Citilab - Cornellà
Observatorio para la CiberSociedad
Espacio para la reflexión, el análisis y el debate sobre
el ciberespacio desde las ciencias humanas y sociales
Revista TEXTOS de la CiberSociedad
ISSN 1577-3760 · Número 1 · Temática Variada
¿Efecto o Defecto 2000? Consideraciones al entorno del fracaso del último `Tecno-Cataclismo´

Por: Ricard Faura i Homedes


Para citar este artículo: Faura i Homedes, Ricard, 2000, ¿Efecto o Defecto 2000? Consideraciones al entorno del fracaso del último `Tecno-Cataclismo´, Revista TEXTOS de la CiberSociedad, 1. Temática Variada. Disponible en http://www.cibersociedad.net




INTRODUCCIÓN / RESUMEN

Trabajo de reflexión y de investigación bibliográfica sobre el llamado efecto 2000. Pretende situar dentro de un contexto más amplio el fenómeno, explicándolo en relación con otras situaciones y discursos similares de amenazas, catastrofismos, cataclismos y anuncios del apocalípsis.

El artículo incluye bastante documentación, un esfuerzo de contextualización etnográfica y, por supuesto, una explicación sobre lo que iba a ser (sic) el efecto 2000.


El origen del problema conocido como el Efecto 2000, lo tendríamos que buscar en lo que podríamos denominar la "prehistoria" de la informática. Los primeros programadores forzados por la necesidad de amortizar al máximo el "espacio" ocupado por la memoria electrónica de los ordenadores, muy escasa en esta primera etapa, consideraron que era positivo representar los años cronológicos con dos dígitos. Así el año 1954 se representaba como 54, el año 1981 como el 81, etc. Hay que tener en cuenta que estoy hablando de los años 50 y 60, entonces nadie podía pensar, tal y como evolucionaba la tecnología, que cuarenta años después se sufrieran las consecuencias de aquellas decisiones. Cuarenta años en este ámbito pueden representar siglos en cualquier otro. Por todo esto, la llegada del año 2000 y con él el cambio de los dos primeros dígitos, equiparaban los años de la próxima centuria con los de la actual. Esto podía provocar que los programas que tuvieran como base las proyecciones de tiempo, podían dejar de funcionar o presentar resultados incorrectos en el momento de iniciarse el año 2000. Los programas no corregidos "darían por hecho" que se pasaría del 12 de diciembre de 1999 al uno de enero de 1900. Los problemas, pues, podían afectar, principalmente a sistemas que dependían de programas con función horaria y calendario. Estos pueden ser desd e semáforos hasta reactores nucleares, sin olvidar los ascensores, cajeros automáticos, equipos quirúrgicos, etc.

El grado de incertidumbre, por lo que hace a la magnitud del problema , hizo muy difícil preveer lo que pasaría justo después de enero del 2000. Estábamos pues, delante de un problema meramente técnico, originado por informáticos y que solo ellos estaban en disposición de solucionar.

Para analizar lo que conocemos como Efecto 2000 no nos podemos remitir solamente al ámbito técnico sino que es necesario tener en cuenta todo un conjunto de condicionantes culturales, sociológicos y hasta psicológicos que completan el origen del problema.

Es necesario mirar la información que nos proporciona la historia para constatar que muchos de los hechos que creíamos únicos y hasta irrepetibles ya han sucedido de manera casi idéntica, con las obligadas diferencias que marcan los avances tecnológicos de cada momento.

Con la intención de hacer la reflexión desde el pasado mirando al futuro, consulté bibliografía que hiciese incidencia en la problemática del año 2000 tal y como la imaginaban hace algunos años. Nos trasladaremos a la década de los sesenta, década por otro lado muy cercana a mi experiencia vital ya que en ella vine al mundo. Uno de mis primeros recuerdos en la escuela se remontan a dibujos y debates alrededor de cómo nos imaginábamos que seria el año 2000. De alguna manera se planteaban como una meta donde pasaríamos a vivir definitivamente bajo la protección de la tecnología, era la frontera que dividía el pasado del futuro.

