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Los tutores en la educación a distancia. Un aporte teórico

Autor/-a: Claudia Marisa Pagano


http://www.uoc.edu/rusc/4/2/dt/esp/pagano.html


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Claudia Marisa Pagano
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Datos a partir del 03.03.2004. Artículo en el OCS desde el 07/05/2008

Resumen

El presente trabajo aborda un enfoque sobre la importancia de las tutorías en la educación a distancia consistente en revisar algunas de las conceptualizaciones sobre tal función tutorial.

La educación a distancia irrumpe como una alternativa de aprendizaje, es por eso que el docente-tutor debe mostrar convicción en los beneficios de la educación a distancia - sustentados en el conocimiento teórico de los fundamentos de la modalidad- que aporte confianza a sus alumnos.

Si bien todos los medios son importantes y necesarios en la educación a distancia para favorecer la interactividad, habrá que estar alerta respecto de la práctica efectiva de su apropiación según las situaciones y los perfiles de los actores, puesto que no garantizan por sí solos mejores procesos de enseñanza, aprendizaje y orientación diferidos.

Por lo tanto, no se trata de recurrir a los medios porque están allí, sino porque son potencialmente educativos y contribuyen a la eficacia docente a distancia. Por ello la combinación de todos será la estrategia a adoptar.

A partir de esta presentación se intenta un análisis teórico que permita redescubrir la importancia de la función tutorial en la educación a distancia.

1. Introducción

El presente trabajo aborda un enfoque sobre la importancia de las tutorías en la educación a distancia.

El desarrollo de este trabajo consiste en revisar algunas de las conceptualizaciones sobre la función tutorial en la educación a distancia.

El desarrollo de este trabajo consiste, básicamente, en tres partes. La primera dirigida a establecer una introducción sobre los elementos de la educación a distancia. La segunda está dedicada a las características de los tutores y funciones que deben cumplir. La tercera y última parte, acerca de las distintas modalidades de tutorías.

A partir de esta presentación se intenta un análisis que permita redescubrir la importancia de la función tutorial en la educación a distancia.

2. Desarrollo

2.1 Elementos de la Educación a Distancia

“La enseñanza a distancia es un sistema tecnológico de comunicación bidireccional, que puede ser masivo, basado en la acción sistemática y conjunta de recursos didácticos y el apoyo de una organización y tutoría, que, separados físicamente de los estudiantes, propician en éstos un aprendizaje independiente.” (L. Garcia Aretio,1996:39)

A partir de esta definición, se puede apreciar que existe una serie de rasgos característicos y sustanciales de los sistemas de educación a distancia. A saber:



En cuanto a la separación profesor-alumno, es el aspecto típico y necesario, pero no absoluto. En casi todas las conceptualizaciones se hace visible este alejamiento entre el profesor y el alumno que sustituye la relación directa cara a cara, condición básica en el modelo de enseñanza-aprendizaje tradicional. Constituye una separación espacial y temporal, no obstante, los espacios donde se ubican profesor y alumnos son diferentes, al igual que el tiempo, aunque puedan establecerse situaciones sincrónicas en un entorno virtual. Por lo tanto, en la enseñanza a distancia el aprendizaje se basa en el estudio independiente por parte del alumno, de los materiales específicos elaborados para ello.

La utilización de medios técnicos se convierte en recursos facilitadores del aprendizaje en cuanto a que reducen los obstáculos de carácter geográfico, económico, laboral, para que el alumno pueda acceder a la educación. Cabe señalar que, el uso de material impreso sigue siendo un medio muy utilizado en los procesos de enseñanza a distancia, sin embargo, la mayoría de los programas utilizan las tecnologías de la información y comunicación. El uso integrado de los recursos básicos constituye la característica propia que ha impulsado la educación a distancia.
Organización de apoyo-tutoría. La educación a distancia fomenta el trabajo individual, pero contando con el apoyo institucional cuya finalidad es la de guiar, motivar, facilitar y evaluar al alumno en su aprendizaje. En la mayoría de los programas a distancias, existen reuniones presenciales dadas a través de tutorías grupales para fomentar la interacción y socialización que ofrece el grupo.

La educación a distancia ha posibilitado que cualquier estudiante pueda acceder al conocimiento de un modo orientado a través de múltiples tecnologías. Así, la educación a distancia no necesariamente se constituye en educación abierta; sólo lo será cuando incluya a personas que independientemente de sus acreditaciones académicas anteriores, puedan acceder y de un modo autogestionante puedan acceder al saber, estando separados en el tiempo y en el espacio.

