Las herramientas digitales han ampliado las posibilidades de experimentaciones con los padrones narrativas, tanto en imagen como en sonido, haciendo del texto una sinergia. El resultado ha sido un híbrido que provoca distintos ángulos del ojo y de las miradas. Mientras, las herramientas de interacción trasladan la experiencia de la platea de contenidos en flujo continuo para la concepción de usuario coautores de información audiovisual. Con la interacción entre máquina-usuario, el audiovisual fue aumentado de más una potencialidad: la dimensión del Diseño de Relaciones.
El lenguaje digital interactivo, diferente de la analógica, puede crear tesituras lógicas como unos dados de muchas caras. El proyecto digital interactivo es capaz de crear procesos que, aunque aparentemente estéticos, son constituidos de un único hilo: la ética de las relaciones. Lo que llamamos de Diseño de Relaciones añadió a lo lenguaje audiovisual algo que le hizo radicalmente distinta del lenguaje producido por las herramientas convencionales. La naturaleza del producto digital interactivo es capaz de generar cuerpos sensibles, esto es, el lenguaje se volvió propicia para reaccionar físicamente al comando del interlocutor y, con eso, hacer crecer su propia complejidad interna y contestar a los otros cuerpos sensibles que es capaz de conectar.
La naturaleza del audiovisual digital, cuando incorpora las herramientas de interacción, como Diseño de Relaciones, transforma el designer en una especie de "nuevo-proyectista". Un espécimen híbrido de pintor, músico, escritor, dramaturgo y videomaker encargado de hacer política poética con las imágenes, los sonidos y los sueños.
La naturaleza del proyecto digital interactivo transforma autor, obra e interlocutor en una única e inseparable figura. El producto del Diseño de Relaciones, cuyo proceso es constituido de enchufes de decisiones sobre los rumbos de la obra, transforma el espectador en coautor de las rutas de lectura, con las cuales va se haciendo la obra transmutarse, conforme el deseo de los interlocutores.
En el audiovisual tradicional el flujo de la lectura es horizontal, desde la proposición de inicio hasta la resolución de la trama. El conflicto de la trama evoluciona como autómata, conforme la voluntad del autor. En este tipo de lectura solo resta al telespectador usufructuar la obra lista. En el audiovisual interactivo, al contrario, la trama se desenrolla según el comando del interlocutor, exigiendo de él el flujo vertical de la “lectura” - la llamada navegación. A la medida que el interlocutor selecciona un trayecto de lectura, entre el conjunto de posibilidades de trayectos, establece su participación en la producción de los mensajes, definiendo el principio de la constante reconstrucción negociada.
El audiovisual interactivo muda la naturaleza de los diverso formatos narrativos, sobretodo los de la dramaturgia audiovisual. Con las herramientas de interacción se vuelve posible no solamente decidir un nuevo final para el drama, pero programar nuevos rumbos narrativos para los personajes, desde las selecciones del interlocutor. Por medio de muchas versiones, en las cuales los puntos de vista de los personajes transforman las rutas de navegación, el interlocutor puede topar en adversidades que lo obligan a alterar su ruta, elevándolo a la condición de interlocutor-autor. En el audiovisual interactivo el espectáculo consiste en hacer el espectáculo. El drama resulta del conflicto entre los elementos narrativos que están en la obra con relación a los agentes narrativos que están fuera de ella.
Como un nuevo-escriba del contemporáneo el designer de relaciones hay de concebir su obra en forma de retícula, arborescente, hecha de diálogo, cuya esencia estética es la promoción de la ética de la interacción entre máquinas, personas y conceptos, creando otra naturaleza para el drama. Así, el designer del audiovisual interactivo se vuelve el mediador en la más pura concepción que ese término pueda contemplar. Él trata, a un solo tiempo, de configurar los medios por los cuales los interlocutores irán a dialogar, proyecta la manera por la cual cada un podrá si mezclar al todo, siempre aumentando el todo y, finalmente, articula calidades de identidad, de reconocimiento y de acción social del individuo con relación a la comunidad desigual sin embargo combinada de la cual participa, a lo si relacionar con la obra.
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