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Revista TEXTOS de la CiberSociedad
ISSN 1577-3760 · Número 5 · Temática Variada
Metodología de estudios de usuarios de información. Estudio de casos en la Administración Pública

Por: Rita Dolores Santaella Ruiz


Para citar este artículo: Santaella Ruiz, Rita Dolores, 2005, Metodología de estudios de usuarios de información. Estudio de casos en la Administración Pública, Revista TEXTOS de la CiberSociedad, 5. Temática Variada. Disponible en http://www.cibersociedad.net




INTRODUCCIÓN / RESUMEN

Entendiendo que la e-Administración es una realidad en la que será necesario canalizar los servicios a un segmento de la población, las técnicas de organización empresarial suponen la oportunidad de liberalizar y promocionar la cultura pública en oficinas sin horario de cierre.

Grosso modo, podemos afirmar que del conocimiento de los usuarios en su consumo documental se consiguen los objetivos planificar, diseñar, evaluar y captar nuevos clientes para los centros de información. La correcta identificación de usuarios es la clave para el éxito de los sistemas de información en una gestión inspirada en la calidad total y con este planteamiento aplicamos una metodología a un estudio concreto de casos en uno de los momentos más fructíferos de la industria de la información.


I. Estudios de usuarios de información: definición y objetivos

Los estudios de usuarios de documentación surgen en la década de los 20 del siglo XX; si bien, como apunta Elías Sanz (1994), es a partir de los años 50 cuando comienzan a ser investigaciones menos inusitadas. La causa de la proliferación de estas investigaciones fue el elevado número de documentos, con información tecnológica sobre avances científicos, que se generó durante la II Guerra Mundial. De ahí que los científicos y tecnólogos fueran "el primer colectivo de usuarios sobre los que se realizan los primeros estudios" (1).

La UNESCO (1981) (2) se refiere a los estudios de usuarios como un subgrupo de la investigación de las ciencias sociales dedicados al "estudio de los individuos y sus actividades, actitudes, opiniones, valores e interacciones". Elías Sanz (1994) (3) explica que son "el conjunto de estudios que tratan de analizar cualitativa y cuantitativamente los hábitos de información de los usuarios, para la aplicación de distintos métodos, entre ellos los matemáticos, principalmente estadísticos, a su consumo de información".

A la luz de estas definiciones, un estudio de usuarios es una investigación que metódicamente identifica los hábitos informativos de los individuos, entendidos en su ámbito social como pertenecientes a un grupo con características comunes. Con ellos, se conoce quiénes son y qué consultan los usuarios del centro analizado.

Elías Sanz (1993) (4) establece como sus objetivos: el conocimiento de los hábitos y necesidades informativas de los usuarios; potenciar los recursos de los centros de información existentes (análisis y evaluación de fondos y servicios); formación de usuarios; evaluación de sistemas nacionales de información, "con el fin de determinar los puntos débiles que necesiten ser reformados, de acuerdo a las necesidades de los usuarios o distribuir los recursos dentro del sistema, en función de las demandas de información que se produzcan o los cambios en los hábitos que se detecten"; por último, comprender cómo funcionan los colectivos investigadores: "Este objetivo es muy importante debido a la cantidad de recursos económicos que participan en esta actividad. Por tanto, el conocer los hábitos de información de este colectivo de usuarios nos permitirá suministrarles la información que precisen en el momento adecuado, lo cual redundará en la disminución de tiempos en sus líneas de investigación y, por tanto, en la mayor rentabilidad de los recursos que se están destinando a esta actividad".

La UNESCO (1981) (5) les asigna los siguientes objetivos: el conocimiento del uso de un centro de información; la realización de un modelo proyectivo del comportamiento de los usuarios; el análisis de los cambios en el suministro informativo; el conocimiento de las razones de uso del sistema y la relación entre los hábitos informativos con la profesión del individuo.