En concreto me centré en dos obras que son recopilaciones de artículos científicos especializados en diferentes disciplinas, Hacia el año 2000 (1) y El Futuro inmediato(2). Estas obras, por el hecho de estar escritas por importantes figuras de diferentes campos científicos, hacen que la visión que se refleja de sus páginas sea la más optimista posible. Existe una confianza total en el futuro. Podría resumir el cúmulo de predicciones o propuestas que ellos creen sucederán en la gran cita del 2000, con esta explosión de buenas intenciones. "El año 2000 se presentará como una gran isla de riqueza rodeada de un reducido mar de pobreza. El mundo tendrá seis mil millones de habitantes, un 20% de los cuales vivirá en sociedades "post-industriales", con rentas per cápita que estarán de los 4.000 a los 20.00 0 dólares. 9 personas sobre 10 tendrán una renta per cápita superior a la actual. La automatización habrá hecho bajar el coste de la vida y se abrirá una nueva civilización de ocio y de "educación permanente". Computando las vacaciones y los fines de semana, en los países desarrollados, se "trabajaran" al año, 147 días, y se tendrá libres 218. En fin, hasta los países más pobres, y en fase pre-industrial, habrán llegado al nivel de los 200 dólares per cápita, que se supone que es el límite donde se acaba la miseria."(3) Salvador Pániker, autor del prólogo de este libro, nos sitúa mejor en este análisis y no se deja llevar por el desmesurado optimismo de los articulistas. "Hoy parece unánime el criterio de que nos encontramos en vísperas de una mutación social, y que uno de los factores decisivos de esa mutación va ser –esta siendo- la tecnología. Si no queremos perder el control de esa mutación, debemos procurar tender un puente entre el lenguaje de la Ciencias y el lenguaje de las Humanidades; entre esas "dos culturas", como las llamó C.P. Snow, cuyo divorcio es suicida."(4)

Más adelante sigue con su acertado análisis diciendo, "la tecnología abrirá nuevas posibilidades en el espacio, recursos energéticos, ingeniería, biomédica, control sanitario, modificaciones genéticas y transplantes de órganos. La tecnología habrá de revolucionar la explotación de la tierra mediante la mecanización de la agricultura, mecanización de la pesca, desalinización del agua del mar, transformación de las zonas áridas y modificación del clima. La tecnología completará la revolución de las computadoras. Se dice que dentro de pocos años, lo mismo que hoy disponemos de teléfono, dispondremos de terminales electrónicos conectados con un banco central. Estas terminales podrán suministrarnos toda la información o literatura que deseemos, los mismos terminales podrán ser utilizados para encargar la compra de la comida o reservar entrada en los espectáculos públicos…".(5) Se puede ver el acierto de sus predicciones de futuro que seguramente en su momento podrían parecer muy optimistas. A continuación sigue referiéndose a este fenómeno en la misma línea, "Se irá distinguiendo entre "tecnología mecánica" y "tecnología industrial". Esta última cada vez más importante, es la que, apoyándose en los ordenadores, electrónicos, aplicará los medios de investigación operacionales, modelos matemáticos, técnicas de simulación, etc., como nuevos instrumentos para la toma de decisiones. "(6) "La tecnología, en fin, completará la revolución en los sistemas de información, y proseguirá las ya iniciadas tendencias hacia la automatización industrial, la urbanización generalizada y la intercomunicación mundial."(7).

En este mismo libro (8), dentro de un artículo dedicado a la comunicación escrito por John R. Pierce (9) se nos dice, "… yo creo que dentro de pocos años todos los archivos comerciales y la correspondencia de negocios se mecanografiará con la escritura legible por las máquinas. Si esto se consigue, será posible enviar textos de una oficina a otra, con la misma velocidad con la que se hace una llamada telefónica".(10) "La ciencia y la tecnología aumentarán la capacidad de nuestras redes proporcionándonos todo tipo de comunicación por los mismos canales. La microelectrónica y otros avances traerán con ellos equipos terminales que conectaran esta red en todos estos sentidos con una creciente variedad de usos".(11)

