
INTRODUCCIÓN / RESUMEN
Más allá de los grandes portales y de las páginas que se presentan en sociedad escudándose en cifras de "millones de páginas vistas al mes", existe otra World Wide Web. Ésa a la que, muchas veces, acabamos recurriendo y hemos recurrido siempre, si echamos la vista atrás. Ésa que está formada por millones de páginas sencillas, que ofrecen algo concreto, esa información que, concretamente, andábamos buscando. A pesar de que sabemos que la mayoría de esas páginas se crean y se mantienen casi como puro 'hobbie', destacan en ellas banners y reclamos publicitarios que, se dice, ayudan a sostenerla. En el presente artículo intentaremos enfocar precisamente eso: ¿qué hay tras esos banners, tras esas webs independientes? ¿sacan algún provecho económico directo sus webmásters? ¿a qué tipo de programas de márketing y publicidad se acogen?
La World Wide Web acéfala, accesible y anárquica, no está sólo privatizándose y
convirtiéndose en espacio de negocio para las grandes empresas. La propia constitución de
Internet y la gran cantidad de servicios gratuitos y/o mantenidos con reclamos publicitarios
de todo tipo la han convertido en algo así como una frontera aún por colonizar. Algunos
comentaristas de Internet la han comparado a menudo con el Viejo Oeste americano, donde
los colonos se apropiaban de lo suyo por parcelas, llegando e instalándose como
buenamente podían. De hecho, la paráfrasis de la 'Frontera Electrónica' para referirse a
Internet no solamente es utilizada con frecuencia como figura metafórica (y no tan
metafórica; baste recordar la importancia de la 'Electronic Frontier Foundation') sino que
refleja con bastante fidelidad el estado de indefinición que, todavía, vive Internet,
convertida en frontera inexplorada a la que aún no se divisa un Océano Pacífico que
funcione a modo de fin del territorio a colonizar... aunque sí haya ya sufrido algún que otro
terremoto desesperanzador, en forma de 'dot.com.crash' y aledaños.
Como decíamos, no sólo las grandes empresas tienen puesta su mirada en la Frontera
Electrónica. Convertida la World Wide Web en feudo preferencial para la compra-venta,
son muchos los individuos que, armados con sencillas y asequibles instrumentos de diseño
y composición de páginas WEB y con la ayuda de los cientos de servicios gratuitos que -
aún- se ofrecen en Internet, intentan hacerse con su propia pequeña parcela en este Nuevo
Oeste. Como hicieron ciento cincuenta años atras familias de Europa entera, también estos
nuevos colonos cibernéticos se adjudican un pequeño reducto -ante la competencia de otros
colonos, la presión y/o la colaboración de grandes compañías y la ley del 'todo vale' que
triunfa cuando no hay ley que valga-, lo siembran, lo riegan, lo cuidan y se entregan a él. El
objetivo, romanticismos aparte, no es otro que ganarse una pequeña porción de Cielo en la
Tierra: dinero. Quizá sea cosa de la herencia calvinista que una Internet nacida en los
Estados Unidos tenga que arrastrar.
En este artículo presentamos un esquema de funcionamiento de estas webs de nuevos
colonos y de las de sus 'patrones'. Nos fijaremos en el proceso que van siguiendo para
poner en marcha una página que les vaya generando ingresos. Hablaremos de los métodos y
formas existentes en nuestro entorno para 'capitalizar' una página web amateur. Y aunque
sea un terreno muy próximo, no nos fijaremos detalladamente en de qué modo buscan una
pequeña -o no tan pequeña- cuota en un servidor, con qué herramientas de composición y
diseño trabajan, cómo difunden su página, cómo colocan sus banners promocionales, cómo
se establecen las redes de intercambio de banners y enlaces personalizados, cómo actúa la
picaresca -sí, también aquí- a la hora de camuflar enlaces que generen 'clicks' remunerados,
de qué modo funcionan y cuáles son los programas multi-banner de cobro para webmásters
más importantes, cuáles son los ratios de pago y qué tipo de limitaciones o condiciones
actúan, etc. De todos modos, todos estos son temas que corren en paralelo a lo que aquí
analizaremos.
Echaremos, eso sí, un vistazo a las perspectivas propias de estos webmásters
independientes: cuáles son sus intenciones y previsiones de crecimiento, qué es lo que han
ido cobrando y creando, qué es lo que piensan de una tarea que supone, en muchos casos, el
uso de pornografía, por ser la forma mejor remunerada y la que más tráfico genera para una
web. Y a la vez, veremos cómo se plantean el negocio del márketing online por afiliación o
por redes de multi-afiliación algunas de las empresas que se están lanzando sobre el pastel –
huérfano aún- en España.
