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Las
tecnologías digitales aplicadas a la televisión: del espectador pasivo al
espectador interactivo Tatiana Millán
Paredes Área de
Comunicación Audiovisual – Universidad de Extremadura Domingo Barbolla Áres de Sociología
– Universidad de Extremadura Resúmen Las
tecnologías digitales han modificado de
forma sustancial la relación entre pantalla y espectador haciéndola más
interdependiente, introduciendo el concepto de interactividad y dando a la
participación el papel clave del éxito. Comenzaron las llamadas en directo, los
guiños constantes al espectador, los sondeos, el teletexto, la participación a
través de mensajes de móviles, el objetivo: no perder el contacto con la
audiencia. A partir de ahí el cambio de analógico a digital y la multiplicación
infinita del ancho de banda brinda servicios totalmente controlados por la
voluntad del espectador: video a la carta, videojuegos, telecompra, etc. La
posibilidad de seleccionar contenidos y un papel determinante a la hora de
crear nuestra propia programación provocan un cambio sin precedentes de la mano
de lo que algunos ya llaman la revolución interactiva. Abstract Digital technologies have substantially modified
therelation ship between screen and spectator making it more interdependent,
introducing the concept of interactivity and considering participation as the
key to the success. Call on
liv, the steady winks to thespectator, audience research, the tv text, the
participation through mobile phones messages, the objective: don´nt lose
contact with the audiencie. From then on, the change from analogical to digital
and the endless multiplication of
theband width gives a series of services totally controlled by the
series of services totally controlled by the spectator´s will: choice of
videos, videogames, tvshop, etc. The possibility of selecting contents and a
determinant role when creating our own profram planning provokes an
uunprecedentd change from what some people already call the interactive
revolution. Qué es la tecnología digital Las tecnologías digitales
están revolucionando el mundo de las comunicaciones e indirectamente están
provocando cambios económicos y sociales de magnitudes poco predecibles hace
unos años. El problema básico que vienen a solucionar es la limitación del
ancho de banda y la pérdida de calidad que inevitablemente se produce cuando la
señal de vídeo es sometida a múltiples tratamientos. Es una revolución sin precedentes dentro del mundo de la
televisión, porque aunque el cambio de la televisión de blanco y negro a la de
color fue un fenómeno que desarrolló
muchas posibilidades y que impactó de forma drástica en la audiencia, no
implicaba un giro tan fuerte, ya que no afectaba a los parámetros técnicos
establecidos ni al ancho de banda, respetaba por tanto el principio de
compatibilidad. Técnicamente la televisión digital nace con una autonomía que
la desarrolla como un fenómeno radicalmente diferente al de la televisión
tradicional. La
digitalización y sus ventajas están afectando a todo el proceso de trabajo en
televisión, a la captura, postproducción, distribución o emisión y finalmente
al archivo, de ahí que la primera consecuencia esté siendo el cambio de equipos
de analógicos a digitales, con lo que supone a nivel de inversiones
empresariales, y de necesidad de poseer por parte de la audiencia un televisor
digital o en su defecto un decodificador para poder recibir la señal, todo ello
genera muchos problemas a la hora de la
introducción en el mercado de los nuevos desarrollos tecnológicos. La digitalización se basa
en un sistema de comprensión de la señal, es decir, la traducción a un código
binario que elimina la información redundante ampliando los márgenes de
espacio. Mientras la tecnología analógica, como su propio nombre indica,
transmite información que es analogía del hecho físico que representa, y por
tanto ocupa mucho más. Los
avances en nuevas tecnologías aplicadas a la televisión están centrados de este
modo en la capacidad de comprensión de los nuevos sistemas, es decir, la
capacidad de multiplicar el número de canales posible en un mismo ancho de
banda, y más allá de ello, la posibilidad de transportar y combinar a la vez
otro tipo de señales posibilitando ello el suministro de nuevos servicios a
través de una misma red, así como aplicaciones multimedia. La base del sistema
digital es el tratamiento informático de las señales a través del cual se
comprimen éstas dejando ancho de banda para un número de canales más amplio y
para otro tipo de servicios. Las señales analógicas sin embargo no pueden ser
procesadas de manera informática por razones técnicas y económicas, de ahí que
la tecnología digital suponga un gran avance respecto a ellas. “Antes las
palabras multimedia y red nunca se articulaban en la misma
frase. Los requerimientos de ancho de banda para sonido, imágenes y vídeo
siempre representaban una amenaza para casi todo tipo de transporte de datos
existente. Aún la televisión comercial, base de tipos de redes muy diferentes,
fue declarada hace tiempo un recurso
escaso que los gobiernos tienen que administrar y vigilar muy de cerca ”[1].Esto
ya no es así con los nuevos avances tecnológicos, y el control legislativo en
nuestro país empieza a parecer en ocasiones fuera de lugar, frente al libre
