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Un estudio comparativo de la brecha digital: Unión Europea, España y Canarias Teresa González de la Fe[1] Universidad de La Laguna Pablo Rodríguez González[2] Universidad de La Laguna Resumen Siguiendo a la OCDE, consideramos aquí la
brecha digital como la distancia entre individuos,
hogares, empresas y áreas geográficas con diferentes niveles socio-económicos,
con respecto tanto a sus oportunidades para acceder a las tecnologías de la
información y la comunicación (TIC) como a su uso de Internet para una amplia
variedad de actividades. Como una forma
de emprender un análisis de las desigualdades geográficas y sociales
relacionadas con la Sociedad de la Información, en este trabajo se presentan
datos de la Unión Europea, de las comunidades autónnomas de España y de las
Islas Canarias respecto a tres indicadores que se consideran básicos para medir
la brecha digital: la densidad telefónica, la penetración de PC en los hogares
y el porcentaje de población usuaria de Internet. Abstract
We use in this paper the OECD definition of the
digital divide: “the gap between individuals, households, businesses and
geographic areas at different socioeconomic levels in regard, both, to their
opportunities of accessing information and technologies (ICT’s) and to their
use of the Internet for a wide variety of activities”. As a means to initiate
an analysis of the local and social disparities related to the ICT’s, we then
present statistical data about the European Union, the Spanish autonomic
regions, and from the Canary Islands in regard to three indicators, that we consider basic ones, in order to
measure the digital divide: telephonical density, PC’s penetration in
households, and number of the Internet users as a percentage of total
population. LA
BRECHA DIGITAL
La Sociedad de la Información puede definirse como el conjunto de
relaciones de cualquier tipo que se establecen usando como medio y soporte las
tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), especialmente las
redes telemáticas. La Sociedad de la Información es un proceso de cambio social
en marcha en todo el planeta cuyos perfiles, características, alcance y efectos
aún están en proceso de configuración y definición. Sin entrar en los problemas de definición y delimitación de la
Sociedad de la Información,[3] asumimos que, desde un punto de vista económico, hay dos grandes
sectores que centran el crecimiento de la Sociedad de la Información[4]. Por una parte, las actividades económicas relacionadas con la
construcción por grandes empresas de la Infraestructura de Información Global
(fabricación de ordenadores, routers, cable de fibra óptica) y con la operación
misma de las redes. Por otra, las aplicaciones, contenidos y servicios, que
dependen de la primera para su existencia. Los contenidos, aplicaciones y
servicios son las nuevas industrias del conocimiento con expectativas de
crecimiento a largo plazo. La innovación, la capacidad de procesamiento de
información y el conocimiento parecen ser los principales elementos para el
logro de ventajas competitivas y para el crecimiento económico. Así que la posición
Esta versión del crecimiento económico, combinada con el movimiento hacia las
infraestructuras de la información, es la que subyace a los conceptos de
"sociedad de la información" y "economía basada en el
conocimiento". La implantación de la Sociedad de la Información depende, en primer
lugar, de la existencia de infraestructuras
tecnológicas informáticas y de comunicaciones que hagan posible el
establecimiento de las relaciones de todo tipo y la realización de las
actividades que posibilitan esas infraestructuras. En segundo lugar, pero no
menos importante, la implantación de la Sociedad de la Información depende de
los usuarios y de la intensidad,
frecuencia y diversidad del uso que estos usuarios hagan de las TIC para
realizar una gama cada vez más amplia y variada de actividades y tareas y para
establecer todo tipo de relaciones a través de las redes telemáticas. Esta
disponibilidad para usar las redes y sus interfaces tecnológicos para llevar a