El proceso
Esquematizando y corriendo el riesgo de simplificar, parece que podemos afirmar que el
proceso más habitual por el que un usuario de Internet pasa a convertirse en webmáster de
una página personal de diverso cuño es el de llevar a la World Wide Web un tema de su
interés personal. Puede tratarse de un hobbie -lo que ocurre a menudo- o de una aplicación
de su vida profesional. Puede que sean tan sólo ganas de informar, de poner a la disposición
de los internautas aquello que, quizá, tanto le costó encontrar. No hace falta poner ejemplos
para imaginar las enormes cantidades de páginas web existentes sobre grupos de música,
estrellas mediáticas, aficiones diversas, hobbies de lo más -o menos- variopinto, etc.
Es posible que el webmáster no albergue en origen ninguna intención de crematística. Más
que posible, es lo más frecuente. Por ilustrarlo, parece obvio pensar que nadie diseña y
publica una página web sobre rutas para excursiones de montaña o sobre recetas culinarias
con la intención de sacar dinero por ello. Al menos, en lo que a webmásters independientes
se refiere, que es de lo que hoy y aquí nos ocupamos.
Resulta, sin embargo, que basta abrir el navegador de Internet para que no cesen de caernos
banners, anuncios, páginas repletas de 'recomendaciones publicitarias' e incluso pop-ups
(ventanas adicionales que se abren sin que se lo hayamos pedido al programa) más o menos
irritantes. Es evidente pensar que nuestro hipotético webmáster amateur, que tan sólo
vuelca sus intereses y emociones en su página web, recapacite.
Quizá tan sólo se sienta orgulloso por mantener limpia su página web (o casi, puesto
que los servicios de hospedaje gratuitos colocan sus propios banners en la misma, también
con diversos grados de pesadez). Quizá se pregunte cómo lo hacen, si realmente sacan
algún provecho de esos banners que 'ensucian' la pantalla y retrasan la descarga.
Obviamente, el siguiente paso es 'intentarlo', ponerlo en práctica. Veamos, pues, con qué se
puede encontrar nuestro hipotético webmáster a la hora de intentar rentabilizar su web con
sistemas de márketing online.
Las opciones
A grandes rasgos, todas las opciones existentes se basan en lo mismo: mandar tráfico a la
empresa que pague por el servicio de publicidad. A partir de ahí, comienzan los matices.
El primero y más elemental de los sistemas de pago por publicidad en una página
web externo independiente es el llamado "pago por click" que, como su propio nombre
indica, basa su sistema de remuneración en los 'clicks' conseguidos sobre el banner o enlace
promocional correspondiente. Los hemos visto miles de veces: un banner de iBazar, por
ejemplo, en la parte superior de una página web, funciona de ese modo. Dependiendo del
programa concreto al que esté adscrito el webmáster, en la actualidad se manejan cifras que
varían entre las cuatro y las veinte pesetas por click conseguido. Cabe decir que abundan
mucho más las tarifas que se acercan a las cuatro pesetas que a la de las veinte. Las
diferencias están en el tipo de productos que se venden en las páginas web de 'destino' o los
'condicionantes' que estas mismas empresas ponen, ya sea en cuestión de un ratio
determinado de 'clicks por impresión', ya sea por un ratio concreto de 'clicks por venta
conseguida'.
Expliquemos esto antes de continuar: los ratios de clicks por impresión se basan en
un cociente entre número de clicks conseguidos dividido entre el número de veces que el
banner o anuncio ha sido descargado (imprimido) del servidor destino. Un ratio muy bajo
puede suponer la cancelación de un contrato de afiliación -lo que suele suponer la anulación
de las ganancias acumuladas o bien una disminución en la tarifa que se está pagando al
webmáster. Por otro lado, los ratios de clicks por venta son una evolución lógica de los
anteriores: el cociente no se basa ahora en la cantidad de gente que se envía a la página
destino, sino en la 'efectividad' de esas visitas. Es decir, si las visitas mandadas a la página
de la empresa no consumen, no se dan de alta, no se suscriben o no compran nada, nunca,
también esto puede suponer una cancelación del contrato de afiliación -con el mismo
corolario ya descrito- o una reducción de la tarifa. Todo esto debe ir especificado en las
'condiciones generales' del contrato que se 'acepta' con la empresa.
