Palabras clave:apropiación social de la tecnologíacibersociedad educación seguridad juventud |
Autor(-a/s):María de los Ángeles Hernández Prados |
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Abstract:Este trabajo se centra en una nueva forma de Bullying que está emergiendo gracias a las posibilidades que las Nuevas Tecnologías abren a los agresores: el Cyberbullying. Analizamos dicho concepto, sus características, sus efectos, así como las distintas modalidades que puede adoptar y las personas que pueden verse implicadas en esta forma de maltrato escolar digitalizado (agresores y víctimas), desde una perspectiva eminentemente educativa. Para ello, ha sido necesario la consulta de múltiples estudios y páginas Web especializadas, tanto de carácter nacional como internacional. |
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Texto de la comunicación:
1. LAS TICS EN LA SOCIEDAD ACTUAL No cabe duda de que las sociedades cambian. Actualmente, vivimos una etapa de tránsito, caracterizada por una ruptura, casi total, con el pasado, que demanda de un replanteamiento de los principios ético-morales básicos en todas las dimensiones de nuestra sociedad. Los cambios que acontecen son tan rápidos, que como dice Tremblay (2001), la problemática no radica en detectar el cambio, sino en comprender la dinámica, dirección y amplitud del mismo. En cuestión de unas décadas hemos pasado de una sociedad conservadora y perceptiblemente inmutable, sociedad industrial, a la postindustrial y posteriormente a la Sociedad de la Información, y a la que algunos avecinan ya la nueva Sociedad del Conocimiento. En esta sociedad, para uno nueva, para otros sólo diferente, el papel de las TICS es fundamental, actúan como agentes de socialización, influyendo en la formación de los jóvenes, en sus estilos de vida, en la forma de aprender, de trabajar, de interaccionar con los otros, incluso en la forma de pensar. En esta línea, Sancho (1998) reconoce que la escuela no es la única ni la más influyente en la educación de los jóvenes y analiza el papel de las TICs en el entorno social, afirmando que "han multiplicado el universo de las representaciones sociales, poniendo al alcance (...) un espacio enormemente ampliado de socialización" (Sancho, 1998, 24). Tenemos que "tomar conciencia de la importancia de los Medios de Comunicación en la creación, divulgación e interiorización de valores culturales y pautas de conducta entre los públicos" (Navarro, 1999, 223), pero también, es necesario huir del determinismo, ya que "una tecnología no sólo tiene implicaciones sociales, sino que también es producto de las condiciones sociales, y sobre todo económicas de una época o país" (Adell, 1997: 5). Algunos estudios revalorizan el papel de las TICs en la adquisición de conductas violentas, otros consideran que se tratan de una influencia temporalmente breve y de poco peso. Consideramos que ambas posturas son improcedentes en la educación de los niños, no debemos magnificar el poder de las TICs, pero tampoco obviarlo o menospreciarlo, especialmente cuando se trata de algo altamente valorado por las nuevas generaciones (Hernández Prados, 2004). La tecnología estrella en los adolescentes es Internet, ya sea a través de soporte informático o por telefonía móvil. En un principio Internet era una herramienta restringida al ámbito militar y científico, pero con su comercialización se ha generalizado a todos los sectores sociales, gozando de una presencia cada vez mayor en contextos personales y privados como son los hogares. Según datos obtenidos por el Instituto Nacional de Estadística sobre el equipamiento y el uso de las tecnologías de información y comunicación en los hogares, en el 2004, en España hay 4.544.751 viviendas con acceso a Internet, un millón más que en 2003 (INE, 2005). Internet se percibe, en parte gracias a los medios de comunicación y su tendencia sensacionalista de tratar a la misma, en un lugar peligroso para los menores. Ante esta visión de la red, los padres desarrollan actitudes negativas o de rechazo, posponiendo todo lo posible el acceso a Internet en la familia, aunque es imposible controlar los usos de sus hijos en otros contextos. A pesar de esta actitud negativa, las estadísticas desvelan que la accesibilidad de Internet en el contexto familiar es cada vez mayor y, lo que es más significativo, a