IV Congreso de la CiberSociedad 2009. Crisis analógica, futuro digital

Grupo de trabajo A-6: Recursos educativos abiertos

El reto de la educación superior en la formación por competencias apoyada en los ambientes de aprendizaje abiertos

Ponente/s


Resumen

El reto de las Universidades del siglo XXI debe ser romper los paradigmas de la educación tradicional y recurrir a la utilización y potencialización de las herramientas que ofrece las Tecnologías de la Información y la comunicación, a través de ambientes construidos y formulados en donde el aprendizaje significativo se convierte en el resultado del planeamiento de un diseño curricular basado en la formación por competencias de acuerdo a las necesidades y exigencias del contexto; articulando este currículo con la metodología y ventajas que ofrecen el B-learning donde se vive la revolución educativa más grande de la historia en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Las plataformas virtuales cobran protagonismo en este modelo de aprendizaje, ya que utilizando herramientas de Información y Comunicación en la creación y desarrollo de cursos o módulos didácticos en la Web, involucran la labor del docente de forma sencilla, rápita y eficiente en la trascendencia de los contenidos académicos y de investigación, a través del proceso sistemático del diseño instruccional y la tecnología educativa basada en diferentes modelos pedagógicos que le dan un enfoque y características definidas, por ejemplo el aprovechamiento de los Objetos Virtuales de Aprendizaje y los recursos multimediales para ser de este un método flexible, dinámico, continuo y donde se fortalece el proyecto de vida laboral y profesional asumiendo responsabilidades desde un punto crítico y reflexivo desde el pensamiento complejo y llegando a la idoneidad, fin ultimo de la educación superior de alta calidad.

Contenido de la comunicación

La búsqueda de la consolidación de la sociedad del conocimiento, el afán por superar los problemas socio-económicos que enfrenta el país y construir la paz, la disminución de las cifras de desempleo son verdaderos desafíos que enfrenta la educación superior. Por estas y más razones surge la necesidad de “hacer un alto en el camino” y reflexionar sobre las transformaciones académicas y administrativas que deben sufrir las universidades, de tal forma que sirvan como medio protagónico y posibiliten la construcción de una nueva sociedad, con base en el desarrollo y potencial del ser humano.

La formación por competencias, tiene como principal contribución la búsqueda de la calidad en las universidades, de suerte que se asegure la pertinencia y permanencia del ejercicio docente, la investigación y las actividades de extensión, las cuales pueden ser consideradas como las funciones más importantes de la educación superior. La gestión de la calidad desde el enfoque de la formación por competencias, brinda la posibilidad de mejorar los procesos de autoevalaución, los procesos académicos y administrativos, incluyendo la acreditación de los programas universitarios y el aprendizaje de los estudiantes, permitiéndoles formarse no solo como grandes profesionales idóneos para su labor, sino que también ofrece la posibilidad de “despertar” nuevas actitudes criticas en el campo social que fortalezcan la autorrealización del hombre como miembro activo de una comunidad.

Con el fin de afrontar los nuevos retos del mundo actual, la economía, las ciencias, la tecnología y los avances en las comunicaciones, se ofrecen nuevos modelos de aprendizaje que facilitan la formación permanente del estudiante de manera que esté a la vanguardia de las exigencias en su ámbito laboral; y es allí donde surge el aprendizaje combinado o B-learning; una alternativa que a contribuido a la formación de grupos sociales y académicos en el ciberespacio, gracias al manejo del correo electrónico, el Chat y las video conferencias entre otros, es decir a permitido dentro de la virtualidad una amplitud comunicacional, la cual puede considerarse como el inicio de las comunidades virtuales en el campo de la academia.

La palabra Competencia viene del latín Cum y Petere, que significa “capacidad para concurrir, coincidir en la dirección”; en este sentido aunque la palabra competencia sea utilizada en el lenguaje cotidiano con múltiples significaciones, en el marco de la formación por competencias en los ambientes B-learning, se entiende desde una perspectiva integral: lo idóneo, lo eficiente y cualificado del estudiante para determinar las situaciones problemáticas y proponer soluciones viables y efectivas en el desarrollo de su ejercicio profesional dentro de la realidad de un contexto determinado, articulando para ello la dimensión afectiva y emocional (actitudes y valores), la dimensión cognoscitiva (concepto, teorías y habilidades conceptuales) y la dimensión actuacional (habilidades procedimentales y técnicas),(Tobón, 2005); es por esto que la formación por competencias en ambientes mixtos más que un saber hacer, es una combinación de disposición, raciocinio y compromiso que implica la interacción de muchas dimensiones del ser humano.

