Foro del Grupo de Trabajo 1:
Anatomías de poder y tecnologías de simulación: de la vigilancia al control


  • Metáforas para comprender la vigilancia y el control...
  • Debate sobre "Nuevas anatomías de poder para nuevas formaciones sociales: la teleasistencia domiciliaria"
  • Debate sobre el fetichismo de las TIC y la desmovilizacion política...
  • Otros debates e hilos de conversación de este grupo

  • Debate sobre "Nuevas anatomías de poder para nuevas formaciones sociales: la teleasistencia domiciliaria"

    1. Autor: Martín MORA
    Título: Comentario Inicial Miquel, Dani y Aleix
    Publicado el día 9 de Septiembre a las 17:34 GMT

    Contenido
    NUEVAS ANATOMÍAS DE PODER PARA NUEVAS FORMACIONES SOCIALES: LA TELEASISTENCIA DOMICILIARIA

    Miquel Domènech Argemí

    Daniel López Gómez

    Aleix Caussa Bofill

    COMENTARIO INICIAL

    Martín Mora

    Esta comunicación presenta una detallada y clara descripción de la anatomía de poder tejida en la sociedad institucional de la vigilancia. A partir de un repaso oportuno a los planteamientos de Michel Foucault, se pone en evidencia la cartografía de flujos que sigue el poder y la resistencia en dicha sociedad. Con la implementación de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), se confirma el proceso de desinstitucionalización y, por lo mismo, la aparición de nuevas formaciones sociales que conviene discutir en el campo de las ciencias sociales. Conceptos como institución, disciplina, vigilancia, poder, control, son analizados para plantear la necesidad de repensar los social desde una nueva formación y una nueva anatomía de poder: la extitución con el control abierto y continuo.

    Se nos hace ver que el entramado de poder en las instituciones se materializa en dos espacios: uno disciplinar, como inscripción sobre los cuerpos; el otro arquitectónico, como vigilancia panóptica. El efecto de las operaciones concretas de poder, las microfísicas, cuajado por ambos órdenes se da en la constitución de subjetividades, normalizaciones, delimitaciones, duración y clausura. Se insiste en que las TIC han generado la aparición de formas de ejercicio del poder que son distintas a las estudiadas por Foucault en las instituciones y que la evaporación de los umbrales físicos permite la aparición de la 'extitución': una ordenación social que no necesita constituir un 'dentro' y un 'fuera' sino únicamente una superficie en la que se conectan y se desconectan multitud de agentes, a través de un 'agenciamiento'. El ejemplo de la Teleasistencia Domiciliaria, les parece a los autores que sirve para perfilar la cara de esta nueva anatomía de poder.

    De entrada, habría que preguntarse acerca de los efectos normalizadores y totalizantes que tiene el empleo de siglas como TIC en el campo de lo social. Porque la repetición no añade, sino que trivializa. Porque parece naturalizarse el hecho de que toda clase de tecnología produce efectos similares y que se constituye en un entramado de dispositivos semejante. Así, se da por sentado que vivimos (¿quienes?) en una 'era de la información', en donde es imposible la escapatoria: porque en algunas extituciones es incostestable que todavía opera el efecto 'de sentirse vigilado, de estar bajo control, de ser parte de, de no poder desconectarse fácilmente'. Así mismo, se corre el riesgo de naturalizar la exclusión del ámbito de las TIC como una forma de la militancia antiglobalización, como si no existieran millones de personas para quienes ni siquiera existen instituciones de asistencia médica, las mismas que parecen sustituir las extituciones que nos muestran en la comunicación. Se convierte el análisis, sospechosamente, en una moda académica, desprovista de crítica a los fundamentos y sin un claro posicionamiento ético.

    Como metáfora explicativa lleva a una radicalización de la homogeneidad, por más que en el discurso se hable de heterogeneidades, de distinciones. Además, elimina del escenario preguntas importantes: ¿A quiénes interesa que el teletrabajo sea una manera de 'agenciamiento' que evapora los derechos laborales más elementales? ¿La repetición del dogma globalizador con sus TIC, no elimina acaso la discusión sobre el desmantelamiento (real y constatable) de instituciones como las médicas, las universidades, etc., con los efectos de desempleo masivo? ¿La nueva cartografía de poder borra la posibilidad de la resistencia, elemento analítico importante en Foucault y que los autores parecen pasar por alto? ¿No se corre el riesgo, una vez más, de hacer una lectura injusta de Foucault como teórico del poder sin resistencia?