edades más tempranas. En otro lugar, se ha recogido la presencia de riesgos en la red y cómo esta constituye un espacio más de manifestación de la violencia, cuestionando el grado de exposición y seguridad de los menores a contenidos nocivos, pornografía infantil, delitos informáticos (estafas, robos,…), aislamiento social, adopción de falsas identidades, pederastas, sectas, violencia en la red (Hernández y Solano, 2005a), así como una serie de propuestas u orientaciones educativas para padres. Se requiere de una mayor formación de los padres no tanto en las cuestiones tecnológicas, como en las orientaciones educativas para contribuir a favorecer una interacción saludable entre su hijo e Internet. La nueva sociedad demanda aprendizajes integrales que enfaticen el desarrollo ético-moral del niño que le capacita para hacer un uso adecuado de las posibilidades de la red (Hernández y Solano, 2005b). 2. OTRO PELIGRO EN LA RED: EL ACOSO ESCOLAR La violencia no es algo nuevo, ha existido desde siempre, aunque sus manifestaciones han ido evolucionando, sirviéndose de las posibilidades o los mecanismos que los avances tecnológicos les brinda. Por otra parte, la violencia penetra en todos los ámbitos sociales, tradicionales y emergentes. De igual forma que la sociedad esta plagada de males que acechan sobre todo a los más jóvenes e indefensos, la "aldea global" recoge toda índole de personas que pueden convertir dicha aldea en un paraíso o en un infierno. "La violencia en la red es extensión nada virtual del sentido violento que la vida ha impuesto, el orden monetario y el altar crematístico en el que estamos siendo inmolados" (Solarte Lindo, 2002). La virtualidad como utopía de una comunidad libre, esta empezando a verse sometida a control, no tanto por razones éticas sino económicas, promoviendo una nueva forma de violencia simbólica en red, que encuentra su máxima expresión en la imposición imparable de la red en la vida de las personas. Además de la violencia simbólica, otras formas de violencia directa se hayan presentes en la red: acoso sexual a través de la red, pornografía infantil, delitos informáticos, fraude, sectas, fabricación de bombas caseras, incluso existen Web para auto-agredirse como en el caso de las anoréxicas, etc. De todas estas formas de violencia que existen en la red, nos centraremos en el acoso escolar "tecnologizado", entendido como el uso que hacen los escolares de la red para intimidar, acosar, hostigar, agredir y humillar repetidamente a un compañero que convierten en el foco de todos sus males o simplemente por el placer de sentirse superior en el sometimiento del otro. En la mayoría de estudios sobre violencia escolar, las TIC aparecen como factor interviniente en el origen de las situaciones violentas (Berkowitz, 1996; Cerezo, 2001; Hernández, 2004; etc.), quedándonos en una visión parcial de esta realidad, ya que las TIC, además, pueden ser el medio, lugar o escenario de las distintas formas de acoso u hostigamiento entre iguales. 2.1. ¿Qué es el Cyberbullying? Desde que en 1970 Olweus comenzó a estudiar de forma sistemática el fenómeno del maltrato entre iguales en el ámbito escolar, han transcurrido casi cuatro décadas, en las que no sólo se conoce más y mejor este acto de violencia, sino que además, se han desarrollado diversidad de programas, principalmente en el ámbito escolar, para conseguir recudir o acabar con el mismo. Paralelamente a esta evolución en los estudios sobre el bullying, se han ido introduciendo cambios en la realidad del maltrato, de manera que la violencia o el maltrato al que se ven sometidas las víctimas de bullying actualmente, comparten circunstancias y situaciones similares a las que padecieron los sujetos de la muestra de Olweus, pero también presentan diferencias, tanto personales como experienciales. Es así como se abre paso a otras formas de agredir, dando lugar a nuevas modalidades o especificaciones del bullying, con nombre e identidad propia como es el cyberbullying o acoso digitalizado. Por cyberbullying se entiende cualquiera de las posibilidades de uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación para hostigar con ensañamiento a su víctima. Belsey define el Ciberbullying como el uso de algunas Tecnologías de la Información y la Comunicación como el correo electrónico, los mensajes del teléfono móvil, la