IV Congreso de la CiberSociedad 2009. Crisis analógica, futuro digital

Grupo de trabajo D-28: Museos y patrimonio cultural

Curaduría: Patrimonio de una nacionalidad

Ponente/s


Resumen

El presente proyecto explica el conocimiento socio-cultural de los fundadores del barrio "El Minuto de Dios" en Bogotá que alcanzará la reflexión semiótica y multidisciplinaria con profesionales invitados a través de redes de conocimiento y mediante espacios virtuales de internet para precisar y argumentar de forma epistemológica el resultado y avance del proceso. La muestra Patrimonio Cultural se exhibe en el Canal Latinoamericano de Integración de Pensamiento cuya dirección web es: http://clip.uniminuto.edu/. Se trata de una selección y clasificación de los podcast "Simplemente Fidelina", "Vivo muy chévere" y "Lo que vendrá" más la digitalización del patrimonio gráfico de los fundadores del barrio que permitieron que sus fotografías y sus documentos personales se escanearan.

Contenido de la comunicación

PRESENTACION

La subversión ciudadana o subversiones electrónicas están empezando a cruzarse narrativas desdibujando la regulación de los gobiernos. Esa subversión facilita el imaginario que lo entendemos -desde los estudios latinoamericanos del profesor Armando Silva- como “la posibilidad de generar una percepción nueva que opera en la red, por fuera de lo oficial y de las instituciones”. Por tanto, la realidad que las comunidades virtuales están proporcionando es un espacio reciente, complejo, dinámico, interactivo, para la construcción del Yo y del Otro y en consecuencia, para repensar otra forma de la ciudadanía.

La distancia de los ciudadanos frente al Estado de bienestar, incluidos en algunos movimientos sociales, de voluntariados, de organizaciones no gubernamentales, al organizarse mediante redes electrónicas y utilizar las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en telecentros, adquiere cada vez más significación política. La razón estriba en que sus construcciones forman tramas de solidaridades y de lazos sociales porque saben que al conformar y actuar en red tienen mayor velocidad de reacción, comparten recursos, perciben desde su propia mirada y recuperan su espacio e imaginario local. Todo ello es una manera política de hacerle frente a un poder globalizado.

Las TIC entonces no se pueden mirar en exclusiva como new media ni su uso centrarlo solo en tráfico de información y comunicación. Nuestra revisión concuerda con la de otros teóricos latinoamericanos de verlas como espacios de resignificación para establecer, desde el lenguaje, puentes entre la memoria y la historia de las propias comunidades con sus sueños y enlazarlos con los proyectos de las generaciones jóvenes. Esta fragmentación generacional por la variación de lenguaje es un espacio apropiado para unir también a lo socio-cultural. ¿Cómo hacerlo? Ester Schiavo1  menciona cuatro requisitos para ser ciudadano en la sociedad de la información:

1. presencia otorgada por la dirección electrónica provista al ciudadano por el gobierno local,

2. acceso universal provisto por entidades privadas o comunitarias,

3. capital como proceso de aprendizaje para incorporar los saberes necesarios a fin de actuar en el entorno digital, y

4. habitus que posibilita incorporar los conocimientos (el capital) a los modos de percibir, pensar y actuar en la vida cotidiana.

El desarrollo de esta propuesta de curaduría2 , entonces, en concreto, se presenta en fases ya cumplidas, tales como:

1. Producción del video Memorias del pueblito blanco realizado por Escuela de Medios para el Desarrollo (Esmedios)3  bajo el género documental y dirigido al público en general en formato DVCam pero visualizado en archivo digital flash para internet, de duración 25 minutos. El realizador David Agudelo lo sintetiza como “construcción de la memoria y recorrido por la línea de tiempo del barrio Minuto de Dios, abordando sus imaginarios, sitios simbólicos que se convierten en patrimonio cultural y artístico de la ciudad y del país”.

2. Edición digital con base en una práctica curatorial de los audios “Las voces de tres generaciones” y clasificación posterior de la coordinación de Internet y Multimedia4  de Esmedios en los podcast “Simplemente Fidelina”, “Vivo muy chévere” y “Lo que vendrá” bajo el género documento testimonial y dirigido al público en general en formato MP3. El realizador Hernán David Árias sintetiza los audios como “testimonios de habitantes del barrio que rememoran las vivencias de la gente en estos 50 años de historia del barrio Minuto de Dios” (localidad de Engativá, Bogotá, Colombia).

3. Realización del taller “Cultura digital” como contribución a la política de cultura digital del gobierno de Colombia para fortalecer el desarrollo cultural de la nación y lograr acercamientos entre generaciones de ciudadanos, que a nuestro juicio es la verdadera brecha digital. Algunos habitantes del barrio “El Minuto de Dios” y protagonistas de “Las voces de tres generaciones” han sido los invitados especiales de la decanatura de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Uniminuto para fomentar la recuperación de la memoria histórica como alcance del patrimonio de una nacionalidad.

4. Inclusión de poblaciones alfabetizadas en lo digital representadas en un grupo de estudiantes del colegio privado Marillac, miembro de la Red de Medios Escolares de Esmedios, invitadas al taller para que a través de las TIC y a partir de los podcast online “Voces que recuperan nuestra historia” generen más conocimiento desde su visión juvenil y bachiller.

Todos estos contenidos de audio y de imagen fija digital curados se presentan a manera de colección como primer modelo para la creación de otros catálogos de comunidades y barrios de Colombia. La intención de este proceso particular es que sean fuentes primarias para la recuperación de la memoria histórica de la Nación. Con esta primera curaduría, Esmedios y la Coordinación de internet y multimedia de Uniminuto abren la reflexión y proponen una respuesta al problema ¿cómo se puede fortalecer la cultura de Colombia mediante el uso creativo que puedan darle los ciudadanos a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC)?

EL PROYECTO

Esta curaduría pretende incluir la cultura de Colombia mediante el uso creativo que puedan darle los ciudadanos a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). Se trata de recopilar la memoria oral en contextos por la forma particular de generar conocimiento. Los protagonistas de estos relatos reflejan su cultura en medio de lo individual, dentro de su contexto, diferenciando aspectos también fundamentales como su comportamiento, su personalidad, sus circunstancias, su familia, sus recuerdos, sus nostalgias, su vecindad, etc.

La ciudad es el espacio de comunicación y de construcción de redes presenciales (territoriales) y digitales (virtuales) que está siendo reconfigurada por ciudadanos organizados que construyen comunidades virtuales para promover y potenciar la creación de espacios colectivos para el fortalecimiento de su participación ciudadana.

1. Taller Patrimonio Cultural: Voces de tres generaciones

Entre 23 y 24 de junio de 2009, el Coordinador de Internet y Multimedia de la Escuela de Medios para el Desarrollo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación Social de la Corporación Universitaria “Minuto de Dios”, Omar Villota Hurtado5 , realizó el taller sobre cultura digital. Se invitaron como participantes a algunos de los fundadores del barrio “El Minuto de Dios” y cinco estudiantes del colegio Marillac con sus profesoras e integrantes de la Red de Medios Escolares, otra de las líneas de trabajo de la Escuela de Medios.

En consecuencia, el taller se preparó para cuatro horas, distribuidas durante dos días de trabajo, así:

1- Contextos

Problema de estudio: ¿Qué es la comunidad y cómo se formó el barrio “El Minuto de Dios”?

Descripción: presentación de la curaduría a partir de testimonios hablados y clasificados en podcast desde las voces que construyen patrimonio de una nacionalidad.

Temas: conceptos de cultura y patrimonio, explicación práctica a partir de la experiencia comunitaria, colaboración.

2- Digitalización

Problema de estudio: ¿Cómo hacer dialogar a dos generaciones mediante el uso de las TIC?

Descripción: recuperación de la historia visual y documental de los fundadores del barrio “El Minuto de Dios” con miras a conservar su patrimonio cultural desde lo digital.

