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Educación, nuevas tecnologías y desarrollo
humano La
contribución de la educación y las nuevas tecnologías en el desarrollo humano
de zonas menos favorecidas
Universidad Politécnica
de Cataluña SOI - Servicio de Observación
sobre Internet (Ámbito Maria Corral) ResumenNaturalmente hay un antes y un después de la
popularización de las nuevas tecnologías –especialmente Internet– y, por lo
tanto, también debe haberlo en el replanteamiento de los problemas de
desarrollo de la humanidad. Esta comunicación defiende que se hará un aporte al
desarrollo humano sostenible, si en el campo de la educación se logran definir
programas y proyectos que permitan la utilización y adaptación de los recursos
del "e-learning" a las realidades de los habitantes de zonas
marginadas (telecentros con profesores y agentes educativos debidamente
formados, que puedan hacer un acompañamiento presencial a los alumnos, etc.).
Esto contribuiría a que se reduzcan las desigualdades, pero además puede ser
una oportunidad ante la falta de posibilidades de acceso a la educación formal
y a la preparación para la sociedad del conocimiento. Abstract Naturally, there is a before and an after in the
popularization of the new technologies – especially Internet- and, therefore,
also must happen in the reframing of the problems of the human development.
This communication defends that there will be a contribution to the sustainable
human development, if in the field of education they are programs and projects that allow the use and adaptation of the
"e-learning" resources to the realities of the inhabitants of
marginalized zones (telecenters with professors and specialized people that can
make an actual support to the students, etc). This will contribute to reduce
inequalities, but in addition it could be an opportunity ahead the lack of
possibilities of access to the formal education and the preparation for the
society of knowledge. Datos estadísticos del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD)[1] indican que la mayoría de las enfermedades
del mundo (el 90 %) reciben sólo el 10 % de los recursos totales de la
investigación en salud y que las enfermedades más investigadas son las que
afectan los habitantes de los países ricos. Estos datos muestran un problema de
distribución de los recursos para la investigación y, por tanto, del
conocimiento. Segundo el Worldwatch Institute, el conocimiento y la capacidad
de investigar están cada vez más concentrados en los países más ricos y
desarrollados. Por otra parte, también según información del PNUD,
son significativos los datos sobre el imparable avance de las Nuevas
Tecnologías (NN.TT.). Si analizamos el coste de transmisión de un billón de
bits de información desde Boston a Los Ángeles, veremos que ha disminuido de
150.000 dólares en el año 1970, a 0,12 dólares en la actualidad. Respecto a la
rapidez de los avances tecnológicos, por ejemplo, la ley de Moore predice que
la capacidad de computación se duplica a cada periodo de 18 a 24 meses, gracias
a la rápida evolución de la tecnología de los microprocesadores[2]. Y si nos adentramos en el mundo de la educación a través de las nuevas
tecnologías (el que se conoce por e-learning), también nos encontramos
con un crecimiento importante. Por ejemplo, las universidades están invirtiendo
cada vez más recursos en la producción de materiales didácticos completamente
digitalizados (CD-rom, DVD, paginas web, etc.). El 87 % de las universidades de
Estados Unidos, con más de 10.000 alumnos, ya ofrecen cursos a distancia[3]. En el caso de Europa, según la Cumbre de
la Unión Europea (UE) sobre e-learning, celebrada el 2001, se
invertirán 1.000 millones de euros para promocionar el desarrollo de la
educación a través de las nuevas tecnologías. Finalmente, a nivel mundial, las
previsiones del Crédit Suisse First Boston (CSFB) demuestran que en el
2005 la facturación del e-learning puede llegar a los 42.100 millones de