cabo relaciones sociales de toda índole, que Cornellá llama la infoestructura,[5] implican los conocimientos y las
actitudes de los usuarios respecto a las tecnologías de acceso a las redes
(tanto por cables como inalámbricas) y a los contenidos y servicios ofrecidos
desde ellas. Infraestructuras e infoestructuras son los dos pivotes sobre los que
gira el desarrollo de la Sociedad de la Información. Ambas dimensiones están
desigualmente presentes a lo largo y ancho del planeta y, dentro de cada país,
entre las distintas áreas geográficas así como entre diferentes colectivos
sociales que componen la población. Dada la importancia creciente de la SI,
estas diferencias marcan las fronteras de formas emergentes de desigualdad
económica y social que se añaden a las ya existentes y las refuerzan: rentas
disponibles, acceso a los servicios de sanidad y educación, derechos humanos,
etc. Por ello, el concepto de brecha o divisoria digital se ha acuñado para
hacer una caracterización de estas diferencias y evaluar sus impactos y
consecuencias en las sociedades. La OCDE define la brecha
digital como la distancia entre individuos, hogares, empresas y áreas
geográficas con diferentes niveles socio-económicos con respecto tanto a sus
oportunidades para acceder a las tecnologías de la información y la
comunicación (TIC) como a su uso de la Internet para una amplia variedad de
actividades.[6] Por otra
parte, el Informe sobre Desarrollo Humano
2001 de la ONU, que ya incluyó desde 1999 el acceso a las redes y el uso de
las TIC entre sus indicadores, señala que las TIC tienen influencia sobre el
desarrollo en la medida en que reducen el aislamiento geográfico, económico y
social, aumentan el acceso a la información y la educación y posibilitan la
participación de los más pobres. Sin embargo, señala el Informe, cuatro de cada cinco (79%) usuarios mundiales de Internet
están en los países de la OCDE, en los cuales habita sólo el 14% de la
población mundial.[7] A medida que la Sociedad de la Información va desarrollándose a lo
largo y ancho del planeta y de cada uno de los países que lo conforman, las
desigualdades en el acceso y el uso de las TIC para la realización de todo tipo
de actividades ha ido cambiando de configuración. A nivel mundial, el citado
informe de las Naciones Unidas, entre otros, señala que se incrementa el acceso
a las redes en todos los países y áreas geográficas, si bien el ritmo del
crecimiento es desigual: entre 1998 y 2000 se ha duplicado el porcentaje de la
población usuaria de Internet de los USA pasando del 26,3% al 54,3%, se ha
cuatriplicado en los países de la OCDE de alto ingreso (excluidos los USA)
pasando del 6,9% al 28,2%, mientras que en América Latina y el Caribe ha pasado
del 0,8% al 3,2%, en los Estados árabes ha pasado del 0,2% al 0,6%, en el
África Subsahariana lo ha hecho del 0,1% al 0,4% y en el Asia Meridional del
0,04% al 0,4%. Ello implica que se reduce la brecha digital entre los países,
pero esto sucede de forma muy lenta. Igualmente, al interior de los países, especialmente de los países
ricos y postindustrializados, la brecha digital se manifiesta en que los
usuarios de Internet se concentran en las zonas urbanas, entre los que poseen
mayores niveles de estudios y mayores recursos económicos, son más jóvenes y
son preferentemente varones. Sin embargo, las diferencias de género y edad
tienden a borrarse rápidamente, como ha sucedido en los USA, Canadá, Australia
y la Unión Europea, al tiempo que, en el caso de los USA, se siguen manteniendo
diferencias entre los distintos grupos étnicos que componen la población,
siendo la desigualdad racial, un rasgo distintivo de los Estados Unidos y
probablemente de otros lugares.[8] A medida que las diferencias entre los que acceden y no acceden a
Internet van reduciéndose, si bien a un ritmo lento y desigual, aparece una
nueva divisoria digital en lo que respecta a la velocidad y el ancho de banda
del acceso. Castells comenta al respecto que “es bastante probable que, cuando
las masas tengan por fin acceso a Internet a través de la línea telefónica, las
élites globales se hayan escapado ya a un círculo superior del ciberespacio”.