En esta recopilación de artículos, aparece también el temor a la pérdida de intimidad. Esta característica era muy común durante estos años cuando se intentaba hablar del futuro ya fuese mediante artículos, películas o cualquier tipo de manifestación. Así, Harry Kalven Junior, en su artículo "Los Problemas de la Intimidad en el año 2000" dice "... los hombres vivirán bajo la constante amenaza de ser sometidos a vigilancia sin poder determinar con seguridad si es o no así".(12) "Cuando, como es muy probable, esta eficiencia tecnológica se une a las crecientes exigencias de informaciones especiales por parte del Estado, es probable que se llegue a mantener un dossier formidable sobre cada uno de los ciudadanos. Es posible que al principio la información se recoja con propósitos relativamente inocuos, como el pago del impuesto sobre la renta, la seguridad social, programas de ayuda y programas educativos especiales. Se puede anticipar también que aumentará por las pruebas de competencia, aptitudes y personalidad. En algún feliz momento del futuro, toda la información podría combinarse con los archivos del FBI para confeccionar un retrato terriblemente detallado y exacto de cada uno de los miembros de la sociedad. El resultado seria que todo el mundo viviría limitaciones. En cierta manera, la verdadera amenaza es que, debido a su sistema de archivo de datos, la sociedad habrá perdido su benigna capacidad de olvidar".(13)

Haciendo una pequeña recopilación de los condicionantes que han ido apareciendo en el tiempo hasta desencadenar en lo que se conoce como Efecto 2000, destacaré como causas importantes y a la vez de terminantes en todo este proceso las siguientes:

  • La ya comentada anteriormente, incertidumbre del hombre delante los avances tecnológicos.
  • El fin de una etapa, cronológicamente hablando, y hasta en este caso concreto podríamos hablar de dos, el siglo y el milenio.
  • El miedo a lo desconocido.
  • La Globalización del problema. No se puede aislar el problema ya que hechos que pasan lejos de nosotros pueden tener una repercusión directa sobre nuestras vidas. Por ejemplo los retrasos o anulaciones de vuelos internacionales, la paralización o mal funcionamiento de la Bolsa, el resultado de operaciones comerciales trans-oceánicas ....
Viendo este grupo de condicionantes, queda patente que existe una gran similitud por lo que hace a la problemática, con la existente alrededor de Internet y por extensión al Ciberespacio. El miedo a lo desconocido por parte de gente más alejada a los avances de las nuevas tecnologías. Ver el advenimiento del Ciberespacio y con él la explosión de la virtualidad como la entrada a una nueva etapa y a la vez incierta. La inmersión en el proceso de globalización, ...

Con el objeto de verificar esta hipótesis, empecé un trabajo de campo recopilando el máximo de información y por diversos medios, trabajo que seguidamente paso a detallar empezando por la metodología seguida y posteriormente exponiendo los resultados de este análisis.


Etnografía sobre el Efecto 2000

Desde un primer momento creí oportuno enfocar la investigaci&o acute;n con el máximo de material que hiciese referencia al Efecto 2000, intentando coger, de esta manera muchas visiones, ayudando así a una mayor profundidad del problema. Es en esto punto donde centro la problemática, puede que un poco arriesgadamente, como un fenómeno claramente mediático. Desde el principio estuve convencido de que no existiría el tal Efecto 2000 como desencadenante de un cataclismo de ámbito mundial. Nunca vi en peligro grave ningún sector o sectores de nuestra sociedad. Me extiendo en estas consideraciones solamente para justificar la metodología seguida que se ha centrado casi totalmente en las reacciones producidas en los medios de comunicación.

Estamos delante de un fenómeno marcado claramente por el paso del tiempo, es decir, de tipo cronológico. Siguiendo esta estructura clasifiqué el material escogido. Consideré que a medida que me acercaba al desenlace final, uno de enero, se irían perfilando los posicionamientos haciéndose cada vez más radicales. Esta recopilación de material la he dividido en apartados, la mayoría de los cuales nos dan una percepción progresiva de la temporalidad, excluyendo el primero y últimos puntos que hacen las funciones de introducción y de conclusiones finales. Esta estructura es la siguiente:

  • Cuestiones introductorias
  • Documentación(14) recogida durante el último trimestre de 1998
  • Documentación recogida entre el uno de enero de 1999 y el 31 de marzo de 1999
  • Documentación recogida entre el uno de abril de 1999 y el 30 de junio de 1999
  • Documentación recogida entre el uno de julio de 1999 y el 31 de octubre de 1999
  • Documentación recogida entre el uno de noviembre de 1999 y el 31 de diciembre de 1999
  • Documentación del mes de enero del 2000
  • Documentación posterior al enero del 2000
  • Análisis de la documentación
  • Conclusiones finales
A continuación paso a reproducir parte del apartado de Cuestiones Introductorias que nos ayudaran a centrar aún más el problema.