dólares. Todo esto demuestra que hay un aumento en la demanda
de formación continuada a distancia a través de las nuevas tecnologías y que el
sector privado comienza a invertir en el campo del e-learning; sin
embargo, sólo tienen acceso a estos recursos los alumnos de la educación
formal, normalmente de zonas desarrolladas. Por tanto, son muchos los
excluidos, tanto habitantes del llamado cuarto mundo, como del tercer mundo. Ante este escenario de desequilibrios y con la
finalidad de combatir esta situación, la comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, está adoptando
diferentes compromisos para reducir la pobreza en el mundo, retallar la
mortalidad infantil y conseguir que la educación sea universal y sin
discriminaciones de género. Para conseguir estos objetivos se puso un plazo de
25 años de trabajo, desde 1990 hasta el 2015. La pregunta clave es si los países se están
comprometiendo con esta misión, o bien si esperaran al 2015 para cambiar sus
políticas. Hace poco, el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, volvió
a recordar que si los países desarrollados no aceptan doblar los recursos
dirigidos anualmente a la ayuda de los países pobres, no se llegará a los
«objetivos de desarrollo del milenio» subscritos por las Naciones Unidas. Según
Wolfensohn, «desde el once de septiembre, hemos comprendido que los pobres
necesitan mejor salud y educación para conseguir un mundo más estable y seguro
para todos. Ahora sabemos que la
solidaridad global tiene un precio»[4]. Esta idea también queda reflejada en el
análisis de David Landes en su obra cumbre La Riqueza y la pobreza de las
Naciones, [... la riqueza constituye un imán irresistible y la
pobreza es un contaminante que puede ser muy molesto: no puede aislarse, de
modo que nuestra paz y prosperidad dependen a largo plazo del bienestar de los
demás]. [5] Naturalmente esta es una visión puramente economicísta
y no revela ningún aspecto de solidaridad humana, pero sirve para que hagamos
una aproximación al problema. A parte de esta necesaria inversión, también se
requiere una redefinición de lo que se considera «ayudas para el desarrollo»,
un análisis de aquello que entendemos por «desarrollo» y la investigación de
nuevos modelos que aporten elementos económicos, éticos y tecnocientíficos que
realmente nos conduzcan a un desarrollo humano justo y sostenible. Soy
consciente que son grandes campos del saber humano, como la economía, la ética,
la tecnociencia y el desarrollo sostenible. Pero para tratar estas temáticas ya
existen varias iniciativas. Muchos sectores sociales se plantean estas
cuestiones, como, por ejemplo, se ha podido observar en el éxito de público y
en el interés de algunas propuestas del Forum Social Mundial de Porto Alegre
(Brasil), etc. Lejos de querer entrar en un análisis sobre
las causas de la riqueza y la pobreza económica de las naciones ya que esto
sería más una tarea de un estudio de economía política, [...las causas de la riqueza y pobreza de las naciones; el
objeto por excelencia de todos los estudios de economía política.] [6]. A
esta «lluvia de ideas global», que intenta buscar soluciones a la temática del
desarrollo humano, se necesita incorporar nuevos elementos. En este contexto,
las nuevas tecnologías pueden hacer una importante contribución. Muchas
personas se preguntan cómo es posible que las tecnologías contribuyan al
desarrollo. Justamente, en la Cumbre del G-8, en Okinawa, en el año 2000,
algunas personas que protestaban se burlaban de las acciones internacionales
para encarrilar la tecnología hacia las necesidades de los pobres. Gritaban por
las calles: «no podemos comer ordenadores». No obstante, el Informe 2001 sobre Desarrollo Humano
del PNUD sostiene que las tecnologías de la información y comunicación pueden
hacer importantes contribuciones a la reducción de la pobreza en todo el mundo.
Se llega a la conclusión, presentando varias experiencias piloto, que las NN.TT.
