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CULTURA & POLÍTICA @ CIBERESPACIO

1er Congreso ONLINE del Observatorio para la CiberSociedad

Comunicaciones – Grupo 1

Anatomías de poder y tecnologías de simulación: de la vigilancia al control

Coordinación: Israel Rodríguez y Francisco Javier Tirado (ftirado@seneca.uab.es)

http://www.cibersociedad.net/congreso

 

Educación Virtual: Nuevas Formas de Socialidad

 

Guillermo Vanegas Arrambide
Universidad Autónoma de Nuevo León. México
guillermo.vanegas@campus.uab.es

  

Resumen

En el ensayo se propone analizar las relaciones de poder que se establecen en el ámbito educativo. Es la intención hacer descripciones de las maneras que se materializan las relaciones de poder en la educación disciplinaria y en la educación virtual. En la educación tradicional se reflexiona acerca de las formas de poder y las nuevas maneras que los circuitos digitales posibilitan emerger. En cuanto a la educación virtual se trabajan esencialmente los dispositivos del control abierto y continuo como la estrategia vigilancia más lograda en los entornos virtuales. 

 

I

En este breve ensayo es nuestra intención reflexionar en torno a algunos elementos que definen las nuevas formas de control social      que tienen lugar en los llamados entornos virtuales. Nuestro campo de pertinencia es el ámbito educativo y desde este lugar tomaremos posicionamiento para describir nuestras apreciaciones sobre las formas en que se materializan las relaciones de poder en la educación digitalizada.

En las líneas que continúan, expondremos las formas de control que tienen lugar en la educación tradicional, lo que nos permitirá reflexionar en torno a la virtualización de los procesos escolares, y a la manera en la cual se manifiestan las relaciones de fuerza y de control en la nueva realidad digital. Con la digitalización de la enseñanza nos internamos en un nuevo ambiente de relaciones sociales y de producción de subjetividad, lo que nos exige considerar la pertinencia de nuestros dispositivos analíticos.

Con la educación virtual asistimos quizá a uno de los ámbitos más polémicos de nuestra actualidad, pues al parecer dicha propuesta se sitúa en un lugar ambiguo que  no tiene espacio definido en las formas de educación presentes, y que por otro lado, tampoco tiene ubicación concreta en un futuro por demás incierto. Así, la propuesta de la educación digitalizada se encuentra apresada por un pasado que la sujeta con el fin de asimilarla y por otro lado, de un por-venir que le promete pero que de momento no le cumple.

Las relaciones de poder en la educación virtual las describiremos de manera sintética a partir de dos descripciones:

La primera tiene que ver con la nueva configuración de las relaciones de poder que las nuevas tecnologías informáticas posibilitan en el campo de la educación. La segunda apunta a describir la manera en que el control abierto y continuo atrapa a todos aquellos que forman parte del sistema virtual.

II

En este primer apartado es nuestra intención describir cómo los nuevos dispositivos tecnológicos subvierten los fundamentos de la educación tradicional. Pues nos parece indispensable señalar la  manera en que los postulados de la educación virtual instauran nuevas relaciones de poder a partir de las cuales, se establecen modalidades educativas que cuestionan el antiguo modelo escolar posibilitando una nueva cartografía política  y  nuevas formas de  gestión y distribución del poder. En esta línea, desarrollaremos una narrativa  que permita dar cuenta de la virtualización de la educación en nuestros días.         

En la actualidad, el saber y el conocimiento dejan de tener residencia  exclusiva en las escuelas, universidades, laboratorios y demás centros de instrucción para situarse en cualquier lugar de la red. El saber se sitúa en un lugar que no existe puntualmente pero que se extiende en todas las bifurcaciones del reticulado. Así, hacemos consultas bibliográficas en espacios digitales desde nuestra casa, ‘ tomamos clase’  en una universidad situada al otro lado del mundo, consultamos con expertos sin dificultad alguna, visitamos el campus de la universidad de manera virtual. El tiempo, el espacio y la velocidad dejan de ser obstáculo para tener la sensación de estar ahí. El mundo actual se transforma y nos transforma, las instituciones educativas habrán de seguir el mismo camino como menciona Serres “ Cuando cambia la ciencia, el aprendizaje se transforma: cuando los canales de enseñanza cambian, el saber se transforma: y las instituciones le van a la saga" ( Serres 1995: 14 )

El aprendizaje en la red por sus propias características cumple con las funciones de soporte y transporte, de stock y flujo. Al estar todos lo lugares conectados se difuminan los lugares puntuales de acumulación expandiéndose estos por todo su reticulado. Estableciendo de esta manera un equilibrio en donde el ‘estar fuera de ahí’ fuera de un sitio fijo se vuelve el signo de nuestro tiempo.

