IV Congreso de la CiberSociedad 2009. Crisis analógica, futuro digital

Grupo de trabajo F-33: Identidades y relaciones en línea

Cibercultura, postmodernismo e identidad tecnológica

Ponente/s


Resumen

Estamos en la era digital, en el contexto de la Cibercultura, donde el sujeto tecnológico se encuentra con un nuevo concepto de identidad y de sociabilidad. Hablaré de ambos para explicar por qué considero que existe una saturación social venida de la interacción a través de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Sopesaré su alcance y las posibilidades frente a ella, para llegar a la conclusión de que una educación tecnológica óptima es urgentemente necesaria.

Contenido de la comunicación

1. Introducción. ¿Por qué “Cibercultura”?

El auge de Internet, la masificación de las consolas de juegos (como Nintendo, Xbox, Play Station o Wii) y la inminente consolidación de la “aldea global” vaticinada por Marshal Macluhan, es decir, la teoría sobre que debido a la velocidad de las comunicaciones y los crecientes avances tecnológicos las sociedades comenzarían a transformarse y su estilo de vida se volvería similar al de una aldea, han hecho que las relaciones sociales muten y se extiendan de manera vertiginosa, trayendo consigo consecuencias que se asimilan con lentitud en esta era digital en la que nos hallamos sumidos.

Las formas de relacionarse se encuentran en constante cambio. Ahora el teléfono móvil, la PDA, los chats, los juegos online [en línea], la mensajería instantánea, los blogs y las Web, entre otros, configuran una nueva idea de cultura que corresponde a la tecnologización actual del mundo: la Cibercultura o Cultura Tecnológica. Tal cultura conlleva nuevos conocimientos, nuevas maneras de ver el mundo, nuevas pautas de comportamiento, nuevos lenguajes y nuevas herramientas que inciden en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Cuando hablo de “Cibercultura” me refiero a una serie de fenómenos culturales contemporáneos ligados principal, aunque no exclusivamente, al profundo impacto que vienen ejerciendo las tecnologías digitales de la información y la comunicación sobre aspectos tales como la realidad, el espacio, el tiempo, el individuo y sus relaciones sociales.

En general, el análisis de la cultura de Internet y las nuevas tecnologías agrupa aquellas perspectivas teóricas y metodológicas que buscan definir la emergencia de nuevos modelos culturales surgidos a partir de las tecnologías de la comunicación, pero que también hacen referencia al desarrollo de la biotecnología, la robótica y la inteligencia artificial.

¿Por qué hablar de Cibercultura? filósofos como Derrick de Kerckhove y Pierre Lévy  comprenden el término “Cibercultura” como representativo de la tercera era de la comunicación, en la que se configura un lenguaje todavía más universal que el alfabeto: el lenguaje digital. Una era que habría seguido a las de la oralidad y la escritura, en la cual la interactividad, la conectividad y la hipertextualidad son los tres grandes rasgos característicos. Hablar sobre la Cibercultura me resulta crucial para comprender de qué modo están afectando las nuevas tecnologías a la sociedad actual y sus individuos. El análisis de las formas culturales de Internet agrupa las estrategias de investigación concentradas en el estudio de los aspectos culturales ligados a la interacción social a través del ordenador. El concepto de Cibercultura hace referencia a los rasgos culturales que caracterizarían a las comunidades virtuales y a las heterogéneas formas culturales que emergen de la interacción online.

Según Lévy, en cuya definición me apoyaré durante este ensayo: “Lejos de ser una subcultura de los fanáticos de la Red, la Cibercultura expresa una mutación muy importante de la misma esencia de la cultura. (…) De este modo, la Cibercultura inventa otra manera de hacer que llegue la presencia virtual a sí mismo de lo humano diferente de la imposición de una unidad de sentido.”1 Es importante acotar así el concepto de Cibercultura porque en él se enmarca el sujeto actual, un sujeto tecnológico respecto de cuya sociabilidad voy a hablar para explicar por qué considero que existe, efectivamente, una saturación social venida de la interacción a través de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Sopesaré, pues, su alcance y las posibilidades frente a ello, para llegar a la conclusión de que una educación tecnológica óptima es urgentemente necesaria.

