IV Congreso de la CiberSociedad 2009. Crisis analógica, futuro digital

Grupo de trabajo D-28: Museos y patrimonio cultural

Unas breves consideraciones sobre los museos ante el reto digital

Ponente/s


Resumen

La revolución digital está afectando a las instituciones museísticas tanto como al resto de la instituciones y agentes sociales. La redefinición del papel del museo como institución cultural en una sociedad que se halla ya profundamente impregnada de las TIC es, por tanto, una necesidad urgente. Los museos, como instituciones culturales, deben ser capaces de liderar los momentos de cambio que se están produciendo en la sociedad, conscientes de las ventajas e inconvenientes que las TIC suponen para el proyecto de renovación integral que ya inició la "nueva museología". Las TIC pueden ayudar a hacer realidad la idea de un museo "abierto" donde la noción de público requiere ser también repensada gracias al nuevo canal que supone Internet. El artículo recoge algunos datos y consideraciones al respecto de la situación de los museos en este país y su uso de Internet. El texto también recoge algunas de las experiencias que se están llevando a cabo y entre ellas cita el trabajo reciente del grupo de investigación Òliba, de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Contenido de la comunicación

La revolución digital está afectando a las instituciones museísticas tanto como al resto de la instituciones y agentes sociales. La redefinición del papel del museo como institución cultural en una sociedad que se halla ya profundamente impregnada de las TIC es, por tanto, una necesidad urgente. El grupo Òliba1 hace años que viene estudiando el potencial de las TIC en la conservación y difusión del patrimonio dentro de la instituciones culturales. De hecho, hace tiempo se ha pasado de digitalizar el patrimonio a una fase donde debemos considerar ya la existencia de un auténtico patrimonio digital (Carreras, Munilla, 2004).

Si el museo desde mediados del siglo XX pasó de tener una función principalmente conservadora, a centrarse en la función de educar y comunicar su conocimiento del patrimonio al público (Carreras, 2008); ahora, con las nuevas tecnologías, el museo debe continuar explorando los retos y las nuevas posibilidades que se abren ante la realidad digital. El nuevo contexto es fruto de la convergencia de tres tecnologías tradicionales: la televisión, la telefonía y la informática. La fusión de estas unido al hecho de que se han convertido en interactivas permite hablar de un nuevo escenario tecnológico de nuevas posibilidades.

La nueva museología supuso, a partir de los años 70, un fuerte impulso en el cambio de las concepciones sobre los museos, de aquella corriente surgió un replanteamiento integral del museo entendiendo estos como instituciones y centros culturales vivos, así como puntos de encuentro de la comunidad. Ahora, con las TIC los museos ven también ampliadas sus fronteras y su radio de acción, lo cual obliga de nuevo a repensar la noción de público y revisar las metodologías de trabajo así como la propia práctica museográfica (Figura 1).


Fig. 1: Evolución del museo y la museología con la incorporación de las TIC

Deberíamos también asumir que no todos los museos son iguales, algunos continúan teniendo una importante misión de conservación y explotación social de toda una cultura material y patrimonial, mientras que otros, más recientes han optado por trabajar con una cultura menos objetual y más intangible. De hecho, algunos museos como el Museo de historia de la inmigración de Cataluña se basan en un fenómeno social (el propio hecho dinámico de la inmigración) del cual se ha derivado mucha documentación pero que es a la vez una realidad viva y cambiante. El museo, por tanto, no solo recoge los testimonios de migración sino que muestra el fenómeno, lo expone a debate, lo contrasta, lo explica y lo presenta para que sea abordado desde diferentes miradas y realidades tanto a través de exposiciones, como de jornadas de formación o inclusos fiestas que recogen la diversidad multicultural que la propia emigración ha generado. Desde su nacimiento el sitio web del MhiC ha sido clave para potenciar y visibilizar dicha función como museo vivo2, con una incidencia más allá de las fronteras estatales.

Cada tipo de museo y en función de su escala tiene, por tanto, sus propias particularidades y hacer una generalización puede ser peligroso, pero sí que podemos decir que las nuevas tecnologías e Internet se han convertido en nuevas herramientas que permiten no ya sólo mejorar la función de los museos, sino potenciarla y repensarla.

