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Ética e
Internet: dilemas y fundamentación ética en un mundo globalizado
Rafael Aguilera
Portales I.E.S. Ramón y
Cajal – Fuengirola (Málaga) ResumenActualmente
en Internet está surgiendo una nueva ética alternativa, basada en la pasión, la
libertad, la creatividad y el disfrute por lo que uno hace, frente al deber de
trabajar y al imperativo de maximizar las ganancias, se trata de la ética de
los Hackers. Internet
nos está planteando el problema de los
fundamentos de la ética. Y dentro de un mundo globalizado multicultural debemos
encontrar una ética universal común de mínimos que integre a todos. Dicho
intento se encuentra en la ética discursiva o de la comunicación. SumaryThe author of this communication is questioned the
queries that Internet outlines to the current society. Actually, in Internet is
beginning one new alternative ethics, that defend the freedom, the creative and
enjoy yourself in opposition to the duty to work, this is the hacker´s ethics. In a multicultural globalisation World is
necessary to find one universal ethics of minims for all of us how the
communication ethics. 1.
Introducción
Arquímedes dijo en una ocasión: “Dadme un
punto de apoyo y moveré la Tierra.” Hoy,
refiriéndose a los medios de comunicación,
este sabio hubiera dicho: “Me apoyaré en
vuestros ojos, vuestros oídos y vuestro cerebro
y moveré el mundo de la forma y el ritmo que yo quiera.” MARSHALL
MACLUHAN: Los medios de
comunicación Una nueva forma de
organización social tiende a expandirse por todo el planeta transformándose en
una nueva ciudad: telépolis, la aldea global electrónica. Las naciones y los
Estados dejan de ser formas determinantes de la vida social. Se forma una aldea
global gracias a las comunicaciones donde todos los ciudadanos del mundo se
interrelacionan a distancia, directa e indirectamente. Hoy en
día, la inmensa mayoría de la gente no puede vivir sin relacionarse con los
medios, y muchos dependen de ellos para sentirse realizados. La influencia de
los medios en nuestra existencia diaria es un fenómeno tan real como el aire
que respiramos, o la fuerza de la gravedad. Estamos expuestos al bombardeo de
estímulos que constantemente emiten los medios de comunicación. Hacerlo
de otro modo implicaría dejar de lado aspectos tan sensibles de los medios de
comunicación, como el desarrollo del fenómeno comunicacional, la concentración
de capitales, la incorporación sostenida de la tecnología -que es ideológica y
política y de ninguna manera neutra- y hasta las características cada vez más
empresarias y en la mayoría de los casos mercantilista en la que han devenido
los medios de comunicación. Cuando se plantea una
perspectiva ética aplicada a Internet no se pueden eludir dos elementos
fundamentales: la libertad y la participación. La primera sigue siendo el gran
desafío de la comunicación frente a la censura y la autocensura, a las
presiones de los factores de poder, a la influencia de las corporaciones
mediáticas y también a los condicionamientos políticos, sociales y culturales. Pero no todo se agota en
la libertad. Porque aunque hablamos de comunicación social como una herramienta
totalizadora, es bueno definirla primero como comunicación humana, que resulta
estéril si los medios no aseguran una participación libre y responsable en el
marco de la verdad y la justicia. Sencillamente porque nadie puede sentirse
fuera del sistema comunicacional, que en el mundo contemporáneo irrumpe con
fuerza singular comprometiendo el desarrollo del hombre. No existen especialistas
de la ética que determinen los principios éticos de la comunicación social en
Internet. En este sentido, la ética aplicada a Internet es una tarea y
competencia importante, urgente e ineludible de todos, internautas, filósofos,
periodistas, jueces, políticos… Y el hombre
es promotor de la comunicación, porque la comunicación está íntimamente ligada