Temas: digitalización de álbumes familiares y fotografías particulares.

3- Competencias

3.1. Construcción de patrimonio cultural a partir del uso de herramientas para la digitalización

3.2. Dialogo generacional con la intención de establecer puentes entre la memoria y la historia de la comunidad “El Minuto de Dios”

3.3. Motivación a jóvenes estudiantes para la creación de proyectos a partir del rescate de una memoria oral y visual con los fundadores del barrio, in situ y de viva voz.

4- Evaluación final del taller

4.1. Los aspectos pedagógicos a destacar por parte de los participantes, se evaluaron así:

- Importancia de la historia y de los aspectos culturales, materiales e inmateriales, del barrio.

- Posibilidades de trasladar el patrimonio cultural a medios digitales.

- Integración generacional para diferenciar culturas, costumbres, etc.

4.2. Los aportes para la actividad laboral o académica de cada participante, se consideran:

- Expresión de conocimiento a la juventud.

- Servir de multiplicador en la comunidad de lo aprendido.

- Trascendencia de la cultura en el tiempo a partir del uso de medios digitales.

- Valoración de la cultura y las raíces que conforman nuestras historias de barrio.

4.3. El taller cumplió con algunas expectativas en cada participante debido a que hubo:

- Recopilación de una historia particular llevada a medios y a tecnología.

- Rescate y valoración del patrimonio cultural, material e inmaterial, del barrio para ser socializado con la comunidad.

- Identificación y enriquecimiento con el propio patrimonio cultural para aportar a la historia del futuro.

5- Resultados

- Clasificación de la memoria visual y documental desde los propios participantes que digitalizaron algunas fotografías sacadas de sus álbumes personales y familiares.

- Avance en el proceso de curaduría cuyo punto final es impredecible y que compromete a todo ciudadano en la responsabilidad de asumirse como protagonista de su historia.

- Programación de una segunda agenda de trabajo con la comunidad y con las estudiantes invitadas al taller para proseguir con el rescate del patrimonio local de la comunidad.

- La curaduría para el podcast “Simplemente Fidelina” se ha clasificado a partir de las historias que la señora Fidelina Gutiérrez contó sobre su hogar y su primera casa. Acompaña a este primer podcast la voz del señor Isidro Leal Hernández, quien complementa el relato desde su propia vivencia con el recuerdo del entorno y ambiente natural del sector donde se edificó el barrio “El Minuto de Dios”. Esquemáticamente podemos sintetizar este podcast, bajo el siguiente mapa de información en el Canal Latinoamericano de Integración de Pensamiento (http://clip.uniminuto.edu): Podcast >> Patrimonio cultural >> Simplemente Fidelina:

Primera casa: mantenimiento de los hogares y las primeras casas en un ambiente natural y ecológico del sector donde se edificó el barrio “Minuto de Dios”.

Progreso ordenado: se refiere al progreso comercial en la Calle 80 vía Occidente y al reglamento interno de convivencia que entregaba el sacerdote García Herreros a los habitantes del barrio.

Escenas y decorados: tiene que ver con las edificaciones y trabajos artísticos empleados como ornamentos que realizaron algunos de los propios habitantes.

Ya no es como antes: sobre los contextos familiares y los desarrollos de la comunidad a partir de una reflexión subjetiva que evoca al pasado como el mejor tiempo pero que también acepta y exalta los tiempos modernos.

- La curaduría para el podcast “Lo que vendrá” se ha clasificado a partir de los relatos que el señor Isidro Leal Hernández contó sobre el entorno político y ambiente social del sector donde se edificó el barrio “Minuto de Dios”. Esquemáticamente podemos sintetizar este podcast, bajo el siguiente mapa de información: Podcast >> Patrimonio cultural >> Lo que vendrá:

Integración: relato sobre el desarrollo de la obra “Minuto de Dios” y del entorno y contexto social del primer sector edificado del barrio.

Trabajo comunal: descripción de la proyección social y política del barrio “El Minuto de Dios” a partir de la unidad y los valores como facilidad de convivencia pacífica.

Las peleas: historia de la relación social del barrio “El Minuto de Dios” con los barrios y sociedades circunvecinas.

Aceptación: corrección ante las aventuras juveniles cuya tolerancia fue sinónimo de temor por los llamados de atención pública.

Pérdida de identidad: los cambios de propiedad y de uso de suelo incrementaron el detrimento de la labor social y la carencia del sentido de propiedad.

La modernidad: otros cambios en la presentación de los inmuebles y del escenario público que incrementan la movilidad pero también desafían su peligro.

- “Vivo muy chévere” es el tercer podcast cuya curaduría se ha clasificado a partir de las historias que la señora Alicia Muñoz, residente desde 1965 en el barrio “El Minuto de Dios”. Esquemáticamente podemos sintetizar este segundo podcast, bajo el siguiente mapa de información: Podcast >> Patrimonio cultural >> Vivo muy chévere:

Cuotas iniciales: Los primeros pagos de cuotas para adquirir las casas y matricular a los hijos en el colegio del barrio “El Minuto de Dios”.

Trabajos y concursos: Habitantes del barrio “Minuto de Dios”, los predilectos para laborar y exaltar por sus labores comunales y de respeto a la Ley.

Nos tenían en cuenta: Intercambios entre el sacerdote eudista Rafael García-Herreros y la comunidad a través de desayunos con familias seleccionadas.

El Mensajero: Cohesión de la comunidad desde medios de comunicación social que registraban la cotidianidad con exaltación a los habitantes más activos.

Participantes de la curaduría:

Fidelina Gutiérrez • Isidro Leal • Alicia Muñoz (habitantes-Fundadores del Barrio) • Lorena Villarraga • Laura Pinzón • Diana Cárdenas (estudiantes bachilleres) • Fernando Gutiérrez (Director Esmedios) • Hernan Arias (Realizador de audios) • Germán Cantor G. (Director fundación Bitácora Colombia).

2. Contexto de creación del Patrimonio Cultural

Con esta curaduría además se pretende explicar el conocimiento socio-cultural de los primeros habitantes del barrio “El Minuto de Dios” en Bogotá, auto construido en un lote de 50 fanegadas que donarán Estanislao Olarte y Antonio Restrepo Barco. Las casas, una vez terminadas de autoconstruir, fueron dadas en comodato con funciones definidas a las familias de menores recursos que llegaron desplazadas del centro del país por la violencia política partidista. La serie documental recopilada, en video (Memorias del Pueblito Blanco), en podcast de audio (Simplemente Fidelina, Vivo muy chévere y Lo que vendrá) y en imágenes fijas digitales (Álbumes digitales, Escenarios, Memorias y Padre Rafael), a partir de las actitudes y creencias de sus protagonistas frente al entorno y sobre su actuación en él, desde lo individual, se compartió en el taller efectuado con algunos de los primeros habitantes del barrio, con el propósito de explicar nociones elementales de patrimonio cultural y como preocupación personal por la pérdida de una identidad.

Abordamos este patrimonio con base en el método del conocimiento antropológico por razones analizadas como:

el conocimiento percibido e interactuado de los habitantes del barrio es a la vez individual y compartido por los miembros de la comunidad

es un conocimiento que parte de las creencias compartidas pero se revela desde el discurso de la memoria oral, lo que permite su interacción en relaciones sociales académicas

es un conocimiento particular de un ambiente social compuesto por acciones humanas durante la intensa década de 1960 para Colombia y Latinoamérica, que fue adoptando estereotipos y se hizo explícito y distinguible en la comunidad del barrio

desde ese cúmulo de conocimiento se aborda otro tipo de conocimiento esta vez relacionado con el patrimonio de la identidad que está omnipresente en el discurso documental y por tanto no se muestra participativo ni interactivo.