«podrían tener efectos importantes sobre el desarrollo ya que ayudarían a
superar las barreras de aislamiento social, económico y geográfico; aumentarían
el acceso a la información i a la educación, etc.». Naturalmente, aunque el
PNUD trata las NN.TT. como una herramienta más y no va más allá en su
reflexión, no hay duda de que es un buen comienzo para llevar esta temática a
las agendas de los gobiernos. Por ejemplo, la Conferencia Mundial sobre Ciencia
de la UNESCO —reunida el 1999— giró
alrededor de la pregunta: «Cómo puede la ciencia ayudar a los más pobres?»[7]. Parece claro que las NN.TT. tendrían que ser
aprovechadas muy especialmente en el sector educativo como una oportunidad más
para que las zonas menos favorecidas del mundo salieran de la crisis. Es
necesario adoptar políticas que reduzcan las enormes dificultades de acceso a
la educación, sin duda, la materia prima para la futura sociedad del
conocimiento. Teniendo presente que la educación es la responsable de formar
las personas —les enseña a conocer, a hacer, a convivir y
a ser, según los cuatro pilares del Informe Delors[8] de la UNESCO—, nos
introducimos en un tema fundamental: el desarrollo humano personal que, se
supone, desemboca en un mejor desarrollo humano global. No quisiera caer en una visión instrumental
de la educación. Por ello, vale la pena recordar la segunda parte del Informe
Delors. Dice textualmente: «Eso que proponemos supone trascender la visión
puramente instrumental de la educación considerada como la vía necesaria para obtener
resultados (dinero, carreras, etc.) y supone cambiar para considerar la función
que tiene en su globalidad la educación. La realización de la persona, que toda
entera debe aprender a ser.»[9] Paralelamente a estos aspectos de la educación,
también las nuevas teorías «sostenibilistas» hacen énfasis en un desarrollo
integral de la sociedad, que es un concepto mucho más amplio que el simple
crecimiento económico que conocemos hasta hoy. Es un tema complexo, un
verdadero rompecabezas, que exige una visión sistémica a la vez que iniciativas
concretas. Analizando concretamente el desarrollo sostenible,
según el Dr. Ramón Folch[10], para un desarrollo realmente sostenible se
deben «internalizar» los costos para que el sistema productivo sea justo y se
mantenga a largo plazo. La internalización de los costos es «la
conversión de los costos ambientales generados por una actividad determinada en
costos internos de la empresa responsable. Así, para poder corregir un impacto
potencial con los recursos necesarios, se incrementa el precio final del
producto o se reduce el beneficio que este produciría».[11] Es
decir, si analizamos el caso de la industria –naturalmente haciendo una
simplificación– en el costo de un producto debería añadirse un porcentaje
destinado a reponer el desgaste medioambiental que la producción del mismo
genera. Si aplicamos esta Teoría Sostenibilista en
el e-learning, imaginando el proceso de producción de un multimedia
educativo, se aplicaría un «sobre costo» destinado al desarrollo de zonas marginadas.
¿Cómo? esto se podría hacer de diferentes maneras. Un ejemplo sería que en la
elaboración de estos materiales participaran representantes de dichos sectores
desfavorecidos (telecentros...), y que, al final del proceso, estos pudieran
utilizar los materiales con un costo reducido o simbólico. Siguiendo este análisis teórico, también podemos ver
el aporte de lo que se conoce como “Responsabilidad Social” (RS) en el campo de
las empresas. Según el Libro Verde de la Unión Europea, la RS debe fomentar un
marco europeo para la responsabilidad social de las empresas, la RS es un
concepto al cual las empresas deciden voluntariamente contribuir al logro de
una sociedad mejor y un medio ambiente más limpio. En un momento en el que la Unión Europea intenta determinar sus
valores comunes adoptando una Carta de los Derechos Fundamentales, un número
creciente de empresas europeas reconoce cada vez más claramente su
responsabilidad social y la considera parte de su identidad[12]. Las universidades tienen una responsabilidad social
y, por lo tanto, deberían invertir en un programa enfocado a los más
necesitados, a quienes no tienen acceso a los actuales programas de la
educación formal.