Mencionado el tema de las 'impresiones', vale la pena mencionar que existe otra fórmula de
márketing online que paga por impresiones. No obstante, este tipo de programas tan sólo
están al alcance de webs generalistas con volúmenes de tráfico fuera del alcance de
cualquier página independiente o amateur. Es un concepto, además, que parece estar en
decadencia, lo cual no resulta extraño: en el fondo, este tipo de sistema de publicidad
reproduce el funcionamiento de las vallas publicitarias o los anuncios en un periódico
impreso en papel. No se pretende tanto la interactividad del anuncio, como su presencia, su
visibilidad. Tal y como ocurre con las publicidades estáticas o los anuncios de televisión.
Una tercera fórmula de capitalización de una web personal o temática de tipo amateur pasa
por conseguir que los usuarios que se envían a la web empresarial que paga la publicidad se
den de alta o se suscriban a los servicios de la web de destino. En estos casos, el webmáster
no cobra por los clicks ni por las impresiones (aunque existen bastantes ejemplos en los que
una cosa no excluye a la otra, sino que se combinan), sino por cada usuario que se apunta
en los enormes mailings de las empresas de suministro de contenidos y servicios web,
donde estas mismas colocan sus propios anuncios publicitarios y generan ganancias
apoyándose en volúmenes de usuarios mucho mayores a los que maneja una web personal.
El caso de DooYoo o de Infojobs -ambas, empresas bastante conocidas en el ámbito
de la Internet hispana- es ilustrativo en este sentido. Veámoslos en cierto detalle: DooYoo
se presenta a sí misma como una comunidad de opinión, en la que los usuarios pueden
consultar y escribir opiniones sobre los más variados productos y servicios. Su margen de
ganancia, aparte del que puedan generar a partir de su propia publicidad y banners, está en
la venta -delegada o comisionada- de una buena parte de los productos sobre los cuales sus
usuarios opinan libremente. Por tanto, su 'capital' o su mejor 'activo' son, precisamente, esos
usuarios que se dedican a escribir y publicar opiniones, a pasearse por su web, a leer y
comentar opiniones de otros, etc. Por ello, uno de sus objetivos constantes es aumentar su
número de usuarios registrados. Para conseguirlo, empezaron pagando a cada webmáster
que les envíe un usuario que se registre y actúe en DooYoo. El mecanismo y su lógica son,
pues, sencillos y evidentes. El modelo de negocio, a pesar del período de e-recesión que se
está viviendo, parece que funciona, aunque hayan tenido que rebajar las cantidades que
pagan tanto a los webmásters asociados como a sus propios usuarios.
Infojobs maneja otro público y otro servicio, pero la base es muy similar. Líder en el
sector de la búsqueda y oferta de empleo en España mientras se escriben estas líneas
(posición que corre peligro, ante los indicios de que el gigante Terra prepara una ofensiva
en el sector), Infojobs también basa sus ingresos en conceptos como la publicidad, la venta
de servicios 'premium' a determinadas empresas, y las comisiones o co-organizaciones en
iniciativas de formación profesional especializada. Como en el caso de DooYoo, su mejor
activo son los más de 400.000 currículums de que dispone en su base de datos, procedentes
de otros tantos usuarios que utilizan su página web habitualmente. El perfil de usuario está
bien definido y permite realizar campañas de márketing sectorial propias o bien realizarlas
para otras empresas, aprovechando la riquísima base de datos de la que tiene que disponer
un lugar que centraliza y clasifica algo tan interesante y repleto de información personal
como son los currículums personales.
Así pues, Infojobs tiene la necesidad, como ya lo hemos mencionado con DooYoo,
de ir añadiendo más y más usuarios a sus "existencias". Para conseguirlo, recorre a algo
similar: paga un dólar americano a cada webmáster que les mande un usuario que se
inscriba y envíe su currículum a Infojobs. De modo similar funcionan otras muchas
compañías, que recompensan a los webmásters sólo si el tráfico generado acaba
suscribiendo, de un modo u otro, alguno de sus servicios.
