMS


La linealidad es una propiedad formal según la cual la emisión de signos orales (extensivo al lenguaje escrito), es sucesiva. En esto se diferencia de otras expresiones semióticas, cuyo mensaje aparece de una sola vez y se capta globalmente. Paradójicamente los sonidos se emiten a través de una continua línea ondulada o curva melódica, pero se formalizan en unidades  fonológicamente discretas. Es el tributo que hay que pagar al proceso de formalización o abstracción al que se ve sometida la sustancia del significante.

La emisión supone un proceso de linearización de los elementos a lo largo de la secuencia fónica. Esto está determinado por la propiedad del signo lingüístico que se denomina carácter lineal del significante desde F. de Saussure. El paso de un nivel de estructuración jerárquica a otro de estructuración lineal se denomina linealización y fue llamado por L. Tesnière (1959, caps. 6 y 7), transposición del orden estructural al orden lineal. Esta relación es problemática porque mientras que, en la estructuración jerárquica se expresan dos tipos de relaciones, ya que dicha estructuración es bidimensional, en la estructuración lineal solamente se puede expresar directamente un tipo de relación, debido a que dicha estructuración es unidimensional.

La inmediatez de la escritura sobre la pantalla puede contribuir a mermar el respeto de las convenciones, de los códigos que gobernaban, por ejemplo, la práctica de la cortesía, cuyas fórmulas clásicas han quedado relegadas. Además, vemos, para el caso que nos ocupa, que se simplifica la grafía, la ortografía y la gramática, especialmente en los SMS, como una escritura de lo oral. Esta es la contrapartida de la inmediatez[24]. Los estudios, por ejemplo, de R. Almela (2001) y C. Galán (2001), publicados en Español Actual, han estudiado muy bien aspectos gráficos que afectan a los mensajes SMS, tanto desde un punto de vista fonético-fonológico, referido sobre todo al sonido y fonema, como desde un punto de vista morfológico referido a la palabra, pero no se ha hecho mención al enfoque silábico[25] del que considero que también puede aportar luz al tipo de escritura adoptado en estos mensajes y que permite aplicar los cuatro tipos de estructura a los que hacíamos alusión antes: el estilo secuencial, reticular, jerárquico e hipertextual.

Veamos algunos ejemplos de cada uno de ellos:

Estilo secuencial, sin lugar a dudas el más frecuente, con marcada linealidad intralingüística:

      a) con continuidad gráfica entre palabras:     

   tq[26] ´te quiero`

      b) con continuidad gráfica entre sílabas:

   spñ ´España`

      c) con continuidad gráfica y discontinuidad silábico-morfemática:

   mls ´miles` (mi-les / mil-es)

      d) con discontinuidad silábica:

   xa ´para` (por a > pa-r/ a)

Estilo reticular, con linealidad intralingüística marcada en serie:

   s   ´es`

   ´ese` 

   s   ´se`

        donde tenemos una grafía polisémica alternante y correlativa, sin ser relevante el criterio de      sílaba en ninguno de los tres casos, en tanto que

                                                    [es ← ese  → se]

Estilo jerárquico, el menos frecuente, marcado en niveles intralingüísticos:

          pods ´puedes`

  ejemplo que ilustra la jerarquía orientada de morfema /pod/ a morfo [pued-], respecto de otro posible alomorfo [pud-], donde se ha procedido morfemáticamente /pod/, /s/; no silábicamente [pod-]–[-es]

Estilo hipertextual, con marcada intertextualidad hacia otros códigos lingüísticos o icónicos:

   a) intertextualidad hacia otro código lingüístico, fundamentalmente, el inglés:

              ac 15 añs  ´hace 15 años`

   grafía que realza la desemantización y auxiliarización gramatical de ´hace`, próximo a to do y no a to make, calco sintáctico del inglés 15 years ago, aunque en orden inverso. Este proceso de desemantización y auxiliarización gramatical se refleja en la grafía ac al prescindirse por apócope del morfofonema final –e.