a la conciencia y a la libertad, de lo que deviene la libertad de pensamiento,
de expresión, de opinión y de crítica. Es posible que por eso, con mayor
frecuencia se interpele y hasta se cuestione a los medios de comunicación
social, que no están exentos de la manipulación y de la irresponsabilidad,
además de perfilar una creciente mediocridad, basada en una información
individualista, sin contenido y no comprometida con valores y principios de la
comunicación humana. Pero sobre todo no comprometida con la verdad, la
justicia, los derechos humanos, la paz y la libertad del hombre y de todos los
hombres. Hoy en día, vivimos en la
sociedad de la información. Ciertamente posemos más información y más
conocimiento, que nuestros antepasados, Platón, Aristóteles, Descartes, o
Wittgenstein. A través de la revolución informática y de las comunicaciones
poseemos cantidades ingentes de información; tanta que estamos embotados,
obnubilados, y saturados de tanta información. Vivimos en esta vorágine
informativa de estar constantemente actualizándonos, donde la información viaja
cada vez con mayor rapidez y velocidad. Pero ¿ poseemos más conocimiento por
esto? Debemos distinguir entre información y conocimiento. La información no
significa necesariamente conocimiento. Podemos decir que información son meros
datos acerca de una realidad, y conocimiento es una información procesada y
digerida reflexiva y críticamente. De aquí, la urgente necesidad de una
educación fuerte que nos ayude a desarrollar todas nuestras capacidades,
destrezas, y actitudes. Vivimos
en una sociedad de abundancia de ruidos informativos, culturales,
deportivos…Una sociedad de la información
de exceso de contaminación acústica. El ruido nos impide escuchar
siquiera nuestros propios pensamientos, nos obnubila los sentidos y la
capacidad de percepción de la realidad. ¿No será
acaso un desorden pretender informarnos de muchas cosas y asuntos que, en
definitiva, son absolutamente irrelevantes para las ocupaciones que tenemos a
diario y que, quizás, sólo las buscamos para satisfacer nuestra curiosidad? Me
viene a la memoria una entrevista en la que el entrevistado concluía diciendo
que el exceso de información produce una auténtica desinformación. Paradójico,
sí, pero creo que puede haber mucho de verdad en ello. Como sea, quiero
resaltar que el campo de la utilización de la información privilegiada es
amplísimo y no se reduce sólo a lo laboral ni a la obtención de dividendos económicos,
aunque queremos centrarnos en ello ahora. Pensemos en lo que ocurre al interior
de una organización o empresa: aquí también se hace necesario establecer qué se
informará y qué no; teniendo en consideración que la experiencia indica que
muchas veces las personas que tienen una cierta capacidad no requieren que se
les informe mucho, porque pueden buscar por sí mismos la información o datos
necesarios para desempeñar bien su trabajo. Hoy tal
vez podemos decir que a través de internet, la Red es nuestra Biblioteca de
Babel, pero hay que saber usarla. De aquí la importancia del entrenamiento
(paideia), no basta con tener información, tenemos que construir conocimiento.
La educación o formación nos capacita para enfrentarnos mejor a la sociedad que
nos ha tocado vivir, a hacer frente a los problemas que el progreso científico
y tecnológico están planteando. Pero más educación no necesariamente significa
más sabiduría. La educación no es sólo transmisión de conocimientos, sino de
valores. Estos no ayudan a orientar mejor nuestras vidas. La ética es una
aventura humana y filosófica, ya que es una aventura hacia la mejora de los
seres humanos, y de la vida, en definitiva, es un camino de sabiduría. En este
sentido la ética se preocupa por todo. Como se dice nada humano le es ajeno, ya
que cualquier actividad humana es susceptible de tener un enfoque y
planteamiento ético. Vivimos en una sociedad
consumista de productos imágenes y servicio con el hedonismo que esta conlleva.
