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CULTURA & POLÍTICA @ CIBERESPACIO

 

1er Congreso ONLINE del Observatorio para la CiberSociedad

 

Comunicaciones – Grupo 11

Ética aplicada en Internet: estudio de la ética hacker

 

Coordinación: Ramon Alcoberro y Enric Faura (efaura@pie.xtec.es)

 

http://www.cibersociedad.net/congreso

 

 

Ética e Internet: dilemas y fundamentación ética en un mundo globalizado

 

 

Rafael Aguilera Portales

I.E.S. Ramón y Cajal – Fuengirola (Málaga)

acracia@telepolis.com

 

 

 

Resumen

Actualmente en Internet está surgiendo una nueva ética alternativa, basada en la pasión, la libertad, la creatividad y el disfrute por lo que uno hace, frente al deber de trabajar y al imperativo de maximizar las ganancias, se trata de la ética de los Hackers.

Internet nos está  planteando el problema de los fundamentos de la ética. Y dentro de un mundo globalizado multicultural debemos encontrar una ética universal común de mínimos que integre a todos. Dicho intento se encuentra en la ética discursiva o de la comunicación.

 

Sumary

The author of this communication is questioned the queries that Internet outlines to the current society. Actually, in Internet is beginning one new alternative ethics, that defend the freedom, the creative and enjoy yourself in opposition to the duty to work, this is the hacker´s ethics.  In a multicultural globalisation World is necessary to find one universal ethics of minims for all of us how the communication ethics.

 


 

1. Introducción

        

 

                                               Arquímedes dijo en una ocasión: “Dadme un                         

                                               punto de apoyo y moveré la Tierra.” Hoy, 

                                               refiriéndose a los medios de comunicación,

                                               este sabio hubiera dicho: “Me apoyaré en 

                                               vuestros ojos, vuestros oídos y vuestro cerebro

                                               y moveré el mundo de la forma y el ritmo que yo

                                               quiera.”

                                                          MARSHALL MACLUHAN: Los medios 

                                                              de comunicación

 

 

 

Una nueva forma de organización social tiende a expandirse por todo el planeta transformándose en una nueva ciudad: telépolis, la aldea global electrónica. Las naciones y los Estados dejan de ser formas determinantes de la vida social. Se forma una aldea global gracias a las comunicaciones donde todos los ciudadanos del mundo se interrelacionan a distancia, directa e indirectamente.

Hoy en día, la inmensa mayoría de la gente no puede vivir sin relacionarse con los medios, y muchos dependen de ellos para sentirse realizados. La influencia de los medios en nuestra existencia diaria es un fenómeno tan real como el aire que respiramos, o la fuerza de la gravedad. Estamos expuestos al bombardeo de estímulos que constantemente emiten los medios de comunicación.

Hacerlo de otro modo implicaría dejar de lado aspectos tan sensibles de los medios de comunicación, como el desarrollo del fenómeno comunicacional, la concentración de capitales, la incorporación sostenida de la tecnología -que es ideológica y política y de ninguna manera neutra- y hasta las características cada vez más empresarias y en la mayoría de los casos mercantilista en la que han devenido los medios de comunicación.

 

Cuando se plantea una perspectiva ética aplicada a Internet no se pueden eludir dos elementos fundamentales: la libertad y la participación. La primera sigue siendo el gran desafío de la comunicación frente a la censura y la autocensura, a las presiones de los factores de poder, a la influencia de las corporaciones mediáticas y también a los condicionamientos políticos, sociales y culturales.

Pero no todo se agota en la libertad. Porque aunque hablamos de comunicación social como una herramienta totalizadora, es bueno definirla primero como comunicación humana, que resulta estéril si los medios no aseguran una participación libre y responsable en el marco de la verdad y la justicia. Sencillamente porque nadie puede sentirse fuera del sistema comunicacional, que en el mundo contemporáneo irrumpe con fuerza singular comprometiendo el desarrollo del hombre.