Es entonces así, que el camino para la consolidación de la formación por competencias en los ambientes de aprendizaje mixto aun no se ha trazado, son muchas las propuestas para determinar la estructura y organización pertinente, la descripción de un currículo “rico” en actividades de aprendizaje-enseñanza; que lleve a unos indicadores de evaluación, con características esenciales, que permitan demostrar y evidenciar el proceso complejo pero de calidad, que puede ofrecer este modelo en la educación superior.

Plantear un modelo de Educación superior basado en competencias no es fácil, aun más sumado a la complejidad del sistema económico actual, donde pareciera que los avances históricos, las revoluciones y las luchas por la libertad y la justicia no hubiesen dejado huella que posibiliten la transformación cultural y fortalezcan la educación a partir de la reproducción de valores éticos y morales, con equidad y justicia. Tobón (2007), intenta presentar una serie de lineamientos generales para la orientación del diseño curricular por competencias en la educación superior, donde su principal componente en el pensamiento complejo. Es decir, que el diseño curricular trazado desde las universidades no busque un trabajo y aprendizaje estático, es todo lo contrario, lo que se pretende es enmarcar el aprendizaje y formación superior con actividad continua, innovadora e investigativa, donde se evidencie la transversalidad de los saberes, con el propósito de contribuir a la formación integral de un profesional.

Morin, (1995) explica, que el pensamiento complejo es una epistemología para pensar cualquier realidad de un modo diferente a como se ha propuesto en las ciencias, disciplinas y epistemologías tradicionales. El pensamiento complejo busca orientar la construcción del conocimiento sobre los fenómenos, comprender y analizar las relaciones entre las partes, teniendo siempre en cuenta un todo. Es decir, implica abordar la realidad como procesos de continuo cambio, desorden y reorganización; no se rechaza la forma tradicional de pensar, hacer ciencia y educar, lo que busca en realidad es complementar todo esto, con el objetivo de comprender de manera integral la realidad física y humana, en un sentido amplio y diverso para tenerlo presente en la educación.

Es así como el diseño curricular debe entenderse como una actividad donde se han seleccionado contenidos importantes para desempeñarse como profesional dentro de una sociedad en constante cambio, proceso que implica adoptar un conjunto de habilidades, actitudes, procedimientos y conocimientos que serán provechosos y eficientes para alcanzar los objetivos propuestos y excluir otros. El enfoque por competencias, se basa principalmente en criterios de idoneidad y estandarización de procesos de enseñanza y aprendizaje, teniendo en cuenta las exigencias del mundo laboral y por ende profesional, abordando los problemas de la sociedad y la investigación, partiendo de cuatro objetivos claves en su desarrollo:

  1. Garantizar la renovación permanente del diseño curricular, pariendo de las continuas transformaciones socio – culturales que sufre el mundo actual, teniendo en cuenta necesidades reales y evitando sobre todo las reformas simples que acompañan el estancamiento de procesos educativos.

  2. Propiciar cambios reales y eficaces desde el interior de los programas profesionales, más no depender del exterior para éstos, es decir que el cambio y renovación educativa sea realidad a partir de las experiencias propias y exigencias del entorno, y no se fijen con metas coyunturales de situaciones legales o de subjetivismo de expertos extranjeros.

  3. Propiciar la participación activa y permanente de todos los involucrados en el desarrollo de los programas académicos; la experiencia y capacitación docente, expectativa e ingenio de los estudiantes y el trabajo constante del personal administrativo.

  4. Llevar una sistematización y observación acertada de cambios a través del tiempo, pariendo de la evaluación, la planeación y ejecución de procesos.

En un planeamiento formativo, cada institución de educación superior realiza una selección de los campos de conocimiento, acordes a las demandas y necesidades de las personas para desempeñarse en un determinado campo laboral y personal, tendientes a resolver problemáticas presentes dentro del sistema social y cultural; partiendo de esta realidad, la didáctica constituye un eje fundamental para la adquisición de estos conocimientos de forma efectiva, eficaz y eficiente, haciendo que el mundo de la escuela este directamente relacionado con su diario vivir, que las metas personales y profesionales de los individuos que allí se están formando sean congruentes con los objetivos propios de la comunidad de tal manera que los hombres y mujeres que de estas instituciones emergen sean capaces de liderar una sociedad diferente a otras ya existentes.

El tradicional diseño curricular ha tenido desde su esencia grandes problemas como por ejemplo:

  • El bajo grado de participación de los docentes, estudiantes y comunidad educativa en la planeación y propósitos generales para suplir necesidades reales del entorno.

  • Una escasa metodología que involucre el desarrollo de teoría y práctica de manera paralela.