mensajería instantánea, los sitios personales vejatorios y el comportamiento personal en línea difamatorio, de un individuo o un grupo, que deliberadamente, y de forma repetitiva y hostil, pretende dañar otro (Belsey, 2005). En este sentido, José Mª Avilés autor de un estudio sobre el fenómeno del maltrato entre iguales en el ámbito escolar (Bullying) afirma que los agresores o bullies experimentan nuevas formas de agredir o humillar a sus víctimas en las nuevas tecnologías, ya sea en forma de amenazas por el móvil, mensajes vejatorios, o la creación de una página Web con el único objetivo de desprestigiar a un compañero (La verdad, 5/10/2004). Las herramientas disponibles en Internet ayudan a la propagación de este comportamiento favoreciendo el anonimato del agresor, convirtiendo, si cabe, el acoso escolar en red, en algo más dañino que la agresión cara a cara. Podemos afirmar que el acoso escolar "tecnologízado" comparte las características propias del Bullying: es intencionado, se establece una relación asimétrica de control y poder sobre el otro, es repetitivo o continuado; pero también presenta particulares que lo diferencian de otras formas de acoso presencial y directo:
A nuestro entender, existen dos modalidades de Cyberbullying: aquel que actúa como reforzador de un bullying ya emprendido, en cuyo caso la víctima acosada en red conoce a su agresor, ya que coincide con el hostigador presencial; y por otra parte, el cyberbullying sin antecedentes, en el cual la víctima comienza a recibir e-mail acosadores, amenazas al móvil, grabaciones de persecuciones, fotos manipuladas, todo ello acompañado del desconocimiento de la identidad del agresor y de los motivos que pudieron desencadenar el acoso, lo que le lleva a desarrollar una impotencia e indefensión inigualables. En ocasiones, después de un tiempo de recibir este tipo de acoso, el "cyberagresor" decide completar su obra con una experiencia presencial, dando la cara. Esta nueva forma de agredir a los compañeros que posibilitan las TICs, más típica de otros contextos, está aumentando considerablemente en el panorama español. Según los datos que nos aporta el estudio realizado por la profesora Carmen Orte (2006) a un total de 770 jóvenes entre 11 y 19 años, existe un 20% de escolares que han sufrido alguna vez este tipo de acoso digital, en cualquiera de sus manifestaciones. La forma de de ciberbullying más popularizada y extendida entre los adolescentes con edad escolar es el acoso a través del teléfono móvil, concretamente el 14% han sido objeto agresiones telefónicas. Por otra parte, el acoso escolar más directamente relacionado con Internet presenta una menor frecuencia entre los escolares, pues el 5% de los encuestados manifestaron haber sido agredidos en las salas de chat o mensajería instantánea y el 4% a través del e-mail. A pesar de los escasos estudios, y que se desconocen empíricamente los efectos del acoso "teconologizado", las primeras tentativas trasladan los efectos del Bullying presencial al virtual. De modo que se podrían señalar entre otros efectos de las víctimas de acoso escolar, los siguientes: problemas de adaptaciones escolar y social, una autoestima altamente dañada, problemas de rendimiento escolar, miedo, angustia, ataques de ansiedad, y en casas de máxima gravedad, intentos de suicidio. Entendemos por victima a un alumno que ha sido expuesto de forma continuada y repetida a las agresiones de uno o varios compañeros. Generalmente las víctimas suelen ser personas con baja autoestima, relaciones interpersonales inseguras, poco populares, físicamente poco atractivas, suelen estar solos y tienen poca vida social con sus iguales. Según Fernández (1998, 53) "La victima se siente indefensa, en muchos casos culpable. Entiende que el/ella ha hecho algo mal, se lo merece puesto que nadie le apoya. Su aislamiento psíquico, su falta de comunicación, el desconocimiento de éstos sobre los hechos, la falta de solidaridad entre compañeros, socavan la fuerza de la víctima". En cierto modo, llega un punto en la que la víctima se siente incapaz de salir del bullying, cree que es su culpa y merece las humillaciones de sus agresores. No todas las victimas presentan el mismo comportamiento, pudiendo diferenciar claramente entre la víctima pasiva, anteriormente expuesta, y la victima provocadora "que se caracterizan