 

No existen especialistas de la ética que determinen los principios éticos de la comunicación social en Internet. En este sentido, la ética aplicada a Internet es una tarea y competencia importante, urgente e ineludible de todos, internautas, filósofos, periodistas, jueces, políticos…

Y el hombre es promotor de la comunicación, porque la comunicación está íntimamente ligada a la conciencia y a la libertad, de lo que deviene la libertad de pensamiento, de expresión, de opinión y de crítica. Es posible que por eso, con mayor frecuencia se interpele y hasta se cuestione a los medios de comunicación social, que no están exentos de la manipulación y de la irresponsabilidad, además de perfilar una creciente mediocridad, basada en una información individualista, sin contenido y no comprometida con valores y principios de la comunicación humana. Pero sobre todo no comprometida con la verdad, la justicia, los derechos humanos, la paz y la libertad del hombre y de todos los hombres.

 

Hoy en día, vivimos en la sociedad de la información. Ciertamente posemos más información y más conocimiento, que nuestros antepasados, Platón, Aristóteles, Descartes, o Wittgenstein. A través de la revolución informática y de las comunicaciones poseemos cantidades ingentes de información; tanta que estamos embotados, obnubilados, y saturados de tanta información. Vivimos en esta vorágine informativa de estar constantemente actualizándonos, donde la información viaja cada vez con mayor rapidez y velocidad. Pero ¿ poseemos más conocimiento por esto? Debemos distinguir entre información y conocimiento. La información no significa necesariamente conocimiento. Podemos decir que información son meros datos acerca de una realidad, y conocimiento es una información procesada y digerida reflexiva y críticamente. De aquí, la urgente necesidad de una educación fuerte que nos ayude a desarrollar todas nuestras capacidades, destrezas, y actitudes.

Vivimos en una sociedad de abundancia de ruidos informativos, culturales, deportivos…Una sociedad de la información  de exceso de contaminación acústica. El ruido nos impide escuchar siquiera nuestros propios pensamientos, nos obnubila los sentidos y la capacidad de percepción de la realidad.

¿No será acaso un desorden pretender informarnos de muchas cosas y asuntos que, en definitiva, son absolutamente irrelevantes para las ocupaciones que tenemos a diario y que, quizás, sólo las buscamos para satisfacer nuestra curiosidad? Me viene a la memoria una entrevista en la que el entrevistado concluía diciendo que el exceso de información produce una auténtica desinformación. Paradójico, sí, pero creo que puede haber mucho de verdad en ello. Como sea, quiero resaltar que el campo de la utilización de la información privilegiada es amplísimo y no se reduce sólo a lo laboral ni a la obtención de dividendos económicos, aunque queremos centrarnos en ello ahora. Pensemos en lo que ocurre al interior de una organización o empresa: aquí también se hace necesario establecer qué se informará y qué no; teniendo en consideración que la experiencia indica que muchas veces las personas que tienen una cierta capacidad no requieren que se les informe mucho, porque pueden buscar por sí mismos la información o datos necesarios para desempeñar bien su trabajo.

Hoy tal vez podemos decir que a través de internet, la Red es nuestra Biblioteca de Babel, pero hay que saber usarla. De aquí la importancia del entrenamiento (paideia), no basta con tener información, tenemos que construir conocimiento. La educación o formación nos capacita para enfrentarnos mejor a la sociedad que nos ha tocado vivir, a hacer frente a los problemas que el progreso científico y tecnológico están planteando. Pero más educación no necesariamente significa más sabiduría. La educación no es sólo transmisión de conocimientos, sino de valores. Estos no ayudan a orientar mejor nuestras vidas. La ética es una aventura humana y filosófica, ya que es una aventura hacia la mejora de los seres humanos, y de la vida, en definitiva, es un camino de sabiduría. En este sentido la ética se preocupa por todo. Como se dice nada humano le es ajeno, ya que cualquier actividad humana es susceptible de tener un enfoque y planteamiento ético.