Una sociedad de seducción a la carta basada en la sobremultiplicacióbn de
elecciones que la abundancia y la opulencia nos hace posible. Esta sociedad
posmoderna se caracteriza por una tendencia global a reducir las relaciones
autoritarias y dirigistas y, simultáneamente a acrecentar las opciones privadas
y diversas (multiplicación de opciones). Nos encontramos por tanto en una
sociedad abierta plural que tiene en cuenta los deseos de los individuos y
aumenta su libertad combinatoria. Pero esta sobreabundancia de opciones ¿no es
una nueva forma de censura del poder?. En la pirámide de la
comunicación este proceso se da entre la gente y también entre los pueblos.
Entre los países ricos y los pobres, entre los desarrollados y aquellos
considerados en vías de desarrollo, y con mayor rigor en un mundo globalizado,
en la confrontación Norte - Sur que suplantó después de la "guerra
fría", a la del Este - Oeste. Y al hablar de valores deberíamos apoyarnos
en tres postulados básicos desde los cuales se construye una ética común y
procedimental. La dignidad de la persona
humana (ser individual y social, consciente y libre, en relación con otras
personas, responsable y abierto a la trascendencia) considerada fin en sí misma
y no como medio o instrumento, constituye el valor supremo que fundamenta la validez
de los actos humanos, y por lo mismo todos aquellos que tienen que ver con los
procesos de información, persuasión, organización, educación y recreación, que
constituyen el mundo de la interacción y la comunicación social". De lo anterior se desprende que la meta de la comunicación
social es la humanización, entendida como la realización del desarrollo
integral del hombre como ser individual y social. En este sentido, el bien
común se constituye en valor decisivo, pero no desde la perspectiva que reduce
lo comunitario a lo colectivo estatal, olvidando los derechos del individuo.
Estos derechos deben armonizar el bien y el progreso de la comunidad,
superándose así la moral individualista propia del capitalismo liberal. Para
lograr la humanización y realizar el valor de la dignidad del hombre, son
imprescindibles la competencia responsable de los comunicadores profesionales
en la producción y emisión de los mensajes y la capacitación de los usuarios
para asimilarlos con una actitud crítica, consciente y libre. De donde se
deriva la exigencia ética de una formación adecuada de parte y parte, tanto en
los aspectos de la técnica como en los del contenido temático. Finalmente,
la comunicación social debe ajustarse a la ley primordial de la sinceridad, la
honradez y la verdad. La estima y el calor de una comunicación social no nace
solamente de su contenido ni de su enseñanza teórica, sino también del motivo
que la determina, del modo y la técnica de expresión y de persuasión y de la
diversidad misma de los hombres a los que se dirige. Los medios de
comunicación social (Internet) no son malos en sí mismos. Afirmar lo contrario
sería una barbaridad. Pero si es posible adherir a lo que algunos comunicólogos
sostienen como la necesidad de superar dialécticamente la oposición entre dos
opciones extremas: la "apocalíptica" de quienes siguen negando o reprimiendo
el valor de lo sensible y de lo lúdico, y la "integrada" de quienes
acogen ingenua y acríticamente la cultura de los medios de comunicación
existentes. Cabría
una reflexión final. En algunos ámbitos se sostiene la necesidad de la
implementación de códigos deontológicos. Debiéramos interpelarnos quién o
quienes están en capacidad de determinar sin dudar, los principios éticos de la
comunicación social. ¿A quién deberíamos juzgar?....¿al medio, internet, a los
usuarios?...¿Quiénes serían los jueces? Hay límites conocidos y no siempre
escritos que si se traspasan son condenados por la sociedad. Porque el objetivo
siempre debe ser el hombre, todos los hombres y el bien común. Si se aprende a
leer, a escuchar y a ver críticamente, la ética de los medios de comunicación
social será ineludible. Para los griegos, el
centro de la polis era el agora o plaza pública donde se trataban los diversos
asuntos públicos que concernían a la polís(ciudad-estado), abierta a todos los
ciudadanos, libres con derecho a hablar. El nuevo ámbito social que más se
asemeja al ágora clásica es la Red telemática y su impacto social abre las
puertas a una nueva era digital. Internet posibilita una comunidad global, y
por ello pone en contacto comunidades, grupos sociales, usuarios muy distintos,
a veces claramente enfrentados. ¿Es posible hablar entonces de una ética
global? Este aspecto no es nuevo para la ética y se ha planteado repetidamente.