por una combinación de modelos de ansiedad y de reacción agresiva. Estos alumnos suelen tener problemas de concentración y se comportan de forma que causan irritación y tensión a su alrededor" (Olweus, 1998). También se contempla otro tipo de víctima-agresor que trata de demostrar al grupo de iguales que no es un cobarde agrediendo a otros más indefensos, de modo que es víctima de sus agresores y agresor de otras víctimas. Sin embargo, los efectos del bullying no son exclusivamente dañinos para víctima, sino que el propio agresor entra en un círculo vicioso del que resulta difícil escapar, y es precisamente, esta propia dinámica de agresión la que va destruyendo poco a poco su vida, lo más profundo de su personalidad: los valores que lo constituyen como persona. El estudio de la American Medical Association sobre el bullying en los jóvenes (2002) pone de manifiesto algunos de los efectos del bullying tanto para los agresores (conducta antisocial o predelincuente, uso frecuente de drogas, vandalismo, más probabilidad de beber y fumar) como para las víctimas (depresión, ansiedad, soledad, dificultades escolares, fracaso escolar). No obstante, a pesar de compartir efectos similares a los del bullying, de las entrevistas a familiares y víctimas del Cyberbullying se deriva que los daños causados son mayores, pues Internet garantiza el anonimato del agresor, convirtiéndolo en un fantasma que esta destrozando, cruelmente, la vida de otros adolescentes y dificultando, enormemente, los mecanismos de respuesta o protección hacia este tipo de humillaciones. Nancy Knight (2005), la madre de un adolescente víctima de Cyberbullying se refirió a este fenómeno como una forma cobarde de acoso escolar, es como ser apuñalado por la espalda y no tener ninguna manera de descubrir quiénes son o cómo defenderse de lo que dicen. El cyberbullying al tratarse de una forma de acoso indirecto y no presencial, el agresor no tiene contacto con la víctima, no ve su cara, sus ojos, su dolor, su pena, con lo cual difícilmente podrá llegar a empatizar o despertar su compasión por el otro. El "cyberagresor" obtiene satisfacción en la elaboración del acto violento y de imaginar el daño ocasionado en el otro, ya que no puede vivirlo in situ. Una de las características de la conducta online es que yo no puedo verte, pero tú tampoco puedes verme. Además, Internet despierta en algunos jóvenes el sentimiento de que no existen normas, reglas, ni moralidad que regule la vida en la red, de manera que se liberan extremadamente para lo bueno y para lo malo. La red ofrece las mismas paradojas que nos brinda la sociedad, de modo que podemos encontrarnos con comunidades virtuales solidarias y de apoyo a los más necesitados, así como a los más perversos agresores de niños (pederastas, cyberagresores escolares, acosadores sexuales, estafadores, etc.). Por otra parte, la sensación de superioridad del agresor se magnifica ya que su acoso deja de ser sincrónico, para convertirse en un acoso asincrónico, es decir, supera las barreras espacio-temporales. Se trata de una acción de acoso que no caduca, que perdura en el tiempo y que supera la neolocalidad, pues se hace público mundialmente. Los efectos de este Cyberbullying son sumativos a los que ya padece la víctima de acoso escolar habitual, pero también amplifican e incrementan los daños, dada la apertura mundial y generalización del acoso a través de las páginas Web. En definitiva el ciberbullying persigue la misma finalidad que el acoso entre escolares: agredir, intimidar y someter al otro, pero en este caso, la meta se alcanza mucho más rápido. 2.2 Características de los Ciberagresores Antes de adentrarnos en las características específicas y el estilo de vida de los ciberagresores, se considera necesario partir del concepto de bully o agresor. Según el diccionario de la real academia española agresor es aquel que desempeña el acto de acometer a alguien para matarlo, herirlo o hacerle daño. El agresor o ciberagresor, experimenta el deseo de manifestar su superioridad y dominio (abuso de poder) dañando a alguien (amenaza, agresión verbal, humillación, etc.). Acto que se repite sucesivas veces por el placer que éste suele causarle. En un análisis reciente del perfil del alumnos agresor (Sevilla y Hernández, 2006), se puso de manifiesto que los actos de agresión suelen ser mayores