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Alcoberro, Ramon, 2004, Ètiques per a un món complex. Un mapa de les tendències morals contemporànies.
Lleida: Pagès editors, 202 pags.

Autor/-a de la reseña: Enric Faura



¿Qué ética es posible en la actualidad?

En la sociedad postindustrial y postmoderna occidental, que a trancas y barrancas intenta dirigirse hacia la sociedad de la información, con la aspiración de alcanzar algún día la sociedad del conocimiento, en una etapa de desconcierto ideológico y moral, continua siendo pertinente una vieja pregunta: ¿qué ética es posible en este contexto?

Pocos pensadores se atreven a proponer nuevos sistemas, y sin renunciar a los grandes clásicos que continúan manteniendo una parte de su vigencia pero muestran insuficiencias inevitables, algunos autores no renuncian a hacernos llegar sus propuestas. Existen varios nombres conocidos que conviene seguir a los interesados en el apasionante mundo de la ética (Adela Cortina, Marina, Savater, Bilbeny), pero de aquellos que no gozan del favor mediático, surgen también propuestas sumamente sugerentes y valientes.

Queremos presentar y destacar la propuesta del profesor Ramon Alcoberro que en su último libro Éticas para un mundo complejo. Un mapa de las tendencias morales contemporáneas propone un modelo apoyado en las llamadas éticas aplicadas sumamente pertinente.

El profesor de la Universitat de Girona, Ramon Alcoberro inicia su planteamiento a partir de la premisa según la cual si la ética tiene algún sentido, este no se encuentra en el pasado ni el futuro, sino en el presente. Y el presente es imperfecto, dinámico, mestizo, postmoderno e intercultural. Por ello un libro de ética actual no puede dictaminar grandes proclamas sobre el deber de ser (estaría abocado al fracaso), ya que en la sociedad mestiza e intercultural actual, extraordinariamente cambiante y dinámica, es imposible fijar valores comúnmente aceptados. Cuando todo el mundo es diferente, la ética debe plantearse en primer lugar un acuerdo en las nuevas formas de relación, entendiendo por ello el trato, a menudo conflictivo, que se produce cuando la autonomía del sujeto (yo quiero) se encuentra con deberes y exigencias (tu has).

El mundo es demasiado complejo para interpretarlo solo con la razón, pero ello no debe llevar al desánimo y a la dimisión, porque sino llega la selva. En un tiempo progresivamente tecnificado y cuando las formas tradicionales de sociabilidad están desapareciendo, es más urgente que nunca pensar y proponer una ética de la relación, que a partir del consenso racional, pueda ofrecer a los humanos una mínima guía para convivir decentemente en un mismo mundo. No todo lo que nos rodea es correcto ni digno, pero todo nos construye. Por ello tampoco todo es válido, y hay que evitar las propuestas relativistas que tan de moda están, porque ni todo es lo mismo ni todo vale. En un mundo intercultural solo tiene futuro el debate entre individuos racionales que buscan principios válidos para gestionar la diversidad.

Este es el planteamiento inicial del profesor Alcoberro. A partir de un acertado análisis social y de la constatación que las éticas tradicionales (aristotélicas, utilitaristas o kantianas) eran adecuadas para un mundo compacto y homogéneo, pero insuficientes con las nuevas realidades sociales, el profesor Alcoberro hace una propuesta de las llamadas éticas aplicadas, esto es, aquella ética que intenta analizar los principios morales, el valor de la norma en su pretensión de universalidad, que hay detrás de la diversidad, del mestizaje y de la complejidad. La ética aplicada es un proyecto para vivir en relación, pero no es un una ética profesional ni una ética casuística ni parcial. No es una ética descriptiva, sino valorativa, ya que quiere reflexionar sobre las grandes ideas del bien y la justicia ante unos nuevos retos.


Desde este planteamiento inicial el libro perfila el concepto de ética aplicada, justifica su necesidad actual, describe las característica de las éticas aplicadas (civiles, de mínimos, a menudo provisionales, revisables, procedimentales...) y articula los principios exigibles (principio de beneficencia, de autonomía, de rigor, de justicia, de transparencia y de responsabilidad).

En otro capítulo diferencia y perfila claramente los límites y las confluencias entre las éticas aplicadas y las éticas profesionales, y examina algunos clásicos de las éticas aplicadas,. Hans Jonas y su célebre principio de la responsabilidad, el desconocido Jacques Ellul y su enigmático principio de la no potencia o del no poder, y ofrece una nueva visión del concepto de veneración por la vida de Albert Schweitzer.