Esta curaduría plantea desde la antropología social un contexto sucinto en cuanto la intención de la obra y fundación del barrio “El Minuto de Dios” iniciada en Bogotá, capital de la república de Colombia, en 1956 con la construcción de 70 primeras casas de una sola planta. Este primer sector está comprendido en la avenida a Medellín, entre carreras 71 A a 73 A y entre las calles 81 a 83, zona noroeste de la ciudad.

Entre los años 1957 y 1958, se construyen además la primera escuela del barrio y el colegio “Minuto de Dios”. Para 1962, se termina la construcción del sector 2 con 147 casas adicionales. Para 1964, el barrio se extiende con otras 102 casas de dos pisos y así sucesivamente hasta 1988, cuando se entrega la etapa 11 con 140 apartamentos. En la actualidad el barrio cuenta con 1624 soluciones de vivienda.

La iniciativa personal del sacerdote eudista Rafael García-Herreros Unda es construir el barrio “El Minuto de Dios” como una comunidad cristiana entendida como “un conglomerado de familias que viven cristianamente y que tienen conciencia del bien común como norma a la cual debe estar sujeta su conducta y conciencia viva de su pertenencia a la Comunidad” (del Reglamento de la comunidad del barrio “El Minuto de Dios”).

En aquella época, Caritas, la organización internacional fundada por Pio XII, en 1950, y cuya finalidad es canalizar las obras de beneficencia hacia las poblaciones más necesitadas, ingresa a Colombia en 1956. En ese momento, el país genera un marcado desarrollo urbano mediante la construcción de vivienda popular cuya causa en esencia estribó en el tránsito de una economía mono exportadora a una industrializada. La urbanización a inicios de esa década en Colombia no solo se desarrolló desde la acción propia del Estado sino con programas de auto construcción espontánea que “sin tener mucha participación en la actividad formal, sí fue determinante en la solución de los problemas de vivienda de las familias más pobres” (Giraldo, F. y López, H. 1990: 27-28).

Un año antes de esta expansión, Lauchin Currie lideró la primera comisión internacional del Banco Mundial cuya misión en Colombia fue la de “hacer importantes estudios sobre agricultura, transporte ferroviario, plan de empleo, un balance de la enseñanza de la economía y las ciencias sociales y la creación del Departamento Nacional de Planeación” (Kalmanovitz, S. 1993: 24). La razón de estas propuestas tuvo que ver con la limitación y carencia de indicadores nacionales sobre costo de vida, demografía, medidas de pago, política fiscal y monetaria, etc. Además, su informe titulado “Operación Colombia” enfatizaba en una demanda insuficiente que impedía el desarrollo nacional dado que la actividad industrial no permitía la creación de economías a escala y así reducir los costos de producción.

Para 1954 el gobierno del militar Gustavo Rojas Pinilla contrata al equipo económico del religioso dominico Louis-Joseph Lebret cuyo trabajo recomendaba una conjunción de políticas económicas y participación de toda la sociedad colombiana en el sistema educativo. Entonces, el experto justificó su propuesta en que el desarrollo no debía de ser concebido solo como un aumento de producción sino también debía incorporar el desarrollo humano porque el desarrollo acelerado beneficiaba a los ricos de manera exclusiva. Este cambio debía ser protagonizado por la juventud, quien accedería a la cultura y se comprometería seriamente con el futuro del país desde un enfoque de formación ética y técnica inseparable.

Esta visión de Lebret apoyada en la doctrina social de la iglesia católica compaginaba con el ideario del sacerdote eudista García-Herreros, quien “había trabajado varios años en el seminario y en la Acción Católica con espíritu sacerdotal”, según el acta de la visita del Padre Germán Villa, superior provincial, a la comunidad eudista de Cartagena, entre 21 y 29 de septiembre de 1950. La Acción Católica, según el episcopado colombiano, es la “colaboración de laicos en la jerarquía reunidos por medio de organizaciones especiales y que quieran trabajar en la difusión de los principios cristianos y en su relación con la vida individual, familiar y social” (Estatutos de la Acción Católica Colombiana, julio 29 de 1933).

Por tanto y con base en esta estructura conferida por Pio XI a la Acción Católica, en Colombia desarrolló proyectos en educación, mass media católicos, obras sociales en sindicatos católicos, programas de radiodifusión como “Hora Católica” en radio Fuentes de Cartagena y de Medellín y otros en Bogotá, en la emisora La voz de Bogotá.

En aquella visita, el superior provincial aprovechó su estadía para despedir al sacerdote eudista quien marchaba a Europa para estudiar hasta septiembre de 1951, filosofía en la universidad Gregoriana de Roma y cursos adicionales en filosofía y ciencias sociales en la universidad de Friburgo en Suiza. En Roma, por “los años 1950, se estudiaba a Heidegger, Husserl, Jaspers, Soren Kierkegaard, Hartmann, Scheler y Gabriel Marcel… y para completar los esfuerzos del sacerdote estudiante, García-Herreros asistía a reuniones semanales de la Acción Católica y a conferencias sobre apostolado moderno desde los mass media y a clases de ciencias sociales” (Jaramillo, D. 2004: 85). El acercamiento del sacerdote eudista con la radio y las revistas impresas, especialmente, se había practicado cuando vivía en Cartagena entre los años 1946 a 1950 al emitir por la radio Fuentes el programa “La hora católica” y otro simultáneo matinal más corto en su duración, llamado “El minuto de Dios”, que inicia su transmisión en febrero 10 de 1950, pregrabado y emitido a las 7:30 am.

Este programa de ocho meses de duración tuvo impacto en la radio nacional y numerosas emisoras del país empezaron a transmitirlo en cadena desde muy diversas regiones dado el mensaje e invitación para pensar en Dios, en Jesucristo y en la fe cristiana. No obstante, sus corresponsalías desde Roma para la revista de “Los sagrados corazones” fueron vetadas por el director y la censura se fue extendiendo de la revista vocacional “Adsum” hasta el superior provincial que aconsejó postergarlos.

Una vez concluye sus estudios y las clases de ciencias sociales en Roma se desplaza a Friburgo (Suiza) para continuar con un curso de vacaciones sobre los mismos temas en la universidad de los padres dominicos. De sus cartas se lee el aprecio e impacto que le causó esta ciudad “electrificada toda, limpia, reluciente, tranquila, organizada, con calles impecables. Ni una basura, ni un papel: cada día pasa dos veces el barrendero, que hace su trabajo a conciencia, como si un minuto después hubiera de pasar el gobernador del cantón a examinar su obra” (Jaramillo, D. 2004: 86). Y debido a una carencia de personal para atender numerosos compromisos en la comunidad eudista es llamado en noviembre de 1951 para que su presencia en Colombia atienda algunos servicios en el seminario de Cali. Al país, entonces arriba por Cartagena el 3 de diciembre de ese año y viaja hasta el seminario de san Pedro apóstol.

La llegada de García-Herreros a Cali en enero de 1952 es justo para su cumpleaños 43 (no olvidemos que el sacerdote nació en 1909 en Cúcuta, Norte de Santander, del hogar formado por el General Julio Cesar García-Herreros Orbegozo y la venezolana María Unda Pérez).