    Un efecto de esta lectura de las instituciones es el de que uno las cristalice, rotunda y absolutamente, en fisicalidades, en espacios cerrados, en especies de mónadas de ladrillo autoregulables. La insistencia en la institución como espacio físico, diluye el aspecto imaginario que implica y podría enfilarnos a errores categoriales. La aparente novedad de las extituciones no puede asentarse en una lectura equivocada de la arquitectura institucional como mera materialidad, en la confusión del panopticismo con la torre panóptica. Recordemos una vieja película de Luis Buñuel, El ángel exterminador: ninguno de los asistentes a una fiesta se atreve a salir de la casa, a pesar de que las puertas están abiertas, y nadie es capaz de preguntarse siquiera por qué no se atreve a escapar cuando dentro de la casa empieza a crecer una violencia pertinaz.

    Se dice que las TIC trazan las coordenadas de nuevas formaciones sociales, que la vigilancia centralizada de orden panóptico no parece operar en este nuevo espacio de naturaleza topológica. Se afirma que los dispositivos de control se inscriben en el registro y circulación de la información, con el password y que la sospecha delirante del superpanóptico electrónico como afirma Lyon (1994) es totalmente infundada e inexacta. Se enfatiza en que la operación extitucional no busca restringir el acceso a la información sino de promoverlo, que el efecto no es de crear subjetividades sino 'modular a los individuos'. En suma: que vigilar supone el trazado de las rutas de movimiento de los usuarios para registrarlas y combinarlas.

    Por lo mismo, esta comunicación deberá continuarse con una minuciosa analítica de la resistencia al poder con este rostro: a una crítica de las propias TIC y sus efectos banalizadores en las ciencias sociales, porque nosotros mismos, agenciados en esta discusión, podríamos olvidar que la puerta esta abierta y que el peor riesgo estriba en solidificar lo confuso, en agenciarnos en efectos de verdad extitucionales: en encerrarnos en una nueva entelequia repleta de respuestas pero desnuda de preguntas.

    2. Autor: Juan Carlos Aceros
    Título: Re: Comentario Inicial Miquel, Dani y Aleix
    Publicado el día 12 de Septiembre a las 10:33 GMT

    Contenido
    Hola a todos...

    Por lo visto la comunicación de Miquel, Dani y Aleix a generado una fuerte "resistencia"

    Y precisamente quisiera precisar este punto a partir de una pegunta que hace el lector: ¿La nueva cartografía de poder borra la posibilidad de la resistencia, elemento analítico importante en Foucault y que los autores parecen pasar por alto?. Desde mi punto personal, aún no profundizado lo suficiente, considero que a nuevas formas de poder, de caracter reticular, nuevas formas de resistencia que hagan uso de la misma lógica.

    La resistencia hacker parece un ejemplo propicio en este sentido. Si bien se escapa del caso propiamente médico, puede darnos una idea de lo que es estar en un sistema distribuido (como Internet) y resistirse a él o a ciertos sectores de poder localizado (gobiernos, instituciones militares,. etc.). En el caso del sector salud el problema de la "conexión" a él es plenamente evidente en aquellos que prefieren mantenerse alejados del "sistema de salud" (por ejemplo los que no creen en el saber-poder médico o rechazan su intervención por motivos religiosos). Además se dan casos interesantes donde el "usuario" o "cliente" del sistema, burla las normas y las emplea en su propio beneficio (como en el caso de las personas en mi país, que se afilian a los servicios para personas de bajos recursos, con el fin de tener qu epagar mucho menos, o no pagar) , de una manera muy analoga a como el cracker emplea su conocimiento de un determinado sistema para beneficiarse.

    En fin.. creo que el tema de la resistencia es muy interesante y vale la pena abordarlo con profundidad.... como metáfora o como ética hacker...

    3. Autor: Israel Rodríguez Giralt
    Título: De movimientos, cartografías y algunas discusiones...
    Publicado el día 13 de Septiembre a las 9:32 GMT

    Contenido
    Hola compañeros, me puse a leer y encontré muy interesantes las intervenciones hechas. Por eso, creo que me animé a contestar. Al final, me salió un poco largo.

