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Bancos
de imágenes. Presente y futuro. La comunicación icónica al servicio de la Educación
y la Cultura
Lola Cuenca Jaramillo Universidad Complutense de
Madrid Estamos instalados en la
famosa ‘aldea global’ que ya predijeron los comunicólogos: la Era de la Imagen.
Creemos que ha llegado el momento de ordenar y codificar, en beneficio de la
formación del individuo desde la escuela hasta la edad adulta, esta época
fascinante y fascinadora determinada por el dominio de lo audiovisual. Como
consecuencia de las implacables leyes de un mercado implantado por la sociedad
de consumo el ciudadano está sometido a un constante bombardeo de imágenes fijas y móviles en todas
sus modernas variantes; acoso que con carácter permanente ha irrumpido en
nuestra vida cotidiana a través de los media,
creando un individuo socialmente presionado por un universo icónico de
plasticidad sin precedentes. La creación
de Bancos de Imágenes, reciente aún
entre nosotros, nos está sirviendo para acrecentar nuestro saber y estimular
nuestra curiosidad hacia satisfacciones del espíritu que equilibren la
provocación permanente hacia la sociedad de consumo. Las imágenes publicitarias
nos acosan por doquier y la Red no podía ser menos y ofrece múltiples formas de
atracción para el ‘entretenimiento’, siendo estadísticamente el videojuego y la descarga de videoclips
las imágenes más buscadas. Pero no sólo
la imagen genera negocio con el
alquiler de las líneas, los Bancos de
Imágenes son explotados por empresas
implantadas en nuestro país que ofrecen servicios de esta especialidad, y han
establecido ya una práctica dominada por la relación calidad-precio, puesto que la producción propia de imágenes
resulta más cara a las agencias publicitarias que su directa adquisición a
estos proveedores. La ‘Imagen’
es ya, pues, un producto eminentemente comercial, integrado en los circuitos de
comunicación más avanzados y sofisticados, con ofertas inteligentes que la
refuerzan y perfeccionan. En
consecuencia, es ahora un momento crucial para que todos los profesionales
dedicados a actividades relacionadas con la ‘creación de contenidos’ tomen
conciencia de las inmensas posibilidades de los Bancos de Imágenes como vehículo de sensibilización hacia el campo
de la educación y, consecuentemente de la cultura, mediante la aplicación de
las nuevas tecnologías en la Red, con el fin de ganar adeptos que aprendan a
valorar como elemento común de consumo
otro tipo de opciones. Y una de
ellas, como objetivo de más relieve social, es la defensa de nuestro,
inmensamente rico, Patrimonio Cultural. Esta información, puesta debidamente en
manos de los educadores, debería motivar al educando en la creación de opinión
primero, y en el entusiasmo después, sobre uno de los aspectos menos conocidos
de nuestra industria turística. Porque ya podemos empezar a hablar del ‘turismo
cultural’, en una España plagada de testigos seculares de nuestra cultura y
nuestra historia. ¿Qué mejor manera de adquirir conocimientos sobre lo que
fuimos y el por qué de las claves actuales de lo que ahora somos?. Una de
tantas “actuales aplicaciones” de los Bancos
de Imágenes es la Digitalización de los Fondos Museísticos y de las numerosas
Colecciones del Patrimonio Cultural Español; tanto en el sector público como
privado. Ahí es donde corresponde a la Administración facultar a la docencia
para establecer redes en sus centros y estimular a la empresa privada para que
se provea también de estos recursos, con la finalidad de obtener la información
en la Red sobre estas huellas de un pasado no tan conocido y menos aún
valorado. De cada objeto, se puede reescribir toda una historia colateral,
connotando su tiempo y su època. Una buena base para la lección del didacta. Este es uno
de nuestros desafíos más inmediatos. Al estar en
la Red todo iconizado, la riqueza y
variedad de información que poseen las imágenes requieren un complejo
tratamiento informático, para servir, aun en baja resolución, una adecuada respuesta estimuladora de la
curiosidad del usuario. La creación
de Bancos de Imágenes con sus
procesos de digitalización y producción de realidades ‘virtuales’, es la
culminación de una sociedad en permanente experimentación de las nuevas
tecnologías para rentabilizar, facilitar, acelerar y difundir universalmente la
utilización de estos sistemas de comunicación-información;
vehículos imprescindibles para la educación y la cultura. Actualmente ya
podemos referirnos al sistema, pensado para la banda ancha, que ofrece el
manejo de archivos audiovisuales. Uno de los puntos más importantes
en nuestro país sobre las imágenes organizadas
en bancos es el de las lagunas
jurídicas referidas a la carencia de un Depósito Legal de lo Audiovisual en
España. Desde que en el año 1957 se
legisló en nuestro país la creación del Depósito Legal de Obras Impresas, el
panorama de este tipo de publicaciones se racionalizó y se procedió a la