Otra variante interesante de este negocio lo podemos agrupar bajo el concepto de
'comisiones de venta'. No es nada nuevo en el sector, puesto que compañías de la talla y
peso de Amazon llevan años haciéndolo, con resultados importantes. En nuestro ámbito, la
iniciativa de BOL es la más parecida a lo que viene desarrollando Amazon, aunque
recientemente ha anunciado que cierra su dependencia en España. Son muchas, de todos
modos, las páginas web más o menos amateurs o independientes que ofrecen productos a
través de estas dos compañías
La base del mecanismo tampoco es especialmente complicado: si nuestro hipotético
webmáster genera una venta -y aquí ya estamos hablando de un gasto, de una transacción, y
no de la suscripción a servicios eventualmente gratuitos- éste se lleva, a su vez, un
porcentaje de esa operación económica, que puede situarse entre el cinco y el quince por
ciento de la operación, según los casos, las empresas y el tipo de producto del que se trate.
Existe también la posibilidad que en lugar de un porcentaje de la venta, lo que se remita al
webmáster sea una comisión fija por venta, o una bonificación por nuevo cliente, o incluso
combinaciones de lo más imaginativo de estos y otros 'caramelos', en forma de bonos de
descuento, regalos o puntos más o menos abstractos (como son el caso de los 'zakis', con los
que opera DooYoo para sus usuarios) canjeables sólo en determinadas tiendas ONLINE. El
abanico de posibilidades es amplio; su motor, sacar el máximo provecho a la operación; y
sus límites, tan sólo los límites de la imaginación y de lo que acepte el mercado.
Podríamos detallar algunos sistemas más, variaciones del mismo tema y del mismo
concepto. TerraShare, por ejemplo, ofrece espacio web gratuíto y coloca sus propios
banners en las páginas de los usuarios. Hasta ahí, no difiere mucho de la mayoría de
proveedores gratuítos de espacio web. Lo peculiar en este caso es que los usuarios reciben
una parte de los ingresos que la propia TerraShare va acumulando en concepto de
publicidad y comisiones varias. Además, permite hacer una 'migración' de servidor
automatizada desde los principales alojadores de páginas amateur, como Geocities, Xoom o
FortuneCity. Algo parecido también ofrece el servicio de redireccionamiento de
www.cjb.net, que también ofrece la posibilidad de entrar en un sistema de remuneración a
cambio de permitir que salten algunos pop-ups de las páginas de sus usuarios.
Otra variante la ofrece www.wayads.com, que paga hasta quince centavos de dólar
por unos clicks muy peculiares: los enlaces son palabras clave predefinidas y al pinchar
sobre ellas, el resultado es un listado de búsqueda sobre el tema concreto que la palabra
define. Por supuesto, el resultado de la búsqueda no es aleatorio.
Los programas integrados de multi-afiliación
Uno de los problemas que solían afrontar los webmásters a la hora de cobrar las comisiones
generadas por sus diversos acuerdos de afiliación con empresas de todo tipo era el de llegar
a acumular los mínimos necesarios para que les fuera remitido el correspondiente cheque.
Son multitud los webmásters que han desistido antes de llegar a esas cantidades mínimas,
que suelen situarse alrededor de las diez mil pesetas en el caso de programas de pago
españoles, o los cincuenta dólares en programas internacionales.
Del mismo modo, muchas empresas no entraban a ofrecer este tipo de posibilidades
de afiliación al considerar que su producto no era lo suficientemente generalista como para
que poner en marcha tal campaña llegara a ser rentable. Otro ejemplo hipotético: una
empresa que venda vinos de calidad tendría auténticas dificultades para captar webmásters
que quisieran cargar su página con un banner tan sólo a cambio de un porcentaje de las
ventas generadas. A no ser que se tratara de una página web especializada en enología, lo
que, como decíamos, restringe considerablemente la cantidad de webmásters disponibles y
capacitados para generar ventas.
Para solucionar, en cierta manera, estas dificultades, y para mediar entre webmásters y
empresas, nacen los programas integrados de multi-afiliación. Se trata, como su propia
nombre indica, de iniciativas cuyo propósito es, por un lado, ofrecer a los webmásters un
amplio espectro de productos y tipos de contrato de colaboración. Por otro lado, permite a
las empresas introducirse en un campo mucho más amplio de márketing digital, en el que
compartirán programa con otras empresas que pueden tener también su misma dificultad de
excesiva especialización.
