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DE COMUNICACIONES |
Relaciones interpersonales en los chats de internet
Gladys Roco Opazo Universidad de Concepción, Chile En los contextos de la
sociedad moderna, caracterizada por cambios acelerados y vertiginosos, los que
van asociadas principalmente a los avances en tecnología, desarrollo de la
ciencia, acceso a información, cambios políticos y económicos, en los que los
contextos regionales han adquirido carácter mundial, en el sentido de fronteras
que se han abierto a un horizonte más amplio que sólo la delimitación
geográfica. Las transformaciones
introducidas en la modernidad impactan todos los ámbitos de acción, producción
y desarrollo de la sociedad, lo que introduce consecuencias que son patentes en
la cotidianeidad de las personas, es decir, hoy los eventos y sucesos impactan
de una u otra forma en todos los ámbitos de la vida social, lo que viene a ser
característico de este proceso de modernidad postradicional, en términos de
Giddens (1994), hoy no se puede desconocer el hecho que las actividades locales
están influenciadas, e incluso a veces determinadas por acontecimientos o
agentes remotos (Giddens, 1994). La modernidad es
eminentemente globalizadora, esto quiere decir que, hoy por hoy nadie es ajeno
a los eventos, acontecimientos y contingencias que suceden en el mundo, hoy lo
que pasa en oriente afecta a occidente y viceversa, esto no implica que
globalizante uniforme sistemas o sociedades, por el contrario, lo local se ve
potenciado por lo global, es decir, los contextos regionales, lo que podríamos
denominar como particular, es un elemento único y característico de lo global,
la globalización o mundialización, no es homogeneizadora, ni intenta proveer de
un único sistema social mundial, no implica tampoco que los discursos,
políticas y economías sean una y para todos, sino que esta se ajusta y adapta a
circunstancias y contextos específicos. Además del carácter
global que implica la modernidad, podemos dar cuenta del dinamismo que se vive en
estos contextos, un dinamismo que nos muestra una reconfiguración de los
espacios y las relaciones que se establecen. Es una transformación que deriva
principalmente de la separación del tiempo y el espacio (Giddens, 1993). La separación
espacio-tiempo es un concepto que dice directa relación en como se conciben hoy
en día las relaciones en la sociedad. Así en épocas premodernas tiempo y
espacio estaban estrechamente asociados a lo local, es decir, a un lugar
determinado y las dimensiones de la vida social estaban gobernadas por la
presencia (actividades localizadas), al contrario de lo que sucede hoy, donde
la separación tiempo-espacio fomenta las relaciones entre ausentes localizados
a distancia de cualquier situación de interacción cara a cara (Giddens, 1993).
Es lo que el sociólogo británico ha conceptualizado como desanclaje, donde “las
relaciones sociales despegan de sus contextos locales para reestructurarse en
indefinidos intervalos espacio-tiempo” (Giddens, 1993, buscar la página). Estas transformaciones
impactan directamente en la cotidianeidad de los sujetos, influyendo en cómo
estos se relacionan entre sí, con las instituciones, organizaciones y con el
entorno en general. Donde uno de los elementos importantes que media en este
proceso es la comunicación. Desde principios de siglo
ya la investigación en comunicación ha introducido conocimientos importantes
que nos permiten comprender el proceso mediante el cual los sujetos logran
comunicarse y de esta manera llegar a, por una parte comprenderse entre ellos y
por otra formar y establecer relaciones sociales. El concepto de
comunicación tempranamente expuesto por Cooley (1909), que indica que es el
mecanismo mediante el cual existen y brotan las relaciones humanas, todos los
símbolos, junto con los medios para transportarlos en el espacio y conservarlos
en el tiempo; que comprende la expresión del rostro, la postura y el gesto, el
timbre de la voz, las palabras, la escritura, la imprenta, etc. (citado en
Parés I Maicas, 1992) sigue siendo hasta hoy útil para comprender cómo los
sujetos logran comprender a los otros, al entorno y a ellos mismos. Esta
conceptualización tiene un carácter ampliamente descriptivo, lo que la ha hecho