2. Postmodernismo y sujeto tecnológico.

Internet encabeza las TIC. Su creciente uso y desarrollo está transformando las posibilidades de acceso a la información, cambiando nuestra manera de comunicarnos y también las rutinas diarias en los ámbitos tanto de trabajo como lúdicos. El individuo está actualmente ligado a la tecnología de forma tan estrecha que desde hace tiempo muchos hablan de cyborgs y del elemento tecnológico como extensión del cuerpo humano. Los acelerados avances en biotecnología e informática hacen plantearse diversas cuestiones tanto de índole moral (sobre la capacidad de representación de las consecuencias de tales avances) como sociológica. Sobre este último aspecto el Postmodernismo a menudo me sorprende y tengo la impresión de que reta indirectamente a nuestra sociedad actual.

Las tendencias postmodernas no forman una corriente de pensamiento unificada2. Sin embargo, puedo identificar algunas características comunes que surgen por oposición a la cultura moderna. Mientras que la modernidad planteaba la firmeza del proyecto de la Ilustración, la postmodernidad plantea posiciones que señalan que ese núcleo ilustrado ya no es funcional en un contexto multicultural, que la Ilustración tuvo un carácter etnocéntrico basado en la primacía de la cultura europea y que, por eso, sus ideales actualmente no son aplicables. Así es que la filosofía postmoderna ha tenido como uno de sus principales aportes el desarrollo del multiculturalismo y los feminismos de la diferencia.

Me parece interesante resaltar que la característica sociopsicológica principal del sujeto que se autoconcibe como postmoderno es su considerable pérdida de fe en la razón y la ciencia, que compensa con cierto culto a la tecnología.  Baudrillard definía el sujeto fractal como alguien que se difracta en una multitud de egos miniaturizados, lo cual puede interpretarse como consecuencia negativa de estar conectado con el mundo virtual, de disponer de tecnología tal como Internet y sus rincones de interacción social. No estoy completamente de acuerdo con Baudrillard al respecto ni con quienes piensan que este es un aspecto que debiera frenar el desarrollo y la expansión de los sitios de interacción online. Lo que me parece es que han de tenerse muy en cuenta los pros y los contras: sociabilizarse a través de Internet es positivo, relativamente fácil y fructífero. No obstante, hay que seguir ciertas normas sociales y de precaución, pues a través de la Red no todo es lo que parece; los individuos pueden adoptar diferentes roles y aparentar una identidad que difiere mucho de la real (por ejemplo, un adulto puede hacerse pasar por un menor, alguien del sexo masculino hacerse pasar por mujer y viceversa).

Quisiera hacer hincapié en el hecho de que en Internet parece que uno puede desprenderse de su cuerpo y de su género; fingir ser otro, adoptar diferentes roles, desdoblarse en distintos avatares, hacer del teclado y el ratón una extensión de su ser… Y comunicarse con otros que pueden no ser tal y como se describen.

Este asunto me preocupa mucho en relación con el uso que hacen de Internet los adolescentes. Durante el arduo proceso hacia la madurez surgen dudas y complicaciones, una continua toma de decisiones, una efervescente curiosidad y muchas inseguridades. La adolescencia es una fase complicada de la vida y un momento en que las relaciones sociales tienen especial relevancia. En la actualidad, el uso cotidiano de las nuevas tecnologías y su inmersión en el ciberespacio es muy común entre adolescentes. Sin embargo, existen riesgos que el adolescente debe conocer, como obstáculos a vencer y peligros que prevenir, con tal de recibir sólo los beneficios que el ciberespacio aporta. Esta cuestión la estoy trabajando mediante un proyecto de didáctica que espero terminar por desarrollar en breve. Quería realizar este apunte porque me parece substancial y, aunque requiere dedicarle un estudio aparte para la cuestión de los adolescentes en concreto, tomo este como un pequeño inciso para animar a los interesados en el tema a que se pongan en contacto para un posible intercambio de ideas y propuestas.