Grosso modo, podemos afirmar que del conocimiento de los usuarios en su consumo documental se consiguen los objetivos anteriormente expuestos que pueden agruparse en dos grandes epígrafes (6):

1. Planificar (7) y diseñar centros de información que respondan a las necesidades reales de los usuarios para los que son concebidos. En este sentido, la UNESCO indica que para planificar un sistema de información de un país es preciso conocer las necesidades informativas de la población y "dentro de este conjunto con necesidades heterogéneas, las de los distintos subgrupos (8)".
2. Evaluar el funcionamiento del centro para solventar sus puntos débiles y, en su caso, rediseñar el conjunto de servicios y productos que oferta para la optimización de sus recursos al aumentar el grado de satisfacción de sus clientes.
Si el primer punto se encamina a la creación de un sistema de información (9), en el que habría que tener en cuenta un elevado número de parámetros relacionados con la población a la que debe servir, el segundo está directamente unido a la medición de la eficacia de un centro existente para mejorar su rendimiento.

No obstante, la correcta identificación de usuarios es la clave para la consecución de ambos objetivos, ya que "el éxito de una biblioteca o centro de documentación (10) dependerá de la correcta definición de las necesidades de sus usuarios y de las categorías de personas a las que los servicios no se dirigen" (11).

Según los planteamientos anteriores, este trabajo identifica a los usuarios de tres centros de información de la ciudad de Jaén para establecer su tipología y reconocer sus necesidades informativas. Estudiando la circulación del fondo (12) se persiguen los siguientes objetivos:



II. Metodología

Los estudios de usuarios de sistemas de documentación, como cualquier otra disciplina, necesitan de un corpus lingüístico propio para su desarrollo teórico. Wilhem von Humboldt, lingüista del siglo XIX, creía que cualquier actividad del pensamiento necesitaba ser nominada para existir. Esta idea, ya presente en Herder, fue desarrollada por la lingüística estructuralista de este siglo y ha sido un leitmotiv tanto en la historia de la Filosofía (13) como en la historia de la Lingüística.

Nosotros, al margen de las controversias que esta aserción pueda ocasionar, creemos que el único camino para una exposición teorética de los estudios de usuarios de información es dotar los conceptos anteriormente expuestos, en términos de acciones y fuentes primarias o herramientas, de un lenguaje apropiado capaz de describirlos.

Las acciones y las fuentes primarias que corresponden a cada una de las fases indicadas son:



Definidas las acciones que han de efectuarse y las herramientas que se utilizan, el último paso consiste en dotar el modelo de una terminología apropiada.


III. Etapas del modelo

Basándonos en la metodología de investigaciones grupales, el modelo consta de seis fases: selección de la población y del sistema de información, recogida de datos, clasificación de datos, almacenamiento de consultas, segmentación de usuarios y parámetros biográficos, bibliográficos, biobibliográficos y bibliométricos.



III.1. Selección de la población y del sistema de información
La acción que se realiza en la primera etapa del modelo es la delimitación de los usuarios a un sistema informativo y se define como el conjunto de operaciones encaminadas a la selección de la población del estudio de usuarios. Su resultado es la obtención de la materia original en torno a la que se construirá el estudio.

La delimitación de usuarios está condicionada por tres factores: la elección del tipo de estudio que va a realizarse, la tipología de usuarios y el sistema documental en el que se va a operar. Precisamente esta confluencia de aspectos demarcativos que se produce en esta etapa le confiere una importancia primordial, ya que de su acertado criterio dependerá el resultado final del estudio.

La premisa que debe cumplir la delimitación de usuarios es la consonancia de la materia original, obtenida tras sucesivas selecciones, con los indicadores de evaluación.

La selección de la población de nuestro estudio de usuarios se basa en tres criterios: institucional, geográfico y cronológico.

III.1.1 Marco institucional
El estudio de caso de este artículo se centra en el análisis de los usuarios de información de la Administración Pública de la ciudad de Jaén a través de tres instituciones: el Archivo Histórico Provincial, el del Ayuntamiento y el de Diputación Provincial. Tres centros claves en la recopilación y recuperación del legado cultural jiennense, al conservar documentos civiles vitales para comprender la historia de la ciudad y provincia, que se definen como "el conjunto orgánico de los documentos conservados total o parcialmente, con fines de gestión, defensa de derechos, información, investigación y cultura" (14), de carácter público y gestionados por la comunidad andaluza.

Así, según la Ley 3/1984 de Archivos (15), el Sistema Andaluz de Archivos es una red de centros competiendo exclusivamente a la Junta de Andalucía la gestión de "el Archivo General de Andalucía; los Archivos de Diputaciones Provinciales andaluzas; los Archivos Municipales andaluces y cualquier otro que no sea de titularidad estatal" (16). El Archivo del Ayuntamiento y el de Diputación Provincial, ambos integrados en el Sistema Andaluz de Archivos, junto al Archivo Histórico Provincial (17), que por Real Decreto de 19 de febrero de 1984 se transfiere su gestión a la comunidad andaluza, conforman el marco institucional de nuestra investigación.

