Citilab - Cornellà
Observatorio para la CiberSociedad
Espacio para la reflexión, el análisis y el debate sobre
el ciberespacio desde las ciencias humanas y sociales
Revista TEXTOS de la CiberSociedad
ISSN 1577-3760 · Número 1 · Temática Variada
¿Ágora electrónica o Times Square? Una revisión de consideraciones sociales sobre Internet

Por: Roberto Balaguer Prestes


Para citar este artículo: Balaguer Prestes, Roberto, 2001, ¿Ágora electrónica o Times Square? Una revisión de consideraciones sociales sobre Internet, Revista TEXTOS de la CiberSociedad, 1. Temática Variada. Disponible en http://www.cibersociedad.net




INTRODUCCIÓN / RESUMEN

El autor plantea una serie de cuestiones sociales, culturales y de identidad alrededor de la progresiva popularización del uso de los medios sociotécnicos digitales como Internet, los chats y los MUDs. Las reflexiones aportadas sobre el concepto y la idea de ciberespacio abren, al final del trabajo, la cuestión de si estamos ante un espacio donde se realice el viejo sueño griego del ágora democrática o ante un espacio inmenso y anónimo más similar a una plaza pública de una gran ciudad occidental.


Sherry Turkle (1995), pionera en el estudio de las dinámicas ciberespaciales, reconoce comprender recién ahora cabalmente; tras su experiencia inmersiva en las habitaciones de los MUDS (1) ; los postulados de autores posmodernistas como Jameson, Baudrillard, en lo que hace a las procesos deconstructivos de la personalidad.
     Para ella, Windows y los MUDS son metafóricos de nuestros multiples selfs, desparramados, dispersos en el ciberespacio, con los que podemos jugar y conocer(nos), deconstruyéndolos y reconstruyéndolos a nuestro antojo.
     Un discurso posmoderno, solidificado por la tecnología, que lo hace posible, visible y tangible, sacándolo del mero constructo teórico, de la pura especulación filosófica.

Esta psicoanalista, profesora de MIT en un artìculo sugestivamente llamado ¿Quién soy nosotros?, ha planteado que "nos estamos moviendo de una cultura moderna de cálculo a una posmoderna de simulación donde el self es un múltiple, distribuído sistema (1995 :1)
     Dirá ella que las pantallas de las computadoras son la nueva locación para nuestras fantasìas, tanto eròticas como intelectuales y que el ciberespacio . està produciendo cambios en nuestras percepciones acerca de la naturaleza de la sexualidad, la forma de las comunidades, la vida misma.

Steven Johnson (1997) por su parte, contraponiéndose a lo que denomina la "ciberfilosofía" de Turkle ( a la cual podríamos agregar varios otros nombres) para quien la imaginación en Windows es emblemática del pensamiento moderno "el campo unificado del tradicional pensamiento post iluminista fracturado en cientos de diferentes puntos de vista, cada uno de ellos igual de válidos" (1997: 83) plantea al ciberspacio no en su dimensión generadora, sino en todo caso facilitadora de esa mentada dispersión. "La ventana no creó una nueva conciencia, sólo nos permitió aplicar nuestra conciencia existente al espacio de la información en la pantalla (íb.:85).
     Cita este autor a críticos como Birkerts, quien entre otras cosas plantea que la ventana es menos una cuestión de múltiples selfs y más una cuestión de ADD (2).

Lo cierto es que el fluir de los bites han transformado y están transformando muchas cosas.
     El sociólogo británico Giddens plantea que "la comunicación electrónica instantánea no es sólo una forma de transmitir noticias o información más rápidamente. Su existencia altera la textura misma de nuestras vidas, seamos ricos o pobres" (1999 :24 ).
     INTERNET rebasa el ámbito individual por definición casi, pero a la vez de accionar sobre el individuo, acciona sobre las organizaciones, los estados , las concepciones étnicas, raciales, culturales (3).

Si bien hablamos de bites y computadoras , ya no se trata de un asunto de trabajar con las computadoras. No es sólo cuestión de utilizarlas macluhanianamente como una prótesis de nuestro cuerpo, un sistema nervioso (Mc Luhan, 1989), sino que se trata de un asunto de comunicación con otras personas en el denominado ciberespacio.
     En palabras de Riva y Galimberti (1997): "El desarrollo de la tecnologìa de la información ha lentamente cambiado la manera que la gente interactúa con las computadoras. Los avances tecnológicos han gradualmente cambiado el foco sobre las computadoras en sí, que se han vuelto menos un fin en sí mismas, y más una cuestión de qué hace la gente con ellas. En respuesta al ambiente en el que la gente se encuentra trabajando y viviendo, se apropian de la tecnología para sus propias necesidades" (4).

