GRUPO DE TRABAJO |
GRUPOS DE TRABAJO |
DE COMUNICACIONES |
De las regiones geográficas a los espacios virtuales:
apuntes para el estudio del impacto de las nuevas tecnologías en el análisis
espacial actual Dr. Gustavo D. Buzai
Centro de Estudios
Avanzados – UBA Resumen
El presente trabajo aborda las
perspectivas de aplicaciones geodigitales que se presentan para el trabajo
geográfico actual. Se parte de una visión contextual en
la que aparecen las demandas de la sociedad posindustrial inmersas en las
características propias de la cultura posmoderna, se considera la diferencia
entre contenidos técnicos y temáticos al momento de utilizar las tecnologías de
la información geográfica (TIG) y se introducen elementos de la teoría de las
inteligencias múltiples a fin de verificar un amplio impacto a partir de la
percepción geográfica que comienza a producirse de forma generalizada en los
más diversos ámbitos. La presentación finaliza abordando
los modelos digitales de la realidad desde el punto de vista de la percepción y
lógica del usuario, el impacto de las actuales geotecnologías en la
construcción de regiones que se encuentran entre lo real y lo virtual, a fin de
avanzar hacia la posibilidad de usos significativos desde el punto de vista de
la investigación y docencia. La demanda posindustrial Estamos transitando un período
histórico de transición sociocultural de gran importancia, que por sus
características distintivas se lo
vincula a una cultura posmoderna
(desde una perspectiva cultural) y a una sociedad
posindustrial (desde una perspectiva económica). Según Lyotard (1995) un
cambio cultural que se vincula a la condición del saber en las sociedades
capitalistas avanzadas. Desde un
punto de vista general debe señalarse la existencia de cambios globales en la
organización productiva mundial que van desde el llamado modelo fordista o industrial al modelo
posfordista o posindustrial. Esta situación ha sido descrita inicialmente
por Bell (1973) hace casi tres décadas y en la actualidad muchos de sus
aspectos constitutivos pueden verificarse con diferentes grados de desarrollo. De
acuerdo a Moreno Jiménez (1998) en la actualidad se pueden verificar ciertos
intereses y preocupaciones compartidas socialmente. Entre ellas consideramos
que se destaca la globalización a través de las innovaciones tecnológicas y las
nuevas condiciones en el orden político internacional. Lo que hemos denominado
en Buzai (1999) una globalización
empírica. El
avance tecnológico ha producido, la formación de un océano tecnológico por el
cual hoy navegan, a través de Internet, millones de personas. Un océano, que a
manera de nuevo diluvio universal de
datos e informaciones, genera una comunicación interactiva de todos contra todos para dar lugar al
surgimiento de una definitiva
inteligencia colectiva (Lévy, 2000). Desde un
punto de vista planetario y marcado temporalmente por la caída del muro de
Berlín en 1989, hemos visto en esta última década un proceso de expansión del
capitalismo internacional sin precedentes. La amplia democratización del mundo
(principalmente América Latina y Europa del Este), la privatización de
importantes empresas estatales y la desregulación en las comunicaciones, las
reformas laborales tendientes a obtener mayor flexibilización en las
condiciones del empleo y la reestructuración de la educación son solo algunos
ejemplos de la magnitud de los acontecimientos. Aspectos globales impulsados,
en muchos casos, mediante ayudas económicas de los organismos multilaterales de
crédito como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La
transición socioeconómica y política, lleva a que se transite un camino desde
los procesos de toma de decisión verticales a otros horizontales, el trabajo
especializado comienza a dar lugar al trabajo flexible al mismo tiempo que los
puestos permanentes de personal asalariado dejan lugar a puestos temporales de
trabajadores “independientes” que se emplean a través de contratos. El
denominador común de este proceso es la flexibilidad.
