Hola Diego,
el tema que planteas tiene una importancia tremenda. Hablar de "profundizar la democracia", de hecho, me lleva a mí a pensar en "crear la democracia": una democracia de verdad que haga honor a su nombre y trascienda estas "democracias nominales" que hasta ahora supimos crear.
No obstante, creo que el planteamiento que haces es un poco maniqueo. Parece que sólo hubieran "élites" y "proletarios", "amos" y "esclavos". Y que por tanto la historia de la humanidad y sus (r)evoluciones se limitase a los conflictos entre estos polos opuestos.
No es así. La mayoría de nuestras sociedades atesoran en su seno una diversidad prodigiosa. Diversidad que cada vez aumenta más y más rápidamente, pero que siempre estuvo allí: lo normal es que haya varios estratos diferentes entre esas las clases o castas más elevadas y los escalones más bajos. Y que en cada uno de estos estratos haya asimismo división entre grupos distintos (en los regimenes dictatoriales latinoamericanos, por ejemplo, dentro de la élite dominante solían poder identificarse al menos el estamento "militar", el estamento "empresarial" y el "político"; entre los desposeídos, pues los que eran únicamente "pobres", los "pobres y además indígenas", los "pobres e indígenas y mujeres", etc).
Entre estos estamentos, sus instituciones... en definitiva, entre los diferentes "actores estrátegicos" de la sociedad se dan conflictos, simpatías, alianzas, dependencias, etc. que son las que van determinando la evolución de las sociedades.
De hecho, muchas de las (r)evoluciones sociales se entienden mejor analizando los conflictos y batalla por el poder entre los diferentes sub-grupos de las élites (y cómo estos se valen de las nutridas clases medias y bajas) que pensando en el conflicto entre los opuestos.
¿Por qué cuento todo este rollo? Creo que es relevante para comprender cómo las TICs pueden ahora utilizarse para "crear la democracia".
Hace falta ser consciente que los políticos, las altas funcionarias, los constructores, la nobleza, los jueces... al mismo tiempo que todo eso, son ciudadanos. Y que tendrían también que ganar si pudieran vivir en una sociedad más democrática y más justa, aunque por momentos sus intereses más a corto plazo no se lo permitan ver.
De hecho, hay muchos funcionarios y políticos que les gustaría, como a ti y a mí, que fuera posible una renovación de nuestras instituciones. Poder tener más en cuenta la opinión ciudadana, disponer de mecanismos de diálogo más continuo, sentir -en vez de desconfianza y cuestionamiento por parte de los ciudadanos- que se cuenta con ellos.
No es sólo falta de voluntad por su parte lo que lo impide. Hay muchos problemas de orden jurídico, organizacional, institucional, político, etc. que lo dificulta.
Lo mismo pasa entre bastantes ciudadanos y sus asociaciones, querrían poder tener más diálogo con la población y mayor facilidad para hacer llegar a los representantes políticos sus demandas... pero no saben muy bien cómo hacerlo.
Con esto quiero decir: no es únicamente mala fe, sino falta de instrumentos y conocimiento.
El reforzamiento de los mecanismos legales que propones, de iniciativa ciudadana y referendum en los distintos niveles (local, regional y estatal) pueden sin duda ayudar. Puede incluso pensarse en otros muchas más como la "revocación ciudadana de leyes" (que devolvería al parlamento o al pleno municipal para que se vuelvan a trabajar leyes que despiertan un gran recelo ciudadano), la "revocaciones de mandato" en caso de flagrante incumplimiento del programa electoral, etc., ¿Pero es el único camino que tenemos?
Porque, ya que hablábamos de poder, conviene que reflexionemos sobre... ¿dónde reside el poder?
En general, podríamos pensar que en las manos de las élites y las instituciones que con extrema facilidad éstas controlan e influencian.
Pero ésto es sólo cierto si son capaces de legitimar mínimamente su posición.
Porque en muchas ocasiones en que la ciudadanía ha creído que el poder recaía en sus manos... las instituciones, las élites (y en ocasiones hasta los ejércitos) se han doblegado (saliendo por la puerta, para volver a entrar por la ventana, pero bueno). En especial, los jóvenes y los estudiantes han mostrado a lo largo de la historia su capacidad para ganar pulsos por el poder (como recientemente en Chile o Francia).
¿Por qué digo esto? Pues porque mi impresión es que, incluso sin mecanismos legales como la "petición ciudadana", si somos capaces de coordinar nuestra voz y pedir (gritando, en caso necesario) con coherencia y al mismo tiempo... las instituciones escucharán. Vaya si escucharán.