El término de ciberespacio, tan utilizado a diario hoy, es un concepto que aparece en el discurso tecnológico a partir de la imaginación literaria de William Gibson (1984) en la novela Neuromante, quizás corroborando aquel pensamiento freudiano de que los artistas muchas veces se acercaban a la verdad, antes que el común de la gente o la propia ciencia.
     Gibson humildemente reconoce (5) haber escrito esta novela con muy pocos conocimientos tecnológicos sobre una red computacional, a pesar de que La Red ya existía, pero hasta ese momento no había sido pensada o descripta como un espacio.

Bautizado desde entonces como ciberespacio, ha pasado a desarrollarse ese espacio virtual sin fronteras físicas, mediado por la CMC, (comunicación mediada por computadora) que permite que distintas personas alrededor del globo puedan contactarse, solamente a través de sus computadoras y sus módems.
     Es un espacio virtual, ya que de hecho no tiene una locaciòn fìsica espacial , desafiando a la geografía conocida hasta ahora la cual hasta fines del siglo XX, había sido una disciplina encargada del estudio del planeta, del suelo, de los contornos del mundo real, las alturas, los llanos , y que ahora, va dejando paso a otra geografìa que toma el poder en este comienzo del siglo XXI. Una geografìa que mapea la WWW, generando por ende una nueva territorialización, sin asidero en lo real, sólo existente en los millones de computadoras interconectadas a lo largo y ancho del mundo que conocíamos anteriormente, el mundo físico (6).

Al comienzo denominada "supercarretera de la información"; fuertemente fomentada por el reciente candidato presidencial de los EEUU Al Gore; como metáfora de las viejas autopistas, íconos de libertad en Norteamérica, esta pista ha ido reubicándose más como un espacio.
     Aparentemente la primer mención a este espacio, esta red, podría rastrearse en los memos de J.C.R. Licklider, del MIT, quien se refería a una "red galáctica" formada por computadoras conectadas a lo largo y ancho del mundo (7).
     Se crea entonces un mundo metafórico en el que conducimos nuestras vidas, con una alternancia entre ese espacio y nuestras vidas reales cada vez más difícil de determinar.

A pesar de la supuesta virtualidad de estas tecnologías, en un mundo tan cambiante, vertiginoso, donde existe la sensación permanente de posibilidad de pérdida de trabajo, familia, nuestra dirección de correo electrónico es quizás una de las cosas más estables con las que interactuamos.
     Estas "direcciones" de correo, forman parte de esa territorialidad junto a "sitios", "portales", a travès de los cuales virtualmente navegamos, y los cuales son "visitados" en un viaje imaginario por el espacio de los bites, que no implican ningún movimiento en el mundo real.

Sujetos a un espacio de quietud, asumimos metáforas de navegación, de viaje, dentro de la computadora, detrás de la pantalla.
     Estamos en el mismo sitio pero a la vez no. Nos sentimos rodeados de otras personas, podemos hasta sentir su presencia (8), pero en realidad estamos solos frente a nuesta pantalla, sumidos en un silencio que interpela nuestra experiencia modernista de "musicalización de la vida cotidiana" (Sartori, 1997) y que nos confronta con los límites y alcances de lo real y lo virtual.

¿Es el ciberespacio acaso la consolidación de la hiperrealidad de Baudrillard, donde ya lo representado no representa más lo real? Es equivalente a aquel mapa borgiano tan frecuentemente citado por la literatura ciberespacial, aquel mapa que era tan grande como el territorio que representaba?

Castells (1996) señala que la no presencia en la red determina no la ausencia, sino la no existencia. ¿Existencia dónde? En el mundo virtual, pero a la vez consecuentemente en el mundo real. Esta es la paradoja más difícil de asimilar.
     El mundo simulado tiene efectos sobre el mundo real, al punto tal que como dice Castells si no se está en ese mapa, en ese territorio, es posible que esto pueda significar la no existencia en el otro, el real. Este sin duda ha sido el argumento de ventas número uno de los servicios de INTERNET en el mundo en los últimos años, aunque no es claro que muchos de los discursantes panfletarios creyeran realmente que esto algún día pudiera ser cierto.
     Por otro lado, como han visto en los dos últimos años las empresas solamente virtuales, la mera existencia online, en el mapa virtual, no garantiza su permanencia en el mundo real, sino que más bien la tendencia de supervivencia apunta a una coexistencia en ambos territorios.
     Mientras tanto en la lucha por la supervivencia online; cotizaciones en bolsa mediante; los portales aparecen como primeros vencedores en esta batalla en el ciberespacio, dado que la sobreinformación necesita una cierta organización que permita un filtro manejable de la misma.
     En la "era de la atencion" (Goldharb, 1997), todo filtro es bienvenido, ya que produce cierto alivio frente a la sucesión infinita de informaciones, a ese trajín de bites, de imágenes de seducción que conglomeran y nublan nuestra percepción y pensamiento.