    Quisiera ante todo contestar de algún modo el comentario inicial hecho por Martín. En mi opinión, hablar de extituciones no comporta dejar de lado las denominadas instituciones, ni los múltiples híbridos que pululan por nuestras sociedades, sino poner simplemente un acento en esas cartografías de poder que emergen gracias (sin que la palabrita implique un posicionamiento favorable, ni una ceguera de las ciencias sociales) a los agenciamientos de las denominadas TIC y que de algún modo detallan procesos de cambio social que dejan obsoletas algunas de las explicaciones y conceptos de los que disponemos. Es cierto que usamos conceptos que nombran algo magnánimo (sociedad de la información, globalización, TIC... ) y por ello a menudo generamos explicaciones que carecen de análisis detallado, o riguroso. Pero eso, precisamente lo suple el detalle, esa empíria con la que el concepto, magnánimo y abstracto, toma tierra y encuentra forma en una multiplicidad de acontecimientos detallados, del que ya es imposible separarlo, como separar los acontecimientos de éste. Eso creo que es lo que hacen los autores, y por eso, creo que lo que aportan es precisamente una piedra de toque que abre la discusión para comprender ciertas formas que emergen de las sociedades contemporáneas, altamente tecnologizadas, y en ese caso, creo estar en desacuerdo con el argumento que opina que precisamente lo que hace es cerrar discusiones o enmascarar realidades que en pro de una actitud ética y política tan reclamada como ausente de explicación, deberíamos pasar a primera fila de las ciencias sociales.

    Por ejemplo, la apelación a la resistencia. La resistencia, al menos en Foucault, es algo cosubstantivo al poder, podríamos decir que incluso demasiado vinculado al mismo juego que éste. De hecho, esta combinación binaria es la que posibilita precisamente la historicidad de sus sistema teórico, la dinámica del mismo, el agonismo que detalla en todos sus libros. Por ello, ante una nueva configuración de poder, parece sensato pensar que la resistencia debe transformarse e inventar nuevas políticas encaminadas precisamente a reducir la potestad que detenta el poder. Por ello, la pregunta de si en estas nuevas cartografías es posible la resistencia parece no ser adecuada en términos foucaultianos. Posible lo es, de hecho, es ontológica a todo acto de poder. Por ello, más que preguntar si existe o no, deberíamos preguntarnos qué formato tiene. Y en eso estoy de acuerdo con Martín, creo que es bueno ampliar nuestras discusiones poniendo también el acento en los nuevos formatos de resistencia. Creo que Juan Carlos Acero da en el clavo en su argumento. Las formas de resistencia, como bien aclara Negri en sus libros, siguen esas molecularidades y rizomas que definen también las cartografías de poder extitucionales. La figura del hacker es central para comprender las formas de resistencia actuales (recomiendo esta dirección http://www.hackerethic.org/). Mi tema de estudio son precisamente los movimientos sociales contemporáneos y su vínculo con las TIC. Espero pues poder decir algo sobre esto a lo largo del congreso.

    De todos modos, lo que a mí me gustaría plantear ahora, es precisamente hasta qué punto la teleasistencia supone una de las extituciones de las que nos hablan. Desde mi punto de vista supone, claramente, un híbrido entre lo que se define como institución y lo que se define como extitución. Por eso creo que estaría bien intentar encontrar puntos de precisión en estas contraposiciones que hacemos entre sociedades de control y sociedades disciplinarias. De hecho, nuestro presente, nos ofrece una visión privilegiada de transiciones y posiciones intermedias que exigen precisamente esta precisión y esa atención al detalle. Creo que en ese sentido, la teleasistencia nos ofrece la posibilidad de reflexionar sobre un aspecto crucial tanto para las instituciones como para las extituciones: el movimiento. La institución, como dijo Foucault o Ewald, se caracteriza por ser un sistema antinomádico. Ordena y domina deteniendo el movimiento. La extitución es precisamente lo contrario, un sistema que ordena a partir del movimiento, e incluso gracias al movimiento. La teleasistencia supone, a mi modo de verlo, un híbrido entre ambos. O al menos, plantea dudas a ambos. Los agenciamientos tecnológicos permiten controlar las diferencias sin encerrar o detener el movimiento de alguien, sin una institución. Un abuelo deja de estar dentro de instituciones. Pero a la vez, la exitución, el conjunto de dispositivos atencionales que cofuncionen convergen en un solo punto: la casa. Ésta se convierte en un lugar de recogimiento, puesto que el movimiento no es precisamente una característica de la tercera edad. Todo queda, pues, en un punto de contracción, a partir del cual estás en movimiento sin moverte.

