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La transición hacia la sociedad del conocimiento en
Venezuela (tendencias de las industrias de
la sociedad de la información).
Carlos E. Guzmán Cárdenas* Universidad Central de Venezuela Resumen. Son
escasos los estudios sobre las ventajas competitivas del conjunto de industrias
que conforman al sector de la información,
comunicación y contenido; sobre los
agentes económicos, sociales e institucionales comprometidos en el desarrollo
de la sociedad de la información (SI) y del conocimiento (SC) en Venezuela; su
creciente vinculación con el sistema productivo para generar mayores niveles de calificación que permitan el
acceso a los nuevos empleos generados por la sociedad de la información y,
las profundas modificaciones a las que lo somete. Ello representa una gran
debilidad para comprender la importancia y la dinámica empresarial o de
negocios de dicho sector sobre el conjunto de la economía y la sociedad
venezolana y, en consecuencia para diseñar políticas públicas congruentes con
una clara comprensión sistemática de la realidad de las industrias culturales y
comunicacionales así como de las
tecnologías de la sociedad de la información (TSI). En tal sentido, creemos conveniente subrayar el esfuerzo inaplazable, de reinterpretación
prospectiva, que tendrán que desarrollar las principales empresas y
organizaciones del país, a fin de propiciar la exploración de nuevos escenarios
en la indagación de una capacidad nacional de innovación, altamente competitiva
para crear valor, adquirir, acumular, mejorar y usar las tecnologías así como
la información con las oportunidades del mercado. Con esta propuesta inicial de diagnóstico, que forma
parte del proyecto de investigación titulado: “El Estado actual de las
industrias de la sociedad de la información en Venezuela” adscrito a la
línea de investigación “Sociedad de la Información, Política y Economía de
la Cultura”, se pretende realizar una evaluación descriptiva y prospectiva del entorno en el que operan
las industrias culturales, el sector de las telecomunicaciones (TELCOS), las
industrias relacionadas con las tecnologías de información y comunicación
(TIC), las industrias de contenido y redes selectivas de información y
comunicación en Venezuela, a fin de crear las condiciones encaminadas a mejorar
el acceso de los ciudadanos a las redes e infraestructuras de información
velando para que ningún sector significativo de la población,
independientemente de su nivel de renta o localización geográfica, quede fuera
de las beneficios de la sociedad de la información y del conocimiento. I.- El denominador común: un nuevo escenario, la transición hacia la
sociedad de la información (SI). “La transición hacia la sociedad de la información y el
conocimiento plantea importantes preguntas a los países de América Latina y el Caribe.
¿Cómo hacer que esa transición sea eficiente y equitativa en países que son,
estructuralmente, inequitativos y de baja eficiencia relativa? ¿Cómo lograr que
no favorezca exclusivamente a grandes empresas y a los consumidores de más
altos ingresos de cada sociedad? ¿Cómo financiar el esfuerzo de inversión
necesario para disminuir el rezago tecnológico que la región exhibe en este
campo respecto a los países industrializados? ¿En qué marco jurídico,
regulatorio e institucional se debe actuar para reducir las barreras de ingreso
y asegurar una competencia efectiva entre los proveedores de servicios de
conexión a las redes de transmisión, con miras a maximizar los beneficios
sociales? Asimismo, ¿cuáles son los principales temas en los que se puede desarrollar
una efectiva cooperación regional con vistas a disminuir la heterogeneidad de
por sí prevaleciente en la región en términos de difusión de las TIC? ¿Cómo
preservar la diversidad cultural y lingüística de los pueblos de América Latina
y el Caribe en el marco de esta transición hacia el mundo informatizado? ¿Cómo
garantizar equidad de género en el acceso? ¿Cómo lograr una mayor participación
en los contenidos de información y conocimientos que transmiten las redes
digitales? ¿Cómo contrarrestar la fuerte concentración de poder que la rápida
informatización de la sociedad coloca en manos de los países industrializados y
de las grandes empresas transnacionales?”
(CEPAL, 2000). “La
primera condición para una posible apropiación social de las tecnologías pasa,
necesariamente, por la identificación y la comprensión de lo que éstas
significan realmente. Los cambios se suceden -según diversas y complejas
lógicas-, a gran velocidad. No es fácil "saber qué pasa" en nuestra
sociedad de cambios. De hecho, todas las sociedades, por definición, han sido y
son "sociedades de la comunicación", pero algo especial sucede en
nuestros días que hace que la información se haya convertido en una condición
prioritaria y definitoria de nuestro tiempo. Y esto es así por que a la
comunicación le corresponde ahora una nueva centralidad en la estructura
social. La comunicación ya no es únicamente un factor cultural, sino que se ha
convertido claramente en un factor central del desarrollo económico y de la
propia organización social en todos sus aspectos (sanidad, transporte, ocio,
producción, etc.). Los principales cambios estructurales de la sociedad se
producen ahora en el entorno del tratamiento y de la transmisión de la
información.” (Miquel de
Moragas, 2000). Es
innegable que las industrias de la sociedad
de la información (industrias de TIC y de contenido) se han convertido en uno
de los sectores más importantes y de más rápido crecimiento en la economía
mundial (véase gráfico N° 1). Una naciente economía, que es conocida como la economía
informacional global, porque trata con elementos intangibles, tales
como la información, el conocimiento y el capital intelectual de las personas,
está creando
inéditos perfiles profesionales así como originales desafíos gerenciales para
la organización de los procesos productivos -gerencia del capital intelectual
(ICM), gerencia del conocimiento (KM)- que favorezcan la capacidad innovadora
y, de manera más general aún, está ejerciendo un fuerte impacto en los patrones
de interacción social con el surgimiento de una nueva estructura social dominante, que
los expertos dan en llamar la sociedad en red, aunada a inexploradas expresiones culturales y, que se denominan
habitualmente, como la cultura de la virtualidad real.
No obstante, tal como
señalan algunas fuentes, no parece existir una concepción común sobre lo que
podríamos entender por sociedad de la
información. Desde sociedad de la información o sociedad
informacional (CASTELLS, Manuel. 1998), a sociedad digital o sociedad
interactiva, hasta más recientemente, economía digital (TAPSCOTT, Don. 1997),
lo cierto es que, todos estos términos son válidos para nombrar un nuevo escenario
resultado de la convergencia de tecnologías y la eclosión de Internet,
caracterizado por el uso intensivo de las tecnologías en la casi totalidad de
los sectores económicos y sociales, que ha tenido como principal consecuencia
"romper las reglas de la economía tradicional" -de ahí el término de
nueva economía- haciendo posible desaparecer las limitaciones del tiempo y del
espacio así como modificar radicalmente la cadena de valor a través de procesos
de innovación permanentes. Sin embargo, su origen
se remonta a bastantes años atrás, cuando algunos especialistas (p.ej.,
Castells, Levy, Martin, Saphiro y Tapscot, entre otros) percibieron los
primeros indicios de que la sociedad industrial comenzaba a transformarse en un
tipo de sociedad distinta, en la que el control y optimización de los procesos
industriales empezaba a ser sustituido, en cuanto clave económica, por el
control y manejo de la información. Mientras esta categoría, es decir, sociedad
de la información, ha sido adoptada por la Comisión Europea (y en consecuencia
por los países miembros de la UE), en Estados Unidos se prefiere poner en
primer plano la idea de economía digital.
En la primera concepción
(SEDISI, 2000), la clave reside en el papel que las
tecnologías convergentes han de jugar para conformar unas sociedades europeas
más cohesionadas (trasfondo político de la cuestión), mientras que el punto de
vista estadounidense enfatiza su aportación a la productividad y los cambios
que introducen en el funcionamiento y eficiencia de los mercados (ver gráfico N° 2). La mayoría de las
definiciones de sociedad de la información, actualmente en uso, comparte con
mayor o menor cercanía, el sentido de los párrafos anteriores, como puede verse
en la muestra siguiente, a saber: ·
“Sociedad que crece y se desarrolla alrededor de la información y aporta
un florecimiento general de la creatividad intelectual humana, en lugar de un
aumento del consumo material” (MASUDA, Yoneji. 1994). ·
“Nuevo sistema tecnológico, económico y
social. Una economía en la que el incremento de la productividad no depende del
incremento cuantitativo de los factores de producción (capital, trabajo,
recursos naturales), sino de la aplicación de conocimientos e información a la
gestión, producción y distribución, tanto en los procesos como en los
productos” (CASTELLS, Manuel. 1998). ·
En particular la SI se caracteriza por “el
uso intensivo de las nuevas tecnologías en todos los sectores sociales y
económicos, como herramientas para lograr la modernización de los mismos, la
competitividad y el desarrollo auto sostenido del Territorio, modernizando la
industria tradicional (industria del átomo) y la Administración, creando nuevos
sectores productivos (industria del bit) y en general mejorando la calidad de
vida de los ciudadanos”. (Gobierno de Canarias, 2000). ·
“En la Sociedad de la Información y el Conocimiento están emergiendo
nuevos servicios -centrados en la comunicación y en las tecnologías de la
información- y, en consecuencia, nuevos escenarios que se caracterizan porque
enfatizan las actividades humanas de la sociedad y producen una aceleración en
los cambios económicos y sociales. Todo ello provoca un abanico de
oportunidades en torno al mundo del trabajo y la calidad de vida de los
ciudadanos, inimaginable hasta ahora y, por lo tanto, habrá que actuar para
ofrecer todas las garantías que faciliten un crecimiento lo más ordenado y
equitativo posible para todo el conjunto de personas (físicas y jurídicas) que
componen la sociedad”. (Gobierno de La Rioja, 2000). ·
“Se entiende por sociedad de la información aquella comunidad que
utiliza extensivamente y de forma optimizada las oportunidades que ofrecen las
tecnologías de la información y las comunicaciones como medio para el
desarrollo personal y profesional de sus ciudadanos miembros”. (Gobierno Vasco,
2000). ·
“El término sociedad de la información se refiere a una forma de
desarrollo económico y social en el que la adquisición, almacenamiento,
procesamiento, evaluación, transmisión, distribución y diseminación de la
información con vistas a la creación de conocimiento y a la satisfacción de las
necesidades de las personas y de las organizaciones, juega un papel central en
la actividad económica, en la creación de riqueza y en la definición de la
calidad de vida y las prácticas culturales de los ciudadanos”. (Libro Verde
sobre la Sociedad de la Información en Portugal, 1997: 9). ·
“Entorno en el que la información es un
factor clave del éxito económico y en el que se hace un uso intenso y extenso
de las tecnologías de la información y las comunicaciones”. (Reino Unido,
1998). ·
“A sociedade da
informação não é um modismo. Representa uma profunda mudança na organização da
sociedade e da economia, havendo quem a considere um novo paradigma
técnico-econômico. É um fenômeno global, com elevado
potencial transformador das atividades sociais e econômicas, uma vez que a
estrutura e a dinámica dessas atividades inevitavelmente serão, em alguma
medida, afetadas pela infra-estrutura de informações disponível. É também
acentuada sua dimensão político-econômica, decorrente da
contribuição da infra-estrutura de informações para que as regiões sejam mais
ou menos atraentes em relação aos negócios e empreendimentos. Sua importância
assemelha-se à de uma boa estrada de rodagem para o sucesso econômico das
localidades. Tem ainda marcante dimensão social, em virtude do
seu elevado potencial de promover a integração, ao reduzir as distâncias entre
pessoas e aumentar o seu nível de informação.” (Libro Verde sobre
Sociedad de la Información en Brasil, 2000: 5). ·
“La digitalización de la información, la
automatización de procesos, el comercio electrónico, el crecimiento del aspecto
inmaterial de la riqueza producida y el desarrollo de las nuevas redes tales
como Internet, favorecen extraordinarias transformaciones económicas, sociales
y culturales, a introducen insospechados cambios en los hábitos y costumbres de
la vida cotidiana de las personas. Estas transformaciones están facilitando la
emergencia de una nueva sociedad, a la que mundialmente se le denomina sociedad
de la información y, a veces, sociedad del conocimiento. Se trata de un sistema
económico y social donde la generación, procesamiento y distribución de
conocimiento a información constituye la fuente fundamental de productividad,
bienestar y poder. El avance hacia la sociedad de la información entraña
promesas de prosperidad material, equidad social, renacimiento cultural y
desarrollo democrático nunca antes conocidos en nuestra historia. Sin embargo,
su realización no está asegurada. Las nuevas tecnologías sólo abren
oportunidades de progreso, pero no lo determinan por sí mismas. El fundamento
de la sociedad de la información consiste en la emergencia de un nuevo
paradigma técnico-económico, cuyo soporte básico lo constituyen las nuevas
tecnologías.” (Chile: Hacia la Sociedad de la Información, 1999: 21-22) ·
Así tenemos que, en los próximos años veremos
consumarse la transición de una economía de capital a una economía basada en
el conocimiento. CUADRO
N° 1 DE LA
ECONOMÍA DE CAPITAL A LA ECONOMÍA EN RED
ÓRealizado por
Carlos Guzmán Cárdenas. 2000. Al respecto, Don Tapscott (1997), describe con gran acierto y precisión los doce (12) cambios globales de
una economía digital, desencadenados por el creciente impacto de las nuevas
tecnologías de la información y las comunicaciones, a saber: globalización,
conocimiento,
innovación,
digitalización, virtualización, convergencia, interconexión en red,
molecularización, orientación a clientes, inmediatez, desintermediación y
discordancia. Por otra
parte, en la economía digital, el “Management”
como ciencia, contribuye a la consecución de la excelencia en las
organizaciones con un cuerpo hipotético desarrollado de conceptos, principios,
teorías y técnicas, que se estructuran en diferentes paradigmas, que sirven al
mismo tiempo de modelos de interpretación y, de guías de inspiración y de
acción en esta sociedad de la información y del conocimiento. De entre los
paradigmas significativos citamos a continuación algunos de ellos. Son los
siguientes: CUADRO N° 2. CAMBIO DE PARADIGMAS
Fuentes: (VIEDMA MARTÍ, José María.