En este contexto, la educación que se demanda en este momento histórico no
puede ser la misma. Educación permanente y tecnologías digitales Una educación flexible es la
capacitación que se demanda en este período caracterizado por continuos cambios
que han afectado las dimensiones del espacio y el tiempo. En este sentido y
ante la rápida obsolescencia del conocimiento se hace necesaria toda posibilidad
de actualización permanente. La
educación formal no solamente debe basarse en la transmisión de la cultura e
inclusive de su cuestionamiento a partir de la utilización de teorías críticas,
sino principalmente debe capacitar para una educación permanente y apuntar
hacia un sentido utilitario a fin de dar respuestas a las demandas sociales a
través de conocimientos procedimentales específicos.[1] A partir
de estas demandas surgidas contextualmente, la educación en el mundo
globalizado comienza a valerse de las nuevas tecnologías digitales para
extender un área de influencia de nivel planetario con el fin de acompañar los
cambios de la economía posindustrial a través del conocimiento distribuido. Se
produce así otro elemento de transición, el paso que va de un aula centrípeta que atrae alumnos a un aula centrífuga que distribuye conocimientos,
es decir, un cambio que va de una educación cerrada a una educación abierta
(Battro y Denham, 1997).[2] La digitalización, es decir, la transformación de
todo tipo de conocimientos a dígitos binarios 0 y 1 resulta ser fundamental
para la nueva educación, porque solamente mediante este cambio de estado se
puede lograr de forma concreta la distribución de textos, imágenes y sonidos a
través de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Tecnología, contenidos técnicos y vínculos temáticos Las tecnologías de la
información y comunicación basadas en los desarrollos digitales son
significativamente diferentes a los tradicionales medios masivos de
comunicación. Mientras estos mantienen una audiencia pasiva a través de una
comunicación lineal (TV, radio) los medios digitales promueven la
interactividad, y de esta manera, un usuario influirá en el desarrollo de las
secuencias a través de su intervención.[3] Interactuar
con las nuevas tecnologías requiere un cierto grado (no muy elevado) de
capacitación y aquí se produce una situación interesante; la dicotomía entre la
enseñanza de la herramienta y la enseñanza del contenido temático que puede
manejarse a través de ella. En el
caso de la Geografía, Dobson (1983), teniendo en cuenta los efectos de la
“revolución cuantitativa” de mediados del siglo veinte, advierte que uno de los
mayores problemas de la denominada Geografía
Automatizada sería la posibilidad de empañar la teoría geográfica a través
de las altas potencialidades metodológicas. El
aprendizaje de la tecnología puede convertirse en un fin en si mismo y también
puede convertirse en un medio para enseñar, en una etapa posterior, conceptos
propios de la actividad científica. El
aprendizaje de un SIG en si mismo implica, entre otros aspectos, conocer
procedimientos de transformación de un mapa en papel a formato digital
(conocimiento técnico), mientras que su uso para el aprendizaje de conceptos
geográficos como el de escala
implicará la utilización de “filtros” que permitirán ocultar y hacer evidentes
diferente tipo de objetos en diferentes niveles de resolución espacial
(conocimiento teórico).[4] Por otra parte, la tecnología no
es neutra, y en el caso de los SIG, mediante su uso “neutral” se revalorizan
indefectiblemente ciertas perspectivas paradigmáticas con sus propios
procedimientos metodológicos. Los
paradigmas surgen de una suma de subjetividades dentro de la comunidad
científica (Kuhn, 1970), y los métodos que se desarrollan dentro del período de
ciencia normal encuentran objetividad
dentro de la perspectiva, razón por la cual, la aplicación de un método se
inscribe dentro de una línea de pensamiento. Sin embargo, consideramos que la verdadera
capacidad del geógrafo actual es la de lograr una verdadera conjunción
paradigmática y con ello enriquecer todo tipo de estudio. Se propone un avance sobre las capacidades procedimentales para lograr
una transmisión de contenido humanista y el apoyo a estudios críticos. Aspectos
en los que la Geografía como ciencia adquiere una posición destacada por su
amplitud en sus perspectivas paradigmáticas, posibilidades interdisciplinarias
y su nexo entre aspectos físico-naturales y humanos en la diferenciación
espacial y en la comprensión de la realidad. En