Los sistemas de educación a distancia potencian el aprendizaje independiente y flexible del alumno, en otras palabras, metodología que pone énfasis en la individualización del aprendizaje debido a la flexibilidad que la modalidad permite. No obstante, estos sistemas de educación pretenden capacitar a los alumnos en aprender a aprender y aprender a hacer de forma flexible, forjando la autonomía en cuanto al espacio, tiempo, estilo, ritmo, y método de aprendizaje teniendo en cuenta las capacidades y posibilidades de cada uno de los estudiantes.

La comunicación bidireccional se convierte en la característica propia en todo proceso de enseñanza-aprendizaje, pero especialmente, en la educación a distancia ésta comunicación se convierte en multidireccional, es decir, existen en los sistemas de educación a distancia procesos de comunicación, no sólo verticales, dada por docente-alumno, sino también horizontales, de alumnos entre sí. Esta comunicación multidireccional estará mediada por los materiales de estudio y vías de comunicación.

En cuanto a enfoque tecnológico se trata en educación a distancia, se deberá realizar en rigor un planteamiento, para no cometer errores de improvisación en la planificación, errores de incoherencia en la evaluación de los aprendizajes y en la descoordinación en cuanto a la interacción entre los recursos personales y materiales del sistema de multimedia.

Los medios masivos de comunicación y las tecnologías avanzadas se han mostrado como canales apropiados para enseñar a distancia. Estas características permiten economías de escala, dado que el mismo mensaje puede ser recibido masivamente. En este caso, la comunicación masiva es una posibilidad de la educación a distancia, pero no excluyente de la comunicación minoritaria e individual, y una ventaja sobre los sistemas presenciales.

2.2 Tutores

Según García Aretio (2001), la palabra tutor hace referencia a la figura de quien ejerce protección, la tutela, de otra persona menor o necesitada. En educación a distancia, la característica fundamental es la de fomentar el desarrollo del estudio independiente, es un orientador del aprendizaje del alumno aislado, solitario y carente de la presencia del docente habitual. Es aquí donde la figura del tutor cobra su mayor significado por cuanto que se hace cargo de su asistencia y ayuda personal, a la vez que es la representación o nexo con la institución.

En la enseñanza a distancia, a menudo los esfuerzo aislados y solitarios del alumno resultan insuficientes, por lo que se hace necesario los apoyos dados por los tutores a ese aprendizaje individual. Por lo que se entiende a la tutoría como un proceso de ayuda en el aprendizaje contextualizado en el sistema educativo al cual se apoya. Por último, cabe destacar que el tutor debe poseer suficientes conocimientos de las materias que tutela y dominio de las técnicas apropiadas para el desarrollo de las diferentes formas de tutorías.

Se define el rol de tutor como el apoyo temporal que brinda a los alumnos para permitir, en un espacio real o virtual, que éstos ejecutan su nivel justo de potencialidad para su aprendizaje, mas allá de la competencia corriente de habilidades que poseen y con las cuales ingresan a la situación de enseñanza.

2.2.1 Características de los tutores

La primera tarea que debe desarrollar un tutor es lograr confianza en el alumno en cuanto al sistema de educación a distancia, orientándolo en su metodología. Por ello, el tutor debe conocer los fundamentos de la formación a distancia, las funciones que debe cumplir y las estrategias a emplear en la mediación pedagógica.

Por lo tanto, todo tutor debe realizar constantes monitoreos de los progresos de sus alumnos en varios sentidos, al mismo tiempo que, favorecer que éstos los realicen por sí mismos, y también del momento que el aprendizaje se ejecuta en el espacio que media en lo que la persona ya sabe y puede hacer y lo que selecciona y procesa activamente (con guías didácticas y luego por sí misma) como información significativa para construir un nuevo significado y desarrollar nuevas competencias.
El tutor enseña, orienta, e integra al alumno al sistema. Por lo que un tutor efectivo en el cumplimiento de su rol debería poseer los siguientes atributos:

EMPATICO: para lograr “sintonizar” con sus alumnos a pesar de la disociación del tiempo y el espacio, característica de los procesos de educación a distancia y de la multiplicidad de estilos personales de los alumnos.

PROACTIVO: para lograr “sortear” los obstáculos y resistencias que se presenten en tanto de tipo tecnológico como humano.