Es obvio que, siguiendo el Decreto 73/1994 de 29 de marzo por el que se aprueba y regula el reglamento del Sistema Andaluz de Archivos desarrollado en la Ley 3/1984 de Archivos, la presencia del Archivo Histórico Provincial es fundamental en nuestro estudio puesto que, según expresa el título primero del decreto de 1994, corresponde al Archivo General de Andalucía la coordinación de "los órganos gestores de los Archivos Históricos Provinciales y del Archivo de la Real Chancilleria" y que estos órganos gestores "coordinarán técnicamente a los archivos y fondos documentales del ámbito provincial y local integrados en el sistema" (18).

III.1.2 Marco geográfico
Los tres archivos analizados se sitúan en la ciudad de Jaén, al constatar un vacío en la literatura especializada en Documentación, en el conocimiento de los hábitos en el consumo de información de la Administración Público y en la utilidad de estos centros documentales como fuentes de información primaria.

III.1.3 Marco cronológico
1976 es para España el año en el que se inicia la Transición. Este hecho supone el paso de un país con régimen dictatorial (19) a otro democrático, basado en la elección popular de sus representantes políticos. El Congreso y el Senado de los Diputados, elegidos por sufragio universal, son los órganos que garantizan las libertades de los españoles. El pueblo español recupera su soberanía "con la aprobación por las Cortes Orgánicas, el 18 de noviembre de 1976, de la Ley para la Reforma Política, ratificada el 15 de diciembre por referéndum nacional" (20).

El 15 de junio de 1977, se desarrollan las primeras elecciones libres tras la II República. Durante este mismo año, el 4 de julio (21), se crea el Ministerio de Cultura y Bienestar que "viene a colmar una laguna en la acción administrativa, dando a la política cultural y social el instrumento adecuado para su futura expansión" (22). Por otro lado, con el Real Decreto 758/1996 (23) se crea el Ministerio de Educación y Cultura (Departamento que hasta 1966 fue el Ministerio de Educación Nacional y que en 1976 pasó a ser de Educación y Ciencia), quedando establecida su estructura básica con el Real Decreto 839/1996 (24).

El estudio, siguiendo la anterior exposición, aborda dos décadas marcadas por el inicio de la democratización del pueblo español (1976) y la extinción del Ministerio de Cultura que, desde 1996, se convierte en el Ministerio de Educación y Cultura.

III.2 Recogida de datos sobre la población
Una vez seleccionada la población objeto de estudio, es necesario elegir un método de recogida de datos. Con otras palabras, hay que establecer las fuentes de información que se van a usar para el estudio.

Los estudios de mercado utilizan la observación (encuestas, entrevistas...) como método más común de acopio de datos. No obstante, existe una extensa tipología, que va desde el uso de fuentes estadísticas hasta el de documentos bibliográficos; estos últimos comparten el no ser métodos concebidos para tal uso sino que, generados por otros individuos u organismos, pueden reutilizarse para investigaciones de estas características (25). Por otro lado, los diversos métodos de recogidas de datos están íntimamente ligados a la actitud del usuario que puede ser directa, cuando se les interroga sobre los aspectos que se desean conocer, o indirecta, cuando se les observa o se interpretan sus acciones. Sin lugar a dudas, de un estudio que conjugue ambas opciones se puede extraer una información más completa; pero, supone una mayor inversión de tiempo y un incremento en su coste económico.

Nuestra investigación utiliza como fuente de datos las 13.944 peticiones documentales efectuadas a los archivos del Ayuntamiento, Diputación Provincial e Histórico de Jaén. De todos los posibles, utilizamos dos métodos: fuentes documentales existentes en el centro y fuentes bibliográficas. Éstas últimas permiten completar algunos de los datos que no aparecen en los peticiones de consultas de documentos. Estos métodos, indirectos en la terminología de Elías Sanz u observación documental para Sierra Bravo, se caracterizan por no ser construidos ex professo para la investigación en la que se usan y por abordar su objeto de estudio (usuarios de información) sin requerir su participación activa.