Toda esta historia se remonta a los años 40, cuando los ordenadores ocupaban habitaciones enteras a pesar de que solamente podían realizar unas cuantas multiplicaciones.

La primera computadora, conocida como EDVAC, fue creada el año 1944. La primera que se puso a la venta, la UNIVAC, apareció el año 1948. En aquellos tiempos, los datos se introducían en las máquinas mediante tarjetas perforadas, un primitivo sistema que fue inventado por Herman Hellerith hace más de cien años.

Aquellas tarjetas tenían una capacidad muy limitada, 80 o 90 columnas numeradas del cero al nueve. Es por eso que cualquier pequeño ahorro resultaba esencial. Así que a todo el mundo le pareció lógico incluir los datos con sólo dos dígitos por año.

A pesar de que el problema nos viene de aquellos años, nadie puede culpar a los expertos de la época. Sencillamente, era la mejor forma de hacerlo con los medios que se disponían. Además, seguro que nadie tenía ni la más remota idea de la importancia que tendría la informática unas décadas después.

A pesar de todo, esta situación no se modificó notablemente con la evolución de la informática. Durante los años 50 se fue desarrollando un nuevo lenguaje informático que tendr&i acute;a una importancia transcendental en esta historia. Se llamaba Cobol (Common Business Oriented Language, o Lenguaje Orientado a los Negocios Corrientes) y en su creación tuvieron un sitio destacado la oficial de Marina de los Estados Unidos Grace Murray Hopper y uno de los niños prodigio de la IBM, Robert William Bemer.

El problema es que, en las aplicaciones informáticas creadas con Cobol, la fecha siguió incluyéndose solamente con dos dígitos por año. Las tarjetas, en algunos casos, se siguieron utilizando hasta bien entrados los años setenta. También hemos de tener en cuenta que, en aquella época, el precio de las memorias resultaba muy alto y su capacidad muy limitada. Es por eso que también era necesario ahorrar en los datos que se querían guardar dentro de las máquinas, porqué si se llenaba la memoria, añadir más resultaba muy caro y complicado.

Curiosamente, los primeros en ver la magnitud del problema fueron los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, más conocidos como Mormones. Estos almacenaban millones de registros con la genealogía de sus miembros en el interior de una montaña de granito (15), a las afueras de Salt Lake City, en el estado norteamericano de Utah. Dado que su intención era que estos registors se conservasen hasta el fin del mundo, no tardaron en darse cuenta que al almazenar sus fichas con solo dos dígitos para los años les traería problemas. Fue entonces, y estamos hablando de hace más de cuarenta años, que Robert Bemer hizo las modificaciones necesarias para poder utilizar años completos de cuatro cifras. A pesar de esto nadie quiso tomar nota de las mejoras. La inmensa mayoría de los programadores siguió utilizando los datos como hasta entonces, con solo dos cifras. Lo mismo hizo IBM, gran dominadora del mercado informático en aquellos momentos, siguió sacando al mercado modelos de computadoras que no cumplían los requisitos para el año 2000. Ya que su dominio era incontestable, las fechas de seis cifras(16) se convirtieron en un estándar. Este hecho ha podido ocasionar a IBM demandas millonarias, como han reconocido fuentes de la misma empresa en los Estados Unidos. Pero en aquellos momentos nadie quiso pensar a largo plazo.

Una vez llegados los años setenta empiezan a aparecer los primeros intentos de cambiar la situación. Así, la International Standards Organization acordó como norma las fechas de ocho cifras, cuatro para el año, dos para el mes y dos para el día. No tuvieron mucho éxito.