En agosto de 2000, sólo el 10,7% del total de hogares on line de los USA tenía
acceso a la banda ancha, y dicho acceso estaba relacionado con diferencias en
el ingreso, la educación y el origen étnico.[9] La brecha digital no es una nueva forma de desigualdad. Como señaló
hace ya tiempo el Informe Panos sobre Internet y la pobreza[10],
la brecha digital se suma a las desigualdades socioeconómicas que dividen al
planeta entre el Norte rico y el Sur pobre y que se repiten en el seno de los
países más desarrollados entre los que tienen más recursos y los que tienen
menos. Es pues, la manifestación digital de la vieja desigualdad social, que
reproduce en la Sociedad de la Información los fenómenos sociales ya conocidos
de la marginación y la exclusión. Sin embargo, dado que el dominio de las TIC y
el acceso a las redes telemáticas es cada vez más central para el acceso a los
recursos económicos y educativos, a la información y a la participación
política, la exclusión digital toma un cariz peligroso en las sociedades de
bienestar occidentales donde el acceso a la educación y a las rentas mínimas
prácticamente se ha universalizado, de tal modo que el analfabetismo digital
será la nueva cara de la pobreza en los países ricos. En los países pobres, la exclusión
digital es tan sólo un elemento secundario en la medida en que el alimento, la
salud, la vivienda, la alfabetización, la educación, la electricidad y un largo
etcétera son aún privilegio de minorías, pese a que a nadie se le escapa el
importante papel que puede jugar el acceso a las redes para salir del círculo
infernal de la miseria. En lo que resta del trabajo, nos centraremos en señalar algunas
importantes diferencias en lo que respecta al acceso a las redes telemáticas
que se manifiestan entre los países de la Unión Europea, entre las Comunidades
Autónomas españolas y entre las islas que forman la Comunidad Autónoma de
Canarias, a fin de empezar a tomar las medidas de esta forma de desigualdad
social que amenaza a las sociedades del bienestar y pone en peligro los avances
y conquistas en materia de igualdad y de desarrollo humano logrados durante el
siglo XX. DIFERENCIAS Y DESIGUALDADES EN EUROPA, ESPAÑA Y
CANARIAS
Como hemos señalado, la brecha digital reproduce las desigualdades
sociales respecto al acceso a la riqueza, el poder y los privilegios y se suma
a las desigualdades relativas al estatus socioeconómico, a la educación, al
género, a la localización geográfica y al origen étnico. En la medida en que la
implantación de la Sociedad de la Información depende de la disponibilidad de
infraestructuras de acceso –especialmente de ordenadores y redes telemáticas- y
de la existencia de usuarios de las mismas, en este apartado se van a
considerar las diferencias existentes entre los países de la Unión Europea, en
el seno de España y al interior de Canarias en lo relativo a 3 indicadores
principales: las infraestructuras de comunicaciones, especialmente la red
telefónica básica pero también las que posibilitan la banda ancha (RDSI, ADSL y
cable); la disponibilidad de ordenadores personales (PC) dado que ésta sigue
siendo la forma principal de acceso a las redes aún cuando ya se están
desarrollando tecnologías que posibilitan otras formas de acceso como el WAP o
la TV; y el porcentaje de usuarios de Internet en la población. Estos tres indicadores permiten ofrecer una primera aproximación a la
medición de la brecha digital, dado que son los requisitos mínimos para la
presencia de la Sociedad de la Información, si bien sería deseable la
disponibilidad de otras medidas complementarias como la capacidad de innovación
tecnológica y las actitudes hacia el cambio cultural, los tipos de políticas
institucionales destinadas a la I+D y la innovación empresarial, los niveles
educativos de la población, la estructura ocupacional y la situación y
características del mercado laboral. 2.1.
Unión Europea
Para la caracterización de las diferencias entre los países de la
Unión Europea se va a hacer uso del ESIS1 realizado por el ISPO[11]
que ofrece distintas medidas de la situación de la Sociedad de la Información
en el conjunto de la Unión y al interior de cada uno de los Estados miembros.
Aunque el ESIS1 analiza distintos indicadores relacionados que dan un panorama
global de la situación de los distintos países de la Unión, se usarán
