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Arte en red. El net-artista como
agente social Clara Gari El arte y la creación
contemporáneas han dado en los últimos 30 años un giro de 180 grados. Después
de pasar, en la primera mitad del siglo XX de la estética a la revulsión
social, el arte se dirige desde hace un tiempo hacia la creación de
instrumentos, de piezas interactivas, de herramientas de crecimiento personal y
de goce, en las que desaparecen paulatinamente los conceptos de autoría y la
importancia de creador y de producto a favor de la importancia del usuario y
del proceso. En este nuevo paradigma del arte, los artistas que trabajan en,
para y con la red tienen mucho que decir y estan haciendo avances realmente
interesantes y estimulantes. Arte
y educación contínua Hasta hace muy poco
tiempo educación escolar nunca había sido exclusiva en proporcionar al
individuo los conocimientos necesarios para afrontar la vida en sociedad. La
familia, el taller, el entorno laboral, el pueblo , la calle o el barrio,
completaban en otros tiempos la formación de la escuela. A lo largo del siglo
XX la escuela fue ganando protagonismo tanto en su papel protagonista en la
educación de los individuos como en el número de éstos que eran escolarizados,
hasta alcanzar el primer lugar y más adelante, la casi exclusividad de la
formación integral de los sujetos. En las
últimas décadas del siglo pasado, sin embargo, la crisis de la formación escolar
no ha hecho sino agravarse: la escuela ha dejado de ser el lugar privilegiado
de la formación y de la información y el período de escolar es solamente un
momento entre los muchos, a lo largo de la vida del sujeto , en los que la
formación es deseable o necesaria. Hemos
descubierto un universo en constante cambio y nos cabe ahora aprender no las
cosas como son sino las cosas tal y como "estan siendo" por lo que la
idea de conocer el mundo de una vez por todas se ha quedado obsoleta. La
escuela, pero también la ciudad, el trabajo, y por supuesto la red cibernética
deben proporcionar a los ciudadanos los instrumentos necesarios para hacerse
individual y colectivamente con la información que cada cual desea y necesita.
Si se consiguiera este objetivo -del que aún está lejos-, las políticas e
infraestructuras culturales deberían servir a la sociedad, durante toda la vida
de los individuos como fuentes de información y formación constante. Esto
cambiaría completamente la manera de entender el "suministro" de la
cultura: el público pasa a ser usuario y por lo tanto el arte y la cultura
tienen necesariamente que ofrecerse en otros contextos. Resulta
obvia la importancia de la comunicación, de la interacción y del intercambio de
saberes a través de la red en este nuevo panorama mundial. El
net-artista como agente social El arte es una de las
formas culturales que por sus características de lenguaje permite ciertos
"saltos" en la comprensión del mundo. El descubrimiento y la
comprensión de una forma cualquiera de arte produce una intensa alegria un gran
placer, en la medida en la que uno siente a menudo que ha roto la cadena
secuencial, que ha saltado fuera del sistema. La comunicación en arte no
depende exclusivamente de conocimientos enciclopédicos o racionales. El arte
puede aportar en el mundo contemporáneo, algunas claves de comprensión que no
son posibles desde otras ópticas. Sin
embargo para que el arte sea un instrumento eficaz en la sociedad
contemporánea, es muy importante el salto del artista como “genio creador” de
admirables obras al artista como vehículo, como catalizador de energías
colectivas, como agente social, incluso como instrumento de articulación
democrática del disentimiento. Las
sociedades contemporáneas han de evolucionar cada vez más hacia una estructura
por un lado diversa y tolerante y por otro capaz de generar en su propio seno y
si es posible de manera no traumática o violenta su propia autocrítica. Esto es
algo que a menudo han hecho algunas
élites (intelectuales, religiosas, empresariales o militares). Dentro de
una democracia evolucionada, son los grandes grupos sociales los que deben
generar oposición. Es deber de las instituciones cultivar un clima abierto y
crítico que permita el desarrollo de esas autocríticas si se quiere tender
hacia sociedades que evolucionen menos traumaticamente o que reaccionen con
mayor rapidez a los cambios que exigen adaptación y flexibilidad. Vivimos
momentos de profunda transformación, incertidumbre y cambios inmensos, de
desplazamientos globales y masivos. Tiempos
en los que la globalización mundial de la economía y el fantasma de la
homogeneización cultural nos ofrecen infinitas posibilidades e infinitas
trampas a la vez. Son momentos en los
que parece como si fuéramos simples espectadores, como si no tuviéramos el
protagonismo de todos estos procesos que afectan a la transformación
estructural de todos los órdenes de nuestra vida. Como si las cosas ocurrieran
por inercia ante nuestros ojos y como si hubiera también desaparecido nuestra
responsabilidad moral ante la sociedad y ante la historia. Más que
nunca es necesario resistir a la presión de este espejismo alimentado por las
teorías del fin de la historia, del escepticismo postmoderno y de la muerte de las ideologías Por
ello más que nunca es imprescindible el imperativo ético de salvar la
responsabilidad política de los sujetos y de defender desde ese lugar la
responsabilidad social de los mismos. El
net-art no es solamente una gran promesa, un medio idóneo para la eclosión de
estas nuevas formas de comunicación colectiva: está ya siendo una realidad en
la medida que muchos colectivos de creadores han iniciado ya sus proyectos en
la red y los están llevando a cabo de un modo totalmente distinto al que es
habitual en el mundo del arte tradiocional: de modo interactivo, en equipo,
lejos de la idea de estética que nos era familiar y muy sensibles al concepto
de comunicación. La
creación en la red no es la única que ha seguido este camino. Hay muchas formas
del arte contemporáneo que han evolucionado hacia un compromiso de este tipo:
fuertes cruces del arte y la política y también una revisión constante de la
propia razón de ser: todo arte genuino es una visión del mundo que se cuestiona
constantemente. Las
estrategias de algunos artistas, mejor aún que sus obras, pueden aportar
algunos elementos clave a la vida cultural de los ciudadanos. El arte
experimental posee como la ciencia un factor de perpetuo autocuestionamiento.