¿Cómo entender entonces lo que está sucediendo? ¿Qué es y qué significado tiene este nuevo mapa?
     ¿Es la consolidación de la Aldea Global (Mc Luhan, 1989), la reestructuración de la esfera pública de Habermas (1989), la posibilidad de reconstruir las comunidades, la reaparición de los terceros lugares (Oldemburg, 1991 ), el ágora electrónica (Rheingold, 1993)?

¿Qué reminiscencias del mundo real tiene , qué novedades aporta, cuál es su poder transformador?

Johnson (1997) plantea la ilusión del acercamiento a ese espacio público, las expectativas que se generan y la posterior desilusión al encontrarse con la textualidad cruda producida en la interfase. Mayans (2002) muestra el nivel de los intercambios en los chats, analizando diversos aspectos de los mismos, en relación a sus códigos y características que resultan, en su opinión, en un "género confuso" continuando la línea de Geertz en relación a las ciencias sociales.

Cuando vamos a los contenidos de los chats la desilusión aparece, ya que estos recuerdan los conceptos que vertía Lipovetsky (1983) mucho antes del auge del ciberespacio:

"Democratización sin precedentes de la palabra: cada uno es incitado a telefonear a la centralita, cada uno quiere decir algo a partir de su experiencia íntima, todos podemos hacer de locutor y ser oídos...cuanto mayores son los medios de expresión, menos cosas se tienen por decir, cuanto más se solicita la subjetividad, mas anónimo y vacío es el efecto. Paradoja reforzada aún más por el hecho de que nadie en el fondo està interesado por esa profusión de expresión, con una excepción importante : el emisor o el propio creador. Eso es precisamente el narcisismo, la expresión gratuita, la primacía del acto de comunicación sobre la naturaleza de lo comunicado, la indiferencia por los contenidos, la reabsorción lúdica del sentido, la comunicación sin objetivo ni público, el emisor convertido en el principal receptor." (Lipovetsky, 1983, : 14)

"Los chats están llenos de temas que "pudieron haber sido y no fueron"... "La supervivencia de los temas de conversación en un "chat" es precaria y su esperanza de vida, reducidísima" (Mayans, 2002)

El chat como paradigma de la comunicación ciberespacial y otros ámbitos del ciberespacio contienen ese aspecto lúdico que sugiere Aycock (1993) en un estudio etnográfico sobre un BBS (9).

¿Qué importancia tiene el supuesto mayor poder que otorga este nuevo medio, la mayor actividad en relación a su predecesor la TV, que queda en una posiciòn donde no hay autoría, ni construcción, sólo receptividad de imágenes vertiginosas incontrolables por el receptor y digitadas por los mass media.
     ¿Qué importancia tiene, si ese poder es sólo juego, un "como si"en el "espacio transicional" (Suler, 1999 )?
     Rheingold relata así su incursión en la red : "Como otros que cayeron en la WELL, pronto descubrí que yo era el público, el intérprete y el guionista, junto con mis compañeros, de una improvisación en marcha" (1993, : 16).
     Este aspecto que señala uno de los más célebres netizens o habitantes del ciberespacio, de ser las tres cosas a la vez: público, intérprete y guionista lo separa claramente del mass media, ¿pero lo lleva hacia dónde?

Dice José Pérez-Carballo (1994): "Además la concepción comunitaria, románticamente interactiva que parecía inspirar a los primeros años de La Red, está siendo desplazada por una auténtica explosión en la cantidad y, por lo tanto, las exigencias de millones de nuevos usuarios. En Internet, desde sus orígenes, "los grupos de discusión eran similares a la plaza de un pueblo en la que los usuarios se encontraban unos a otros con frecuencia. Una especie de ágora griega en la que era posible encontrar viejos amigos y conversar con grupos de extraños interesantes. El aumento explosivo del número de usuarios de Internet, la está convirtiendo en algo que se parece más a Times Square que al ágora griega. La cultura amistosa y acogedora de un pueblo pequeño se está transformando en la cultura impersonal y casi hostil de una ciudad demasiado grande" (10).