  • Ausencia, en ocasiones absoluta, de estudios que sustenten cuales son los requerimientos de formación laboral, cultural, profesional y personal que requiere la sociedad del actual mundo globalizado.

  • Se estructuran planes y programas académicos que cumplen con los requerimientos legales y normativos, pero no promueven la creatividad e innovación educativa, de tal forma que se propicien verdearos cambios de formación del estudiante, para lograr la compendia e idoneidad requerida en los campos de desempeño laboral – profesional.

  • En ocasiones basta por cambiar algunas asignaturas de nombre, por actualizar algunos de los contenidos contemplados desde hace mucho tiempo y lo que es peor aún se cambia la palabra objetivo, por logro o competencia sin mayor trascendencia.

Así, el problema de la falta de esencia en el diseño curricular tradicional, partiendo de las nuevas exigencias de la sociedad del conocimiento, no se excusa en la falta de oportunidades de capacitación docente sobre el tema, simplemente se enmarca en la mentalidad rígida, académica y trasmisionista que deja de lado los procesos de formación integral del estudiante para un desempeño idóneo en distintos campos del saber que demanda la sociedad en un momento determinado.

Ahora bien, no bastaría con formular y planear un currículo que responda a las exigencias y orientaciones de la formación por competencias, el reto está en fusionar el aprendizaje idóneo y significativo que se debe propiciar desde los programas de educación superior con la metodología de aprendizaje electrónico apoyado en las Tecnologías de la Información y Comunicación y que se hace evidente y eficiente a través de las plataformas virtuales, emergidas de la necesidad de conocimiento y transformación de los “nuevos ” hombres y mujeres globalizados con mentes abiertas al cambio y la autorreflexión, que basan su crecimiento integral en la investigación y acción educativa, canalizada y organizada en las universidades.

La metodología entonces, debe responder desde todas las perspectivas posibles a, ¿Cómo concebir la formación por competencias, desde la virtualidad, en los ambientes B-learning?, El siguiente esquema estructura y resume algunos de los componentes esenciales que este tipo de formación debe tener para lograr la integralidad de los dos:

Figura 1: Componentes de la Formación por competencias y ambientes B-learning

Teniendo como centro del proceso al estudiante, los ambientes B-learning pretenden ser una estrategia importante y poderosa para el mundo moderno, donde a través de las tecnologías de la información y comunicación se faciliten y se ofrezcan nuevas formas de aprender y enseñar; las características que más se destacan en la educación en línea son la flexibilidad de los tiempos, la reducción de las distancias, la reutilización de los recursos, la amplia cobertura, la reducción de costos y la renovación de procesos didácticos y metodológicos para la interacción docente – estudiante, propiciando desde todos los niveles, la alta calidad en los procesos de aprendizaje definiendo y materializando la formación de egresados en desempeños complejos con idoneidad y responsabilidad, logrando articularse con las actuales políticas de calidad para al educación superior.

Los niveles de Idoneidad a los que hace referencia Tobón (2005), en la sustentación de formación por competencias son:

NIVEL I: IDONEIDAD BÁSICA: En el que se destaca el manejo de conceptos básicos, la responsabilidad, la aplicación de procedimientos, los problemas simples y predecibles que pueden ser resueltos por una sola persona.

NIVEL II: IDONEIDAD MEDIA: Se destaca la Autonomía, el manejo de procedimientos especializados, en donde se aporta al mejoramiento de procesos, análisis desde teorías bien fundamentadas. Hay aplicación de la Heurística, en la resolución de problemas bien determinados.

NIVEL III: IDONEIDAD AVANZADA: Interviene la creatividad y la innovación, la auditoria de procesos, asesora y liderazgo en la competencia, se siguen teorías pero se puede avanzar en nuevas. Principalmente se genera y resuelven problemas de incertidumbre evidenciando ante todo el pensamiento complejo, al se refiere Morin en su teoría epistemológica.

La Evaluación con base en competencias, desarrollada desde el ambiente B.learning es un proceso siempre formativo y sistemático, donde se brinda retroalimentación en torno a fortalezas y aspectos a mejorar, se abren espacios de análisis, estudio, investigación y reflexión, se orienta a evaluar en los estudiantes su desempeño en actividades y la solución de problemas de su entorno y vida cotidiana, en resumen puede decirse que la evaluación por competencias en B-learning es un proceso dinámico que lo realizan los diferentes estamentos que intervienen en la labor educativa como los docentes, la institución, la sociedad y el propio estudiante, se tiene en cuenta los resultados de aprendizaje en cada etapa de formación y tiene como principal horizonte servir al proyecto de vida, abordando desde las necesidades personales hasta profesionales, reconoce las potencialidades de los estudiantes y sirve de instrumento para retroalimentar durante todo el desarrollo de curso y fortalecer el aprendizaje significativo.