En la capital del Valle del Cauca y hasta septiembre de 1954 el sacerdote eudista reinicia sus transmisiones radiales por radio Pacífico con el programa “El minuto de Dios” desde donde denuncia el excesivo costo de uniformes y matrículas escolares y propugna la idea de que “las empresas y personas adineradas propicien el sostenimiento de escuelas en los barrios pobres, destinando un aporte mensual de dos mil pesos para el alquiler de una casa y sueldo de dos maestros” (Jaramillo, D. 2004: 168). Mientras tanto, en octubre de 1952, durante el congreso nacional de radio católica de Bogotá, García-Herreros expresa una conferencia sobre cómo organizar un programa radial católico, explicando entre otras razones, que el servicio de “radiodifusión es una tribuna de inmensas posibilidades para la difusión de la fe. Hay que transmitir grandes ideas teológicas, la inmensa e inquietante novedad del evangelio, el mensaje de Cristo en toda su capacidad de inquietar y calmar, de destruir y construir. Cada programa debe ser muy bien preparado, sin dejar nada a la improvisación, pues la falta de preparación y el inmediatismo pueden malograr las posibilidades que la radio ofrece a la difusión del Evangelio. La emisión debe ser técnicamente perfecta, para lo cual se habrán de preferir las mejores emisoras. Habrá que cuidar la música, la voz de los locutores, la amenidad del programa y su estilo moderno” (Jaramillo, D. 2004: 113).

De Cali viaja a Medellín por escasos tres meses y en diciembre de ese año se radica en Bogotá. Ese mismo mes en la capital de la República, al sacerdote eudista lo invita el filósofo Jaime Quijano Caballero, entonces rector de la universidad Incca, miembro del partido comunista de Colombia y director del programa de televisión “Nuestro pan de cada día”. A reducidos seis meses de haberse inaugurado la televisión nacional, García-Herreros aprovecha este medio de comunicación social y mantiene al aire diariamente su programa “El minuto de Dios”, que inició en radio, en horario prime time de las 7 pm hasta el día de su muerte, en noviembre 24 de 1992. Durante esos 38 años los temas que promulgó fueron de diversa índole católica y social sobre el respeto a la vida y la dignidad humana: Dios, Jesucristo, el Espíritu Santo, la virgen María, los santos, la iglesia, los sacramentos, la renovación, los grupos de oración, el hombre, el trabajo, la vivienda, la educación, la muerte, la sociedad colombiana, etc. Al mismo tiempo su vocación de servicio religioso lo transfiere a la praxis con actividades sociales como la de distribuir alimentos y vestidos, erradicar tugurios, construir casas, propiciar acuerdos de paz, dialogar con miembros de la guerrilla y de bandas delincuenciales organizadas en busca de su desarme y la entrega a la justicia…

A pesar de la asimetría mundial político ideológica de la década 1950-1960, García-Herreros acentúo su pensamiento social en la subsidiariedad 6 y en el diálogo ciudadano entre humildes y poderosos. En la encíclica Quadragesimo anno se habla de la subsidiariedad como parte de la ética social y, por ende, de la filosofía: “conviene, por tanto, que la suprema autoridad del Estado permita resolver a las asociaciones inferiores aquellos asuntos y cuidados de menor importancia” (Quadragesimo anno, núm. 80). La subsidiariedad dicta que la autoridad debe resolver los asuntos en las instancias más cercanas a los interesados. Por tanto, la autoridad central asume su función subsidiaria cuando participa en aquellas cuestiones que, por diferentes razones, no puedan resolverse eficientemente en el ámbito local o más inmediato dejando para las instancias adecuadas la labor que les corresponde en cada nivel.

Esta dicotomía entre sociedades y autoridades permite un aspecto negativo en tanto las sociedades superiores o el Estado mismo no actúan cuando correspondería a una inferior y, también un aspecto positivo frente a la ayuda de instituciones que promuevan su propia iniciativa y responsabilidad. El principio de subsidiaridad se define en el artículo 5 del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea y su objeto es garantizar que las decisiones se tomen lo más cerca posible del ciudadano, comprobándose constantemente que la acción que vaya a emprenderse a escala comunitaria se justifica en relación con las posibilidades que ofrece el nivel nacional, regional o local. Es decir, el Estado permite a los hombres alcanzar todos los bienes a los que solos no podrían acceder. Por ello es un nivel de sociedad superior y autónomo pero las sociedades intermedias (las que están entre la familia y el mismo Estado) pueden obrar gracias a la libertad de asociación que es un derecho natural.

La utopía de García-Herreros entonces, la explicaba a la manera en que Martin Luther King contó su sueño. Decía el sacerdote eudista en 1976 desde Guatemala y por televisión: “pensé en el enorme cambio que debe realizarse en Colombia para hacerla un país justo, pensé en invitar algún día de estos, a todos los industriales, a todos los hacendados, a todos los ganaderos, a todos los comerciantes, a todos los pudientes, a todos los sindicatos, a todos los banqueros, a hacer un gran foro para el cambio del país. En comprometerlos a ellos, que están totalmente informados de lo que se ha logrado en países adelantados, para que hagamos un esfuerzo inmenso para cambiar la situación anómala de Colombia. Se necesita un gran diálogo entre los humildes y los hombres de poder, en busca del camino que requiere el país. El país tiene que sentir como una oleada que lo lleva al cambio, el cambio social” (Jaramillo, D. 2004: 307-308). Por tanto su alfa y omega se centró en que:

1. Somos hijos de Dios. Todos. Es una inmensa dignidad. Un hijo de Dios no puede vivir como mendigo, sin seguridad, sin lo que requiere la vida de hombre moderno para cierta plenitud. No está de acuerdo con la voluntad de Dios que haya hombres en la miseria. La miseria es un producto del peculado.

2. La pobreza beatificada en el Evangelio no es la carencia de lo necesario, sino la libertad interior del hombre ante las cosas. Carecer de lo necesario no es ser pobre según el Evangelio. Ser pobre según las bienaventuranzas es ser libre ante las riquezas, ante el mundo.

3. Todos los hombres tenemos derecho a vivir según nuestra dignidad cristiana y humana. Este derecho común es superior al derecho de propiedad privada. El derecho al bien común es absoluto, el derecho al bien privado es relativo.

4. La justicia social es superior a la justicia conmutativa. La justicia social es el fin, la justicia conmutativa es el medio. Esta es la auténtica enseñanza de santo Tomás y el magisterio de la iglesia desde León XIII.

5. Convencido de que los cambios fundamentales deben proceder de la periferia hacia el centro, de la provincia hacia la capital, de los barrios de Bogotá hacia el Capitolio, estoy haciendo el ensayo de aplicación de estos principios en el barrio “Minuto de Dios”. Ordinariamente las generaciones sin hipocresía. Cuando decimos: “por qué no se hace esto en Colombia”, “se debería hacer esto por el gobierno”, casi siempre es prueba de falta de sinceridad. Mejor que decir “se debiera hacer esto” es hacerlo nosotros en pequeño en nuestro medio o dentro de nuestras posibilidades. Las semillas difícilmente se pierden (García Herreros, R: 1961).

La construcción de casas se extendió por todo el país y hasta traspasó sus fronteras pero sin cambiar su compromiso de “construir una sociedad cristiana organizada”. Aquel pensamiento constante de García-Herreros lo aleja de las corrientes comunistas de inicios de 1960 cuyo ejemplo para América Latina fue la revolución cubana y de la organización de las comunidades de base eclesiales en Brasil. Tampoco se deja seducir de las propuestas en 1957 de la Unión Parroquial del Sur que integran 25 parroquias de Bogotá motivadas por el Cardenal Crisanto Luque y constituidas en poblaciones de escasos recursos económicos para mitigar el impacto de los altos precios por la venta pública de alimentos. La unión consistía en fundar almacenes parroquiales para vender mercados más baratos. Esta idea sí motiva al sacerdote eudista a iniciar el ensayo algunos años después en su barrio auto construido, con la apertura de un comisariato.

La Unión Parroquial del Sur también permitía que los párrocos discutieran lo organizacional con lo cual ordenaron su trabajo coordinado por comisiones de pastoral parroquial, pastoral liturgia, pastoral catequesis, pastoral social, etc. De manera tal, que García-Herreros se aleja además de la corriente de la Teología de la Liberación, de empuñar las armas como lo hizo el sociólogo y sacerdote Camilo Torres Restrepo, de formar un grupo similar el de la Golconda en 1968 dado el estudio que emprendieron sacerdotes y laicos como propuestas reformistas al documento del Celam tras la II Conferencia general del Episcopado Latinoamericano celebrado en Medellín.