valer hasta nuestros días. Siendo así aplicable tanto a relaciones interpersonales,
grupales, en las organizaciones, etc. Todos los modelos de
comunicación (Shannon y Weaver, 1949; McLuhan, 1978; Habermas, 1984; Osgood,
1971; Schramm, 1971; Luhmann, 1994; entre otros) tienen en común como base de operación, al emisor, el mensaje
y el receptor, a los cuales se les ha dado diferentes lecturas y
preponderancias desde los teóricos al proceso comunicativo, pero los que siguen
estando presentes en los eventos comunicativos entre los sujetos. De manera que la
comunicación entre los sujetos implica la presencia de un emisor, quien
codificará información, la que se constituirá en el mensaje y que será enviada
a un receptor, el que decodificará la información contenida en el mensaje. En este proceso emisor y
receptor son intercambiables, es decir, emisor puede ser a su vez receptor y
viceversa. Con lo cual se introduce en este punto el concepto de
retroalimentación o feedback, el cual permite constatar que el mensaje ha sido
aceptado y comprendido por los involucrados en el proceso comunicativo, de tal
forma que a esto se suma, como ha quedado implícitamente expuesto, que mediando
en este proceso comunicativo se ha de contar con información, el acto o
intención de comunicar y la comprensión de la información (Luhmann, 1998). La descripción que se ha
hecho del proceso comunicativo en la interacción humana, refleja el cómo se
transmite información entre los sujetos, y lo que hace posible este fenómeno
está dado por el lenguaje verbal y no verbal, del que disponen los seres
humanos para transmitir la información a otros. Para
que los sujetos puedan interpretar las informaciones transmitidas se necesita
hacer referencia a una serie de convenciones, es decir, sistemas de códigos,
los que son entendidos como un conjunto de prácticas que operan en un marco
cultural, es decir, son convenciones que nos vienen dadas culturalmente. Así
los signos se organizan en sistemas de códigos dotados de sentido. El
significado de un signo depende del código en que se sitúa (Ellis &
McClintock, 1990). Blumer indicaba ya en la
década del ’80 que los seres humanos orientan sus acciones hacia las cosas en
función de lo que éstas significan para él, y el significado de estas cosas se
deriva, o surge como consecuencia de la interacción social que cada cual mantiene
con otro(s), y a su vez, los significados se manipulan y modifican mediante un
proceso interpretativo desarrollado por el sujeto al enfrentarse con las cosas
y personas que va hallando a su paso (Blumer, 1982). En el proceso
comunicativo se distinguen la comunicación verbal y no verbal, la primera dada
por el lenguaje, la palabra hablada, es un sistema de signos vocales, la
comunicación no verbal por su parte dice relación con los gestos, las
impostaciones de voz, el uso de los espacios; las conductas no verbales
constituyen un lenguaje silencioso pero elocuente. La información transmitida
por estas conductas y los intentos de los sujetos por interpretar estos inputs
gravitan entre los sujetos portando elementos de comunicación (Baron y Byrne,
1998). Ambos fenómenos
comunicativos se componen de signos y símbolos dotados de significado y
sentido, que permiten el reconocimiento por ejemplo de ciertos estados de
ánimo, emociones, actitudes hacia los otros, además de otras características
que estarán determinadas por las circunstancias y contextos específicos del
desarrollo de los sujetos como seres eminentemente sociales. En este punto, donde el
establecimiento de códigos comunes que dan un cierto significado a los objetos
materiales e inmateriales de la vida, entran a jugar un rol fundamental, sean
de tipo verbal o no verbal, puesto que permite a los sujetos ordenar y
organizar el entorno, reducir la complejidad entre los mismos sujetos y entre
estos y el entorno; los sujetos pueden establecer un ordenamiento de la vida
social de forma tal que ésta adquiera un sentido y orientación. A saber, haciendo
posibles las distinciones entre medio y forma, una distinción así presupone
medios específicos de percepción, por ejemplo, la luz, el aire, los cuales
desde el organismo que percibe pueden estar unidos en formas determinadas.