BUEN ANFITRION: pues debe ser quien introduzca y mantenga motivados a los alumnos en esta modalidad.

MAESTRIA COMUNICATIVA: ya que debe manejar todas las posibilidades y alternativas de comunicación en los distintos soportes, siendo lo más claro posible a fin de no distorsionar la esencia de los mensajes. Debe a su vez ser mediador entre las múltiples comunicaciones generadas por la interacción entre los alumnos y él.

EXPERTEZ DIDACTICA: que le permita seleccionar los contenidos y diseñar las actividades más pertinentes para el logro de los objetivos propuestos ajustándose al perfil del grupo de alumnos.

García Aretio (1994) determina cuáles son las capacidades que debe poseer un tutor, a saber:



Un buen modo de perfilar los atributos y competencias que debería poseer un tutor en la educación a distancia es a partir del análisis de las características del aprendizaje adulto. Por lo que cada característica del aprendizaje adulto generaría como contrapartida un atributo del tutor, las cuales podrían clasificarse en tres dimensiones: dimensión didáctica (relativa a los saberes conceptuales), dimensión técnica (relativa a los saberes procedimentales) y dimensión psico-afectiva (relativa a los saberes actitudinales), a saber:

a) Dimensión didáctica:

En el aprendizaje adulto prevalece el pensamiento pragmático, por lo que es necesario centrarse más en las expectativas de quien aprende y no en las de quien enseña. Por lo tanto el docente-tutor debe ser capaz de seleccionar adecuadamente los contenidos y actividades que se propondrán a los alumnos, las que además deberán favorecer la indagación autónoma de parte de los mismos. El adulto utiliza un enfoque amplio para encarar cualquier problemática, por lo que para evitar una excesiva dispersión en el alumno adulto, es necesario que el docente-tutor sea capaz de pautar secuencias graduales y ordenadas tanto de actividades como de contenidos.

Los adultos presentan diferencias individuales sustanciales en cuanto a motivaciones, experiencias y conocimientos previos, necesidades, creencias. Su aprendizaje por ser más autónomo es también más individual que grupal. Por ello el docente-tutor debe ser capaz de detectar, diagnosticar y manejar adecuadamente los distintos estilos y ritmos de aprendizaje de sus alumnos, asesorándolos en al organización personalizada de su recorrido curricular.

b) Dimensión técnica:

Los adultos tienen necesidad de conocer el motivo por el que deben aprender antes de comprometerse con el aprendizaje, entonces será necesario que el docente-tutor sea capaz de transmitir con precisión y claridad los objetivos y lineamientos del proceso de educación a distancia. Uno de los problemas que debe enfrentar un adulto en el momento de aprender es vencer la resistencia al cambio, esto es lograr des-aprender poniendo en tela de juicio su sistema de creencias. La educación a distancia irrumpe como una alternativa de aprendizaje, desestabilizando la creencia arraigada acerca de la primacía de la educación presencial. Es por eso que el docente-tutor debe mostrar convicción en los beneficios de la educación a distancia – sustentados en el conocimiento teórico de los fundamentos de la modalidad- que aporte confianza a sus alumnos.

En los adultos pesa mucho la tradición pedagógica presencial, por lo que puede llegar a presentarse una reacción negativa respecto de los procesos de la educación a distancia. Para contrarrestarla, el docente-tutor debe estimular la participación, la comunicación pluridireccional y la interacción entre todos los actores involucrados en un proceso de educación a distancia a fin de alentar la conformación de una “comunidad de aprendizaje” de la que cada alumno se sienta parte integrante e integrada. Los adultos participantes de una experiencia de educación a distancia pueden clasificarse de acuerdo a sus diversos comportamientos: cooperativos, aprovechadores, gobernantes, silenciosos y ausentes. Por lo que el docente-tutor debe conocer el perfil y la conformación del grupo y monitorearlo para intervenir oportunamente.