Si aceptamos que el museo puede aspirar no solo a educar y comunicar a partir de una colección, sino a generar cultura y nuevos espacios de intercambio y de construcción de conocimiento (tanto virtual como presencialmente) gracias a la revisión de la propia noción de usuario/público, entenderemos el porqué muchos han visto en las comunidades virtuales y en los recursos de la llamada web 2.0 la oportunidad de renovar los museos haciéndolos más participativos, dinámicos y permeables.

La web 2.0, que ha modificado la manera de entender Internet en los últimos años, ha permeabilizado también en los museos como ya recogía Albert Sierra en un artículo el 2006 titulado museos 2.0 (SIERRA. 2006).

No podemos olvidar, por ejemplo, lo que los blogs y su carácter participativo han supuesto en Internet: un nuevo medio de comunicación donde cualquier puede expresarse. En los últimos 5 años se ha producido un importante cambio en Internet como medio que nos está llevando a asumir que ahora la comunicación es de todos hacia todos, produciéndose así una indiferenciación de emisores y receptores. Tampoco podemos olvidar la proliferación de formatos multimedia y de aplicaciones on-line, así como el uso de podcast, videopodcast o canales TV-online. Y también debemos remarcar el aumento en el uso de plataformas orientadas a la creación de comunidades y redes sociales de todo tipo donde es usuario es el que aporta contenidos y añade valor al sitio web (la base de la web 2.0). Entre este tipo de redes sociales destacan indiscutiblemente Facebook y Myspace, pero lo cierto es que otras igualmente famosas como Flickr o YouTube a pesar de estar originalmente orientadas a la fotografía y al video son ya también complejas comunidades virtuales.

Poco a poco Internet se ha convertido el centro de gravedad de las tecnologías y de esta manera el ordenador personal ha perdido importancia frente al potencial de un dispositivo conectado, ya sea este un ordenador, una PDA o un teléfono móvil de última generación. Todo ello se ha visto desde el mundo de la museología como una oportunidad para aprender a contar con el público más allá de estrategias de puro marketing y asumir que las TIC y los nuevos medios pueden ser nuevos aliados para trabajar con el patrimonio desde esta nueva realidad social cada vez más conectada a Internet e interconectada entres sí.

Sin embargo la redes sociales también tienen sus críticos, y en especial desde el mundo del arte (Prada, 2007). Y es que el escenario actual las redes socales son una innegable estratégica económica muy rentable donde en vez de vender el producto al consumidor se vende el consumidor al producto.

Fig. 2: Crecimiento de una red social

La creación de redes se ve así como la creación de un mercado potencial a partir de cualquier interés social. Un grupo de gente conectada se convierte en una fuerza económica gracias al hecho de que la web 2.0 relaciona lo económico, lo afectivo, lo social y lo cultural (Prada, 2007). Las redes sociales son en realidad el diseño de formas de relación humana a partir de intereses comunes donde lo cuantitativo se convierte en cualitativo (economía informacional) y bajo una aparente potenciación de beneficio social existen intereses económicos creados que consiguen rentabilizar y sociabilizar la creatividad colectiva.

Sin embargo, las instituciones culturales si que tienen en su mano aprovechar ese capital humano creado a partir de la redes sociales y convertirlo en un verdadero beneficio social desprovisto de intereses económicos.

De las colecciones a las exposiciones

Si en un principio el museo y su colección permanente representaba en sí el activo más importante y su principal atractivo, hoy en día las exposiciones temporales suponen también un importante reclamo para la fidelización de un público en segundas visitas. Si el museo quiere generar un interés continuo en su público, debe estar también en un estado de renovación continua para ser capaz de extraer de sus fondos nuevas miradas y conocimientos que lo conviertan en un ente dinámico. No se trata de cambiar por cambiar sino establecer un diálogo constante con el público que permita trabajar para dar respuesta al público y genera así una comunidad fiel. En este sentido Internet y las TIC son una excelente plataforma para ello.