En añs aunque pueda parecer lo contrario se ha procedido silábicamente [a-ñ], porque la –s no responde a un fonema en posición implosiva, sino que como morfema de plural hace valer su presencia gráfica.

       b) intertextualidad hacia otro código no lingüístico, fundamentalmente el de cifras y números:

                sn sfcnts 2 ltrs `son suficientes dos letras`

3. Conclusiones

El hipertexto constituye un dispositivo tecnológico que permite crear en el ambiente informativo- científico y formativo-educativo, la posibilidad de afrontar los procesos de conocimiento desde la multiplicidad textual que éste ofrece. La no linealidad, la virtualidad y el acceso voluntario a la información se constituyen en el atractivo que induce al usuario a crear trayectos propios en la indagación de un conocimiento. La red por tanto, establece los vínculos, a partir de nodos, que permiten redefinir en cada contacto una nueva posibilidad de interacción comunicativa, en un ejercicio constante de reelaboración conceptual, sin eje primario de organización.

Las barreras de acceso a la información se desbordan desde la aplicabilidad hipertextual, dado que cada usuario elabora sus propios recorridos por el sistema, generando tránsitos experimentales y virtuales de lectura y escritura en los cuales no solo la palabra adquiere un nuevo sentido, conjugando diversidad de voces y configurando universos polifónicos, sino que también afecta a la sílaba, mostrando las relaciones vinculantes que establece con el morfema/morfo y con el fonema/grafía.

Aunque en los SMS la escritura sigue tomando como referente el sistema fonético-fonológico de la lengua, sí permite atisbar, además de una simplificación gráfica[27], una cierta consolidación de tendencias propias, como, por ejemplo:

en el consonantismo: una amplia conservación de consonantes en posición explosiva, y una restringida conservación de consonates implosivas, preferentemente: -n, -s, -r, -d, que no solo reflejan una dimensión gráfico-fónica, sino, sobre todo, una dimensión morfo-fonológica, de número plural ([/n, s/]): sueln , ´suelen`, rzns ´razones`; y característica verbal ([/r, d/]): anlizr ´analizar`, a dsaryad ´ha desarrollado`.

en el vocalismo: hay una tendencia generalizada a elidir las vocales, tanto átonas como tónicas; por lo tanto, se da prioridad comunicativa al plano semántico de intelección del mensaje sobre el plano fonético, que inhibiría claramente fenómenos de aféresis, síncopa o apócope en los segmentos tónicos: amr ´amor`, aunque pueda ser una grafía ambigua, dado que permite una reconstrucción también verbal ´amar`, el contexto lingüístico es desambiguador[28] ya que va precedido de la palabra ´declaración`. Los diptongos con frecuencia también se eliden, aunque no es práctica generalizada, así alternan soluciones con y sin diptongo: specie ´especie` / mpbrcimnto ´empobrecimiento`, a diferencia de los hiatos, que siempre se mantienen: akrea ´acarrea`, grfias ´grafías`. También se observa que las expresiones coloquiales actúan como un contexto favorecedor para la elisión de vocales: y acn q n ns ntndms ´y hacen que no nos entendamos`.

Aunque se habla de la necesidad de una ciberalfabetización[29] por parte de los usuarios, sobre todo en los no tan jóvenes, solo en casos concretos se hace necesaria al principio, por ejemplo, cuando se mezclan varios códigos: axta[30]  ´aporta` o toy :) ´estoy feliz`[31]; o cuando no se mezclan distintos códigos, sino que se intensifica el proceso lingüístico de simplificación gráfica, por integración semántica de carácter sintáctico: lo djaclar ´lo deja claro`, por ´lo aclara`: ´dejar claro` → ´aclarar`. La necesidad de ciberalfabetización también se da, aunque más leve, cuando estamos ante casos de grafía fonética, como muxo ´mucho`, donde se señala una fricación del modo africado del fonema palatal sordo; pero se señala gráficamente (x) no fónicamente [∫].

Por último, la grafía en este tipo de mensajes también tiene repercusiones más allá de lo fonético-fonológico, puesto que actúa como un nuevo marcador morfológico, por las siguientes razones:

1. la marca de plural en el nombre[32] se mantiene siempre, fundamentalmente marcada como –s, a veces también como –ss, desapareciendo el alomorfo –es[33]. Por lo tanto, parece iniciarse una reformulación gráfica del morfema de plural: un morfema /s/, con dos morfos en relación alomórfica [-s] y [-ss], y en distribución complementaria. Para el último (alo)morfo el contexto es meramente gráfico[34], por elisión fonética: ´besos` > Bss, ´frases` > frss, ´sus` > ss.