III.2.1 Peticiones documentales
La información recogida sobre cada consulta es aquélla que el centro solicita a sus usuarios cuando éstos demandan documentación. Ésta varía de un archivo a otro; no obstante, son constantes el nombre del peticionario, el tema tratado y la fecha de consulta, bien especificada por días, mes y año o sólo por el último mencionado. Los métodos más usuales para constatar las peticiones efectuadas a estos centros son los libros de consultas y libros de préstamos, fichas de consultas y de préstamos y, recientemente, registros en bases de datos.

III.2.2 Fuentes bibliográficas (26)
Muchas peticiones omitían alguna de la información que los formularios (fichas o libro de consultas) demandan. Para completar parte de los datos ausentes en el colectivo investigador, se han consultado:
  • Artículos aparecidos en la prensa local. Muchos de los investigadores que acuden a estos centros tienen una participación activa en el mundo cultural jiennense. Por esto, no es de extrañar que aparezcan reseñas sobre libros, asistencia a congresos o cualquier otra actividad en la que estén implicados. A través de estas fuentes se han podido completar datos biográficos como son sus estudios y profesión.
  • Obras de reseñas biográficas de autores jiennenses así como su bibliografía. Este es el caso del Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino de Jaén, editado por el Instituto de Estudios Giennenses, que recoge personalidades relevantes oriundos o no de Jaén; éstos últimos cumplen la condición de tratar o mencionar cualquier aspecto de la provincia. Gracias a obras de este tipo, conseguimos un mayor conocimiento acerca de los parámetros de identificación de nuestro colectivo (¿quiénes son?, ¿a qué se dedican?...).
  • Producción bibliográfica de los investigadores. Muchos de los trabajos iniciados con los fondos de los archivos estudiados fructificaban en publicaciones monográficas que, además de servir para conocer el índice de visibilidad del colectivo analizado, son útiles para completar datos ignotos de los individuos poblacionales al incluir, a veces, pequeñas notas biográficas.
III.3 Clasificación de datos
Las variables de estudio pueden definirse como aquellas características observadas de los individuos que conforman la población, tomando un valor cualquiera dentro del dominio al que pertenecen. Estos valores se incluyen en una modalidad que permite la clasificación de datos o la formación de grupos que comparten idénticas características. Para este trabajo, resultan especialmente valiosas:
  • Las variables individuales o biográficas (sexo, nacionalidad...) y las relativas (nivel de estudios, cualificación profesional...); éstas últimas nos permiten establecer la relación de cada individuo con el grupo observado.
  • Variables documentales o bibliográficas: materia de investigación, origen del documento, serie y tipología documental consultada.
  • Las variables intermedias que resultan de la observación y que, expresadas en tablas o gráficamente, facilitan el análisis de los datos y las empíricas o indicadores que permiten evaluarlos.
III.4 Almacenamiento de consultas
Parece evidente que las características de nuestro estudio, formado por casi catorce mil individuos (27), hace necesario el uso de herramientas potentes para el tratamiento de información como son las bases de datos (huelga decir que éstas son un programa informático para organizar un conjunto de datos de idénticas características).

El primer paso es la elección de uno de los modelos existentes en el mercado para el tratamiento de información. Nosotros estructuramos los datos con el modelo relacional (28) a través del programa Access que, fabricado por Microsoft, es uno de los que tiene una mayor cuota de mercado entre los gestores de bases de datos relacionales. Además de cumplir las doce reglas contempladas por Codd, permite el trasvase de información al procesador de textos y a la hoja de cálculo de forma automática y amigable. Seleccionado el programa informático, el paso siguiente es la representación del esquema de la base de datos, el diseño de ésta a través de las tablas que van a configurarla, la elección de los campos de cada una de ellas y el establecimiento de reglas de integridad (29) que aseguren la consistencia de la información que va a almacenarse.

III.5 Segmentación de usuarios
Tras el diseño de la base de datos, es necesario construir un lenguaje documental para agrupar la población que comparte unas mismas características aunque éstas no estén expresadas del mismo modo. Esta operación se conoce con el nombre de normalización terminológica y permite segmentar la población para establecer comparaciones entre las subpoblaciones obtenidas.