    De hecho, hay dos modos de moverse: parasitar algo que se mueve, o moverse uno mismo. Las extituciones parecen ser modos de ordenar y controlar que se ciñen más al segundo tipo de movimiento, mientras que la teleasistencia creo que constituye más un modo relacionado con construir puntos de contracción donde el mundo, en movimiento, los servicios asistenciales, y demás, residen y se agrupan precisamente en un punto 'sin' movimiento (a pesar de eso es puro movimiento). Una suerte de nomadismo que hace del afuera mi casa, y por eso no deja de moverse sin moverse, como el nómada. ¿Qué movimiento caracteriza a las extituciones? ¿La gestión del movimiento y sus diferencias nos da claves para comprender nuevas cartografías? Creo que estaría bien inaugurar una discusión sobre el movimiento y sus cualidades ya que constituye un punto central de estas nuevas cartografías que proponen los autores. Y también, un modo de abordar la resistencia, otro tema que nos preocupa fuertemente.

    4. Autor: Juan Carlos Aceros
    Título: Re: De movimientos, cartografías y algunas discusiones...
    Publicado el día 13 de Septiembre a las 13:46 GMT

    Contenido
    Hola Israel

    Tu aporte me ha parecido muy pertinente e invita a revisar las cosas con mayor calma.

    Quisiera hacer una anotación sobre un aspecto de tu mensaje. Tu dices "Los agenciamientos tecnológicos permiten controlar las diferencias sin encerrar o detener el movimiento de alguien, sin una institución. Un abuelo deja de estar dentro de instituciones. Pero a la vez, la exitución, el conjunto de dispositivos atencionales que cofuncionen convergen en un solo punto: la casa. Ésta se convierte en un lugar de recogimiento..."

    Esta parte de tu interveción me recordó una idea que tuve respecto a los pacientes con marcapasos o cardiodesfibriladores. Si bien ellos tienen que asistir a la institución para "control" médico con cierta regularidad... me da la impresión de que ellos se llevan la institución a casa. No solo porque tienen un "delegado técnico" en su cuerpo, que es en sí mismo, como diría Latour, un "objeto-institución", sino porque ellos mismos se entrenan, someten su cuerpo, dejan de fumar, de tomar alcohol, controlan sus emociones, realizan rituales de autocuidado, etc. A mi entender esto implica una conexión invisible con la institución... que escapa de las paredes y se inscribe en los cuerpos. Así que de una u otra forma la institución es extitución gracias al entrenamiento que realizan sobre el cuerpo de suspacientes... y a sutiles tecnologías del yo.

    ¿Qué piensan Uds.?

    5. Autor: Daniel López Gómez
    Título: comentarios a comentarios
    Publicado el día 13 de Septiembre a las 17:23 GMT

    Contenido
    Por lo visto la comunicación 'NUEVAS ANATOMÍAS DE PODER PARA NUEVAS FORMACIONES SOCIALES: LA TELEASISTENCIA DOMICILIARIA' ha suscitado un interesante debate. Perfecto.

    En primer lugar me gustaría comentar algunas de las cosas que ha dicho Martín.

    Es evidente que hablar de tecnologías de la información y la comunicación no supone hablar de un tipo homogéneo de tecnologías. Salta a la vista que un teléfono no es lo mismo que un periódico y que la radio no es lo mismo que internet, aunque podamos hablar, en todo los casos, de TICs. Del mismo modo, una determinada tecnología no produce 'per se' los mismos efectos. Ahí está el uso dispar que podemos hacer de tecnologías como los teléfonos celulares o Internet. Ciertamente, las tecnologías no constituyen de suyo dispositivos homogéneos.