1999). Ciertamente, la tecnología se ha ido asentando en
todas las parcelas de nuestras vidas y la sociedad de la información comienza a
ser un hecho. Cualquiera que sea la definición que se escoja entre las varias
que abarca la noción de sociedad de la información, es preciso reconocer que su
desarrollo no debe conjugarse en futuro, sino que tiene manifestaciones ya
presentes en la realidad. Se aprecia
que la tendencia en la economía al entrar el siglo XXI, se orienta hacia el
crecimiento de los sectores en los cuales el conocimiento es el insumo
crítico principal: la industria del software, la microelectrónica, la
biotecnología, los nuevos materiales, las telecomunicaciones, la química fina y
otros. En los bienes y servicios de estos sectores, el conocimiento es el componente
principal del costo (y del precio), en detrimento del componente material. No es menos cierto que
se trata de un proceso en marcha, apoyado en la convergencia de
distintas tecnologías existentes y que están en permanente evolución; el sector económico más importante se sustenta en
la convergencia de las industrias de la informática, las comunicaciones y la
información (véase
gráficos N° 3 y 4). El denominador común entre presente y futuro son las tecnologías de la
información y de la comunicación (TIC). Por su parte, el sector
privado ha generado gran parte de las tecnologías de información y comunicación
(TIC), que han hecho posible la rápida implantación de la sociedad de la
información y el tránsito hacia una economía digital y sociedad del conocimiento,
en un proceso de continua innovación, que sigue aportando nuevos desarrollos,
nuevas aplicaciones y añadiendo nuevos mercados. Las industrias de la sociedad
de la información (productores de hardware y software, de equipos y servicios
de comunicaciones, instrumentos, contenidos, etc.) constituyen un factor
crucial del crecimiento económico en nuestros días. Así, en los Estados Unidos,
se estima que entre 1995 y 1998 estas industrias aportaron el 8% del PIB y han
contribuido en promedio a más de un tercio del crecimiento económico ocurrido
en el periodo (U.S. Department of Commerce, Junio 1999). En la Unión Europea se
aprecia que el sector de las industrias de la sociedad de la información es el
más dinámico de su economía, y justifica más del 5% de su PIB (Comisión Europea, 1998). En España,
en 1998 la facturación total del denominado “hipersector” de las tecnologías de
la información y de las comunicaciones (que incluye los operadores de
telecomunicaciones) creció un 18%, con respecto al año 1997 (Info XXI DOC.CISI/99/4FIN, 2000).
De igual modo, la sociedad de
la información es la principal creadora de empleo en la Unión Europea.
Actualmente da ya trabajo a más de 4 millones de personas. Entre 1995 y 1997 se
crearon 300.000 nuevos puestos de trabajo relacionados con la SI (Comisión
Europea, 1998). Uno de cada cuatro nuevos puestos de trabajo netos es resultado
de la SI y la demanda en la misma supera con mucho la oferta (se calcula que
actualmente hay 500.000 puestos de trabajo no cubiertos solamente en el ámbito
de los profesionales informáticos). En los servicios de la SI de
Europa, al igual que en los Estados Unidos, ha habido un enorme crecimiento del
empleo, estimulado por los servicios y programas informáticos y audiovisuales.
Incluso en el sector de las telecomunicaciones, en el que las cifras bajaron
debido a la desregulación y la reestructuración, la tendencia se invertirá
probablemente gracias a nuevos segmentos de mercado y nuevos operadores y
suministradores de servicios (Comisión Europea, 1998).
I.1.- El surgimiento de un “hipersector” en la sociedad de la
información. Las industrias de la sociedad de la información,
penetran ya en todos los aspectos de la vida empresarial, laboral y de ocio con
productos como los teléfonos móviles, las conexiones en red por computador, la
televisión digital y las redes de fibra óptica y, con servicios que incluyen la
conexión por medio de comunicaciones móviles, las redes informáticas, los
enlaces de Internet, el audiovisual. La compenetración de todos estos componentes en el mercado es tal que
algunas organizaciones y consultoras empresariales prefieren una denominación
más ambiciosa, que es la de un "macrosector"
de las Tecnologías de la Información –que vendría a ser la suma de las actividades
presentadas en el gráfico 6- lo que a su vez conduce a proponer que la
convergencia tecnológica dará nacimiento a un "hipersector" (NÚÑEZ BANEGAS, Jesús. 1999) en el que se
agregarían actividades hasta ahora consideradas como propias del sector audiovisual.
En todo caso, cualquiera que sea la denominación que se escoja, el sector a que
se refiere este estudio constituye uno de los vectores de crecimiento
económico, gracias a su capacidad de generar un flujo de innovación que hace
posible mejorar la productividad y concebir nuevos tipos de actividad. La convergencia
entre las industrias de las telecomunicaciones, de la información y de la radio
y teledifusión hacia un todo integrado (información, comunicación y
entretenimiento) que están cambiando abruptamente el espacio
audiovisual, en un entorno tecno-económico y político-cultural multicontextual
caracterizado, por un lado, por la transnacionalización/desterritorialización
de la oferta simbólica con tendencias a la
privatización, desregulación y liberalización del mercado y, por el otro,
por lo privativo del consumo
(audiencia final), son fuerzas que agregan valor al proceso de transición hacia una sociedad de la información y del
conocimiento y, juegan un poderoso papel en la determinación de las ventajas
competitivas de una economía “digital”.
La convergencia tecnológica avanza, no sólo como un concepto corriente,
incorporado al lenguaje del sector, sino como un factor que provoca cambios en
la oferta y la demanda así como en los comportamientos sociales. En su
manifestación industrial, la convergencia va tomando forma a través de las
estrategias de las empresas. En la sociedad de la información y de la economía
electrónica, las empresas se enfrentan a la reducción de los costes de
operaciones, una dependencia cada vez mayor del contenido, límites cada vez
menos precisos entre sectores y mercados, un desplazamiento del poder del
productor al consumidor, una competencia más rápida y nuevos modelos de empresa. I.2.- Tecnología e innovación en la economía del conocimiento. Por otra parte, en las economías industriales
avanzadas en las que se aplican las reglas de la economía de mercado, la
competitividad de los agentes económicos tiene como punto de partida su capacidad de innovación. En el ámbito internacional, la competitividad de las naciones es el
resultado de la capacidad innovadora de las empresas de cada país. La
innovación es el resultado de un proceso complejo e interactivo en el que
intervienen tecnologías, formaciones profesionales, capacidades organizativas,
diseños, y otros factores intangibles de la actividad empresarial; la
innovación es el arte de transformar el conocimiento en riqueza y en calidad de
vida.
En
consecuencia, la innovación tecnológica
aparece como una condición esencial para la expansión de una sociedad de la información y del conocimiento,
de forma que el desarrollo de Know-how
y el cambio tecnológico vienen a ser los impulsos directores que están detrás
de un crecimiento sostenido. Ello es en parte resultado, y en parte origen al
carácter cada vez más interdisciplinar de los avances tecnológicos, como
derivación de la fusión y afinidad
entre áreas tecnológicas (ver
gráfico N° 7), cada vez más atractiva
que ofrecen los medios de comunicación (tv-satélite; tv-cable distribución y
vídeo), las telecomunicaciones (telefonía, inalámbricas, extensión telemática,
redes), las nuevas tecnologías informáticas (computadoras, software, servicios)
y los contenidos (entretenimiento, publicaciones, informadores) en la provisión
de valor al usuario/consumidor de una cultura “mass mediática” y/o multimedia. La
posible transición de las redes actuales de telecomunicación a las futuras "autopistas de la información"
(definida como un conjunto de redes de banda ancha, de manejo flexible, con un
elevado nivel de inteligencia y con un acceso prácticamente universal) no
parece que se vaya a realizar de una manera única y acompasada, sino que se
tratará de una convergencia tecnológica, cuya evolución dependerá mucho de los
recursos dedicados a actividades de investigación & desarrollo, que deberán
enfrentar los países de la región para superar las grandes diferencias entre el
norte y el sur que históricamente se arrastra.