Por otro lado, muchos adultos no están familiarizados con el uso de herramientas informáticas, imprescindibles en todo proceso de educación a distancia. Por lo tanto el docente-tutor debe ser capaz de orientar y asesorar a sus alumnos en el uso de las herramientas informáticas que serán empleadas en el proceso de educación a distancia.

c) Dimensión psico-afectiva:

Los alumnos adultos necesitan ser tratados como seres capaces de auto-organizar su aprendizaje, por lo que los docentes-tutores deben estimular en los alumnos el sentimiento de confianza en sus propias posibilidades de gestionar su aprendizaje. Algunos adultos experimentan sentimientos de inseguridad o inferioridad que desembocan en síntomas de ansiedad que afectan su autoestima y ponen en riesgo la continuidad del proceso de educación a distancia. A fin de disminuir estos sentimientos negativos, el docente-tutor deberá desplegar al máximo su empatía a fin de comprender – y de ser posible también anticipar – las situaciones críticas de los alumnos para lograr reducir las consecuencias negativas que sobre el proceso de educación a distancia pudieran estar acarrear. El adulto es muy exigente tanto consigo mismo como con su docente-tutor. Esto puede provocar en él un sentimiento de agobio por no creerse capaz de compatibilizar sus múltiples obligaciones con los requerimientos de un proceso de educación a distancia. El alumno a distancia es sensible al entusiasmo, la confianza y la seguridad que el tutor le transmita al comunicarse. En virtud de esta circunstancia, el docente-tutor debe comunicarse personalmente con el alumno para incentivarlo utilizando todos los recursos y técnicas comunicacionales que le ofrecen los distintos medios a su alcance, poniendo en juego además toda su inteligencia interpersonal.

Las tres dimensiones, incluyendo los respectivos atributos y competencias referidos al docente-tutor, se vinculan sistemáticamente entre sí en todo proceso de educación a distancia; esto se da por ser una modalidad caracterizada por la disociación temporo-espacial del vínculo docente-alumno.

“El tutor ha de combinar estrategias, actividades y recursos que actúan como mediadores entre un curso y el estudiante, con el objeto de incrementar su entendimiento de los materiales de enseñanza y, en consecuencia, su rendimiento académico en el contexto del sistema de educación a distancia”. (Garcia Aretio,1994:302).

2.2.2 Funciones tutoriales

El sentido que se pretende dar al tutor en la educación a distancia, es tratar de ayudar al alumno a superar las dificultades que le plantea el estudio de las distintas espacios curriculares. Por cuanto, el tutor deberá esforzarse en personalizar la educación a distancia mediante un apoyo organizado y continuo, que propicie el estímulo y orientación individual, la facilitación de las situaciones de aprendizaje y la ayuda para resolver las dificultades del material didáctico. Por consiguiente, es el tutor el que tiene la responsabilidad de orientar a los alumnos para lograr un adecuado proceso de enseñanza y aprendizaje, para lo cual ha de combinar estrategias, actividades y recursos que actúan como mediadores entre el material y el alumno. Por otro lado, es el tutor el que hace las veces de nexo comunicacional entre el alumno y la institución, por lo que debe fomentar esa relación de comunicación.

De este modo, el tutor debe apoyar con sus acciones de orientación didáctica la colaboración y la participación en actividades y prácticas culturales de diverso tipo, que apuntalen el diálogo mediado a través del cual el alumno logra mayor autonomía e independencia.

Según Garcia Aretio (2001:130), la función de tutor puede resumirse en el desempeño en las siguientes tareas: orientadora y académica, la primera centrada en el área afectiva y la segunda toma su centro con el ámbito cognoscitivo. También se debe agregar la función institucional de nexo y colaboración con la institución.

2.2.2.1 Función orientadora

La orientación debe integrarse en el proceso educativo de los alumnos como ayuda continua, de forma tal que éste pueda adoptar las alternativas pertinentes a su estudio y personalidad. Dicha orientación, incluye apoyo en técnicas de estudio, ayuda en temas administrativos y lo que esté al alcance del tutor en cuanto a problemas personales.
La orientación didáctica, como función básica de las tutorías, toma su eje para la comprensión y aplicación de los contenidos abordados, la administración y la ayuda de adquisición de hábitos de estudios (estrategias de cognición y metacognición) y de comunicación.

Las funciones de orientación deben llevar las siguientes notas:



El tutor que actúa como orientador o facilitador del aprendizaje, cuya intervención se manifiesta en las ayudas didácticas necesarias para seleccionar, ejecutar y evaluar diversas estrategias. Para mantener vivo el interés del alumno actúa guiándolo e incentivándolo a continuar aprendiendo, investigando y resolviendo cuestiones por sí solo, es decir, fortificando su autodirección y autoregulación.

