Este trabajo surge como una aproximación al estudio de la comunicación digital, tal como se produce en los blogs. Para ello, luego de caracterizar este género electrónico y de precisar sus conexiones con géneros tradicionales vinculados con la reformulación, la glosa y el comentario (Foucault, 2005; Fuchs, 1994; Genette, 1982) analizaremos, con herramientas metodológicas del análisis del discurso (Arnoux, 2006 y 2003; Charaudeau y Maingueneau, 2005; Kerbrat-Oreccchioni, 1986), las estrategias discursivas empleadas en los posts y comentarios de dos blogs argentinos con opiniones divergentes respecto de una traducción.
El corpus analizado presenta, al menos, dos desafíos: por un lado, enfrentar la extrema complejidad de la lectura en el medio digital, que exige detectar posicionamientos, evaluar fuentes múltiples y sopesar críticamente la calidad y cantidad de la información proporcionada (Cassany, 2006); por otro, revisar la noción de 'comunicación horizontal', rasgo atribuido a este y otros géneros digitales, puesto que las intervenciones están mediadas por la figura del administrador. De hecho, las controversias sobre la (im)posibilidad de acceder al diálogo en esos blogs introducen el concepto de 'censura', cuyo alcance precisaremos siguiendo a Portolés (2009).
Introducción
La lectura y la escritura contemporáneas se desarrollan también en un nuevo ‘espacio’ (Internet), de carácter virtual, global, masivo, heterogéneo, plurilingüe, multidimensional, multimodal –resulta arduo enumerar todos sus rasgos–, que exige nuevos acercamientos y el desarrollo de lo que se ha denominado ‘literacidad electrónica’. ‘Estar conectado’ supone mucho más que ‘navegar’ de un sitio al otro; como afirma Cassany (2006: 182), “multiplica las necesidades de leer con mirada crítica, de saber leer en varias lenguas y sobre varias disciplinas […] Es imprescindible valorar la fiabilidad de una fuente, la coherencia interna de una web o identificar la ideología y el punto de vista”. No se trata solo de enfrentar un inmenso volumen de información (de calidad dispar), de realizar diferentes procesos en cada sesión y de entrar en contacto con nuevos géneros discursivos (sincrónicos y asincrónicos) y variadas formas de socialización y de organización de la comunicación, sino, sobre todo, de desarrollar una mirada crítica ante la información disponible y los links (enlaces) que en apariencia ‘sugieren’ una lectura entre tantas.
En ese marco, nos planteamos la pregunta acerca de cómo se produce la comunicación en uno de los géneros digitales que han alcanzado mayor difusión: el blog. Por su simplicidad, esta herramienta ‘de colaboración asincrónica’ está al alcance de cualquier usuario interesado en expresar ideas y compartir contenidos con otros. Si bien por esencia el entorno del blog es público y visible, en ocasiones el acceso a él está restringido, dependiendo del criterio del administrador, que tiene el poder de determinar quiénes pueden ‘publicar’ comentarios. En la medida en que el blog no escapa a mecanismos de regulación y manipulación del discurso, se hace necesario revisar la noción de ‘comunicación horizontal’, rasgo que se suele atribuir a este y a otros géneros electrónicos (Fernández y Oliveira, 2009). ¿Cuál debe ser el papel del administrador del blog? ¿Puede considerarse un nuevo censor?
Para ofrecer algunas respuestas, este trabajo analiza discursivamente los posts y comentarios de dos blogs argentinos: uno de temática literaria pero abierto a cuestiones de interés general, como el cine, la política y el fútbol, y el otro abocado a la traducción y a las dificultades que entraña esta profesión, enfrentados a raíz de una controversia sobre la validez de una traducción. Con aportes del análisis del discurso (en especial del de línea francesa: Arnoux, 2006; Charaudeau y Maingueneau, 2005; Fuchs, 1994; Kerbrat Orecchini, 1986, entre otros), intentaremos dar cuenta de los procedimientos discursivos empleados en los blogs, para reflexionar sobre las prácticas de lectura y escritura en la red y la orientación argumentativa de este género.
Nuestro objetivo es, en última instancia, describir las estrategias empleadas para captar la adhesión de los internautas, que en sus intervenciones no solo ‘comentan’, sino que a la vez introducen nuevos argumentos y puntos de vista, afirmándose como comunidad discursiva por adhesión o rechazo a alguno de los administradores. Luego de caracterizar el género y de precisar sus posibles vínculos con otros géneros tradicionalmente asociados a la reformulación (nota, comentario, glosa), analizaremos el discurso polémico tal como se presenta en los blogs mencionados.
1. Hacia una definición de ‘blog’
El blog constituye un entorno colaborativo, definible, interactivo y gratuito (De la Torre, 2009), que permite que los internautas añadan comentarios a las entradas (posts) iniciadas por su creador y contiene enlaces a otros sitios web, videos, imágenes, archivos de audio, etcétera.
Por lo general, el blog posee los siguientes componentes: un encabezado o título; una descripción del ‘perfil’ de su autor; links que remiten a otros blogs o páginas de interés, con lo que se puede retroalimentar la discusión, y archivos de los posts introducidos y de sus comentarios, organizados en categorías o temas a los que se puede recurrir mediante enlaces a la derecha. La nueva información suele aparecer en la parte superior, a diferencia de lo que ocurre en una página web tradicional.