Commission Junction es uno de los ejemplos más conocidos y sólidos de este tipo
de programas múltiples que integran una gran cantidad de posibilidades de afiliación. A
través de Commission Junction se pueden (re-)vender una inmensa cantidad de productos
que van desde cigarros habanos a DVDs usados, desde lencería fina a protectores de
pantalla para Windows, desde productos farmacéuticos a antigüedades y obras de arte. La
ya mencionada Infojobs, por poner un ejemplo de lo poco que hay en español en Comission
Junction, trabaja a través de esta compañía integrada de afiliación, de modo que es ésta
quien gestiona, por su cuenta, este área de difusión y márketing. Cada empresa establece
sus condiciones para que Commission Junction las incluya en su listado, definiendo lo que
va a ofrecer a los webmásters por cada click, suscripción o venta generada. Las
posibilidades y combinaciones son extensas.
Para las empresas, los beneficios van tanto en la dirección ya apuntada de facilitar y
agilizar considerablemente la tarea de encontrar y afiliar webmásters, como en la de
descargarlas del aspecto de gestión y seguimiento de cada webmáster asociado. La única
decisión que suelen mantener las empresas en cuanto a gestión del programa es la de
aceptar o rechazar los sitios web que quieren entrar en su programa. Para los webmásters, la
gran ventaja es que todas las ganancias que sumen en un sólo programa de afiliación -como
Commission Junction- se acumulan en una sola cuenta, de manera que alcanzar los
mínimos se convierte en algo mucho más asequible. Para las compañías que se dedican a
organizar estos programas intergrados de multi-afiliación, la ventaja es aún más visible:
basta con cargar un pequeño porcentaje de las cantidades que mueven para que el negocio
de la mediación y la coordinación resulte más que rentable.
En España, como suele ser habitual, el sector está lo suficientemente atrasado como para
ser, aún hoy, prácticamente una novedad. Hasta ahora, los webmásters españoles que han
querido apuntarse a este tipo de fórmulas de remuneración han tenido que basarse, casi
siempre, en programas en inglés y ofrecer productos igualmente en inglés, de lo que
muchos de ellos se quejan, al suponer una barrera extra al ya escaso desarrollo del e-
commerce en España.
A pesar de que la célebre LSSI no garantiza que vaya a producirse un avance
substancial en la materia –en todo caso, todo lo contrario-, parece que el letargo hispano
para este tipo de iniciativas toca a su fin. Al menos, eso es lo que indica la aparición
reciente de dos grandes compañías que intentan llenar –de hecho, apropiarse- ese hueco.
Ambas compañías afrontan en la actualidad una fase de consolidación, después de haber
dedicado parte del 2000 y lo que llevamos del 2001 a desarrollar la maquinaria técnica,
comercial y publicitaria para la puesta en marcha de sus respectivos proyectos.
Por un lado, y con una cierta ventaja cronológica, encontramos la empresa TradeDoubler.
Su ámbito de acción es Europa y nace en Suecia en 1999. Hasta Octubre del año pasado no
llega a España, aunque su entrada en el huérfano mercado español es rápida y notoria: en
los primeros ocho meses alcanzan la cifra de quince mil websites afiliadas y establecen
acuerdos de colaboración con un buen número de empresas importantes en el sector de la
Internet española. La intención de la compañía es cubrir todo tipo de ámbitos del e-
commerce hispano, al estilo de Commission Junction en el contexto anglosajón y con la
ventaja de la escasez de competencia. No obstante, pasan los meses y la oferta real de
productos a 're-vender' para sus asociados sigue siendo escasa: tan sólo dieciséis empresas
aparecen en su listado de posibles programas de afiliación/remuneración a principios de
Julio de este año.
Si bien es cierto que, por otro lado, su experiencia europea lanza unas cifras que
avalan sólidamente a la empresa: más de 600.000 'sitios' afiliados y más de 300 empresas
que promocionan o venden sus servicios en la docena de países en los que TradeDoubler ha
establecido delegación a mes de Julio del 2001.
Además, como no puede ser de otro modo, las expectativas de la empresa son más
que halagüeñas. La crisis del concepto de publicidad generalista parece estar en boca de
todos (aunque está por ver si más por interés que por otra cosa) y eso permite que empresas
que se dedican a la venta o distribución de publicidad sectorialmente especializada (o como
lo describe la propias empresa: "márketing de resultados") tengan puestas sus esperanzas en
un importante crecimiento real durante los próximos años.
De hecho, un informe de la Forrester Research del que se hace eco la compañía
abunda en estos argumentos, añadiendo que el único óbice actual al llamado 'márketing de
resultados' es su escasa implantación en nuestro contexto. Algo que, desde la narrativa de la
empresa se convierte en una ventaja, ya que enfrentan a un campo prácticamente virgen.