preferentemente los 3 indicadores ya citados. Respecto a las líneas telefónicas por 100 habitantes, la media de la
Unión a finales de 1999 estaba en 100,5 líneas. Las principales diferencias se
establecen entre un grupo de 6 países con más de 100 líneas por 100 habitantes
(Austria 102, Países Bajos 104, Dinamarca 121, Luxemburgo 121, Suecia 130 y
Finlandia 130), otro grupo de 8 países entre 80 y 100 líneas por 100 habitantes
(Bélgica 81, España 82, Alemania 87, Portugal 89, Grecia 92, Francia 93, Reino
Unido 97 e Italia 98) estando sólo Irlanda por debajo de los 80 con 79 líneas
por 100 habitantes. Considerando la RDSI como una primera forma de acceso de banda ancha
(dadas las disparidades en otras tecnologías como el cable o la ADSL) se
observan también importantes diferencias en el seno de la Unión. Un grupo de
países poco equipados que tienen de 1 a 5 canales de RDSI por 100 habitantes
(Grecia 1, España 2, Bélgica 3, Irlanda 5, Reino Unido 5 y Portugal 5). Un
segundo grupo intermedio que poseen de 6 a 9 canales por 100 habitantes
(Francia 6, Italia y Suecia 7, Austria 9) y un tercer grupo de países equipados
por encima de la media de la Unión situada en 8 canales por 100 habitantes
(Dinamarca 12, Países Bajos y Finlandia 15, Alemania 16 y Luxemburgo 20). Una
vez presentados los datos sobre la difusión del PC y del acceso a Internet se
presentarán datos más recientes sobre el tipo de conexión a Internet a partir
de los datos del eurobarómetro. Atendiendo al número de PC en empresas y en hogares por 100
habitantes, el promedio de la Unión era de 34 a finales de 1999. Sin embargo,
atenderemos aquí sólo al número de PC en los hogares por cada 100 habitantes
que revelan que en ciertos países la proporción es similar a la de la TV, como sucede
en Dinamarca (33) o Suecia (31), mientras que hay entre 20 y 30 PC en hogares
por cada 100 habitantes en Luxemburgo (25) Alemania (23), Finlandia (21) y
Austria (20), entre 10 y 20 en Bélgica (19), Francia (19) Países Bajos (18) y
Reino Unido (11) y menos de 10 PC por 100 habitantes en Italia (9), Irlanda y
Portugal (7), España (6) y Grecia (1). Por último, en lo relativo a los porcentajes de usuarios de Internet
respecto a la población total, en 1999 sólo el 19% de la población europea
usaba Internet, si bien el crecimiento respecto al año anterior fue del 51% y
las tasas de crecimiento siguen en aumento. Pero estas proporciones son
diferentes entre los distintos países de la Unión, al igual que lo son los
ritmos de crecimiento. De nuevo aparecen 4 grupos diferenciados de países. Un
primer grupo con altos porcentajes de usuarios de Internet que comprende a
Suecia (44%), Finlandia (42%), Dinamarca y los Países Bajos (39), un segundo
grupo que incluye a Alemania, Austria, Reino Unido y Luxemburgo con porcentajes
entre el 20 y el 24, un tercer grupo entre el 14 y el 16% que comprende a
Bélgica, Irlanda y Francia, y un cuarto grupo con porcentajes entre el 7 y el
10% que comprende a Grecia, Portugal y España. En la medida en que los ritmos de crecimiento de los usuarios de
Internet han experimentado y siguen experimentando fuertes aumentos, los datos
usados aquí sólo revelan las tendencias desiguales entre los países. Dado que
la disponibilidad de infraestructuras de acceso y los porcentajes de usuarios irán
en aumento, es de suponer que la Unión Europea irá cerrando progresivamente
este aspecto de la brecha digital, al tiempo que se harán manifiestas las
desigualdades en lo que respecta al tipo de acceso, es decir a la
disponibilidad de acceso de alta velocidad mediante las tecnologías de banda
ancha. Sería deseable que la Unión atendiera a las diferencias al interior de
los países usando las unidades regionales y estableciendo diferencias similares
a las que se dieron entre las regiones de objetivo 1 en las políticas de
cohesión allí donde no se alcance el 75% de la media de la Unión en lo relativo
a los principales indicadores de la Sociedad de la Información. Sólo entonces
podrán plantearse políticas tendentes a la reducción de las disparidades y a la
potenciación del conjunto de la Unión en lo que respecta a la economía basada
en el conocimiento, a la capacidad competitiva de las empresas europeas y al
acceso no discriminatorio de los habitantes de la Unión a los recursos y
oportunidades que ofrecen las redes telemáticas en general e Internet en
particular. 2.2.