Los
sistemas de información (SI, conjunto de metodologías y software de
aplicación), la naturaleza de las TIC en sí misma (computadoras, software de
sistema, telecomunicaciones) y la gestión de la información (GI) atraviesan por
modificaciones tecno-económicas de gran alcance que se basan en una combinación
de innovaciones radicales e
incrementales, junto con innovaciones
organizativas, como un conjunto de capacidades emprendedoras, estratégicas,
de decisión y gerenciales. Al respecto, James Bond (1997: p.3), señala que, “la convergencia entre
las industrias de telecomunicaciones, de tecnologías de información y de radio
y teledifusión tiene profundas consecuencias para las propias industrias. Por
una parte, los servicios de comunicación e información pueden desvincularse de
su infraestructura, es decir, los servicios de telefonía pueden suministrarse a
través de cables coaxiales, los servicios de datos y el acceso a la Internet
por líneas telefónicas, y la TV por cable por medio de emisiones directamente
por satélite. Por otra parte, existe una creciente superposición entre los dos
componentes primarios de la industria de comunicaciones que estaban separados,
los sistemas y redes formados para transmitir señales sin contenido (telefonía)
y las fuentes y tecnologías de información con contenido”. Hoy en día es ya evidente que la innovación
tecnológica no es un proceso lineal, sino un sistema de interacciones entre
diferentes funciones (básicamente marketing, investigación y desarrollo,
diseño e ingeniería, producción y distribución) y entre diferentes agentes (empresas con sus clientes,
competidores, proveedores, centros tecnológicos, etc.), cuya experiencia,
conocimientos y know-how se refuerzan mutuamente. Y, en el sector de las
industrias culturales y comunicacionales se hace innegable bajo la hipótesis de
que "diferentes estrategias competitivas implican diferentes estrategias
tecnológicas, los cuales junto a la determinación de las fortalezas y
debilidades de las empresas permiten una definición de las necesidades de largo
plazo de las mismas" (VIANA, Horacio. 1994: 41). Así, en el momento actual
la fusión de conglomerados multimedia parece razonable desde tres tipos de
redes ya existentes: CUADRO N°
2. CONGLOMERADOS
MULTIMEDIA. TIPOS DE REDES.
De modo que, el Estado
venezolano, como ente regulador del interés público, está obligado en el campo
de las industrias de la sociedad de la información, a evaluar, cuál es la
verdadera situación del país en lo relativo a sus ventajas competitivas comunicacionales y cuáles son las
estrategias genéricas necesarias para desarrollarla; utilizando mapas
estratégicos de procesos de mejora -benchmarking competitivo o bien
cooperativo, “vigilia” tecnológica, prospectiva, información sobre sus entornos
inmediato y remoto, etc- que permitan entender la dinámica del sector
industrial cultural/comunicacional, las interrelaciones entre los competidores
actuales y el potencial para la explotación de una situación competitiva en
el ámbito nacional y regional. De igual modo, a
desarrollar clusters de
industrias culturales, telecomunicaciones (TELCOS), industrias relacionadas con
las tecnologías de información y comunicación (TIC), de contenido y redes
selectivas de información y comunicación; redes de empresas,
instituciones y comunidades asociadas e interconectadas mediante canales
digitales en un campo determinado del conocimiento, unidas por objetivos
comunes de competitividad, donde participan proveedores de servicios,
productores, suplidores, empresas de infraestructura, clientes y el gobierno en
su rol de promotor. En el ranking de competitividad de la
escuela International Institute for Managment
Development, ubicada en Suiza, (World Competitiveness Yearbook, 2000),
Venezuela figura en la posición 12 de
47 países por sus inversiones en telecomunicaciones (1995-1997). Sin embargo, habitualmente, las investigaciones sobre
determinados aspectos de estas industrias han enfatizado su incidencia en la
vida cultural de la sociedad venezolana y, en menor medida en la economía
nacional en un entorno caracterizado por la
mundialización económica, la apertura de mercados y la continua innovación.
Al respecto, tal como señala la iniciativa estratégica española Info XXI (DOC.CISI/99/4FIN, 2000), “la
competencia económica en la era digital se basa cada vez más en el conocimiento
y la tecnología”. Las economías
industriales se están transformando en economías basadas en el conocimiento y,
es en este nuevo espacio económico, en el que las industrias venezolanas de la
sociedad de la información, deberán competir en el futuro. Cabe señalar, como apunta la Secretaría de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2000: 14) “…que las TIC
constituyen la infraestructura y el equipo físico de la economía basada en el
conocimiento, pero no son condición suficiente para la transformación de la
información en conocimiento y su incorporación al proceso productivo. La
economía basada en el conocimiento requiere inversiones en recursos humanos y
en industrias de alta tecnología, para que el conocimiento codificado y
transmitido por las redes de computación y de comunicaciones pueda adaptarse a
las necesidades de producción de las empresas en el país. Es este conocimiento
tácito, incorporado en los individuos, lo que constituye el principal motor de
la economía basada en el conocimiento. En otros términos, la transición hacia
la ‘nueva’ economía requiere un esfuerzo importante de capacitación individual
de trabajadores, empresarios y consumidores, así como la creación de un sector
productivo basado en la ciencia y la tecnología. (OCDE, 1996). (…) Además, la
gestión del conocimiento es un tema de creciente importancia para aumentar la
competitividad de las empresas y la eficacia del sector público. Las TIC
permiten un manejo más fácil de los datos, pero esto no basta para definir y
mantener las ventajas competitivas de las empresas, cuyo objetivo es agregar
valor, transformando los datos en información y la información en conocimiento
(Israel, 2000, p. 15). La gestión del conocimiento incluye el conjunto de
procesos que gobiernan la creación, diseminación y utilización del conocimiento
para su aplicación en la toma de decisiones y en las acciones que se
emprenden”. No obstante, son escasos los estudios sobre las
ventajas competitivas del conjunto de industrias que conforman al sector de la información, comunicación y entretenimiento;
sobre los agentes económicos, sociales e
institucionales comprometidos en el desarrollo de la sociedad de la información
y del conocimiento en Venezuela; su creciente vinculación con el sistema
productivo para generar mayores niveles de
calificación que permitan el acceso a los nuevos empleos generados por la
sociedad de la información y, las profundas modificaciones a las que lo
somete. Ello representa una gran debilidad para comprender la importancia y la
dinámica empresarial o de negocios de dicho sector sobre el conjunto de la
economía y la cultura venezolana y, en consecuencia para diseñar políticas
públicas congruentes con una clara comprensión sistemática de la realidad de
las industrias culturales y las tecnologías
de la sociedad de la información (TSI). II.- Desarrollo asimétrico de la Sociedad de la información (SI) en
Latinoamérica y Venezuela: nuevas
tecnologías y su accesibilidad. Así tenemos, que un sector tan dinámico como es el de
las industrias culturales y comunicacionales, requiere una relación constante
con la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación. Se
trata, no solo de conocer el estado de situación tanto en el ámbito nacional
como en el internacional, sino de impulsar la utilización de las mismas para
evitar la infomarginalidad, aumentar la cohesión social, mejorar la
calidad de vida y de trabajo y, acelerar el crecimiento económico de Venezuela.
Las industrias culturales y comunicacionales están operando tales cambios
en nuestra forma de trabajar, de aprender, de comprar y vender, de crear, de
obtener información, de comunicarnos y, en definitiva, afectan de tal manera
nuestro modo de vida que es necesario asegurar el acceso a las mismas de todos
los ciudadanos, sin exclusión, con objeto de que no haya discriminación y que
todos puedan participar en su desarrollo así como aprovechar sus beneficios. Es
por ello imprescindible que cualquier iniciativa global en el campo de la
sociedad de la información para Venezuela contemple las actividades de I+D y
especialmente las de innovación tecnológica. Pero también es cierto, que las tendencias
internacionales de recomposición de los mercados audiovisuales respecto a los
sistemas de producción, distribución y exhibición que vienen desarrollándose en
las últimas décadas confirman que los
países de la región latinoamericana presentan una tendencia de crecimiento
económico discontinuo e inestabilidad política y, por consiguiente, irregularidades
en el desarrollo de la sociedad de información. “La forma en que cada país habrá de efectuar su transición hacia la
sociedad del conocimiento depende de dos factores. En primer lugar, la
capacidad de prestar servicios de telecomunicación a bajo costo y acceso
generalizado para todos los usuarios. Pese a que en años recientes ha habido
importantes progresos en este campo, la región enfrenta todavía grandes
desafíos para la universalización y el abaratamiento de los servicios
telefónicos. El segundo factor es el costo de la infraestructura computacional
y su accesibilidad. La información disponible indica que los países de América
Latina y el Caribe tienen aproximadamente un computador por cada 30 personas,
proporción que contrasta notablemente con la correspondiente a la de Estados
Unidos, que es un computador por cada 4 habitantes. Incide en este sentido
básicamente el precio de los equipos con respecto a los ingresos medios de la
población” (CEPAL, 2000: 14). Esta apreciación se hace pertinente para el caso de
Internet en Latinoamérica. Existen dos
grandes barreras que siguen obstaculizando el avance de Internet. ·
La primera es la baja renta disponible. Por ejemplo, en
Argentina, país que dispone de mayor riqueza en la región, la renta per cápita
en 1999 fue de 7.760 dólares, algo más de la tercera parte de la renta
estadounidense (21.120 dólares anuales por persona). Además, la riqueza se
distribuye en Latinoamérica de manera muy desigual, ya que el 20% de la
población acapara el 65% de la renta disponible total. Este 20% incluye a la
gran mayoría de los internautas latinoamericanos, que constituyen una élite de
privilegiados con recursos y posibilidad de acceder a Internet. ·
En segundo lugar
aparece el escaso desarrollo de las
infraestructuras necesarias para acceder a Internet. Hay pocos teléfonos
(21 por cada 100 habitantes en Argentina, 11 por cada 100 en Brasil, 10 por
cada 100 en México), y el coste de la conexión a Internet es elevado, ya que en
algunos países no existe tarifa plana y se paga por pasos o por minutos de
conexión. Igualmente escaso es el parque de computadoras. El crecimiento
proyectado para Latinoamérica es de 20%. En este sector, una investigación de
la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) señaló que,
hasta el año 2000, sólo 5% de los venezolanos tenían un PC. Si se
calcula con base en la población total, se obtiene que aproximadamente existen
1.200.000 equipos de este tipo en el país. El porcentaje de penetración es
notablemente menor que el de otras tecnologías, como el teléfono celular que se
ubica en 14%, mientras que las líneas fijas llegan a 11%. Según cifras basadas
en el diagnóstico de las TIC de Venezuela Competitiva (2000), en el caso de
Venezuela, la distribución entre escuelas públicas y privadas
es de 80% y 20%, siendo las escuelas públicas las que presentan mayores
deficiencias de siendo las escuelas públicas
las que presentan mayores deficiencias de infraestructura. Apenas un 28%
(primaria) cuenta con teléfono, 72% a nivel medio y diversificado. La
penetración de PC´s por alumnos es de 1 computadora por cada 13.000 estudiantes
de todo tipo de escuela, o un PC por cada 328 estudiantes
en escuelas privadas, mientras que en países como USA la relación es de 1 PC por cada 8. Hay un fuerte
desbalance entre educación superior y el resto, siendo la primera la que lleva
asignado una mayor parte del presupuesto. De este, sólo un sólo un 3% se
destina a inversiones. En general, el costo de acceso para lograr conectividad en Venezuela es
elevado. Las tarifas promedio internacionales venezolanas de teléfono son las
más altas de Latinoamérica (figura en el puesto 40 en el ranking de
competitividad). El costo de Internet también es alto, entre
US$ 50 y US$ 100 por mes con acceso conmutado. Este costo resulta elevadísimo comparado
con otras tarifas latinoamericanas que no exceden los US$ 15 mensuales, o
incluso ofrecen el servicio gratuito. El avance de
Internet en Latinoamérica se distribuye de manera muy desequilibrada, ya que
tres países, Brasil, México y Argentina, acaparan más del 80% de todos los
usuarios latinoamericanos. Mientras, un reciente informe de la firma Accenture
y del Banco Español BSCH, indica que los usuarios de Internet en Latinoamérica
pasaran de 14,8 millones en el 2000 a 44 millones en el 2003, la consultora
Júpiter Communications afirmó en marzo de 2001, que los latinoamericanos
conectados a la red sumaban 21 millones a fines del 2000 y que en el 2005 serán
cuatro veces más, es decir, unos 77 millones. A pesar de que las cifras no
concuerdan, hay un común denominador en los estudios realizados por las firmas
consultoras: la penetración de Internet en esta región de 520 millones de
habitantes aumentará continuamente a pesar del alto costo de las conexiones a
la Red. Estas cifras
sitúan a Latinoamérica entre las áreas de más alto crecimiento potencial en el
mundo, a pesar que en cualquier caso, la diferencia es abrumadora en comparación
con Europa Occidental (108 millones de usuarios) o los Estados Unidos (137
millones). Según el estudio de Accenture y el BSCH, en el 2003 el número de
usuarios de Internet en el mundo será de 450 millones y 10% de ellos (45
millones) estarán en América Latina; 37% en los Estados Unidos y 32% en Europa.