    Estoy de acuerdo que ese excesivo centramiento en la tecnología, malentendida como cacharro, puede llevarnos a este tipo de 'ilusiones' de los que nos intenta prevenir Martín. Sin embargo, creo que ésta es la principal razón por la cual debemos estudiarla. Se trata de 'abrir la caja negra' de la tecnología, de poner el interrogante sobre ella para darnos cuenta que reflexionar sobre la tecnología es ineludiblemente ir a los agenciamiento concretos. Y creo que en este sentido Foucault es un caso ejemplar. Su análisis de la prisión, el taller o la escuela es indesligable de una genealogía de las diferentes tecnologías de saber: suplicio, indagatio o examen.

    Por este motivo, si el propósito es ir al agenciamiento concreto, en este caso la TAD, no es para acabar diciendo que todas las TICs conforman el mismo tipo de agenciamientos, sino para explorar sus puntos de unión y desunión. Preguntarse cómo opera un dispositivo como el que hemos analizado implica ante todo el desarrollo de conceptos que permitan hacerlo inteligible de la forma más fina posible. Y esto suponía utilizar algunas de las claves que teníamos a mano: el diagrama dibujado por Foucault y algunos de sus elementos más importantes, conceptos como institución o panoptismo, para dibujar el diagrama que diera sentido a la TAD.

    Pero qué ocurre si es otro diagrama? Quiere decir eso que las instituciones, la vigilancia, en definitiva, la sociedad de normalización, se han ido al traste? No. Del mismo modo que el poder disciplinar no supone el fin del poder soberano, la extitución no supone el fin de la institución. De lo que se trata es de un 'sobredibujo'. Analizar la TAD es hacer un dibujo sobre el dibujo del hospital, trazando así las líneas que indican vectores de transformación y de conservación. En ningún caso se trata de hacer borrón y cuenta nueva.

    Otro punto que me gustaría comentar es el de la resistencia. Y en esto estoy totalmente de acuerdo con Israel. La resistencia no es extraña al poder, es consustancial. El baile agónico entre poder y resistencia es ontológicamente primordial. Por este motivo, es totalmente relevante prestar atención a las prácticas de resistencia, como reclama Martín.

    Este es un aspecto muy relevante que requiere de otra comunicación pero que he estado estudiando. Y, en este caso en concreto, las prácticas de resistencia, como ocurre habitualmente, no las encontramos en las grandes proclamas sino en lo mundano. Analizar las líneas de fuga de una agenciamiento concreto como la TAD, implica estudiar la vida de los ancianos que viven solos y que han dejado de tener contactos con la familia y con la administración. Un problema que preocupa, y mucho, a la administración.

    En relación a lo que comenta Juan Carlos Acero creo que es muy interesante para mostrar cómo no podemos hablar de modelos excluyentes. No estamos en una institución o en una extitución, sino que estamos en un inpass con diferentes tendencias. Y una de ellas es la extitución. Y el ejemplo que has puesto es clarísimo. Podemos ver cómo el trabajo sobre el cuerpo, la disciplina, sigue estando vigente al mismo tiempo que determinados "delegados técnicos" permiten que el paciente pueda salir de la institución y estar en casa.

    6. Autor: Martín MORA
    Título: Consustancialidad?
    Publicado el día 15 de Septiembre a las 17:27 GMT

    Contenido
    Me parece interesante que los puntos de contacto se den y que generemos las precisiones que reclamaba en el comentario inicial. Lo que me hace ruido, me "deja zumbando el mango", es eso de que el poder y la resistencia "son consustanciales", como escribe Dani. Quiere decir que son como la Santísima Trinidad: tres personas distintas y un solo dios verdadero? O sea que puede dar lo mismo hablar de poder, de resistencia, de poder-resistencia, o de resistencia-poder? Tengo para mí que hay efectos discursivos notoriamente diferentes en cada caso y que así como no deberíamos abusar del énfasis en las resistencias como pataleos ante el poder, tampoco sería útil cerrar la caja negra del poder presumiendo en ella la existencia de dosis de resistencia.

    El caso es que parece ser que el tema de las resistencias causa más problemas que el del poder. Será porque hemos consituido una imagen del poder como bulto y que las resistencias parecen ser simples escoriaciones, raspaduras, virutas de ese bulto? Porque la noción de resistencia que circula entre los llamados grupos antiglobalización, por citar un caso, se parece a esa idea de resistencia o como choque o como militancia. Es decir, la congelación de la resistencia como otro bultito. En suma: por qué será tan complicado definir y dibujar las resistencias? Yo creo que los abusos en el lenguaje son claras contribuciones al entramado de dispositivos de control.