2. la marca de género, en cambio, no siempre se conserva, ya que se deduce del contexto sintagmático a través de la palabra que presenta, con dos consecuencias:

2.1. se insiste, desde el sintagma, en el hecho de que el género es una marca sintáctica de concordancia: ls plbrs ´las palabras`, d otr mnr ´de otra manera`, ls rsgs ´los rasgos`, d tds frms ´de todas formas`, etc. Marca sintáctica con vocación de no ser redundante, incluso en los sustantivos de persona: la mdrlñ Leonor Blázquez ´la madrileña Leonor Blázquez`, lo djaclr ´lo deja claro`.

2.2. desde el paradigma, se refuerza la asociación del género a la idea de que es el lexema el que está “sexuado”, por lo que los sustantivos, independientemente del clasema que actualicen, y por tanto, de la realidad biológica o no biológica del referente al que designen, con mucha frecuencia eliden el último fonema morfemático, en sus grafías o/a.

En consecuencia, parece que el lenguaje empleado en los mensajes SMS se desentiende del referente, del elemento extralingüístico, y hace una apuesta intralingüística por los elementos componenciales del signo: significante y significado, en una relación interactiva.
 

 

NOTAS:

[1] Aplicado al hipertexto, véase G.P. Landow (1995).

[2] Para una visión general sobre el tema consúltese A. Penas y S. Carrasco (2007).

[3] He tenido la ocasión de profundizar en este aspecto en A. Penas (2009).

[4] Un hipervínculo (también llamado enlace, vínculo, hiperenlace o link) es un elemento de un documento electrónico que hace referencia a otro recurso, por ejemplo, otro documento o un punto específico del mismo o de otro documento. Combinado con una red de datos y un protocolo de acceso, un hiperenlace permite acceder al recurso referenciado en diferentes formas, como visitarlo con un agente de navegación, mostrarlo como parte del documento referenciador o guardarlo localmente. Los hiperenlaces son parte fundamental de la arquitectura de la World Wide Web, pero el concepto no se limita al HTML o a la Web. Casi cualquier medio electrónico puede emplear alguna forma de hiperenlace.

[5] Una lexia es la unidad mínima de lectura que compone un texto y que puede ser interpretada abiertamente por los lectores. El término fue acuñado por R. Barthes y tiene su origen en la palabra griega lexis, que significa dicción. Una lexia es algo dicho.

[6] Su lema es: “el interfaz debe ser tan simple que un principiante en una emergencia pueda entenderlo en un plazo de 10 segundos”.

[7] El artista mexicano Erick Beltrán es autor de una obra muy interesante que indaga en los recursos telemáticos y su relación con el arte. En su obra Circuito de distribución se conectan mapas, física, azar, ingeniería, política y verdad. Son palabras trazadas en blanco sobre fondo negro, que parecen correr una tras otra, encontrándose, alejándose y multiplicándose en una pared (en este caso de la galería Joan Prats de Barcelona) convertida en una enorme pizarra. Una especie de gran gráfico semántico-conceptual  de nodos sobre las reflexiones que han llevado al artista a crear las obras que forman la serie Calculum.

Curiosamente los gráficos semántico-conceptuales de nodos tienen una clara vinculación con los mapas cognitivo-conceptuales con los que trabaja el diccionario VisualThesaurus para mostrar las constelaciones que describen los campos semánticos y asociativos de sinónimos y antónimos en el campo de la traducción interlingüística e intralingüística.

[8] Texto traducido por Á. Marchesi y J. Forradellas (1986). Diccionario de retórica, crítica y terminología literaria. Barcelona: Ariel, 218. El párrafo original en francés se encuentra en R. Barthes (1974: 1014).

[9] Traducción: Palimpsestos. Madrid: Taurus, 1989, 9.

[10] Relación de copresencia entre dos o más textos, es decir, la presencia efectiva de un texto en otro, como, por ejemplo, cita, plagio, alusión.

[11] Relación, generalmente menos explícita y más distante, que el texto propiamente dicho mantiene con su paratexto: título, subtítulo, intertítulos, prefacios, epílogos, advertencias, prólogos, etc.; notas al margen, a pie de página, finales; epígrafes; ilustraciones; fajas, sobrecubierta, y muchos otros tipos de señales accesorias, autógrafas o alógrafas, que procuran un entorno (variable) al texto y a veces un comentario oficial u oficioso. Los borradores o esquemas previos de la obra pueden también funcionar como un paratexto.