¿Qué es entonces el ciberespacio?

"Los terceros lugares existen en terreno neutral y sirven para nivelar a sus huéspedes en una condiciòn de igualdad social. Dentro de estos lugares, la conversación es la actividad primordial y el vehículo más importante para el despliegue y la apreciación de la personalidad y la individualidad humanas...El carácter de un tercer lugar lo determina mayormente su clientela regular y está marcado por un talante lúdico, lo que contrasta con los compromisos más serios de la gente en otras esferas. Aunque tiene una ubicación radicalmente diferente a la de un hogar, el tercer lugar es notablemente parecido a un buen hogar por la comodidad y el apoyo psicològico que aporta." (Rheingold, 1993 : 44)
     ¿Es un tercer lugar con "atmósfera de bar" (Mayans, 2002) o es un espacio donde abundan los "war flames" y el acoso sexual, un lugar regresivo desde el punto de vista psicoanalítico como lo aborda Holland (1995) refiriéndose a los procesos regresivos en Internet?

Dice Baudrillard (1994) "Todo el mundo habla de alienación. Pero la peor alienación es no la de ser desposeído por el otro, sino ser desposeído del otro, es decir, tener que producir al otro en su ausencia, y entonces estar continuamente devuelto hacia uno mismo, hacia nuestra propia imagen" (11).
     En una cultura narcisizada (Lipovetsky, 1983; Lasch, Ch. 1979) ese discurso, del chat, del MUD qué sentido persigue, qué grado de comunicación logra alcanzar, más allá de la enunciación?

Uno de los estudios más citados, el de Kraut y colaboradores (1998) lo ha ubicado como un espacio potencializador de la depresión, a pesar de las nuevas reinterpretaciones a cargo de LaRose, R., Eastin, M. S., Gregg, J. (2001) que señalan la importancia del tiempo online, de cierta trayectoria, que permite encontrar soporte social en la red.
     Esto abre la posibilidad de pensar a Internet como un espacio en donde sería posible no sólo jugar con el self, sino simbolizar aspectos de ese self en una cultura que no ha dejado más paso a las emociones, cercenándolas y dirigiéndolas hacia el consumo como forma de aplacarlas.
     Decía Kardiner mucho tiempo atrás que "ninguna cultura puede interdictar una emoción... Puede solamente crear condiciones bajo las cuales vuelva las emociones innecesarias, puede hacer que la supresiòn de la emoción sea aceptable , o puede interdictar su manifestación. El resto es un problema del individuo" (1939:87) (12).
     Quizás Internet sea una nueva manera de lidiar culturalmente con las emociones.

Robin Hamman replantea algunos aspectos situandolos en un campo distinto al meramente especulativo, el de la investigación empírica.
     En su investigación, plantea que la mayoría de los usuarios de AOL America On Line han obtenido sus números de usuarios para hacer investigación o para comunicarse con gente que ya conocen de antes. Es decir, que los usuarios no son "extranjeros sociales" y que el tiempo online no les afecta sus actividades offline ni sus relaciones sociales, redes sociales o comunitarias.
     Hamman intenta romper el mito del aislamiento social de los usuarios y la búsqueda de lo online como una manera compensatoria o alternativa a la vida real.
     Sus datos concluyen que los usuarios entrevistados por él en general estan bien conectados socialmente.

Daniel Littler ( 1999 ) en una encuesta con 2500 entrevistados concluye :

1) Que las personas que mas usan la red, son más sociables que las que no la usan
2) Que la CMC tiende a llevar por un camino hacia el cara a cara al que no siempre se llega, pero cuyo tránsito suele tener ese fin.
3) El 60 %de los entrevistados dicen que lleva a un encuentro cara a cara .
4) Las personas de la red tienden a pertenecer a mayor número de organizaciones sociales

Esto se contradice con el estudio de Kraut y cols. (1998) que mencionábamos más arriba donde se llegó a la conclusión de que Internet contribuía a reducir el círculo social y afectaba al bienestar psicológico, desplazando la actividad social y reemplazando los lazos de unión fuertes por otros más débiles. Las amistades creadas en la red parecen ser más limitadas que las respaldadas por una proximidad física.