mercado que se establece en otros países. Canales retorno: de una sociedad de la información a
una sociedad de la comunicación Pero la clave de la
llamada revolución interactiva
está en la posibilidad de crear un canal retorno que de margen a la respuesta
del receptor. Si se pretende ir más allá del simple sistema de difusión y crear
un verdadero sistema de comunicación, punto realmente revolucionario de las
nuevas tecnologías, han de crearse las vías técnicas de respuesta, la
posibilidad de diálogo con el centro
emisor, bien a través de un teclado, un canal reservado para ello y un lenguaje
codificado, o en una forma más
desarrollada a través de un sistema de radio o vídeo que permita comunicarse en
un lenguaje claro y no a través de códigos. Si hasta
ahora había toda “una tradición de reflexiones en la línea de que un medio frío
como la televisión nos lo da todo hecho y deja poco espacio a la imaginación ”[2],
con estos avances es necesario dar un giro a estas afirmaciones, ya se está
hablando del cambio de una sociedad de la información donde nos limitábamos a
recibir productos informativos sobre los que no teníamos margen de acción, a
una sociedad de la comunicación donde la interactividad y la participación son
las bases de desarrollo. Si la
televisión ha sido tachada de pasiva
porque parecía nutrirse de productos ajenos, puede estar transformándose en un
medio que favorece la comunicación y la respuesta y que permite participar en
comunidades más amplias que nuestro entorno inmediato. Se trata de ir “contra
una cultura del consentimiento”[3],
hasta ahora tan sólo nos servíamos de los productos audiovisuales
de manera pasiva a partir de ahora es posible tecnológicamente elegir esos
productos, una televisión hasta cierto
punto "diálogante" que nos colocan en una posición mucho más
participativa[4]. La
consecuencia de todo esto es el cambio radical de la situación del receptor, “un
auténtico cambio de paradigma se ha producido en la investigación de
comunicación sobre el papel del receptor. Emerge así un telespectador activo,
protagonista, capaz de elegir y de resistir”[5],
que tiene en su mano la decisión de su programación, que elige los contenidos
que desea que le influyan y que rompe por tanto el elemento de consenso que
hasta ahora había determinado la televisión de masas. Se trata de una
televisión de corte mucho más individualista, que segmenta a la audiencia
mientras la “ televisión generalista fragmenta las audiencias, pero no las
segmenta significativamente, entendiendo la segmentación como fragmentación
cualificada, con atributos sociológicos configuradores de perfiles”[6],
con toda la información que ello supone sobre gustos y perfiles, y las
posibilidades que abre a la publicidad. De todo
ello se deduce que los cambios que está sufriendo el actual panorama
audiovisual, son sin duda un avance que marca un cambio radical en los hábitos
de consumo televisivo. A esa relación
unidireccional de emisor a público se le brinda la posibilidad tecnológica de
respuesta, una posibilidad que trastoca en sus bases más profundas la anterior
relación entre la televisión y los audiencias. Se elimina la tan criticada
pasividad del televidente al ofrecerle la posibilidad de elección. La nueva
oferta de televisión no busca llegar a la gran masa sino a un público
segmentado, diverso, al que trata de forma individual. Vemos por tanto que la verdadera revolución no es sólo
tecnológica, es en parte una revolución
sociológica. Si ya el invento de la televisión supuso un cambio en las
relaciones familiares (el grupo familiar en un principio se reúne frente al
fuego para contar historias, luego alrededor de la radio a escuchar los eternos
seriales y posteriormente frente al televisor de manera exclusivamente
receptiva, pero sigue siendo un grupo homogéneo que recibe la misma
información), con la nueva televisión
se deshace el concepto de grupo ya que los nuevos receptores reciben contenidos
diferentes adaptados a gustos y expectativas culturales diversas. No se pueden
comentar las emisiones porque nuestros “vecinos” no han visto lo mismo que
nosotros. Y si cada uno recibe un mensaje diferente la capacidad de creación de
pautas comunes que dábamos al mensaje televisivo se ve alterada en sus bases
más profundas. Va a desaparecer la importancia de la televisión como creación
de gustos u opiniones estandarizadas. Por otra
parte, con la llegada de la televisión interactiva, evoluciona la relación
entre el telespectador y los medios de comunicación. Un auténtico cambio hacia
un público que juega ahora el papel protagonista y tiene capacidad de
elección y selección en un sentido
relativo de los términos. La
televisión como un elemento activo más de nuestra sociedad se transforma con
los nuevos tiempos al ritmo de los avances tecnológicos, siempre dentro de la
filosofía comunicativa que introduce el ordenador, la pantalla se convierte en
una terminal que permite el acceso tanto a juegos como a servicios telemáticos,
y a una cierta forma de interactividad con los
programas televisados, nuestro aparato de televisión deja de ser un
simple elemento para el entretenimiento, nos encontramos con un espacio de
banda que permite la posibilidad de nuevos servicios que dejan atrás las
características de la televisión tradicional. Televisión y ordenador: dos términos que se unen en
el siglo XXI Si la conexión a Internet