En la educación tradicional los conocimientos se acumulan y se concentran en estructuras y figuras localizadas como son las instituciones escolares,  los profesores y expertos. Éstos, poseedores de un stock de información la transmiten y la transportan condicionados por el tiempo, el espacio y la velocidad que impone la propia materialidad de la estructura que habitan. Por otra parte, en las redes los saberes y las informaciones locales se transforman en elementos globales. El saber del profesor y de las instituciones se virtualiza expandiéndose por los distintos nudos de éste nuevo universo planetario. De esta manera, las prestigiosas universidades y sus figuras intelectuales deambulan por los lugares que conectan las partes con el todo. La virtualidad supone que cada sitio repercute en el conjunto y a la vez que los distintos saberes se entremezclan  convirtiéndose en un saber mestizo.

Como vemos en la red el conocimiento no es un saber acumulado sino flujo permanente. En la enseñanza virtual el conocimiento es producto de una inteligencia colectiva que transforma los saberes locales en conocimiento global. En la red el stock es el flujo y el saber deja de ser un  bien que se acumula y se desgasta, para convertirse en flujo que se enriquece en su permanente circulación.                            

Desde ahora es impensable mantener feudos locales y sostener saberes eruditos ante la contundente evidencia de las redes de saber que se expanden por todos los rincones de nuestro planeta. Los ángeles ganan la partida a los sabios.

Las herramientas informáticas se constituyen en el presente como el medio a través del cual la distancia y el tiempo se vuelven relativos. Ahora los portadores de saber se desplazan por los espacios virtuales,  construyendo lugares para la recepción y transmisión de información, espacios de paso donde el saber se administra y se distribuye en un flujo continuo que inunda todas las partes del todo.

        

De esta manera las redes de comunicación se constituyen en lugares de saber. El conocimiento invisible a la mirada, se actualiza en los medios de comunicación, el cable, el teléfono, el MODEM, los satélites y los ordenadores toman el lugar de los antiguos edificios cuya densidad los sujeta  a la tierra. Los productos multimedia y la pantalla sustituyen a las formas impresas y a los útiles escolares. Los átomos se vuelven BITS que circulan en una relación de todos a todos.

         El saber se vuelve ubicuo y deja de estar en manos de monopolistas. La formación a distancia se convierte en la promesa de equilibrio y equidad. La enseñanza por vía telemática no sólo cuestiona los monopolios de saber al volver el conocimiento patrimonio de la humanidad, también pone en entredicho los propios sistemas de producción de saber. Las nuevas socialidades desenmascaran “los juegos de verdad” en donde se legitiman los saberes instituidos, la ciencia, las leyes, las cotidianidades. Estos ahora son puestos en la mesa de discusión desde diferentes partes de este entramando reticular. Los saberes marginales y soterrados se ofrecen al mundo exigiendo la igualdad y libertad de todos los saberes.

La escuela tradicional, sobra decirlo, exige la presencialidad del estudiante mediante la ‘toma de asistencia’ en las asignaturas, cumplimiento del horario y tiempos ritmados en función del calendario escolar.  Siendo esta misma estructura la que define los tiempos de aprendizaje y de los estudios, como la finalización de los mismos en tiempos previstos y determinados.

Estos elementos que sostienen a la educación escolarizada se virtualizan en  el aprendizaje en la red. Pues como ya lo vimos esta propone la ausencia de fronteras, echando con ello abajo la necesidad de traslados para acceder al conocimiento. Por medio de la red se puede asistir a clase sin la necesidad de estar presente físicamente y sin movernos de nuestro hogar, ya que basta con hacer uso de las tecnologías informáticas para asistir a Universitat Oberta o conectarnos al seminario que ofrece la universidad de Palo Alto en  California. Así las fronteras espaciales son anuladas en la red y ahora los sujetos locales forman parte del todo confundiéndose con lo universal.