Los términos weblog y blog remiten metafóricamente al mundo del viaje, pues en sus comienzos designaron la ‘bitácora’ o el cuaderno virtual destinado a dejar constancia, con relativa periodicidad, de los sentimientos u opiniones personales. En la actualidad, es indudable que la motivación de los blogs se ha diversificado, de modo que, si bien es alto el componente expresivo, no deben descartarse otras preocupaciones. Por otra parte, el alto número de discusiones que se suscitan lo convierten en un espacio propicio para el desarrollo de la argumentación. La escritura debe ser, en lo posible, concisa y precisa, y los comentarios, regulares y oportunos.
Lo habitual es que se establezca un diálogo entre el autor del blog, que lo administra, y los demás participantes, pero puede ocurrir que los internautas inicien una discusión no prevista por el autor, y que este quede marginado dentro de su propio espacio, pese a tener la autoridad de ‘gestionar’ el ingreso de las respuestas de los internautas. Este acto, que se denomina ‘moderar un blog’, implica que el administrador actúa como un ‘filtro’ previo a la publicación de cada respuesta. En los blogs que analizamos, esta función no está exenta de problemas, a tal punto que los usuarios se cuestionan la noción de ‘autoridad’ del administrador: ¿es este el verdadero ‘autor’ del blog, si por definición se trata de un espacio de escritura compartida?, ¿puede el autor evitar ciertas respuestas o no permitir el uso de la palabra? Si esto ocurre, ¿hay censura?
2. Lecturas y (re)escrituras en el blog
La comunicación que se establece en un blog se caracteriza por su inmediatez, a diferencia de la que propicia una página escrita convencional; debido al ritmo vertiginoso de escritura y a la exigencia de publicar periódicamente, también puede ocurrir que las intervenciones del autor y de los lectores sean prácticamente simultáneas, lo que en ocasiones diluye las fronteras entre oralidad y escritura, creando la ilusión de un diálogo ‘frente a frente’. Por otra parte, las actividades de lectura y de escritura no están escindidas, como ocurre ante un libro o cualquier otro texto escrito en papel, sino que lo habitual –y lo que garantiza el éxito y la permanencia de un blog– es que los lectores asuman a la par el rol de escritores y aun de coautores del blog. Gracias a esas aportaciones, el texto fuente (el post del autor) se enriquece y ramifica temáticamente, más aún si las respuestas estimulan nuevas interpretaciones.
La actividad ‘comentadora’ no es exclusiva del blog, puesto que puede rastrearse en múltiples discursos sociales, cada vez que un discurso remite a otro producido por otro locutor en una situación diferente, mediante operaciones diversas, como ya señaló Foucault (2005a: 25-26):
Apenas hay sociedades en las que no existan relatos importantes que se cuenten, que se repitan y se cambien; fórmulas, textos, conjuntos ritualizados de discursos que se reciten según circunstancias bien determinadas; cosas que han sido dichas una vez y que se conservan porque se sospecha que esconden algo como un secreto o un origen. En resumen [...] hay regularmente en las sociedades una especie de nivelación entre discursos: los discursos que ‘se dicen’ en el curso de los días y de las conversaciones, y que desaparecen con el acto mismo que los ha pronunciado; y los discursos que están en el origen de cierto número de actos nuevos de palabras que los reanudan, los transforman o hablan de ellos [...] que, indefinidamente, más allá de su formulación, son dichos y están todavía por decir.
Los comentarios del blog, entonces, no difieren de otros comentarios impresos, en la medida en que “permiten decir otra cosa aparte del texto mismo, pero con la condición de que sea ese mismo texto el que se diga, y en cierta forma, el que se realice [...] Lo nuevo no está en lo que se dice, sino en el acontecimiento de su retorno” (Foucault, 2005b: 28-29).
El comentario toma distancia del texto fuente, incluso tipográficamente, al aparecer en un cuerpo menor, como ocurre con la nota al pie de cualquier libro, y, como ella, también señala gráficamente la remisión al texto de origen. Ambos géneros difieren en cuanto al tipo de información que brindan: mientras que las notas aclaratorias o explicativas de un libro agregan digresiones para no interrumpir el hilo del discurso, las respuestas de un blog poseen estatus propio y añaden nuevas problemáticas y puntos de vista a la reflexión introducida en el post. Para ello, se valen de recursos variados, entre los cuales destaca la alternancia entre el comentario propiamente dicho, la cita (especialmente mediante links y a veces, también en estilo directo) y la reformulación amplificativa. Como sabemos, toda reformulación supone la “transformación de una unidad discursiva […] en otra de tamaño variable […] semánticamente equivalente, de determinada manera” (Maingueneau, 1996: 83), y en este sentido, el comentario puede considerarse un tipo de reformulación, cuya particularidad es agregar valoraciones propias. Por otra parte, toda reformulación explicativa implica, respecto de la fuente, interpretación, transformación del contenido sin alteración radical y producción de un nuevo texto (Fuchs, 1994: 18).