España
Se ha visto en el apartado precedente que España está en el grupo de
cola de la Unión Europea en los 3 indicadores usados para esta primera medida
de la brecha digital. Sin embargo, las disparidades al interior del país son
importantes, lo que obliga a considerar las diferencias entre las Comunidades
Autónomas españolas en lo relativo tanto a infraestructuras para el acceso a la
Internet como a los porcentajes de usuarios. En lo que respecta a las infraestructuras, el informe e-España 2001[12]
especifica las distintas dotaciones de infraestructuras que abarcan el
porcentaje de hogares con telefonía fija, el porcentaje de hogares con PC, las
líneas telefónicas por 100 habitantes, la digitalización de la red telefónica y
el porcentaje de hogares cableados en las diferentes Comunidades Autónomas, con
datos del año 1999. Dicho informe excluye tanto a Extremadura, como a Ceuta y
Melilla por falta de datos. Las disparidades que se observan entre las distintas Comunidades son
muy acentuadas. Respecto a los porcentajes de hogares con línea telefónica
fija, están a la cabeza Madrid (93,6%) y el País Vasco (91,3%) mientras que los
lugares de cola lo ocupan Andalucía (61,3%) y Galicia (64%). Por debajo de la
media española en este indicador (76,9%) se sitúan, además de Andalucía y
Galicia, Asturias (75,6%), Canarias (69,9%), Castilla La Mancha (68,8%),
Castilla León (73,8%) y Murcia (64,2%), es decir, casi la mitad de las
Comunidades, mientras que claramente por encima de la media española se sitúan,
además de País Vasco y Madrid, Cataluña (88,7%), Aragón (84,1%) o Navarra
(86,7%). Considerando el número de líneas telefónicas por 100 habitantes, la
media española está en 42,6, aunque Baleares está a la cabeza con 55,8 mientras
que Andalucía está a la cola con 34,4. De nuevo, podemos establecer un grupo de
Comunidades por encima de la media que abarcaría además de Baleares, a Aragón
(46,6), Cataluña (50,5), Comunidad Valenciana (46,6), Madrid (51,8), Navarra
(43,1), País Vasco (44,3) y la Rioja (48,6), y un grupo por debajo de la media
que además de Andalucía comprende a Asturias (40,6), Canarias (40,2), Cantabria
(39,9), Castilla La Mancha (40,1), Castilla León (37,8), Galicia (34,8) y
Murcia (35,9). Por importantes que sean estas diferencias en el seno de España,
mayores son aún las observadas en lo relativo al porcentaje de hogares que
disponen de PC, que pese a no ser equivalente a la medida europea de hogares
con PC por cada 100 habitantes, sí nos permite profundizar aún más en el
estudio de la brecha digital al interior del país. Para el conjunto de España
había un 11% de hogares que disponía de PC. Por debajo de esta media española
se sitúa un grupo más amplio de regiones que en el anterior indicador, pues son
13 las Comunidades que comprende, lo que permite dividirlas según su distancia
a la media española en dos subgrupos principales: Andalucía (9,4%), Aragón
(10,5%), Asturias (10,4%), Canarias (9,4%), Comunidad Valenciana (9,8%) y La
Rioja (10,6%) por una parte, con porcentajes más cercanos a la media, y
Cantabria (5,9%), Castilla La Mancha (6,2%), Castilla León (8,6%), Galicia
(5,8%), Murcia (8,6%), Navarra (8,9%) y Baleares (8,9%) por otro, con
porcentajes más lejanos a la media. Por encima de la media se sitúan Cataluña
(16,6%), Madrid (16,2%) y País Vasco (11,8%). Por último, en lo relativo a los usuarios de Internet por Comunidades
Autónomas, se va a hacer uso de los datos del Estudio General de Medios
correspondiente a 2002.[13]
Podemos de nuevo distinguir un grupo de 10 Comunidades en las que más del 20%
de la población se conectó a Internet en el último mes y que comprende a Aragón
(20,1%), Asturias (23,3%), Baleares (21,5%), Canarias (21,7%), Cantabria
(21,6%), Cataluña (26,6%), Comunidad Valenciana (21,1%), Madrid (24%), País
Vasco (27,7%) y La Rioja (22,6%) y otro grupo por debajo del 20% que comprende
a Andalucía (18,3%), Castilla León (16,5%), Castilla La Mancha (13,6%),
Extremadura (13,5%), Galicia (17%), Murcia (19,6%) y Navarra (16,1%) y que en
líneas generales se corresponde con las Comunidades con menores proporciones de
PC en el hogar, si bien el hogar no es el único lugar de acceso a Internet en
nuestro país, sí es con diferencia el principal, según los datos del propio
EGM. Las diferencias observadas en lo que respecta a estos indicadores
simples de infraestructuras y usuarios señalan a una realidad muy dispar en el
seno del país y que muestran que las regiones con mayor nivel de desarrollo
socioeconómico son en general las que poseen mayores oportunidades de acceso a
las redes y, por tanto, mayores proporciones de usuarios entre su población, al
igual que sucedía en el caso de la unión Europea. Esta conclusión se refuerza
si se observa que el perfil de clase social de los usuarios de Internet sigue
señalando a las clases alta y media alta como los principales usuarios de
Internet, con el 43% del total de usuarios, si bien ha aumentado ligeramente la
participación de las clases baja y media baja. 2.3.