En cuanto al  tiempo, este no desaparece sigue teniendo vigencia, pero el tiempo virtual obedece a una lógica diferente. En esta ya no importa coincidir en espacio y tiempo con alguien para mantener una conversación. La red permite la comunicación asincrónica en donde los participantes responden a su compañero de conversación gestionando sus ritmos y tiempos de comunicación.

La escuela tradicional basa su estructura en la organización del tiempo. Los alumnos deben cumplir horarios, plazos de trabajos que definen sus avances educativos en función del tiempo transcurrido. En la educación virtual los ritmos y horarios ya no dependen completamente de una institución sino del propio estudiante que tiene la responsabilidad de administrar sus tiempos y ritmos de estudio. La relativización del tiempo permite al alumno ser él mismo al guía de su aprendizaje.

Por otro lado, la enseñanza en la red tiene como fundamento aprendizaje en colaboración en el cual todas las personas que participan en el proceso pueden ofrecer conocimiento y a la vez recibirlo. En la red el saber circula sin derecho de autor, todos acceden a él   y la transmisión es de todos  a todos.

         En la red el conocimiento se vuelve valor que no se pierde ni se desgasta, antes al contrario se enriquece con la participación de todos. De esta manera el aprendizaje virtual requiere de espacios abiertos a la discusión, al  debate  y a las síntesis de las distintas posiciones que se cristalizaran en una  inteligencia colectiva que romperá con los saberes eruditos situados en las instituciones  o en las figuras intelectuales. El aprendizaje en la red propone como medio de acceso al saber la colaboración y la interacción comunicativa, dispositivo que permitirá constituir nuestra inteligencia colectiva. 

La educación en la red promueve un estudiante activo y participativo interesado por la búsqueda del conocimiento y el deseo de encontrarlo ahí donde este se encuentre. En la enseñanza virtual el conocimiento no fluye de un lugar donde se acumula para llegar a otro donde se almacenara. Las propuestas de Freire ( Freire  1985) sobre la educación bancaria simplemente no tienen cabida en la red, pues en esta el stock y flujo forman una misma unidad, el saber circula libremente en la red y  no existe lugar de privilegio del cual depender. Por lo mismo el estudiante tiene la posibilidad de tomar su proceso educativo en sus manos y convertirse en investigador participativo de su propio aprendizaje.

El aprendizaje  participativo es favorecido por los medios electrónicos pues la información que ofrece la red es un océano de posibilidades. La asincronía permite la búsqueda pausada del conocimiento y la posibilidad de interacción con otros usuarios que contribuyen a la enseñanza.

En la educación digitalizada cualquier persona puede convertirse en trasmisor de saber y distribuirlo entre la comunidad educativa. El antiguo lugar del profesor significado por la tarima o pulpito es virtualizado por medio de la red, su poder-saber se diluye ante el caudal de conocimientos que lo trascienden. Ahora cualquiera de sus alumnos se encuentra en posibilidades de acceder al saber sin depender del él. La figura del profesor como erudito es sustituida por una inteligencia colectiva que circula en la red y que trasciende los saberes individuales. El lugar  del profesor en la red deja de ser el de la omnisciencia y pasa a ser el de facilitador y orientador del aprendizaje del alumno.  Su lugar en el  aula virtual es tan importante como el del alumno y las herramientas educativas.

En la educación virtual, las tecnologías informáticas promueven un nuevo tipo de socialidad, en al cual la participación es permanente y se convierte en sinónimo de transmisión de conocimiento. La comunicación y la participación activa son el fundamento de esta propuesta educativa.

Después de esta descripción podemos sintetizar que la educación virtual como propuesta educativa instaura nuevas formas de relaciones con el saber y nuevas maneras de ejercicio del poder. Rompe inicialmente con las formas de la vigilancia y el control sustentadas en los dispositivos del saber disciplinario y normalizador. Por lo que se hace necesario reflexionar acerca de la pertinencia de esta analítica en la comprensión de la nueva socialidad y la construcción de la subjetividad en los entornos virtuales.

III

En este apartado expondremos algunos elementos que nos permitirán elaborar una analítica de poder en los entornos virtuales. Decíamos con anterioridad que una primera reflexión debe girar en torno a la pertinencia de los dispositivos normalizadores en estos espacios digitales, ya que estos por su misma configuración fueron diseñados para operar bajo ciertas condiciones históricas y materiales, es decir, en un contexto social determinado y utilizando la tecnología existente en este contexto.