El museo desde una mirada constructivista está llamado a ser un espacio de construcción constante de cultura y conocimiento, superando así su halo de templo de un saber y de un patrimonio sacralizado explicado desde discursos unidireccionales. En este tipo de museos los visitantes son la verdadera razón de ser y algunos se comportan realmente como verdaderos “museos abiertos” en los que el visitante está invitado a construir su propio proceso de conocimiento en cada proyecto de exposición, y lo que es más, también es invitado a compartir su experiencia.

También es cierto que los grandes museos han apostado desde las últimas tendencias por generar en el público una experiencia emotiva y personal orientada a revivir unos contextos que le hagan sentirse más cercanos no sólo a los objetos sino a la realidad de la que hablan estos.

El uso de las TIC3 puede potenciar estas tendencias y ayudar a replantear las exposiciones, el acceso a las colecciones, las visitas, el acceso y uso de la información, los canales de información, las actividades... y sobretodo puede fomentar una experiencia interactiva real que realmente fomente una experiencia activa y crítica donde se tengan en cuenta los diferentes públicos y su contexto.

Pero ¿qué pasa con los pequeños museos? Con presupuesto mucho más pequeños y limitaciones de personal, estos son el verdadero reto en el uso de la TIC. Y lo cierto es que si aprovechan las ventajas de estas, son estos los que más pueden salir ganando del salto a lo digital, al menos en escala y visibilidad, si consiguen optimizar así recursos y ganar en eficiencia comunicativa y expansiva respecto a su público.

El proyecto europeo Calimera4 supone un observatorio de estas cuestiones, investigando y fomentando proyectos en torno a la incidencia de las nuevas tecnologías en instituciones culturales locales como archivos, museos y bibliotecas, teniendo especialmente en cuenta la incidencia en el público.

Ventajas e inconvenientes de las TIC

Aunque las TIC aportan muchas ventajas y nuevas oportunidades en general, sin embargo, también comportan inconvenientes (Carreras, 2008). Además del interés económico que subyace al uso y fomento de la redes sociales ya comentado, cabe añadir que si las TIC son mal utilizadas pueden llegar a ser también problemáticas y contraproducentes. Si el valor del museo en muchos casos se basa en su colección de piezas, sean estas de arte, de historia, de antropología, etc... la experiencia de verlas en directo es insustituible.

En el caso del arte, la experiencia estética de estar ante la obra de arte es la que sustenta la visita en persona de muchos museos de arte. Sin embargo, tal vez debiéramos superar la idea del museo contenedor, de caja blanca, aséptica, que sigue aislando las piezas del arte de la realidad. En el caso del arte contemporáneo las tesis formalistas de principios del siglo XX tienen, en gran parte, la culpa de haber generado una idea de que la obra se explica por sí misma, este hecho ha motivado que las instituciones se inhiban de explicarlas o interpretarlas (incluso muchos artistas también han eludido esta función).

Es necesario explorar nuevas maneras (con o sin TIC) para mostrar, mirar, experimentar, interactuar y hablar sobre las obras de arte que tengan en cuenta, además de la obra, la propia realidad del visitante, como también la del propio museo y su contexto. Y es que el público no es una masa homogénea que entra en el museo con la mente en blanco, cada persona entra en el museo con su propio conocimiento (background), con diferentes expectativas, estados de ánimo y puntos de vista... e incluso prejuicios, la cuestión no es solo como no obviarlos sino como aprovecharlos.

Desde la estética de la recepción (una de las principales corrientes de pensamiento estético moderno con Hans-Georg Gadamer como autor de referencia) el momento de la recepción de la obra, y así la figura del espectador, pasan a ocupar el lugar central de la reflexión estética y se subvierte así la consideración de que la importancia radica en el emisor. Según la estética de la recepción, el sentido de la obra se complementa en cada espectador-receptor y este nunca parte de cero. Muchos museos parecen todavía ignorarlo y no solo no parecen tener en cuenta la diversidad de miradas sino que tampoco las aprovechan. Todo lo contrario de lo que está pasando en las web 2.0 donde el público sí que es tenido en cuenta como un capital social creador de contenidos.