Algunos autores sostienen que no es riguroso plantear una ética global, y que
en aras a lo 2. Ética
hacker y éticas discursivas Actualmente en Internet
está surgiendo una nueva ética alternativa, basada en la pasión, la libertad,
la creatividad y el disfrute por lo que uno hace, frente al deber de trabajar y
al imperativo de maximizar las ganancias, se trata de la ética de los Hackers.
Cabe decir que Internet no habría existido sin los hackers, todos los creadores
de ordenadores personales (PC), de Apple, de la World Wide Web , fueron
hackers. El propio Bill Gates lo fue al principio, aunque luego optó por
capitalizar sus conocimientos informáticos y por generar inmensos beneficios
para su empresa Microsoft manteniendo el secreto de los códigos fuente del
sistema operativo Windows. Hoy en
día, las principales organizaciones internacionales que luchan por los derechos
civiles en la red están sustentadas por hackers. Para estos, el conocimiento y
las innovaciones tecnológicas son un bien común. Podríamos decir que son los
comuneros de la sociedad de la información. Internet
nos está planteando el problema de los
fundamentos de la ética. Y dentro de un mundo globalizado multicultural debemos
encontrar una ética universal común de mínimos que integre a todos. Dicho
intento se encuentra en la ética discursiva o de la comunicación. La ética del discurso de
Habermas no es individualista, sino política y dialógica. Estos autores
proponen fundamentar democracia en un consenso dialógico entre todos los
afectados por ellas y bajo la suposición de condiciones ideales de igualdad y
simetría entre todos los que intervienen en el proceso dialógico. Desde esta
posición procedimentalista, pretenden fundamentar los derechos desde una ética
comunicativa y discursiva. Su ética del discurso no es una ética solipsista
kantiana, sino intersubjetiva en la que se busca un consenso racional acerca de
los intereses comunes. Una ética universal comunicativa que presupone la
existencia de una “comunidad ideal de diálogo” o “situación ideal de habla” y
por tanto, entra en la utopía de la comunicación. Este
ideal regulativo o utopía de la comunicación actuaría de fundamento legítimo de
una democracia participativa directa, frente a las insuficiencias de las
democracias representativas indirectas o democracias formales. Habermas no está
proponiendo una utopía política, sino una ética de mínimos que suministra un
procedimiento formal ( o sea cómo debemos actuar, no lo que debemos hacer). Habermas realiza una
profundización de la competencia comunicativa como cualidad humana. Y puesto
que estamos abocados a dialogar, la cuestión ahora, es si poseemos alguna regla
o norma lógica de validez intersubjetiva de nuestro diálogo, sobre todo cuando
nos movemos sobre cuestiones éticas y normativas. En otra posición, la
comunitarista, se encontraría Charles Taylor, que afirma en su Ética de la
autenticidad: “El peligro no lo constituye el despotismo, sino la
fragmentación; a saber, un pueblo cada vez más incapaz de proponerse objetivos
comunes y llevarlos a cabo”. Taylor insiste en la vertebración y vida social como
motores de cambio y de humanización cívica. En nuestra sociedad pluralista, los
individuos han perdido las referencias y se encuentran como átomos errantes.
“Sin tejido asociativo, el poder político tiende a la tiranía”. La democracia
no es sólo un conjunto de leyes, sino un proyecto de convivencia. De aquí la
importancia de instancias educativas y socializadoras intermedias entre el
ciudadano y el Estado que fomenten, impulsen y desarrollen una educación
cívico-democrática. En este sentido, debemos luchar para que la Red
contrarestre esta fragmentación social creciente y posibilite nuevas formas de
asociación y de comunicación. Habermas, desde una
visión liberal procedimentalista, aspira a una comunicación libre de dominio,
donde una red dialogante a dos sujetos en situación de igualdad. Sin embargo,
la tecnificación y colonización comunicativa ha trastocado este diálogo mutuo.