El grupo “analizó el país en una forma lo más objetiva, llegando a la conclusión de que la única manera de ser consecuente con el ideal cristiano era siendo revolucionario. Todas las otras actitudes llevaban al reformismo o al desarrollismo que no son soluciones de fondo, pues tratan de ser tan solo paliativos, conservando en lo fundamental una estructura de privilegio e injusticia” (ISAL, 1970: 4-8).

Para García-Herreros “la norma principal, el objeto fundamental, el ideal continuo ante los ojos y ante la mente deberían ser. El amor y el respeto a la ley… y la ley en mayúsculas, con letras de oro, la que debe estar impresa en el corazón de todos y que debe estar al frente de todos como un lucero, es la divina sombra en la tierra del Logos eterno, del pensamiento vivo y eterno de Dios, del Verbo Divino” (Jaramillo, D. 2004: 173). Este pensamiento también disiente con la idea de cultura ciudadana como la plantea Antanas Mockus, filósofo y matemático, alcalde de Bogotá durante 1995-1998 y 2001-2004. Es la relación de tensión entre ley-moral y ley-cultura, siendo estas dos, moral y cultura, otra correlación desde el pluralismo que ayuda con temores a construir las obligaciones y los acuerdos que sustentan la ley.

En síntesis, para el sacerdote eudista Rafael García-Herreros, la auto construcción del barrio “El Minuto de Dios” “es célula pequeña microscópica pero también embrión del cual puede salir un organismo”, caracterizado por viviendas:

1. Comunitarias. La estructura social evangélica lo es. Así lo entendieron los primeros cristianos. El cristianismo es el Cuerpo Místico de Cristo, es la más perfecta comunidad.

2. Las familias entran con un contrato de comodato con obligaciones definidas. Una de las obligaciones es tener hijos en el colegio. No aceptamos que los muchachos no estudien. Los hombres del barrio están obligados a trabajar en nuestros talleres. La organización de los talleres está en vías de ensayo. Teóricamente además del sueldo básico, que es el mismo o mejor que en cualquier otro taller de Bogotá, se reparten las ganancias líquidas, un 60 por ciento a favor de los obreros y 40 por ciento en aumentar el capital. Este 60 por ciento se divide en dos partes: un 30 por ciento en proporción al rendimiento del trabajo (el rendimiento del trabajo se calcula por el sueldo que se gana: a mayor sueldo, mayor rendimiento de trabajo) y un 30 por ciento en proporción al número de hijos. Se tienen conferencias semanales para las señoras, para los muchachos y para los señores. Los domingos hay obligación de trabajo común desde las 7 am. hasta las 9 am. Esta es la expresión más profunda de caridad y de solidaridad. Este trabajo ha dado buen rendimiento. Las canchas de béisbol, de básquet, de patines, de tenis, de bolos y de tejo son obras de este trabajo comunal, así como el asfaltado de las calles. Después de la conferencia para los hombres viene la santa misa, la máxima expresión comunitaria. Por las tardes hay bailes para los muchachos al aire libre.

3. El proyecto no es tener a los pobres irredentos sino abrirles de par en par las puertas de un gran adelanto social sin paternalismo de ninguna clase. Por supuesto que para lograrlo se necesita restringir un poco la libertad y poner obligaciones. Sin un sentido profundo y completo de la obligación, del deber, de la ley, no se puede realizar nada en grande en una comunidad. Esta es, en líneas generalísimas, nuestra organización en el barrio “Minuto de Dios”.

3. Participación histórica: Etnografía audiovisual

El recorrido cognitivo de este proyecto se ejecuta a partir del conocimiento como dimensión antropológica “que contribuye a la racionalización de las cosas y del mundo social”. Y concebimos este proyecto de curaduría, instaurado en los fundadores del barrio “El Minuto de Dios” en Bogotá, por razón del conocimiento sociocultural desde dos de sus acepciones provenientes del marco común europeo (Centro Virtual Cervantes: 2001):

a) se denomina conocimiento sociocultural al conocimiento del mundo, que otorga “importancia suficiente como para merecer la atención del alumno, sobre todo porque es probable que no se encuentre en su experiencia previa, y puede que esté distorsionado por los estereotipos”;

b) como aptitud es uno de los componentes de la competencia comunicativa, que alude “la capacidad de una persona para utilizar una determinada lengua relacionando la actividad lingüística comunicativa con unos determinados marcos de conocimiento propios de una comunidad de habla; estos marcos pueden ser parcialmente diferentes de los de otras comunidades y abarcan tres grandes campos: el de las referencias culturales de diverso orden; el de las rutinas y usos convencionales de la lengua; y el de las convenciones sociales y los comportamientos ritualizados no verbales”.

Aquel marco también habla del conocimiento sociocultural desde una conciencia intercultural entendida como el “resultado del conocimiento, la percepción y la comprensión de la relación entre el “mundo de origen” y el “mundo de la comunidad objeto de estudio” (similitudes y diferencias distintivas)”. El marco común europeo describe y establece hasta siete características distintivas del conocimiento sociocultural de una sociedad, tales como: vida cotidiana; condiciones de vida; relaciones personales; valores, creencias y actitudes; lenguaje corporal; convenciones sociales y comportamiento ritual. En síntesis, este conocimiento antropológico del cual partimos para racionalizar las cosas y al mundo social obedece a que es un conocimiento social delimitado porque “toda sociedad posee y emplea un determinado conocimiento sobre sí misma y sobre las demás sociedades con las que está en relación” (Bonfil Batalla: 1979).

Como aspecto de la realidad de la acción humana el enfoque proyectado es “una concepción y práctica de conocimiento que busca comprender los fenómenos sociales desde la perspectiva de sus miembros” (Guber: 2001), sean ellos agentes, actores o sujetos sociales.

A partir de este enfoque, el conocimiento sociocultural adherido a la participación del grupo de sujetos de estudio favorece en la comunidad su auto reconocimiento mientras que el investigador descubre a los miembros del grupo normar y justificar su conducta al interior de la propia sociedad. No obstante, recapacitando en la reflexión que hiciera Niklas Luhmann sobre el campo programático de la noticia/reportaje (Luhmann: 2000) que genera comunicación ulterior 7 pero que no alcanza a encontrar las causas de las cusas ni las consecuencias de las consecuencias, “el conocimiento social de la realidad social esta, en todos los casos, fincado en experiencias particulares; que es histórico; que de esa concreción deriva precisamente su capacidad para orientar formas específicas de conducta; y que las ciencias sociales, que pretenden alcanzar validez universal, deben ser incorporadas a ese conocimiento social de la sociedad si han de contribuir eficazmente a la generación de proyectos de desarrollo propios y adecuados” (Bonfil Batalla: 1979).

Los fundadores del barrio “El Minuto de Dios” son los actores quienes como protagonistas expresan en sus palabras y desde sus prácticas el sentido de la vida. La comprensión y el reporte del investigador formulan una idea de humanidad construida por las diferencias. Con esta flexibilidad, la cultura se hace inteligible para quienes no pertenecen a ella, mientras que el conocimiento social se reconoce como más analítico, mediado por la presencia del investigador que describe preciso el comportamiento de una cultura particular y favorece nuevos descubrimientos. La comprensión de la realidad social solo es posible al interior del trabajo de campo, sin mediación, sin “reproducir según paradigmas establecidos sino vincular teoría e investigación favoreciendo nuevos descubrimientos” (Pereirano: 1995).