Canarias
Para terminar haremos referencia a algunos datos
sobre las diferencias observadas entre las distintas islas que componen la
Comunidad de Canarias. En Diciembre del año 2000 el número de líneas por 100
habitantes en Canarias era de 47, cuatro puntos por debajo de la media española.
Atendiendo a la distribución por hogares, el 80,8% dispone de una línea de
telefonía básica.[14] A nivel
insular, y en términos de hogares, según los datos del ISTAC la menor
proporción de hogares con teléfono se detecta en Fuerteventura (60,9%) y la mayor
en El Hierro (85,1%) . Las dos islas capitalinas presentan unos porcentajes de
hogares muy similares, Gran Canaria (82,2%) y Tenerife (81,0%), presentando La
Palma cifras algo mejores (82,9%). Junto con Fuerteventura, Lanzarote (65,9%) y
La Gomera (74,9%) están por debajo de la media de las islas. El número de puntos conectados a las redes de cable
de banda ancha en Canarias en el mes de diciembre del año 2000 era de 6.000. En
esas fechas se alcanzaron los 80.000 hogares pasados por cable, llegando la proporción
de puntos de acceso a las redes de cable a 0,3 por cada 100 habitantes. Por
tanto, las redes de banda ancha sólo eran accesibles, como máximo, para tres de
cada mil canarios. En marzo del año 2001, el
acceso de banda ancha en Canarias a través de ADSL era muy limitado, llegándose
tan solo a los 0,34 accesos por cada 100 habitantes y habiéndose instalado en
las islas un total de 4.700 líneas ADSL. Gran Canaria, Tenerife y
Lanzarote se situarían a la cabeza en cuanto a líneas ADSL, mientras que la isla
de El Hierro no contaba con ninguna línea de este tipo. En mayo de 2001 estaban
instaladas 35.000 líneas RDSI en Canarias, lo que supone 2 líneas RDSI por cada
100 habitantes. Respecto al porcentaje de PC en
el hogar, en 2001 casi el 30% de los hogares tienen al menos un ordenador
personal, pero sólo un 12% posee conexión a Internet.[15]
Se observan considerables diferencias en la disposición de ordenador y de
acceso a Internet en el hogar entre las islas mayores y las menores. Mientras
que en las islas mayores casi uno de cada tres hogares tiene ordenador, en el
resto de islas, a excepción de Lanzarote, no llegan a uno de cada cuatro.
Respecto a la conexión a Internet cabe señalar tres grupos: en primer lugar
estarían las dos islas mayores, por encima del 12% de hogares; un segundo grupo
estaría formado por Lanzarote, El Hierro y La Palma, que se sitúan entre el 10%
y el 8%; y el tercero, compuesto por Fuerteventura y La Gomera, con unos
porcentajes inferiores al 7%. En el año 2001, según los datos
del Estudio General de Medios, Canarias contaba con 340.241 usuarios de
Internet, lo que representaba el 19,1% de la población canaria de ese año. No obstante, según datos del estudio Canarias
en la Sociedad Digital,[16]
que permite la desagregación por islas, se observa una tendencia al
crecimiento de la proporción de usuarios a lo largo de todo el año 2001, que
pasa del 20,7% en diciembre de 2000 al 24,7% en diciembre de 2001. Los datos
por islas señalan que Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife son las islas que
presentan un mayor porcentaje de usuarios respecto a la población de su isla,
sobrepasando el usuario por cada cuatro habitantes. El mayor incremento de la
proporción de usuarios en el último año se registra en Lanzarote y
Fuerteventura, particularmente en esta última, que pasa de un 12,3% de usuarios
en diciembre de 2000 al 27,6% en diciembre de 2001. Los
internautas canarios responden al mismo perfil que se da en todas las
sociedades occidentales: hombres, jóvenes, con estudios medios o altos y de
status socioeconómico elevado. La proporción entre hombres y mujeres
internautas sólo se iguala entre los más jóvenes (17,7% y 17,2% en el grupo de
16 a 24 años), acentuándose la exclusión digital de las mujeres en los grupos
de mayor edad. Por otra parte, a medida que nos movemos hacia los niveles de
estudios y de status más bajos, se va incrementando el peso de las personas que
manifiestan no haberse conectado a internet en el último mes. El 63,1% de la
población no usuaria de internet tiene un bajo nivel de estudios, mientras que
el 60,8% tiene un bajo status socioeconómico. Por el contrario, los grupos más
cualificados y mejor posicionados económicamente están sobrerrepresentados
entre los internautas. Casi el 70% de los internautas canarios son individuos de
estatus medio y alto, segmento que no llega a sumar el 50% del total de la
población. NOTAS
[1] Teresa
González de la Fe (Las Palmas de Gran Canaria, 1954) es Profesora Titular de
Universidad del Departamento de Sociología y directora del Instituto
Universitario de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de La Laguna.