En ese marco, la lectura se entiende como algo más que un proceso psicolingüístico, ya que debe atender a aspectos socioculturales diversos, inherentes al contexto en que surgió el discurso (el post y sus comentarios). La lectura de un blog exige, tomando la clasificación de los planos de lectura que señala Cassany (2006), comprender ‘las líneas’ (el significado literal) y lo que hay ‘entre líneas’ (lo que se deduce: inferencias, presuposiciones, doble sentido, ironía, etc.), pero, sobre todo, poder dar cuenta de lo que está ‘detrás de las líneas’, es decir, identificar el punto de vista argumentativo y la ideología subyacente.
Los posts analizados manifiestan la complejidad de toda actividad discursiva de reformulación, que parte de un texto fuente que presenta opciones al enunciador, cuyas elecciones dependen, como en toda práctica de escritura, de los objetivos, la representación de la situación de enunciación y de sí mismo como escritor, de los conocimientos de mundo y según Fuchs, también de presiones institucionales. Esto es particularmente evidente en los textos que abordamos, alineados en torno a la discusión sobre cuáles son los márgenes de opinión y cuál el perfil de los interlocutores admitidos.
3. El blog como espacio polémico: un caso concreto
3.1. Contexto: tiempo y lugar, participantes, objetivos
Los posts y comentarios que constituyen nuestra unidad de análisis provienen de La lectora provisoria y el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, blogs argentinos cuyos administradores se enfrentaron a raíz de una divergencia sobre la calidad y fiabilidad de una traducción. Los textos analizados fueron escritos el 22 de agosto de 2009, y, por la fecha de publicación que figura al pie de cada uno, se advierte que “Traductores traidores”, publicado en el primero, es anterior a “Para terminar con el juicio de Dios”, que surgió como respuesta al anterior[1].
Para entender las causas de la polémica es necesario leer un sinnúmero de textos, partiendo de “Bellas artes y de las otras”, la columna del crítico literario Eduardo Antín, más conocido como Quintín, en el diario Perfil –disponible también en la web–, en que aquel objeta la traducción de un texto. Para ello, se vale de la estrategia periodística de apelar al anonimato de la fuente mediante la tercera persona del plural con valor impersonal, y sugiere que su opinión es la de cualquier lector gracias al uso generalizador de uno: Me recomiendan Siete días en el mundo del arte, de Sarah Thornton, como una divertida introducción al mundo de las artes visuales, aunque me avisan que el libro está lleno de erratas. Es lo primero que uno comprueba al abrirlo.
Entre los ‘descuidos’ de la traducción se incluyen problemas tipográficos, que el crítico califica de chapucería, término arcaico, que puede llegar a emplear un adulto culto con fines irónicos, para parodiar el discurso de otra época. Este término, además, funciona como un subjetivema valorativo negativo que indica que la traducción es tosca e imperfecta. Paradójicamente en un texto que aborda el mundo del arte, el término se aplica a una obra sin arte ni esmero. Respecto de la traducción se afirma: Tampoco ayuda la traducción de Laura Wittner, que transcribe un idioma a otro sin dejar evidencia de que en el camino interviene un proceso de comprensión del original. Por momentos, el texto de Wittner parece un inglés compuesto de palabras españolas o un castellano con sintaxis americana. Con recursos para lograr la distancia enunciativa (predominio de la tercera persona gramatical, uso de sustantivos deverbales, con los que se evita mencionar el agente), se cuestiona la naturaleza del texto, que aparece como un estadio intermedio entre ambas lenguas, la de origen y la meta. ¿Constituye esta opinión una ‘digresión’ del crítico, o es la parte esencial de su texto? Tampoco queda del todo claro que la revalorización de la traductora como poeta propicie una imagen más positiva acerca de ella, no solo porque se la menciona como un ‘nombre’ más en una lista de escritores, sino porque se ensalza su costado menos conocido: Wittner es uno de los veintidós nombres de una lista que consolida el concepto de “generación del 90” […] es la última (el orden es alfabético) y hay cinco poemas de ella en la selección. El primero se llama Epigrama y […] No está nada mal. Sobre el texto de Thornton, en cambio, se afirma que su recorrida por remates, escuelas, ferias y bienales tiene grandes momentos.
El crítico literario se presenta como un hombre maduro, culto, ‘próximo’ al lector (emplea numerosos términos coloquiales, propios del español rioplatense), capaz de establecer relaciones entre temas diversos, cuya voz se manifiesta, fundamentalmente, con la primera persona del singular. La reflexión sobre el papel de la crítica y la situación de esta actividad en Buenos Aires parten de una cita del texto criticado, con la que el enunciador justifica su labor: Mi pasaje favorito, de todos modos, es una cita de Peter Schjeldahl: “No vas a encontrar un buen crítico de arte en St. Louis. Para ser un buen crítico tienes que ser capaz de ganarte un enemigo por semana, y aun así nunca quedarte sin amigos […]”. Extiendo la idea al cine y la literatura y me pregunto en qué categoría quedará Buenos Aires.