Los fundamentos lógicos del planteamiento de la compañía, pues, están bien cubiertos.
Otra cosa son los 'mimbres' técnicos y socio-culturales del webmáster y del
consumidor español, respectivamente. En lo primero, parece ser que el tipo de enlaces por
los que bonifica TradeDoubler son manipulables y permiten fraudes por parte de los
webmásters. En lo segundo, habrá que vencer tanto la desconfianza del consumidor habitual
español por las transacciones ONLINE como las costumbres más arraigadas en el tipo de
compra presencial y física a la que por estos parajes estamos avezados. No es lo mismo
competir con la cultura del 'shopping mall' norteamericano, calificado a menudo como
impersonal y frio, o con la inclemente meteorología escandinava, que con prácticas más
mediterráneas de mercadeo y compra-venta. Sea como sea, que el negocio no puede sino
crecer parece evidente. Que lo haga en las cotas que estas compañías pretenden es otra.
Por otra parte, y aún más recientemente, 'Self Marketing Ulises.Net' sale a la palestra,
como evolución de una empresa anterior de investigación y desarrollo. Con la sede social lo
suficientemente cerca del 'boom' digital, de e-commerce y de diseño gráfico que se respira
en Barcelona, Ulises.net es, según Lluís Sabata, uno de sus gerentes, "la única empresa de
su sector, que desde el momento de su aparición, va más allá de la publicidad y utiliza el
marketing de afiliación como una autentica 'Red Virtual de Ventas', creando así un nuevo
concepto de herramientas de e-commerce que por derecho le pertenece y cuya principal
característica es la de ofrecer resultados en lugar de promesas".
A diferencia de sistemas como el de Commission Junction, Ulises.net ofrece no sólo
la gestión de todo el proceso de márketing y venta por delegación, sino que también prevé
la posibilidad de asociaciones donde se ceda la tecnología y ésta sea distribuída y manejada
por la propia empresa que adquiera sus servicios. Al mismo tiempo, su intención es
preparar una plataforma de amplio alcance para mantener a sus webmásters constantemente
informados y con múltiples posibilidades de intercomunicación. Ulises.net realiza un
proceso de evaluación pormenorizada de todas las webs que se apuntan a su programa (en
Julio del 2001 llevan ya unas cuarenta mil webs asociadas). Tanto en el proceso de
selección como en el proyecto de la plataforma de intercomunición parece observarse que
esta empresa le valora de modo individual y a conciencia.
Al preguntarles si no temen la competencia con TradeDoubler, una empresa con
mayor trayectoria internacional, contestan que su enfoque es sensiblemente distinto:
Ulises.net trabaja desde una perspectiva 'muy latina' y no pretenden infiltrarse en el
mercado europeo sino en el latinoamericano. Desde el punto de vista de la empresa, el
cambio de 'target' no sólo significa menos competencia en el sector, sino también una
formas y mecanismos de negocio lo suficientemente matizados como para permitir que
ambos productos tengan su espacio propio, sin pisarse. Además, para su sorpresa, siguen
sin surgir nuevas empresas que se dediquen a este sector, lo que les da aún mayor confianza
para afrontar su lanzamiento público masivo, a llevarse a cabo durante el Otoño del 2001.
El Supermercado Virtual
Una iniciativa española un tanto diferente a las presentadas hasta ahora es
'Hiperdescuento', de la empresa madrileña Latinmega Network, S.L.. Tanto su
procedimiento para 'fichar' webmásters como su estética de negocio difieren de los
programas de multi-afiliación.
En lo que se refiere a lo primero, la empresa hace un rastreo por su cuenta y se pone
en contacto con webmásters que disponen de sitios que consideran de la suficiente calidad,
interés y tráfico –amén de situarse dentro de los parámetros sectoriales de negocio que
desean. Una vez hecho el contacto, los acuerdos se rubrican en papel y por medio de
contrato impreso y firmado. Nada de 'aceptar' 'condiciones generales' mediante un click.
Por lo que pudiera pasar.
Una vez dentro, el webmáster puede comprobar que no es sólo en el momento del
acuerdo contractual que esta empresa funciona con un referente claramente offline.
Hiperdescuento pretende constituirse como un enorme hipermercado virtual, donde poder
encontrar directamente de todo. Un hipermercado donde comprar que, además, teje su
propia red de franquiciados, los webmásters asociados. A cambio de ello, como ocurre en
casi todas estas empresas de mercadeo online, el webmáster se beneficia en forma de pago
por clicks generados y de comisiones por venta.