La misma investigación revela que Brasil y México tienen el mayor número de
usuarios de Internet con una participación de 39 y 17% respectivamente,
seguidos por Chile, Argentina, Colombia, Venezuela y Perú. Por supuesto, la
otra cara de la moneda es el resentido panorama económico de la región, el bajo
ingreso per cápita, la baja penetración de dispositivos de acceso a la red y
los elevados costos de conexión. La pobreza y la falta de infraestructura
traban el avance de la Sociedad de la Información en Latinoamérica. Debido a dicha inestabilidad, estos países tienen dificultades para
comprometerse a participar en inversiones de TI a largo plazo. Para los
proveedores de productos y soluciones de TI, el proceso de identificación de
las naciones más lucrativas y de crecimiento más acelerado se simplifica
enormemente gracias al Índice de la
Sociedad de la Información (ISI). En los últimos años se están elaborando diversos
sistemas para analizar el desarrollo de la SI. Una de las vías habituales de
investigación consiste en definir "métricas de la sociedad de la
información", es decir, sistemas de indicadores que permitan analizar
el desarrollo y la implantación de esta nueva modalidad de sociedad en los diversos
países, así como comparar la evolución y la actitud de los ciudadanos con
relación a las TIC y al espacio electrónico. Como se afirma en el informe "Métrica
de la sociedad de la información", presentado el año 2000 por SEDISI,
los estudios sobre indicadores y estadísticas de la sociedad de la información
todavía son embrionarios. El ISI es un índice de países en función de su
capacidad para acceder a las redes de telecomunicaciones informatizadas y
generar contenidos para la nueva sociedad de la información. En la generación
del índice para cada país se valoran 23 categorías, desde la infraestructura
informática y de comunicaciones a parámetros demográficos básicos. TABLA N°
1. ÍNDICE DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN (ISI) CATEGORÍAS Infraestructura informática: ·
Número de PC per
cápita ·
Número de PCs
domésticos ·
Número de PCs en
instituciones y empresas (sin considerar el sector primario) ·
Número de PCs en el
sector educativo. ·
Número de redes
informáticas. ·
Proporción del gasto
en Software/Hardware Infraestructura en Internet: ·
Número de usuarios
con fines comerciales (sin contar el sector primario) ·
Número de usuarios
domésticos ·
Número de usuarios en
el sector educativo ·
Gasto en comercio
electrónico por usuario Infraestructura de telecomunicaciones: ·
Número de
suscriptores de cable ·
Número de usuarios de
telefonía móvil ·
Costes de las
llamadas telefónicas ·
Número de faxes per
cápita ·
Número de receptores
de radio per cápita ·
Proporción de
incidencias en la línea telefónica ·
Número de líneas telefónicas
domésticas ·
Número de receptores
de televisión per cápita Marco social: ·
Libertades civiles ·
Lectores de prensa
diaria ·
Libertad de prensa ·
Proporción de
estudiantes de secundaria ·
Proporción de
estudiantes universitarios Fuente: IDC. Information Society Index (ISI). En: http://www.idc.com:8080/Data/Global/ISI/ISIMain.htm
Es importante resaltar, que estos indicadores no
son exhaustivos, y que habrá que añadir otros y afinar los propuestos para evitar
la interpretación de que la sociedad de la información es la sociedad del
mercado de la información. La categoría a la que pertenecen Venezuela
(ocupando el puesto 39 del ISI Ranking 1999) y los otros nueve países
latinoamericanos presentados por IDC/World Times Information Society Index, se
compone de naciones consideradas entre las de mayor volatilidad. La tasa
promedio de crecimiento para este grupo fue únicamente del 4.6%, en 1999, muy
por debajo del promedio del resto de los países examinados. A menos que se
hagan cambios significativos en las estrategias de las tecnologías de la
información, Venezuela y otros países latinoamericanos presentarán en el año
2002 patrones de crecimiento muy similares y la brecha de información se
ampliará todavía más. Por
otra parte, en el período de los últimos quince años, en los países
latinoamericanos, se revela un crecimiento bastante distorsionado entre
producción y consumo cultural; tanto en comparación con los movimientos a
escala mundial como por los desniveles internos en nuestra región y dentro de
cada país. Progresivamente se acentúa su lugar periférico en la producción y
comercialización de productos culturales. Resulta necesario destacar, que los porcentajes mayores de infraestructuras
comunicacionales y de producción y consumo aparecen en las regiones que
representan a su vez los porcentajes menores en cuanto a población. Así,
por ejemplo, el conjunto de los países desarrollados, con menos del 30% de la
población mundial, concentra el 87% de las salas cinematográficas y el 54% de
las radioemisoras existentes. Los países
en desarrollo, con más del 70% de la población, sólo poseen el 13% de las salas
y el 46% de las emisoras radiales. De modo que, la pregunta sería: ¿Cuáles son las
posibilidades de Venezuela, de hacer parte efectiva de un mercado de bienes y
servicios de la SI en la era de la globalización? . Sobre este asunto, el documento preparado por la
Secretaría de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
para la Reunión Regional de Tecnología de Información para el Desarrollo, realizada
en Florianópolis, Santa Catarina, Brasil, 20 y 21 de junio de 2000, es muy
concluyente: “Al igual que lo
que ocurre en otros aspectos del proceso de transición hacia la modernidad, la
profunda transformación de la región en el ámbito de las TIC, en su tránsito
hacia la sociedad de la información y del conocimiento, está marcada por una
profunda inequidad distributiva, tanto entre países como dentro de los mismos.
Así, entre los diversos países de América Latina y el Caribe existen grandes
diferencias en términos del costo y la cobertura de las telecomunicaciones, de
la capacitación de los recursos humanos, y de la preparación de las empresas
para la economía digital. Asimismo, dentro de cada país, es pequeño el segmento
que tiene acceso al nuevo conjunto de tecnologías, y es evidente la presencia
de innumerables formas de exclusión y de selección adversa. El sector de las
telecomunicaciones se ha modernizado notablemente; sin embargo, en muchos de
los países latinoamericanos y caribeños, en la última década, los avances en
esa dirección han sido dispares, principalmente en términos de la extensión de
los beneficios de los servicios al consumidor final. Lo mismo se puede afirmar
en relación al sector de la computación, otro sector vital para la difusión de
las TIC, razón por la que los costos del equipamiento computacional son muy
disímiles entre países. Poco es de extrañar entonces que sean muy diversos los
actuales escenarios nacionales de tránsito hacia el mundo de la información y
el conocimiento”. (CEPAL, 2000: 6). En consecuencia,
“los ritmos de difusión de la conectividad a la red y el proceso de transición
hacia la sociedad de la información y del conocimiento deberán variar de
acuerdo con los distintos escenarios locales y los rasgos peculiares de cada
país”. (CEPAL, 2000: 14). II.1.- Sociedad de la información (SI) y oportunidades de desarrollo. Sin
embargo, a pesar de estar distanciados del crecimiento internacional de los
países más competitivos en el espacio audiovisual, no sería de extrañar que, al
realizarse, estudios de competitividad, ofrecieran resultados sorprendentes; a
manera de ejemplo, tenemos que en el área de la informática, existen varios
casos de países, que están desarrollando una importante industria nacional del
software (p.ej. Brasil, México, Venezuela), no solamente para el consumo
interno y para la exportación a otros de la misma área, sino también con
destino al mundo internacional de la informática, compitiendo en calidad y
precio. Un
ejemplo ilustrativo de esta situación, lo constituye un segmento de la
industria de la tecnología de la información (TI), como es el caso de la
industria del software. En 1996, según el estudio conducido por Price
Waterhouse LLP entre los meses de septiembre de 1996 y mayo de 1997 para la
asociación Business Software Alliance (BSA), entidad mundial dedicada a la
erradicación tanto del robo de software como de las barreras de mercado que se
oponen al comercio del software, dicha industria produjo US$2.820 millones en
ventas finales, y aportó US$5.050 millones a la actividad económica total de
América Latina. Durante ese año en América Latina, la industria del software
empacado generó 114.569 empleos y contribuyó US$1.150 millones en impuestos
anuales, directa o indirectamente, además de apoyar la productividad y
enriquecer la competitividad de la industria latinoamericana en general. En
1996, un subconjunto del mercado general de software empacado, el mercado de
software de negocios para PC, aportó US$460 millones por concepto de ventas finales.
Las proyecciones de crecimiento de las ventas de software empacado contemplan
una tasa anual del 35 por ciento en 1997 y 1998, y del 34 por ciento para 1999
y el año 2000. Estas tasas proyectadas de crecimiento, que reflejan el consenso
de más de 100 expertos en tecnología de la información de la región deberán
conducir a esta industria, hacia el año 2000, a un nivel de ventas finales del
orden de los US$9.390 millones, y a un nivel de actividad económica total de
US$16.830 millones. Esto creará un total de 218.853 empleos en la industria del
software y en actividades económicas de apoyo, y aportará US$3.860 millones en
contribuciones totales a los ingresos estatales. En el caso de Venezuela, dado el
crecimiento de la industria parecen existir nichos de mercado que no han
sido aprovechados por los desarrolladores de software, dadas las circunstancias
que han condicionado la industria históricamente. Asimismo, al contrario de lo que ocurre con las
industrias pesadas y otras que requieren de capitales y demás recursos
inalcanzables para nuestros países, América Latina, ha sido tradicionalmente un
importante productor de bienes culturales tradicionales, en literatura, música
y artes plásticas, por ejemplo, superando, en muchos casos, en términos de ventajas
competitivas de valor, a algunos de los económicamente desarrollados. Un caso ilustrativo, refiere al complejo cultural de Uruguay que moviliza 680 millones de
dólares americanos, no menos de 650.000 personas trabajan en el sector y su aporte al Producto Bruto Interno está en
el orden de 3%, que equivale aproximadamente a lo que ocurre en economías
más desarrolladas, de acuerdo a las cifras señaladas en el estudio realizado
por STOLOVICH, Luis; Graciela Lescano y José Mourelle (1997). En un estudio realizado por Octavio Getino (1992), sobre
la dimensión económica de la cultura y la comunicación en Argentina, permite calcular que los rubros analizados (complejo
editorial, sonoro, audiovisual, inversiones institucionales) representan unos 8
mil millones de dólares por año,
para un estimado de 185.000 personas, sin incluir el impacto económico generado
indirectamente por dichos rubros. Con relación al Producto Bruto Interno, la
dimensión cultural de las industrias analizadas equivale aproximadamente a, entre
el 4% y el 5%. Colombia, por su parte, el sector cultural tiene un aporte
dentro del PBI del 2.76%, proveniente de los renglones editorial, fonográfico,
de cine, video, televisión, artes escénicas y visuales, publicidad, artesanías,
revista y prensa. Y si se suma a esta producción los insumos que requieren las
industrias culturales como el papel, los equipos de televisión y radio y los
instrumentos musicales, la cifra estaría en un 4.03%. El complejo cultural en Venezuela tiene un aporte al PBI de 6,9%.