Pero mientras la ciencia habla un lenguaje intextrincable para los no
iniciados, el arte en cambio es a menudo legible desde muchos registros
distintos. En el
caso de la cultura y el arte ello significa que somos aun responsables de un
uso de la cultura que no esté condenado a la subsidiariedad permanente: control
ideológico, cohesión social, políticas de empleo, reconversión económica,
armonía territorial o cualquier otra función. Con la misma intensidad que la
cultura y más concretamente el arte reclaman un papel activo en tales
estrategias, deben tener también su lugar y su valor por sí mismas, en el
desarrollo integral de los individuos. Las
prácticas culturales vinculadas en última instancia al ejecicio del
pensamiento, tienen una responsabilidad última de la que nunca podrán abdicar. Por otra parte es
característica de nuestra época la dispersión total de los movimientos de
resistencia y rebelión. Hay que entender pues que una alternativa al poder
globalizador y unificador que nos amenaza, tiene que saber reunir toda esta
dispersión, pero sin anularla, respetándola. Sea cual sea la definición del
módulo que los interconecte, la efectividad de cualquier proyecto radical hoy
dia tendrá que respetar y programar incluso esa misma dispersión de las luchas
multiplicadas del poder, los ejercicios de la dominación irreductibles a la
formulación de un panorama unívoco o bipolar. Una
práctica política contemporánea que merezca el título de innovadora pasa
necesariamente por esta multiplicación de los escenarios de intervención. Este
es el punto de encuentro del arte y de los artistas con las instituciones
artísticas y los gestores culturales: sometida a la tensión de una dialéctica
negativa la del arte es una práctica necesariamente enfrentada al conocimiento
crítico y a la revisión constante de su propia dimensión institucional. Algunos
“puntos calientes” del net art El net art tiene sus
“puntos calientes” a través de los cuales contribuye al desarrollo de la red y
a este nuevo intercambio de saberes a escala mundial: 1. Voluntad colectiva los equipos que hoy
día trabajan en ciberproyectos tienen una clara voluntad colectiva. El artista
ha renunciado definitivamente a su protagonismo individual y no solamente
porque el alcance de su proyecto necesite de colaboraciones ajenas (músicos,
fotógrafos, programadores). Incluso cuando un solo individuo es capaz de
mantener por si mismo todo el peso del ciberproyecto, es muy frecuente que la
idiosincrasia del mismo incluya la colaboración de los demás. En este sentido
el creador se confunde poco a poco con el coordinador, el editor o el crítico,
en un nuevo papel, más rico, que abarca algunas de las características más
importantes de todos ellos. Es por ejemplo el caso del netartista británico
Stanza, responsable, junto a sus proyectos personales, de la página http://www.
soundtoys.net en la que se albergan trabajos experimentales de sonido recogidos
por la convocatoria del autor, clasificados y comentados con extraordinario
rigor. 2.
