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El ARCHIVO de la CiberSociedad es un espacio abierto de referencia y documentación para la investigación y el conocimiento de lo CiberSocial desde las Ciencias Sociales, integrado dentro del Observatorio para la CiberSociedad

Joan Mayans i Planells

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Datos a partir del 22.11.2003. Artículo en el OCS desde el 12 de Noviembre de 2001


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Bulevares digitales: micro-economías en la WWW

Por: Joan Mayans i Planells


Para citar este artículo: Mayans i Planells, Joan, 2001, "Bulevares digitales: micro-economías en la WWW". Fuente Original: Revista iWorld 42 (Octubre, 2001), pp. 49-54. Disponible en el ARCHIVO del Observatorio para la CiberSociedad en http://www.cibersociedad.net/archivo/articulo.php?art=30




INTRODUCCIÓN / RESUMEN

Más allá de los grandes portales y de las páginas que se presentan en sociedad escudándose en cifras de "millones de páginas vistas al mes", existe otra World Wide Web. Ésa a la que, muchas veces, acabamos recurriendo y hemos recurrido siempre, si echamos la vista atrás. Ésa que está formada por millones de páginas sencillas, que ofrecen algo concreto, esa información que, concretamente, andábamos buscando. A pesar de que sabemos que la mayoría de esas páginas se crean y se mantienen casi como puro 'hobbie', destacan en ellas banners y reclamos publicitarios que, se dice, ayudan a sostenerla. En el presente artículo intentaremos enfocar precisamente eso: ¿qué hay tras esos banners, tras esas webs independientes? ¿sacan algún provecho económico directo sus webmásters? ¿a qué tipo de programas de márketing y publicidad se acogen?


La World Wide Web acéfala, accesible y anárquica, no está sólo privatizándose y convirtiéndose en espacio de negocio para las grandes empresas. La propia constitución de Internet y la gran cantidad de servicios gratuitos y/o mantenidos con reclamos publicitarios de todo tipo la han convertido en algo así como una frontera aún por colonizar. Algunos comentaristas de Internet la han comparado a menudo con el Viejo Oeste americano, donde los colonos se apropiaban de lo suyo por parcelas, llegando e instalándose como buenamente podían. De hecho, la paráfrasis de la 'Frontera Electrónica' para referirse a Internet no solamente es utilizada con frecuencia como figura metafórica (y no tan metafórica; baste recordar la importancia de la 'Electronic Frontier Foundation') sino que refleja con bastante fidelidad el estado de indefinición que, todavía, vive Internet, convertida en frontera inexplorada a la que aún no se divisa un Océano Pacífico que funcione a modo de fin del territorio a colonizar... aunque sí haya ya sufrido algún que otro terremoto desesperanzador, en forma de 'dot.com.crash' y aledaños.

Como decíamos, no sólo las grandes empresas tienen puesta su mirada en la Frontera Electrónica. Convertida la World Wide Web en feudo preferencial para la compra-venta, son muchos los individuos que, armados con sencillas y asequibles instrumentos de diseño y composición de páginas WEB y con la ayuda de los cientos de servicios gratuitos que - aún- se ofrecen en Internet, intentan hacerse con su propia pequeña parcela en este Nuevo Oeste. Como hicieron ciento cincuenta años atras familias de Europa entera, también estos nuevos colonos cibernéticos se adjudican un pequeño reducto -ante la competencia de otros colonos, la presión y/o la colaboración de grandes compañías y la ley del 'todo vale' que triunfa cuando no hay ley que valga-, lo siembran, lo riegan, lo cuidan y se entregan a él. El objetivo, romanticismos aparte, no es otro que ganarse una pequeña porción de Cielo en la Tierra: dinero. Quizá sea cosa de la herencia calvinista que una Internet nacida en los Estados Unidos tenga que arrastrar.

En este artículo presentamos un esquema de funcionamiento de estas webs de nuevos colonos y de las de sus 'patrones'. Nos fijaremos en el proceso que van siguiendo para poner en marcha una página que les vaya generando ingresos. Hablaremos de los métodos y formas existentes en nuestro entorno para 'capitalizar' una página web amateur. Y aunque sea un terreno muy próximo, no nos fijaremos detalladamente en de qué modo buscan una pequeña -o no tan pequeña- cuota en un servidor, con qué herramientas de composición y diseño trabajan, cómo difunden su página, cómo colocan sus banners promocionales, cómo se establecen las redes de intercambio de banners y enlaces personalizados, cómo actúa la picaresca -sí, también aquí- a la hora de camuflar enlaces que generen 'clicks' remunerados, de qué modo funcionan y cuáles son los programas multi-banner de cobro para webmásters más importantes, cuáles son los ratios de pago y qué tipo de limitaciones o condiciones actúan, etc. De todos modos, todos estos son temas que corren en paralelo a lo que aquí analizaremos.