Por otra parte, es evidente la actual crisis en el
modelo de ayudas internacional. Muchos afirman que es necesario transformar las
«ayudas» (Official Development Aid) en «inversiones» en proyectos sostenibles
No hay duda que la educación es una de les mejores inversiones, aunque sea a
largo plazo. Vuelvo a insistir en que no hemos de caer en concepciones
fuertemente utilitarias: la educación no sirve sólo para subministrar
cualificaciones al mundo económico. No podemos ver el ser humano sólo como un
agente económico, sino como la finalidad misma del desarrollo. En este proceso de desarrollo, las universidades
tienen gran responsabilidad. Si analizamos el sector de los llamados telecentros
(centros comunitarios, bibliotecas, asociaciones, etc.), localizados en zonas
marginadas y dotados de una infraestructura multimedia mínima, podemos
constatar que necesitan contenidos y formación. En este caso, el papel de las
universidades y centros de formación es muy importante, si asumen el reto de
compartir sus recursos didácticos y de integrar estas necesidades en el proceso
productivo de sus contenidos. Para ello, seria recomendable que hubiese un
intercambio entre estos dos agentes –centros de producción multimedia y los
telecentros– y que ambas realidades se
encuentren en un mismo nivel de dignidad, siempre respectando las identidades
culturales de cada grupo. Artur Serra, miembro del CaNet[14] - Centre d'Aplicacions d'Internet de la UPC
e impulsor de telecentros y redes ciudadanas, afirmó en uno de los talleres que
tuvo lugar en Bamako-África, que “no se trata de una situación en la que el
país industrializado ayuda al otro a industrializarse, sino que el país
industrializado, colabora con el otro, país rural, a construir la sociedad de
la información hacia la que todos vamos". En definitiva este es uno de los
objetivos de estos telecentros, facilitar el intercambio entre las zonas menos
favorecidas y las más desarrolladas, tanto en el llamado tercer mundo, como en
el cuarto mundo. Seria una ayuda más eficaz que las universidades
pudieran poner en práctica su responsabilidad social y intervinieran en un
programa «sostenible» enfocado a los más necesitados; a los que no tienen
acceso a los actuales programas de la educación formal. Esta «responsabilidad»
de las universidades y su compromiso con y para la sociedad es
uno de los retos a conseguir en una distribución más equitativa del saber.
Seguramente necesitamos replantear el modelo de «intercambio del conocimiento»
entre las universidades y los centros de producción de contenidos y la
sociedad. Según el Proyecto de Declaración Mundial sobre la «Educación Superior
en el siglo xxi, visión y acción», de la UNESCO, las nuevas tecnologías ofrecen
posibilidades de renovar el contenido de los cursos y los métodos pedagógicos,
y de ampliar el acceso a la educación superior[15]. Se trataría de aplicar las teorías y conceptos
analizados en esta comunicación –y otros en análisis- en el emergente sector
del e-learning. Esto es lo que trato de poner en práctica en mi
investigación teniendo como agentes un centro de producción multimedia de la
Universidad Politécnica de Cataluña y un telecentro localizado en una zona
marginada de Barcelona. Este intercambio entre centros de producción de
contenidos y telecentros puede realizar una contribución al desarrollo, pero
también se pueden buscar muchas otras iniciativas, algunas de ellas reflejadas
en el Informe 2001 del PNUD[16]. Por ejemplo, las empresas de alta
tecnología podrían dedicar un porcentaje de sus ingresos a la investigación
sobre productos no comerciales y de interés en zonas menos favorecidas. Por
otra parte, los gobiernos podrían contrarrestar la fuerza, no siempre positiva,
del mercado, poniendo en marcha acciones concretas que motiven el mercado a
invertir en investigación y desarrollo de interés para las zonas más pobres. Y,
de esta manera, hacer una distribución del conocimiento en que el ser humano
vuelva a ser al centro del proceso de desarrollo y no los intereses del mercado
neoliberal. Pienso que hay un antes y un después de la
popularización de las NN.TT. y, por tanto, también tiene que haber en el
replanteamiento de los problemas de desarrollo humano. Puede que se haga un
desarrollo humano justo, si en el campo de la educación se consiga definir
programas y proyectos que permitan la utilización y la adaptación de los
recursos del e-learning a las realidades de los habitantes de zonas
marginadas. Es posible que se avance en este sentido, si se habilitan
telecentros con profesores y agentes
educativos debidamente formados, que puedan hacer un acompañamiento presencial
de los alumnos. Estas serian
inversiones a largo plazo que podrían beneficiar el cuarto y el tercer mundo y
contribuir a la reducción de las desigualdades; pero, además, podría ser una
oportunidad ante la falta de posibilidades de acceso a la educación formal y a
la preparación para la nueva sociedad del conocimiento. Referencia bibliográfica (Libro) - LANDES, David,
1999, La riqueza y la pobreza de las naciones. Barcelona: Crítica. (Libro) - DYSON, Esther,
1998, Release 2.0. Barcelona: Ediciones B. Grupo Zeta. (Libro) – VV.SS., 2001, L’estat
del món 2001. Barcelona: Worldwatch
Institute. Centre UNESCO de
Catalunya. (Libro) – VV.SS., 2001, L’estat
del món 2000. Barcelona: Worldwatch
Institute. Centre UNESCO de
Catalunya. (Libro) – LANZA,
Alessandro, 2000, ¿Qué desarrollo?. Madrid: Acento Editorial. (Libro) – VV.SS., 2000, El
rostro humano de la cultura digital. Bogotá: CELAM. (Libro) – VV.SS., 2000, Prospectives
de futur. Vers una nova esperança social. Barcelona: Àmbit Maria Corral.