Desde nuestro punto de vista no es tan sencillo trasladar la analítica disciplinaria a los entornos virtuales, nos parece que estos dispositivos tienen su eficacia y su fuerza explicativa en el contexto de la sociedad industrial y la cultura que esta ha generado. Así, nos parece pertinente y justificado pensar en otras formas que nos posibiliten la comprensión de realidad digital.

Estas dudas nos permitieron pensar en la propuesta Delusiana (Deluze 1997) del control abierto y continuo. Propuesta que considera los principios disciplinarios y además incorpora los elementos provenientes de las nuevas tecnologías, ensamblándolos en una analítica explicativa.

Así, expondremos a continuación algunas puntualizaciones sobre esta forma de vigilancia en ambientes virtuales, nuestra descripción

Al estar recabando información sobre las formas en que se materializan las relaciones de poder en la universidad virtual, charlaba con un profesor consultor sobre los mecanismos de control y las estrategias utilizadas por esta extitución. A mi pregunta expresa sobre el lugar desde donde se ejerce el  poder en su universidad, la respuesta del consultor me dejo perplejo, me respondió sin ambaje alguno, “en la universidad”. Me quedé pensando si había  formulado mal la pregunta o si mi pregunta era obvia, después de reflexionar en su respuesta saqué en conclusión que la respuesta era tan pertinente como la misma pregunta. Y efectivamente, el lugar del poder está en la universidad, es decir, en la universidad como totalidad, en todas las partes que componen el sistema. No sólo en las personas que diseñan los programas y las estrategias pedagógicas, en los tutores y consultores o  en los administradores del centro, sino también en las redes telemáticas, en los ordenadores y en cada contacto e interacción que los participantes establecen.

Así, el poder está en la extitución escolar, en toda la universidad que se constituye como una superficie donde se ensamblan elementos humanos y no-humanos, que incluyen objetos, personas y a la misma naturaleza. El control abierto y continuo ya no ostenta su presencia para desplegar su efectividad. Ahora, el poder y el control se multiplican por todas los sitios y los rincones que componen el sistema, los lugares de poder locales al entrar en conexión con otros espacios se vuelven universales, el poder global se expande por todo el reticulado de la red y se torna omnisapiente. Los lugares de vigilancia y control registran todos nuestros movimientos y definen nuestras trayectorias, ya no hay  sitio para ocultarnos,  pues nuestra sola existencia deja huellas que indican nuestra localización. La única alternativa que nos queda para escapar de este dispositivo de poder es la no participación lo que implicaría  nuestra muerte o nuestra  no existencia en el sistema.

Las nuevas tecnologías favorecen las condiciones para el surgimiento de nuevas anatomías de poder, que ya no requieren de la visibilidad de los objetos ni de las inscripciones en los mismos. La antigua vigilancia disciplinaria es relevada por las tecnologías informáticas que registran el  ingreso y los movimientos del individuo en el sistema, la acción de vigilancia  es delegada en las bases de datos y los ficheros digitales que ofrece máxima  libertad al individuo a la vez que registra sus andaduras obteniendo más información con la que perfecciona sus estrategias de control.

Nos encontramos ante una nueva forma de ejercicio del poder que dista mucho de la espectacularidad que caracterizaba a la época clásica, tampoco se parece a las formas de dominio de las sociedades disciplinarias que fincaban su efectividad en el poder de la mirada y la visibilidad para fabricar almas y construir subjetividades. El ejercicio del poder en los entornos virtuales se vuelve invisible y transparente, no precisa de la conciencia del individuo para controlar su movimiento “ Ahora, en estos entornos, vigilar no comporta la necesidad de mirar al otro, de hacerlo transparente y someterlo con la mirada. Más bien, supone generar información sobre sus movimientos, crearla, guardarla, y, espacialmente, combinarla” ( Tirado, Rodríguez, Doménech 2001) Vigilar se convierte en un ejercicio que consiste en  diseñar las posibilidades de conexión, en producir superficies de ensamblajes y predecir las trayectorias y los desplazamientos de los individuos en el sistema.