[12] Relación que une un texto a otro texto que habla de él sin citarlo e, incluso, sin nombrarlo. A este tipo se le ha denominado generalmente comentario y es por excelencia la relación crítica establecida desde una mayor o menor competencia semántico-pragmática para la construcción del significado por parte del lector.

[13] Toda relación que une un texto B (hipertexto) a un texto A (hipotexto) en el que se injerta de una manera que no es la del comentario. Se define el hipertexto como todo texto derivado de un texto anterior por transformación simple (transformación) o por transformación indirecta (imitación). 

[14] Relación completamente muda que, como máximo, articula una mención paratextual.

[15] Internet ofrecía desde sus comienzos posibilidades novedosas de colaboración creativa. Inicialmente la mayoría de estos intentos daban como resultado obras lineales.

[16] Aquí se plantea una discusión que se ha agudizado con la tecnología. Por un lado, resulta difícil estabilizar la obra cuando cualquier texto está abierto a reescrituras, transformaciones y apropiaciones (el texto electrónico es móvil, dúctil, un palimpsesto polifónico…). La edición electrónica trató de hacer frente a esta aporía por medio de una “cerradura” que imposibilitaba el copiado, la transmisión o la impresión. Este movimiento, que en un principio respondía únicamente a intereses económicos, reforzó la idea de la estabilidad de la obra. Por otro lado, muchas personas creen que, en la textualidad electrónica, el dominio público tendría que ser universal e inmediato, es decir, que cualquiera debería poder mandar, recibir o manipular los textos electrónicos.

[17] El hipertexto es inclusivo y relacional; no tiene un principio y un final definidos, sólo un punto de partida desde el cual los usuarios van conectando materiales relacionados. Si el libro es un producto, el hipertexto es un proceso. Proceso que socava también uno de los rasgos centrales impresos en la conciencia tanto del autor como del lector: la idea de un autor individual propietario de sus palabras e ideas enturbiando así el concepto tradicional de autoría.

[18] Un hipermedio es un sistema de bases de datos que provee al usuario de una forma libre y única de acceder y explorar la información realizando saltos entre un documento y otro.

[19] Entre las características fundamentales del hipertexto G. Landow (1991: 19-26) destaca tres: intertextualidad, polifonía y descentramiento.

[20] Algunos autores, como M. Castells et al. (2007), llaman a este proceso ubicuidad de la tecnología, la omnipresencia de las tecnologías de la información y de la comunicación, la posibilidad de estar permanentemente conectados sin tiempos ni espacios y de expandir y compartir nuestra inteligencia social, simbólica e instrumental por medio de dichas tecnologías.

[21] La gramática de construcción de los nuevos textos se realiza a través del zapping.

[22] De ahí el interesante libro de D. Crystal (2005): La revolución del lenguaje @

[23] De hecho han surgido metáforas como red o laberinto que reflejan esta realidad.

[24] El zapping recrearía en el campo de lo visual o lo escrito los bruscos cambios temáticos observables en las conversaciones orales. Se opondría fundamentalmente al proyecto que guió la escritura tradicional, que apuntaba a desarrollar un tema de manera exhaustiva, con el objeto de proponer una nueva síntesis.

[25] Un avance de lo expuesto en esta investigación lo he presentado al XXXVIII Simposio de la Sociedad Española de Lingüística (Madrid, febrero de 2009) como comunicación con el título: “Evolución de las características del lenguaje en la Web 1.0 y 2.0 y en las futuras: Web 3.0 y Web 3D”.

[26] En la primera de las dos grafías, t, se observa la sustitución total de caracteres por metasigno. Como dice R. Almela (2001: 96), es un caso de empleo ingenuo, pero eficaz, del metalenguaje. En el ejemplo seleccionado, el nombre del carácter elegido coincide exactamente con el segmento sustituido: te por ´te`. En otros casos el segmento sustituido coincide solo parcialmente con el nombre del carácter elegido: en > n, le > l, me > m, es > s…etc.

[27] Simplificación gráfica que a veces aprovecha abreviaturas estandarizadas ya en la morfología léxica, como prof ´profesor`, o siglas, como ESO ´Educación Secundaria Obligatoria`, o RAE ´Real Academia Española`.

[28] Otro caso de contexto desambiguador es el extralingüístico, como sucede en L autr que permite entenderlo bien como ´el autor` bien como ´la autora`, pero, dada la referencia anafórica a un referente previo masculino, fuerza la inferencia de interpretarlo como ´el autor`. 