La seguridad en Internet es importante, no hay quien lo ponga en duda, pero sí que hay quienes no conocen el alcance de los peligros a los que puede uno verse expuesto en la Red ni cómo evitarlos para practicar un uso seguro y saludable del ciberespacio. Este tema es un derivado del grado de saturación a la que el individuo que no conoce (o no domina) las herramientas suficientes en Internet se ve sometido, pues las posibilidades de interacción y sociabilización en la Red son, a veces, un tanto abrumadoras.

3. Identidad y saturación.

En su obra El yo saturado Kenneth Gergen3, padre el construccionismo social, expone cómo las nuevas tecnologías, al permitir mantener relaciones, directas o indirectas, con un círculo de personas cada vez más amplio, nos llevan a un estado que él llama “saturación social”. Dicho estado repercute directamente, desde su punto de vista, en el modo en que conceptualizamos nuestro yo y nuestras pautas de vida social.

Como apunté con anterioridad, el postmodernismo ha abatido el concepto de esencia personal sin traer consigo un vocabulario nuevo para comprender esta situación emergente. “La saturación social nos proporciona una multiplicidad de lenguajes del yo incoherentes y desvinculados entre sí. Para cada cosa que sabemos con certeza sobre nosotros mismos, se levantan resonancias que dudan y hasta se burlan. Esta fragmentación de las concepciones del yo en consecuencia de la multiplicidad de relaciones también incoherentes y desconectadas, que nos impulsan en mil relaciones distintas, incitándonos a desempeñar una variedad tal de roles que el concepto mismo de ‘yo auténtico’, dotado de características reconocibles se esfuma. Y el yo plenamente saturado deja de ser un yo4

Me parece que la posición de Gergen corre el riesgo de interpretarse de modo alarmista. La multiplicidad “bajo control” no tiene por qué perjudicar la identidad de cada individuo. “Ya no somos uno (…) contenemos multitudes5”, pero eso no esfuma un “yo auténtico” original que no es sino utópico y quimérico, pues desde mi punto de vista el yo se construye y reconstruye constantemente a lo largo de toda nuestra vida. El yo saturado sigue siendo un yo. Un yo dentro de muchos; muchos egos dentro de uno siempre cambiante y ávido de aprendizaje; una identidad que va siendo construida en torno al nuevo entramado de relaciones y prácticas que se experimentan en la actual revolución tecnológica. La interacción nos construye.

Esta revolución tecnológica que va construyendo una identidad tecnológica nueva, en donde se reemplazan e instauran nuevos códigos, nuevas formas de interpretar el conocimiento tecnológico, establece una manera distinta de construcción social de la realidad y de objetivar y legitimar las prácticas sociales actuales.

“Por obra de las tecnologías de este siglo, aumentan continuamente la cantidad y variedad de las relaciones que entablamos, la frecuencia potencial de nuestros contactos humanos, la intensidad expresada en dichas relaciones y su duración. Y cuando este aumento se torna extremo, llegamos a un estado de saturación social6” Ahora bien, este estado de saturación social es plausible, creíble e inminente. Diría casi que ya nos hallamos en él, y no estaría siendo yo, sin embargo, alarmista: esta saturación no es sino un producto del mundo globalizado, del constante intercambio de información, del tremendo desarrollo de una tecnología cuyo alcance se nos escapa en primera instancia. Pero esta saturación es también, a la vez, y sobre todo, un paso hacia la adaptación, un empujón y una motivación hacia el aprendizaje y la inmersión en la Cibercultura, una característica ineludible del sujeto tecnológico actual, de su identidad tecnológica.

Desde mi punto de vista el yo saturado no deja nunca de ser un yo. La saturación es una parte, una etapa, de su constante construcción y reconstrucción. La posible ruptura del yo unitario y del concepto de objetividad no son aspectos exactamente negativos o insalvables. Quisiera llamar entonces a la saturación “saturación positiva” o, cuanto menos, “estimulante”, pues estimula la creación de tal identidad tecnológica.  Porque la era digital es una época de retos y superaciones. Un prudente uso de la Red es necesario, y hacia él nos dirigimos. Esta sociedad, inevitablemente, ha de verse advertida respecto al buen uso de las TIC. Ofrecer las herramientas necesarias es una tarea costosa que se está poniendo en marcha. Es por ello que me parece crucial la educación tecnológica.  