 

Vivimos en una sociedad consumista de productos imágenes y servicio con el hedonismo que esta conlleva. Una sociedad de seducción a la carta basada en la sobremultiplicacióbn de elecciones que la abundancia y la opulencia nos hace posible. Esta sociedad posmoderna se caracteriza por una tendencia global a reducir las relaciones autoritarias y dirigistas y, simultáneamente a acrecentar las opciones privadas y diversas (multiplicación de opciones). Nos encontramos por tanto en una sociedad abierta plural que tiene en cuenta los deseos de los individuos y aumenta su libertad combinatoria. Pero esta sobreabundancia de opciones ¿no es una nueva forma  de censura del poder?.

 

En la pirámide de la comunicación este proceso se da entre la gente y también entre los pueblos. Entre los países ricos y los pobres, entre los desarrollados y aquellos considerados en vías de desarrollo, y con mayor rigor en un mundo globalizado, en la confrontación Norte - Sur que suplantó después de la "guerra fría", a la del Este - Oeste. Y al hablar de valores deberíamos apoyarnos en tres postulados básicos desde los cuales se construye una ética común y procedimental.

 

La dignidad de la persona humana (ser individual y social, consciente y libre, en relación con otras personas, responsable y abierto a la trascendencia) considerada fin en sí misma y no como medio o instrumento, constituye el valor supremo que fundamenta la validez de los actos humanos, y por lo mismo todos aquellos que tienen que ver con los procesos de información, persuasión, organización, educación y recreación, que constituyen el mundo de la interacción y la comunicación social".

         De lo anterior se desprende que la meta de la comunicación social es la humanización, entendida como la realización del desarrollo integral del hombre como ser individual y social. En este sentido, el bien común se constituye en valor decisivo, pero no desde la perspectiva que reduce lo comunitario a lo colectivo estatal, olvidando los derechos del individuo. Estos derechos deben armonizar el bien y el progreso de la comunidad, superándose así la moral individualista propia del capitalismo liberal.

Para lograr la humanización y realizar el valor de la dignidad del hombre, son imprescindibles la competencia responsable de los comunicadores profesionales en la producción y emisión de los mensajes y la capacitación de los usuarios para asimilarlos con una actitud crítica, consciente y libre. De donde se deriva la exigencia ética de una formación adecuada de parte y parte, tanto en los aspectos de la técnica como en los del contenido temático.

Finalmente, la comunicación social debe ajustarse a la ley primordial de la sinceridad, la honradez y la verdad. La estima y el calor de una comunicación social no nace solamente de su contenido ni de su enseñanza teórica, sino también del motivo que la determina, del modo y la técnica de expresión y de persuasión y de la diversidad misma de los hombres a los que se dirige.
Se habla aquí de verdad, a la que se la suele confundir -ingenuamente o de ex profeso- con la objetividad. No existe la objetividad en la información y la comunicación social y no hay periodismo que no sea subjetivo. Todo medio y todo periodista están comprometidos por lo menos con una verdad. La verdad en todo caso, se hunde en los hechos, en la realidad misma y la subjetividad es la interpretación de esa realidad.

 

Los medios de comunicación social (Internet) no son malos en sí mismos. Afirmar lo contrario sería una barbaridad. Pero si es posible adherir a lo que algunos comunicólogos sostienen como la necesidad de superar dialécticamente la oposición entre dos opciones extremas: la "apocalíptica" de quienes siguen negando o reprimiendo el valor de lo sensible y de lo lúdico, y la "integrada" de quienes acogen ingenua y acríticamente la cultura de los medios de comunicación existentes.

Cabría una reflexión final. En algunos ámbitos se sostiene la necesidad de la implementación de códigos deontológicos. Debiéramos interpelarnos quién o quienes están en capacidad de determinar sin dudar, los principios éticos de la comunicación social. ¿A quién deberíamos juzgar?....¿al medio, internet, a los usuarios?...¿Quiénes serían los jueces? Hay límites conocidos y no siempre escritos que si se traspasan son condenados por la sociedad. Porque el objetivo siempre debe ser el hombre, todos los hombres y el bien común. Si se aprende a leer, a escuchar y a ver críticamente, la ética de los medios de comunicación social será ineludible.