Los avatares sociales en el ciberespacio, las presentaciones del self (Goffman,1959) las posibilidades de expresión del mismo, las consecuencias de esto sin duda son material para seguir investigando y pensando acerca de ellos.
     Tal como plantea David Silver (2000) nos encontramos en la tercer etapa del análisis crítico de los estudios sobre el ciberespacio. Nuestra investigaciones y reflexiones, así como el tiempo mismo, harán que empiecen a decantar algunos aspectos de la red, y nos podamos ubicar frente a estos acontecimientos digitales pero sociales, con mejores y más afinadas herramientas de comprensión.

Mientras tanto sólo nos cabe esperar, desear, y contribuir para que el espacio social logrado por la CMC se parezca más al ágora griega que al deambular cosmopolita anónimo de Times Square, y que pueda consolidarse en los próximos años, como un espacio de soporte social, facilitador y enriquecedor de las relaciones humanas virtuales y reales, más que como una nueva tecnología alienante generadora de depresión.




BIBLIOGRAFÍA CITADA

1. Aycock, Alan (1993): Virtual Play: Baudrillard Online. En: The Arachnet Electronic Journal on Virtual Culture (ISSN 1068-5723) November 30, 1993 Volume 1 Issue 7 Disponible en : http://www.uta.edu/english/apt/collab/texts/virtualplay.html

2. Baudrillard, Jean and Guillaume, Marc (1994) "Plastic surgery for the other", Figures de l'alterite. Paris: Descartes et Cie.

3. Baudrillard, J., (1983) Simulations, New York: Semiotext(e).

4. Bock, Philipe (1988), Rethinking Psychological Anthropology. Continuity and change in the study of human action, New York: W.H. Freeman and Company

5. Castells, Manuel (1996), The Rise of the Network Society, The Information Age: Economy, Society and Culture, Vol. I., Cambridge, MA; Oxford, UK: Blackwell

6. Giddens, Anthony (1998), La transformación de la intimidad, Ediciones Catedra (1ª Ed.1992)

7. Giddens, Anthony (2000), Un mundo desbocado, Madrid: Ediciones Santillana (1ª Ed.1999)

8. Goffman, Erving (1959), Presentation of Self in Everyday Life, New York: Anchor Books

9. Goldhaber, M.H. (1997) : "The attention economy and the net". Disponible en : http://www.first-monday.dk/issues/issue2_4/goldhaber

10. Habermas, Jurgen (1989), The Structural Transformation of the Public Sphere: An inquiry into Bourgeois Society, Cambidge, MA : MIT Press

11. Hamman, Robin (XXXX), "The Online/Offline Dichotomy: Debunking Some Myths about AOL Users and the Effects of Their Being Online Upon Offline Friendships and Offline Community". Disponible en : http://www.cybersoc.com/mphil.html

12. Holland, Norman (1995), "The Internet Regression". Disponible en : http://www.rider.edu/users/suler/psycyber/holland.html

13. Johnson, Steven (1997), Interface Culture: how new technologies transform the way we create and communicate, New York: Basic Books

14. Katz, James E. & Aspden, Philip (1998), "Internet dropouts in the USA", Telecommunications Policy, 22, 4/5, pp.327-39.

15. Kraut, R., Patterson, M., Lundmark, V., Kiesler, S., Mukopahyay, T. & Scherlis, W. (1998), "Internet paradox: A social technology that reduces social involvement and psychological well-being?", American Psychologist, 53(9), 1017-1031.

16. LaRose, R., Eastin, M. S. & Gregg, J. (2001), "Reformulating the Internet paradox: Social cognitive explanations of Internet use and depression", Journal of Online Behavior, 1 (2). Disponible en http://www.behavior.net/JOB/v1n1/paradox.html

17. Lasch, Christopher (1979), The culture of Narcissism, New York : Warner Books

18. Lipovetsky, Gilles (1983), La era del vacío, Barcelona : Editorial Anagrama

19. Littler, Daniel (1999), "The Impact of INTERNET on the expression and perception of identities". Disponible en : http://www.newmediastudies.com/resourc2.htm

20. Mayans i Planells, Joan (2002), Género Chat. O cómo la antropología puso un pie en el ciberespacio, Barcelona: Gedisa. Información y fragmento disponible en http://www.cibersociedad.net.