    Dani, Isra, qué podemos decir al respecto?

    7. Autor: Daniel López Gómez
    Título: sí, consustancialidad
    Publicado el día 16 de Septiembre a las 12:35 GMT

    Contenido
    Nos lo pones difícil, Martín. No querrás que te resolvamos de una tacada el misterio de la santísima trinidad, verdad?

    8. Autor: Martín MORA
    Título: Nada de metafísica
    Publicado el día 17 de Septiembre a las 17:01 GMT

    Contenido
    Dani: por suspuesto que "me la trae floja" el misterio de la Trinidad. Lo que no me parece pertinente es sustancializar la relación de poder y resistencias, puesto que la pregunta clave es: ¿cómo se ejerce?. Por lo mismo, reflexionaba sobre lo difícil que es conceptualizar o teorizar las resistencias. La obviedad nos dice que es porque son caóticas, transgresoras, inestables y nómadas, y por eso inasibles conceptualmente. Pero, justamente, "esa obviedad" es la que me desconcierta. No me quita el sueño el problema de las resistencias, pero sí me inquieta la planicie verbal que empleamos cuando nos referimos al poder. Insisto: como bulto.

    En concreto, lo que vuestra comunicación me ha llevado a pensar es cómo son posibles (no necesarias, ojo!) las resistencias en el modelo extitucional. Supongo que nosotros podríamos empezar a perfilar este problema si no acatamos sin reserva la idea de que las TIC son EL MODELO que explica y provoca nuevas relaciones sociales. Porque, siendo franco, a mí eso de las TIC me tiene hasta las narices y me provoca un ataque frenético de tics. Fíjense en la entidad que damos al lenguaje cuando las siglas "sustituyen" a una frase y luego, misteriosamente, se ontologizan: no decimos Te I CE, sino TIC. Dirán que es una mariguanada pero cualquiera que recuerde los análisis de discurso sospecha que este ejercicio de sustitución-ontologización no puede ser inócuo, ni ingenuo, ni despojado de efectos.

    Vale, un poco de "paranoia" para seguir.

    9. Autor: Israel Rodríguez Giralt
    Sin título
    Publicado el día 18 de Septiembre a las 9:27 GMT

    Contenido
    hola amigos, veo que el debate sobre resistencias y poderes, sean cuáles sean los significados de estas palabrejas que nos entretienen como supuestos "lectores" de los social, nos ha anudado en una madeja de intervenciones más que interesantes. Como no quiero romper la cadena... continuaré un poquito más.

    ¿No será que nos olvidamos, precisamente, que las resistencias son incluso más básicas que el poder?

    Resistencia y poder, sin duda, como afirma Dani, forman parte de una misma presuposición recíproca. Al menos, así nos lo cuenta Foucault en las sociedades disciplinarias. El poder en ningún momento quiere anular la resistencia, ni soslayarla, la supone y exige de ésta precisamente su condición de resistencia. Si no, ¿qué sería el poder? En qué se notaría? Sobre qué tendría poder? Poder/resistencia forman parte de una dinámica agónica desde la cual podemos entender los complejos dispositivos que se instauran para codificar, administrar, juntar, cortar, racionalizar las potencias, las vidas, las voluntades... las sociedades. Así, podemos explicar como se gesta un orden, como se mantiene, como perdura, se expande, e incluso muere, es derrocado.

    La resistencia es aquello que da sentido al poder, pero también aquello que lo desbanca. Una contradicción, sin duda, pero que precisamente pone el acento sobre la condición básica de lo que resiste. Más que resistir, de lo que vive, como nos decía Nietzsche. Y es que este autor, probablemente, se dio cuenta que 'resistir' forma parte de un juego de lenguaje que nos hace pensar lo que nombra bajo un signo de subordinación, de respuesta o de secundariedad. Se resiste a algo.. a alguien.. por lo que algo básico, difícilmente puede llamarse resistencia. Debería llamarse de otro modo (y las ciencias sociales, como dice Martín, deberían repensar los juegos de lenguaje sobre los que opera y sus herencias). Pero lo cierto, es que el poder no es magnánimo, sin al contrario, se superpone siempre sobre las potencias, siempre abiertas, y difíciles de redimir. A mi modo de ver, poder no es dominación.