a nivel doméstico no es muy alta en nuestro país, más baja que la media europea
y muy lejos de alcanzar el nivel de introducción de Estados Unidos, se prevé
que la llegada de la Televisión Digital sea el determinante de un desarrollo
masivo de acceso a la Red de Redes. La televisión, aparato muy familiar y
cotidiano tiene un papel protagonista en nuestros hogares, superando en mucho
al ordenador, por ello es un elemento clave para que aceptemos la entrada de
otros productos siempre que vengan de su mano. Según el Informe de Telefónica
del año 2000, La Sociedad de la Información en España. Situación actual y
perspectivas, “la televisión digital en España, aunque todavía restringida
a la modalidad de pago, ha superado los dos millones de suscripciones en el año
2000. Dado su carácter integrador de contenidos audiovisuales con servicios
interactivos e incluso con el acceso a la propia Internet, tiene un papel
irremplazable como introductor de la Sociedad de la Información en la totalidad
de los hogares españoles”. Todo indica que televisión y ordenador están destinados a
entenderse, de momento esta relación se puede organizar desde tres
perspectivas: usar el ordenador para ver la televisión o la televisión para ver
el ordenador, consumir televisión
específica para ordenador y convertir el ordenador en una herramienta para
crear vídeo. La
televisión del futuro usará los bits para transmitir información, la secuencia
de unos y ceros, el mismo sistema que utilizan los ordenadores para transmitir
documentos, no sólo mejorará la calidad de audio y vídeo y multiplicará el
número de canales ofertados, además de todo esto dará margen a la distribución
de servicios multimedia que hasta el momento no habían estado relacionados con
la “pequeña pantalla” y sí con el ordenador. No cabe duda que el concepto de
televisión que conocemos va a desaparecer, la tecnología digital va a matar la
televisión de masas y va a favorecer un concepto individual de relación similar
al que tenemos con el ordenador. Conclusiones “Aunque no lo sepamos con
certeza, se puede pronosticar que los efectos de transformación del mundo por
la Revolución Interactiva serán equivalentes al desarrollo de la
agricultura, veinte o treinta siglos antes de Cristo, que hizo que el hombre
dejara de ser nómada y se convirtiera en sedentario. O comparable al estallido
de la Revolución Industrial, que enterró la época feudal”[7]. Porque el desarrollo de la tecnología
digital y su aplicación a los medios audiovisuales está revolucionando no sólo
el mundo de la televisión a nivel tecnológico, se está imponiendo un cambio
sociológico y cultural por la influencia que tiene en los aspectos más
relevantes de los elementos básicos de la comunicación audiovisual. El nuevo orden mundial se mide en términos de
comunicación, la información se convierte en el elemento relevante que impulsa
a los demás. Se reflexiona sobre si las nuevas tecnologías digitales crearan
nuevas élites, los que puedan llegar a estos avances, o si por el contrario
servirá para que determinados grupos que antes no podían acceder a la cultura. Los cambios que está sufriendo el actual panorama
audiovisual, son sin duda avances que marcan un cambio radical en los hábitos
de consumo televisivo. A esa relación
unidireccional de emisor a público se le brinda la posibilidad tecnológica de respuesta,
una posibilidad que trastoca en sus bases más profundas la anterior relación
entre la televisión y los televidentes. Se elimina la tan criticada pasividad
del televidente al ofrecerle la posibilidad de elección. La nueva oferta de
televisión no busca llegar a la gran masa sino a un público segmentado,
diverso, al que trata de forma individual. Para
muchos la gran beneficiada es la publicidad, si futuro está en la
interactividad, es el verdadero logro de una relación personal, de un punto de
unión directo entre empresa y consumidor, la posibilidad de crear mensajes
interactivos donde las personas puedan preguntar, aprender más, realmente
participar en la forma en que ellos quieren el producto, sin duda uno de los
avances que más va a cambiar los planteamientos publicitarios. BIBLIOGRAFÍA ·
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Philip: “ La industria multimedia” en TV$VIDEO ... (pág. 20). [2] Del Río
Pereda, Pablo (1996): Psicología de los medios de comunicación. ..(pág.
342). [3] Con esta
frase da título Manuel Vázquez Montalbán al prólogo del libro Crítica de la
seducción mediática de Jose Luís Sánchez Noriega (pág. 13), en donde dice:
“El análisis crítico de los sistemas de información y de la industria cultural
del espíritu permite a Sánchez Noriega establecer una fenomenología de la
realidad, de la realidad real y de la realidad que sólo aspira a ser real a
través del soporte de la industria cultural o mediática audiovisual”. [4] “La
posibilidad de crear vínculos entre emisores y receptores que modifican los
mensajes y ponen a ambos en situación de igualdad, al menos en un primer y
precipitado juicio”. Ortiz, Francisco y Rodríguez, Manuel: “El horizonte de la
sociedad interactiva” en Fundesco.. (pág. 2). [5]
Lafrance, Jean-Claude (1994): “La televisión y su público” en Telos
...(pág.14). [6] Díaz
Nosty, Bernardo: “Comunicación Social...” (pág. 137). [7] CAMPO
VIDAL, Manuel (1996): La transición
audiovisual pendiente. ..(pág. 24).
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