Echaremos, eso sí, un vistazo a las perspectivas propias de estos webmásters independientes: cuáles son sus intenciones y previsiones de crecimiento, qué es lo que han ido cobrando y creando, qué es lo que piensan de una tarea que supone, en muchos casos, el uso de pornografía, por ser la forma mejor remunerada y la que más tráfico genera para una web. Y a la vez, veremos cómo se plantean el negocio del márketing online por afiliación o por redes de multi-afiliación algunas de las empresas que se están lanzando sobre el pastel – huérfano aún- en España.


El proceso

Esquematizando y corriendo el riesgo de simplificar, parece que podemos afirmar que el proceso más habitual por el que un usuario de Internet pasa a convertirse en webmáster de una página personal de diverso cuño es el de llevar a la World Wide Web un tema de su interés personal. Puede tratarse de un hobbie -lo que ocurre a menudo- o de una aplicación de su vida profesional. Puede que sean tan sólo ganas de informar, de poner a la disposición de los internautas aquello que, quizá, tanto le costó encontrar. No hace falta poner ejemplos para imaginar las enormes cantidades de páginas web existentes sobre grupos de música, estrellas mediáticas, aficiones diversas, hobbies de lo más -o menos- variopinto, etc.

Es posible que el webmáster no albergue en origen ninguna intención de crematística. Más que posible, es lo más frecuente. Por ilustrarlo, parece obvio pensar que nadie diseña y publica una página web sobre rutas para excursiones de montaña o sobre recetas culinarias con la intención de sacar dinero por ello. Al menos, en lo que a webmásters independientes se refiere, que es de lo que hoy y aquí nos ocupamos.

Resulta, sin embargo, que basta abrir el navegador de Internet para que no cesen de caernos banners, anuncios, páginas repletas de 'recomendaciones publicitarias' e incluso pop-ups (ventanas adicionales que se abren sin que se lo hayamos pedido al programa) más o menos irritantes. Es evidente pensar que nuestro hipotético webmáster amateur, que tan sólo vuelca sus intereses y emociones en su página web, recapacite.

Quizá tan sólo se sienta orgulloso por mantener limpia su página web (o casi, puesto que los servicios de hospedaje gratuitos colocan sus propios banners en la misma, también con diversos grados de pesadez). Quizá se pregunte cómo lo hacen, si realmente sacan algún provecho de esos banners que 'ensucian' la pantalla y retrasan la descarga. Obviamente, el siguiente paso es 'intentarlo', ponerlo en práctica. Veamos, pues, con qué se puede encontrar nuestro hipotético webmáster a la hora de intentar rentabilizar su web con sistemas de márketing online.


Las opciones

A grandes rasgos, todas las opciones existentes se basan en lo mismo: mandar tráfico a la empresa que pague por el servicio de publicidad. A partir de ahí, comienzan los matices.

El primero y más elemental de los sistemas de pago por publicidad en una página web externo independiente es el llamado "pago por click" que, como su propio nombre indica, basa su sistema de remuneración en los 'clicks' conseguidos sobre el banner o enlace promocional correspondiente. Los hemos visto miles de veces: un banner de iBazar, por ejemplo, en la parte superior de una página web, funciona de ese modo. Dependiendo del programa concreto al que esté adscrito el webmáster, en la actualidad se manejan cifras que varían entre las cuatro y las veinte pesetas por click conseguido. Cabe decir que abundan mucho más las tarifas que se acercan a las cuatro pesetas que a la de las veinte. Las diferencias están en el tipo de productos que se venden en las páginas web de 'destino' o los 'condicionantes' que estas mismas empresas ponen, ya sea en cuestión de un ratio determinado de 'clicks por impresión', ya sea por un ratio concreto de 'clicks por venta conseguida'.