(GUZMÁN, Carlos. 2000: p. 115). En
el caso de Venezuela se presentan dos escenarios en cuanto al aporte del sector
cultura al PIB. El primero: 4,3%,
con base a rubros que incluyen la producción de algunos insumos que requieren
las industrias culturales; y el segundo: 2,6%,
con base en rubros que incluyen exclusivamente actividades de producción de las
industrias culturales consideradas en el estudio, excluyendo por no contar con
información, los subsectores de: revistas, artes escénicas (espectáculos),
artes visuales y artesanías. En promedio, significan un aporte aproximado del
3,9% del sector cultural venezolano al PIB. Este valor es superior al aporte de
sectores importantes como agricultura, minería, electricidad y agua,
restaurantes y hoteles, e instituciones financieras y seguros. La intervención
en el PIB del sector cultura es cercana al concurso del sector construcción, de
gran importancia en el país. En Colombia, se obtuvo un aporte de 4.79% al PIB, calculado de igual
forma que para Venezuela. En Ecuador, el aporte al PIB al sector cultura es de
0,7%, basado sólo en el análisis
preliminar de 3 de los 12 subsectores incluidos en el estudio. Es importante
señalar que este porcentaje de participación del sector cultura en Venezuela
comparativamente alto, se produce en un escenario en el que están completamente
ausentes las políticas de fomento de las industrias culturales y
comunicacionales. II.2.- La telefonía móvil, icono de la Sociedad de la información
(SI). El desafío propuesto a todos los países en desarrollo, y
en particular a los de América Latina y el Caribe, es el de lograr una difusión rápida, simultáneamente eficiente
y equitativa, de las TIC en sus economías. Para la región latinoamericana, el Secretario General de la
Asociación de Empresas de Telecomunicaciones de la Comunidad Andina (ASETA),
Marcelo López Arjona, destacaba el crecimiento "explosivo" de la
telefonía móvil e Internet en la subregión y exhortaba a autoridades y
operadores a sumar esfuerzos para ingresar a la sociedad global de la
información. Indicaba que los abonados de telefonía celular, prácticamente
inexistentes a comienzos de la década del noventa, sumaban para 1999, más de 8
millones en los cinco países de la Comunidad Andina (CAN), de los cuales
3.400.000 correspondían a Venezuela, 3.200.000 a Colombia, un millón a Perú,
400 mil a Ecuador y 380 mil a Bolivia. Explicó que si se toma en cuenta el índice de penetración –cantidad de
suscriptores de celulares por cada 100 habitantes-, el promedio de la Comunidad
Andina era de 7.36, es decir
casi el mismo nivel de Brasil (8.95) y de México (7.83) y más o menos una
cuarta parte de Estados Unidos (30.78). Actualmente, se estima en 58 millones
los suscriptores de teléfonos celulares en Suramérica y Centroamérica. Para
finales del año 2001, Venezuela cuenta con 6.000.000 millones de usuarios de
telefonía celular. El comportamiento del mercado
—esto es, las tarifas de acceso a la telefonía fija— también deberá en el
futuro reflejar el ritmo vertiginoso de expansión que registra la telefonía
móvil en la región, su competidor más directo frente al usuario final (CEPAL,
2000: p.14). En efecto, el auge mundial de
las comunicaciones móviles celulares ha sido realmente sorprendente. Para el
año 2005 se estima que en el mundo existan cerca de 2.400 millones de abonados
a sistemas de comunicación celular. Esto significa que hoy existen menos de 10
por ciento de los usuarios que demandarán este tipo de servicios en el mediano
plazo (PC World Venezuela, 1999). Según datos aportados por la Unión Internacional de
Telecomunicaciones (ITU) en su World
Telecommunication Development Report: Mobile Cellular, correspondiente a su quinta edición de 1999, a fines de 1998 había más de 300 millones de abonados en todo el
mundo, a partir de los escasos 11 millones correspondientes a 1990. De igual
modo señalaba, que a fines de la década de los noventa, había más de 500
millones de usuarios de este servicio. La telefonía móvil celular ya representa
más de un tercio del total de las conexiones telefónicas. Es muy probable que
durante el primer decenio del s. XXI, el número de abonados al servicio móvil
celular sobrepase al de abonados a líneas fijas tradicionales. En esta
revolución participan tanto los países industrializados como en desarrollo: en
los primeros, los usuarios recurren masivamente a la telefonía móvil celular
como un complemento de las líneas fijas existentes; en los últimos, la
telefonía móvil celular se está imponiendo para hacer frente a la escasez de
líneas fijas. En comparación con los teléfonos fijos, la telefonía móvil
celular por lo general ofrece una gran variedad de opciones en lo que se
refiere a las características funcionales y a las tarifas. Las características funcionales y la utilidad de las
redes celulares han ido evolucionando de la denominada red analógica de primera
generación a los actuales sistemas digitales de segunda generación. Pero hasta
la fecha no se ha establecido una norma mundial única. Todavía el panorama
celular está formado por una mezcla de sistemas analógicos y digitales con
diferentes redes que a menudo coexisten en el mismo país. La ITU, una de cuyas
funciones es establecer normas mundiales de telecomunicaciones, no formuló
recomendaciones técnicas para los sistemas móviles de primera o segunda generación.
Sin embargo, el notable crecimiento de la telefonía móvil celular ha obligado a
la Unión a participar activamente en el establecimiento de normas para la tercera generación (3G). Con miras a evitar el mayor costo para los consumidores
que entraña la multiplicidad de sistemas, la ITU se fijó el objetivo de
establecer una norma mundial para los sistemas de la tercera generación (3G) a
través de una iniciativa llamada IMT-2000
(International Mobile Telecommunications-2000). Se ha adoptado el concepto
de una familia de normas, con el fin
de agrupar diferentes tipos de redes -sistemas terrenales de macrocélulas,
microcélulas y picocélulas; sistemas inalámbricos; sistemas de acceso
inalámbrico; y sistemas de satélite- y facilitar así la prestación de un servicio
realmente mundial poco después del año 2000. Se prevée desplegar los servicios
de la tercera generación en 2001 en Japón, en Europa en 2002 y en otros países
poco tiempo después. Casí cuatro
quintas partes de los abonados al servicio móvil se encuentran en países en
desarrollo. Las cuatro principales redes de países con economías incipientes
(China, Brasil, República de Corea y Turquía) representan otro 12%, con lo cual
sólo queda un 9% de abonados al servicio móvil para los restantes países en
desarrollo, que son más de 100. En numerosos países en desarrollo las
comunicaciones móviles se han introducido hace muy poco y algunos aún no
cuentan con este servicio. Pero la situación está cambiando. Al presente, los
países en desarrollo son los que registran el mayor ritmo de crecimiento de la
telefonía móvil. Gracias a la introducción generalizada de la competencia, se
ha concedido licencia a más de mil empresas en todo el mundo para la prestación
de servicios móviles. Los precios de los aparatos telefónicos han disminuido
rotundamente debido al mayor tamaño del mercado, lo que permite hacer economías
de escala, introducir mejoras tecnológicas y, en algunos casos, conceder
subvenciones internas a los precios de los aparatos. La cantidad de suscriptores de celulares móviles en América Latina y el
Caribe se elevó a más de 38 millones en 1999, de los 100 000 suscriptores que
había en 1990, y de los 3.5 millones en 1995. Según los datos de la ITU,
Paraguay y Venezuela se convirtieron en los primeros países de la región cuya
cantidad de usuarios de teléfonos móviles sobrepasa a la de los que dependen de
una conexión de línea fija (ITU, 2000:
4). Según Baskerville Consultores, el número de abonados alcanzará los
103 millones en el 2007. En
los últimos años, la disponibilidad de diversas modalidades de previo pago ha transformado el panorama de la
telefonía móvil, particularmente en los países en desarrollo. La magia del
servicio móvil de pago previo es que está transformando al servicio telefónico
en un producto básico de mercado masivo. El reto para los países en desarrollo
consiste en lograr el mismo éxito mercantil masivo que han tenido los servicios
móviles en los países industrializados. A medida que el mundo ingresa en el s. XXI, ya no cabe
preguntarse si el número de
abonados al servicio móvil celular sobrepasará al número de abonados al
servicio fijo, sino cuándo lo hará.
En los países pobres, la telefonía móvil se utiliza para instalar rápidamente
la infraestructura de telecomunicaciones que tanto necesitan. En los países
ricos, las características funcionales del servicio móvil le resultan
atractivas a los usuarios acostumbrados desde hace tiempo a sus teléfonos
fijos. Todos los años, a partir de 1996, el número de nuevos abonados al
servicio móvil ha sido mayor que el correspondiente al servicio fijo. En 1998
el número de nuevos abonados al servicio móvil fue casi el doble del
correspondiente al servicio fijo. En algún momento hacia mediados del próximo
decenio el número de abonados al servicio móvil será superior al número de
abonados al servicio fijo; y ese momento podría llegar mucho antes si los
precios del servicio móvil -que actualmente se hallan muy por encima del costo-
disminuyen. El crecimiento se verá impulsado aún más si se establece la nueva norma
mundial de las IMT-2000, que se debería introducir comercialmente en algunos
países dentro de unos pocos años. El éxito de la telefonía móvil es materia
para reflexión. La industria de las
comunicaciones móviles habrá necesitado un poco más de dos decenios para contar
con mil millones de abonados; las redes fijas han tenido que existir durante
más de 130 años para llegar al mismo número. De igual modo, la disponibilidad de sistemas móviles de
segunda generación, sumada a la intensa demanda de servicios de previo pago, ofrece a los países en desarrollo la
oportunidad de dar un salto tecnológico y comercial. La
experiencia mexicana es una de las más dramáticas. Tras el lanzamiento de esta
modalidad en 1996, los 700.000 usuarios de teléfonos celulares que habían
entonces subieron a 1,7 millones al año siguiente y a 3,2 millones en 1998. En
Brasil, el sistema de la tarjeta se lanzó por primera vez a fines del año
pasado y se estima que ya en mayo el 50% de los 10 millones de celulares que
habían en el país eran prepagados. En Chile, el mayor operador celular, CTC
Startel, lanzó el servicio en abril de 1998, y ahora el 55% de los 850.000
clientes que tienen utilizan el sistema prepagado. Pero no a todos les gusta el
sistema. Analistas en Wall Street lo critican porque el ingreso por usuario es
menor que con un cliente contratado. Por el tamaño de
su mercado y su participación en el tratado de libre comercio con Canadá y
EE.UU. –NAFTA-, proporcionan a México liderazgo relativo en América Latina.