Desde 1999 ha llevado a cabo el diseño y definición de los indicadores de la SI
en Canarias y desde 2001 colabora como directora académica con la empresa TSA
para la actualización del Sistema de Indicadores de la SI en Canarias (SISIC). [2] Pablo
Rodríguez González (Santa Cruz de Tenerife, 1974) es licenciado en Sociología y
actualmente cursa el segundo año del Tercer Ciclo del Departamento de
Sociología de la ULL. Es técnico de la empresa TSA, SL Ha trabajado en el
diseño, desarrollo y actualización del SISC desde 1999. [3] Se usa
el término 'Sociedad de la Información' por ser el más extendido a nivel
nacional e internacional, incluyendo en él aspectos tratados a veces bajo el
epígrafe de Sociedad del Conocimiento. Una recopilación de distintos puntos de
vista en torno a las TIC's y sus efectos en los ámbitos económicos, culturales,
organizativos, laborales, de ciudadanía y privacidad, etc, es Computerization and Controversy. Value
Conflicts and Social Choices,
editada por Rob King (1996, London,
Academic Press). No es este el lugar de
discutir las diferencias de definición y caracteriación de la SI, palpables por
ejemplo entre el enfoque de Javier Echeverría, 1999, Los Señores del aire: Telépolis y el Tercer Entorno, Barcelona,
Editorial Destino, y el más conocido de Manuel Castells 1997, La Era de la
Información. Economía, Sociedad y Cultura, Madrid, Alianza Editorial, 3
vols. [4] Directorate for STI, CICCP, OCDE Workshops on the Economics of the Information Society: A Synthesis
of policy Implications, 75789, DSTI/ICCP/IE(99)1/FINAL. [5] Alfons Cornella. Infostructure: A Key Concept in the
Information Society. CEMS Conference, Barcelona 24-26 Marzo 1999 [6] OCDE: 2001 Understanding the Digital Divide, p. 4. [7] PNUD
(2001) Informe sobre desarrollo humano 2001, p. 42. [8] Véase Fundación Benton, The Digital Beat, v.
1, n. 13, Becht, Taglang & Wilhelm
(1999) “The Digital Divide and the US Hispanic Population”. Manuel
Castells (2001) La Galaxia Internet, Barcelona, Areté, p. 280. El
informe del Departamento de Comercio de los USA de 2002, A Nation On Line, señala
también los más altos porcentajes de usuarios de Internet entre los blancos y
asiáticos que entre los negros e hispanos, cfr. pp. 21 y ss. [9] Castells (2001), op. cit. p. 284. [10] Informe
Panos nº 28 (1998) Internet y la pobreza, traducción española J. Villate
en Ciberespacio y Sociedad. URL del informe original
http://www.oneworld.org/panos/briefing/interpov.htm. [11] ISPO es
el Observatorio europeo para la Sociedad de la Información. http://www.eu-esis.org. ESIS1 es el estudio
continuo de la evolución de cierto número de indicadores de la Sociedad de la
Información en cada uno de los países de la Unión. El informe del que se va a
hacer uso aquí corresponde a noviembre de 2000, que es el último accesible. [12]
Fundación Retevisión-Auna 2001 e-España
2001, Madrid p. 47 y ss. [13] El
Estudio General de Medios lo realiza la Asociación para la Investigación de los
Medios de Comunicación (AIMC) y algunos de sus resultados están publicados en
Internet (http://www.aimc.es) . [14] Los
datos sobre líneas telefónicas por 100 habitantes están tomados de (2002) Apuntes sobre
E-Telecomunicaciones, Gobierno de Canarias. La cifra por hogares proviene
de la Estadística de Condiciones Sociales (septiembre 2001) del ISTAC. [15] Estadística
de Condiciones Sociales,
ISTAC, 2001. [16] TSA
(2001) Canarias en la Sociedad
Digital.
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