Expliquemos esto antes de continuar: los ratios de clicks por impresión se basan en un cociente entre número de clicks conseguidos dividido entre el número de veces que el banner o anuncio ha sido descargado (imprimido) del servidor destino. Un ratio muy bajo puede suponer la cancelación de un contrato de afiliación -lo que suele suponer la anulación de las ganancias acumuladas o bien una disminución en la tarifa que se está pagando al webmáster. Por otro lado, los ratios de clicks por venta son una evolución lógica de los anteriores: el cociente no se basa ahora en la cantidad de gente que se envía a la página destino, sino en la 'efectividad' de esas visitas. Es decir, si las visitas mandadas a la página de la empresa no consumen, no se dan de alta, no se suscriben o no compran nada, nunca, también esto puede suponer una cancelación del contrato de afiliación -con el mismo corolario ya descrito- o una reducción de la tarifa. Todo esto debe ir especificado en las 'condiciones generales' del contrato que se 'acepta' con la empresa.

Mencionado el tema de las 'impresiones', vale la pena mencionar que existe otra fórmula de márketing online que paga por impresiones. No obstante, este tipo de programas tan sólo están al alcance de webs generalistas con volúmenes de tráfico fuera del alcance de cualquier página independiente o amateur. Es un concepto, además, que parece estar en decadencia, lo cual no resulta extraño: en el fondo, este tipo de sistema de publicidad reproduce el funcionamiento de las vallas publicitarias o los anuncios en un periódico impreso en papel. No se pretende tanto la interactividad del anuncio, como su presencia, su visibilidad. Tal y como ocurre con las publicidades estáticas o los anuncios de televisión.

Una tercera fórmula de capitalización de una web personal o temática de tipo amateur pasa por conseguir que los usuarios que se envían a la web empresarial que paga la publicidad se den de alta o se suscriban a los servicios de la web de destino. En estos casos, el webmáster no cobra por los clicks ni por las impresiones (aunque existen bastantes ejemplos en los que una cosa no excluye a la otra, sino que se combinan), sino por cada usuario que se apunta en los enormes mailings de las empresas de suministro de contenidos y servicios web, donde estas mismas colocan sus propios anuncios publicitarios y generan ganancias apoyándose en volúmenes de usuarios mucho mayores a los que maneja una web personal.

El caso de DooYoo o de Infojobs -ambas, empresas bastante conocidas en el ámbito de la Internet hispana- es ilustrativo en este sentido. Veámoslos en cierto detalle: DooYoo se presenta a sí misma como una comunidad de opinión, en la que los usuarios pueden consultar y escribir opiniones sobre los más variados productos y servicios. Su margen de ganancia, aparte del que puedan generar a partir de su propia publicidad y banners, está en la venta -delegada o comisionada- de una buena parte de los productos sobre los cuales sus usuarios opinan libremente. Por tanto, su 'capital' o su mejor 'activo' son, precisamente, esos usuarios que se dedican a escribir y publicar opiniones, a pasearse por su web, a leer y comentar opiniones de otros, etc. Por ello, uno de sus objetivos constantes es aumentar su número de usuarios registrados. Para conseguirlo, empezaron pagando a cada webmáster que les envíe un usuario que se registre y actúe en DooYoo. El mecanismo y su lógica son, pues, sencillos y evidentes. El modelo de negocio, a pesar del período de e-recesión que se está viviendo, parece que funciona, aunque hayan tenido que rebajar las cantidades que pagan tanto a los webmásters asociados como a sus propios usuarios.

Infojobs maneja otro público y otro servicio, pero la base es muy similar. Líder en el sector de la búsqueda y oferta de empleo en España mientras se escriben estas líneas (posición que corre peligro, ante los indicios de que el gigante Terra prepara una ofensiva en el sector), Infojobs también basa sus ingresos en conceptos como la publicidad, la venta de servicios 'premium' a determinadas empresas, y las comisiones o co-organizaciones en iniciativas de formación profesional especializada. Como en el caso de DooYoo, su mejor activo son los más de 400.000 currículums de que dispone en su base de datos, procedentes de otros tantos usuarios que utilizan su página web habitualmente. El perfil de usuario está bien definido y permite realizar campañas de márketing sectorial propias o bien realizarlas para otras empresas, aprovechando la riquísima base de datos de la que tiene que disponer un lugar que centraliza y clasifica algo tan interesante y repleto de información personal como son los currículums personales.

Así pues, Infojobs tiene la necesidad, como ya lo hemos mencionado con DooYoo, de ir añadiendo más y más usuarios a sus "existencias". Para conseguirlo, recorre a algo similar: paga un dólar americano a cada webmáster que les mande un usuario que se inscriba y envíe su currículum a Infojobs. De modo similar funcionan otras muchas compañías, que recompensan a los webmásters sólo si el tráfico generado acaba suscribiendo, de un modo u otro, alguno de sus servicios.