síntesis, la tecnología puede ser vista en dos planos; como contenido en si
mismo y como medio para acceder a otros contenidos. Conjugar estas diferencias
se torna sumamente necesario a fin de que las nuevas tecnologías digitales se
utilicen en su total dimensión y al servicio de aplicaciones socialmente
significativas. Inteligencia diferenciada La
inteligencia no queda confinada al cerebro de una persona, sino que es mucho
más amplia. Según Gardner (1995) también abarca las herramientas, los
documentos disponibles y la red de relaciones personales, es decir, que en el
ámbito geográfico podremos decir que un SIG, libros e informes, y los colegas forman parte de la inteligencia actual
de un investigador. La
inteligencia se ha ampliado a través de las herramientas de aplicación, las
tecnologías digitales han provisto materiales que van desde los simples
editores de textos a los actuales GPS (Sistemas de Posicionamiento Global)
dentro del campo de la GeoInformática. Todo esto, al trabajar bajo las mismas
condiciones digitales, contribuye al desarrollo de la inteligencia global al
momento de avanzar hacia el ambiente de Internet. Según McLuhan (apud Ianni,
1997:77) “De la misma forma que la rueda es una extensión del pie, el
telescopio una extensión del ojo, así la red de comunicaciones es una extensión
del sistema nervioso”. A
través de este nuevo sistema nervioso, la Geografía comienza a ser global e
impactar en diferentes medios, desde la actividad científica a través de la
interdisciplina hasta la vida cotidiana en los más variados aspectos. Tal es
así, que toda la Geografía difundida a nivel general como puede verse
actualmente ha sido considerada por Chevalier (1989) como parageografía. [5] A nivel
personal todos estos aspectos se relacionan fuertemente con el surgimiento, en
estos últimos años, de una “inteligencia espacial” que comienza a ocupar un
lugar de importancia en la conceptualización de la realidad. La
“teoría de las inteligencias múltiples” fue propuesta por Gardner a principios
de los ochenta y apunta a desterrar la
creencia de que el individuo tiene una inteligencia única que se debe
desarrollar de forma global, considera que los seres humanos han desarrollado
diferentes tipos de inteligencia y no una única inteligencia flexible.
Establece que existen siete tipos de inteligencia: 1. Lingüística, 2.
Lógico-matemática, 3. Musical, 4. Espacial, 5. Cinésticocorporal, 6. Personal
que se dirige hacia los demás, y 7. Personal que apunta a la propia persona.
Las dos primeras según Gradner (1995) son las que más privilegios tienen en la
enseñanza general de la actualidad. La
inteligencia espacial se basa en los aspectos visuales (tan importante en la
cultura posmoderna) [6] y
principalmente en la manera de percibir formas y objetos en un espacio
relativo. Desde un punto de vista general sirve para que una persona se oriente
y también para la interpretación de diferentes aspectos gráficos como mapas y
diagramas, pero también obras de arte, con lo cual puede considerarse que este código de imágenes junto a un código lingüístico forman los dos
grandes sistemas de representación. Por lo
tanto, consideramos que a través de la difusión de información geográfica, la
Geografía Global y la parageografía,
se presentan los elementos para el entrenamiento de la “inteligencia espacial”
y el impacto del espacio geográfico es tan grande en todo tipo de investigación
que consideramos que comienza a ocupar un lugar destacado junto a las
capacidades lingüísticas y lógica-matemáticas que tradicionalmente privilegió
la enseñanza. Particularmente
en cuanto a la educación geodigital, podemos percibir que se da otro momento de
transición, la Geografía tradicional se vinculó principalmente a la lingüística
(viajes y descripción de paisajes y combinaciones espaciales) mientras que la
Geografía Automatizada se vincula principalmente con la lógica-matemática
(digitalización y modelización del espacio a través de las tecnologías
digitales). Por
supuesto, si bien consideramos importante la existencia de inteligencias
especiales, no consideramos que los componentes sean aislados y nuevamente, la
combinación acertada de los diversos grados de desarrollos intelectuales,
permitirán acceder a una comprensión global de la realidad. Percepción y lógica a través de los modelos digitales En la sociedad actual la
utilización de computadoras es naturalmente motivador para los alumnos y eso ya
representa un gran paso para que el proceso de aprendizaje/enseñanza sea