2.2.2.2 Función académica

Los tutores son seleccionados de acuerdo con el diseño del curso, desde la perspectiva académica, las tareas que debe realizar un tutor, se basan en cuatro funciones:



2.2.2.3 Función institucional y de nexo

Las funciones anteriores deberán complementarse a las de enlace entre alumnos e institución y las inevitables de carácter institucional. Estas funciones precisan de la clarificación de las características, dimensiones y organización de cada institución en particular. Para ello, el tutor deberá:



2.3 Modalidades de tutoría

La acción tutorial se realiza por medio de distintos recursos técnicos y de contextos complejos, pero siempre teniendo en cuenta:



Los diferentes tipos de tutorías son:


2.3.1 Tutoría presencial

En los sistemas educativos a distancia, es habitual la necesidad de la presencia del docente en determinados momentos, esto responde a un cronograma establecido con anterioridad y dado a conocer al inicio del curso. Estas tutorías pueden ser de carácter individual o grupal, con el fin de realizar trabajos de laboratorio o resolución de problemáticas grupales.

Según Holmberg (1985:65) estas tutorías presenciales son útiles para:



No obstante, Holmberg aclara que si el material impreso, audiovisual e informático están perfectamente elaborados como instrumentos de autoaprendizaje, la acción tutorial se hace menos precisa, y en todo caso debe limitarse a orientar y ayudar para facilitar el aprendizaje. El complemento de las sesiones tutoriales presenciales ha de realizarse de acuerdo a una planificación y entendimiento entre el docente responsable de la materia y el tutor que atiende a los alumnos.

Por otro lado, si el material impreso no está elaborado de forma adecuada para que el alumno por sí solo pueda aprender, se hará necesario encuentros presenciales programados, sin olvidar que los tutores no son la fuente de información sino ayuda para el aprendizaje.

La tutoría grupal programada evita al tutor repetir las mismas orientaciones, el mismo deberá aplicar técnicas variadas a fin de satisfacer las demandas del grupo y lograr integrar a todos sus integrantes para que surjan pequeños grupos de intereses comunes a fin de darse apoyo mutuo.

“En las sesiones grupales se deben intercambiar experiencias y conocimientos, confrontar ideas potenciar el espíritu crítico, respetar las posiciones antagónicas a las propias, formar actitudes, etc. En definitiva, se deben aprovechar para fomentar los elementos socializadores.”(Garcia Aretio, 2001:139)

2.3.2 Tutoría por correspondencia

Es el recurso más tradicional de la educación a distancia como medio de comunicación. Esta modalidad presenta ventajas como la individualización del aprendizaje, ya que la pregunta del alumno como la respuesta del tutor, no sólo hacen referencia a dificultades concretas sino que tienen el máximo rigor y exactitud al disponerse de tiempo suficiente para la redacción. Por otra parte, estos documentos escritos permiten repetidas lecturas y análisis, además de su archivo físico o electrónico.

Conviene señalar que no siempre es aconsejable la tutoría por correspondencia, debido que el alumno puede tener limitaciones al expresarse por escrito, como así destacar la eficiencia o ineficiencia del servicio postal, la imposibilidad de respuesta inmediata y la gran demanda de tiempo que significa para el tutor.

2.3.3 Tutoría telefónica

Puede resultar muy práctico la utilización de un guión de contacto telefónico, a pesar de esto, estas tutorías dependen del tutor, el alumno, el grado de información que éste tenga, del nivel de dificultad del curso, por lo que cada contacto telefónico resulta bastante impredecible.

El tutor deberá responder a las consultas que se le puedan hacer en el horario establecido al efecto, además de llamarlos para comunicarles cualquier cambio en la programación de actividades y llamar a los alumnos retrasados en la entrega de trabajos. En todos los casos su utilización resulta sencilla para la transmisión de información pero no para explicaciones extensas.

2.3.4 Tutoría telemática

Las estrategias de actuación docente para el logro de mejores aprendizajes por parte de una persona adulta que aprende a distancia son:



Como proceso interactivo, el proceso enseñanza-aprendizaje en la educación a distancia, tiene los siguientes aspectos:



El entorno tecnológico, más allá de la complejidad técnica y operativa que pudiera significar para los alumnos en cuanto a la capacitación para su uso, comporta una complejidad mayor: la de un cambio de paradigma. La inclusión de este entorno tecnológico en el ámbito educativo significa un paso de lo que se denomina el paradigma educativo “tradicional” a un nuevo paradigma educativo de carácter “virtual”. Los entornos virtuales de aprendizaje permiten aprender sin coincidir en el espacio ni en el tiempo y asumen las funciones de contexto de aprendizaje que en los sistemas de formación presencial desarrolla el aula.