[29] De hecho hay expertos que hablan de mensajes codificados en signos que están a medio camino entre el telegrama y la taquigrafía. Este hibridismo sería una de las razones por las que, por ejemplo, J. Martínez de Sousa, autor del Diccionario de usos y dudas del español actual, declare que “No se trata de estar a favor o en contra de este fenómeno, porque es una realidad. Pero el lenguaje de los SMS no aporta nada a la comunicación ni a la comprensión” (El País, 16-XII-2007: “Smshablantes: La lengua abreviada de los mensajes de móvil, que cumplen 15 años, se convierte en el esperanto de los adolescentes”).

No comparto del todo esta opinión, ya que de las conclusiones que he extraído del presente estudio se deriva en muchos casos un aporte comunicativo en el refuerzo, por vía semántica en detrimento de la vía gráfica, de la comprensión de tales mensajes.

[30] El signo x, en una aplicación sui generis del principio de rebus y del principio de acrofonía, se utiliza para escribir aquellas sílabas que suenan de manera semejante a “por”.

[31] Ya transcrito de forma plenamente icónica, sin valerse icónicamente de medios lingüísticos de puntuación, mediante el emoticono: J

[32] A diferencia del verbo donde siempre es ms, is, n.

[33] Casos como por ejemplo: ´habituales` > abituals, ´interpersonales` > intrprsnls, etc.

[34] Obsérvese que la reduplicación de la alveolar fricativa sorda en ss convierte el contexto gráfico en gráfico-icónico.

Bibliografía/Referencias


  • ALMELA, Ramón, 2001, “Los SMS: mensajes cortos en la telefonía móvil”, en Español Actual, nº 75, pp. 91-99.

  • BALZER, Robert et al., 1989, “Hypertext and Software Engineering”, en Frank HALASZ and Norman MEYROWITZ (eds.), Proceedings of ACM Hypertext, Pennsylvania: Pittsburgh, pp. 385-396.

  • BARTHES, Roland, 1974, “Texte (théorie du)”, en Encyclopaedia Universalis, Paris: Encyclopaedia Universalis France, pp. 1009-1018.

  • BURBULES, Nicholas C.  y Thomas A. CALLISTER, 2001, Riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información, Barcelona: Granica.

  • Bush, Vannevar, 1945, “As We May Think”, en The Atlantic Monthly; July, 1945; Vol. 176, No.1,pp.101-108.http://www.theatlantic.com/unbound/flashbks/computer/bushf.htm. Recuperado el 22 de julio de 2009.

  • CASSANY, Daniel, 2006, Tras las líneas. Sobre la lectura contemporánea, Barcelona: Anagrama.

  • CASTELLS, Manuel et al., 2007,  Comunicación móvil y sociedad. Una perspectiva global, Barcelona: Ariel.

  • CEBRIÁN, Juan Luis, 1998,  La Red, Madrid: Taurus.

  • CRYSTAL, David, 2005, La revolución del lenguaje, Madrid: Alianza.

  • FOWLER, Roger, 1986, Linguistic Criticism, Oxford: Oxford University Press.

  • FUKUYAMA, Francis, 1992, The End of History and the Last Man, London: Penguin.

  • GALÁN, Carmen, 2001, “SMS ¿Un nuevo modelo de lenguaje?, en Español Actual, nº 76, pp. 93-103.

  • GARCÍA, José Ángel, 2009, “Los blogs y la narratividad de la experiencia”, en Mª Azucena PENAS y Rosario GONZÁLEZ (eds.), Estudios sobre el texto. Nuevos enfoques y propuestas, Frankfurt am Main: Peter Lang, pp. 303-322.

  • GENETTE, 1982, Gérard, Palimpsestes, Paris: Seuil.

  • HASAN, Ruqaiya , 1996, Ways of saying: Ways of meaning:  Selected papers of Ruqaiya Hasan, en C. Cloran, , D. Butt and G. Williams (eds.), London: Cassell.

  • HOCKETT, Charles F., 1987, Refurbishing our foundations. Elementary linguistics from an advanced point of view, Amsterdam: John Benjamins.

  • HALLIDAY, Michael A.K. et al. (eds.), 1984, The Semiotics of Culture and Language, Vol. 1, Language as Social Semiotic, London: Pinter.

