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Berkun, Scott, 2007, The myths of innovation.
Sebastopol (CA): Oreilly

Autor/-a de la reseña: Fernando Garrido Ferradanes



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Fernando Garrido Ferradanes
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Reseña mostrada 91 veces

Datos a partir del 02.03.2004. Reseña en el OCS desde el 09/02/2008

Innovación. Una palabra, un concepto, una filosofía bajo la que se han agrupado todo tipo de personas, movimientos… Se ha hablado y se ha escrito mucho sobre innovación. ¿Cómo se puede estimular la innovación? ¿Cómo se puede fomentar desde la administración pública? ¿Y desde la educación? ¿y desde la sociedad? ¿Existe / puede existir algo similar a unha sociedad de la innovación? ¿Es posible emplear el concepto de innovación social? ¿Cuál es el contexto más adecuado para la innovación? Son muchas las preguntas sobre este concepto que siempre ha estado rodeado de cierto halo de misterio. No en vano, aquellos que tenemos como innovadores son poco menos que genios locos: desde Leonardo como tipo ideal del renacimiento a los postmodernos MacGyver o Doc Brown (inventor en la serie “Regreso al futuro”). Este concepto viene de la mano de una serie de características básicas por todos asumidas: los innovadores son genios locos, con “chispita”, que de la nada sacan un todo, cuyas ideas siempre son bien recibidas (por algo son los innovadores)… y un largo etcétera que seguro que entre todos podríamos convertir en una larga lista.

Scott Berkun es un tipo raro al que conviene leer y conviene conocer. En su libro de referencia, hasta la próxima publicación de su Making Things Happen, desmonta (deconstruye) uno a uno los mitos existentes en torno a la innovación, en lo que es un jarro de agua fría y una demistificación de algo más relacionado con el trabajo y la cultura que con la magia y la religión. Y es que en el fondo, todos los que trabajamos en entornos relacionados de forma directa o indirecta con innovación (en organizaciones, dispositivos, artefactos, comportamientos, metodologías, etc) sabemos que no es todo como parece ser. En este sentido Berkun desmonta algunos de los principales mitos, con un lenguaje y argumentos tan directos como sencillos.

Es un libro sencillo, organizado en 10 capítulos breves con imágenes, es decir, alejado del concepto de libro tostón. Un libro directo que sí: debes leer.

La selección personal, y por tanto subjetiva, de los principales mitos que deconstruye Berkun son:

La innovación no nace de la inspiración. Las principales innovaciones están rodeadas de trabajo, mucho trabajo y más trabajo. Picasso decía que esperaba que la inspiración lo encontrase trabajando. Si analizamos las principales innovaciones tecnológicas (o sociales, que no toda innovación es tecnológica) nos encontraremos con una larga cadena de conocimientos adquiridos y acumulados que, en un determinado período de tiempo, permite una revolución, como aprendimos de Kuhn.

El mito de la epifanía. Asociamos directamente una manzana con una teoría de la relatividad: un acto creador, una chispa que da lugar a una cosmovisión… y no. Del mismo modo que detrás de la teoría de la relatividad hay décadas y siglos de pensamiento científico, y al igual que en el caso del mito anterior: no se debe considerar la existencia de una epifanía. Sí para vender, sí para contarlo a los medios y continuar venerando la innovación como una religión más, como un acto tan sagrado como poco previsible.

El mito del método. Cual Feyerabend, Berkun afirma la inexistencia de una fórmula de la innovación: la innovación sucede, ocurre por una combinación aleatoria de factores más o menos similares: trabajo, conocimiento, recursos, suerte, azar y trabajo (si, otra vez).

El mito del inventor solitario. Una vez más: no se puede concebir a la innovación como un producto de una sola persona. Reducir Microsoft a Bill Gates, o Linux a Linus Tordvalds es muy conveniente para los medios, para “vender”, pero es algo que pocas veces responde a la realidad. Detrás del éxito de estos supuestos lobos solitarios están siempre grandes (o medianos) equipos que levan a la cúspide una idea.

Como estos, hay otros cuantos mitos que necesariamente deben ser derribados. Mitos que muchos tenemos claros que lo son, e incluso porqué lo son, pero en este caso vienen legitimados por un innovador, por una persona que trabaja creatividad, por un gurú de las nuevas organizaciones… y eso, en según que contextos: marca.

 

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