A finales de los años setenta la situación está fuera de control, prácticamente todos los programadores siguen creando sus aplicaciones con solo dos cifras para el año sin ningún motivo aparente.

Es curioso constatar que ya muchos años atrás se tenía consciencia del problema que se generaría con los dos dígitos reservados para el año. En una entrevista así lo manifesta ba Bart Randall, un experto programador de Cobol norteamericano (17), "En los años setenta, cuando yo empecé, prácticamente todos los programadores que llevaban algún tiempo metidos en esto estaban enterados del problema del año 2000. Recuerdo que muchos decían que ellos ya se habrían jubilado cuando esto llegase". Andrés Montes, programador de Cobol asegura, "Yo recuerdo que cuando empecé a estudiar, el año 1984, una de las primeras preguntas que le hicimos al profesor fue esta" .(18)

Durante los años ochenta, el problema ya era tan grande que, sencillamente, nadie estaba dispuesto a afrontarlo. La mayoría de los informáticos de la época pensaban que no estarían allí cuando llegase el año 2000.

Es cierto que la inmensa mayoría del software con cierta antigüedad ha desaparecido. Pero muchas veces el código que ya estaba escrito se reutilizó en otros programas. Esto se hizo porque resultaba más sencillo que escribirlo entero desde cero.

Me gustaría también, ni que fuera de puntillas, pasar por los posibles antecedentes históricos de un problema que por su carácter eminentemente cronológico se ha venido repitiendo, por lo menos en lo que a condicionantes se refiere, de manera periódica cada cien años pero desde la popularización de los medios de comunicación con mucha más fuerza.

El año 1900 también llevó consigo el que podr&ia cute;a denominar efecto 1900 o Efecto Greenwich. ¿En que consistí a este? De repente, el tiempo ya no debía dividirse en 12 horas, sino en 24. Así el 30 de diciembre de 1899 el Diario Católico escribía, "no tendrá nada de particular que ahora que nos gobiernan a la inglesa y quieren sujetarnos a la hora del meridiano de Greenwich, nos impongan de real orden el siglo alemán". El diario El Correo añadía "La reforma que piensa introducir el ministro de la Gobernación respecto a la hora oficial regida por el meridiano de Greenwich y que el cuadrante sea de 24 horas seguidas se tratará con el marqués de Pidal(19), que regresará el 31 del actual, por lo que afecta a ferrocarriles y vapores. La innovación no podrá empezar a regir hasta el primero de enero de 1901, pues es preciso que los carriles varíen sus guías."

Otro de los hechos que ya se había reproducido como mínimo hace un siglo es la polémica sobre el cambio de siglo. Algunos defienden que el cambio de siglo se produce en el momento del cambio de centenas, momento visualmente mucho más claro pero empíricamente incorrecto. De esta primera de las polémicas tenemos referencias históricas. De la polémica no se libró ni el Papa. El Correo nos dice: "El Observatore Romano publica una nota rectificando la especie que ha circulado por la prensa respecto a que Su Santidad ha decidido que el año 1900 sea el primero del siglo XX. No es exacto. El Papa no ha intervenido para nada en la materia cronológica, sino en lo que se refiere al cómputo religioso. Sólo la impiedad - dice el Observatore - puede atribuir al Papa una decisión que sería contraria a la probada sabiduría de sus fallos". La revistas Kalendas también nos hacia referencia a la polémica, "Ahora resulta que al terminar el siglo de las luces nos encontramos totalmente a oscuras en un asunto que pudiéramos llamar elemental: no sabemos en qué siglo estamos (...) Con los cuartos de alquiler ocurre también una cosa parecida: subiendo desde la planta baja, el quinto piso que se encuentra parece que debiera ser el piso quinto; pero no, señor: empezamos poniendo un cero (el entresuelo), un semicero (el principal), contamos después: primero, segundo y el quinto es un tercero. La estratagema no le ahorra a uno un solo peldaño, es cierto, pero contribuye al mayor decoro aparente del domicilio respectivo".

El efecto entre la población que produce un cambio de siglo y mucho más un cambio de milenio es el de finalizar una etapa y empezar otra nueva. Estos momentos de tránsito han sido aprovechados por grupos de opinión o grupos religiosos para darle un cariz catastrofista al evento. Desde siempre los cambios han producido cierta incertidumbre al hombre. Esta incertidumbre muchas veces se traduce a miedo a lo desconocido, miedo fomentado por oscuros y desconocidos intereses.