Por otro lado, hay que reconocer que las nuevas tecnologías fomentan normalmente experiencias individualizadoras ya que con el uso de ordenadores y dispositivos se potencian normalmente experiencias orientadas a los individuos y no al grupo. Queda, por tanto, el reto de generar y mantener experiencias más sociabilizadoras desde las TIC en los museos. Las visitas guiadas pueden ser una manera abrir a experiencias grupales y una web participativa puede ser también un espacio de debate donde compartir experiencias, inquietudes y reflexiones a niveles de grupo. Por otro lado, también es necesario preguntarse en qué medida cambia nuestra percepción una visita a solas o en grupo.

Albert Sierra también advertía de la fractura digital que supone todavía hoy en día la falta de una alfabetización digital en un parte de la sociedad (Sierra, 2006). Internet, aun siendo ya un medio de uso común, habitual y diario para una gran parte de las población, es a la vez un terreno totalmente desconocido para otra gran porción de esta, y esto es algo que no podemos obviar.

Internet: una nueva puerta

Pero en todo caso, Internet se ha convertido en otra puerta más de los museos, su web no debe ser solo un elemento más de publicidad pasiva sino una verdadera entrada a este, sólo que de una manera diferente que puede complementar y aumentar la experiencia de visita real y el propio potencial del museo, gracias a un sin fin de recursos disponibles.

Las nuevas tecnologías son también elementos que permiten pensar en nuevas museografías (cibermuseografías) que permitan superar los habituales límites del museo: el tiempo y el espacio. Espacios virtuales o materiales on-line pueden ampliar la experiencia de la visita ya sea en el propio museo o a través de la web.

No me extenderé en el aspecto educativo por ser en si todo un tema para un artículo, ampliamente tratado en otras publicaciones, y que es, sin duda, uno de los campos que más están aprovechando las nuevas tecnologías para ofrecer materiales y experiencias desde las TIC en el ámbito educativo, tanto dentro como fuera del museo.

La web de un museo representa hoy en día no solo una vía de comunicación y de trabajo sino una posible vía de conocimiento y de acceso para los visitantes a los proyectos, publicaciones, archivos y recursos del museo.

Se ha hablado mucho del museo virtual (Deloche, 2001) como el nuevo e inesperado espacio de las imágenes que sin edificio ni colección es capaz de competir con el museo físico. Sin embargo, el verdadero museo virtual está superando la idea de replicar virtualmente al museo real, y se está erigiendo como un nuevo modelo que obliga a replantear la identidad de la propia institución.

¿Una nueva noción de público?

¿Cual será el nuevo público de los museos? este es un tema central en muchos artículos al respecto de las TIC y los museos. Tal como advertíamos en la figura 1, el público o visitante puede convertirse en algo más que un visitante ocasional y afiliarse de alguna manera a la comunidad del museo.

Sin embargo debemos tener en cuenta datos como que en España un 62,7% de la población no visita nunca o casi nunca ningún museo, sólo un 9,7% lo hace más de 3 veces al año, casi un 10% entre 2 y 3 veces, un 7,8% una vez al año y un 9,7% con menor frecuencia según un estudio del 20055. En ese mismo informe se revela también que los museos de arte son los más visitados, representando el 52% de la visitas respecto a otras tipologías de museos según las encuestas. Es evidente de que hay un problema si tenemos además en cuenta por ejemplo que España es uno de los países con más museos de arte contemporáneo del mundo. ¿Es tal vez un problema de educación artística? ¿Es un problema de hábitos culturales? ¿De accesibilidad? ¿De enfoque?

Las TIC no cambiaran por si solas este hecho, pero si pueden ayudar a los museos a ampliar su público objetivo y a redefinir lo que han sido las tradicionales asociaciones de “amigos del museo” para generar también la comunidad de ciber-amigos. Estas comunidades bien gestionadas son por un lado la oportunidad de estar permanentemente en contacto con lo local y el territorio, y al mismo tiempo de estar conectados a todos aquellos interesados en el museo por muy lejos que se encuentren. Las comunidades virtuales o semi-virtuales si van acompañadas de nuevas estrategias pueden genera también nuevos públicos y son la oportunidad de acceder a sectores de la población habitualmente alejados de los museos como son los adolescentes y jóvenes.