Otra variante interesante de este negocio lo podemos agrupar bajo el concepto de 'comisiones de venta'. No es nada nuevo en el sector, puesto que compañías de la talla y peso de Amazon llevan años haciéndolo, con resultados importantes. En nuestro ámbito, la iniciativa de BOL es la más parecida a lo que viene desarrollando Amazon, aunque recientemente ha anunciado que cierra su dependencia en España. Son muchas, de todos modos, las páginas web más o menos amateurs o independientes que ofrecen productos a través de estas dos compañías

La base del mecanismo tampoco es especialmente complicado: si nuestro hipotético webmáster genera una venta -y aquí ya estamos hablando de un gasto, de una transacción, y no de la suscripción a servicios eventualmente gratuitos- éste se lleva, a su vez, un porcentaje de esa operación económica, que puede situarse entre el cinco y el quince por ciento de la operación, según los casos, las empresas y el tipo de producto del que se trate. Existe también la posibilidad que en lugar de un porcentaje de la venta, lo que se remita al webmáster sea una comisión fija por venta, o una bonificación por nuevo cliente, o incluso combinaciones de lo más imaginativo de estos y otros 'caramelos', en forma de bonos de descuento, regalos o puntos más o menos abstractos (como son el caso de los 'zakis', con los que opera DooYoo para sus usuarios) canjeables sólo en determinadas tiendas ONLINE. El abanico de posibilidades es amplio; su motor, sacar el máximo provecho a la operación; y sus límites, tan sólo los límites de la imaginación y de lo que acepte el mercado.

Podríamos detallar algunos sistemas más, variaciones del mismo tema y del mismo concepto. TerraShare, por ejemplo, ofrece espacio web gratuíto y coloca sus propios banners en las páginas de los usuarios. Hasta ahí, no difiere mucho de la mayoría de proveedores gratuítos de espacio web. Lo peculiar en este caso es que los usuarios reciben una parte de los ingresos que la propia TerraShare va acumulando en concepto de publicidad y comisiones varias. Además, permite hacer una 'migración' de servidor automatizada desde los principales alojadores de páginas amateur, como Geocities, Xoom o FortuneCity. Algo parecido también ofrece el servicio de redireccionamiento de www.cjb.net, que también ofrece la posibilidad de entrar en un sistema de remuneración a cambio de permitir que salten algunos pop-ups de las páginas de sus usuarios.

Otra variante la ofrece www.wayads.com, que paga hasta quince centavos de dólar por unos clicks muy peculiares: los enlaces son palabras clave predefinidas y al pinchar sobre ellas, el resultado es un listado de búsqueda sobre el tema concreto que la palabra define. Por supuesto, el resultado de la búsqueda no es aleatorio.


Los programas integrados de multi-afiliación

Uno de los problemas que solían afrontar los webmásters a la hora de cobrar las comisiones generadas por sus diversos acuerdos de afiliación con empresas de todo tipo era el de llegar a acumular los mínimos necesarios para que les fuera remitido el correspondiente cheque. Son multitud los webmásters que han desistido antes de llegar a esas cantidades mínimas, que suelen situarse alrededor de las diez mil pesetas en el caso de programas de pago españoles, o los cincuenta dólares en programas internacionales.

Del mismo modo, muchas empresas no entraban a ofrecer este tipo de posibilidades de afiliación al considerar que su producto no era lo suficientemente generalista como para que poner en marcha tal campaña llegara a ser rentable. Otro ejemplo hipotético: una empresa que venda vinos de calidad tendría auténticas dificultades para captar webmásters que quisieran cargar su página con un banner tan sólo a cambio de un porcentaje de las ventas generadas. A no ser que se tratara de una página web especializada en enología, lo que, como decíamos, restringe considerablemente la cantidad de webmásters disponibles y capacitados para generar ventas.

Para solucionar, en cierta manera, estas dificultades, y para mediar entre webmásters y empresas, nacen los programas integrados de multi-afiliación. Se trata, como su propia nombre indica, de iniciativas cuyo propósito es, por un lado, ofrecer a los webmásters un amplio espectro de productos y tipos de contrato de colaboración. Por otro lado, permite a las empresas introducirse en un campo mucho más amplio de márketing digital, en el que compartirán programa con otras empresas que pueden tener también su misma dificultad de excesiva especialización.