Todos estos precedentes conforman y preparan un escenario propicio para hechos como el aquí analizado del Efecto 2000.

Entrando a hacer un breve repaso, para no extenderme en exceso, de los datos etnográficos recogidos a lo largo de todo este tiempo, destacaré como más relevantes las siguientes consideraciones:

Durante 1998, el problema se ve como más lejano, poco trascendente para el futuro del país. Empiezan a oírse voces de alerta pero más por el peligro que pueda ocasionar y la repercusión que pueda tener los desarreglos de otros países con problemáticas mucho más difíciles de resolver.

En los inicios de 1999, ya empieza a valorarse seriamente la posibilidad de problemas derivados del Efecto 2000 dentro del Estado y empieza a reclamarse con fuerza la intervención de las instituciones públicas. Existen a la vez algunos países a los que se les augura auténticos cataclismos informáticos poniendo en peligro a la humanidad entera.

En el transcurso del segundo trimestre del mismo año, aparecen de manera tranquilizadora, los responsables de instituciones tanto públicas como privada para explicar los planes de corrección de posibles deficiencias en sus programas de gestión. Los mensajes que trascienden son de intento de tranquilizar a la población dando sensación de previsión y control. Los países menos desarrollados tecnológicamente, siguen siendo en centro de atención por lo que hace a posibles graves e importantes problemas.

Durante el transcurso del verano y justo finalizado este, se nos informa de lo positivo de las pruebas realizadas en nuestro territorio dando a la vez una clara sensación de imposibilidad de atajar el problema al 100% ya que, parece ser, que existe un alto índice de previsión y imposibilidad de controlar absolutamente la situación.

Es a partir de aquí que una vez ya realizadas por parte de las grandes empresas y instituciones, todas las pruebas pertinentes, que empieza un periodo de inseguridad ante los posibles imprevistos que sin duda se generarán. Todas las personalidades vinculadas a la problemática dan palabras de ánimo pero sin olvidar que ellos han hecho lo humanamente posible pero que existe una parte importante que está claramente en manos de las máquinas y a ellas y a la suerte tendremos que en comendarnos.

Justo los días inmediatamente anteriores al uno de enero, empiezan a aparecer voces que vaticinan el fracaso de la denominada Bomba del Milenio. Todo parece indicar que finalmente nada grave llegará a ocurrir.

Y así fue, viendo el alcance del Efecto, de manera casi imperceptible, se escriben comentarios más dirigidos hacia el fracaso del anunciado "desastre" que no felicitándose por la excelente labor de previsión realizada por todos.


Conclusiones Finales

En realidad ¿existió el Efecto 2000? Si tenemos en cuenta tanto los artículos, comentarios y apariciones públicas posteriores al uno de enero del 2000, podemos deducir que como mínimo la magnitud no era ni mucho menos tan importante como se nos quiso hacer ver. Lo normal hubiera sido que, delante de unos resultados tan claros a favor del éxito de las innumerables medidas tomadas para paliar el "desastre", aparecieran declaraciones alabando dichas medidas y el trabajo realizado tanto por técnicos, gerentes y políticos. Por el contrario, la casi total inexistencia de estas, junto con los contados episodios, casi al nivel de meras anécdotas, donde los cambios de dígitos provocaron algún que otro desastre, hacen que afirme que todos los temores y con ellos la gran cantidad y a la vez magnitud de medidas realizadas (fueron muchos miles de millones de dólares los que se han invertido en todo el mundo en ello), eran del todo exageradas. Estas medidas solamente contribuyeron a enriquecer a un sector muy concreto de la sociedad y que además, curiosamente, fueron los "culpables" de que se produjera este fenómeno. Ahora cabría preguntarse ¿fue esta exageración meramente casual o estaba realmente programada?