Durante la década pasada el sector telecomunicaciones mexicano creció siete
veces más que la economía como un todo. La inversión en los últimos nueve años
ha sido de más de 17 millardos de dólares. Para el año 2000, COFETEL
pronosticaba una inversión cercana a los 2 mil 100 millones de dólares.
Observadores estiman que para el período 2000-2005 las inversiones en México
serán de más de 8 millardos de dólares. Durante el mismo período serán creadas
nueve millones de líneas telefónicas. El mercado local ha sido abierto a la
competencia. Los 17 nuevos concesionarios invertirán tanto como 5 millardos de
dólares en los próximos cinco años, con la diferencia de que ahora han
aparecido nuevas modalidades, como los servicios inalámbricos. La mejor
oportunidad de hacer negocios en México se encuentra en el equipamiento para
servicios inalámbricos. Las importaciones crecieron 76% entre 1997 y 1998. Brasil logró a mediados de 1998 la mayor
privatización jamás vista en América Latina, con la incorporación de: ·
Tres operadores de
servicios básicos fijos: TELEMAR (R$ 3.433 billones), OPPORTUNITYE TELECOM
ITALIA (R$ 2.07 billones) y PORTUGAL TELECOME TELEFONICA S.A. (R$ 5.783
billones). ·
Ocho empresas de
telefonía celular: TIW E OPPORTUNITY (R$ 188 millones), GLOBOPAR/ BRADESCO E
TELECOM ITALIA (R$ 660 millones), IBERDROLA E TELEFONICA S.A (R$ 428 millones),
SPLICE (R$ 440 millones), TIW E OPPORTUNITY (R$ 756 millones, en el área de
Teleming Celular), IBERDROLA E TELEFONICA S.A (R$ 1,36 billones en el área de
Tele Sudeste Celular), PORTUGAL TELECOM (R$ 3,588 billones), GLOBOPAR/ BRADESCO
E TELECOM ITALIA (R$ 700 millones en el área Tele Celular Sul), ·
La venta
internacional de EMBRATEL, operador de larga distancia internacional por un
precio final de R$ 2,650 billones. La apertura a la competencia en todo el
territorio brasileño terminará de concretarse en el 2003. En el caso de Brasil, para el 2007 la inversión será de 181 millardos
de dólares, distribuidos así: 105 millardos en infraestructura, 65 millardos en
desarrollo, 9.5 millardos en medio ambiente, 1 millardo y medio en tecnología
de la información y estímulo a la sociedad del conocimiento. En infraestructura
se incluyen 41 millardos que serán invertidos en telecomunicaciones para el
2003. El gobierno estima que entre 2000 y el 2005 la inversión alcanzará 64
millardos de dólares. Hoy, privatización y competencia hacen de Brasil el
mercado más atractivo de la región. Las proyecciones quinquenales señalan que
habrá 116 millones de teléfonos en el país, fijos y móviles en igual proporción.
El crecimiento celular ha sido pasmoso. 600 mil suscriptores en 1994, 5.5
millones en 1998, 16 millones en marzo de 2000, 58 millones dentro de 5 años. Colombia, uno de los primeros
socios comerciales de Venezuela, ya liberó completamente sus telecomunicaciones.
El servicio de larga distancia es prestado por tres operadoras, la telefonía
básica también se presta en competencia.
Actualmente, Colombia tiene 16 líneas de teléfonos fijos por cada 100
habitantes, lo que expresa que en ciudades como Bogotá y Medellín la teledensidad
alcanza 25 por ciento. La industria de las telecomunicaciones en 1998
representó 2,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que implicó un
crecimiento de 8,3 por ciento con respecto a 1997. En Perú, el período de concurrencia limitada de la
empresa de telefonía básica terminó en Agosto de 1998, aunque inicialmente se
previó que esto ocurriera en Junio de 1999. El adelanto de la apertura se dio a
favor de Telefónica del Perú, al comprobar que había cumplido con las metas de
expansión de la red y rebalanceo de tarifas. Las acciones del Estado peruano en
la compañía fueron subastadas en 1994 y adquiridas por Telefónica del Perú por
un monto de 2.002 millones de dólares. La liberalización permitió otorgar 17
nuevas concesiones en telefonía de larga distancia internacional y existen
otras dos solicitudes en proceso. Además Perú cuenta con más de 2,12 millones
de líneas fijas, esperan alcanzar una teledensidad de 20 líneas por cada
100 habitantes en una mezcla de servicio fijo y móvil; también ampliar la
cobertura a las zonas rurales con menos
de 5.000 habitantes, completar la digitalización de la red, lograr que 98 por
ciento de las solicitudes puedan ser atendidas en un plazo de cinco días. Se
espera que entre 1999 y el 2003 se inviertan 2,5 millones de dólares. Sobre
la telefonía fija, la Comunidad
Andina de Naciones pasó de 6 millones 450 mil abonados en 1992 a 14 millones
860 mil en 1999, ubicándose en cuanto a densidad a un nivel (13.18) aproximado a los de México
(11.22) y Brasil (14.87) y casi una quinta parte de Estados Unidos (66.1). En
ocasiones la prosperidad de las comunicaciones móviles se ve oscurecida por el
éxito de Internet. Aunque no se deben subestimar las perspectivas de
crecimiento de Internet, tampoco hay que olvidar que el mercado de las
comunicaciones móviles es mucho más vasto. Es probable que el futuro a largo
plazo del sector móvil guarde una estrecha relación con el de Internet. Los
sistemas móviles de tercera generación (3G) permiten acceder a Internet a
velocidades superiores. La demanda de acceso móvil para servicios de datos es
potencialmente enorme y los sistemas 3G prácticamente crearán una nueva
industria. El futuro es promisorio; el
futuro es móvil. Se calcula que 50 millones de internautas se conectarán
vía teléfono celular para el 2005, según el reporte de una investigación
llevada a cabo por Júpiter Research (Internet World, 2001: 12). América Latina,
más que en los Estados Unidos surgirá con una población substancial de
consumidores que accesará a la Internet exclusiva o principalmente vía teléfono
celular. Respecto a Internet, Marcelo López Arjona,
Secretario General de la Asociación de Empresas de Telecomunicaciones de la
Comunidad Andina (ASETA), informó que si bien el número de abonados de la CAN
en el 2000 es, en su concepto, todavía poco significativo -un millón y medio
frente a los 11 millones de América Latina y los 321 millones del mundo-, esa
cifra se duplica cada año en la CAN, con tendencia a continuar aumentando.
"Lo importante en este caso es su potencial. Se trata de un mercado
relevante con enormes posibilidades de crecimiento. Nuestra penetración es de 1.5 por ciento y
debemos aspirar a 5 por ciento, para lo cual es necesario eliminar barreras,
tanto en acceso a equipos y terminales para democratizar su uso, como en
aspectos de tarifas para facilitar el acceso de la población a los proveedores
de servicios", subrayó. Hasta el año 2003, la tasa de crecimiento de Internet en Latinoamérica será de un 47%
anual, el ritmo más rápido en todo el mundo. En el año 2003 serán algo más de
19 millones los internatuas latinoamericanos, lo que representará un 5% de los 372 millones de usuarios en
todo el mundo. Se calcula que existen
unos 18 millones de PCs en la región, lo que representa una penetración del
3,5%. La mayoría se concentran en México (26%) y Brasil (32%). Se espera
que de aquí al año 2003, el ritmo de crecimiento de esta tasa sea del 16%
anual, más del doble del esperado en los Estados Unidos (7,3%). Y es que está en juego un mercado potencialmente
gigantesco: de los casi 500 millones de habitantes de la región tan sólo
navegan entre 4 y 7 millones (dependiendo de la estimación). Es decir, entre el
1,5 y el 2% del total mundial. Claro que el número total casi alcanza los 600
millones, si incluimos España, Portugal y la población latina de los EE UU, y
al número de navegantes habría que añadir los estimados 4 millones españoles y
14,5 millones de los EE UU. Todo
ello a pesar de la baja tasa de penetración telefónica (y altos precios), el
reducido número de computadoras personales, una bastante menos que perfecta
infraestructura y un nivel económico general relativamente bajo. Por no citar
la actual crisis. III.- La Sociedad de la información (SI) en Venezuela.
De acuerdo con los estudios de la Corporación
Andina de Fomento (CAF), Venezuela cuenta con las condiciones para convertirse
en un polo tecnológico latinoamericano. Entre los principales factores que
sustentan la afirmación, se encuentran los siguientes:
Los lineamientos en materia de otorgamiento de habilitaciones
administrativas y concesiones de uso; así como en materia de interconexión, numeración, acceso al portador de larga distancia, vías generales de
telecomunicaciones, tasación, facturación y cobranza, tarifas, tasas contables
y calidad de servicios, constituyen el marco general que orientará el
proceso de apertura de los servicios básicos de telecomunicaciones en
Venezuela.
En este sentido,
el artículo 211 de la Ley Orgánica
de Telecomunicaciones prevé la creación del “Reglamento de Apertura del Servicio de Telefonía Básica”,
instrumento normativo, que desarrollará los lineamientos, estableciendo las
condiciones, limitaciones, requisitos y demás elementos necesarios para definir
el proceso de apertura de este servicio. Los objetivos del proceso de apertura son: ·
Transformar el sector de telecomunicaciones y
convertirlo en uno de los ejes fundamentales para el crecimiento económico del
país. ·
Promover nuevas inversiones que contribuyan a la
diversidad, calidad, expansión y desarrollo de servicios de telecomunicaciones. ·
Facilitar el posicionamiento de Venezuela en los
mercados regionales Andinos. ·
Promover el desarrollo social y la equidad. Para lograr el
éxito del proceso de apertura de los
servicios básicos de telecomunicaciones, la Comisión Nacional de
Telecomunicaciones (CONATEL), ente regulador del sector, garantiza el
cumplimiento de una serie de principios, que
orienten la actuación tanto de los operadores de servicios de
telecomunicaciones como del órgano regulador, a saber: la libertad
económica, promoción de inversiones, la transparencia, la libertad en el uso de
las tecnologías, la no discriminación, la libre competencia, la equivalencia de
oportunidades, la eficiencia en el uso del espectro radioeléctrico, la libertad
de elección de los usuarios y la equidad social, constituyen las premisas básicas que fundamentan
el proceso de apertura. La apertura que se inició el 27 de Noviembre de
2000, fue planteada en telefonía local,
larga distancia nacional y larga distancia internacional (a estas
empresas se les cobró una fianza tres veces superior que la que tienen que
pagar los operadores que tienen presencia física en el país). Para efectos de subasta, la Comisión Nacional de
Telecomunicaciones dividió al país en 5 regiones: central, centro occidente, occidente-Andes, Llanos y Sur-Oriente.
En los próximos cinco años se espera la consolidación del mercado abierto. CONATEL exigió los siguientes
requerimientos: A. Telefonía fija: presencia física de la empresa, 3% de
inversión destinada a teléfonos públicos y un plan social definido. B. Larga
distancia nacional: además de los requisitos de telefonía básica, a estas
empresas se les exigirá en el primer año de operaciones un centro nacional y
centros regionales de operaciones. C. Larga distancia internacional: los mismos
requisitos más cobertura a los cinco países de mayor tráfico de llamadas
internacionales en el primer año y en el segundo año cobertura a los países de
la Comunidad Andina.