Commission Junction es uno de los ejemplos más conocidos y sólidos de este tipo de programas múltiples que integran una gran cantidad de posibilidades de afiliación. A través de Commission Junction se pueden (re-)vender una inmensa cantidad de productos que van desde cigarros habanos a DVDs usados, desde lencería fina a protectores de pantalla para Windows, desde productos farmacéuticos a antigüedades y obras de arte. La ya mencionada Infojobs, por poner un ejemplo de lo poco que hay en español en Comission Junction, trabaja a través de esta compañía integrada de afiliación, de modo que es ésta quien gestiona, por su cuenta, este área de difusión y márketing. Cada empresa establece sus condiciones para que Commission Junction las incluya en su listado, definiendo lo que va a ofrecer a los webmásters por cada click, suscripción o venta generada. Las posibilidades y combinaciones son extensas.

Para las empresas, los beneficios van tanto en la dirección ya apuntada de facilitar y agilizar considerablemente la tarea de encontrar y afiliar webmásters, como en la de descargarlas del aspecto de gestión y seguimiento de cada webmáster asociado. La única decisión que suelen mantener las empresas en cuanto a gestión del programa es la de aceptar o rechazar los sitios web que quieren entrar en su programa. Para los webmásters, la gran ventaja es que todas las ganancias que sumen en un sólo programa de afiliación -como Commission Junction- se acumulan en una sola cuenta, de manera que alcanzar los mínimos se convierte en algo mucho más asequible. Para las compañías que se dedican a organizar estos programas intergrados de multi-afiliación, la ventaja es aún más visible: basta con cargar un pequeño porcentaje de las cantidades que mueven para que el negocio de la mediación y la coordinación resulte más que rentable.

En España, como suele ser habitual, el sector está lo suficientemente atrasado como para ser, aún hoy, prácticamente una novedad. Hasta ahora, los webmásters españoles que han querido apuntarse a este tipo de fórmulas de remuneración han tenido que basarse, casi siempre, en programas en inglés y ofrecer productos igualmente en inglés, de lo que muchos de ellos se quejan, al suponer una barrera extra al ya escaso desarrollo del e- commerce en España.

A pesar de que la célebre LSSI no garantiza que vaya a producirse un avance substancial en la materia –en todo caso, todo lo contrario-, parece que el letargo hispano para este tipo de iniciativas toca a su fin. Al menos, eso es lo que indica la aparición reciente de dos grandes compañías que intentan llenar –de hecho, apropiarse- ese hueco. Ambas compañías afrontan en la actualidad una fase de consolidación, después de haber dedicado parte del 2000 y lo que llevamos del 2001 a desarrollar la maquinaria técnica, comercial y publicitaria para la puesta en marcha de sus respectivos proyectos.

Por un lado, y con una cierta ventaja cronológica, encontramos la empresa TradeDoubler. Su ámbito de acción es Europa y nace en Suecia en 1999. Hasta Octubre del año pasado no llega a España, aunque su entrada en el huérfano mercado español es rápida y notoria: en los primeros ocho meses alcanzan la cifra de quince mil websites afiliadas y establecen acuerdos de colaboración con un buen número de empresas importantes en el sector de la Internet española. La intención de la compañía es cubrir todo tipo de ámbitos del e- commerce hispano, al estilo de Commission Junction en el contexto anglosajón y con la ventaja de la escasez de competencia. No obstante, pasan los meses y la oferta real de productos a 're-vender' para sus asociados sigue siendo escasa: tan sólo dieciséis empresas aparecen en su listado de posibles programas de afiliación/remuneración a principios de Julio de este año.

Si bien es cierto que, por otro lado, su experiencia europea lanza unas cifras que avalan sólidamente a la empresa: más de 600.000 'sitios' afiliados y más de 300 empresas que promocionan o venden sus servicios en la docena de países en los que TradeDoubler ha establecido delegación a mes de Julio del 2001.

Además, como no puede ser de otro modo, las expectativas de la empresa son más que halagüeñas. La crisis del concepto de publicidad generalista parece estar en boca de todos (aunque está por ver si más por interés que por otra cosa) y eso permite que empresas que se dedican a la venta o distribución de publicidad sectorialmente especializada (o como lo describe la propias empresa: "márketing de resultados") tengan puestas sus esperanzas en un importante crecimiento real durante los próximos años.