Esta agrupación sólo nos muestra variables generales (aquéllas que resultan de la observación pero que aún no son medibles) y suponen el primer acercamiento del analista a los datos de la investigación. El resultado de efectuar una consulta a la base de datos es una tabla en la que junto a cada modalidad aparece la frecuencia o número de individuos que participan del mismo carácter. Las representaciones tabulares y las gráficas son el primer contacto con la información almacenada, permitiendo un preanálisis de los datos.

III.6 Parámetros biográficos, bibliográficos, biobliográficos y bibliométricos
La fase de análisis describe los "datos que permanecen fijos en el planteamiento de cualquier cuestión y que caracterizan ésta". Esta explicación que, como segunda acepción y reservada al lenguaje culto, da el Diccionario de uso del español (30) para el vocablo parámetro nos permite establecer, de forma genérica, los elementos que conforman el Estudio de Usuarios de Archivos (EUA).

Nuestro EUA puede definirse como una investigación sobre un grupo poblacional que está formado por la suma de todos los elementos que, relacionados, intervienen en la investigación: centros de información, usuarios y documentos. De esta forma, podemos considerar el estudio de usuarios de archivos (EUA) como la suma de todos los estudios de usuarios (A, B, C) que intervienen donde A es el estudio de usuarios del Archivo Histórico Provincial; B, del Archivo de Diputación Provincial y C, del Archivo del Ayuntamiento. A su vez, cada estudio de usuarios de archivos está formado por la adición de las investigaciones en las que las subindicadas con 1 se reservan para los usuarios investigadores, destinando el 2, para las oficinas de la Administración cuando hacen uso de sus archivos.

Así, A es la unión de A1 y A2, B = B1 + B2 y C equivale a la adición C1 y C2. Por tanto la formulación del estudio será EUA = A + B + C = A1 + A2 + B1 + B2 + C1 +

C2 = y su dominio estará formado desde A hasta la enésima modalidad de estudios de usuarios que lo formen.


En lo que atañe a las relaciones lineales y asociativas (vid. Capítulo tercero. Perspectiva holística de los estudios de usuarios), se observa que las primeras estarán formadas por los pares (A1A2) (B1B2) (C1C2) y las paradigmáticas, por las ternas (A1 B1C1) ( A2 B2 C2).

Gráficamente, estas relaciones se reflejan de la siguiente forma:

Es fácil comprobar que EUA = A + B + C = (A1 + A2 ) +( B1 + B2) + (C1 + C2)= (A2 + A1) +( B2 + B1 )+ (C2 + C1) = (A1 + B1 + C1) + (A2 + B2 + C2) = (A2 + B2 + C2) + (A1 + B1 + C1):



Definidos los elementos que van a analizarse, es preciso describir "aquellas características numéricas de la población que se desean conocer" (31) (parámetros en terminología de Elías Sanz, 1995) que no son otras que las variables biográficas (estudios, profesión, sexo...) y bibliográficas de la población seleccionada. Está claro que con esto se pretende identificar un grupo (variables biográficas) para establecer su consumo documental (parámetros bibliográficos) y su producción científica (parámetros bibliométricos).

III.7 Indicadores biográficos, bibliográficos, biobibliográficos y bibliométricos
Los indicadores son el resultado de someter las variables analizadas a un proceso evaluativo. Por tanto son la valoración de los parámetros seleccionados en el estudio. En este sentido, Sancho (1990) (32) los define como "aquellos parámetros que se utilizan en el proceso evaluativo de cualquier actividad". Para López Piñero y Mª Luz Terrada (1992) (33), "los indicadores bibliométricos son primariamente datos numéricos sobre fenómenos sociales de la actividad científica relativos a la producción, transmisión y consumo de la información en el seno de comunidades determinadas". (Nosotros anteponemos el prefijo bio- a la terminología usada por estos autores al incluir variables que identifican a los individuos poblacionales.)

Es obvio que la fase de análisis determina la evaluación que se realiza; así, las relaciones lineales explican el vínculo existente entre la tipología de usuarios, el archivo y el consumo documental:



Por su parte, las relaciones asociativas permiten la comparación entre los archivos del estudio, al reflejar las diferencias y semejanzas entre el consumo documental de los usuarios en cada uno de los centros. El paradigma de los archivos, como muestra la siguiente ilustración, puede extrapolares a otros centros de información. Hecho que revelaría aspectos importantes (v.g. ¿Tienen los archivos un público diferente al de otros centros documentales? o ¿completan sus investigaciones con los fondos de otros instituciones?...) pero que se escapa al objeto de este trabajo.