Esta instrumentalización y manipulación comunicativa la protagonizarían los
medios de comunicación social. La
ideologización instrumentalizadora del individuo en el neocapitalismo avanzado
ha trastocado todo el sistema de comunicación, tanto privado, como público.
Tanto en Ciencia y técnica como ideología y en Historia y crítica de la opinión
pública, el tema que se repite es el de la legitimación social de la
irracionalidad a través de mensajes “mass-mediáticos” y como ideología
cientifista. Pero la estructura de la opinión pública es la que consolida la
lógica de dominación sistemática. Habermas
distingue dos tipos de acciones: la acción estratégica tendente a la influencia
o el éxito y la acción comunicativa tendente al consenso. Para Habermas, sólo
la acción comunicativa es fundamental en la vida democrática. Toda democracia,
si quiere seguir siéndolo, debe promover una particular acción comunicativa
pública que privilegie la deliberación racional, sobre todo en aquellos casos
en que varios agentes son llamados a decidir sobre cuestiones en las cuales, de
entrada, no habría acuerdo. Este
escenario evoca una situación ideal, dado que los hablantes demuestran estar ya
en posesión de esa “competencia comunicativa” esencial en una ética democrática
del discurso. La existencia de dicha comunidad entra en el terreno de la
Utopía, “Comunidad ideal de diálogo”. Esta puede fundamentar un modelo de
democracia participativa directa. La comunidad ideal de diálogo consiste en una
comprensión recíproca y de comunicación que busca el consenso racional de todos
sus participantes, en la que todos los participantes tengan el mismo derecho a
hablar o a ser escuchados. La situación ideal de habla consiste en una comunidad intersubjetiva de comprensión recíproca y de comunicación que busca el consenso racional de todos sus participantes. Esta situación se construye sobre:
Esta situación ideal de
habla es una hipótesis práctica que tenemos que suponer en todo acto de habla.
La comunidad ideal de diálogo consiste en una comprensión recíproca y de
comunicación que busca el consenso racional de todos sus participantes. Sin embargo, la comunicación
on line que se produce a través de internet dista mucho de ser un modelo ideal
de acción comunicativa democrática. En realidad no todos estos requisitos
podrán ser respetados al mismo tiempo y en la misma medida. Este modelo se
sitúa en las antípodas del modelo de comunicación interpersonal on line. No
obstante pienso que la ética discursiva habermasiana puede servir como ideal
regulativo, aspiración o utopía de la comunicación. No una utopía política,
sino una ética de mínimos procedimental que suministre orientación en cuanto a
lo que debemos respetar. El liberalismo político
de Stuart Mill nos advertía del peligro de un nuevo poder más nefasto y
opresor, la opinión pública. Stuart Mill cree en protección del individuo y su
libertad frente a la intromisión ilegítima del Estado. Pero nos advierte que
existe otra intromisión mayor y más peligrosa: la tiranía de la mayoría. La
sociedad ha agotado al individuo, lo ha absorbido, le ha destruido su identidad
personal y lo ha convertido en masa. “hoy los individuos se hallan perdidos
entre la muchedumbre”. Igualmente, Karl Popper llamó sociedad abierta a
“aquella que pone en libertad las facultades críticas del hombre”, aquella “en
la que los individuos deben adoptar decisiones personales”. ( Popper K.R., La
sociedad abierta y sus enemigos ). Desde esta perspectiva, podemos decir que
vivimos en una sociedad adormecida, embotada, conformista que no quiere captar
la realidad, una sociedad donde la mayoría sólo piensa en saciar su sed de
consumo. El consumo es nuestra religión actual, nuestro ídolo y nuestro
demonio. Vivimos en un periodo histórico de desprestigio de la democracia y de