en los chicos que en las chicas, aunque éstas intervienen de forma indirecta prefiriendo el uso de las TICs; es propio de adolescentes aunque los limites de edad están experimentando modificaciones en ambos sentidos; no necesariamente se tratan de alumnos con trastornos psicológicos; generalmente no obtienen buenos rendimientos académicos; suelen presentar problemas conductuales en sus casas, a pesar de que se sienten a gusto y no se tratan de contextos familiares marginales o de riesgo; algunos de ellos presentan un diálogo familiar deficiente y gozan de poca o ninguna confianza con sus padres, … Además de estas características propias de los agresores, los cambios sociales afectan en mayor o menor medida en los estilos de vida, promoviendo diferencias entre unas y otras generaciones. Los quinceañeros actuales poco se parecen a los adolescentes de antaño. Entre sus características cabe destacar su capacidad y dominio ante las nuevas tecnologías. La mayoría de los jóvenes se sienten atraídos hacia Internet y otras tecnologías como teléfonos móviles, dvd, videoconsolas, cámaras digitales, webcam, etc. Estas tecnologías son herramientas de socialización y como tal se convierten, para bien o para mal, en un elemento decisivo y diferenciador en sus relaciones interpersonales, así como en sus capacidades. Como señala, Moncencahua (2005) tanto los jóvenes del siglo XXI, como los adultos del siglo XX utilizan herramientas de comunicación, en el caso de los primeros, informáticas (PDA´s, portátiles y televisión digital), no informáticas (telefonía fija y móvil), y mediáticas (televisión, radio y prensa), mientras que los adultos están más acostumbrados y dominan mejor las herramientas mediáticas. Los auténticos protagonistas del ciberbullying son adolescentes familiarizados en las TICS, una nueva generación que han nacido con las tecnologías y que se caracterizan por:
Se tratan de adolescentes que "pueden pasar horas pegados a las computadoras sin ser conscientes del paso del tiempo" (Edel, 2006). Algunos habla de adicción, otros califican a este hecho como falta de autocontrol, independientemente de este debate terminológico, las nuevas investigaciones destacan la reclusión de los adolescentes en el hogar, promoviendo lo que se a dado a conocer como "cultura de la habitación" para referirse a aquellos adolescentes que disponen de todos los recursos tecnológicos necesarios (televisión, móvil, ordenador, conexión a Internet y videojuegos) para permanecer durante horas encerrados en la habitación sin vínculos sociales (Feixa, 2005). Gracias a esta cultura de la habitación ampliamente dotada e tecnología y al derecho a la intimidad que tanto veneran, los adolescentes pueden hacer y deshacer en su cuarto sin que sus padres sean, realmente, conscientes de los usos adecuados o inadecuados que pone en práctica. Ahora bien, no todos los adolescentes que tienen este dominio de la red están cometiendo este tipo de delito: maltrato entre iguales en la red. El cyberagresor además de esta vertiente tecnológica, presenta características propias de los típicos agresores escolares, entre las que conviene destacar: edad, genero, constitución física, liderazgo, trastornos psicológicos, incapacidad de autocontrol, no saben gestionar adecuadamente sus conflictos, se cree autosuficiente, poco empático (nos e siente culpable de su acción), relaciones interpersonales inadecuadas desde el patrón de dominio-sumisión, malintencionada ya que cree que todos van en su contra, locus de control externo, inmediatez de las recompensas, problemas conductuales y de indisciplina en el centro escolar,… Aunque resulta difícil generalizar los motivos que impulsan a un adolescente a convertirse en acosador, la mayoría de agresores y testigos del Bullying o Cyberbullying, tienden a relativizar e infravalorar las consecuencias de sus acciones, considerándolas meramente como una "broma pesada". La diversidad de estudios sobre el maltrato entre escolares, establecen una diferencia clara entre los agresores de género masculino y femenino, de modo que las chicas tienden a recurrir a formas de agresión indirecta con sus víctimas, mientras que los chicos suelen cometer, en mayor medida, agresiones de forma directa. Por agresión indirecta o psicológica se entiende todas aquellas formas de humillación como lanzar rumores, bromas