exitoso al utilizar las actuales tecnologías. Aprender
Geografía mediante el uso de procedimientos GeoInformáticos es una tarea
dinámica y de descubrimiento en un doble sentido, en cuanto al uso de la
herramienta –muchas de ellas novedosas para el alumno- y en cuanto al contenido
temático en determinados campos –conceptos y métodos geográficos incorporados
en el ambiente digital-, por lo tanto, un desafío para el profesor de Geografía
es poder utilizar la tecnología como medio y privilegiar la actividad
científica. Los
Sistemas de Información Geográfica, en su etapa de operación, motivan la
búsqueda de resultados a través de procedimientos típicos de correlación
espacial (alfanumérica y gráfica), pero previamente son útiles como tecnología
que pueda demandar procedimientos relativos a la observación y descripción de
paisajes (Método de la Geografía Regional) para la recopilación de datos, como
así también, la interpretación indirecta a través de mapas, fotografías aéreas
o imágenes satelitales (Método de la Geografía Racionalista). En este proceso
la percepción ocupa un lugar central. El mundo real da lugar a un modelo conceptual y este será
incorporado a la computadora como modelo
digital (Buzai, 1994). La
percepción está lejos de ser objetiva, tiene que ver con las experiencias
previas que haya tenido el individuo, de acuerdo a Jean Piaget (apud Graves,
1997), los conceptos adquiridos son fundamentales para que el alumno incorpore
los nuevos aprendizajes a su estructura de conocimientos, en un proceso
intelectual dinamizado por la estructuración-acomodación
dentro de su esquema conceptual. Existen importantes
estudios sobre el tema de los “mapas mentales” (representación cartográfica de
la percepción espacial) y las dos grandes líneas desarrolladas apelan a la
experiencia previa del individuo. Lynch (1960) ha planteado su teoría a través
de los elementos urbanos que brindan una imagen de la ciudad: sendas, bordes,
nodos, áreas e hitos (mojones) estructuran el espacio urbano y producen orden
en la mente del individuo. Gould y White (1974) y Gould (1975) aplican
procedimientos de análisis factorial a fin de determinar patrones de
preferencia y a partir de allí llegar a soluciones cartográficas. Por otra parte la
determinación de conceptos es algo fundamental para el desarrollo de la
actividad científica, ya que es una forma de estructurar y clasificar
ordenadamente los elementos de la realidad. Muchos de estos conceptos surgen
inicialmente de la observación empírica y la descripción del mundo real para
luego generarse otros en combinaciones de un nivel superior (Graves, 1997). En
este sentido, la aplicación de procedimientos metodológicos en Sistemas de
Información Geográfica implica tomar como válidos una serie concatenada de
conceptos pertenecientes, dependiendo del método, a determinados paradigmas de
la Geografía. Si luego
de aplicar un procedimiento de superposición temática obtenemos la conclusión
de que la variable 1 y 2 tienen una alta correspondencia espacial, esto
significa reconocer la existencia de dos regiones
sistemáticas y la generación de una región
homogénea como procedimiento válido (Geografía Racionalista). Si bien el
concepto de “región” es siempre discutible en Geografía la aplicación del
método establece que existe un acuerdo en cuanto a sus significados y si se
considera al resultado como “objetivo” se utilizará su paradigma de origen para
explicarlo pues se genera un resultado no directamente observable y por lo
tanto un concepto de mayor complejidad. En
síntesis, percepción y conceptualización son aspectos centrales en el proceso
educativo, cuando se utilizan nuevas tecnologías GeoInformáticas se producen
una serie de relaciones en el interior de los paradigmas establecidos, es
imprescindible conocer esto a fin de poder utilizar estas tecnologías como
disparadoras para el aprendizaje interdisciplinario y multiparadigmático sin
entrar en contradicciones en la aplicación concreta. Modelos digitales y el espacio geográfico en el estudio
teórico-metodológico de regiones Las TIG actuales revalorizan
claramente, a través de los procedimientos de análisis utilizados, ciertas
posturas paradigmáticas mencionadas en este trabajo. Perspectivas de análisis
espacial que muestran diferentes grados de utilidad al realizar abordajes
regionales como aproximación geográfica al estudio de la realidad. La
evolución del concepto de región, un elemento que ha brindado cierta unidad a