Edimurtra. (Libro) – VV.SS., 1999, La
sostenibilitat, o el futur possible. Barcelona: Revista Idees. Centre
d’Estudis de Temes Contemporanis (Departament de la Presidència, Generalitat de
Catalunya). (Libro) – VV.SS., 1999, La
globalización. Barcelona: Revista Sostenible. Càtedra UNESCO a la UPC en
Tecnologia, Desenvolupament Sostenible, Desequilibris i Canvi Global. Icaria
Editorial. (Artículo) – CORNELLA,
Alfons, 2001, "Educación y creación de riqueza". Extra!-Net: Mensaje 564,
(http://www.infonomia.com). (Artículo) – RAMONET,
Ignacio, 2001, "El consenso de Porto Alegre". La Vanguardia. (Página Web) – CORRAL,
Ámbito Maria, 2000, “XIX Jornadas Interdisciplinares:
"La responsabilidad social en la educación" en http://www.ua-ambit.org/jornades2000/joredu-cas.htm
[1] (Pàgina Web) – PNUD – Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo: http://www.undp.org.
[2] (Informe) – Informe
2001 del PNUD – Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: http://www.undp.org/hdr2001/spanish/ [3] (Página
Web) – National Center for Education
Statistics: http://nces.ed.gov. [4] (Artículo) – La Vanguardia. 24
de febrero de 2002. [5] (Libro) – D. Landes (1999: 18). [6] (Libro) – D. Landes (1999: 9). Malthus a
Ricardo, carta de 26 de enero de 1817. J.M.Keynes, Obras completas, X,
pp.97-98, citado por Landes, David S. [7] (Página
Web) – Proyecto de declaración
mundial sobre la educación superior en el siglo XXI: visión y acción.
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
[8] (Nota propia) – El Informe Delors fue elaborado por una comisión internacional para la educación del siglo XXI, a petición de la UNESCO. Su nombre obedece a que estuvo presidida por Jacques Delors.
[9] (Página Web) –
La educación del siglo XXI (Informe Delors, pág. 76,
cap. 4), citado en la ponencia de Pere Darder Vidal,
profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona en: http://www.ua-ambit.org/jornades2000/Ponencias/j00-pere-darder.htm
[10] (Página Web) – Estudis Ramon Folch. ERF - gestió i
comunicació ambiental, s.l. http://www.erf.es [11] (Página Web) – Termcat –
Centre de Terminología Lingüística de Cataluña: http://www.termcat.es [12] (Página Web) – Unión Europea: Página 4. Introducción. http://europa.eu.int/eur-lex/es/com/gpr/2001/com2001_0366es01.pdf ) [13] (Página Web) –
Balanço Social: http://www.balancosocial.org.br [14] (Página Web) – Centre
d'Aplicacions d'Internet de la UPC: http://www.canet.upc.es
[15] (Página Web) – Conferencia Mundial sobre la
Educación Superior. La educación superior en el siglo XXI: Visión y acción.
París, 5-9 de octubre de 1998: http://www.i-connect.ch/uimonen/INET97sp.htm [16] (Informe) – Informe
2001 del PNUD – Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: http://www.undp.org/hdr2001/spanish/
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