El poder se encuentra en cada terminal, en cada conexión, en cada bifurcación del reticulado. Nos registra en cada acto que efectuamos o en cada relación que mantenemos, nos guía a través de  canales en los que puede dirigir nuestro comportamiento y nos niega el acceso a otros que pueden desvelar su funcionamiento. De todo esto el usuario promedio no es consciente, éste sólo goza de la supuesta libertad que el nuevo paraíso informático pone a su disposición. Vivimos en el mundo de la libertad y el de la libre relación, pero a condición de perder nuestra privacidad, de abrir nuestra intimidad a quienes no conocemos y a quienes seguramente no importamos como entidades humanas. Ingenieros sociales que sólo entienden de códigos cifrados, de anticipar trayectorias y orientar devenires. Redil de ovejas cibernético que en la realidad del mundo toma forma en configuraciones subjetivas que se transforman de acuerdo a la globalidad informática.

De esta manera, establecemos nuevas formas de relaciones sociales, aceptamos como natural ser deudores para seguir siendo sujetos de crédito, nos volvemos consumidores para poder existir y nos alfabetizamos informáticamente para no quedar al margen del progreso y de la vida misma. Nuestra socialidad y nuestra subjetividad se modifican de manera subrepticia sin que nos enteremos, navegamos y hacemos camino sin cartografías y mapas de orientación. Nuestras trayectorias y nuestros futuros movimientos ya fueron codificados por los ingenieros sociales (Callon 1992) que delinean nuestro rumbo para favorecer una nueva anatomía del poder con la que opera el control abierto y continuo.

Así, la imagen de la articulación y el ensamblaje de la información ocupa el lugar del antiguo ojo omnipresente que lo veía todo, ya no se precisa de arquitectos, policías o administradores para ejercer el poder. Como menciona Serres ( Serres 1995) bastan los diseñadores de circuitos para tejer redes invisibles que multiplican los lugares de poder en la totalidad del sistema.

Con las nuevas tecnologías de la información, no sólo llegaron los beneficios y las comodidades que estas proporcionan, con ellas llegaron también nuevas maneras de socialidad y nuevas formas de gestionar el poder. La rapidez con las que ascendieron desbordaron las antiguas formas de resistencia con las que se hacia  frente al poder. Ahora pareciera que estamos indefensos ante la nueva vigilancia cibernética “ Parece que en los entornos virtuales no tenemos, de momento, esas paredes que nos salvan de las miradas, ni tampoco las leyes que regulan nuestra privacidad o las maneras de explotar la información, ni protocolos de relaciones que vayan más allá de las aceptaciones de los códigos de acceso y que permiten en cualquier momento retirarse ante la posibilidad de ser excesivamente vigilado y controlado” ( Tirado, Rodríguez, Doménech 2001)

Pare cerrar esta reflexión, quisiéramos insistir que este modelo de control abierto y continuo no tiene como objetivo fabricar subjetividades, ni estudiar lo que piensan los sujetos o como se constituyen. Su preocupación apunta fundamentalmente a la manera en que se genera la socialidad; busca detectar las formas de relación y de interacción social. Busca conocer cómo se establecen las interacciones, como funcionan y con qué conectan los individuos. Lo que no quiere decir que, en estas nuevas formas de socialidad, no se produzca formas de subjetividad que transforman nuestra relación con los objetos, con las instituciones y en las extituciones y sobre todo en nuestras relaciones sociales. Pues nos queda recordar que en los ambientes virtuales lo único no permitido es la no-relación.

 

BIBLIOGRAFÍA

Callon M. ( 1992) El Proceso de Construcción de la Sociedad. El Estudio de la tecnología para el análisis Sociológico. En Doménech M. Tirado F. Sociología Simétrica. Barcelona: Ed. Gedisa.

Deluze G. ( 1997) Conversaciones. Valencia: Ed. Pretextos

Doménech M. Tirado F. ( 2001) Extituciones: Del Poder y sus Anatomías En Sociedad y Política Núm. 36 Madrid.

Freire P. ( 1985) Educación Liberadora. Bilbao: Ed. Bilbao

Serres M. ( 1995) Atlas Madrid: Catedra.

Tirado F. Rodríguez I. Doménech M. ( 2001) Control y Relaciones de Poder en entornos Virtuales. Universitat Autonoma de Barcelona.



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