nuestra disciplina experimentó importantes cambios desde su aparición como objeto de estudio a principios del siglo
XX hasta su revalorización actual (Buzai, 2001a). Podemos
considerar que se pueden generar regiones como modelos digitales para actuar en
el mundo real. Desde un
punto de vista cualitativo, la metodología de construcción de regiones por
superposición temática mediante un SIG se hace posible al incorporar cada
variable en una capa dentro de la base de datos del área de estudio. Un
ejemplo típico son los procedimientos booleanos
que permitirán determinar regiones aptas mediante la combinación de
diferentes factores. En este caso, cada variable individual tendrá dos áreas
definidas: 0 (sin aptitud) y 1 (con aptitud), las que a través de una
multiplicación utilizando la totalidad de las capas temáticas mostrará el
siguiente resultado: 0 (donde exista por lo menos una variable sin aptitud) y 1
(donde solamente se encuentre la aptitud combinada de todas las variables). Estos
procedimientos pueden ampliarse a través de la cuantificación en una
combinación lineal ponderada (WLC) en las cuales se determine un valor de
ponderación de acuerdo a la importancia de cada variable dentro de la
problemática total que representa un 100%. De esta manera unas variables se
compensarán sobre otras en un riesgo medio de localización. Ambos
procedimientos se incluyen en las iniciales aplicaciones de evaluación multicriterio
(Eastman, 2000). Desde un
punto de vista cuantitativo, sin embargo, el mayor aporte para la construcción
de regiones se produce mediante la aplicación de procedimientos estadísticos a
través del uso de software de
análisis estadístico para la transformación matricial de datos: original,
estandarizada y de correlaciones, tanto en variables como en unidades
espaciales (Buzai y Baxendale, 2002). Se
incluyen aquí los procedimientos de Linkage
Analysis que parten de la matriz de correlaciones para obtener áreas
homogéneas sin contigüidad espacial, el Cluster
Analysis que provee la posibilidad de realización de un procedimiento
interactivo al cual se le puede incorporar una restricción de contigüidad
espacial, y el Análisis Factorial
para la búsqueda de factores subyacentes al comportamiento multivariado del
espacio geográfico y de la determinación de áreas de acuerdo a los puntajes
factoriales. En esta línea es clásico el trabajo de Davies (1984) y en nuestro
medio el libro de Bosque Sendra y Moreno Jiménez (1994). Debe tenerse en cuenta
que si bien el único procedimiento que brinda una solución única es el primero,
los siguientes presentan una flexibilidad para la determinación de la cantidad
de regiones o del número de factores que muchos autores lo consideran,
siguiendo a Johnston (1968), la subjetividad de los métodos objetivos, y en
este sentido, el análisis espacial cuenta con la mayor riqueza al ir
construyendo paulatinamente la historia evolutiva del resultado final. Un
ejemplo es el corte (o los posibles cortes) en un dendrograma de correlaciones
espaciales. Se puede decir también
que existen regiones digitales propias de un mundo digital, ya que las actuales
tecnologías permiten que las regiones puedan ser pensadas en un nuevo entorno,
en el ambiente del ciberespacio. Varios ejemplos pueden ser considerados. A escalas
mundiales o nacionales a través de los mapas del ciberespacio pueden
determinarse regiones funcionales de flujos de comunicación digital con el
soporte de INTERNET (Toudert, 2000; Buzai, 2001b). Es fundamental en la actualidad considerar los
mundos virtuales que actúan como Chats 3D,
los cuales presentan una simulación perceptual en la cual todo operador puede
tomar características de un “avatar” y a través de el, recorrer el mundo de
simulación digital. En este sentido, la perspectiva de una geografía empírica
(tradicional y humanista) estarán representadas. Los espacios virtuales
presentarán paisajes y una fricción para toda acción con lo que cada vez serán
más realistas. Muchos de los nuevos
espacios virtuales toman características de los modelos espaciales
tradicionales al considerar una fricción temporal que es constante en toda
dirección, lo que se denomina comúnmente espacio
isotrópico. Algunos creadores de mundos virtuales como ViOS
(http://www.vios.com) en sus aplicaciones llegan a conceptos propios de la
“teoría del lugar central” en un mundo ideal de ciudades que se visitan durante
la búsqueda de páginas web. Aunque otros como Active Worlds
(http://www.activeworlds.com) intentan representar los mismos impedimentos que