El hombre pretende utilizar la tecnología para poder servirse de ella y utilizarla así para fines propios como es hacerle la vida mucho más cómoda y fácil. En su afán de mejora continua el hombre no repara en sus posibles consecuencias negativas, su único pensamiento va dirigido al beneficio propio. Esta ilusión mezclada con la falta de previsión provoca la aparición de fenómenos peligrosos y contradictorios a la vez, la distorsión y desaparición de estos objetivos para pasar a ser unas amenazas para el propio hombre. Claro ejemplo de ello es el fenómeno del Efecto 2000.

¿Estamos otra vez delante del mito de Frankenstein?(20) Este mito personifica perfectamente la posibilidad de que la ciencia se vuelva en contra del hombre. Todo el éxito producido por el hombre al "vencer" a la naturaleza o en su caso a la propia técnica, puede quedar contrarrestado y anulado por las consecuencias imprevisibles de esta. Este mito también fue reflejado por el autor de la obra 2001 Una Odisea del Espacio, llevada al cine por Stanley Kubrick, donde es el ordenador principal de la nave espacial, lugar donde sucede toda la trama de la obra, el que se revela contra sus tripulantes poniendo en peligro tanto la misión como las vidas humanas que hay en ella. Estamos pues, delante de la reaparición del mismo mito, con sus dosis de incertidumbre pero aumentada millares de veces.

Es en estos casos que cabria plantearse hasta que punto es la tecnología la que esta al servicio del hombre o el hombre al servicio de la tecnología.

En el caso concreto del Efecto 2000, el hombre ha quedado en manos de ella esperando que fuese lo más generosa posible en el momento de descargar "su ira" sobre él.


Notas

1 Hacia el año 2000 . Autores varios, Editorial Kairos Barcelona 1967

2 El futuro inmediato. Autores varios Editorial Plaja & Janés Barcelona 1969

3 Hacia el año 2000, páginas 10 y 11

4 Idem página 11

5 Idem, página 11

6 Hacia el año 2000, pagina 12

7 Hacia el año 2000, pagina 12

8 Hacia el año 2000, pagina 12. Este libro reune los informes más destacados de la Comisión del Año Dos Mil, que nace dentro de la Académia Americana de la Ciencia y Artes y bajo la presidencia de Daniel Bell, agrupando a un conjunto de los mejores especialistas mundiales.

9 Este informe fue presentado el 26 de octub re de 1966 en una conferéncia sobre el Progreso Científico y Valores Humanos en el California Institute of Technology.

10 Hacia el año 2000, pagina 134

11 Hacia el año 2000, pagina 136

12 Hacia el año 2000, pagina 140

13 Hacia el año 2000, pagina 142

14 Cuando hablo de documentación lo hago de manera extensa ya que incluyo materiales audiovisuales, artículos periodísticos, artículos de opinión, noticias de pr ensa diaria, documentación extraída de Internet, entre otros.

15 Granite Mountain Records Vault

16 Año, mes y día (AAMMDD)

17 EL MUNDO, 14 de febrero de 1999

18 EL MUNDO, 14 de febrero de 1999

19 Ministro de Fomento en el gobierno presidido por Silvela

20 Frankenstein or the Modern Prometheus. Novela terrorífica de Mary Wollstenecraft Shelley. 1818


Bibliografía Citada

APOCALÍPTICOS E INTEGRADOS - ECO, Umberto, Editorial Lumen, Barcelona, 1995

CAMINO AL FUTURO - GATES, Bill, Mc Graw Hill, Madrid, 1995

CONSECUENCIAS DE LA MODERNIDAD -GIDDENS, Anthony, Alianza Editorial, Madrid, 1994

EL FUTURO INMEDIATO. Hacia el año 2000 - Varios Autores, Plaza & Janes, S.A., Barcelona, 1969

EL MUNDO DIGITAL - NEGROPONTE, Nicholas, Ediciones Beta, Barcelona, 1995

HACIA EL AÑO 2000 - KAHN , H., WIENER, A., ROSTOW, E. y otros, Editorial Kairos, Barcelona, 1967

LA CIBERCULTURA, EL SEGON DILUVI? - LÉVY, Pierre, Proa / Edicions de la Universitat Oberta de Catalunya, Barcelona, 1998

SOBRE LA CIBERCULTURA - LÉVY, Pierre, Revista de Occidente nº 206, Madrid, 1998