BIBLIOGRAFÍA
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  7. Legislación básica: patrimonio artístico, archivos y museos. Madrid : Ministerio de Cultura, 1985.
  8. Ley 3/1984 de 9 de enero de Archivos. BOJA de 10 de enero de 1984.
  9. Historia de la democracia. Madrid : El Mundo, D.L. 1995.
  10. SANTAELLA RUIZ, Rita Dolores. Estudio de usuarios de archivos de la ciudad de Jaén. Granada : Universidad, 2001 (tesis doctoral).
  11. SANZ CASADO, E.(1994). Manual de estudios de usuario. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez.
  12. SANZ CASADO, E. (1994). "Estudio de las necesidades de información de los científicos y tecnólogos españoles". En: Documat 94. Oviedo.
  13. SANZ CASADO, Elías. "La realización de estudios de usuarios: una necesidad urgente". En Revista General de Información y Documentación.
  14. UNESCO (1981). Directrices para los estudios relativos a los usuarios de información. Paris: UNESCO.

Notas

 ^ 1.  SANZ CASADO, Elías. "La realización de estudios de usuarios: una necesidad urgente". En Revista General de Información y Documentación. Vol. 3 (1). P. 158.

 ^ 2.  Directrices para los estudios relativos a los usuarios de la información (versión experimental). París : UNESCO, 1981.

 ^ 3.  SANZ CASADO, Elías. Manual de estudios de usuarios. Madrid : Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1994.

 ^ 4.  Ibídem. P. 164.

 ^ 5.  UNESCO. Directrices para los estudios relativos a los usuarios de la información (versión experimental). París : UNESCO, 1981. P. 12.

 ^ 6.  Esta idea la expresa Elías Sanz y otros autores con las siguientes palabras: "El estudio de los hábitos y necesidades de información de los usuarios ha demostrado ser una tarea imprescindible para diseñar y crear los centros de información adecuados para atender dichas necesidades, así como para evaluar los recursos de información que están utilizando." Estudio de las necesidades de información de los científicos y tecnólogos españoles. En Documat 94. Oviedo : Universidad, 1994. P.P. 557-558.

 ^ 7.  Esta planificación la extrapola Hanz Dona a la ciudad, puesto que "el archivero tiene en su poder la historia o el pasado su colaboración sería importante para la planificación estratégica de la ciudad. No es que los archiveros sepan mejor las cosas porque conocen la historia, sino porque la conocen pueden contribuir a hacerlas mejor". DONA, Hans. "El papel de la administración de archivos como guardián del pasado, el presente y el futuro". En Foro archivístico, nº 3 (en.-jun.), 1992. P. 48.

 ^ 8.  Ibídem. P. 471.

 ^ 9.  Como afirma la UNESCO, "la planificación de un sistema nacional de información exige en consecuencia un conocimiento previo de las estadísticas de la población, de los fines y objetivos del gobierno, de los planes de desarrollo de la enseñanza y del crecimiento económico. Estos datos sociométricos constituyen una base sólida sobre la que se podrá construir el sistema y un marco que permitirá establecer las prioridades, tomar las decisiones y actuar". En UNESCO. Apéndice III: Directrices para los estudios relativos a los usuarios de la información. Resumen de principies directeurs pour les études sur les utilisateurs de l'information. París : UNESCO, 1981. P.P. 471-472.

 ^ 10.  Nosotros pensamos que pese a que no se citen expresamente los archivos se trata de centros hermanados cuya única diferencia reside en la procedencia del fondo y en el tratamiento que ésta impone para su clasificación.

 ^ 11.  UNESCO. Directrices para los estudios relativos a los usuarios de la información (versión experimental). París : UNESCO, 1981. P.472. Por otro lado, este organismo establece tres tipos de usuarios: usuarios de centros existentes (es el caso de nuestra tesis), usuarios potenciales (estudios sobre absentismo al centro) y usuarios que, aunque necesiten información, no tienen ningún servicio real para satisfacer sus necesidades informativas. Op. Cit. P. 473.

 ^ 12.  La UNESCO denomina este método de recogida de datos como "examen de los ficheros de utilización de las bibliotecas y servicios de información". Op. Cit. P. 475.