Esta crítica motivó una serie de posts, sobre todo en el blog del Club de Traductores, el primero de los cuales se titula “Las consecuencias de la pedantería sobre el trabajo ajeno”, en alusión al texto del crítico y, por extensión, a su personalidad. En él se describe antagónicamente a los personajes involucrados en la polémica; al rastrear las cadenas de subjetivemas y establecer los ejes de sentido, se advierte que el adversario es descalificado mediante términos valorativos negativos, con los que se lo cuestiona profesional y humanamente: un licenciado en matemáticas aficionado al cine, fue destituido de su cargo, arrogante, polémico, opina sobre los más diversos temas. Por el contrario, la traductora aparece como una profesional, discreta (de perfil eminentemente bajo), luchadora, reconocida y apreciada entre sus pares (se ha ganado un muy destacado lugar).
El post también reproduce intertextualmente la respuesta de la traductora, que opta por argumentar basándose en cuestiones técnicas de la traducción. La imagen que ofrece es la de una mujer activa, ocupada, irónica (por ejemplo, mediante el uso de diminutivos: esperen que me calzo los anteojitos de maestra ciruela, y así puedo seguir respondiendo a los ejemplitos), seria, meticulosa (responde a cada ‘acusación’ fundamentando sus elecciones lingüísticas), que ama su profesión (y con gusto: sólo por gusto se elige una ocupación tan ardua) y a la que le significa una pérdida de tiempo el hecho de tener que responder a ese tipo de críticas: Me resulta muy fatigoso sentarme a escribir esta respuesta a las venenosas observaciones que hizo Quintín, en su columna de Perfil del domingo pasado […] a un interlocutor que no parece haber investigado, pensado ni consultado antes de sentarse a escribir sobre lo mal que traduzco […] Acá me detengo, sin embargo, por dos motivos: primero, porque creo que ni a Quintín le interesará leer cada una de mis explicaciones; segundo, porque me tengo que poner a traducir, que es como me gano la vida. Su respuesta se basa en argumentos ad hominem, que atacan al adversario profesional y moralmente, con los mismos recursos empleados en los demás textos.
Otro traductor, en un comentario reproducido en el mismo post, define la crítica de Perfil como un tonto brulote, término de uso restringido a una comunidad discursiva (la periodística), que se utiliza para referirse a una crítica ofensiva y polémica; metafóricamente, alude al barco cargado de materias combustibles e inflamables, que se dirigía sobre los buques enemigos para incendiarlos (DRAE). El texto de Quintín, entonces, no solo adolece de poca seriedad y profesionalismo, sino que tiene como finalidad la polémica per se, despojada de todo fundamento, y su autor destaca por ser un aficionado (se menciona que estudió matemática), arrogante, pendenciero, provocador, afectado: la irritante manera de presentar los hechos, más propia de un compadrito que de un intelectual. El contexto sociocultural no solo emerge a través de las referencias explícitas al aquí y ahora de la enunciación, sino también a partir de esas elecciones lingüísticas, que dan cuenta de una idiosincrasia peculiar, la del porteño, y contribuyen a forjar una imagen de los adversarios según su pertenencia a una comunidad discursiva.
3.2. Elecciones discursivas: las figuras de enunciador(es) y destinatario(s)
En este apartado nos centraremos en la descripción de los enunciadores y destinatarios de dos posts con no más de 12 comentarios cada uno, para facilitar el análisis de los ‘cruces’ (hiper)textuales entre ambos.
El blog del Club de Traductores de Buenos Aires menciona explícitamente su propósito, en el apartado ‘Fundamentación’: tiene por objeto informar y presentar temas de discusión, tanto técnicos como administrativos, ligados a la profesión […] Este blog, que busca informar y reflejar los temas que se tratan en las reuniones del Club, se presenta también como foro de discusión y, a través de sus links, como una forma de prestar servicio a sus lectores. El marcador también indica que la discusión es una actividad secundaria entre las propiciadas por el blog, lo que nos llevará a entender mejor el concepto de ‘diálogo’ que se maneja. De hecho, los tags (contenidos) versan sobre actividades vinculadas con la profesión: reuniones informativas, seminarios, conferencias, congresos. Tanto su enunciador principal (al que llamaremos E1) como los lectores/colaboradores, destinatarios y, en teoría, coautores, son miembros de la comunidad discursiva de los traductores, o personas estrechamente vinculadas con la traducción literaria, que parecen acceder a este espacio con fines más bien utilitarios.
El título del post en cuestión, “Para terminar con el juicio de dios”, remite intertextualmente a un controvertido poema de Artaud, que el E1 cita para (des)calificar a su oponente, asimilado por su soberbia a un dios fatuo. Paradójicamente, el texto de Artaud, censurado en su época, anuncia catafóricamente de lo que tratará el texto, en que el E1 intenta justificar por qué ha silenciado a su oponente.
El enunciador de La lectora provisoria, en cambio (en adelante, E2), se presenta como alguien con capacidad de opinar sobre múltiples temas: literatura, cine, fútbol y política (el autor y la mayor parte de los colaboradores son antikirchneristas, es decir, críticos del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, a la que precedió en el cargo su marido, Néstor Kirchner). El espectro de lectores, por ende, es más amplio; si bien se detecta una mayor tendencia a opinar sobre literatura y cine, en la mayoría de los posts estos temas alternan o se interrelacionan.