la política. Y esta desmovilización mental y cultural produce un estado de
alineación que impide pensar y evaluar con sentido crítico la realidad -ya
masticada y hasta a veces distorsionada- que presentan los medios, arriesgando
seriamente la libertad del hombre. En este sentido, que no
auguraba nada bueno, de Gran Hermano, de 1984, la película de Orwell, puso las
cosas en movimiento. "La idea de que la advertencia de Orwell (sobre el
control del pensamiento y la propaganda) sigue siendo relevante aunque puede
parecer extraña. El totalitarismo no es sólo un episodio histórico, en el que
la tiranía actúa, sino que es un fenómeno nuevo caracterizado por el
protagonismo de las masas. Paul Ricoeur decía: “El totalitarismo busca no la
dominación despótica sobre los hombres, sino un sistema en el que los hombres
sean superfluos”. (De la filosofía) Los
hombres en la sociedad de masas han sido convertidos en completamente privados,
es decir, han sido desposeídos de ver y oír a los demás, de ser vistos y oídos
por ellos. Todos están encerrados en la subjetividad de su propia experiencia
singular. La eficiencia misma del control del pensamiento 'democrático' es tal,
que muchos individuos ignoran por completo las realidades del sistema que los
controla, así que no perciben peligro alguno al exponer ese sistema a un examen
radical. Por ésta y otras razones, la racionalidad y el sentido común perjudiciales
logran deslizarse a través de la red. Noam
Chomsky ha denunciado esta manipulación reiteradas veces y es un autor bien
conocido por todos los que han leído sus libros -y es que el control del
pensamiento en las sociedades democráticas no sucede mediante mecanismos
totalitarios, del estilo del Gran Hermano, sino que es el resultado de un
proceso de filtración posibilitado por el poder económico y político que opera
en un sistema de libre mercado. No hay un plan, no hay una conspiración. A
través de un proceso complejo y sutil, ciertas ideas y maneras de ver el mundo
son promovidas y encuentran la forma de penetrar en nuestras mentes. Es una
clase de control negativo del pensamiento -somos controlados tanto por lo que
no está allí, como por lo que está. No es que se nos impida escoger hechos e
ideas hostiles hacia el capital, es que nunca las encontramos, así que asumimos
que no existen. No se obliga a los niños a que escojan de una amplia gama de
carreras dentro de un sistema corporativo; no se les lava el cerebro
deliberadamente para que crean que se trata de libertad. Se les convence de que
están haciendo una elección libre, porque la sociedad funciona de tal manera
que no se toma conciencia de las alternativas. Además, ignoran que no saben, de
manera que las opciones que se les presenta parecen resumirse en que "así
es la vida." Como Chomsky ha señalado muchas veces, esto va mucho más allá
de lo que Orwell escribió sobre propaganda elemental, de estilo soviético, cuya
comprensión de las posibilidades del control no-conspirativo, democrático, del
pensamiento, era restringida en extremo. Bibliografía Aranguren, J. Etica y
política. Orbis, Madrid, 1983. Cebrián, J.L.: La Red.
Madrid, Taurus, 1998 Estefanía, J.: Contra el
pensamiento único. Madrid, Taurus, 1997. Habermas, J. : Ciencia y
técnica como ideología. Tecnos, Madrid, 1989. Habermas, J. : Teoría de
la acción comunicativa. Taurus , Madrid,1983. Himamen Pekka: La ética
del “Hacker” y el espiritu de la era de la información. Destino. Barcelona, 2002. MacLuhan, M. los medios
de comunicación. Barcelona, destino,1965 Postman, N.: Tecnópolis.
Madrid, Circulo de lectores Taylor, Charles: Etica de
la autenticidad, Paidós, Barcelona, 1998. Stuart Mill, J.: Sobre la
libertad, Orbis, Madrid, 1980. Rubio Carracedo,
J. Educación moral, postmodernidad y democracia: más allá del liberalismo y del
comunitarismo. Madrid, Trotta, 1996.
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