 

Para los griegos, el centro de la polis era el agora o plaza pública donde se trataban los diversos asuntos públicos que concernían a la polís(ciudad-estado), abierta a todos los ciudadanos, libres con derecho a hablar. El nuevo ámbito social que más se asemeja al ágora clásica es la Red telemática y su impacto social abre las puertas a una nueva era digital. Internet posibilita una comunidad global, y por ello pone en contacto comunidades, grupos sociales, usuarios muy distintos, a veces claramente enfrentados. ¿Es posible hablar entonces de una ética global? Este aspecto no es nuevo para la ética y se ha planteado repetidamente. Algunos autores sostienen que no es riguroso plantear una ética global, y que en aras a lo
políticamente correcto deben respetarse todas las opciones, no
inmiscuirse en ninguna y dejar hacer. Este planteamiento creo que
incurre en una falacia. Ciertamente deben conocerse todas las
opciones y respetarlas, pero en ningún caso debe estarse de
acuerdo o comulgar con ellas

 

2. Ética hacker y éticas discursivas

 

Actualmente en Internet está surgiendo una nueva ética alternativa, basada en la pasión, la libertad, la creatividad y el disfrute por lo que uno hace, frente al deber de trabajar y al imperativo de maximizar las ganancias, se trata de la ética de los Hackers. Cabe decir que Internet no habría existido sin los hackers, todos los creadores de ordenadores personales (PC), de Apple, de la World Wide Web , fueron hackers. El propio Bill Gates lo fue al principio, aunque luego optó por capitalizar sus conocimientos informáticos y por generar inmensos beneficios para su empresa Microsoft manteniendo el secreto de los códigos fuente del sistema operativo Windows.

Hoy en día, las principales organizaciones internacionales que luchan por los derechos civiles en la red están sustentadas por hackers. Para estos, el conocimiento y las innovaciones tecnológicas son un bien común. Podríamos decir que son los comuneros de la sociedad de la información.

Internet nos está  planteando el problema de los fundamentos de la ética. Y dentro de un mundo globalizado multicultural debemos encontrar una ética universal común de mínimos que integre a todos. Dicho intento se encuentra en la ética discursiva o de la comunicación.

 

La ética del discurso de Habermas no es individualista, sino política y dialógica. Estos autores proponen fundamentar democracia en un consenso dialógico entre todos los afectados por ellas y bajo la suposición de condiciones ideales de igualdad y simetría entre todos los que intervienen en el proceso dialógico. Desde esta posición procedimentalista, pretenden fundamentar los derechos desde una ética comunicativa y discursiva. Su ética del discurso no es una ética solipsista kantiana, sino intersubjetiva en la que se busca un consenso racional acerca de los intereses comunes. Una ética universal comunicativa que presupone la existencia de una “comunidad ideal de diálogo” o “situación ideal de habla” y por tanto, entra en la utopía de la comunicación.

Este ideal regulativo o utopía de la comunicación actuaría de fundamento legítimo de una democracia participativa directa, frente a las insuficiencias de las democracias representativas indirectas o democracias formales. Habermas no está proponiendo una utopía política, sino una ética de mínimos que suministra un procedimiento formal ( o sea cómo debemos actuar, no lo que debemos hacer).

Habermas realiza una profundización de la competencia comunicativa como cualidad humana. Y puesto que estamos abocados a dialogar, la cuestión ahora, es si poseemos alguna regla o norma lógica de validez intersubjetiva de nuestro diálogo, sobre todo cuando nos movemos sobre cuestiones éticas y normativas.

 

En otra posición, la comunitarista, se encontraría Charles Taylor, que afirma en su Ética de la autenticidad: “El peligro no lo constituye el despotismo, sino la fragmentación; a saber, un pueblo cada vez más incapaz de proponerse objetivos comunes y llevarlos a cabo”. Taylor insiste en la vertebración y vida social como motores de cambio y de humanización cívica. En nuestra sociedad pluralista, los individuos han perdido las referencias y se encuentran como átomos errantes. “Sin tejido asociativo, el poder político tiende a la tiranía”. La democracia no es sólo un conjunto de leyes, sino un proyecto de convivencia. De aquí la importancia de instancias educativas y socializadoras intermedias entre el ciudadano y el Estado que fomenten, impulsen y desarrollen una educación cívico-democrática. En este sentido, debemos luchar para que la Red contrarestre esta fragmentación social creciente y posibilite nuevas formas de asociación y de comunicación.