Las posibilidades frente a la saturación son pues, fundamentalmente; interpretarla y apropiarse de la misma de modo que resulte un estimulo para la superación de aquellas dificultades surgidas durante la interacción a través de las nuevas tecnologías, así como buscar y difundir herramientas que propicien la alfabetización digital cuya difusión es cada vez más primordial, pues el desconocimiento de las nuevas tecnologías de la comunicación por parte de grandes sectores de la población es un hecho.

Todavía no hay una opinión unánime sobre cómo debería llamarse exactamente al proceso de acercamiento de los sujetos a las tecnologías de la información y el conocimiento: Alfabetización digital, informacional, computacional, tecnológica, electrónica, etc., son algunos de los términos que se barajan y cada autor introduce matices característicos para diferenciar unos de otros. Lo que está claro es que estar alfabetizado digitalmente es poseer la capacitación imprescindible para sobrevivir en la sociedad de la información y poder actuar críticamente sobre ella. Se trata de atender a los fines últimos de la educación como herramienta de transformación social.

4. Conclusiones. Hacia una educación tecnológica.

Hoy en día, y cada vez más, tenemos a nuestro alcance diversos portales de recursos TIC para la educación tecnológica. Juegos online y consejos prácticos amenizan el aprendizaje del uso de las TIC a todos los niveles, para todas las edades.

Todos concebimos ya la tecnología como parte esencial en nuestra cultura y necesitamos conocerla para poder actuar en este medio de forma crítica y constructiva. No pueden ser conocimientos accesibles sólo para un pequeño sector determinado de la población, pues necesitamos que toda la sociedad pueda desenvolverse correctamente en este envoltorio tecnológico, y que pueda participar en la valoración de los problemas y de las políticas científico-tecnológicas actuales.

No obstante, no se debe reducir la alfabetización tecnológica al aprendizaje del uso de los ordenadores personales, pues la realidad tecnológica que nos rodea es mucho más amplia. El desarrollo de la tecnología no trata tan solo del desarrollo informático. La educación tecnológica es mucho más: es una adaptación a la era digital, un importante paso hacia la construcción identitaria del sujeto tecnológico y, al fin y al cabo, un conjunto de conocimiento para satisfacer las necesidades humanas, porque la tecnología está al servicio de las personas y de la sociedad, por lo tanto, existe para ser bien utilizada.

Así pues, en el plano educativo, la Tecnología, como área del conocimiento que trata este universo artificial que nos rodea, me parece que ha de asumir la responsabilidad de tener una continua actualización científico-tecnológica y didáctica. El Postmodernismo no satisface plenamente las necesidades del sujeto tecnológico. Sin embargo, la identidad de este, en constante construcción, se halla intrínsecamente ligada a los cambios socioculturales de esta época y es por ello que la Cibercultura se ha convertido tanto en el contexto como, a la vez, en el caldo de cultivo, de una individualidad necesitada de interacción y expansión. El ser humano necesita comunicarse más que nunca; el dominio de los nuevos lenguajes y las nuevas herramientas son sólo el principio de la superación de la saturación social que Gergen describía.

NOTAS:

1 Lévy, P.: La Cibercultura, ¿el Segundo diluvio? UOC-Proa, Barcelona, 1998, pp. 203-204.
2 Cf. Ortega, D.: Educación, ciudadanía y postmodernidad, Gens, Madrid, 2008.
3 Cf. Gergen, K. J.: El yo saturado, Paidós, Barcelona, 1992.
4 Ibíd.,  p. 26.
5 Ibíd., p. 103.
6 Ibíd., p. 92.

Bibliografía/Referencias


  • Gergen, K. J.: El yo saturado, Paidós, Barcelona, 1992.
  • Lévy, P.: La Cibercultura, ¿el Segundo diluvio? UOC-Proa, Barcelona, 1998.
  • Ortega, D.: Educación, ciudadanía y postmodernidad, Gens, Madrid, 2008.
  • Rodríguez, J. L.: Crítica de la razón postmoderna, Biblioteca Nueva, Madrid, 2006. 

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