Hoy en día un proyecto web ( y por extensión el web de un museo) no debería tener razón de ser si se planifica teniendo en cuenta la futura comunidad de usuarios que estará vinculada a este. En el caso de una web comercial no tendría sentido no pensar en los usuarios, simplemente porque sin ellos no habría rentabilidad económica, y en el caso de un proyecto web de carácter público tampoco tendría sentido porque sin ellos no habría tampoco una incidencia socio-cultural cuantificable. Es por ello necesario generar esas comunidades a la par que se diseñan los sitios web. Entre los usuarios puede haber diferentes tipos en función de su grado de participación y actividad. Sin embargo, también es cierto que abrir esta puerta como opción hacia un museo participativo comportar asumir más dedicación y ciertos riesgos (a nivel de control de contenidos) de los que el museo debe ser consciente.

El uso de las TIC en los museos y la presencia de los museos en Internet: una mirada a nuestro país

Como ya se recogía en un artículo para la revista Mosaic (Carreras, Báscones Berni, 2008) cualquier diagnosis sobre la aplicación de las TIC en el mundo del patrimonio en nuestro país es limitado, ya que existen pocas publicaciones al respecto y escasos reuniones o congresos nacionales que permitan intercambios de experiencias. Tal vez, el único congreso de referencia era Culturtec que se celebró por última vez en el año 2002, y recientemente se han desarrollado una serie de cursos o jornadas en que diversos especialistas nacionales de este ámbito han podido coincidir ocasionalmente6.
No existe en la actualidad ningún observatorio de TIC aplicadas al patrimonio español, y los únicos estudios conocidos afectan tan sólo a diferentes comunidades autónomas (Cantabria, Cataluña) o provincias (Guipúzcoa). Sin duda, éste es uno de los actuales déficits que impiden realizar políticas activas de aplicación TIC en el sector.

En el 2004 se realizó una diagnosis de la museografía en Internet (Carreras, 2004) nada alentadora, más tarde en el 2006 se realizó un informe (Celaya, Viñarás, 2006) sobre la situación de los principales museos y centros de arte del estado español en cuanto a la promoción de las tecnologías web 2.0. Dicho informe dejaba clara que todavía quedaba mucho camino por recorrer en cuestiones que tres años después nos parecen ya básicas, y eso que el estudio se centraba en los principales centros y museos de arte, es decir, los que disponían de más recursos para estar al día. Entre otras cosas, se destacaba como la mayoría no contaba con sistemas de noticias sindicables, ni espacios de prensa bien gestados, faltaba adecuación de la web a los buscadores, se hacía poco uso de formatos multimedia, no había mucha promoción de visitas virtuales, ni espacios de participación, ni políticas de promoción de enlaces amigos que ayudasen a crear redes...

En la actualidad las cosas están mejorando pero estamos todavía lejos de aplicar las TIC y de aprovechar las ventajas de Internet. Los grandes museos son los primeros que se están adaptando como evidencian el Museo Thyssen- Bornemisza7, el Macba8 o el Museo Picasso de Barcelona9, pero, una vez más volvemos a recordar que son los más pequeños y modestos los que también precisan de ayuda para dar el salto de lo analógico a lo digital. Experiencias como el “Mapa del tiempo”10 (Museo Thyssen- Bornemisza) están comenzando a experimentar con la visualización de datos interactiva, y en este caso muestra la colección a partir de su cronología.

Por ello se ha desarrollado el proyecto Muscat11 (impulsado por el Grupo Òliba y la Generalitat de Catalunya), que pretende reunir y potenciar el usos de CMS12 Open Source para que los pequeños y medianos museos tengan a su disposición una herramienta básica como es un gestor de contenidos web.

Un gestor de Contenidos permite publicar un sitio web con toda una serie de herramientas de gestión y contar con una plataforma escalable y ampliable de manera modular a través de diferentes complementos y utilidades web. Todo museo podría contar así con las herramientas como gestor noticias y de información sobre exposiciones, actividades, formación, educación, así como agenda, sistema de sindicación RSS, blogs, forum, plataforma social...

Joomla (el gestor por el que se ha optado) es un CMS que cuenta ya con más de 3300 extensiones que pueden ampliar sus funcionalidades. Debemos entender, por tanto, este CMS como un plataforma básica sobre la que asentar un proyecto web escalable, donde incluso el diseño visual de la interface es también un elemento modificable, adaptable y personalizable. Utilizando este CMS, el grupo Òliba ya ha desarrollado algunos proyectos de gestores de contenidos aplicados a instituciones de la memoria (Carreras, Báscones, 2007).