pesadas, burlarse de alguien, rechazo escolar, entre otras, mientras que la agresión directa hace referencia a los insultos, peleas, agresión física, y amenazas (Hernández, 2004). Sin embargo, esta nueva modalidad de acoso "tecnologizado" se caracteriza a priori por el anonimato, y no existen evidencias empíricas significativas, por el momento, que desvelen distinciones en cuanto al género. Los mensajes vejatorios por el móvil, por mensajería instantánea o en una Web, suelen ser empleados tanto por los chicos como por las chicas. En lo que respecta al tipo de agresión podría incluirse tanto en las directas como en las indirectas, dependiendo de la vía empleada y del contenido del acoso. 2.3 Tipos de acoso escolar en red Existen distintas vías o mecanismos de acosar en red a otro compañero. En este sentido, Bill Belsey presidente de www.bullying.org y www.cyberbullying.ca, contempla los siguientes tipos de "cyberacoso": a través del correo electrónico; del teléfono móvil con los mensajes de texto o mensajes multimedia; a través de la mensajería instantánea; Weblogs difamatorias; Web personales. El tipo de agresiones que pueden darse varían desde llamadas amenazantes, mensajes de texto o envíos de material gráfico desagradable hasta la divulgación de alguna foto o filmación embarazosa de la víctima, el denominado 'happy slapping'. Según Fante (2005) los jóvenes usan weblogs, redes sociales y sistemas de mensajería instantánea para intimidar a sus compañeros, siendo la difusión de fotografías retocadas para ridiculizar a las victimas uno de los métodos más empleados. Estas son distribuidas masivamente y a veces indicando la identidad de aquel que es sometido a la humillación para acrecentar el impacto. A continuación, profundizaremos y ejemplificaremos algunos de estas formas de cyberbullying. Vejaciones por correo electrónico. A modo de ejemplo, se ha recuperado de la red un caso de cyberbullying de una muchacha de 14 años: «hola zorra... hoy vacilaste a una amiga mía y mira, con ella no te metes!!! Ten cuidadin entiendes!!! mira mocosa m imagino que habrás escuchado hablar de mi... yo voy con navajas y peña entendido?? así que espero que nadie me hable de ti... porque como diga algo sobre ti te juro que te violo y te mato». Generalmente, se puede averiguar la cuenta de e-mail desde donde se enviaron los mensajes, pero difícilmente se puede conocer quién la utilizó realmente. El teléfono móvil para acosar. Esta modalidad de cyberbullying adopta diversas formas, la más tradicional son las llamadas: múltiples llamadas silenciosas; llamadas a horarios inadecuados; lanzar amenazas, insultar, gritar, mensajes aterrorizantes, llamadas con alto contenido sexual; llamar y colgar sucesivamente interrumpiendo constantemente. Otras formas de acoso son los mensajes de texto, mensajes hipertexto con imágenes, grabaciones de video o mensajes de voz, que pueden dar lugar a diversas, creativas, nuevas e insospechadas formas de agredir. Desprestigio en la Web Requiere mayor dominio de las TICs, pues además del diseño de web personales, es necesario saber colgarla en Internet y suplantar una IP de otro ordenador, para garantizar el anonimato. Lo más común es que la mayoría de los alumnos del aula conoce la Web y se burlan de la victima que desconoce lo sucedido, aunque al final acaba enterandose de la humillación. En la web también se pueden incluir sistemas de votación para elegir al más feo, al más tonto, al más débil, contribuyendo una forma más de estigmatizar y humillar a los compañeros. Para finalizar, por similitud al fenómeno Bullying, entre los parámetros de estudio del fenómeno ciberbullying se contempla también la percepción de ayuda que han recibido las víctimas de este tipo de acoso. En este sentido, los estudios sobre el maltrato entre iguales desvelan que los niños tienden a enmascarar este suceso, y entre los que deciden comunicarlo a terceras personas, prefieren recurrir a un amigo, a sus padres y en ultima instancia al profesor (Defensor del Pueblo, 2000). En el ciberbullying, en el 11 y el 17 por ciento de estas situaciones de acoso «no interviene nadie», mientras que entre el 9 y el 38 por ciento de los casos intervino algún compañero y entre el 1 y el 5 por ciento algún profesor (Orte, 2006). En ambas modalidades de acoso escolar entre compañeros la ayuda recibida por terceros es bastante escasa. 