En cuanto a los tipos de competencias, existen muchas clasificaciones dadas por diferentes autores que apuntan a destacar los conocimientos, destrezas, análisis, capacidad de trabajo en equipo, resolución de problemas y aceptación de responsabilidades; pero se tiende a confundir la formación basada en competencias con la metodología de enseñanza y el diseño instruccional, este último entendido como el proceso sistemático por el cual se planifican, diseñan, implementan y evalúan de manera ordenada actividades de aprendizaje y experiencias formativas que mediados con el docente consideran todos los factores que intervienen en el aprendizaje y los propósitos en el momento de organizar cursos virtuales.

El diseño instruccional puede abordar diferentes enfoques y modelos pedagógicos, por ejemplo hay quienes afirman que el conductismo se hace evidente cuando se programan actividades tutoriales, que requieren de unas etapas o secuencias, enfocado a cambiar la conducta observable de las personas. También, existe el procesamiento de información donde el estudiante de acuerdo a situación dada, genera o plantea propuestas de solución, es decir es el cognoscitivismo el que orienta el aprendizaje a partir del desarrollo y fortalecimiento de procesos de la conducta.

Por su parte el constructivismo también hace presencia en el diseño instruccional, con base en actividades de aprendizaje, abordando la flexibilidad, haciendo uso de estrategias didácticas, los objetos virtuales de aprendizaje, recursos multimediales, trayendo consigo la exploración y aprovechamiento de las tecnologías de la información y la comunicación que son permeables con las plataformas virtuales utilizadas para fines educativos.

Las Universidades deben partir de la necesidad que se tiene en el mundo actual para formar personas idóneas y comprometidas a asumir retos que respondan a las exigencias laborales, profesionales y culturales de la sociedad moderna, proceso que desemboca en la utilización masiva de las herramientas informáticas en los procesos de aprendizaje y es ahí donde hay un punto de encuentro entre el aprendizaje mixto o B-learning y la formación basada en competencias, donde estas ultimas se vinculan con las nuevas tecnologías educativas para apoyar y fortalecer los aprendizajes y la labor docente en diferentes escenarios tomando como referencia distintos modelos pedagógicos, potencializando en el estudiante las inteligencias múltiples y el pensamiento complejo, dinamizando los procesos de evaluación a partir de la correcta construcción del diseño curricular con base en módulos, tema importante y merecedor de ser discutido en un escenario más amplio.

CONCLUSIONES

  • La Incursión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el ámbito educativo, traen consigo el rompimiento de paradigmas traídos desde el modelo tradicional, permitiendo la potencialidad de los estudiantes desde el pensamiento crítico y complejo hasta el desarrollo de las inteligencias múltiples.

  • La articulación de los procesos en el modelo B-learning con la propuesta de formación basada en competencias para los programas de educación superior, puede definirse como la el nacimiento de nuevas metodologías que enfaticen en la programación de actividades de aprendizaje con gran flexibilidad y calidad en sus contenidos propiciando el aprendizaje significativo a partir de experiencias reales.

  • La formulación de un diseño curricular basado en competencias, no solo exige la capacitación de todos los estamentos que intervienen el proceso educativo docentes, estudiantes, administrativos y comunidad, a la vez se tiene que partir de la transformación socio – cultural del mundo moderno teniendo en cuenta necesidades reales y dejando de lado el estancamiento de los procesos.

  • El enfoque basado en la formación por competencias desde los ambientes B- learning es un reto y una realidad de las universidades de este nuevo siglo, es decir que se debe propender porque la renovación y calidad educativa sea una realidad gestionada desde el interior de los programas profesionales y articulada con las exigencias y estándares de calidad de los entes nacionales e internacionales de educación superior.

  • La evaluación desde el enfoque basado en competencias debe ser un proceso continuo y formativo, que permite la retroalimentación permanente del estudiante en torno a fortalezas y aspectos a mejorar, se abren espacios de análisis, estudio, investigación y reflexión, se orienta a evaluar el desempeño en actividades y la solución de problemas de su entorno y vida cotidiana.

Bibliografía/Referencias


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  • LÒPEZ, F. La gestión de la calidad en la educación. La Muralla. Madrid. 1994
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  • TOBÓN, Sergio. Formación Basada en Competencias. Ecoe Ediciones. Bogotá. 2007
  • TOBÓN, Sergio, Antonio Rial Sánchez y otros. Competencias, Calidad y Educación Superior. Magisterio. 2006

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