 

Habermas, desde una visión liberal procedimentalista, aspira a una comunicación libre de dominio, donde una red dialogante a dos sujetos en situación de igualdad. Sin embargo, la tecnificación y colonización comunicativa ha trastocado este diálogo mutuo. Esta instrumentalización y manipulación comunicativa la protagonizarían los medios de comunicación social.

La ideologización instrumentalizadora del individuo en el neocapitalismo avanzado ha trastocado todo el sistema de comunicación, tanto privado, como público. Tanto en Ciencia y técnica como ideología y en Historia y crítica de la opinión pública, el tema que se repite es el de la legitimación social de la irracionalidad a través de mensajes “mass-mediáticos” y como ideología cientifista. Pero la estructura de la opinión pública es la que consolida la lógica de dominación sistemática.

Habermas distingue dos tipos de acciones: la acción estratégica tendente a la influencia o el éxito y la acción comunicativa tendente al consenso. Para Habermas, sólo la acción comunicativa es fundamental en la vida democrática. Toda democracia, si quiere seguir siéndolo, debe promover una particular acción comunicativa pública que privilegie la deliberación racional, sobre todo en aquellos casos en que varios agentes son llamados a decidir sobre cuestiones en las cuales, de entrada, no habría acuerdo.

Este escenario evoca una situación ideal, dado que los hablantes demuestran estar ya en posesión de esa “competencia comunicativa” esencial en una ética democrática del discurso. La existencia de dicha comunidad entra en el terreno de la Utopía, “Comunidad ideal de diálogo”. Esta puede fundamentar un modelo de democracia participativa directa. La comunidad ideal de diálogo consiste en una comprensión recíproca y de comunicación que busca el consenso racional de todos sus participantes, en la que todos los participantes tengan el mismo derecho a hablar o a ser escuchados.

La situación ideal de habla consiste en una comunidad intersubjetiva de comprensión recíproca y de comunicación que busca el consenso racional de todos sus participantes. Esta situación se construye sobre:

  • La libertad de participación en el discurso. (libertad de expresión o derecho igual de todos a hablar públicamente).
  • Igualdad de oportunidades (formación cultural, posición socioeconómica, ect…)
  • Relación comunicativa simétrica ( misma posición)
  • Ausencia de coacción. 

 

Esta situación ideal de habla es una hipótesis práctica que tenemos que suponer en todo acto de habla. La comunidad ideal de diálogo consiste en una comprensión recíproca y de comunicación que busca el consenso racional de todos sus participantes.

 

Sin embargo, la comunicación on line que se produce a través de internet dista mucho de ser un modelo ideal de acción comunicativa democrática. En realidad no todos estos requisitos podrán ser respetados al mismo tiempo y en la misma medida. Este modelo se sitúa en las antípodas del modelo de comunicación interpersonal on line. No obstante pienso que la ética discursiva habermasiana puede servir como ideal regulativo, aspiración o utopía de la comunicación. No una utopía política, sino una ética de mínimos procedimental que suministre orientación en cuanto a lo que debemos respetar.

 

El liberalismo político de Stuart Mill nos advertía del peligro de un nuevo poder más nefasto y opresor, la opinión pública. Stuart Mill cree en protección del individuo y su libertad frente a la intromisión ilegítima del Estado. Pero nos advierte que existe otra intromisión mayor y más peligrosa: la tiranía de la mayoría. La sociedad ha agotado al individuo, lo ha absorbido, le ha destruido su identidad personal y lo ha convertido en masa. “hoy los individuos se hallan perdidos entre la muchedumbre”. Igualmente, Karl Popper llamó sociedad abierta a “aquella que pone en libertad las facultades críticas del hombre”, aquella “en la que los individuos deben adoptar decisiones personales”. ( Popper K.R., La sociedad abierta y sus enemigos ). Desde esta perspectiva, podemos decir que vivimos en una sociedad adormecida, embotada, conformista que no quiere captar la realidad, una sociedad donde la mayoría sólo piensa en saciar su sed de consumo. El consumo es nuestra religión actual, nuestro ídolo y nuestro demonio. Vivimos en un periodo histórico de desprestigio de la democracia y de la política. Y esta desmovilización mental y cultural produce un estado de alineación que impide pensar y evaluar con sentido crítico la realidad -ya masticada y hasta a veces distorsionada- que presentan los medios, arriesgando seriamente la libertad del hombre.