    Por lo que respecta a las discusiones más empíricas que mantenemos. El complejo dispositivo extitucional, sin duda, modifica los modos en los que el poder se ejerce y, como dice Martín, abre preguntas sobre el cómo operan las resistencias en estos entornos.

    No me atrevo a responder esto de golpe, (ni probablemente por etapas), pero creo que las complejas, contínuas e intrincadas operaciones que necesita el poder (o el conjunto de maquinaciones que la palabreja representa) en estos entornos virtuales, móviles, repletos de diferencias, para ejercer precisamente poder, es la clave misma de las fisuras, las mirillas por las cuales podemos ver ese devenir minoritario en el que se convierten las resistencias (molares o moleculares)... precisamente eso supone que el poder no se ejerce fácilmente, ni de una, sino que demanda dispositivos complejos, colectivos, acción continuada, etc. Y eso supone, que la resistencia, no está lejos, sino que vibra y es posible en cada uno de esos actos, justo en el intersticio que deja vacío el propio poder.

    De no ser posible la resistencia, difícilmente el poder (hablando de maquinaciones y agenciamientos), o lo que nos puede, lo que nos codifica y administra, necesitaría de tantas operaciones, de tantos recursos, de tantos ejercicios ni sería objeto de tantas amenazas y líneas de fuga.

    La matriz tiene fallos, a pesar de sus perfecciones. Ya se dice en MatriX. 'Matrix' creo que nos ofrece modelos razonables para entender desde dónde, quiénes, y cómo se ejercen resistencias a sistemas complejos, basados en simulaciones, control a distancia, información, etc. Una revolución, pues, desde los códigos. Un cambio desde dentro, desde los dominios... eso al menos parece ser lo que plantea un revolucionario como Negri en sus trabajos... Puede ser una herramienta para continuar, ¿no créeis?

    Bien, me paro antes de que el delirio informacional que vivimos haga más estragos en mi discurso...

    Una referencia para aventureros e irónicos cibernéticos...

    http://www.otrocampo.com/3/ironia.html

    10. Autor: Martín MORA
    Título: Más Nietzsche
    Publicado el día 19 de Septiembre a las 1:30 GMT

    Contenido
    Israel:

    comparto el sentido de tu mensaje. Creo que estamos encontrando líneas provechosas para desmantelar algunas retóricas que banalizan el análisis. Hay que hacer lo que Nietzsche también pedía: marchar hacia a las cosas con andares de tigre para llegar con pasos de paloma. Creo que vamos dando esos pasos.

    12. Autor: Martín MORA
    Título: El poder produce realidad
    Publicado el día 19 de Septiembre a las 1:20 GMT

    Contenido
    Hola, a todo mundo

    en relación con los efectos políticos de las tecnologías, hay que recordar que el poder produce realidad: tiene efectos de verdad. Así, lo que podríamos analizar es la manera en que las formas de contitución del espacio se conforman mediante las tecnologías vinculadas al ordenador. Es decir, tendríamos que problematizar la manera en que se producen efectos de verdad y gubernamentalidades (al decir de Foucault). Por ejemplo: qué efectos de verdad tiene seguir empleando terminologías como las que infestan nuestros debates (y que ya apuntaba Cortazar como vinculadas con la tradición anglosajona); qué ocurre cuando todo mundo asume que ser actor se reduce a actuar parasitariamente online ( a diferencia de cualquier hacker, por ejemplo, que inventa el espacio en la red: que no sólo habita en ella sino que la practica, como quería Certeau); qué pasa en el campo académico en donde hace tiempo que repetimos insistentemente a los Castell, los Deleuze, los Foucault, los Bourdieu, sin hacerlos parte del lenguaje ordinario.

    También me gustaría observar, porque conozco el asunto, que hace mucho tiempo hemos abrevado en una tradición que nos llega en lengua inglesa y que hemos cometido absurdos como los de conocer a autores (como los franceses, v.g.) solamente cuando nos llegan como Readers, como Textos para leer a..., como refritos mal traducidos. Estoy convencido de que parte del dispositivo de poder en nuestro medio obedece a esa lógica y que es pertinente pensar categorías nuevas. Este congreso es una oportunidad, como ya lo han mencionado Aida, Cortazar y Mayans en su comunicación sobre los tópicos (ver grupo 10).