 ^ 13.  "Para los sabios antiguos la esencia de cada cosa del mundo está contenida en la palabra que la designa. La rosa está en la palabra rosa, la luz en la palabra día y las tinieblas pueblan la palabra noche. Nombrar una cosa es iniciar el proceso mágico de crearla". ESLAVA GALÁN, Juan. El enigma de la mesa de Salomón. Armilla : Osuna, 1996. P. 95.

 ^ 14.  Ley 3/1984 de 9 de enero de Archivos. BOJA de 10 de enero de 1984.

 ^ 15.  Esta ley es pionera, seguida por la Ley de Archivos de Cataluña de 26 de abril de 1985, en todas las comunidades autónomas españolas y destina el título segundo al Sistema Andaluz de Archivos regulado y desarrollado por el Decreto 73/1994, de 29 de marzo. BOJA 18 de mayo de 1994. Por otro lado, el Decreto 97/2000 de 6 de marzo aprueba el reglamento del Sistema Andaluz de Archivos y desarrolla la Ley 3/1984, de 9 de enero, de Archivos.

 ^ 16.  Ley 3/1984 de 9 de enero de Archivos. BOJA de 10 de enero de 1984. Artículo 13. P. 45.

 ^ 17.  Como afirma Antonia Heredia, los Archivos Históricos Provinciales son el depósito final de otros archivos, muchos de ellos pertenecientes a instituciones provinciales. Este hecho evidencia la necesidad de su inclusión en esta tesis que tiene, como uno de sus objetivos, conocer qué se investiga sobre la provincia de Jaén. HEREDIA HERRERA, Antonia. "Definición de funciones y planificación de servicios técnicos de archivos en el ámbito estatal y en el ámbito autonómico". En Boletín de Anabad. Vol. XXXV, nº 2-3. P. 200.

 ^ 18.  Decreto 73/1994, de 29 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento de Organización del Sistema Andaluz de Archivos y desarrollo de la Ley 3/1984, de 9 de enero, de archivos. Título I: Del Sistema Andaluz de Archivos. BOJA de 18 de mayo de 1994. P. 4.854.

 ^ 19.  Paréntesis de cuarenta años en nuestra cultura pública que, además del exilio de los intelectuales, produjo una onda de más largo plazo y cuyos efectos han perdurado hasta hace escasos años.

 ^ 20.  Historia de la democracia. Madrid : El Mundo, D.L. 1995. P. 211.

 ^ 21.  Real Decreto 1.558/1977 de 4 de julio. BOE 5 de julio de 1977.

 ^ 22.  Legislación básica: patrimonio artístico, archivos y museos. Madrid : Ministerio de Cultura, 1985. P. 12.

 ^ 23.  Real Decreto 758/1996 de 5 de mayo. BOE 6 de mayo de 1996.

 ^ 24.  Real Decreto 839/1996 de 10 de mayo. BOE 11 de mayo de 1996.

 ^ 25.  Este es el caso de nuestra investigación que utiliza por fuente de información los instrumentos de control del movimiento del fondo en los archivos estudiados.

 ^ 26.  Sólo para el capítulo destinado al análisis de los investigadores.

 ^ 27.  Los individuos de nuestra población son las consultas efectuadas a los archivos de Diputación Provincial, Histórico Provincial y del Ayuntamiento de la ciudad de Jaén.

 ^ 28.  Optamos por el modelo relacional porque permite almacenar la información en tablas diferentes que se conectan a través de campos idénticos evitando con lo anterior la duplicidad de información.

 ^ 29.  Reglas que permiten, valga como ejemplo, que en nuestro campo "año de consulta" no se introduzca una fecha superior a 1997 puesto que el dominio de nuestras consultas oscila entre 1976 y 1996.

 ^ 30.  MOLINER, María. Op. Cit. P. 1177

 ^ 31.  SANZ CASADO, Elías. Manuel de estudios de usuarios. Madrid : Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1995. p. 113.

 ^ 32.  Ibídem. P. 213.

 ^ 33.  LÓPEZ PIÑERO, J.M., TERRADA, M. L. "Los indicadores bibliométricos y la evaluación de la actividad médico científica. (1) Usos y abusos de la bibliometría". En Medicina Clínica. Vol. 98 (2). P. 64.