Estas formas además se manifiestan y pueden valorarse como cosas determinadas,
ruidos determinados, señales determinadas, por ejemplo, no se ve la luz, sino
las cosas y si se ve la luz se ve desde las formas, así mismo no se oye el
aire, sino los ruidos y el aire mismo debe hacer ruido para ser oído (Luhmman,
1992). Así cada elemento puede ser representado mediante las formas como
selección en el ámbito de un medio. Estas distinciones tributan
a hacer de la comunicación en la vida cotidiana un evento probable. Es decir,
en la comunicación es posible el surgimiento de la sociedad, generando de esta
manera las relaciones e interrelaciones entre los sujetos. La forma más elemental de
relacionarse entre los sujetos sigue siendo a través de procesos interactivos,
de intercambio material y simbólico, estas formas de relacionarse se configuran
en la cotidianeidad de los sujetos de manera que posibilitan la formación,
crecimiento y asentamiento de lazos y relaciones sociales, las que permiten y
potencian el desarrollo, mantención y reproducción de la sociedad. En estas relaciones
sociales dentro de las cuales se inscriben las relaciones interpersonales,
caracterizadas por ciertos elementos que permiten conocer y comprender su
formación, desarrollo y establecimiento; relaciones que además adquieren
diferentes matices dependiendo de la profundidad, intensidad y compromiso, lo
que a su vez nos evidenciará distintos niveles de acercamiento entre los sujetos
es un fenómeno que está potenciado en la interacción social. La posibilidad de
entablar una relación con otro(s) esta dada primeramente por la percepción,
fenómeno que inicia la interacción, dado que “el entorno está en permanente
cambio, tanto físico como social, de manera que los sujetos se ven enfrentados
a desarrollar y utilizar mecanismos que les permitan responder a las exigencias
del medio. Como parte de este proceso aparece como fundamental la percepción
del medio físico, de los otros, así como la evaluación de la conducta de los
otros y de los estados y expectativas del sujeto” (Santoro, 1997). Aquí nos
encontramos con los dos elementos constituyentes del fenómeno perceptivo, los
sujetos y el contexto, los cuales están intrínsecamente relacionados; siendo
las personas las que hacen juicios, elaboran categorías, creencias, manifiestan
conductas, ideas, opiniones, etc. estas son posibles mediante las
características y la información que proporciona el contexto en el cual se
desenvuelven los sujetos, por lo demás uno de los rasgos del contexto es la
presencia de otros. La percepción social es
reconocida como uno de los aspectos más básicos e importantes de la vida
social, es donde se intenta comprender a los otros que forman parte de nuestra
vida cotidiana. Son dos las formas esenciales en que se nos presenta la
percepción social: cuando intentamos comprender los sentimientos, emociones y
estados de ánimo de los otros y nuestro esfuerzo por conocer las causas de la
conducta de los demás (Baron y Byrne, 1998). El contexto
proporciona claves para comprender a los sujetos que se encuentran en ellos,
así el contexto social es particularmente importante, pues ayuda a entender el
comportamiento de los sujetos, dado que un mismo comportamiento puede, en
distintos contextos, hacer interpretaciones distintas de los otros, lo que a su
vez determinará o influirá en nuestro propio comportamiento (Schneider, 1982). Ahora bien, el fenómeno
de percepción social da paso a la formación de impresiones. Esta es un proceso
mediante el cual los sujetos se apoyan en un conjunto de fuentes de
información, las que se combinan para dar paso a una imagen unificada y
relativamente coherente. La
investigación en formación de impresiones ha evidenciado ciertos factores que
influyen en este proceso, los que están dados por el contexto, aquellos
factores de la situación en la cual se hace la observación; la confianza que se
tenga en la fuente de información; el tipo de información que se obtenga, si es
positiva o negativa, esta última tiende a ser valorada como más significativa
que la información positiva; información que describe rasgos inusuales o
extremos tiene un mayor peso en la impresión y como Solomon Asch (1946) mostró
en sus investigaciones, el orden de presentación de la información, es decir,
la secuencia en la cual se perciben los estímulos, determinados por el efecto
de primacía, en el que los rasgos o características son presentados primero
pudiendo estos determinar la impresión, y el efecto de resencia, donde los
rasgos o características presentados con posterioridad (nueva información)
priman sobre los primeros. Por tanto tenemos que la
formación de impresiones surge a partir de la percepción que se tenga de los
demás y de la situación, la información que estas instancias provean y los
esquemas mentales que guardan información respecto de muchas situaciones
sociales en las que los sujetos se desenvuelven. El