brindan las leyes espaciales del mundo real. Actualmente algunos
desarrollos de la realidad virtual están llegando al público a través de los
videojuegos, ya que muchos desarrollos tecnológicos deben dar este paso, pues
solamente así comienzan a ser rentables (Levis, 1995). Algunos de estos mundos
pueden ser visitados personalmente a través de los modelos 2000SD, 2000SU,
1000SD y 1000CS de la empresa inglesa Virtuality, que pueden llevar al usuario,
tanto a un vuelo realístico sobre paisajes de simulación digital o a una
caminata por suelo marciano similar a las ofrecidas en Total Recall (El vengador del futuro) del escritor de ciencia
ficción Philip Dick. En síntesis, hasta hoy es
tradicional en los estudios geográficos trabajar con espacios virtuales
(modelos) que generan impactos reales a través de los resultados obtenidos y
del proceso de toma de decisiones a nivel político, por otra parte estamos
accediendo a un nuevos espacio, la regiones virtuales en el mundo virtual,
ejemplos que apoyan la afirmación de Castells (2001), en el sentido de que las
actuales TIC redefinen las distancias pero no suprimen la geografía. Posibilidades actuales El
panorama que en el ámbito educativo de la Geografía brindan las tecnologías
digitales en general y las tecnologías de la información geográfica en
particular es muy dinámico y cambiante desde un punto de vista evolutivo, las
posibilidades técnico-metodológicas se amplían constantemente en varias líneas
y la visión espacial se intensifica a
través de su uso. Existen importantes revalorizaciones paradigmáticas en una
creciente virtualización del mundo real. Una
inicial perspectiva contextual rescata nuevos tipos de demandas dentro de la
organización de un nuevo tipo de sociedad, demandas que llevan a la necesidad
de una educación continua, la cual debe valerse de las nuevas tecnologías para
acceder a un área de influencia mundial en un aula centrífuga. En el
estricto ámbito de la ciencia geográfica se complementan los contenidos
técnicos con los contenidos temáticos y la naturaleza espacial de las
tecnologías digitales fomentan el desarrollo de una inteligencia espacial que
comienza a ocupar un lugar central como sistema de representación y capacidad
para entender la realidad a través de la percepción y la lógica que demandan
sus aplicaciones. Estamos
asistiendo a un momento excelente para el aprendizaje de las TIG y de la
Geografía a través de las TIG debido a los siguientes motivos: Primero,
el equipamiento geodigital actual se ha difundido de manera notable y en estos
momentos ninguno de sus componentes es extraño en los centros de enseñanza
superior. Desde allí, algunos componentes pueden ser trasladados al nivel
medio. Segundo,
en la actualidad se tiene un muy buen acceso a diferente software de aplicación, muchos de ellos se obtienen con importantes
descuentos en el precio cuando se destinan a la actividad educativa y otros
hasta se pueden obtener gratuitamente a través de Internet. Tercero,
si bien no todos los países cuentan con estudios de postgrado formales en TIG,
han aparecido cursos universitarios a distancia por Internet (Especialización y
Maestría) y abundante bibliografía en varios idiomas. Cuarto,
existe una masa importante de personal capacitado que puede brindar adecuada
capacitación técnica y que puede volcar sus conocimientos y experiencias a
través de las actuales listas de discusión por Internet. La situación es más
compleja en cuanto a la enseñanza de la Geografía a través las TIG para lo cual
estas últimas debe ser tomadas como un medio dirigido a lo que Bosque Sendra
(1999) denomina como usuario inteligente, pero sabiendo que no son tecnologías
neutras desde un punto de vista teórico. En la
Argentina se han podido determinar tres generaciones de usuarios desde 1987
hasta el final de siglo (Buzai, 1997), en la actualidad podríamos pensar que
estamos al comienzo de una cuarta generación (2000-?) que tendrá la mayor
libertad para el uso de sistemas de la cual surgirán los usuarios con mejores posibilidades. En este
sentido, la educación geodigital cuenta hoy con grandes posibilidades técnicas,
metodológicas y teóricas para aquellos que deseen aplicarlas en sus estudios y
particularmente en el caso de la Geografía, más allá de las capacidades técnicas,
es una ciencia humana que sin dudas buscará su uso para fines significativos
desde un punto de vista social. BIBLIOGRAFÍA
Battro, A.M.; Denham, P.J. 1997. La educación digital. Emecé.