De hecho, un informe de la Forrester Research del que se hace eco la compañía abunda en estos argumentos, añadiendo que el único óbice actual al llamado 'márketing de resultados' es su escasa implantación en nuestro contexto. Algo que, desde la narrativa de la empresa se convierte en una ventaja, ya que enfrentan a un campo prácticamente virgen. Los fundamentos lógicos del planteamiento de la compañía, pues, están bien cubiertos.

Otra cosa son los 'mimbres' técnicos y socio-culturales del webmáster y del consumidor español, respectivamente. En lo primero, parece ser que el tipo de enlaces por los que bonifica TradeDoubler son manipulables y permiten fraudes por parte de los webmásters. En lo segundo, habrá que vencer tanto la desconfianza del consumidor habitual español por las transacciones ONLINE como las costumbres más arraigadas en el tipo de compra presencial y física a la que por estos parajes estamos avezados. No es lo mismo competir con la cultura del 'shopping mall' norteamericano, calificado a menudo como impersonal y frio, o con la inclemente meteorología escandinava, que con prácticas más mediterráneas de mercadeo y compra-venta. Sea como sea, que el negocio no puede sino crecer parece evidente. Que lo haga en las cotas que estas compañías pretenden es otra.

Por otra parte, y aún más recientemente, 'Self Marketing Ulises.Net' sale a la palestra, como evolución de una empresa anterior de investigación y desarrollo. Con la sede social lo suficientemente cerca del 'boom' digital, de e-commerce y de diseño gráfico que se respira en Barcelona, Ulises.net es, según Lluís Sabata, uno de sus gerentes, "la única empresa de su sector, que desde el momento de su aparición, va más allá de la publicidad y utiliza el marketing de afiliación como una autentica 'Red Virtual de Ventas', creando así un nuevo concepto de herramientas de e-commerce que por derecho le pertenece y cuya principal característica es la de ofrecer resultados en lugar de promesas".

A diferencia de sistemas como el de Commission Junction, Ulises.net ofrece no sólo la gestión de todo el proceso de márketing y venta por delegación, sino que también prevé la posibilidad de asociaciones donde se ceda la tecnología y ésta sea distribuída y manejada por la propia empresa que adquiera sus servicios. Al mismo tiempo, su intención es preparar una plataforma de amplio alcance para mantener a sus webmásters constantemente informados y con múltiples posibilidades de intercomunicación. Ulises.net realiza un proceso de evaluación pormenorizada de todas las webs que se apuntan a su programa (en Julio del 2001 llevan ya unas cuarenta mil webs asociadas). Tanto en el proceso de selección como en el proyecto de la plataforma de intercomunición parece observarse que esta empresa le valora de modo individual y a conciencia.

Al preguntarles si no temen la competencia con TradeDoubler, una empresa con mayor trayectoria internacional, contestan que su enfoque es sensiblemente distinto: Ulises.net trabaja desde una perspectiva 'muy latina' y no pretenden infiltrarse en el mercado europeo sino en el latinoamericano. Desde el punto de vista de la empresa, el cambio de 'target' no sólo significa menos competencia en el sector, sino también una formas y mecanismos de negocio lo suficientemente matizados como para permitir que ambos productos tengan su espacio propio, sin pisarse. Además, para su sorpresa, siguen sin surgir nuevas empresas que se dediquen a este sector, lo que les da aún mayor confianza para afrontar su lanzamiento público masivo, a llevarse a cabo durante el Otoño del 2001.


El Supermercado Virtual

Una iniciativa española un tanto diferente a las presentadas hasta ahora es 'Hiperdescuento', de la empresa madrileña Latinmega Network, S.L.. Tanto su procedimiento para 'fichar' webmásters como su estética de negocio difieren de los programas de multi-afiliación.

En lo que se refiere a lo primero, la empresa hace un rastreo por su cuenta y se pone en contacto con webmásters que disponen de sitios que consideran de la suficiente calidad, interés y tráfico –amén de situarse dentro de los parámetros sectoriales de negocio que desean. Una vez hecho el contacto, los acuerdos se rubrican en papel y por medio de contrato impreso y firmado. Nada de 'aceptar' 'condiciones generales' mediante un click. Por lo que pudiera pasar.