El post que nos interesa se titula “Traductores traidores”, expresión que retoma el antiguo adagio italiano Traduttore traditore. Al reproducir esta opinión cristalizada, con la que se pone en duda la posibilidad de lograr una traducción veraz, el enunciador dialoga con la sabiduría popular. La potencialidad argumentativa de proverbios y refranes radica en que, al ser una “creencia que no se da como hipótesis confirmada por pruebas, sino más bien considerada […] como un hecho dado”, fortalecen el argumento presentado, dando la impresión de que este es incontrastable (Amossy-Herschberg, 2001: 32). Pero el E2 no reproduce literalmente ese enunciado, sino que lo pluraliza; así, por un lado cuestiona el grado de fiabilidad de toda traducción, y por otro juega con las acepciones de ‘traición’ y condena a los profesionales dedicados a esta práctica y a quienes lo criticaron en el blog opositor.
El subtitulo “Fondebrider saca al lápiz rojo” explicita al destinatario empírico (el E1), objeto de la crítica y oponente, cuya característica esencial, según el discurso, es la intolerancia (la expresión “sacar el lápiz rojo”, que señala el acto de corregir un texto con ese color, alude al que se cree con autoridad para ‘pulir’ o directamente eliminar el discurso ajeno). El E2 se vale de oraciones interrogativas para interpelar y retar al E1 a discutir, al que apostrofa mencionando únicamente su apellido, en un registro informal (uso del voseo, términos y expresiones coloquiales, como ‘darte para que tengas’, ‘poner tu granito de arena’, etc.). Así, el E2 ofrece una imagen combativa y valiente de sí mismo, y crea la ilusión de que conoce personalmente al E1 (cosa que no es cierta, como aclara el último), como si ambos estuvieran enfrascados en una discusión oral:
Fondebrider. Llegué aquí porque dejaste un mensaje en mi blog en el que decías que “acá te dan para que tengas”. Entendí que de ese modo un poco retorcido me invitabas a participar en una discusión. Pero me encuentro con una serie de agresiones que exceden largamente el tema.
Ahora bien. ¿De dónde proviene tu certidumbre de que tengo “una estrategia para ganar notoriedad”? ¿Me conocés personalmente? ¿Sos adivino? ¿Tenés alguna prueba?
¿No te basta con publicar dos notas en cuyos comentarios canallas anónimos me insultan en todos los tonos como para que tengas que agregar tu granito de arena a la lista de descalificaciones personales?
Ya que decís que no soy importante, y que no vale la pena perder el tiempo con mi vida, ¿cuál es la explicación de que me propongas como candidato a un linchamiento?
Los demás participantes de la discusión no son individualizados sino caracterizados por su pertenencia al gremio de los traductores: traductores traidores, el ambiente de los traductores, comentarios canallas anónimos, un grupo tan aguerrido, seudo guetos, con lo que se acentúa la idea de que constituyen una entidad corporativista, sectaria, que se mueve según ciertos intereses no explicitados, que se vale de la agresión y es incapaz de dialogar: te dan para que tengas (propinarle a alguien muchos golpes o someterlo reiteradamente en una relación sexual), una serie de agresiones, comentarios canallas anónimos, insultan, realizan un linchamiento (una ejecución de un sospechoso o un reo sin proceso y tumultuariamente). Se establecen dos bandos –en términos del E2–: el ‘represor’ y el del ‘proscrito’, Quintín, que encarna a aquellos que no se alinean dentro de la entidad de los traductores.
En cuanto a los comentarios, se clasifican según su adhesión a uno u otro enunciador. Una de las intervencions, de apoyo al E2, ironiza respecto de la idea del corporativismo entre traductores partiendo del concepto de ‘club barrial’, lo que también remite al contexto sociocultural de una época pasada o de un lugar (sobre todo el pueblo), en que era habitual ser miembro de un club y participar en ciertas actividades, que el enunciador enumera interrogativamente:
Digo yo, ¿el club de traductores tiene cancha de bochas?
¿Hacen baile para carnavales?
¿Tienen estadio cerrado?
¿Tienen buffet y billar?
¿Tienen pileta y parrilla?
¿Eligen reina para la primavera?
Por el contrario, en un comentario anónimo publicado en otro post del Club de Traductores, se esboza una imagen autoritaria del E2: Que tiene alma de botón es innegable; basta opinar algo que contradiga su parecer para que dicho comentario no aparezca en el blog que el susodicho y su mujer regentean. Links a otros sitios de su interés, en su sitio web, no hay. Los subjetivemas, claro está, son negativos, y parodian el discurso de policías y delincuentes: ser botón (policía; por extensión, todo aquel que reprime y delata a alguien), susodicho (término muy empleado en los documentos policiales), regentean (un blog): uso inesperado del verbo con un sustantivo que no designa un edificio sino un ‘espacio’ virtual (el término suele utilizarse con el significado de ‘estar al frente de’; es común que haga referencia al hecho de administrar un prostíbulo).