INFOGRAFÍA N° 1.
Fuentes: (RODRIGUEZ ANDARA, David.
2000).
“Además, esta Ley cuenta dentro de su articulado
con conceptos tan actuales como el Servicio Universal y los principios que lo
rigen para garantizar la total presencia de los servicios de
Telecomunicaciones, en áreas y servicios poco rentables”. (CONAPRI, 2000: 4).
5.1. - El plan contiene lineamientos generales que
orientan y apoyan el crecimiento y fortalecimiento del Sector de
Telecomunicaciones, enmarcado dentro de la estrategia de desarrollo
nacional con la participación activa
del sector privado. 5.2. - Formular iniciativas para hacer del Estado un
usuario intensivo de la Red y un importante generador de contenidos. - Establece tres períodos: Alcance a largo
plazo (12 años o más):
·
-Ser un país activo dentro de la Sociedad del
Conocimiento, capaz de generar y compartir información.
Alcance
y metas a mediano plazo (6 años):
·
-Consolidar las Asociaciones de Usuarios. Todo
servicio con orientación al mercado residencial debe tener por lo menos una
asociación de usuarios con capacidad de divulgación y participación, registrada
y oficializada en CONATEL.
·
-Mejorar la calidad de vida a través del acceso a
los servicios de telecomunicaciones. No deberá existir ninguna población con
más de 500 habitantes sin posibilidad de comunicarse. El 80% de la población
podrá acceder por lo menos a un servicio de telecomunicaciones. Debe ser de
acceso público la información sobre las opciones de esparcimiento,
oportunidades de trabajo y medios de reclamo, para permitir la relación
constante y directa de los ciudadanos con los entes públicos y privados.
·
-Consolidar un ente regulador
fortalecido e Independiente. Afianzar un organismo independiente con un alto
nivel técnico y deberá garantizar que el personal de la institución tenga la
posibilidad de alcanzar un crecimiento laboral ascendente. Metas a corto plazo (1 año).
·
-Promulgar el Decreto
para la creación de la Infraestructura Nacional de la Información.
En este mismo sentido, el país posee amplias
ventajas potenciales en materia comunicacional, ya que:
La apertura de las
telecomunicaciones se manifestaría en beneficios medibles para el país: ·
La penetración de la telefonía básica ascendería a
20% en 2003. Actualmente, se
encuentra en 14%, 5 puntos por debajo de la media de los países en desarrollo.
Según el informe anual del IMD (The World
Competitiveness Yearbook, 1998),
Venezuela se encuentra de primero en los listados relacionados con inversión en
Telecomunicaciones con un porcentaje de Producto
Interno Bruto de 5,9%. III.1.- El mercado de las Telecomunicaciones (TELCOS) en Venezuela
para la incorporación a la SI. Venezuela tardó casi 10 años planteando una
propuesta de reforma que permitiera la entrada de inversionistas privados al
negocio de las telecomunicaciones mediante la elaboración de 14 proyectos de
ley; sin embargo, ninguno de ellos llegó al Congreso para su primera discusión.
Finalmente, en mayo de 2000, se determinó que la apertura del sector se iniciaría el 27 de Noviembre del mismo año así
como la promoción de la inversión privada. La entrada en vigencia
de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones se encontró con el siguiente panorama:
de cada 100 hogares venezolanos sólo 11
tienen acceso a la telefonía básica y de cada 100 habitantes cuatro tienen
acceso a Internet. Venezuela es el país líder con respecto a la penetración
en telefonía móvil con un índice de casi 16% (la telefonía básica
está 2,6 por ciento por debajo) y, 550
mil suscriptores tienen televisión por suscripción. La facturación estimada
para el año 2000 fue de 200 millones de dólares. La penetración de este servicio basada en la cantidad de hogares
nacionales supera el 12 por ciento y, con respecto a la cantidad de hogares
activados, está entre el 45 y 50% (Dinero, 2000: 12-26). Ya se cuentan 26
mil venezolanos, según Venamcham, como la mano de obra capacitada generada por
el sector. Una población de 23,8
millones de habitantes es usuaria de 3,5
millones de líneas de telefonía básica. Significa que el índice de penetración del servicio estaría en el orden del 14,7% (PRODUCTO, 2000: 61). Pero a esta
cifra el ente regulador aplica una corrección asociada a 100 mil líneas
perdidas, aproximadamente. En tal sentido, el índice de penetración queda
reducido a 13,4% (ver cuadro n° 3).
En contraste, la densidad del servicio frente a la población mundial escala a
17,5%, en un universo de habitantes que incluye desde países industrializados
hasta las naciones más desprotegidas. Es
decir, Venezuela está 4,1 puntos porcentuales por debajo del promedio mundial
en penetración de telefonía básica. Naciones industrializadas observan un
indicador mínimo de 30 puntos. Para situar el país en la franja mundial deberán
instalarse al menos 619 mil líneas nuevas. Y si se ambiciona alcanzar el índice
fijado por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, CONATEL, en el Plan
Nacional del sector, que es 20%, el esfuerzo tendrá que apuntar a poco más de
1,3 millones. Este es el bocado que atrae a las nuevas operadoras de telefonía
básica, que pueden entrar a pelearse el mercado a partir del pasado 27 de
noviembre de 2000, cuando se dio inicio a la finalización del monopolio que
ostentaba CANTV en tal segmento. CUADRO N° 3. TELEFONIA
BASICA INDICE DE COBERTURA NUMERO
DE LINEAS POR CADA 100 HABITANTES VENEZUELA
Fuentes: CANTV, OCEI. En fila se preparan la operadora de telefonía móvil celular, TELCEL,
con ambiciones de lograr del 20 a 25%
del mercado de telefonía fija sólo para empezar, y empresas de TV por
cable que apuestan a expandir su radio de acción otorgándole mayores usos
–además de telefonía básica, servicios de Internet y transmisión de datos– a
sus respectivas redes de fibra óptica. Para
el ente regulador, la apertura del sector de telecomunicaciones deberá alcanzar
las siguientes metas inmediatas para la
incorporación de Venezuela a la sociedad del conocimiento:
En
los últimos siete años las inversiones en sector de Telecomunicaciones
sobrepasaron los 6.000 millones de dólares y 390 millones de dólares se han
cancelado al Fisco por impuesto desde 1991 hasta 1998, según estimaciones de la
Cámara de Empresas de Servicios de Telecomunicaciones (CASETEL). CUADRO N° 4. ESTADISTICA DE TELECOMUNICACIONES VENEZUELA
(1996-1999)
Fuente: CANTV, TELCEL, MOVILNET. 1998 Por su parte, el fin del régimen de concurrencia limitada que reserva
a CANTV el monopolio de los últimos tres servicios de telecomunicaciones aún no
permeados por una competencia feroz: telefonía básica fija, larga distancia
nacional e internacional, encuentra a la telefónica con las siguientes
fortalezas (Dinero, 2000: 26):
De acuerdo a las proyecciones de IDC (International Data Corporation), el
tamaño o valor del mercado de Tecnología de la Información y Telecomunicaciones
(TIT) suman 3.854 millones de dólares
para 1998 generando alrededor de 45.000 puestos de trabajo, con una inversión
de 1.400 millones de dólares en Telecomunicaciones en 1998 (Computación
Global, 1999: 8). Las expectativas en torno al negocio de las telecomunicaciones han
cobrado un auge ajustado a las ventajas ofrecidas por la legendaria ubicación
geográfica del país que facilita el acceso a nuevos avances tecnológicos,
programas de entrenamiento y soporte técnico. Actualmente funcionan bajo
concesión 692 servicios de
telecomunicaciones (ver cuadro N°
5); nuevas habilitaciones (anteriormente conocidas como concesiones) fueron
entregadas a partir del proceso de apertura del sector de las
telecomunicaciones: la de los sistemas Local
Multipoint Distribution Systems (LMDS: es una tecnología de banda
ancha revolucionaria que transformó el mundo de las comunicaciones. Las
empresas ofrecerán a través de ella, videoconferencias tan reales que parecerá
estar presente en el mismo sitio) y Wireless Local Loop (WLL: es un sistema
de comunicaciones inalámbrico para telefonía fija, de características similares
a las del servicio básico que se ha utilizado hasta ahora). Para el 2001, CONATEL tiene
previsto entregar las porciones de espectro para telefonía celular de tercera generación, cuyo atributo es la
transmisión cabal de Internet. Es la corriente que permitirá transmitir información
de voz, data y video a través de celulares. El suscriptor podrá navegar en el
menú de servicios a través de una micropantalla parecida a la de un televisor.
Hasta ahora se conoce la segunda generación que permite el acceso a Internet y
a otros servicios. CUADRO N° 5. CONCESIONES Y
PERMISOS OTORGADOS. PERÍODO 1994-1999
Fuentes: Comisión Nacional de
Telecomunicaciones (CONATEL). Así
mismo, se estima un mercado potencial con facturación
adicional por el orden de los 4.500 millones de dólares (CONAPRI, 1999: 5). Los pronósticos en los
próximos tres años apuestan a un crecimiento del 18 a 22% (4,5 PIB). La
penetración mundial de la telefonía celular es de 8,3%. Venezuela exhibe un
índice de casi 16% (2,6 puntos por encima del índice de la telefonía básica),
para un liderazgo en América Latina. Aunque la expansión en
el número de líneas de telefonía básica ha sido de 87% a ocho años de la
privatización de CANTV, el crecimiento más explosivo se ha registrado en áreas
de negocios como la telefonía celular provista por MOVILNET y los servicios de
Internet suministrados por Cantv Net, que en 1999 incrementaron su universo de
clientes en 85 y 78%, respectivamente. CONATEL aspira garantizar el
acceso a las telecomunicaciones de por lo menos 80% de la población rural;
asegurar el servicio de telefonía básica a 4,5% de la población; e instalar
teléfonos públicos en 500 poblados. Existen
actualmente cerca de 17 mil localidades con menos de cinco mil habitantes con
una población que llega a casi cuatro millones de personas, de las cuales
apenas están atendidas 1% de la población. (CONAPRI, 1999: 21). Tras la
desregulación total de las telecomunicaciones, la TV por cable será una vía
favorita para operar servicios integrados. El potencial es tal, que algunas empresas
internacionales quieren entrar a competir en telefonía básica y servicios
integrados por medio de esta modalidad. Alternativa que le estará vedada a
CANTV por los próximos cinco años, por aquello de no desmontar un monopolio
para erigir otro nuevo. CUADRO N° 6. COMISION
NACIONAL DE TELECOMUNICACIONES Crecimiento
del Sector Telecomunicaciones Inversiones
1995-1999. En bolívares/Precios Corrientes.
... No Disponible La paridad cambiaría utilizada fue de Bs. 546.86 por US$. (1998) La paridad cambiaría utilizada fue de Bs. 611 por US$. (1999) * Cifras en revisión III.2.- La televisión por suscripción. Aunque desde hace algunos años la televisión por suscripción tenía cierta
presencia en el país, no es sino en la década de los noventa, cuando la llegada
de la fibra óptica trajo el mundo a miles de hogares venezolanos. Cinéfilos,
amantes del deporte, víctimas de la moda, faranduleros y todo tipo de adictos a
la información instantánea, con este servicio tienen acceso a la realidad
mundial. Es por eso que Venezuela cuenta
con el índice de crecimiento más elevado de Latinoamérica (30% interanual).