En el segundo bloque del libro el profesor Alcoberro examina de manera monográfica los 4 apartados más candentes y de mayores desafíos de las éticas aplicadas: la bioética, la ética ambiental, la tecnoética y la ética empresarial y profesional. Es sumamente interesante el contenido de cada apartado, pero ante la imposibilidad de detenernos en todos ellos, examinaremos brevemente el de tecnoética.

Partiendo de la constatación de la extraordinaria explosión de la técnica, que ha llevado al punto de poder afirmar que la acción tecnológica es la forma actual de la acción humana y que el yo contemporáneo es un yo tecnológico, el profesor Alcoberro intenta dar pistas para sobrevivir en la selva tecnológica con una ética y una moral decente.

Sin situarse en posiciones críticas como Jonas o Ellul, sin falsas añoranzas de un pasado natural o utopías incontaminadas, pero huyendo también de la vacuidad de los tecno-optimistas, propone una tecnoética que no es más que una manera de mirar la ética desde el punto de vista de la tecnología que nos constituye como humanos.

La tecnoética intenta comprender y ayuda a perfilar unas reglas para la nueva sociedad tecnológica que lo invade todo. Define y describe la sociedad de la información desde un punto de vista que nos llamará la atención a muchos de los que estamos implicados en ella, con una distancia muy efectiva y saludable, y afirma con rotundidad que no podrá ser una sociedad de control tecnológico si no aprendemos a gestionarla con reglas éticas.

Introduce un curioso apartado de análisis mitológico de la sociedad tencocientífica, haciendo pertinentes comparaciones con el mito de Edipo, Prometeo, el Golem o el Aprendiz de Brujo que ayudan a entender fenómenos con los que convivimos diariamente.

A partir de la exposición de las tesis de Gordom Graham y de Neil Postman afirma que no se puede promulgar una ética de la tecnología sin cuestionar aquello que queremos y se plantea si se puede adaptar una ética al mundo virtual actual. Ante la creciente entropía (ruido) invasiva de Internet afirma que las leyes éticas de Internet deben promulgarse para incrementar el valor moral de aquello transmitido, a partir de criterios como la libertad, la orientación hacia el bien y la protección de la intimidad. Admite que hay problemas de máxima actualidad sin solución clara (autonomía versus intimidad, regulación o no del vandalismo (virus, hackers) cibernético, relación entre lo público y lo privado en la red, nuevas clases sociales virtuales, los ciborgs, estatuto de las nuevas comunidades ...). A pesar de ello se atreve a apuntar líneas de trabajo a partir de las reglas de una democracia deliberativa sin absurdas medidas policíacas En un apéndice examina y defiende la concepción de un cierto hackerismo como el último rey moral de la red, pero le exige una convivencia y respeto con el principio de libertad y responsabilidad.

Este trabajo del profesor Alcoberro tiene el enorme valor de proponer nuevos caminos para nuevas realidades. Con valentía sugiere aproximaciones a problemas no resueltos e investiga sobre posibilidades de futuro que habrá que afrontar inexorablemente. Abre un debate imprescindible, con razones y argumentos, a partir de una reflexión concienzuda, para un sociedad que debe resolver unos retos desconocidos hasta el momento. El tiempo dirá si la vía propuesta por el doctor Alcoberro es acertada o equivocada, pero en estos tiempos de desconcierto es sumamente importante agradecer el esfuerzo de aquellos que no renuncian a pensar y se atreven a comunicarlo y compartirlo.

Hay que señalar que a pesar de ser un libro de filosofía la redacción es extraordinariamente ágil y atractiva, tiene un tono didáctico ejemplar y es una lectura absolutamente accesible a cualquier lector. Desgraciadamente por el momento solo conoce una edición en catalán, y mientras espera su traducción al castellano (¿que editor se anima?) el resto de lectores que no dominen la lengua de Raimon Llull deberán contentarse con los materiales en castellano de la página web del autor, http://alcoberro.info


Enric Faura

Etiques per a un món complex. Un mapa de les tendències morals contemporànies.
Ramon Alcoberro
Pagès editors
Finalista del XX Premi d’Assaig Joseph Vallverdú 2003
Lleida, 2004
202 p
ISBN: 84-9779-114-2