Sin embargo, es cierto que las herramientas no lo son todo. Es necesario invertir también en la formación de los profesionales de la museología, hoy más que nunca la comunicación es esencial, así como también lo es la generación de contenidos de calidad y los procesos de trabajo en grupo contando con la red. Por ello es necesario actuar con una estrategia clara y desde un filosofía coherente. De nada sirve contar con todas las herramientas que la web 2.0 aporta o pensar en la web 3.0 si no se cambian los procesos de trabajo que permitan usarlas de la manera adecuada y con un equipo integrado desde el que se garantice una mínima calidad de los contenidos.

En este sentido es aconsejable apostar también por una política de museos en red que permita trabajar conjuntamente a los museos pequeños desde necesidades comunes, todo ello puede servir para intercambiar experiencias a nivel profesional y para que a la vez el público cuente con más recursos culturales que le permitan acceder a estos desde una propuesta conjunta, tanto a nivel presencial como de manera on-line.

Iniciativas como el Sistema Territorial del Museu Nacional de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya13 o la Xarxa de Museus del l’Alt Pirineu i Aran14, responden a estas necesidades, y esta última nos habla desde una periferia (como es la montaña) que ha estado durante mucho tiempo alejada de los grandes centros urbanos y de sus recursos. Allí los museos podrán también contar con las TIC como medio de difusión y comunicación tanto de cara al público como a nivel de los propios profesionales de los museos.

Es necesario, por tanto, seguir pensando, apostando y experimentando con las TIC aplicadas a museos y al patrimonio porque, entre otras razones, el salto de lo analógico a lo digital es ya irreversible.

NOTAS:

1 Grupo de investigación Òliba de la UOC: http://oliba.uoc.edu

2 http://www.mhic.net

3 Un ejemplo son las experiencias inmersivas en Realidad Virtual

4 http://www.calimera.org/

5“Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España. Análisis descriptivo”. Editado por Fundación Autor - Sociedad General de Autores y Editores / Madrid, 2005.

12 Content Management System o CMS (Sistema de gestión de contenidos)

Bibliografía/Referencias


  • Báscones, P.; Carreras, C. (2007) "Gestión de portales de instituciones de la memoria: Del HTML al CMS y hacia la aplicación de XML para multiplataformas". Periferica 8 (dic. 2007)

  • Carreras, C. 2004 “Patrimonio digital”. En G.Munilla (ed.) Gestión del patrimonio cultural. Manual UOC, Barcelona.

  • Carreras, C. (2008) "Diagnosis sobre el estado de la aplicación de lasTIC en el mundo del patrimonio en España" En M.L.Bellido (dir.) Difusión del patrimonio cultural y nuevas tecnologías. UNIA, Sevilla,pp.88-101.

  • Carreras, C.; Bàscones, P.; Berni, P. (2008) "Museos en nuestro país". En Mosaic 68 http://mosaic.uoc.edu/articulos/ccarreras_pbascones_pberni0808.htm

  • Carreras, C (2004) “Museografía en Internet: Análisis de la situación en nuestro país”. Boletín do Museo Provincial de Lugo XI, pp.93-111

  • Celaya, Javier; Viñarás, Monica (2006) “Las nuevas tecnologías Web 2.0 en la promoción de museos y centros de arte”. Publicado por Dosdoce.com

  • Deloche, Bernard (2001) El Museo virtual. Ediciones Trea. Gijón.

  • Prada, Juan Martín (2007) “La creatividad de la multitud conectada y el sentido del arte en el contexto de la Web 2.0”. En Estudios Visuales nº 5. Ed. CENDEAC (Centro de Documentación y Estudios Avanzados de Arte Contemporáneo). Murcia.

  • Roca, B. (2008) "La Cibermuseografia". La Gestió del Patrimoni en l'àmbit local, Documenta Universitaria. Girona, pp.69-76.

  • Sierra, Albert (2006). “Museus 2.0. Les institucions patrimonials davant del nou Internet”. III congrés online – Observatori per a la cibersocietat.


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