 

En este sentido, que no auguraba nada bueno, de Gran Hermano, de 1984, la película de Orwell, puso las cosas en movimiento. "La idea de que la advertencia de Orwell (sobre el control del pensamiento y la propaganda) sigue siendo relevante aunque puede parecer extraña. El totalitarismo no es sólo un episodio histórico, en el que la tiranía actúa, sino que es un fenómeno nuevo caracterizado por el protagonismo de las masas. Paul Ricoeur decía: “El totalitarismo busca no la dominación despótica sobre los hombres, sino un sistema en el que los hombres sean superfluos”. (De la filosofía)

Los hombres en la sociedad de masas han sido convertidos en completamente privados, es decir, han sido desposeídos de ver y oír a los demás, de ser vistos y oídos por ellos. Todos están encerrados en la subjetividad de su propia experiencia singular. La eficiencia misma del control del pensamiento 'democrático' es tal, que muchos individuos ignoran por completo las realidades del sistema que los controla, así que no perciben peligro alguno al exponer ese sistema a un examen radical. Por ésta y otras razones, la racionalidad y el sentido común perjudiciales logran deslizarse a través de la red.

Noam Chomsky ha denunciado esta manipulación reiteradas veces y es un autor bien conocido por todos los que han leído sus libros -y es que el control del pensamiento en las sociedades democráticas no sucede mediante mecanismos totalitarios, del estilo del Gran Hermano, sino que es el resultado de un proceso de filtración posibilitado por el poder económico y político que opera en un sistema de libre mercado. No hay un plan, no hay una conspiración. A través de un proceso complejo y sutil, ciertas ideas y maneras de ver el mundo son promovidas y encuentran la forma de penetrar en nuestras mentes. Es una clase de control negativo del pensamiento -somos controlados tanto por lo que no está allí, como por lo que está. No es que se nos impida escoger hechos e ideas hostiles hacia el capital, es que nunca las encontramos, así que asumimos que no existen. No se obliga a los niños a que escojan de una amplia gama de carreras dentro de un sistema corporativo; no se les lava el cerebro deliberadamente para que crean que se trata de libertad. Se les convence de que están haciendo una elección libre, porque la sociedad funciona de tal manera que no se toma conciencia de las alternativas. Además, ignoran que no saben, de manera que las opciones que se les presenta parecen resumirse en que "así es la vida." Como Chomsky ha señalado muchas veces, esto va mucho más allá de lo que Orwell escribió sobre propaganda elemental, de estilo soviético, cuya comprensión de las posibilidades del control no-conspirativo, democrático, del pensamiento, era restringida en extremo.

 

 

 

Bibliografía

 

Aranguren, J. Etica y política. Orbis, Madrid, 1983.

Cebrián, J.L.: La Red. Madrid, Taurus, 1998

Estefanía, J.: Contra el pensamiento único. Madrid, Taurus, 1997.

Habermas, J. : Ciencia y técnica como ideología. Tecnos, Madrid, 1989.

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Himamen Pekka: La ética del “Hacker” y el espiritu de la era de la información. Destino. Barcelona, 2002.

MacLuhan, M. los medios de comunicación. Barcelona, destino,1965

Postman, N.: Tecnópolis. Madrid, Circulo de lectores

Taylor, Charles: Etica de la autenticidad, Paidós, Barcelona, 1998.

Stuart Mill, J.: Sobre la libertad, Orbis, Madrid, 1980.

Rubio Carracedo, J. Educación moral, postmodernidad y democracia: más allá del liberalismo y del comunitarismo. Madrid, Trotta, 1996.

 



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