La historia que nos han contado las ciencias sociales dominantes sobre los pueblos colonizados conserva distorsiones, impuestas e interiorizadas, tanto por las propias comunidades sujetos de estudio como por la sociedad colonizadora. La consecuencia obvia es mutua para esas comunidades: excluye los verdaderos objetivos y da cuenta de las características significativas de las sociedades dominadas pero también dice mucho de la organización y del funcionamiento de la propia sociedad autoritaria. Este es un impedimento después de la observación de la realidad social verdadera que importa, en la medida en que mediatiza el conocimiento objetivo de la realidad social pero que intensifica la hegemonía –a veces muy cercana- al poder de la fuerza. Esta escisión de la realidad verdadera y la realidad observada, muy del común de la industria de las noticias, permanece inaccesible para los miembros de los pueblos colonizados.

Intentamos articular el conocimiento sociocultural, como conocimiento del mundo, con la competencia comunicativa a partir de la comunicación como sistema de diferencias sin conciencia, ya que no discrimina ni valora, pero cuya estructura está atravesada por símbolos, de aceptación o de rechazo. Es decir, considerando que los humanos estamos acoplados estructuralmente por la comunicación a través de la conciencia y que acoplar la conciencia con la comunicación requiere del uso del lenguaje, como generador simbólico de sentido, se precisa del uso de la competencia comunicativa (Hymes: 1971) para “reconocer la validez de otras formas de instaurar, categorizar y expresar la experiencia, y otras formas de llevar a cabo la interacción entre las personas” (van Ek: 1986).

La participación en la historia de la conquista americana es el ejemplo más evidente. La historia del desembarco español en el siglo XV contó la epopeya de nuestro asalto subyugando también la generación de sentido y la participación de aquel pueblo conquistado, lo que impidió alternativas socioculturales para su desarrollo consiste en la explicación de la otrora situación presente y el fundamento para la imaginación del futuro. Nos rompieron los nodos de nuestra historia donde se gestaron los problemas que en la actualidad vivimos para favorecer en exclusiva los nuevos descubrimientos del conquistador.

La memoria histórica de aquel acontecimiento frecuentemente confunde el mito y la leyenda con el registro escrupuloso de algunos de los hechos. Una historia así concebida, contada en términos amplios, no ha conformado un sistema implícito o explícito de causalidades, no ha tomado en cuenta la formación ni las conclusiones de los hechos. La contemporaneidad superpone contactos y redes generalizadas y fuerza a la construcción de una ciencia propia que no puede concebirse de nuevo como un proceso ajeno a nuestras formas de conocimiento creadas por otras sociedades y particularmente por las que ejercen el poder y alcanzan la hegemonía.

Todo este conocimiento sistemático es un conocimiento dinámico apoyado en realidades sociales verdaderas asimiladas dentro del sistema cognoscitivo acumulativo cuya funcionalidad es permanente. Nuestra historia sigue siendo un conocimiento vivo que se somete a prueba cotidianamente a partir del diálogo de saberes entre el conocimiento tradicional y la ciencia social contemporánea. De allí que se deba incorporar al lenguaje como generador simbólico de sentido para acoplar la conciencia con la comunicación y lograr, dentro de sus funciones:

a) informar porque sugiere datos e información que ocasionan en la audiencia sorpresa, gestión de conocimiento, cambios en su comportamiento, puesta en marcha de proyectos de institucionalización del conocimiento social tradicional;

b) preguntar a los que portan el conocimiento tácito por las causas de las causas y las consecuencias de las consecuencias que los lleva a generar intenciones en sus actos de habla;

c) suponer un estado de comprensión comunicacional para que se prosiga con otros procesos de comunicación y para que otros expertos estructuren el conocimiento explícito.

La relación aliada de unos y otros actores garantiza el dialogo constante entre el saber tradicional y la reflexión científica contemporánea sobre el fundamento de la realidad social verdadera. Adicional abre opciones para la configuración de nodos con reconocimiento de los interlocutores a fin de gestionar el conocimiento en red y posibilitar la participación institucional en las diversas fases del proyecto para su desarrollo a partir de argumentos propios, entre otros, la colección en CDRom del video “Memorias del pueblito blanco” sobre la fundación del barrio “El Minuto de Dios” y la serie de audios “Voces de tres generaciones” que recogen in situ las vivencias de los fundadores del barrio autoconstruido. Todo este tema se incluyó junto a los actores protagonistas del proceso en las TIC a través del Canal Latinoamericano de Integración de Pensamiento (CLIP UNIMINUTO) y se ha presentando en diferentes foros académico, internos a Uniminuto y externos.

El trabajo de campo para la producción de esta curaduría emplea la misma metodología ya que “las ciudades son una suma de fronteras entre grupos humanos diversos” (Platt: 1994). Así distingue, el trabajo de campo, la cultura real y la cultura ideal, lo que la gente hace y lo que la gente dice que hace, lo urbano y lo imaginado y el campo de las prácticas y el de los valores y las normas.

Como enfoque la etnografía supone tres etapas diferenciadas de comprensión: reporte en un informe lo ocurrido, que también depende de la concordancia con los hechos (qué ocurrió) y que el investigador relaciona textual; explicación de las causas que dependen de aquel enlace a los hechos (por qué ocurrió) y que el investigador las vincula en palabras aproximando la teoría y la investigación, sin paradigmas; y descripción de las ocurrencias vistas por los propios actores (cómo es lo que ocurrió para ellos) y que para el investigador es presencia y observación. Con estos niveles de comprensión se alejan las interpretaciones etnocéntricas y la especificidad del enfoque se ajusta a la perspectiva nativa de los miembros de la comunidad observada.

Para este proyecto de curaduría el qué ocurrió está relacionado con la celebración del natalicio del sacerdote eudista Rafael García-Herreros, un evangelizador desde los medios audiovisuales en temas sociales y católicos que involucraron preceptos de la doctrina social de la iglesia; con la serie de audios sobre las vivencias de los fundadores del barrio; con el documental para TV sobre la fundación del barrio “El Minuto de Dios”; con el problema político de la exclusión sociocultural de los llamados Inmigrantes Digitales a las TIC y que en consecuencia limita la conservación y creación de la cultural digital que el Ministerio de Cultura de Colombia se ha motivado en preservar desde la política cultural digital8  y que intenta responder ¿cómo se puede fortalecer la cultura colombiana mediante el uso creativo que puedan darle los ciudadanos a las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC)?

La etapa de descripción del trabajo de campo está clasificada en el proyecto de curaduría a través del video, los audios y las fotografías digitalizadas que recogen las voces, normas y costumbres de los fundadores del barrio “El Minuto de Dios”. Así estamos respondiendo a la pregunta cómo es lo que ocurrió para ellos. Con el material expuesto no se pretende explicar la cultura de los fundadores del barrio estudiado. Se tiene la intensión de comprender en la práctica el concepto de la concientización social cristiana desde la iglesia católica.

Con esta conceptualización se concurre al análisis de la Doctrina Social Cristiana que ejecutó la iglesia católica en la década de 1960 y direccionó en la encíclica del Papa Juan XXIII Mater et magistra (Madre y Maestra) promulgada en mayo 15 de 1961. En América Latina ese objetivo operativo se orienta al campesinado marginado para hacerlo consciente de su autodeterminación. El soporte que acopla esta etnología audiovisual -piso de investigación en la presente curaduría “Voces... patrimonio de una nacionalidad“- con la concepción cristiana de la vida -que lee los hechos según se desenvuelven en el curso de la historia- es la situación de interacción de los fundadores del barrio “El Minuto de Dios”, sujetos activos ejecutores y productores de la sociedad a la que pertenecen. Dicha interacción ha construido normas, reglas, estructuras sociales y que los actores actualizan para comprender e interpretar su realidad social y construir contextos para que los hechos cobren sentido a través del lenguaje y de su propia habilidad comunicativa.