desenvolverse en una situación dada requiere de un manejo de la impresión, esto
dado que, los sujetos hacen esfuerzos para producir impresiones favorables en
los demás, aprobación social, la que se constituye en uno de los objetivos
fundamentales del manejo de impresión. Invariable e
inevitablemente los sujetos a lo largo de la vida van evaluando a las personas,
cosas y acontecimientos con las cuales se encuentran, de manera que se
discrimina, se distingue, que es lo que agrada y que no, minuto en el cual se
establece la base de la atracción interpersonal. Como ha quedado expresado
en el párrafo precedente, la atracción interpersonal, es la tendencia a evaluar
a otras personas, respecto de cuanto
gustan o disgustan las otras personas. Ahora bien, para poder comprender
este fenómeno es necesario conocer los factores involucrados o responsables de
las evaluaciones interpersonales. El fenómeno
de la atracción interpersonal es un proceso complejo y multidimensional, en el
cual van de la mano de algunos factores que se han reconocido potenciadores y
facilitadores de la atracción interpersonal, estos son la proximidad física,
las características observadas del otro, el estado afectivo, las necesidades
afiliativas, la semejanza de actitudes, la reciprocidad, la ayuda; todos estos
elementos tributan al establecimiento de un relación interpersonal. La proximidad física,
esto es el contacto repetido que es favorecido por la proximidad física, el
estado afectivo de los sujetos, que estos estén motivados a establecer una
relación y que las evaluaciones a las características observadas del otro sean
positivas. El estado afectivo, nos dice que el estado afectivo de un sujeto
será fundamental en la atracción, esto significa que los sujetos hacen
evaluaciones positivas de los demás cuando los sentimientos del sujeto que está
haciendo la evaluación son también positivos y evaluaciones negativas cuando
los sentimientos son negativos, de manera que si un sujeto se encuentra en un
estado afectivo positivo las probabilidades que otra persona le atraiga son
mayores que si el estado es negativo. Las características
observadas del otro implica que los sujetos respondan positivamente a los
rasgos físicos y situacionales. Las necesidades afiliativas – el querer estar
con otros -, por su parte, es decir, si ambas personas están interesadas en
establecer una relación, pues de lo contrario aún presentándose las
características descritas, la atracción no se manifestará. La semejanza de actitudes
es la medida en la cual los sujetos comparten las mismas actitudes sobre una
serie de temas (creencias, valores, opiniones, etc.); los sujetos habiendo
establecido semejanzas entre sí, proporciona una base importante en la
atracción interpersonal, pero para que esta pueda desarrollarse de manera
armónica y estable, que de paso a la formación de una relación, se hace
necesaria la reciprocidad. Esto implica que cada individuo debe hacer saber al
otro que la persona le cae bien, que es agradable y que es evaluada
positivamente. Otro componente que se presenta en las relaciones sociales e
interpersonales, es la ayuda. La que se ha visto que bajo ciertas circunstancias
y determinados contextos aumenta el atractivo de una persona. Hasta aquí se ha esbozado
cómo las personas al interactuar establecen vínculos y lazos a través de un
proceso dinámico que se constituye en una relación interpersonal, desde cómo se
percibe al otro, las imágenes que de este se logran establecer, las
características que de ellos se infieren y cómo los sujetos son atraídos por
otros; así podríamos hablar entonces de un continuo que va desde el primer
contacto, el cómo se perciben las personas hasta el establecimiento de
relaciones interpersonales, las que variarán en grado e intensidad dependiendo
de la cercanía que logran establecer, nos referimos a cuán íntimos lleguen a
ser en la relación, lo que influirá a su vez en el tipo de información que
intercambian entre ellos, vale decir, a mayor intimidad la información
intercambiada entre los sujetos tenderá a ser más personal y específica. Las relaciones tienden a
progresar a través de las interacciones entre los sujetos que va desde intercambios
poco profundos y reducidos a interacciones más profundas, más amplias, que
involucran la autorrevelación de los participantes en la relación. Dando a
conocer al otro no solo aquellas cosas que den una buena impresión o que
resalten las habilidades, destrezas y capacidades de los sujetos, sino también
aquella información que revela cosas sobre las personas que son ciertas aunque
muchas veces desagradables. Todo este conocimiento
que se ha acumulado a través de investigaciones en el área de las relaciones
interpersonales y en particular de las relaciones íntimas, ha sido desarrollada
en contextos donde la co-presencialidad ha sido un hecho, es decir, en
situaciones en las cuales los sujetos se encuentran presentes, cara a cara. Hoy por hoy, y mediante
el desarrollo de las tecnologías de comunicación en información (TIC’s) se ha