  • LANDOW, George P., 1991, “The Rhetoric of Hypertext: Some Rules for Authors”, en George P. LANDOW y Paul DELANY (eds.): Hypermedia and Literary Studies, Cambridge: Massachusetts Institute of Technology Press, pp. 81-104.

  • LANDOW, George P., 1995, Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología, Barcelona: Paidós.

  • Herring, Susan C., 1996, “Two variants of an electronic message schema”, en Susan C. Herring (ed.): Computer-Mediated Communication. Linguistic, Social and Cross-Cultural Perspectives, Amsterdam: John Benjamins, pp. 81-106.

  • MORAN, Charles y HAWISHER, Gail E., 1998, “The rhetorics and languages of electronic mail”, en Llana SNYDER (ed.), Page to screen. Taking literacy into the electronic era, London: Routledge, pp. 80-101.

  • NELSON, Ted,1970, “No More Teachers´ Dirty Looks”, en Computer Decisions, nº 9.8, pp. 16-23.

  • PENAS, Mª Azucena y Susana CARRASCO, 2007, “Aplicaciones lingüísticas de Internet” en Luis CORTÉS et al. (eds.), Discurso y Oralidad. Anejos de Oralia, nº 3, 2, Madrid: Arco Libros, pp. 929-940.

  • PENAS, Mª Azucena y Teresa SILIÓ, 2009, “Evolución de las características del lenguaje en la Web 1.0 y 2.0 y en las futuras: Web 3.0 y Web 3D”. Comunicación presentada el 4 de febrero de 2009 en Madrid al XXXVIII Simposio de la Sociedad Española de Lingüística.

  • PENAS, Mª Azucena, 2009, “Principio sintáctico de linealidad en el hipotexto y parámetro semántico-pragmático de continuidad en el hiper(ciber)texto”, en Mª Azucena PENAS y Rosario GONZÁLEZ (eds.), Estudios sobre el texto. Nuevos enfoques y propuestas, Frankfurt am Main: Peter Lang, pp. 115-158.

  • PISCITELLI, Alejandro ,2005, Internet, la imprenta del Siglo XXI, Barcelona: Gedisa.

  • PUJOLÀ, Joan Tomàs et al., 2009, “Textos generados en la Web 2.0”, en Mª Azucena PENAS y Rosario GONZÁLEZ (eds.), Estudios sobre el texto. Nuevos enfoques y propuestas, Frankfurt am Main: Peter Lang, pp. 279-301.

  • RADA, Roy,1991, Hypertext: from Text to Expertext, London: MacGraw-Hill.

  • Ronselfend, Leonard y Morville, Peter, 2000, Arquitectura de la información, México: MacGraw-Hill.

  • SARTORI, Giovanni, 2005, Homo videns: la sociedad teledirigida, Madrid: Taurus.

  • SAUSSURE, Ferdinand de, 1916, Cours de Linguistique Générale, Edición crítica de Tullio de Mauro, Paris-Lausanne: Payot, 1972.

  • SIMONE, Raffaele, 2001, La tercera fase. Formas de saber que estamos perdiendo, Madrid: Taurus.

  • TERCEIRO, José B., 1996, Sociedad digital. Del homo sapiens al homo digitalis, Madrid: Alianza.

  • TERCEIRO, José B. y Gustavo MATÍAS, 2001, Digitalismo: el nuevo horizonte sociocultural, Madrid: Santillana.

  • TESNIÈRE, Lucien, 1959, Éléments de syntaxe structurelle, Paris: Klinsieck.

  • TOMÀS, Carles (1999): “Del hipertexto al hipermedia. Una aproximación al desarrollo de las obras abiertas”, en Web http://www.iua.upf.es/formats2/t om e.htm. Recuperado el 7 de septiembre de 2009. 

  • Vandendorpe, Ch. (2003). Del papiro al hipertexto. Ensayo sobre las mutaciones del texto y de la lectura al castellano, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

  • Vásquez, A. (2004): “El hipertexto y las nuevas retóricas de la postmodernidad. Textualidad, redes y discurso ex–céntrico”, Philosophica, nº 27, pp. 331-350.

  • En Web http://www.philosophica.ucv.cl/abs27hipertexto.htm. Recuperado el 3 de junio de 2009.

  • Wolton, D. (2000). Internet ¿y después?, Barcelona: Gedisa.


© Todos os direitos reservados