normalización del control de todo el material impreso. Control que no se
discute por necesario y que ha dotado a organismos públicos -como ejemplo
sobresaliente podemos citar a la Biblioteca Nacional- de unos fondos
editoriales de excepcional alcance y que ha tenido una repercusión importante
en la labor de estudiosos e investigadores. Lo que ha permitido también a estos
organismos acopiar todo tipo de datos bibliográficos para confeccionar fichas y
catálogos, imprescindibles por otra parte, para prestar el servicio público
para el que fueron creados. Si las obras
impresas han sido durante lustros depositadas conforme al cumplimiento de la
norma legal, sin embargo en el terreno de lo sonoro y audiovisual han sido las
experiencias de otros países, en este campo, las que han repercutido en varios
aspectos a favor de la normalización de nuestros fondos; tal y como la
adscripción de TVE a la Federación
Internacional de Archivos de Televisión (FIAT)
en 1978, que resultó determinante. Los Archivos Audiovisuales que hoy poseen
organismos públicos tales como TVE,
NO-DO, las FILMOTECAS nacional y
autonómicas, los Archivos Sonoros de RNE
y de la SER, etc., precisan
urgentemente de planteamientos administrativos que ofrezcan facilidades para la
utilización de estos Bancos de Imágenes Audiovisuales, no sólo para el usuario
convencional, sino también para el
profesional especialista o investigador. La constante
innovación a que están sometidos los productos multimedia –con la inevitable pugna empresarial, bajo la ley de la
oferta y la demanda, sobre las novedades que la competencia pueda sacar al
mercado–, nos obliga a estar a la expectativa de la creciente curiosidad del
usuario, fomentando en lo posible sus inquietudes hacia otras formas de
consumo. Se nos bombardea ahora con la
televisión interactiva. Estamos, ya, en la Red y se están desarrollando todas
las vías posibles de comunicación –satélite o cable de fibra óptica, banda
ancha, móviles, etc.– para el equipamiento de las relaciones comerciales en la
Sociedad de la Información. Las Nuevas
Tecnologías se implantan en los hogares con el boom del móvil y su tercera generación,–el estándard inalámbrico
europeo– con pantallita incluída, que ya ha sido ‘presentada en sociedad’. Está en
promoción el televisor como caja
universal: emisiones convencionales de TV,
su utilización como monitor de ordenador, entrada en Internet, etc., ya se
ofrecen al usuario. Todos estos
avances tecnológicos, provocan la urgente necesidad de solventar la extremada
carencia de productos que favorezcan el desarrollo cultural frente a la
excesiva valorización de la mediocridad. Son necesarios los contenidos que
eleven la cultura de todas nuestras generaciones. Cabe
destacar la gran labor que está llevando la Unión Europea promocionando y
subvencionando la Cooperación Cultural de los Estados que la configuran, revalorizando
las peculiares diferencias, no sólo de los Estados miembros sino también de sus
respectivas regiones. La creación de Bancos
de Imágenes, con una dimensión cultural, es fundamental para contar con una
materia prima con la que proyectar numerosos e infinitos desarrollos educativos
y culturales. Hay que realizar un esfuerzo comunitario para
proceder a la compilación de cuantos Bancos
de Imágenes puedan contribuir a salvaguardar nuestro Patrimonio Cultural y
que constituyan un rico y excepcional acervo conservado para las generaciones
venideras. RESUMIENDO: Deberíamos
considerar: 1º. La creación de un Instituto
Nacional Audiovisual de España (INAE),
tal y como existe en otros países, por ejemplo, en Francia, para la regulación
del uso y protección de las Imágenes. 2º. La accesibilidad a los Archivos
Audiovisuales, tanto públicos como privados, sin discriminaciones. 3º. La catalogación exhaustiva de
los Fondos de Imágenes fijas y móviles de todos los organismos
pertenecientes a la Administración Pública. 4º. La presencia ineludible de la
Universidad en la elaboración de las múltiples alternativas procedentes de los Bancos de Imágenes. 5º. La revisión de las enseñanzas
audiovisuales en las escuelas, preparando al profesorado convenientemente,
previa dotación de los centros. 6º. Implantación de la Red de
Redes: Creación de asociaciones de redes regionales,
nacionales, supranacionales, internacionales y universales. 7º. Creación de ambiente hacia un
‘clima’ que propicie la defensa y potenciación de la CULTURA con mayúsculas desde las instituciones, e implicación de
organismos privados a través de una Ley del Mecenazgo. 8º. Promoción de sinergias entre lo
público y lo privado para llegar ‘a buen fin’ y poder, algún día, tener nuestro
Patrimonio Cultural Digitalizado en función de: -Permitir el Estudio y
la Investigación, preservando el original. -Ayudar al desarrollo de las
técnicas de Conservación y Restauración. -Colaborar a la Difusión: “lo que no se conoce, no
existe”.
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