21. Mc Luhan, M. & B.R. Powers (1989), La Aldea Global, Barcelona : Editorial Gedisa

22. Nunes, Mark (1995), "Baudrillard in Cyberspace: Internet, Virtuality, and Postmodernity", Style 29 (1995): 314-327. Disponible en : http://www.uta.edu/english/apt/collab/texts/cyberspace.html

23. Oldenburg, R. (1991), The Great Good Place, New York : Paragon House

24. Rheingold, H. (1993), The Virtual Community. Homesteading on the Electronic Frontier, New York: Harper Perennial

25. Riva, Giuseppe & Galimberti, Carlo (1997), "The Psychology of Cyberspace socio-cognitive framework to computer-mediated communication". Publicado originalmente en Journal New Ideas in Psychology, 15 (2), 141-158. Disponible en : http://www.psicologia.net/pages/cyber.htm

26. Sartori, Giovanni (1997), Homo Videns. La sociedad teledirigida, Buenos Aires : Taurus

27. Silver, D. (2000), Web Studies Rewiring media studies for the digital age. Edited by David Gauntlett, New York : Oxford University Press: 19-30.

28. Stone, Allucquere Rosanne, "Will the Real Body Please Stand Up?: Boundary Stories about Virtual Cultures," in Cyberspace:First Steps, ed. Michael Benedikt (Cambridge, MA: MIT Press,1991): 81-118.

29. Suler, John, The Psychology of Cyberspace. Disponible en : www.rider.edu/users/suler/psycyber/psycyber.html

30. Trejo Delarbre, Raúl (1996), La nueva alfombra mágica de Fundesco/Diana, 1996

31. Turkle, S. (1984), The Second Self: Computers and the Human Spirit. New York: Simon and Schuster, 1984.

32. Turkle, S. (1995), Life on the screen: Identity in the age of the Internet. New York: Touchstone Books.

33. Turkle, S. (1993) "Who am we?", disponible en : http://www.wired.com/wired/archive/4.01/turkle_pr.html



NOTAS

**· Roberto Balaguer Prestes:
Psicólogo egresado de la Universidad de la República (Montevideo, Uruguay);
Fue becado en el período 1989-1990 para realizar estudios de pre y posgrado en la State University of Minnesota, MN, USA.;
Postgraduado en Psicoterapia Psicoanalítica de Niños y Adolesecentes;
Postgraduado en Psicoterapia Psicoanalítica de Adultos;
Ha sido docente universitario y actualmente se desempeña como psicólogo clínico y educacional en Montevideo, Uruguay.

(1) MUDS sigla que corresponde a los Multi User Domains o Dungeons

(2) Sigla que corresponde al síndrome atencional denominado ADD (Atention Deficit Disorder) Para ampliar información ver Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV, APA, 1994).

(3) Giddens (1999) plantea dos movimientos actuales en relación a la globalización, que denomina cosmopolitismo y fundamentalismo; el primero tendiente a favorecer los procesos integradores y el segundo como resistencia identitaria frente a la globalización.

(4) (trad.del autor).

(5) Entrevista a Gibson en La Jornada miércoles 10 de marzo de 1999 en una visita a México
Disponible en : http://www.jornada.unam.mx/1999/mar99/990310/cultura.html

(6) Martin Dodge en el sitio www.cybergeography está desarrollando vistas de esta nueva topología de las redes.

(7) Para ampliar información al respecto de estos primeros memos, ver Licklider en www.isoc.org/internet/history/brief.html

(8) Para el sentimiento o sensación de presencia : Ver Donath,J. And Robertson, N.,1994: "The sociable web" Procedings of the 2nd International World Wide Web Conference, Chicago.
Disponible en : http://judith.www.media.mit.edu/SocialWeb/SociableWeb.html.
También está el trabajo de Heeter, C. "Being There: The subjective experience of presence," Presence: Teleoperators and Virtual Environments, MIT Press, fall, 1992. Disponible en http://commtechlab.msu.edu/randd/research/beingthere.html#Movement/Navigation
Un tercer trabajo es el de Milton P. Huang, MD, Norman E. Alessi, MD "Presence as an Emotional Experience", University of Michigan Department of Psychiatry. Disponible en: http://www.psychinformatics.org/web/UMpsych/staff/mhuang/papers/emotpresence.htm

(9) BBS es la sigla de los Bulletin Board System, en los cuales en forma asincrónica grupos de sujetos se comunican "publicando mensajes " y réplicas a estos mensajes.

(10) José Pérez-Carballo, "La utopía electrónica", en Celular, México, núm. 48, septiembre de 1994. Citado en el libro La nueva alfombra mágica de Raúl Trejo Delarbre Fundesco/Diana,1996.

(11) Traducción del autor.

(12) Citado por Bock, Philipe en Rethinking Psychological Anthropology 1989 :119