El discurso del E1 apela a estrategias diferentes, de distancia enunciativa, con las que se reviste de una aparente objetividad: predominio de la tercera persona gramatical, eliminación de sustantivos animados referidos a los agentes, uso de construcciones con se:
A partir de ahora la discusión, en caso de proseguir, se va a centrar exclusivamente en los abusos del periodismo a la hora de juzgar las traducciones y en la manera de evitar en el futuro situaciones como la que planteó la columna que motivó todos estos posteos. Sin embargo, dadas las circunstancias, se omitirá deliberadamente a la persona de Quintín. Por lo tanto, ya no se publicará ningún otro comentario que se refiera a él.
La prohibición final (no publicar ningún comentario referido al E2) no se encuentra debidamente justificada; se apoya simplemente en los abusos del periodismo y en ciertas situaciones como la que planteó la crítica del E2. El E1 emplea la tercera persona para que su decisión adquiera el tono de una ley general, pero también para diluir su responsabilidad enunciativa; en este sentido, es curioso que no mencione explícitamente los motivos de su prohibición: dadas las circunstancias (no se dice cuáles exactamente).
La argumentación de ambos enunciadores, en síntesis, apunta a la culpabilización del contrincante, al que atribuyen el inicio de la discusión, pero con el cual evitan todo diálogo. No obstante, la postura del E1 es más radical, porque expresamente veda la posibilidad de que haya intercambio de opiniones y niega la intervención del otro, así como cualquier comentario referido a él. Por ello el E2 sostiene: es francamente de mal gusto que haya acompañado la insólita prohibición de mi nombre con la censura de mis dos últimos comentarios, enviados previamente a su decreto pero nunca aprobados, que demuestran nuevamente cuál fue el talante de mi participación en el debate. El E2 establece una analogía entre su adversario y un legislador, lo que, inferimos, no solo se basa en el estilo escogido por el E1 para enunciar la prohibición, sino también en la imagen autoritaria que ofrece como administrador.
Si bien el canal digital suele promover intervenciones más ágiles, directas, espontáneas, que se traducen en un uso más coloquial del lenguaje –como se advierte sobre todo en el post del E2–por los intereses de ambos blogs y las características de quienes participan activamente en ellos (profesionales vinculados con el discurso), en numerosas intervenciones se advierte un uso más reflexivo de la lengua, no exento de términos y argumentos técnicos. Las citas de textos en inglés (con enlaces o en estilo directo, sobre todo), de autoridades en la materia que se discute (como Walther Benjamin), sumadas a las reflexiones sobre la traducción en ambos idiomas, sugiere la presencia de ‘especialistas’ e ‘intelectuales’, si bien el tono discursivo oscila entre la reflexión metalingüística y la descalificación personal, orientada a lo emocional.
Mediante el enlace directo, el E2 remite explícitamente a algunas respuestas que le interesa remarcar (comentarios ajenos o partes de los suyos), lo que obliga al eventual lector a desplazarse de una página a otra para corroborar las acusaciones y formar su propia opinión respecto del incidente. La refutación realizada por el E2 se basa, de hecho, en ese ir y venir entre su texto y el otro, mediante links que establecen una distancia entre ambos. Estos enlaces, que pueden ser internos o externos (si establecen vínculos intertextuales explícitos con otros blogs o documentos, incluso en otro idioma, como ocurre), permiten ‘saltar’ de una unidad discursiva a otra y generan varios itinerarios de lectura. El link, según Cassany (2006: 193), evidencia el carácter social y polifónico del hecho comunicativo en la red, generando una sensación de ‘inmediatez’ entre los textos vinculados, así como la impresión de una reproducción textual más sencilla y automática que la que conlleva la cita convencional en el escrito sobre papel. La cita, además, es ‘proactiva’ porque “conduce al internauta a un sitio actual, del presente o incluso del futuro, puesto que la web se va actualizando” (Cassany, ídem). Los textos ‘están ahí’, listos para ser cotejados por los lectores, pero, como ante cualquier cita, reclaman asumir un papel crítico para analizar la naturaleza del vínculo entre ambas fuentes y detectar la probable manipulación (con fines ideológicos) que conlleva la remisión a esos textos. En todo caso, como señala Contreras (2000: 49, citado por Fernández y Oliveira, 2009: 42) nos enfrentamos a textos “de muchos estratos y semióticamente heterogéneos, con las posibilidades de entrar en complejas relaciones e integrarse en el contexto cultural circundante”.
3.3. ¿Censura en el blog?
La administración de un blog no está exenta de interrogantes acerca del uso democrático de la palabra. ¿Cuáles son los límites del administrador? ¿Puede censurar un comentario si le parece ofensivo? ¿Qué se considera ofensivo exactamente?
En los blogs analizados, la discusión en torno a una traducción discutible o poco afortunada, según el criterio del E1, dejó a un lado los argumentos racionales de especialistas y pasó al terreno de la descalificación personal. En ambos posts, pero especialmente en el del Club de Traductores, el enunciador es quien inicia e interrumpe el debate si detecta ‘desvíos’ o ‘excesos’ (no del todo claros, por otra parte): He pretendido hasta aquí dar lugar a un debate que, en varias ocasiones, excedió los límites en que me habría gustado mantenerlo. Supuse que a lo largo de los posteos se iba a encauzar.