3. COMO AFRONTAR EL ACOSO ESCOLAR: BULLYING O CIBERBULLYING Recientemente, el "Center for Safe and Responsible Internet Use" (2006) ha elaborado una guía dirigida a padres sobre cyberbullying, con la intención de poder ayudarles a prevenir que sus hijos se conviertan en víctimas de sus compañeros. Esta guía comienza narrando historias reales de niños que han sido víctimas de diversos tipos de cyberbullying, exponen algunos de los riesgos de Internet (contenido altamente sexual, suicidio y comunidades de autolesión, bandas, sectas y fomento de la violencia), analizan algunos de los motivos por los cuales los padres permanecen ajenos ante esta realidad y ofrecen las siguientes orientaciones de tipo preventivas y correctivas: MEDIDAS PREVENTIVAS:
MEDIDAS CORRECTIVAS
Otro aspecto importante en la prevención de estos fenómenos, es conocer los síntomas que manifiesta la víctima, para poder reconocer y detectar si nuestro hijos es objeto de las humillaciones y acoso de sus compañeros. Después de todo lo dicho, algunos lectores tomaran este texto como un ataque desmesurado hacia las tecnologías concretamente hacia Internet. Nada más lejos de nuestras intenciones. No se trata de hacer demagogia de lo tecnológico, pero el desarrollo tecnológico debería ir acompañado del desarrollo ético que favorezca un uso adecuado y saludable de las mismas. Tampoco se trata de "demonizar" la tecnología, lo cual sería absurdo. Más bien, reivindicamos una actuación pedagógica que propicie la interacción con las TIC desde un plano realmente educativo, constructivo, relacional y ético. Por todos es sabido que no existen recetas mágicas, pero si un joven se siente amenazado, presencial o virtualmente, Díaz Aguado (2004) señala que debe acudir en busca de apoyo a familiares o a un profesor de confianza, ignorar al grupo de agresores en la medida que pueda y no responder a las agresiones con más violencia. Por ello, en esta comunicación se ofrece una serie de orientaciones o propuestas educativas de interés tanto para las familias como para las escuelas que permitan desarrollar actuaciones de prevención del acoso a través de la red. Estas orientaciones recogen desde unas simples reglas fisico-espaciales o el establecimiento de unas normas familiares y/o escolares consensuadas respecto al uso de las TIC, hasta una serie de pautas pedagógicas para despertar mayor conciencia social y capacitación ética de los usuarios. Por lo tanto, se trata de una intervención preventiva familiar y escolar a nivel contextual, cognitivo y actitudinal que esperamos se vea traducida en un cambio conductual hacia un mejor uso de las TIC. CONCLUSIÓN Negar o dar la espalda a una realidad, por muy desagradable que ésta sea, no es la respuesta más inteligente, ni la más deseable, a los problemas. Tanto el Bullying como el ciberbullying constituyen uno de los problemas a los que se enfrentan los adolescentes y que tiene una gran repercusión no sólo académico-escolar, por enmarcarse dentro de la violencia escolar, sino que afectan a la totalidad de la sociedad. Por eso, es considerado por profesores, padres, alumnos, políticos y la propia administración educativa, como uno de los principales problemas a resolver, dada las graves consecuencias que se derivan del mismo. Por todos es sabido que no existen recetas mágicas, pero si un joven se siente amenazado, presencial o virtualmente. Sin embargo, como desvelan los datos, los otros no siempre proporcionan ayuda a las victimas de acoso escolar. Los estudios deben centrarse no tanto en describir el fenómeno, sino más bien en averiguar las causas por las cuales no se proporciona ayuda y formar a la totalidad de la comunidad escolar: compañeros del aula, profesores, equipo directivo, y especialmente a los padres, para educar en la no-violencia, pero también para saber qué hacer cuando nuestro hijo/alumno/compañero es agresor o víctima de acoso: presencial o digitalizado. BIBLIOGRAFIA • Adell, J. (1997). Tendencias en Educación en la Sociedad de las Tecnologías de la Información. EDUTEC, 7 http://www.uib.es/depart/gte/revelec.htm l• Belsey, B. (2005) Cyberbullying: An emerging Threta to the always on generation. http://www.cyberbullying.ca/ (Consultado, 20/02/2006) • Berkowitz, L. (1996). Agresión. Causas, consecuencias y control. 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