Voluntad interactiva Como verdaderos ciberproyectos, los proyectos en red tienen casi siempre presenta la importancia de la interactividad. El espectador ha desaparecido dejando su lugar al usuario. Los proyectos son más o menos hábiles en vehicular la interacción y en hacer de ella algo esencial o un simple ornamento, pero en todo caso la voluntad está siempre presente. La
interactividad de los proyectos abarca desde el diseño y los sistemas de
acceder voluntaria o azarosamente a diferentes lugares del sitio web hasta la
transformación constante del propio proyecto que en muchos casos no existiría
sin esa colaboración colectiva. La interactividad es esencial en los proyectos
de arte en la red porque con su eficacia distancia definitivamente estos
proyectos de cualquier creación artística precedente y también porque presupone
un público inédito –por lo menos de manera explícita- en el mundo del arte
contemporáneo. Martin
Heiddegger había dicho “el hombre es el Guardián del Arte” comprendiendo que
incluso para las formas tradicionales como la pintura o la escultura, nada
queda del potencial artístico sin los sujetos capaces de interiorizarlas y
comprenderlas. En realidad el net art no hace sino llevar esta idea a sus
últimas consecuencias, permitiendo que la acción del espectador, transformado
en usuario, interrumpa la estabilidad temporal del objeto y convirtiendo al
sujeto en motor permanente del proceso artístico. Algo que nos lleva de nuevo
al tema de la autoría , al cuestionamiento de la idea y a todo un horizonte de
nuevas perspectivas. 3.- Voluntad social el net artista no
quiere un arte de minorías ni un arte para un reducido grupo de amistades. Esto
le diferencia esencialmente de los movimientos más radicales de las vanguardias
del siglo pasado. Sabe que es el momento de interactuar con la sociedad, que la
red es un gran campo de intercambios, y que en ella, su papel es transmitir,
dinamizar, articular, vehicular. Su trabajo se aleja de la inqueitud estética a
la misma velocidad que se aproxima a las diversidades, al disentimiento, al
intercambio, a la fascinación de los ecos y de los espejos del mundo. El net
artista busca sobre todo su papel de agente social y su lugar en el contexto de
la cibersociedad a la que ofrece su investigación como un ejemplo de
flexibilidad y de dinamismo. No
siendo un político, ni un programador, ni un gestor, ni un científico, ni un
maestro, el artista se permite a si mismo tomar, de estas profesiones , las
características que mejor se adecuan a cada proyecto y utilizarlas en un
contexto distinto en el que no hay una dictadura de los resultados inmediatos. En este
sentido el trabajo el net artista puede aparecer como algo extraño, sin norte,
poco eficaz, algo que no se sabe para qué sirve pero por otra parte, algo que
dada su voluntad de permanecer presente, con los pies bien firmes en el mundo,
aporta a menudo lo que ninguna de estas profesiones puede aportar. Las
páginas de colectivos como platoniq (http://www.platoniq.org)
o superflex (http://www.superflex.org)
son, entre muchísimas otras, ilustrativas
de esta voluntad de estar presentes en el mundo. Platoniq
es una plataforma independiente para la producción y difusión de audiovisuales
que busca conexiones entre la www y el espacio público. Su trabajo incluye la
selección de contenidos audiovisuales y musicales en un contexto cultural de
intersección entre la formación y la información, el ocio y el entertainment.
También se dedican a la creación de software de uso público. Están más
interesados por estos objetivos que por realizar productos de expresión
personal. Por otra parte, buena cantidad de su producción consiste en
contenidos documentales para la televisión así como música electrónica y
experimental para la radio en internet. Las estrategias y los contenidos del
colectivo ponen en primer plano la realidad del mundo de tal modo que las
sociedades se transforman en el tema espectacular (y especular) de si mismas al
mismo tiempo que los públicos devienen usuarios. En muchos casos la
tecnología puede ser entendida por los artistas como un foro de debate que
permite el intercambio de ideas y puntos de vista. Este es el campo de
acción del colectivo danés Superflex http://www.superflex.dk
integrado por tres artistas, Bjørnstjerne Christiansen, Jacob Fenger y Rasmus
Nielsen. La discusión, entendida como una forma de estimular un pensamiento
diferente, es esencial en su proceso de trabajo. Su proyecto Karlskrona 2 consiste en la creación de
una copia digital de la ciudad de Karlskrona, en Suecia, accesible a los
habitantes de la ciudad vía Internet. En esta representación virtual de
Karlskrona, sus ciudadanos pueden encontrarse (virtualmente) e
interactuar y decidir o proponer cambios urbanísticos o de funcionamiento. De
este modo, las jerarquías de poder se alteran y se refuerza la idea de
comunidad, al tiempo que Internet potencia su capacidad de "canal
local" por encima de la noción de comunicación global que lo caracteriza. Superchannel, diseñado por
Superflex y por el programador Sean Treadway, es un “instrumento” para
intercambiar conocimiento e ideas. Este software
on-line y multimedia ofrece a los grupos e individuos interesados la
oportunidad de emitir en directo vía Internet. El usuario se convierte así de
mero consumidor, en productor y distribuidor, pudiendo utilizar este canal
televisió vía Internet como instrumento de comunicación con el que intercambiar
informaciones y puntos de vista, de tal manera que Superchannel está
completamente al servicio de los intereses y necesidades de sus usuarios. Estos dos
casos, escogidos entre decenas de propuestas , son suficientes para señalar por
donde puede ir el camino de una nueva forma de entender las artes y de nuevas
funciones y papeles para el artista en el futuro. Catalizador, dinamizador,
coordinador, el artista puede permitirse el uso simultáneo y libre de
conocimientos científicos, técnicos, políticos, sociológicos, religiosos,
sanitarios o legales;: que habitualmente están restringidos a campos de acción
muy precisos y que son utilizados con arreglo a estrategias propias de cada
especialidad. El artista se otorga a si mismo la posibilidad de dar esos saltos
fuera del sistema que pueden permitir a las disciplinas fusionarse entre si y
alcanzar nuevos objetivos: la visibilidad de las masas, la huida del
pensamiento único , el imperio de la economía de mercado, la organización no
violenta del disentimiento civil o una forma radical de rechazo a la cultura
del miedo y de la sumisión totalizadora. Es, quizá , la mejor revisión del rol
del arte que se ha producido en los últimos años.
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