Una vez dentro, el webmáster puede comprobar que no es sólo en el momento del acuerdo contractual que esta empresa funciona con un referente claramente offline. Hiperdescuento pretende constituirse como un enorme hipermercado virtual, donde poder encontrar directamente de todo. Un hipermercado donde comprar que, además, teje su propia red de franquiciados, los webmásters asociados. A cambio de ello, como ocurre en casi todas estas empresas de mercadeo online, el webmáster se beneficia en forma de pago por clicks generados y de comisiones por venta.

El modelo de hiperdescuento, más que importante a nivel de tráfico o de volumen de negocio, es sugerente y nos lleva a la reflexión. En el fondo, se trata de un centro comercial, construído según modelos urbanos actuales, pero sin ladrillos ni aparcamientos. Del mismo modo, el sistema de franquiciado de webmásters no dista mucho del tipo de contratos que firma cualquier empresa a la hora de abrir su enésima tienda en el enésimo centro comercial: a cambio de vender más, cederá un porcentaje del importe y pagará un fijo –ya sea en forma de alquiler, ya sea en forma de 'tanto por click'.

No obstante, ¿hasta qué punto son novedosas o exclusivas estas iniciativas? Basta con abrir cualquier motor de búsqueda para comprobar que el área de resultados de la misma cada vez se encuentra más asediada por enlaces comerciales. Yahoo! es un perfecto ejemplo de esto: 'resultados' patrocinados, 'recomendados' o colocados en los primeros puestos de la lista por un interés comercial no camuflado; enlaces a las principales compañías de venta ONLINE en todos los sectores, etc. ¿No es Yahoo! –por poner sólo el ejemplo más notorio- ya de por sí un inmenso centro comercial? Los portales generalistas, acosados por agoreras previsiones y quiebras en cadena de competidores y vecinos, ponen sus barbas a remojar en aquello que, no hace tanto tiempo, se decía, era el peor de los demonios que acechaban Internet: su privatización.

Si echamos la vista atrás, comprobamos que los tiempos del lúdico y mítico 'surfing the net' han dejado paso a otro paisaje. Internet madura a la vez que los internautas maduramos, a base de ir perfeccionando nuevas prácticas de 'zápping digital'. La economía de mercado capitalista es el único sistema económico en funcionamiento e Internet un medio de comunicación demasiado potente como para no caer en sus redes. Sin que deseemos hacer de esto –en absoluto- un juicio de valor, es preciso ver que tras estas estrategias de márketing y comercio digital se está construyendo una Internet sensiblemente distinta a aquella que nos maravilló desde los primeros años de la pasada década, en tiempos del Mosaic y las primeras escaramuzas entre Netscape y Microsoft por el tema de los navegadores. La World Wide Web se transforma por momentos en un gigantesco bulevard, con todo lo que eso puede tener de deseable y detestable. Cabe recordar, sin embargo, que los bulevards comerciales son uno de los elementos constitutivos más importantes de la vida urbana contemporánea, tal y como hoy la conocemos.


Sexo, mentiras y páginas web

Son cientos de miles las páginas web en lengua castellana que 'adornan' lo que sea que expliquen o expongan con banners procedentes de las empresas de las que aquí hemos hablado. Enlaces a los distintas compañías que operan a través de TradeDoubler y Ulises.net, grandes y vistosos anuncios que llevan a iBazar o a MercadoLibre (pagan alrededor de 20 pesetas por click). Artículos diversos que se describen y revenden a través de otra web, mediante comisión. Programas de intercambio de banners para conseguir más tráfico que genere más clicks. La lista de recursos y posibilidades podría hacerse interminable.

Sin embargo, a la hora de cobrar todos estos esfuerzos, algunos webmásters han visto corroboradas sus dudas. Quejas porque determinadas compañías no pagan o tardan mucho en pagar. Quejas porque otras han cancelado su contrato aludiendo a algún tipo de infracción. Quejas porque aún otras cierran sin asumir sus pagos pendientes. Y aún más quejas porque los porcentajes, comisiones o ratios de pago son modificados –a la baja, por supuesto- unilateralmente y sin explicación alguna.

Nos parece ilustrativo el razonamiento que nos hace llegar el webmáster de www.farrasplanet.com, al describirnos su experiencia en el sector:

"Personalmente creo que los programas de afiliación no sirven de ningún modo para ganar dinero con una página web. Mi web actualmente tiene unas 700 páginas vistas al día y el beneficio que saco de los banners es casi nulo. Por ejemplo, con los pagos por comision como los de 'CDNow' no gano ni 500 pesetas al mes. La verdad es que la compra de productos a traves de internet en Espana aun no esta suficientemente integrada. Probé con un casino, las comisiones eran muy elevadas e incluso llegué a ganar 100.000 pesetas en un mes, pero fue un estafa. También probé varios 'pay per click', pero tampoco me salen los números. La verdad es que he probado más de 15 sistemas y ninguno vale la pena. En mi caso, el mejor sistema es buscar un anunciante particular (estoy en ello) como, por ejemplo, una discoteca o un pub que te pueden pagar unas 15.000 pesetas al mes."