La causa por la cual la investigación ha alcanzado los espacios que ofrecen las TIC estriba en coadyuvar en el mejoramiento sustancial del entorno sociopolítico y cultural de la proyección social de la Corporación Universitaria “Minuto de Dios” (Uniminuto). En consecuencia, hemos articulado actores y dispositivos a través de alianzas de comunidades. Hemos sentado en una misma mesa a funcionarios académicos y autoridades cognitivas de la institución para conversar sobre la propuesta, a fundadores del barrio con escolares de otras instituciones educativas diferentes a Uniminuto para la elaboración digital del material visual, a entidades del sistema Uniminuto con otras redes locales y nacionales del Estado para promocionar este proyecto. Es decir, la coordinación internet y multimedia de la Escuela de medios para el desarrollo, con base en la proyección social de la Corporación Universitaria, ha dispuesto del dialogo de saberes entre la praxis de una comunidad sociocultural y la episteme de una sociedad académica.

Para finales de 1965 el sacerdote eudista Rafael García-Herreros presenta en cabeza del sociólogo y profesor Angelo Neglia, el Instituto para el Desarrollo de la Comunidad (Indec) entidad encargada de estudiar la marginalidad rural en Colombia, como trabajo de campo.

Algo más de cinco años después, el instituto publica los trabajos de investigación “La colonización del Catatumbo: Estudio socio-económico y plan integral de desarrollo de la colonización del Catatumbo” (Corporación Minuto de Dios. Instituto de Desarrollo de la Comunidad: 1971) y “Una raza bravía: estudio socio-antropológico de los indios Motilones” cuyo prólogo, en palabras de García Herreros, muestra que si en 1963 cuando se aventuró a entrar por primera vez a una comunidad que “permanecía intacta, sin ningún acercamiento a la civilización (...) y a Jesucristo” (Neglia y Olson: 1974), lo hubieran matado a flecha los motilones como estuvo a punto de ocurrir, habría sido mejor para estos indígenas que vivían en un territorio manejado por ellos, porque su sueño de aventurero de Cristo no se cumplió, sino que por intermedio de la brecha abierta por él, empezaron a meterse los colonos, quienes no eran el mejor modelo de una vida cristiana (Rojas Moreno: 1998). Los grupos motilones, fueron determinados como poblaciones altamente peligrosas en los inicios de la década del 1960.

Para la publicación del trabajo de Neglia la población indígena Motilona estaba conformada por cinco mil familias, las cuales han cambiado la vida de “peligrosísimos” a “indios que yo conocí por el Catatumbo se diezmaron por las epidemias de los blancos y actualmente un grupo reducido está tratando de sobrevivir amoldándose a la vida civilizada. Les hemos llevado un trapiche y están produciendo arroz, panela y maíz” (Neglia y Olson: 1974).

Dentro del contexto se manifiesta una situación asimétrica en América Latina relacionada con el desarrollo, la hegemonía de un poder dominante y la marginalidad de la mayoritaria población que “tiende a la pauperización y a la exclusión creciente” (Puebla 1207). Así que la Iglesia Católica, atenta a esta lectura “de los signos de los tiempos” asienta tres principios a partir de la Mater et magistra para la superación de la marginalidad:

a) El Hombre es Sujeto: por dignidad de hombre creado con base en su naturaleza de hombre libre con inteligencia y voluntad, está llamado a auto realizarse como protagonista y como actor y ser gestor de justicia, que refleje el justo ordenamiento de Dios;

b) La Solidaridad Eficaz: mediante la organización, la cual permite la solidaridad como primera fase de la superación de la marginalidad. Una vez organizada, la sociedad marginada se incorpora, y en esta segunda fase permite presencia social, buscar acceso a los núcleos de poder y de los beneficios sociales y abrir desde adentro los flujos de servicios;

c) Reestructuración social: si y solo si cuando todo ciudadano comparta con todos el bien común y decida libremente qué tipo de sociedad le conviene.

Estos principios fundamentaron la finalidad del trabajo teórico del Instituto para el Desarrollo de la Comunidad a fin de exigir justicia hecha con acciones que la restauren desde una doble práxis: la redistribución del ingreso y la democracia de participación. Para Neglia era fundamental que la teoría debe hacerse práctica, aplicarla en situaciones reales y a medida que se presentan o a través de programas. De tal manera, que para reforzar el trabajo el Indec establece el programa Central de Promoción, Asesoría y Capacitación (Cepac). Cepac ejecuta en la práctica el estudio y reflexión de la Doctrina Social de la Iglesia a través de los llamados objetivos operativos de la organización de campesinos y mediante la autodeterminación, fundamentos en el Hombre-Sujeto, en la Solidaridad y en la Restructuración Social.

La conferencia de Puebla más las encíclicas de Juan XXIII y Pablo VI contribuyen para el fundamento de una práctica etnográfica, el ejercicio social de la libertad humana de autodeterminación. Por tanto, las actividades del Indec se centran en la concientización social cristiana como promoción y motivación para la solución entusiasta y solicita de los problemas (Pablo VI: Acción pastoral en América Latina No 32), para educar en la convivencia, impulsar a la organización, fomentar la comunión cristiana de bienes, ayudar de modo eficaz a la comunicación y a la participación (Puebla 477).

Puebla también conceptúa sobre la concientización social cristiana, entendido como el “cambio de mentalidad personal y colectiva respecto al ideal de una vida feliz que a su vez disponga la conversión y modifique las estructuras sociales, políticas y económicas injustas”.

Consideramos ahora la flexibilidad del método etnográfico a partir de los actores que expresan su lenguaje y prácticas desde el sentido de sus vidas y del investigador, que comprende y reporta una idea de humanidad construida por las diferencias.

El método etnográfico aplicado a la web 2.0 no es el mismo modo de investigación de campo difundido y articulado desde la Antropología. La causa del cambio estriba en que ahora se manifiesta un contexto no presencial que como referente de las relaciones socio-culturales ha delineado la realidad mediagénica: un sitio sin lugar donde está ocurriendo la mayor parte de nuestro intercambio. Esta otra y nueva lógica argumentada desde el concepto del recombinado (Piscitelli, 2000) y del morphing, transforma de manera uniforme las imágenes pero genera dotación de sentido con base en la habilidad humana de transformación de lo que es de acuerdo con lo deseado. Adicional, traslapa lo volumétrico con lo inmaterial en función de posibilidades cognitivo-subjetivas de las acciones disponibles en la participación de los usuarios.

Desde la lógica de la identidad como dominio avasallador, la linealidad del discurso textual y de los objetos ha permitido construir paradigmas comprobados. Ahora la etnografía dentro de la web 2.0 apoya

a) el uso multilingüístico. Es decir, dado su hipermediación se rompe la linealidad de la escritura textual y motiva a un compromiso cultural para superar los imaginarios sociales del conflicto,

b) favorece la multilógica construida en común desde la representación de formas y dotación de sentido (“lo que es se aparece como siendo”) a partir del algoritmo en que se sustenta el código de la Tecnología de Información y Comunicación (TIC). En consecuencia, se han empezado a diluir las legitimaciones de la investigación formal y de la historia política relatada por la cultura occidental. Esta es la subversión ciudadana, como la denomina Armando Silva Tellez.

c) el hipertexto virtualizado en exclusiva en la interfaz tecno-informáticas: repite tanto los inicios como los finales; construye una sintaxis pero sin semántica; posibilita la construcción infinita de yos con base en los trabajos de interpretación que el mouse presenta al sujeto en lo lingüístico, lo lógico y lo figurativo; articula lo llamado transicónico (“representación plurilógica extendida mediante hipervínculos”, Canevacci: 2004) desde las representaciones digitales que dimensionan: a) lo metafísico, cuyas acciones técnicas desde un Agente (las colegiales invitadas al taller) implican control y transformación para involucrar productos de acciones técnicas anteriores (por ejemplo la digitalización del álbum físico de los fundadores del barrio “El Minuto de Dios”), las llevan a cabo con base en representaciones previas diseñadas (la clasificación de audios con las voces de los fundadores del barrio que motivo a la clasificación de imágenes, por ejemplo). El Agente se deja guiar por el sistema de representaciones (los iconos del PC en el momento de escanear las imágenes llevaron a las colegialas a usar esa herramienta de digitalización sin previa instrucción y a almacenar el producto de su trabajo en directorios determinados con base en el tema de clasificación). Las acciones de los Agentes los representan en sus realizaciones, sus resultados posibles, en sus objetivos que persigue; b) lo epistemológico, cuyo Sujeto interacciona con el mundo-entorno mediante un acceso practico a objetos (el contenido del proyecto de curaduría en conjunto), a través del sentido y del significado particular del mundo (la explicación contextual de a etnografía del barrio “El Minuto de Dios”, la fundamentación teórica del pensamiento del sacerdote eudista Rafael García-Herreros, otra temática para abordar dentro de la línea de investigación de Uniminuto el pensamiento de la misma) y; c) lo axiológico cuya acción técnica supone la realización de una acción intencional desde el Agente con capacidad de generar objetivos y representar posibles resultados, los objetivos y los resultados son compatibles con diversos cursos de acción, el Agente comprende las condiciones reales de sus planes.