A partir de un entorno virtual de aprendizaje se debe establecer un modelo de actuación pedagógica que marque las pautas de acción de toda la comunidad educativa. Este modelo, se debe centrar en el alumno y tendrá el entorno de relación como referente, como espacio o como medio, pero no como finalidad en sí misma.

En función al entorno tecnológico, los requisitos a tener en cuenta antes de comenzar este tipo de tutoría, son: que el alumno posea una computadora con acceso a Internet, saber el grado de experiencia de los alumnos en la utilización de sistemas de comunicación por computadora y previo al inicio de las actividades, organizar una capacitación mínima para homogeneizar el aprovechamiento de los equipos informáticos. Se utilizan comunicaciones diferidas en el tiempo, asincrónicas, y también pueden darse comunicaciones simultáneas en el tiempo, sincrónicas.

En función del número de emisores/receptores de la comunicación, algunas de las técnicas didácticas usadas en educación, son:



Las tareas de comunicación entre tutor-alumno, se realizan a través del correo electrónico ya que es un medio de intercomunicación persona-a-persona. En cuanto a la interacción docente-alumnos y alumnos entre sí, las comunicaciones vía Internet y página web, son enfoques claros de la interactividad en los procesos de la educación a distancia. Ya que una página web es un sistema de información que es hipermedial, distribuido, heterogéneo y colaborativo, y que se materializa a través de videoconferencias, video en la web, audio en la web y transferencias de archivos.
Si bien todos los medios son importantes y necesarios en la educación a distancia para favorecer la interactividad, habrá que estar alerta respecto de la práctica efectiva de su apropiación según las situaciones y los perfiles de los actores, puesto que no garantizan por sí solos mejores procesos de enseñanza, aprendizaje y orientación diferidos.

Por lo tanto, no se trata de recurrir a los medios porque están allí, sino porque son potencialmente educativos y contribuyen a la eficacia docente a distancia. Por ello la combinación de todos será la estrategia a adoptar.

3. El Tutor Virtual

Con el advenimiento de la llamada Web 2.0, los entornos virtuales de aprendizaje (EVA) aparecen como tecnologías emergentes para apoyar la labor docente, prolongando la clase tradicional más allá de las fronteras del aula, además de ser útiles para que los docentes puedan continuar con su formación académica posibilitando el aprendizaje colaborativo, la reflexión con otros y la interacción con sus pares. En relación al rol del tutor virtual se plantean nuevas competencias y habilidades: una de las características esenciales es estar preparado para generar un diálogo efectivo con los participantes y entre los participantes, de modo que se favorezca el aprendizaje activo, la construcción del conocimiento cooperativo y colaborativo, por lo que se requiere monitoreo y moderación de los grupos de trabajo.

Según Begoña Gros y Silva, estos profesionales son fundamentales en el éxito de las experiencias de enseñanza y formación que utilizan Comunicación Mediada por Computador para la colaboración ya que se requiere un papel diferente del profesor, más cercano al alumno, poner el énfasis en el propio proceso intelectual del alumno y en el aprendizaje en colaboración.

Uno de los principales roles del tutor es el de “moderador” de la discusión. Barberá y otros (2001) ha sintetizado las tareas del moderador en el desarrollo de la discusión en tres etapas: planificación, intervención en el desarrollo, y cierre. En la etapa de planificación el moderador prepara la discusión y los elementos que pueden ayudar a moderarla, se basa en indicaciones que facilitan la intervención de los participantes. En la segunda etapa, se produce el intercambio y construcción del conocimiento, por lo que el moderador es el encargado de retroalimentar la discusión para que la misma tome el rumbo deseado. La tercera etapa realiza el cierre de la discusión, otorgando un resumen de los principales aportes que contribuyen a la construcción del aprendizaje colaborativo.

Salmon (2000) incorpora el concepto de e-Moderator para referirse a un tutor especializado en moderación y el e-Moderating, para referirse al proceso de moderación propiamente dicho. Las etapas que promueve son cinco, a saber:



Ahora bien, los moderadores necesitan desarrollar habilidades en los cuatros ámbitos – pedagógico, social, técnico y administrativo - para desarrollar un plan de trabajo en un entorno virtual de aprendizaje. El tutor es el que acompaña, media y retroalimenta al participante, es el encargado de gestionar el aprendizaje grupal e individual, por lo que requiere poseer habilidades sociales que le permitan crear un ambiente de aprendizaje interactivo, empático generando que la distancia geográfica sea cada vez menos notoria. En lo técnico y administrativo, tener habilidades en el uso de las herramientas tecnológicas que provea el entorno virtual que le permitan realizar el seguimiento del participante y administrar los grupos de trabajo.