El modelo de hiperdescuento, más que importante a nivel de tráfico o de volumen de
negocio, es sugerente y nos lleva a la reflexión. En el fondo, se trata de un centro comercial,
construído según modelos urbanos actuales, pero sin ladrillos ni aparcamientos. Del mismo
modo, el sistema de franquiciado de webmásters no dista mucho del tipo de contratos que
firma cualquier empresa a la hora de abrir su enésima tienda en el enésimo centro
comercial: a cambio de vender más, cederá un porcentaje del importe y pagará un fijo –ya
sea en forma de alquiler, ya sea en forma de 'tanto por click'.
No obstante, ¿hasta qué punto son novedosas o exclusivas estas iniciativas? Basta
con abrir cualquier motor de búsqueda para comprobar que el área de resultados de la
misma cada vez se encuentra más asediada por enlaces comerciales. Yahoo! es un perfecto
ejemplo de esto: 'resultados' patrocinados, 'recomendados' o colocados en los primeros
puestos de la lista por un interés comercial no camuflado; enlaces a las principales
compañías de venta ONLINE en todos los sectores, etc. ¿No es Yahoo! –por poner sólo el
ejemplo más notorio- ya de por sí un inmenso centro comercial? Los portales generalistas,
acosados por agoreras previsiones y quiebras en cadena de competidores y vecinos, ponen
sus barbas a remojar en aquello que, no hace tanto tiempo, se decía, era el peor de los
demonios que acechaban Internet: su privatización.
Si echamos la vista atrás, comprobamos que los tiempos del lúdico y mítico 'surfing
the net' han dejado paso a otro paisaje. Internet madura a la vez que los internautas
maduramos, a base de ir perfeccionando nuevas prácticas de 'zápping digital'. La economía
de mercado capitalista es el único sistema económico en funcionamiento e Internet un
medio de comunicación demasiado potente como para no caer en sus redes. Sin que
deseemos hacer de esto –en absoluto- un juicio de valor, es preciso ver que tras estas
estrategias de márketing y comercio digital se está construyendo una Internet sensiblemente
distinta a aquella que nos maravilló desde los primeros años de la pasada década, en
tiempos del Mosaic y las primeras escaramuzas entre Netscape y Microsoft por el tema de
los navegadores. La World Wide Web se transforma por momentos en un gigantesco
bulevard, con todo lo que eso puede tener de deseable y detestable. Cabe recordar, sin
embargo, que los bulevards comerciales son uno de los elementos constitutivos más
importantes de la vida urbana contemporánea, tal y como hoy la conocemos.
Sexo, mentiras y páginas web
Son cientos de miles las páginas web en lengua castellana que 'adornan' lo que sea que
expliquen o expongan con banners procedentes de las empresas de las que aquí hemos
hablado. Enlaces a los distintas compañías que operan a través de TradeDoubler y
Ulises.net, grandes y vistosos anuncios que llevan a iBazar o a MercadoLibre (pagan
alrededor de 20 pesetas por click). Artículos diversos que se describen y revenden a través
de otra web, mediante comisión. Programas de intercambio de banners para conseguir más
tráfico que genere más clicks. La lista de recursos y posibilidades podría hacerse
interminable.
Sin embargo, a la hora de cobrar todos estos esfuerzos, algunos webmásters han
visto corroboradas sus dudas. Quejas porque determinadas compañías no pagan o tardan
mucho en pagar. Quejas porque otras han cancelado su contrato aludiendo a algún tipo de
infracción. Quejas porque aún otras cierran sin asumir sus pagos pendientes. Y aún más
quejas porque los porcentajes, comisiones o ratios de pago son modificados –a la baja, por
supuesto- unilateralmente y sin explicación alguna.
Nos parece ilustrativo el razonamiento que nos hace llegar el webmáster de
www.farrasplanet.com, al describirnos su experiencia en el sector:
"Personalmente creo que los programas de afiliación no sirven de ningún modo para ganar
dinero con una página web. Mi web actualmente tiene unas 700 páginas vistas al día y el
beneficio que saco de los banners es casi nulo. Por ejemplo, con los pagos por comision
como los de 'CDNow' no gano ni 500 pesetas al mes. La verdad es que la compra de
productos a traves de internet en Espana aun no esta suficientemente integrada.