    En fin, que lo que se discute en este foro a mí me está brindando un estupendo escenario para advertir la manera en que participamos en la constitución de efectos de verdad. A mí, para hacer otra confesión, me encantaría no estar sometido a la tiranía de la conexión (que se me dé, que a ratos se me corte), y sí contar con una deliciosa charla cara a cara con ustedes, con un buen café o trago, como mandan los cánones. Espero que podamos hacerlo a partir de esta experiencia en foro.

    13. Autor: Anuska
    Título: Poder vs discursos de verdad
    Publicado el día 19 de Septiembre a las 16:00 GMT

    Contenido
    Saludos al foro.

    Hoy es la primera vez que me decido a participar en este atractivo grupo de discusión -al que, por otra parte voy siguiendo desde el inicio del congreso- movida y seducida (en el sentido de Baudrillard) por la calidad de muchas de las intervenciones de sus participantes. Desde mi más profunda ignorancia en muchas de las cuestiones que se plantean mil gracias por ello y la enhorabuena. Eso sí, me gustaría añadir, sugerir, algún pequeño detalle en el último comentario de Martín a propósito de Foucault y su gran de tema de problematización: el Poder.

    Martín, supongo que estarás de acuerdo conmigo en que la afirmación "que el poder produce realidad" es un tanto desafortunada como para identificarla con Foucault. Ciertamente Foucault habló de poder pero lo hizo en otros términos: el poder es susceptible de producir discursos de verdad y como tú bien dices, discursos que tienen efectos de verdad pero no de realidad. (No me gustaría inaugurar a estas alturas un debate sobre qué es la realidad, lo real y la verdad, si bien el tandem Baudrillard-Foucault y para meter un poco de leña Habermas, hubiera sido de lo más fructífero).

    A lo que iba y a propósito del hilo que recorre, creo, el debate. En una sociedad como la nuestra, pero también cualquier sociedad, relaciones de poder múltiples caracterizan y atraviesan el cuerpo social; dichas relaciones no pueden establecerse ni funcionar sin una producción, un circulación y un discurso. Como dice Foucault no hay ejercicio de poder posible sin una cierta economía de los discursos de verdad que funcionen en y a partir de esta pareja. Estamos sometidos a la producción de la verdad desde el poder y no no podemos ejercitar dicho poder más que a través de la producción de la verdad. ¿No estamos quizás contribuyendo a definir una verdad, nuestra verdad, a partir y a través del uso de las TIC?. El manifiesto o "discurso" a favor de la universalidad de Internet (de sus usos, legalidades, etc) que hoy he tenido el placer de leer... ¿no participará de esa producción de verdad contra la que muchos luchan para ejercer finalmente un único deseo: el dejar de ser lo que son?.

    Saludos y disculpen si me he ido un poco por la tangente.

    14. Autor: Martín MORA
    Título: La espada de Damocles
    Publicado el día 19 de Septiembre a las 18:21 GMT

    Contenido
    Anuska:

    no te vas por la tangente cuando haces precisiones relevantes. Tienes razón (y la Espada de Damocles): con señalar lo de los efectos de verdad, y sin meter a colación lo de "la realidad", es suficiente y no produce mayor ruido. De hecho, sería inconsistente con mi posición respecto de cuidar los conceptos que empleamos. En todo caso, lo que constituye "una realidad" es el espacio mismo en donde las enunciaciones y las visibilidades confluyen. De ahí que la idea del ciberespacio deba ser analizada como el sitio en donde confluyen hilos de un discurso que parece congelado ( a menos que nosotros le metamos calorcito para aguarlo).

    En cuanto a tu comentario sobre los efectos indeseados del Manifiesto, sería pertinente no anticiparnos a las cosas y, en lugar de pensar en las intenciones, apuntarnos a los efectos. Lo cierto es que siempre se corre el riesgo de naturalizar y desmantelar las propuestas, pero no hay otra manera de jugar a las marrullerías, a las pequeñas resistencias, que siguiendo la lógica del poder para torcerlo. Hagamos el manifiesto, posemos para la foto... y saquémosle la lengua a quienes se lo merezcan. Probablemente parezca un gesto inútil, pero sólo desde la perspectiva rolliza, asmática y risible del poder como seriedad y fardo.


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