De esta manera, tomando en cuenta las funciones que deben cumplir los tutores virtuales, se pueden detallar las características básicas que deberán cumplir:

1. Sólida formación académica.

2. Expertez en el manejo de las herramientas tecnológicas y adecuada experiencia en entornos virtuales de aprendizaje.

3. Poder desarrollar las siguientes habilidades sociales:

- Óptima mediación de los materiales, facilitando la lectura y guiando al participante hacia el autoaprendizaje.
- Motivación que genere diálogo y reflexión en el grupo.
- Evitar las ansiedades del grupo, producto de la distancia en la que se encuentran los participantes.
- Generar una interacción permanente entre los participantes apelando a recursos innovadores como talleres virtuales, foros de tipo social (cibercafé, tablón de anuncios), intercambio de experiencias, etc.
- Ponerse permanentemente en el lugar del alumno, comprendiendo la posición de quien se siente frente a una pantalla a desarrolla una actividad lejos de la presencia del profesor.
- Instar a la formación de grupos interactivos, ya sea por medio de sesiones de chat, foros de discusión, además de los existentes oficialmente, listas de distribución, entre otras herramientas.
-Promover la inquietud por la investigación y profundización de conocimientos.
- Adaptarse a las dificultades o situaciones diversas que puedan plantearse en el desarrollo de las actividades propuestas u otras que pudieran surgir en el proceso.
- Mantener un trato cordial con el participante. Ser atento en las comunicaciones y muy paciente. Tener en cuenta que los tiempos y los procesos de comunicación no son iguales para todos los estudiantes. Respetar los ritmos de aprendizaje de cada participante.
- Valorar profundamente el entorno virtual donde se desempeña y transmitirlo a su grupo.
- Explicar los contenidos de manera sencilla, en los momentos que crea oportuno.
- Ofrecer permanentemente su ayuda y hacer sentir su presencia comunicacional.
- Animar a los estudiantes a que sean independientes y que se arriesguen en el desarrollo de diversas actividades.
- Compartir el proceso de aprendizaje en el grupo.

“….En la educación virtual, el tutor está siempre presente en el aula, y es precisamente por ello que apostamos por una presencia activa, generadora de aprendizajes significativos, colaboradora, motivadora”. Patricia Ugaz (2005)

4. Conclusión

La enseñanza a distancia, por su propia estructura y objetivos, brinda un ámbito de aprendizaje donde el adulto puede aprender aquello que personalmente le interese y responda a sus propias necesidades. Los adultos se enfrentan a sus problemas buscando los medios para darles solución, por lo tanto los tutores deberán comprender el aprendizaje de los adultos para establecer la orientación y el apoyo adecuado durante el proceso de enseñanza-aprendizaje de educación a distancia.
Invariablemente, estudiar a distancia implica esfuerzo y constancia, por lo que es necesario, una metodología que lo facilite y adaptada a las necesidades de los alumnos, esto implica una metodología centrada en el alumno, porque es él quien marcará su propio ritmo de aprendizaje. De esta manera, los elementos que forman parte de esta metodología forman un sistema integrado, considerando al docente tutor como supervisor y facilitador del proceso de enseñanza-aprendizaje en los entornos virtuales.

El rol del tutor es de fundamental importancia en la educación a distancia, es a través de él que se pretende personalizar la educación mediante el apoyo sistemático y organizado. Su intervención debe estimular y orientar al alumno, facilitando las situaciones de aprendizaje y ayudar a resolver los distintos tipos de dificultades.

Los tutores como educadores y profesionales de la educación a distancia necesitan aprender a enriquecer y explotar las posibilidades que los programas y materiales brindan a los fines de asegurar la efectividad máxima en cada una de las vías de interactividad didáctica, proveyendo el tipo de bidireccionalidad comunicativa y de apoyo más necesario, oportuno o útil según los diferentes momentos y tareas por los que transcurre el aprendizaje de una persona.

5. Referecncias bibliográficas

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(c) Claudia Marisa Pagano, 07/05/2008