introducido en la cotidianeidad de los sujetos una nueva forma o manera de
relacionarse con los otros. El desarrollo de estas tecnologías ha dado paso a
la comunicación mediada por computadoras (CMC), la cual utiliza redes de
telecomunicaciones y computadores para componer, almacenar, entregar y procesar
información, la que es transmitida entre los computadores que estén conectados
entre sí. En este sentido un rol
fundamental lo está jugando Internet, la ya bastante conocida y difundida “red
de redes”. La que nos ha puesto en un escenario bastante particular. Esta
tecnología desarrollada intensivamente en la última década, trastoca las formas
tradicionales de comunicarse con otros, dado que hoy por hoy el poder
establecer contactos o relaciones con otros, se rige bajo parámetros distintos
a los conocidos hasta el momento. Nos sitúa en un escenario donde la
comunicación tiene lugar, siendo mediada por factores que si bien pueden ser
analogables al proceso comunicativo en sí, esta adquiere características
bastante diferentes. En primer término,
Internet nos proporciona varias herramientas comunicativas, dentro de las
cuales, se pueden mencionar tres como las más difundidas y utilizadas el e-mail
o correo electrónico, las news o grupos de noticias y los chatrooms o salas de
conversación y sus análogos servicios de mensajería (por ejemplo msn messenger
o icq). Los que tienen en común el intercambio de mensajes entre múltiples usuarios
y estar basados fundamentalmente sobre texto. Esto nos introduce desde ya una
diferencia con la comunicación tradicional que establecen los sujetos al
relacionarse con otros. Los dos primeros sistemas
mencionados, el e-mail y las news, son de carácter asincrónico, es decir, los
mensajes envíados difieren en tiempo en cuanto a su recepción, y por el
contrario, los otros dos obedecen a un carácter sincrónico, es decir, son
intercambios en tiempo real entre los sujetos conectados a la red. Así la comunicación
mediada por computadoras a través de Internet se ha posicionado como un espacio
importante en el quehacer social, puesto que este medio posibilita el encuentro
entre sujetos, por tanto sus posibilidades de acción, interacción y
comunicación ha introducido elementos a través de los cuales es posible la
formación de relaciones sociales de diversa índole. De manera que nos vemos
enfrentados a un nuevo fenómeno social, en el que se está tejiendo un entramado
de relaciones sociales que ameritan nuestra atención, para conocer y comprender
este fenómeno. Para los fines
particulares de esta tesis, nos abocaremos a una de las herramientas
comunicativas presentes en Internet, estos son los chatrooms o salas de
conversación, en particular de Internet Relay Chat (IRC). El chat se define como un
espacio virtual donde confluyen individuos que se conectan a Internet con el
fin de conversar (Boto Cayo, 1999), los sujetos establecen vínculos por medio
de un texto plano, identificados por un nickname (apodo o alias), y en tiempo
real, es decir, se trata de un medio sincrónico, como lo habíamos expresado
anteriormente. Uno de los tipos de chats que podemos encontrar en Internet es
el conocido como IRC (Internet Relay Chat), este tuvo sus orígenes en 1989
(Hamman, 1999), este tipo de chat funciona sobre la base de servidores
habilitados con este protocolo mundial de comunicación simultánea entre sujetos
distantes espacialmente a través de computadores enlazados entre sí, estando
organizado en diferentes “canales” o “salas” de conversación, las cuales sueles
agruparse bajo diversos tópicos o temáticas que convocan a los sujetos, aún
cuando esto no es una limitante para que alguna persona ingrese a un “canal” o
“sala” no teniendo que ver necesariamente con la temática del mismo. IRC es
entonces, un medio multiusuario o multipartito; les permite a los sujetos
reunidos escoger con que individuo(s) o grupo iniciar y mantener actividad. IRC es uno de los medios
electrónicos cada vez más recurridos en Internet, así es como en sus inicios en
1989, IRC convocó solo a algunos amigos de Oikarinen –su creador- que no
superaban las diez personas; en 1990 el número ascendía a 41 usuarios y ya para
1995 más de 15.000 visitas al mes a los servidores de IRC, llegándose a 30.000
visitas al mes (Hamman, 1999). IRC presenta a lo menos
dos características que los diferencian de las interacciones tradicionales
“cara a cara” o co-presenciales, la primera está dada por la carencia de
información del contexto social común a los sujetos involucrados en la
interacción y segundo, no es posible transmitir o evidenciar pautas no verbales
involucradas en la comunicación. Así IRC en su especificidad no es analogable a
otras formas de comunicación e interacción conocidas hasta ahora, si bien es
cierto, los sujetos hemos establecido comunicación mediatizada desde tiempos
remotos, como puede ser aquella que está dad por el correo postal guarda una