Probé con un casino, las comisiones eran muy elevadas e incluso llegué a ganar
100.000 pesetas en un mes, pero fue un estafa. También probé varios 'pay per click', pero
tampoco me salen los números. La verdad es que he probado más de 15 sistemas y ninguno
vale la pena. En mi caso, el mejor sistema es buscar un anunciante particular (estoy en ello)
como, por ejemplo, una discoteca o un pub que te pueden pagar unas 15.000 pesetas al
mes."
Ante el escepticismo y las dudas del sector (recordémoslo, aún en fase de consolidación),
algunos webmásters optan meterse en el sector que, con diferencia, más tráfico mueve en
Internet: las eufemísticamente llamadas páginas para adultos. En este ámbito las empresas
no suelen poner muchos problemas a la hora de camuflar enlaces o de 'trampearlos', ni a la
hora de recibirlos vía pop-ups.
Los ratios de pago son más altos y generan más clicks que en otros sectores. Y es
más fácil conseguir niveles de tráfico importantes con poco esfuerzo. Un webmáster con
siete 'sitios' pornográficos en Internet nos cuenta que poner en marcha una web que consiga
entre ocho y diez mil visitas en los primeros tres o cuatro meses le cuesta dos tardes de
dedicación. Luego, añade, "hay que saber sacarles provecho a esas visitas (...) hay que
exprimirlas". Otro webmáster nos cuenta detalladamente hasta qué punto es posible
manipular los clicks de los visitantes, dirigirlos a sitios de pago, ocultar enlaces y clicks de
pago tras fotos miniaturizadas, etc. "¿O es que tú has visto alguna vez alguno de esos
desnudos de Jeniffer Aniston, Anna Kournikova o Britney Spears?, " añade, en referencia a
la falsedad pero omnipresencia de ese tipo de reclamos. ¿La picaresca como contestación a
la inestabilidad del sector?
Direcciones
http://www.onresponse.com
Programa de multi-afiliación norteamericano similar a Commission Junction, pero que
abarca menos empresas.
http://www.popuptraffic.com
Programa de pago por pop-ups (ventanas del navegador que se abren automáticamente), sin
clicks ni ratios de efectividad. Sólo para páginas con mucho tráfico.
http://clickthrutraffic.com
Programa de pago por clicks norteamericano.
http://www.bannercheck.com
Programa de pago por clicks en sitios para adultos, en lengua castellana.
http://www.ezgreen.com
Programa de pago por suscripciones a boletines para adultos. En inglés.
http://www.terrashare.com
Aloja páginas web y centraliza sus posibilidades de márketing.
http://www.cjb.net
Servicio de redireccionamiento gratuito que ofrece un plan de remuneración a los usuarios.
http://www.wayads.com
Pago por clicks sobre palabras clave que mandan al usuario a un listado de enlaces según
los intereses y acuerdos de la compañía.
http://www.tradedoubler.com
Programa de multi-afiliación integrada de origen escandinavo y que opera en España, con
empresas basadas en España y en castellano.
http://www.cj.com
(Commission Junction) El Programa de multi-afiliación integrado de referencia mundial.
http://www.refer-it.com
Página bastante importante como punto de referencia e información sobre programas de
afiliación y de pago de todo tipo.
http://www.infojobs.net
Centro ONLINE de búsqueda de trabajo. Ineludible en España, paga por cada currículum
que se les mande desde las páginas afiliadas.
http://www.hiperdescuento.com
Una especie de supermercado virtual, donde comprar directamente de todo o pasar a
revenderlo en webs asociadas.
http://www.dooyoo.com
Comunidad de opinión que, a través de TradeDoubler, paga a los webmásters por visita
generada o por usuario registrado.
http://www.masterdisseny.com/master-net/fim/00001.php3
Breve artículo sobre la temática, titulado "Programas de afiliación: una nueva forma de
hacer negocios en la red", por Juani Martín.
http://www.datingclub.com
Empresa que se dedica a establecer relaciones personales, que paga hasta 1,25 dólares
americanos por cada usuario registrado que envíe una página web externa.
http://amigos.com
Una variante de la anterior: paga un dólar por cada hombre inscrito envíado por un
webmáster externo... y dos dólares si quien se inscribe es una mujer. ¿Cuestión de escasez?
http://www.hpic.com
Página de distribución de material pornográfico con muy variados programas de pago para
webmásters asociados.
http://www.ulises.net
Único programa español de programas de multi-afiliación, de reciente lanzamiento.