Ante el escepticismo y las dudas del sector (recordémoslo, aún en fase de consolidación), algunos webmásters optan meterse en el sector que, con diferencia, más tráfico mueve en Internet: las eufemísticamente llamadas páginas para adultos. En este ámbito las empresas no suelen poner muchos problemas a la hora de camuflar enlaces o de 'trampearlos', ni a la hora de recibirlos vía pop-ups.

Los ratios de pago son más altos y generan más clicks que en otros sectores. Y es más fácil conseguir niveles de tráfico importantes con poco esfuerzo. Un webmáster con siete 'sitios' pornográficos en Internet nos cuenta que poner en marcha una web que consiga entre ocho y diez mil visitas en los primeros tres o cuatro meses le cuesta dos tardes de dedicación. Luego, añade, "hay que saber sacarles provecho a esas visitas (...) hay que exprimirlas". Otro webmáster nos cuenta detalladamente hasta qué punto es posible manipular los clicks de los visitantes, dirigirlos a sitios de pago, ocultar enlaces y clicks de pago tras fotos miniaturizadas, etc. "¿O es que tú has visto alguna vez alguno de esos desnudos de Jeniffer Aniston, Anna Kournikova o Britney Spears?, " añade, en referencia a la falsedad pero omnipresencia de ese tipo de reclamos. ¿La picaresca como contestación a la inestabilidad del sector?


Direcciones

http://www.onresponse.com
Programa de multi-afiliación norteamericano similar a Commission Junction, pero que abarca menos empresas.

http://www.popuptraffic.com
Programa de pago por pop-ups (ventanas del navegador que se abren automáticamente), sin clicks ni ratios de efectividad. Sólo para páginas con mucho tráfico.

http://clickthrutraffic.com
Programa de pago por clicks norteamericano.

http://www.bannercheck.com
Programa de pago por clicks en sitios para adultos, en lengua castellana.

http://www.ezgreen.com
Programa de pago por suscripciones a boletines para adultos. En inglés.

http://www.terrashare.com
Aloja páginas web y centraliza sus posibilidades de márketing.

http://www.cjb.net
Servicio de redireccionamiento gratuito que ofrece un plan de remuneración a los usuarios.

http://www.wayads.com
Pago por clicks sobre palabras clave que mandan al usuario a un listado de enlaces según los intereses y acuerdos de la compañía.

http://www.tradedoubler.com
Programa de multi-afiliación integrada de origen escandinavo y que opera en España, con empresas basadas en España y en castellano.

http://www.cj.com
(Commission Junction) El Programa de multi-afiliación integrado de referencia mundial.

http://www.refer-it.com
Página bastante importante como punto de referencia e información sobre programas de afiliación y de pago de todo tipo.

http://www.infojobs.net
Centro ONLINE de búsqueda de trabajo. Ineludible en España, paga por cada currículum que se les mande desde las páginas afiliadas.

http://www.hiperdescuento.com
Una especie de supermercado virtual, donde comprar directamente de todo o pasar a revenderlo en webs asociadas.

http://www.dooyoo.com
Comunidad de opinión que, a través de TradeDoubler, paga a los webmásters por visita generada o por usuario registrado.

http://www.masterdisseny.com/master-net/fim/00001.php3
Breve artículo sobre la temática, titulado "Programas de afiliación: una nueva forma de hacer negocios en la red", por Juani Martín.

http://www.datingclub.com
Empresa que se dedica a establecer relaciones personales, que paga hasta 1,25 dólares americanos por cada usuario registrado que envíe una página web externa.

http://amigos.com
Una variante de la anterior: paga un dólar por cada hombre inscrito envíado por un webmáster externo... y dos dólares si quien se inscribe es una mujer. ¿Cuestión de escasez?

http://www.hpic.com
Página de distribución de material pornográfico con muy variados programas de pago para webmásters asociados.

http://www.ulises.net
Único programa español de programas de multi-afiliación, de reciente lanzamiento.

 

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