¿Qué alcalde o político municipal (me voy al ámbito local pues es en el que más fácilmente todo esto puede empezar) en su sano juicio y que aspire a la reelección se atrevería a ignorar una propuesta legislativa nacida del trabajo serio y colaborativo de 300 ciudadanos y 12 o 13 ONGs, y que viniese respaldada por las firmas de otros tantos 7000 ciudadanos que además le hacen saber su intención de responder si se les convoca a dar guerra y a hacer oír su voz, en caso de que el alcalde de turno no considere con el debido respeto e inteligencia, tal propuesta?
Yo creo que son pocos. Porque en el ámbito local (en el que, por cierto, les cuesta muchas a los grandes partidos encontrar candidatos de calidad (¡y que además no ansíen lucrarse personalmente con su cargo!)) es relativamente fácil que a partir de una experiencia de movilización ciudadana se establezcan plataformas que pudieran pasar a competir por las concejalías.
¿Qué pasaría si en tal evento de un alcalde chapado a la antigua que cree que "¡fue elegido para mandar, no para escuchar!", en las siguientes elecciones fuese desbancado por ciudadanos que hacen el motivo principal de su campaña precisamente ese buscar la sintonía con el sentir ciudadano y dotarse de instrumentos, como la "iniciativa popular" y otros, que les permitan mantener un diálogo más constante y de "igual a igual" con la ciudadanía, dejando clarísimo que no quieren trabajara PARA los ciudadanos que les eligieron, sino que en todo lo importante desean trabajar CON ellos?
Pues ocurriría que estaríamos avanzando en ese "crear democracia". Y haciéndolo en dos sentidos: por un lado, rompiendo ese relevo entre partidos A-B-A-B-A que mencionabas. Pero en el otro, mandando un mensaje claro a los partidos políticos tradicionales de que... o se renuevan, o se juegan su continuidad y su base "local". No es necesario ni que las "vacas sagradas" de estos partidos cambien el "chip" mental, sino que en este entorno los propios partidos irían dando paso a aquellos entre sus filas que, ya a día de hoy, muestran más sensibilidad hacia estos temas (que los hay).
No obstante... ¿resulta fácil conseguir que esos 300 ciudadanos y las 14 ONGs se pongan de acuerdo para trabajar sus propuestas, y después conseguir la implicación de los otros 7000 ciudadanos? No. Es extremadamente difícil.
Pero es ahí donde las TICs pueden jugar un gran papel: potenciando esas formas BOTTOM-UP de participación y activación ciudadana. Si ponemos Internet al servicio de la Sociedad Civil, y hacemos posible que esos "raritos" -ese 1% de la población de una ciudad que está especialmente sensibilizado con una problemática social concreta- puedan encontrarse, trabajar coordinadamente y hacer oír su voz... podemos estar creando no ya un Caballo de Trolla, sino una miriada de "E-MULAS ;-) DE CIUDADANÍA", dispuestas a meter la arenilla que cargan en sus alforjas entre los engranajes de la institucionalidad política, para lograr que ésta vaya funcionando más al favor de la ciudadanía. Y lo harán no por amor a la DEMOCRACIA (o al menos, no sólo por eso) sino porque estarían persiguiendo aquellos intereses suyos propios a los que, por lo que sea, se entregan (para unas será el deporte como forma de evitar las drogas entre los jóvenes, para otros la "accesibilidad" de las instalaciones urbanas para personas con capacidades disminuidas, para otros las energías limpias y la polución, etc.).
Termino ya, que esto está quedando muy largo.
El desafío actual reside en que seamos capaces de crear herramientas que sean realmente ÚTILES para esa parte de la ciudadanía y la sociedad civil más deseosa de actuar y dedicar su tiempo a la lucha por "el bien común". Así es que su uso se irá extendiendo de manera orgánica y descentralizada, empezando por aquellas regiones y aquellos ciudadanos más proclives y preparados para empezar a usarlas y sacar partido de ellas.
Aquí es central el concepto de "DESVIANTES POSITIVOS", que propone que si se busca provocar cierto cambio en una comunidad, deberían identificarse primeramente a aquellos individuos y colectivos que, por lo que sea (¡¡raritos ellos!!) están por si solos haciendo ya aquello (o cosas similares a aquello) que consideramos deseable. ¡Y haciéndolo con éxito! Se trata entonces de potenciarlos, proporcionándoles herramientas que hagan más fácil su trabajo y que les permitan superar a ellos mismos cuantos obstáculos enfrenten.
Si se consigue dar la suficiente visibilidad a las acciones de estos "desviantes positivos"... habrá otros cuantos deseosos de replicar sus formas de trabajo y pasar a formar parte del cambio.
Un abrazo,
Pedro
Responsable del Proyecto e-Participa |