Buenos Aires. Bell, D. 1973.
The coming of post-industrial society: a venture in social forecasting.
Basic Books, New York. Bosque Sendra, J. 1999. Nuevas perspectivas en la enseñanza de las
tecnologías de la información geográfica, Serie
Geográfica, 8:25-34. Bosque Sendra, J.; Moreno
Jiménez, A. 1994. Prácticas de análisis exploratorio y
multivariante de datos.
Oikos-tau, Barcelona. Buzai, G.D. 1994. Mundo real, modelo conceptual y modelo
digital. Los Sistemas de Información Geográfica ante los procesos conceptuales
de transformación, Contribuciones
Científicas, 1994:52-55. Buzai, G.D. 1997. Geoprocesamiento en Argentina: a una década
del comienzo, Anuario Fator GIS 97.
Sagres Editora, Curitiba, pp. 51-54. Buzai, G.D. 1999. Geografía Global. Lugar Editorial.
Buenos Aires. Buzai, G.D. 2001a. Evolución del concepto de “región” ante la
emergencia del ciberespacio. Elementos para un debate actual. III Encuentro Internacional Alexander von
Humboldt. CD Rom. Salta. Buzai, G. D. 2001b. “www.ciberespacio.vigilancia-online.red.
La cibergeografía y la destrucción del mito de la red mundial sin centro”. Estudios Socioterritoriales. II(2):9-24. Buzai, G. D.; Baxendale, C. A.
2002. “La construcción de
regiones mediante técnicas geográficas cuantitativas”. Gerencia Ambiental. 5(9):276-282. Castells, M. 2001. La Galaxia Internet. Areté, Barcelona. Chevalier, M. 1989. Géographie et paragéographies, L´Espace Géographique, 1:5-17. Davies, W.K.D. 1984. Factorial Ecology. Gower, Aldershot Dobson, J.E. 1983. Automated Geography, The Professional Geographer, 35(2):135-143. Eastman, J.R. 2000. Decision Strategies in GIS. Directions Magazine. (www.directionsmag.com). Gardner, H. 1995.
Estructuras de la mente. La teoría de las inteligencias múltiples. FCE. México. Gould, P.; White, R. 1974. Mental Maps. Penguin, New York. Gould, P. 1975. People in Information Space: The
Mental Maps and Information Surface of Sweden, Lund Studies in Geography, Ser.B Human Geography 42, The Royal
University of Lund, CWK Gleerup, Lund. Graves, N. 1997.
La enseñanza de la Geografía. Visor, Madrid. Ianni, O. 1997.
Teorías de la Globalización. Siglo veintiuno, México. Johnston, 1968. Choice in Classification: the
Subjectivity of Objective Methods, Annals
of the Association of American Geographers, 58:575-589. Kuhn, T.S. 1970. The
Structure of Scientific Revolutions. The Chicago University Press. Chicago. Levis, D. 1995. Los
videojuegos. Un fenómeno de masas. Paidós, Barcelona. Lévy, P. 2000. A Emêrgencia do Cyberespace e as mutaões culturais, en Campos Pellanda, N.M.