La web 2.0 es contexto de investigación, experimentación y de conflicto. Es contexto que: diluye la lógica de la identidad legitimizada por la cultura occidental en su gnoseología e historia política; descentraliza el principio universalista de civilización y mezcla lo transcultural; es campo de trabajo en común cuya experiencia de colaboración desilumina la monoescritura, experimenta sobre formas multilingüísticas de representación, desarraiga la lógica de la identidad como punto central de la historia, converge en íconos, en grafismos, en enlaces, en códigos de característica multilógica, iconográfica, figurativa.

La etnografía en la web necesita del morphing de icono-lingüístico, de la semiótica de contactos y de la lógica de sintaxis. En consecuencia, el contexto web como campo de investigación se despliega de lo individual hacia lo multividual; manifiesta identidades polifónicas cuyos deseos experimentan múltiples yos con lenguajes simultáneos; hace surgir nuevas subjetividades que parten del cyborg y alcanzan el avatar, atravesadas por la comunicación digital, los flujos estéticos-cognitivos, audiovisuales, perceptivos, etc.; entrecruza códigos lingüísticos que existen y son puestos en la escena hipermedial como sugerencia de su autor para ser transformados en otros códigos que aprueba su lector.

Esta construcción cuyo resultado es una “conexión intra y trans alfaicónica (como mezcla fisonómica-lingüística)” (Canevacci: 2004), no permite ser leída o interpretada desde lo lineal. Así que hay una nueva clase de semiótica: un sincretismo lógico-figurativo. Articular entonces la semiótica de contactos con el morphing del icono-lingüístico implica que la etnografía, dentro de la web, cambie su paradigma hacia el objeto de estudio y considere la creación común como:

escisión de una cosa que se convierte en otra,

segmentación de la creatividad y de los yos,

interrogación entre lo dominante y lo subjetivo

El centro ya no es centro y la periferia se desdibuja totalmente por la acción de cada multi-dividualidad con opción de ejecutar su expresión. Así el plural de “yo/mi” no es “nosotros” sino “ego” que construye avatares (practicas de incorporar la otredad identificatoria en escenarios particulares de la web: juegos de rol, comunidades virtuales, blogs, chat, etc.). El enlace cuerpo-tecnología se difunde a otros y en otros aspectos sensoriales activados, directa o indirectamente, según sea el canal por donde fluye la comunicación. Bajo este esquema la comunicación es más significativa que la sociedad dado que el sujeto se hace ejecutante-aprendiz de cómo manejar su conexión con diferentes medios en relación a su propia sensibilización, sus yos (ego) se mueven transhumantes entre comunidades y tecnologías. Es decir, configura su propia web mediante negociación y conflicto.

Para los etnólogos digitales, la nueva metodología debe desarrollar formas nuevas de ordenar la argumentación y el análisis académico debido, entre otros, al espacio de significados en que se ha convertido la web y cuya comunicación se orienta a aquella realidad mediogénica.

NOTAS:

1 Arquitecta especializada en urbanismo en la Universidad de Buenos Aires y en la Université de la Sorbonne Nouvelle-Paris III. Profesora Titular del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Quilmes, dicta cursos de posgrado regularmente en la Maestría ‘Ciencia, Tecnología y Sociedad’ de la misma universidad y en la Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia. Directora del Programa Prioritario de Investigación ALDEA 21 de la Universidad Nacional de Quilmes.

2 “Se habla de curaduría para aludir a la organización o concepción de eventos artísticos o la orientación de proyectos editoriales, la museografía, la dirección de montaje, la acción de los jurados de convocatorias o la gestión de espacios de exhibición”: Jaime Cerón, Jefe de la División de Artes Pláticas del Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT). O para “ampliar las historias que se cuentan por medio de los objetos: bien sea un aspecto de la historia del arte colombiano, un relato sobre la exploración del país, o la importancia de una figura religiosa, entre otros temas relacionados con la historia de los procesos culturales nacionales”: Olga Isabel Acosta, Coordinadora editorial del Museo Nacional de Colombia.

3 Esmedios aplica modelos y diseña técnicas de comunicación para ser utilizadas a través de los medios y con ello participa de la misión de UNIMINUTO y de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, en lo que se refiere a la proyección social. Apoya y sustenta con y desde la academia, en la reflexión y el análisis teórico de la aplicación y función de los medios de comunicación, para que el profesional de la comunicación social y, en general, el profesional de UNIMINUTO sea capaz de definir y diseñar su estrategia mediática acorde a la definición de su objetivo comunicacional (Proyecto Educativo de la Escuela).

4 Unidad Productiva que oferta servicios, ayudas virtuales y contenidos epistemológicos digitales al sistema UNIMINUTO, a la Escuela de medios para el desarrollo y a terceros a través de consultorías presenciales o de teletrabajo a través de las áreas de inclusión social y académica de comunidades de conocimiento y sociales a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) y mediante la formación, capacitación, formulación y gestión de proyectos con base en la clasificación temática de conocimiento, la producción epistémica de contenidos, la conceptualización de la cultura digital que incluye respuestas orientadas al espacio de convergencia participativa de conocimiento en red para su aporte en el desarrollo social de nuestro país. (Plan Estratégico de la Coordinación, jun 2009).

5 Magíster en Comunicación Digital y Especialista en Redes de Información Documental. Profesor de Cibercultura y Ambientes de Comunicación Digital, dicta cursos de posgrado regularmente en la Especialización “Periodismo Digital” de la universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, Colombia. Es consultor, conferencista e investigador de temas en sociedad de la información.

6 En la Doctrina Social de la Iglesia se entiende el principio en virtud del cual el Estado ejecuta una labor orientada al bien común cuando advierte que los par-ticulares no la realizan adecuadamente, sea por imposibilidad o sea por cualquier otra razón. Se trata de uno de los principios propios de la enseñanza de la Iglesia católica en la que se considera la primera encíclica de temas sociales, la Rerum novarum y refrendado en los documentos posteriores.

7 La comunicación ulterior desde el concepto de Luhmann permite la generación de juicios estéticos, en contraposición a los otros dos campos, entretenimiento y publicidad, que no la genera. Cfr. Luhmann: 2000.

8 El Ministerio de Cultura de Colombia entiende la “cultura digital como una forma de relaciones entre personas, con mediación tecnológica, que se diferencia de la cultura análoga y de la manera más tradicional de comunicarnos”, cuyos “componentes principales para moverse en este universo cultural tienen que ver con la postura, las comprensiones, la claridad en los propósitos y muy especialmente la fortaleza cultural de la comunidad para usar la tecnología a favor de su desarrollo”. Cfr. Ministerio de Cultura de Colombia (2009).

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CC0 (Equivalente a Dominio Público)