distancia importante y significativa con la que se establece por medio de IRC,
puesto que aquella, más allá de haberse establecido entre individuos que no
hubiesen tenido contacto alguno anteriormente, da la posibilidad de estructurar
un discurso, elaborarlo, el que puede ser pensado y repensado en función de
quien escribe y a quien se dirige, no habiendo interacción directa entre los
interlocutores, de manera que la instantaneidad de la interacción y de la
comunicación pasa a segundo plano, adoptando un carácter mediato. Así también, hoy en día
existen los llamados fono-amistad o fono-chat, donde los sujetos discan un
número telefónico para establecer contacto con otros sujetos sin haber contacto
previo, pero en este caso, la voz permite reconocer ciertos elementos que
pueden indicar por ejemplo, estados de ánimo en el interlocutor a través de las
impostaciones de la voz, claves que nos permiten inferir algunas
características del otro (Roco, 2001) Por lo tanto las
relaciones que se presentan en IRC obedecen a una nueva forma de reunir sujetos
dada su naturaleza y particularidad características. Los sujetos que concurren
a IRC son esencialmente heterogéneos, donde además de la diversidad cultural en
este medio no tiene precedentes, confluyendo en IRC sujetos de lo más diversos
lugares, culturas e ideologías, cuestión que no había logrado algún otro medio
directo de comunicación (Reid, 1994). Los sujetos que acceden a
este sistema de comunicación, quienes están dispersos por el mundo y más allá
de las limitantes idiomáticas que se puedan presentar, interactúan y conocen a
otros sujetos con los cuales no tendrían la posibilidad de hacerlo mediante
ningún otro medio directo de comunicación. Dentro de la literatura
existente respecto a las relaciones interpersonales formadas en IRC, se han
podido evidenciar relaciones filiales, amorosas, sexuales entre otras (Byrne,
1994). Estas relaciones mediatizadas se nos aparecen como similares a las que
acostumbrados ver y vivenciar en nuestras vida cotidiana del cara a cara, sin
embargo el proceso mediante el cual se forman y llegan a establecerse, por las
características que presenta el medio, han de ser diferentes. Aún cuando
algunas investigaciones han mostrado que los elementos presentes en las
relaciones interpersonales cara a cara se presentan en las relaciones
interpersonales mediatizadas por computadoras, estas adquieren otras
características, ajustándose a las necesidades y exigencias del medio (Roco,
2001). Algunas de las
características presentes en IRC a las cuales los usuarios de estos han tenido
que adaptarse, es la ausencia total de poder expresar a través de inflexiones
en la voz una intencionalidad o connotación en la comunicación, de igual forma
no se puede acceder a información contextual del otro, sus gestos, su postura,
etc por lo que los sujetos han generado recursos que vienen a posicionarse como
alternativas a estas ausencias, esto es lo que en el medio se conoce como
emoticons, que es la unión de caracteres que representan una expresión facial
y/o acción física que involucra la exteriorización de emociones o actitudes. De esto se desprende la
necesidad de conocer o reconocer cómo se percibe al interlocutor, cómo se
forman impresiones del otro, con qué información se dispone para hacerlo, cuán
ajustadas pueden ser nuestras impresiones o cómo manejamos las mismas en un
ambiente virtual basado en el texto plano, cómo se dice o reconoce cuando
alguien es atractivo o no, con otro sujeto disperso por el globo, cómo la
comunicación tiene lugar en un medio que a primera vista se nos presenta como
frío e inhóspito, son algunas de las preguntas que se vienen a la mente cuando
pensamos en este nuevo fenómeno social que se ha posicionado en la
cotidianeidad de millones de personas. REFERENCIAS: Blumer, H. (1982): Interaccionismo simbólico:
perspectiva y método. Colección
Hora, Barcelona Baron,
R. y Byrne D. (1998): Psicología Social. Prentice Hall Iberiria, Madrid Ellis,
R. and McClintock, A. (1990). Teoría y práctica de la comunicación humana. Barcelona: Paidós, 1993. Giddens, A. (1994): Modernidad e Identidad del yo. El
yo y la sociedad en la época contemporánea. Ediciones Península, Barcelona. Giddens,
A, (1993): Consecuencias de la Modernidad. Alianza Editorial, Madrid Hamman, R. (1999): History
of the Internet, WWW, IRC and MUD’s. http://www.socio.demon.co/history.htm Luhmman,
N. (1998): Complejidad y Modernidad. De la Unidad a la Dieferencia.
Editorial Trotta, Madrid. Parés
i Maicas, M. (1992): Introducción a la Comunicación Social. Promociones
y Publicaciones Universitarias, Barcelona. Roco, Gladys (2001): Un
Estudio del Establecimiento de Relaciones Íntimas mediadas por computador: El
caso de IRC en Internet, Revista
electrónica Textos de la Cibersociedad, Barcelona / primer semestre 2001. Santoro,
E. (1997): Percepción Social. En Salazar, M (comp.) Psicología
Social. Editorial Trillas, México.
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