Para 1998, el número de suscriptores se estimaba en unos 600.000 y se esperaba
incorporar durante 1999, otros 200.000 clientes. Hoy cuatro empresas lideran
el mercado: SuperCable, Omnivisión,
InterCable y Cablevisión, seguidas por una treintena de empresas menores,
según la Cámara Venezolana de Televisión por Suscripción. Mención aparte merece
Direct TV, que transmite una señal
satelital, pues su servicio se diferencia tanto en la oferta de canales,
como en las tarifas que son bastante mayores-. Durante sus dos primeros años de
existencia, esta empresa que pertenece a la Organización Cisneros, logró captar
el 28% del mercado, cerrando 1998 con unos 160 mil suscriptores, siendo sus
planes inmediatos intervenir en servicios de home banking e información. Se estima que en el país existen 1.2 millones de
potenciales suscriptores cuyos hogares cuentan con conexión, pero que no
reciben el servicio. De allí que para el
2001 se espera contar con 1.300.000 de clientes. El negocio de la televisión por suscripción en Venezuela, oscila
en unos 250 millones de bolívares al mes, que al cambio actual se traduce en
unos 56 millones de dólares anuales (27 millardos de bolívares al año). CUADRO N° 7. TELEVISIÓN POR SUSCRIPCIÓN EN VENEZUELA.
1998-2010.
(1)
Venezuela: Estimaciones
y proyecciones de población 1950-2035. OCEI-CELADE. 1995. (2) El promedio por habitantes
por hogar es 5,04 en las 44 principales ciudades del país. (3) Estimado de hogares con TV:
93%. (Fuente: Datos IR) (4) UCAB. Investigación sobre la
pobreza en Venezuela, 1999. Luis Pedro España, Coordinador de la Investigación.
El estudio determinó que la estratificación social en Venezuela es: Estrato A
(2,0%); Estrato B (11,1%); Estrato C (30,6%);Estrato D (40,5%); Estrato E
(13,9%). Partimos de la hipótesis de que habrá una alta movilidad social en el
lapso 2000-2010, producto de las altas tasas de crecimiento económico,
diversificación económica y una mejor distribución del ingreso. (5) Se toma como base el estudio
de Cambridge Management Consulting Group, Informe sobre el Mercado de Productos
y Servicios de Telecomunicaciones en Venezuela, 1991. El estudio supuso que
para 1990 el 60% del estrato social D
sería demandante de servicios de telecomunicaciones y que para el año 2000 se
incrementaría a 83% del estrato su participación en la demanda de servicios.
Partimos de esta hipótesis proyectada en el lapso 1998-2010, y asumimos que en
1999 los potenciales demandantes serían el 60% de dicho estrato, esto en
consideración del prolongado deterioro socioeconómico (y político) de la década
de los 90y la profundización de la recesión en los últimos años que habrían
impactado negativamente en la capacidad de demanda de servicios por la
reducción del ingreso real. (6) El mercado potencial II es la suma de los estratos A, B, C y D+,
susceptible de demandar servicio de telecomunicaciones. (7) Hogares pasados significa los
hogares cercanos a las redes de las
empresas de TV por suscripción y a los que en forma inmediata se les puede
proporcionar los servicios que eventualmente demanden. (8) Señala el total de clientes o
suscriptores del año 1998 y la proyección estimada hasta el año 2010. (9) Indica el nivel de
penetración sobre el estimado de hogares con TV. (10) Indica el nivel de
penetración a nivel de los estratos A, B, C y D+. Para 1997, según cifras de la Cámara Venezolana de la
Televisión por Suscripción (CAVETESU), las inversiones estaban por el orden de
los 250 millones de dólares y tenían previsto invertir mil millones de dólares antes del año 2000. En los últimos cuatro años las inversiones de las
empresas de televisión por suscripción han rondado los 500 millones de dólares,
con miras a participar en el negocio de la telefonía básica y otros servicios
interactivos de valor agregado. Se
estima una penetración aproximada del 15,5% en función del número de hogares
existentes en Venezuela, según estadísticas de la Cámara Venezolana de la
Televisión por Suscripción (CAVETESU). De igual modo, se proyecta que este servicio incremente
su penetración hasta un 25% en los próximos dos años, aunque seguirá muy por
debajo de países como Argentina, donde la penetración es superior al 50% de los
hogares, o Estados Unidos, donde supera el 65%. En el campo de la
televisión por cable, en los últimos dos años se ha producido un proceso de
concentración y desarrollo que ha dejado prácticamente en manos de sólo tres
compañías el manejo de todo el mercado nacional. Se trata de SUPERCABLE,
CABLETEL e INTERCABLE. Por lo que respecta a los servicios de microondas, que a
finales de 1997 parecían en fase de extinción, CABLEVISIÓN es la dueña del
segmento con un franco proceso de recuperación. La televisión vía satélite
llega a los hogares venezolanos gracias a DIRECTV, empresa encargada de
distribuir la programación organizada por Galaxy Entertainment Venezuela y Latinoamérica. Cuadro N° 8. PENETRACIÓN DE TELEVISIÓN POR SUSCRIPCIÓN EN VENEZUELA.
2000.
CUADRO N° 9. MERCADO DE TELEVISIÓN POR SUSCRIPCIÓN EN VENEZUELA.
2000.
III.3.- Internet y el comercio electrónico. Según una investigación realizada por
Datanalisis, en febrero de 2001, unas 825 mil personas en Venezuela estaban haciendo
uso de Internet, lo que representa una variación del 62% con respecto al año 2000. En el
mismo informe también se especifica que existen aproximadamente 3 usuarios por
cada cuenta activa de acceso a la Red. El estudio revela que el 40% de los
usuarios de la Red pertenecen a la clase socioeconómica AB; este grupo apenas
representa un 3% de los hogares venezolanos; seguidos de la clase C con 28,6%
de los usuarios de la web, conformada por un 17% de los hogares. Mientras que
las clases D y E son apenas 12,8% y 6,3% de los internautas, respectivamente,
pero representan el 39% de los hogares nacionales. Por otra parte, el 40,8% de
los usuarios están en edades comprendidas entre los 18 y 34 años; de los 35 a
los 49 años, 9,4%; y de más de 50 años, 2,9%. Hay 27 empresas
registradas en esta área de negocio, que lideran Compuserve, T-Net y Cantv-Servicios; sin embargo, nombres
como Etheron, Eniac y C-Com están reduciendo el espacio de los primeros. Entre los elementos que
condicionan el acceso a Internet, se pueden mencionar:
·
Educación:
condicionamiento de la demanda de Internet. Razones o
Analfabetismo o
10% de
analfabetismo básico
Es menos probable de un docente tenga acceso a Internet que
cualquier otro profesional en promedio. El comercio electrónico será en el que se
apoyará el crecimiento del sector. De hecho, se estima que para el año 2000, se
registraron 330.000 millones de $ en mercancías a través de la red. Ante esta jugosa oportunidad, 8 empresas locales
-Compuserve, TrueVision, Eniac, IBM, C-Com, Omnes, T-Net y Cantv-Servicios- han
emprendido procesos de transformación para ofrecer mayor valor agregado,
valiéndose de asociaciones estratégicas. Asimismo, las empresas periodísticas
tradicionales y algunas inmobiliarias evalúan sinergias para competir en este
nuevo negocio. IV.- Conclusiones Por
supuesto, si bien es cierto que Venezuela ocupa el cuarto lugar en inversiones en
tecnología de información y telecomunicaciones en América Latina, después de
México, Brasil y Argentina, es importante destacar como apunta Migdalia Pineda
de Alcázar (Junio 1999, en Revista Latina de Comunicación Social) que las
nuevas formas de socialización factibles de realizarse a través de estas redes
tienden a aumentar los desequilibrios por zonas, individuos y grupos sociales. Todavía
persisten fuertes desequilibrios entre la telefonía básica y la de valor
agregado y, entre la urbana y la rural. La globalización que
afecta a la generalidad de las actividades económicas tiene, también, reflejo
en el sector de las industrias culturales y de la comunicación. Grandes grupos
transnacionales se constituyen en dominadores de la oferta y comercialización
de buena parte de las mercancías culturales de los países latinoamericanos,
mientras la dinámica empresarial que se ha instaurado en los últimos años
convierte a estas últimas en origen y destino de amplios movimientos de capital
(compra, fusiones, absorciones) y empresas con altas tasas de beneficio. Así mismo, si no
queremos renunciar a las zonas claves del desarrollo cultural, tanto
tradicionales como modernas; desistir a la producción electrónica y audiovisual
de los circuitos culturales -en los que se registra la mayor
transnacionalización y desterritorialización de las culturas nacionales y
locales- en un tiempo de globalización e interculturalidad, de coproducciones
identitarias e hibridaciones multinacionales, al menos es imprescindible
intentar explicar las condiciones en que surgen las transformaciones que se nos
avecinan en lo que respecta a los agentes, instituciones, articulaciones y
procesos relacionados con la puesta en valor de una sociedad de la información
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Venezuela Competitiva. Documento de Base N° 29. Caracas, Venezuela. Ediciones
IESA. 83 pág. * Sociólogo
(Universidad Central de Venezuela). Presidente de Innovatec-Innovarium
Inteligencia del Entorno C.A. Observatorio Cultural y Comunicacional de
Venezuela. Profesor-Investigador del Instituto de Investigaciones de la
Comunicación (ININCO-UCV). Profesor de “Sociología de la Comunicación” y
“Teorías Sociales de la Comunicación” en la Universidad Católica Andrés Bello
(UCAB). Profesor de Postgrado en “Tecnologías Informativas Contemporáneas” en
la Especialización de Gerencia de Comunicaciones Integradas de la Universidad
Metropolitana (UNIMET). Magíster Scientarium en Ciencias Administrativas por la
Universidad Central de Venezuela (UCV). Especialista en Ciencias
Administrativas Mención Gerencia de Proyectos de Investigación & Desarrollo
(UCV). Miembro de la International Sociological Association (ISA). Miembro de
la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS). Miembro del Consejo de
Redacción de la Revista Comunicación
Estudios Venezolanos de la Comunicación.
Asesor de la Dirección General del Consejo Nacional de la Cultura,
Viceministerio de Cultura de Venezuela. Asesor de la Dirección de Planificación
del Sector Cultural del CONAC (2000). Co-autor de los libros: "Nuevas Fronteras. Medios de
Comunicación y Poder" (Universidad Central de Venezuela/Fundación
Carlos Eduardo Frias.1996), "Cultura
Política. Información y comunicación de masas" (Asociación
Latinoamericana de Sociología. ALAS.1996), “El
Consumo Cultural del Venezolano” (Fundación Centro Gumilla. 1998), "Industria Cultural. De la crisis de la
sensibilidad a la seducción massmediática" (LITTERAE Editores.1999),"Cultura-Comunicación escritos para la
Constituyente" (Ediciones Perspectivas-Cosar. 1999), "Antropología de unas elecciones"
(Ediciones UCAB. 2000) y "Cultura y
Recuperación Nacional" (BCV/CAF/Fundación Bigott/Fundación Polar. 2000). E-mail: carlosgu@telcel.net.ve carlosguzman@innovarium.com. Web: http://www.innovarium.com
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