& E. (org.) Ciberespao: um
Hipertexto com Pierre Lévy,
Artes e Ofícios, Porto Alegre. pp. 13-20. Lynch, K. 1960.
The image of the city. MIT Press, Cambridge. Lyotard,
J.F. 1995. La condición postmoderna. Rei,
Buenos Aires. Maldonado,
T. 1998. Crítica de la razón informática.
Paidós. Buenos Aires. Meyers, H. 1997. Visual
Learning, Environmental Systems Research
Institute – Brochure, Redlands. (Reprinted from the February 1997 issue of Cellular Business, Intertec Publishing
Corporation, Overland Park). Moreno Jiménez, A. 1998. El papel educativo de la Geografía:
reflexiones sobre los fines y desafíos actuales, Revista da Faculdade de Letras – Geografía, I série, XIV:11-37. Nora,
D. 1998. La conquista del ciberespacio.
Andrés Bello, Santiago. Toudert, D. 2000. Mediciones y mapeo de la World Wide Web mexicana:
hacia la generación y la incorporación de metadatos de origen telemático en los
Sistemas de Información Geográfica. XI
Reunión Nacional del SELPER-México. Morelos. pp. 28-29 NOTAS [1] Walford
(1981, apud Moreno Jiménez, 1998) presenta cuatro modelos educativos que se
orientan principalmente a: 1. transmitir la cultura, 2. promover el desarrollo
del niño, 3. capacitación para el mundo laboral, y 4. convertir al alumno en un
agente de cambio social. [2] En la
actualidad existen diversas posibilidades de capacitación formal en Sistemas de
Información Geográfica a través de Internet brindada por universidades que
ofrecen diplomas de especialización y maestría. Podemos mencionar la inicial
iniciativa de la Manchester Metropolitan
University, University of Salford
y University of Huddersfield que han
formado el consorcio denominado UNIGIS (www.unigis.org)
a través del cual hoy ofrecen el mismo curso diferentes universidades del mundo
en varios idiomas. [3] Aunque
hoy en día sabemos que en un futuro cercano dispondremos de la televisión
interactiva dentro de la confluencia de todas las tecnologías digitales en las
autopistas de la información (Nora, 1997). Según Maldonado (1998) la renovación
democrática de los medios de comunicaciones se podría encontrar a través de
nuevo aparato, el teleputer (TV +
Computación + Teléfono). [4] El
concepto de escala/resolución, junto a los de localización y correlación espacial
según De Cola y El Haimus (1995) son centrales en la enseñanza de conceptos
geográficos a través del uso de la tecnología SIG. [5] Este
aspecto pudo ser verificado inicialmente para el caso de la Argentina por Buzai
(1997) a través de los nuevos alcances de la geoinformación a partir de la
aparición en el mercado de productos de venta masiva: guías de la ciudad de
Buenos Aires para la búsqueda en computadoras de calles y recorridos de
colectivos, publicitadas como “Sistemas de Información Geográfica”, cartografía
en papel realizada por el Instituto Geográfico Militar a partir de la
actualización de la cartografía topográfica tradicional mediante la
interpretación digital de imágenes satelitales (escala 1:50.000) de algunas
zonas del país y la producción de CD ROMs como el Atlas de Suelos de la
Argentina (Aeroterra, INTA y Fundación Argeninta) y el Atlas Estadístico de la
Argentina (Aeroterra e INDEC). Indudablemente este fue el comienzo, en la
actualidad sería muy difícil realizar un listado exhaustivo de los productos
geodigitales de alcance masivo, que por otra parte, ya no resultan
sorprendentes en el mercado local. [6] También
se verifica la importancia visual para la transmisión del conocimiento e ideas,
respecto del uso de tecnología SIG este aspecto se operacionaliza naturalmente
al vincular toda la información almacenada a una representación gráfica, que es
la cartografía (Meyers, 1997).
|