Los traductores se manifiestan como un grupo combativo, cohesivo, que casi no disiente de la opinión manifestada por la ‘autoridad’, el administrador del blog. No obstante, hay algunas voces disidentes, que establecen una analogía entre el uso democrático de la palabra y la tarea misma de la traducción:
Ahora bien, tu decisión de excluir a una persona (Quintín) de toda intervención en este espacio, así como de negar cualquier ulterior referencia a sus ideas o a la cuestión por él planteada […] creo que sienta un precedente peligroso, absolutamente contrario a la apertura democrática postulada en la creación del Club […] La traducción, justamente, enseña que las problemáticas de diversa índole que plantea no permiten cerrar un debate, sino que siempre ofrecen la posibilidad de abrir nuevos interrogantes sobre los criterios que rigen una u otra versión del mismo texto. Como en la vida, al fin, y como en toda sociedad que se quiera democrática.
Según lo anterior, el administrador no cumple la función de mero ‘moderador’ de un debate, sino que es la autoridad –que puede incurrir en excesos– que determina qué respuestas se admiten (tu decisión de excluir […] de negar […] contrario a la apertura democrática).
El E2 va más allá y, en consonancia con la idea de que los traductores constituyen un grupo monolítico, corporativista, acusa de fascista al E1:
Resumen (desde mi lado del mostrador). Laura Wittner hizo una traducción, yo critiqué esa traducción, Wittner criticó mi crítica, Aulicino defendió a Wittner, algunos se enojaron. Luego, yo defendí mi posición aunque reconocí haberme excedido en cierto tono de sorna y aclaré que no tenía ninguna mala intención contra LW. Otros dijeron otras cosas. ¿No es todo esto perfectamente normal, no tendría que ser algo de todas las semanas? […] Lo más absurdo del bando represor de Fondebrider es que, luego de ciertas iras iniciales, el tema se estaba discutiendo distendidamente y con algunos aportes valiosos. Bueno, a cualquiera le salta el famoso enano, aunque a algunos más que a otros.
La expresión tener un enano fascista adentro se debe a la periodista italiana Oriana Fallaci, que en una entrevista la aplicó a los argentinos, y se generalizó en la Argentina de los ochenta. La afirmación fue muy controvertida en una época en que se comenzaba a reflexionar más abiertamente sobre la responsabilidad de la sociedad civil en la aparición y mantenimiento de las dictaduras. En los posts, producidos por intelectuales (o sujetos que se definen como tales), la acusación de fascismo entronca con un debate de larga data, que también generó opiniones encontradas.
En efecto, la posición ideológica y discursiva de los enunciadores es antagónica; están tras mostradores diferentes, sirven a sectores diferentes, en apariencia irreconciliables. Si bien el E1 reclama un diálogo en términos ‘razonables’, por su propia elección anula toda posibilidad de intercambio: Por lo demás, quedan todos invitados a seguir discutiendo aquí las cuestiones que son estrictamente pertinentes para los intereses de este foro […] Supongo que habrá muchas otras cosas sobre las que podemos reflexionar conjuntamente sin necesidad de agraviarnos.
El término todos, para el E1, en realidad abarca a quienes piensan como él o están dispuestos a ceñir su opinión a aspectos de la traducción. Ahora bien, el E1 solo menciona tres temas relevantes sobre los cuales permite el diálogo: estrategias para contrarrestar las opiniones del periodismo y hacerlas más serias, necesidad de difundir la labor de los traductores (hacer conocer mejor el estado actual de la traducción en nuestro país) y modos de incidir sobre la opinión pública, para que haya más justicia a la hora de comentar los méritos o los defectos de una traducción. ¿Son estos temas específicos a la traducción y pertinentes, según los ‘fundamentos’ del blog, o se desprenden de la polémica?
El E1 no solo limita el número de interlocutores, sino que también establece los temas sobre los cuales discutir, que en realidad versan sobre aspectos relativos a la ‘defensa’ de la profesión ante el atropello de la prensa escrita; en este entorno discursivo, el intercambio de opiniones se presenta como una lucha de posiciones y una apropiación del discurso. Así como la argumentación del E2 reproduce el estereotipo del traductor como traidor, el E1 atribuye los juicios adversos sobre la traducción al periodismo; ambos textos, entonces, de manera más o menos encubierta, transmiten una visión sesgada y prejuiciosa del otro. Lo curioso es que, más allá de las estrategias discursivas que emplee cada uno, la descripción del oponente es similar: autoritario/fascista, violento, miembro de una corporación, poco competente, cerrado al diálogo.
De acuerdo con la clasificación de censura proporcionada por Portolés (2009), estamos ante un caso de censura como imposición de silencio, ya que se niega la posibilidad de expresarse por los canales normales; a la vez, podríamos hablar de una censura ‘del destinatario’, por considerarlo ‘indigno’ de recibir un discurso. La prohibición roza lo político, en la medida en que el enunciador proscrito (E2) asume la figura del desarraigado/perseguido, y el E1, la de la autoridad que limita su derecho a la expresión:
Quintín se queja de los posteos anónimos donde lo insultan. Tengo entendido que en su blog esa práctica es muy frecuente. De hecho, el seudónimo con que muchos de sus usuarios firman los comentarios usualmente descalificadores que él publica es también una forma de anonimato […] Pero insisto: para este blog, Quintín se acabó y no volverán a subirse comentarios ni a su favor ni en su contra.
La cita plantea un problema interesante, sobre la legitimidad de las intervenciones anónimas. En el blog, como en otros géneros electrónicos, la participación es pública, abierta a opiniones divergentes y, por lo general, anónima (esté ‘identificada’ o no con un apodo): “Cada usuario construye su identidad electrónica, conscientemente o no. Es su yo virtual, la cara o la máscara para presentarse” (Cassany, 2006: 188). Una figura interesante es la del enunciador ‘anónimo’, que explícitamente elige ese apodo y, así, adquiere un nombre, con el que se define y suele manifestar un rol más agresivo, irónico o incluso descalificador. Por ende, la interpretación de que la práctica del anonimato o el uso del seudónimo suponen un modo ilegal o no válido de tomar la palabra debe leerse en el marco más amplio de lo que el E1 entiende por ‘comunicación’, ‘discusión’ o ‘controversia’, según lo cual el hecho de no identificarse con el nombre real equivale a ‘no tener palabra’ (honor).
Portolés (2009: 79) advierte que “la censura, en definitiva, se funda en la seguridad de una verdad. Quien censura impone su verdad”. En nombre de un grupo social, el de los traductores, y con el fin de ‘proteger’ su espacio de ‘diálogo’, sus prácticas y aun su trabajo (ante el avance de opiniones infundadas por parte del periodismo), el E1 ejerce una forma de control social. Más aún: la prohibición de nombrar al individuo censurado (además de negarle la intervención) se vincula con el tabú lingüístico, que evita nombrar la cosa nombrada para no invocarla (Portoles, 2009: 75-76). Estos mecanismos, que pueden estar presentes en otros posts del E2, no aparecen sin embargo en el corpus analizado.
4. Conclusión
Los comentarios de un blog pueden interpretarse como una escritura marginal no por su contenido mismo (de hecho, pueden hacer virar argumentativamente el discurso y, con sus aportes, enriquecer la discusión inicial), sino por el hecho de que ‘se desprenden’ de un texto fuente, el post del autor.
En los posts considerados, la discusión sobre la validez de una traducción da paso a reflexiones sobre el papel de traductores y periodistas, mediante argumentos que reproducen una concepción estereotipada de cada profesión y se sustentan en la descalificación del adversario, tanto con recursos léxicos como apelando a argumentos ad hominem. Salvo escasas excepciones, la argumentación se centra en cuestiones personales o propias del carácter de cada enunciador; paradójicamente, cada uno achaca al otro los mismos vicios.
El discurso apela a expresiones coloquiales y metáforas arraigadas en la cultura argentina, relativas al (ab)uso del poder y a la posibilidad de expresión: así, el E2 es caracterizado como el botón (policía, delator) porque con su crítica ha querido poner en evidencia los errores de otro profesional, y el E1 es el que le da para que tenga (lo ataca) y saca el lápiz rojo (le niega la palabra) porque tiene adentro un enano fascista.
En su rol de administrador, el enunciador no observa ni simplemente ‘modera’ la discusión, sino que puede llegar a censurar la palabra ajena, lo que se hace más evidente en el caso del E1, que apela a criterios poco claros para rechazar las intervenciones. Este control de la palabra ajena se sustenta en una particular concepción del diálogo, como intercambio siempre mediado o limitado por la figura del administrador, y en la que toda divergencia se percibe como un ‘desvío’ o un agravio.
Si bien la censura no es necesariamente ‘institucional’, como aclara Portolés (2009: 65), en este caso se produce en el marco de una institución (el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires). Los periodistas, que, según el discurso de los traductores, gozan de numerosas oportunidades para ejercer libremente la palabra en el medio editorial tradicional, en el blog en cuestión ven constreñida esa posibilidad.
A partir de estos datos, se impone una reflexión sobre la noción de ‘comunicación horizontal’ que, suele afirmarse, caracteriza a los géneros digitales. Si bien es indudable que Internet ha multiplicado las posibilidades de dialogar, en ciertos géneros, como el blog, la figura verticalista del administrador puede perpetuar antiguas prácticas de control social del discurso.
En ese marco, como afirma Cassany (2006: 232), “leer ya no consiste solo en comprender”; por el contrario, la práctica de leer y escribir debe entenderse como una competencia ‘multimodal’, que involucra habilidades de muy diverso orden. Así, la intervención en un blog reclama adoptar una postura crítica frente al contenido de los posts y comentarios, atender a otros medios o canales, además del escrito, ‘saltar’ intertextualmente (gracias a los links) de una página a otra y de un estilo a otro, valorar la heterogeneidad de la información recabada, sintetizar el inmenso volumen de datos, interpretar las implicaciones culturales de dichos textos y, sobre todo, detectar los nuevos (¿o no tan nuevos?) modos de manipulación de la palabra ajena.
NOTA:
[1] Cuando lo consideremos necesario, nos referiremos también a otros posts, del 19 y 21 de agosto (cfr. la bibliografía).
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____________ (online). “Donde se habla de qué estamos discutiendo”. Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, 21/08/2009:
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http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.com/2009/08/las-consecuencias-de-la-pedanteria.html [consulta: 20/08/2009]
